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DOCUMENTOS 



HISTORIA ARGENTINA 



Facultad de Filosofía y Letras 



PLBLICACIONKS 



SECCIÓN DE HISTORIA 

( Informes, plan, documentos y monografías ) 

Los Archivos de Paraná y Santa Fe. — Inforine del Coiiiisioiindo 
P. Antoxk) Larroiv, i folleto, 24 ]iño;'¡nns. Btienos Aires, 1908. 

Los Archivos de Córdoba y Tucumán. — Inforiiie del Coniísionndo 
F. Antonio Larkoi y. 1 folleto. (¡1 pñg'iiias. Buenos Aires, 1909. 

Gobierno del Perú. — Obra escrita CAX el sigilo xvi por el Licen- 
ciado Don Juan M.\tiexzo, Oidor de la Keal Audiencia de Charcas, 
1 volumen, X + 219 páginas. Buenos Aires, 1910. 

Documentos relativos a la Organización Constitucional de la Repú- 
blica Argentina, 3 volúmenes de XXIII -f 320 : XXVIII 4-460 y 
XXII -|- 431 páginas. Buenos Aires, 1911-1912. índice alfabético de los 
tres tomos, 44 páginas Buenos Aires. 1914. 

Documentos relativos a los antecedentes de la Independencia de la 
República Argentina, 1 voUimeu d(* XII-|-4fi9 páyinas. Buenos Aires 
1912. 

Documentos relativos a los antecedentes de la Independencia de la 
República Argentina. — Asuntos eclesiásticos ( 1S09-1S12). 1 \'oluiiien 
de X-}-230 páginas. Buenos Aires, 1912. índice alfabético de los dos 
tomos, 44 páginas. Buenos Aires, 1913. 

Documentos para la historia del Virreinato del Rio de la Plata, 
3 volúmenes de XII -|-'^^"^; X -|- 217. y X -}- 195 páginas. Buenos 
Aires, 1912-1913. índice alfabético de los tres tomos, 44 páginas. Bue- 
nos Aires, 1913. 

Documentos para la Historia Argentina. — Tomo I: Keal Hacienda 

(1776-1780), X -1-404 páginas. Buenos Aires, 1913. 

Documentos para la Historia Argentina. — Tomo II: Real Hacienda 

(1774-17S0), VIII + 4Ó7 páginas. Buenos Aires, 1914. 

Documentos para la Historia Argentina. — Tomo III: MlGUEL Las- 
T ARRIA, Colonias Orientales del Río Paraguay o de la Plata (1805), 
con introducción de Enrique del Valle Iberlixea ; XXVI -{-506 
páginas y dos mapas. Buenos Aires. 1914. 

Documentos para la Historia Argentina. — Tomo IV: Abastos de la 
Ciudad y Campaña de Buenos Aires (1773-1809), con introducción 
de Juan Agustín García, XV + 596 páginas. Buenos Aires, 1914. 

Documentos para la Historia Argentina. — Tomo V: Comercio de In- 
dias. Antecedentes Legales (1713-1778), advertencia con el plan de 
las publicaciones por L. M. Torres, e introducción de Ricardo 
Levene, CXVI 4-463 páginas. Buenos Aires, 1915. 

Documentos para la Historia Argentina. — Tomo VI: Comercio de 
ludias. Comercio Libre (1778-1791), con introducción de Ricardo 
Levene, 542 páginas. Buenos Aires, 1915. 



Documentos para la Historia Argentina. — Tomo VII: Comercio de 
ludias. Consulado, comercio de negros j de extranjeros (1791-1809), 
con introducción de Diego Luis Molixari, XCVIII 4-429 páginas 
y tres mapas. Buenos Aires, 1916. 

Documentos para la Historia Argentina. — Tomo VIII : Sesiones de 
la Junta Electoral de Buenos Aires (1815-1820), con introducción 4© 
Carlos Correa Luna, LXIV-)-186 ])ág'inas y. una carta. Buenos 
Aires, 1917. 



monografías 

I : La administración de Temporalidades en el Río de la Plata, por 
Luis María Torres, 24 páginas. Buenos Aires, 1917. 

II : Constitución del Real Colegio de San Carlos, jjor Emilio Ravi- 
GNANí, 18 páginas. Buenos Aires, 1917. 

III : Valores aproximados de algunas monedas Hispano- Americanas 
(1497-1771), por Juan Alvarez, 37 páginas. Buenos Aires, 1917. 

IV : Los manuscritos del diario de Schmidel, 10 páginas y 6 láminas, 
por Roberto Lehmann-Nitsche. Buenos Aires, 1918. 



Facultad de Filosofía y Letras 



DOCUMENTOS 



PARA LA 



Historia ArgeíNtina 



TOMO IX 



ADMIXISTRACIOX EDILICIA 
DE LA CUIDAD DE BUENOS AIRES 

(1776 - 1805) 



CON INTRODUCCIÓX DE LCIS MARÍA TORBKS 

Direetur de la S«cci<in de Historia. j'' \ 




BUENOS AIRES 
Compañía Sud-Americana de Billetes de Banco 

Calles Chile 863 y Cangallo 559 
1918 



^o710 







FRANCISCO DE PAULA SAXZ 
(retrato existente en el museo histórico xacionalde bi'exos \ikf- 



INTRODUCCIÓN 



Cuestiones de administración ediiki \ i«f i a (iidm» 
DE Buenos Aires 



I. Obsebvacioxes PRRi.iMiXAUKS. — 1. Orígenes <Ic la ciudad de Buenos 
Aires. — 2. Documentos, cuerpos documentales y estudios moDográ£- 
e<>s. — 3. Contenido de este volf;mcn. 
II. Orga.mzació.x nr. l.^ administración ediucia. — 1. Seeún las leyo.s 
y resoluciones generales de la monarquía. — 2. Iniciativas de las auto- 
ridades coloniales : cabildo, gobernador, virrey, intendente y real au- 
diencia. Competencia privativa y concurrente. 

III. CvESTioxES EDii.iciAS. — 1. Tráfico urbano. — 2. Condiciones de la vía 
pública : niveles, calzadas, plazas, veredas, pavimentos, higiene, lox, 
ornato. c<->stnmbres. — 3. Economía y hacienda de la ciudad. 

IV. Procedimientos administrativos. — 1. Divisiones de la traza urbana. 
— 2. Instituciones y funcionarios relacionados con el gobierno de la 
ciudad. — .3. Publicidad de los actos administrativos. 

V. T^\ ciudad de Bttexos Aires dcraxte el siglo xviri. Juicios de los 

COX TÉMPORA XEOE. 



Observaciones preliminares. 

1. Orígenes de la ciudad d^ Buenos Aires. — Para consi- 
derar esbozados los orígenes de la ciudad de Buenos Aires, 
particularmente en sus definidas manifestaciones de 
vida urbana, antes y durante la época de los virreyes y 
de las reformas político-económicas de que nos dan razón 
los documentos publicados en esta misma serie, serían sufi- 
cientes los ensayos de reconstrucción, de distinto canicter 
y amplitud, intentados por algunos de nuestros autores 
contemporáneos. Guiados por nueva aunque exigua docu- 
mentación, o desembozadameute. por el exclusivo impulso 
de la tradición oral heredada, han logrado revelar algo de 
la realidad de a<iuellas características externas de su de- 



seiivolviniiciito, en vísperas de sei- eoiisideríulu eiiidail 
virreinal. 

En el presente ensayo se atiende, con preferencia, a lo que 
cada uno de tales aportes signiñcan documentalniente, y 
se reconoce la nieritísinia labor de los que iniciíiran las 
investigaciones sobre este tenia; y dada la índole o razón 
científica de este comentario preliminar y clasifica- 
ción de materiales, todo nuestro empeño ha de diri- 
girse en el sentido de correlacionar, de vincular a unos 
con otros, y ante todo, referirlos a un orden natural de 
materias. 

Mediante el mayor rigor en la ejecución de la tarea edi- 
torial, se lian logrado establecer — y creemos poderlo de- 
mostrar — * algunas nociones fundamentales que en ade- 
lante deberán tenerse presentes para comprender con 
mayor provecho aquellos esbozos y estos testimonios, pero 
sin pretender, dada la exigüidad del último aporte, que 
en ellos exista el núcleo principal de las cuestiones, pro- 
blemas y comprobaciones de absoluto significado histórico, 
relativas a aquel pasado. 

En el supuesto de que se consideraran a estos documen- 
tos como materiales utilizables tan sólo para planear co- 
rrelaciones preliminares, no quedaría defraudado nuestro 
intento, por cuanto, sin mengua de los fundamentos que 
tratamos de seleccionar, referentes a nuestra historia civil, 
la mayor exigencia ha debido concretarse a la compila- 
ción y clasificación serial, sin preocuparnos de que nos 
pudieran imponer, desde ya, la necesidad de formular el 
«juicio definitivo.» 

De acuerdo con nuestro plan, determinaremos en qué 
consistían las necesidades de aquella vida urbana, sus ten- 
dencias de mejoramiento y su régimen legal, como manifes- 
tación de gobierno regular; necesidades de divei'so carác- 
ter y flesigual intensidad, que nos revelarán la realidad de 
los orígenes que nos proponemos conocer, y que son corre- 
lativas a las de absoluta índole material, como los consu- 
mos y el intercambio interno y externo, todo lo cual nos ha 
sido ya demostrado por la documentación y sus comenta- 
rios, varios de ellos publicados en los volúmenes preceden- 
tes y en particular en el cuerpo denominado. Documentos 
para la historia Aríjentina. 



XI — 



-. Documentos, cuerpos documentales y estudios mono- 
gráficos. — En los volúmenes que comprenden los Docu- 
mentos para la historia del Virreinato del Rio de la Plata, 
preliminares de los que ahora entre<?a a la publicidad la 
Sección de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, 
encontramos entre los bandos y acuerdos del cabildo, al- 
gunos testimonios que se refieren al ramo general de poli- 
cía de las poblaciones, y en particular de la conservación 
de calles, alumbrado, higiene, tráfico y seguridad, etc. 

La población de IJuenos Aires, a juzgar por esos t(*sti 
monios — y por los que forman los conjuntos que tienen por 
título especial Comercio de Indias — se caracterizaba, ya 
en 1776, por un franco y progresivo movimiento comercial, 
debido a la expansión de los recursos naturales explotados 
en una extensa comarca, a las necesidades crecientes de 
los centros urbanos y rurales colindantes, a las activísi- 
mas relaciones comerciales con el exterior, y al control 
administrativo cada vez más preciso y centralizado. 

Esa población por sus componentes, distribución y mo- 
vimiento, así como por las tendencias que demostraba en 
sus acti^idades y por su real importancia numérica — to- 
do lo cual nos será demostrado en los tomos X, XI y XII — 
es el motivo que tuvieron las disposiciones sobre policía 
que el gobierno mnnicipal dictó por entonces, inspirándose 
en propósitos de consecutivos mejoramientos. Muchas de 
esas resoluciones de «buen gobierno» no eran otra cosa 
que aplicaciones generales sobre estas materias, que se dic- 
taron en diversas circunstíincias para todas las ciudades, 
villas y lugares de la monarquía, como tendremos oportu- 
nidad de hacerlo notar. 

Intercalados con los diversos testimonios entre los cua- 
les se encuentran comprendidos en el conjunto preliminar 
que la Facultad publicó con el título de Documentos para 
la historia del Yirreinato del Rio de la Plata, los elementos 
referentes a este tópico de materia edilicia con ser escasos, 
no dejan de tener interés. Es l>ien sabido, para los que si- 
guen de cerca nuestra tarea, que la busca y sobre todo la 
copia metódica se practica con un plan determinado desde 
1912, y ahora como entonces se tropieza con las mismas di- 
ficultades para lograr elementos de positivo valor diagnós- 
tico, de orden sucesivo y homogéneos, como fueran de de- 



s('ai', para que se consideren y utilicen por .su importan- 
cia inmediata, ilustrativa, o, por excepííión, en el carácter 
de rel'oreneias incidentales sobre casos pai-ticulares que las 
más de las veces ha sido necesario reproducir o interpolar 
para que no se dude de la «pieza justificativa.» 

El bando del nobeinador Juan José de Vertiz, de '20 de 
septiembre de 1770, acto de gobierno capital de aquellas 
primeras medidas tendientes a transformar las condicio- 
nes de la población y garantizar su seguridad, es, a la vez, 
anuncio de otras resoluciones complementarias, de carác- 
ter pi'ovisional primero, y luego después generales, ya cuan- 
do A'ertiz ocupara el sillón virreinal, y dictadas con un 
propósito orgánico, integral, relativo a toda una adminis- 
tración consagrada al gobierno de la ciudad. 

Los documentos publicados en dicha serie preliminar \ 
no significan otra eosa que la enunciación del problema lo- 
cal que el cabildo " había encarado y tratado de resolver 
dentro de sus funciones y recursos propios, y, como ve- 
remos más adelante, puntualizado de manera precisa por 
diversos magistrados, hasta imprimirle la importancia de 
una obra que consecutivamente debieron realizar o propen- 
der a que se cumpliera todos los poderes y muchos de los 
i-ecursos de la colonia. 

Comprenden, asimismo, estos documentos, otros aspec- 
tos que acaso no hubiera sido conveniente desatender, pues 
si encontramos en ellos distinciones que hacer para su cla- 
sificación, por razón de procedencia, no obstante con-espon- 
den a un orden de materias afines, bajo el calificativo gene- 
ral de administración tMlilicia. ün examen de su contenido 
puede instruirnos de su valor, que agi'egado al de otros, 
como los relativos a la población, comercio interno, indus- 
trias madres, etc., nos permitirán la compi*ensión del pi'o- 
ceso histórico a que nos estamos refiriendo. 

Así, el expediente " en que se da razón de lo obrado por 
el fiel ejecutor, don (Jregorio Ramos Mexía, en materia 
de edilidad, en el que se incluye la construcción de la reco- 



' Facultad de Filosofía y Letras, Documentos pura la historia del 
Virreinato del Jfío de la Plata. I. 1-G. Buenos Aires, 1012. 

'^ En forma incidental se incorporan Varios acuerdos del Cabildo, Ibid. 
I, 1.^'M42. Buenos Aires, 1912. 

' Facultad de Filosofía y Letpias, Documentos para la historia del 
Virreinato del Río de la Plata, I, 47-Cm. Buenos Aires, 1012. 



— XHI 



lia, dt* techa 7 dr .luiiio «le MSli, y el acucnlo ' (W\ cahilchí 
Sübi-e tomposición de calles de 2 de septiembre de 17S;i, non 
los imicos antece<lentes ya iiieoii)orado8 sobre el particu- 
lar. En ellos se nos plantean, de i)routo, cuestiones de com- 
petencia, funciones administrativas, procedimientos téc- 
nicos, principios de orden económico y de hacienda, regla- 
mentos de policía, etc. 

El primero, es un testimonio de carácter general que da 
idea de la forma en que el cabildo solía encarar estos asun- 
tos desde la época de sus primeras iniciativas, hasta que por 
la resuelta intervención del virrey, se (estudiaron con mt^jor 
criterio toda suerte de mejoras y la reforma de las viejas 
prácticas. Se da intervención al síndico procurador j^ene- 
ral y los cabildantes aconsejan — en el concepto admisible 
del término — lo que entienden sobre asuntos edilicios, 
para votar la fórmula o bases sobre las cuales se realizaría 
la reclamada obra de mejoramiento. 

Nada dejan sospechar estos testimonios de la primera épo- 
ca que los dictámenes y resoluciones no se ejecutarían. «El 
alcalde de primer voto — prosi<i:ue — es seguido y apoyado 
en sus considerandos por sus colegas, alcaldes y regidores,» 
y así, el mencionado acuerdo de 2 de septiembre de 1783, 
constituye, como la extensa serie anterior, iin testimonio 
que comprende lo pertinente a procedimientos legales y a 
razones de buen gobierno administrativo, pero, dado sus 
efectos, sólo tuvo carácter formal. 

En cuanto al expediente iniciado a representación del 
síndico procurador de esta capital, en solicitud de que el 
producto del ramo de carretas se aplique a la composi- 
ción de las calles -, por corresponder a una etapa de fran- 
cas i>ero, en sn máxima parte, ilusorias tentativas de go- 
bierno regular (1777), confirma lo que hemos expresíido, 
I)ues, por entonces, no se había llegado a establecer delimi- 
tadamente y con ese objeto, los propios y arbitrios de la 
ciudad. 

No obstante estas y otras observaciones que pudieran 
hacei*se, son útiles para subsidiarios esclarecimientos y de- 
bemos tenerlos presentes, como todos aquellos antecetlentes 



' Facultad de Filosofa y Letras, Documentos para la historia del 
rirreinnto del Río de la Plata, I. y sig. : II. "\-^>. Buenos Aires. 1912. 
- F.\cuLTAU DE Filosofía y íj-:tba8, Ihid., II, 31. 



— XIV 



reunidos en los tres citados tomos, sobre el tráfico de ve- 
hículos : «carretas», «carros de plaza», «carretillas», etc. ^ ; 
pues a tan pesados medios de transporte de mercaderías se 
atribuló el pésimo estado de las calles, la falta de cercos y 
veredas, la destrucción de postes, y en las cercanías de los 
«diformes» pantanos y lagunas, el aspecto grotesco de las 
construcciones que formaban el centro poblado y frecuenta- 
do por los bizarros mercaderes de la colonia. En los acuer- 
dos del cabildo encontramos con insistencia las proposicio- 
nes de los cabildantes para restringir o suprimir dicho 
tráfico, y las medidas supletorias que les sugerían las necesi- 
dades materiales de aquella población. - 

El acuerdo a que hemos hecho referencia parece que 
debió tener ulterioridad, como consecuencia de las medidas 
eficaces que Vertiz decretara como virrey, algunas de las 
cuales se agrupan en este volumen, entre los antecedentes 
legales y otras se intercalan y coordinan en él «gi'an expe- 
diente» que estudiaremos más adelante. 

Era de rigor iniciar esta exposición con sucintas indi- 
caciones sobre el material publicado por la Facultad de 
Filosofía y Letras, sin exagerar su importancia o desesti- 
mar su respectivo valor, para reabrir la exposición y aná- 
lisis con los nuevos elementos que ahora incorporamos, 
y que algo significan entre los que se han publicado sobre 
el tema, y guiar al lector que quisiera estudiarlos por sí 
mismo. 

El oficio que el virrey don Juan José de Vertiz dirigiera 
al Cabildo, Justicia y Eegimiento de esta capital, el 16 de 
agosto de 1783, es el punto de partida de la descripción y 
resumen documental que publicara el doctor Vicente (i. 



^ Facultad de Filosofía y Letras. I, págs. 2, 3. 4. 59. 60, 125, 135, 
140. 215, 23S. 292. .301 : II. 3. 5. 13. 31. 3:i: III. 18. 19, 20. 20. 28, 100. 

^ Los perjuicios que experimentaban en sus negocios los abastece- 
dores, hacendados, labradores y comerciantes de esta ciudad, por el 
mal estado de las calles de acceso a los mercados de venta de artículos 
de consumo, son tan importantes aún en 1802, que el síndico procurador 
general a requisitoria expresa, manifiesta al Cabildo, que se atreve a ase- 
gurar, concorde con el juicio de un «savio y precioso Político que con malos 
caminos ningún estado puede llegar al cumulo de su grandeza». Véase este 
dictamen en el fJxpedictite obrado a representación de algunos labradores, 
hacendados y conductores de abastos, sobre los perjuicios que padecen por 
el mal estado de los caminos, entradas y calles principales de esta Capital 
proponiendo uti arbitrio para su conposición: Facultad de Filosofía t 
Letras, Documentos para la Historia Argentina, IV, Abastos de la ciudad 
y campaña de Buenos Aires, 101 y sig. Buenos Aires. 1914. 



— XV 



Quesada en su Perista, etc., bajo el título de La riudad de 
Buenos Aires. ^ 

El doctor Quesadii se propuso hac«'rno> ,.iii,M«-r la su- 
cesión de i-esoluciones de aljamos nuiíj^strados sobre 
trazado y conservación de calles, niveU^s y desagües, 
construcción de venólas, tráfico, plazas y niei-cados, higiene 
y ornato de la ciudad, etc. ; testimonios derivados de todo 
un caso administrativo, que se singulariza en la obra de los 
progi-esos e<lilicios de la capital del virreinato, durante la 
gestión gulíemativa del superintendente Fi'ancisco de Pau- 
la Sanz. 

Dado el propósito que cumplía la revista, en su sección 
de notas varias, los exti*actos y comentarios del doctor Que- 
sada se ajustan a la promesa editorial. El expediente a 
(pie nos referimos si no es el único sobre la materia ". re- 
sulta a todas luces el más extenso y completo de doctrina, 
como puede apreciarse en las partes reproducidas en este 
volumen y aún por lo que considera digno de transcripción 
el mentado editor. Otras citas y comentarios que agrega 



^ Vicente G. Quesada. La ciudad de Buenos Aire», en Revista de Buenos 
Aires, XIV. 010 - «i.37. Buenos Aires. 1867: en el tomo XXI. 276 y sírs. 
ofrece una Relación del marqués de Sobremonte. 

Nos sería ingrato citar algunas versiones extraídas de las anotaciones 
del doctor V. (í. Quesada. sin indicaciones de su procedencia. 

■ El ingeniero director Joaquín Antonio de Mosquera en su informe, n.* 8 
del expediente, a foja 206 de nuestra copia, dice : «cuyo i>ormeuor ( el de los 
perjuicios) explica el mismo Ilustre Cabildo y los Procuradores, no solo en 
este expediente obrado en consequencia, sino en el que se obró con efecto 
de empedrar las calles, en mU setecientos y ochenta : al que también se 
refiere en algún modo el último acuerdo.» 

El mismo doctor (iuesada ali.de a una iniciativa del cabildo, de 14 de 
agosto de 17S0. en virtud de la cual la obra se iniciaría por una compostura 
parcial de las calles, después de un estudio de los niveles y de las corriente» 
naturales (véase tomo XIV. pñgina 61S>. Se encargó de practicarla al 
brigadier José Custodio de Saa y Faria. En aquella ocasión .se presentó la 
primera solicitud de vecinos para em|>edrar las calles a su costa, en pro- 
porción a sus frentes. En el tomo XVI encontramos copia de la resolución 
sobre este particular, fechada el 12 de diciembre de 1780. con la resolución 
respectiva. Establec-e. Quesadiu que el emp*- Iímii > il- i;is eaües <!ió priLcipio 
durante el gobierno del virrey Vertiz, en la cuadra de la actual calle Bolí- 
var, de la plaza al Colegio. En el libro 23, folio 2;i.S <le los acuerdo* del 
cabildo. (17.34) se dice que la primera cuadra que se proyectó empedrar 
era la del cabildo a la catedral. Dada la circunstancia de que el aporte 
documental que comentamos tiene tantos puntos de contacto con una de 
Jas series parciales del nuestro, volveremos a tenerlo presente cuando expon- 
gamos el contenido integral del volumen y así consideraremos cumplida 
honradamente la misión que nos hemos impuesto. Consfilte.se los tomos de la 
Revista de Buenos Aires, XVI. página 174 y siguientes; XNTII. i>As. 17 
y sig., que hemos venido citando. 



eii los tomos XV, XVI y XN'lll acentúan interés al asunto 
y revelan el afán sincero por facilitarnos el acceso a los tes- 
timonios oiiginales. 

Aunque no lo expresa distintamente, se cae en la cuenta 
(le que son diversos elementos jusíiticativos de iniciativas 
o de actos consumados de gobierno, de los cuales se puede 
<leducir la franca j)osición de algunos magistrados diri- 
gientes, compenetrados de las ineludibles necesidades del 
progreso urbano, pero nó se nos sugiere la determinación 
de las causas que debieron cori-esponder a los hechos que 
describe. 

Los historiadores Domingiiez, López v Fregeiro parece 
que no hubieran ignorado la existencia, por lo menos del 
«gran expediente», que suponen, con justicia, el más volu- 
minoso \ En cuanto a las principales actuaciones de 1778, 
1788, 1790, 1797 y 1799, que incidentalmente recuerda Que- 
sada, han sido objeto de algunos comentarios superficiales 
de autores contemporáneos. 

De los proyectos de N'ertiz, como gobernador y virrey, y 
de la desenvuelta y tenaz acción de Paula Sauz — combi- 
nación feliz para el logTO de tan anhelados adelantos y re- 
finamientos — tenemos, pues, la relación circunstanciada en 
las referidas apuntaciones, y a la vez, el punto de partida 
más conveniente, sino primero, de los antecedentes histó- 
i-icos que tratamos de clasificar. 

El «gran expediente» ha sido, pues, descripto, puede de- 
<íirse en su parte esencial y ien cuanto a los antecedentes rio- 
platenses ^ ; en sus trámites preliminares, en su prose- 
inición al través de informes científicos o jurídicos, dis- 
posiciones generales o especiales, instrucciones etc., para 
ofrecernos, en suma, con la discreción que el asunto nuevo 
imponía al editor, una visión general de toda una gestión 
de gobierno administrativo. 

Por su indiscutible importancia el «expediente» se pu- 
blica en este tomo IX bajo el n." 19, casi in extenso, pues 
solo se suprimen de la reproducción, previa indicación en 
nota, aquellos trámites oficinescos o sobreabundantes, como 
los antecedentes incorporados a él tan solo de interés me- 



^ Véase la diagnosis de los caracteres externos del expediente en la pfigl- 
iia 17S de este volumen. 

- V. G. QuESADA, Ihid., en Revista de Buenos Aires, XIV, 610-637. 



XVII 



tliato. En ivalulad so pietieivii lodos uin .^iiu.s íuií.-. r.lrints, 
sin despietiar, coiiio se conipi-eiide, a aquellos que pueden 
ilustrar de tal o cual numera el fundamento principal. 
Cuando expliquemos el contenido de este volumen quedará 
demostrada la razón de su publicación en la forma que se 
adopta y entre el conjunto de los otros documentos que le 
acompañan. 

Mcente G. Quesada recuerda con encomio la acción de- 
senvuelta con motivo de estas transformaciones de la ciu- 
dad en su nueva era, al intendente general del virreinato, 
don Francisco de Paula 8anz, acción de gobierno que 
i*epresenta, en realidad, el más franco impulso que 
magistrado colonial alguno haya puesto al servicio de la 
idea. 

Dada la circunstancia de encontrarse en el Museo His- 
tórico Nacional de Buenos Aires, el retrato de Paula Sanz, 
como nos lo ha revelado el escritor a quien seguimos en 
esta parte de nuestro ensayo, lo reproducimos, gracitus a la 
deferente atención del director de aquel instituto, doctor 
Antonio Dellepiane, e intercalamos, como puede verse, en- 
tre los elementos de prueba. 

El interesante retrato constituye un documento icono- 
gi'áfico apreciable, de la época en que Paula Sanz actuaba 
como gobernador intendente de Potosí, ya en estado de lasi- 
tud, si puede decirse, para la ciudad de los tesoros ocultos, 
que después de florecer como villa imperial, había declinado 
en su áureo poderío, hasta convertirse, después de tantos ex- 
cesos, en yermo campamento minero; y aquel retrato que 
tantos elogios provocara, corresponde, verosímilmente, a 
la silueta mundana que Vicente Fidel López nos hiciera de 
tan repudiado personaje en una de sus páginas más acres 
y corrosivas, y que a nosotros, los lectores de hoy, libres 
de aquellas pasiones y harterías, el retrato, como la silueta, 
puede servirnos exclusivamente como dato que las más de 
las veces se utiliza para penetrar en ciertos caracteres de 
un sujeto por impresión visual. ^ 



^ I^ tela a que nos referimos se encuentra en buen estado de conservación, 
j' en los contornos superiores y laterales, presenta indicios de haber sido 
reforzada o retelada. Mide 1.38 X 2.12.; no tiene firma de autor que sea 
legible. Al pie. costado derecho, presenta la siguiente leyenda : El S" P° 
Fran" Taula Sanz Cavallero de la R' y distinguida Om de Carlos III del 
Consejo de S. M. Intendente de la Imperial Villa de Potosf Superinten.'* 

PUBL. SeC. HlST.— T. IX b 



XVIII 



Por la índole de los asuntos, amplitud de su contenido^ 
y aún por la época que comprende, el conjunto de docu- 
mentos publicados por el señor Enrique Peña ', es el que 
sigue al que acabamos de comentar. 

El tomo segundo de la colección de Documentos ij 
planos relativos al período ediUcio colonial de la ciudad 
de Buenos Aires, comprende lo pertinente a «Casa capi- 
tular», «Cárcel», «Eégimen policial», «Oficios y Obras 
públicas». 

Ateniéndonos a las explicaciones del prologuista, con- 
viene tener presentes viarias circunstancias, y entre otras las 
dificultades en la búsqueda y la brevedad de tiempo dis- 
ponible para realizar la empresa en su integridad, debido 
a las cuales el conjunto sobre la materia que tratamos 
se ha tenido que circunscribir, puede decirse, a un tema 
concreto, y a ciertas generalidades sobre trazado y conser- 



de su R' Casa de Moneda Minas Mita y R' Banco de San Carlos. En su 
mano derecha se ve un sobre con la leyenda : Para mi amigo y S""" D" Martin 
de Sarratea. 

Sabido es que Paula Sanz llegó a Potosí en los primeros días de 1789, y 
si esta fecha puede tener interés para determinar el punto de partida de 
una nueva actuación, hay razones para saber que de su estada en Buenos 
Aires no conserva la tradición y la crónica buena memoria, y mucho menos 
por ciertas pruebas escritas irrefragables. Fué su gestión de gobierno compli- 
cada y nada halagadora, y muy evidente el medio absolutamente hostil en que 
tuvo que actuar ; pero no sería esta ocasión para ensayar su biografía. 

Vicente F. López ha condenado severamente al «autocrático intendente de 
Potosí», y los que con López algo han escrito de esa vida exótica, no insisten 
demasiado en el malicioso origen palaciego de Paula Sanz. Dudan de sus 
virtudes, hacen destacar sus singularidades no bien comprendidas de gran 
señor, o silencian sus mejores impulsos de magistrado progresista. «Era hom- 
bre — dice López — dado exti-emadamente al lujo y a la molicie ; galante 
y apuesto, majestuoso y comediante en sus modales. Su afabilidad y su len- 
guaje era enfático y fácil : su natural descreído y especulador con desenvol- 
tura y sin escrúpulos. El servicio de su casa era de un alto ceremonial... 
Intítil es decir que la juventud criolla, sobre todo la juventud literaria, lo 
odiaba de la manera mus acentuada por fantasmón y por ladrón.» 

No es este el único caso en el que López compromete por impulsos la re- 
sistencia de los materiales que utiliza para sus ensayos biográficos. La últi- 
ma afirmación de la silueta que acabamos de transcribir, es contradicha 
por el testimonio escrito del acusado de incultura y sujierficialidad, y hasta 
de un aislamiento en que no había vivido con los apellidos dirigentes del país. 
Fué Paula Sanz íntimo contertulio de los Sarratea, familia cultísima y i-e- 
presentativa entre las criollas de antaño. Véase J. Andeews, Journey from 
Buenos Aires, etc.. I, 15, London, 1827. 

* Enrique Peña, Documentos y planos relativos al periodo edilicio colo- 
nial de la ciudad de Buenos Aires, cinco volúmenes, Buenos Aires, 1910. 

Es una de las publicaciones de antecedentes históricos editadas bajo los 
auspicios de la Municipalidad de la Capital, con motivo del centenario de 
la revolución de 1810. Los originales que ha seleccionado y clasificado el señor 
Peña, se encuentran en el Archivo de Indias de Sevilla. 



— XIX — 



vaoión de lay calles, dejándose la investijíaeión paia prosc- 
ííuirla después de 1771. Ton todo, debemos aí^rade<M'r tan 
útil aporte. 

El asunto a que hemos aludido, minuciosamente circuns- 
tanciado, se refiere a la cuestión planteada en un memorial 
o representación que «la Ciudad de Buenos Aires» hizo 
ante el Consejo, en junio de 1769, sobre que el producto 
del impuesto que se le concedió por real cédula de 7 de 
septiembre de 1760 y empezó a regir en 1766, de cinco pesos 
sobre cada solar o cuadra del ejido, para concluir sus casas 
capitulares y otras obras públicas, se aplicó o invirtió por 
el gobernador Bucareli en la traza de un paseo público y 
arboleda en la ribera. 

La. facultad concedida al cabildo por resolución del mo- 
narca y nuevo arbitrio para costear la construcción de 
su casa capitular tenía por móvil expreso dicha necesi- 
dad y nó la de un propósito de simple ornato, de «puro 
deleite y recreación», disimulado por un argumento efec- 
tista, el de la defensa de la ciudad ^. 

Previos algunos trámites ■ y de acuerdo con las resolu- 
ciones del Consejo, el gobernador Bucareli se hace oír en 
el informe de 18 de agosto de 1770. 

Sus argumentos impresionan favorablemente, por su 
forma asertiva y fundada en excelentes deseos y el móvil 
franco jíuesto al servicio de los intereses colectivos «de un 
pueblo culto, progresista, convencido de sus grandes desti- 
nos y por de pronto resuelto a aplicar en su propio e inme- 
diato beneficio los resultados de la experiencia en casos 
análogos de los populosos centros de Europa». 

Por otra parte solo se trataba de corregir «imperfecciones 
en una ciudad capital de tantos años», de «no poder ver 
cosas desaseadas e imi)erfectas cuando son fáciles de re- 
medio» ; ^ modificaciones que se encaraban con plan y buen 
consejo técnico *, de acuerdo con alcaldes y cabildantes 
de buena fama y reputación ' y hasta con el concurso de 



^ Véase la resolución del Consejo : Ibiá., pág. 116. 

* Véanse las resoluciones del Consejo de septiembre de 1769, octubre y 
noviembre de 1770, pñgs. 117 y 118. 

* Informe de Bucareli, pág. 119. 

* De acuerdo con los informes del ingeniero Juan Bartolomé Howel. según 
el referido informe, pñg. 119. 

3 Vicente de Azcuénaga, Manuel de Basavilbaso, José de I.ezicfl y >íartlD 



XX 



la buena voluntad popular. ^ No hubo, pues, conato alguno 
de gobierno despótico que se le imputaba, y la resolución 
del ('oncejo que reconoció tan exceleiilcs propósitos, obser- 
vó, a la vez, una mala práctica administrativa que bacía 
su aparición en aquella época, la de aplicar los fondos obte- 
nidos de determinado ramo para un servicio que no co- 
rrespondía al previsto, o sea, la malvei*sación de dineros 
públicos. Como consecuencia sensible de este proceso, pla- 
gado de incidencias, con el que se pretendió dudar y hacer 
pviblica y mala fama de la gestión gubernativa de Bucareli, 
encontramos que éste a su partida de la «escabrosa» ciu- 
dad, dejara satisfecho de su propio haber el importe de 
las casillas derribadas para perfeccionar «la obra decan- 
tada de la barranca, útil al común, y muy particular- 
mente al uso libre de la artillería de la fortaleza de aquella 
plaza». " 

Terminan estas actuaciones, como se ha dicho, en los 
primeros meses de 1771. 

Intercálanse, en esta colección de antecedentes, un oficio 
del intendente Francisco de Paula Sanz al ministro Cxal- 
vez, dando cuenta de las resoluciones y proyectos que lo 
animan en punto a edilidad, y otros relativos a la desig- 
nación del ingeniero Joaquín A. Mosquera en el cargo de 
intendente de policía. Lleva la fecha de 27 de marzo de 
1785, alude a otros antecedentes y refiere hechos que tra- 
taremos de articular cuando nos ocupemos del recordado 
«gran expediente». 

Por otro oficio «muy reservado» el intendente Paula Sanz 
deja constancia, después de establecer los resultados de la 
gestión edilicia que de común acuerdo con el virrey lleva- 
ran a la práctica, su reclamación sobre un procedimien- 



de Sarratea, y por expresa aprobación de la obra total saucionada per el Ca- 
bildo. Véase püg. 120. 

^ El cambio operado entre piieblo y cabildantes sobre estos ruidosos asun- 
tos de las obras necesarias o útiles para la ciudad, se debió, a no dudarlo, al 
acontecimiento capital de aquella época y a la actuación que en él tuvo el 
gobernador don Francisco de Paula Bucareli : nos referimos a la expulsión 
de los padres de la Compañía de Jesús. 

En el mencionado informe de este gobernador sobre el estado de las cons- 
trucciones públicas se explica, en forma fácil y espontánea, la causa del 
cambio del juicio popular, y acredita la seriedad y corrección de su gestión 
pública. Véase, asimismo, C. Oorbe.i Ltjsa, Don Baltasar de Arandia, 64. 
etc., Buenos Aires, 1915. 

• Véase pág. 361. 



to ' desusado y perjudicial para la consecución de la obra, 
que pi-eseutara el virrey Nicolás del Campo, marqués 
de Loreto; instancia acompañada de comprobantes que 
sirven principalmente para conocer las relaciones del go- 
bierno político de los intendentes de ejército y provincia 
con los virreyes, de acuerdo o en desacuerdo con la Orde- 
nanza de 1782. 

Los documentos publicados por el señor Enrique Peña, 
que proceden del archivo de Indias de Sevilla y que aca- 
bamos de extractar para revelar su valor serial, cronolój^- 
co e ilustrativo, constituyen el antecedente inmediato ante- 
rior de los que extractara el doctor Vicente G. Quesada, y 
que ahora se publican -en disposición ordenada por la Sec- 
ción de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, con 
otros elementos, notas y comentarios. Sobre este tema con- 
creto, entre los muchos que han sido objeto de ensayos preli- 
minares de nuestros historiógTafos, encontramos, pues, más 
juicios generales que elementos para fundamentarlos; ma- 
yor disposición hacia la infei-encia, en lugar del examen 
de lo poco que haya podido lograrse del pi*oceso histórico 
que se propusieran seguir. Ejemplos tendríamos en las 
cuestiones del origen, organización, funciones* y competen-, 
cia de los cabildos en nuestro país, tan tratada y vuelta a 
i*econsiderar, pero al fin tan digna de ser estudiada de 
nuevo con los respectivos elementos justiflcatiTOS. Ya nos 
ocuparemos, en páginas subsiguientes, de bosquejar esas 
características, por ser uno de los aspectos del gobierno de 
la ciudad. 

Y para no interrumpir el desarrollo expositivo de. los 
antecedentes éditos, llamaremos la atención sobre un ban- 
do de buen gobierno, del gobernador Juan José de Vertiz, 
de 1 de diciembre de 1774, e instancia de dicho gobernador 
al ilustre cabildo de la ciudad. El bando comprende dis- 
posiciones sobre la higiene de las calles, seguridad e ilu- 
minación, con la organización de ambos servicios públi- 
cos y las penas por la falta de cumplimiento a lo prescripto. 
Est« bando que no consta en nuestro conjunto documen- 



1 Se entreve que le a'^altaba la duda, al intendente Paula Sans, de 
haberse tergiversado los hechos, por zurda interpretación, necia pasión buro- 
ci ática exhibicionista, o por lo que «dijo» alRÍin adulador del virrey. Urdidos 
y presentados maliciosamente en forma de querella por algñn vejete, y comen- 
tados por los concurrentes asiduos a c-afés y aceras, omvertidas en los «men- 
tideros»"de la ciudad. 



tal se publicó en la Revista Nacional ^ dirigida, entonces, 
por los señores Alejandro Rosa, José J. Biedma y José A. 
Pillado. 

Dada la intervención del cabildo en todos estos asuntos 
ediles, como ha contribuido a demostrarlo el señor Peña 
con los documentos que constituyen su compilación, y que 
nosotros no hemos podido encarar debidamente, por ahora, 
para complementar tan laudable esfuerzo, pensamos que 
convendría seguir el proceso de sus actuaciones referidas 
en sus libros de acuerdos, y con mayores posibilidades de 
éxito en los archivos de España; búsqueda que debiera 
aplicarse a la correspondencia del cabildo con el rey. 

Para la determinación en los asientos o constancias 
de los asuntos sobre los cuales nos ocupamos en este 
ensayo, hemos recurrido a la nueva edición de los Acuerdos, 
que publica el Archivo General de la Nación, bajo la 
dirección del señor José Juan Biedma, hasta la fecha 
de 1076, y de ella en adelante la consulta se ha realizado 
en los mismos cuadernos originales. 

Fatigaríamos al lector si incorporáramos al texto de estos 
comentarios los datos allí logrados, y dada su importan- 
cia, debemos prevenir que ellos serán utilizados en páginas 
subsiguientes, que por clasificación natural corresponden 
a las materias de ejido, división en manzanas, cuarteles y 
barrios, trazado de calles, aceras, nivelación, tráfico, alum- 
brado, conservación y empedrado, higiene, ornato, etc., etc. 
Dejaremos, pues, para el desarrollo subsiguiente los datos 
determinados en tan considerable cúmulo de actuaciones. 

La intervención del Cabildo en esta materia de policía de la ciudad 
de Buenos Aires, la encontramos ejercida desde que el procurador 
oficial don Miguel NavaiTo pide, en 9 de abril de 1589, se dejen libres 
las calles de acuerdo con su primitiva traza, «como S. M. manda y el 
fundador las dexo». Véase en los acuerdos del Cabildo esas primeras 
actuaciones. ^ 



^ Véase tomo XXII, 338 y sig. Buenos Aires, 18í).ó. 

^ Archivo Gener.\l i>e la Nación, Acuerdos del Extinguido Caiildo de 
Buenos Aires, I, pág. 14. Buenos Aires, 1907. Ténganse presente las pu- 
blicaciones que hicieran M. R. Trelles. V. F. López y Adolfo P. Carranza ; 
el primero en el Rcf/istro Estadístico etc., tomos I, 121-158 (1863) ; I, 
48-126, (1864) ; I, 33, 146 (1865) ; I, 23-106, (1866) ; I, 55-135 (1867) ; 
I, 5-92 (1868) ; 1, 02-78 (1869-70), y on Revista de la Biblioteca, I ; y los 
segundos en la primera edición de las Actas etc. Trelles denominaba a la 
sección de estos documentos, «arqueología». 



— xxni - 



Es, asimismo, interesante y parlii-ulaniicnU' ilustrativa para este 
objeto, la cuestión de saber cuales eran los límites de miuella traza y 
sus consecutivas ampliaciones, que en parte han descripto con njás o 
menos fortuna y con diversos documentos, Trellcs', Madero', Círousnac', 
Larrouy *, Peña " y otros, })ara luego explicarnos lo que se entendía por 
ejido de la ciudad. Hemos constatado que no todos estos autores han 
tenido en cuenta los mismos puntos de partida para dicha determina- 
ción, o nó han fundado suficientemente, lo qtip. n<>r ¡ili.nvi ■... n.^ ...,. 
rresponde rectiftcar. 

En los mencionados libros de acuerdos que se «nuM-rvaii <ii ci .Vrcmvo 
de la Nación, se encuentran numerosas constancias de los hechos y re- 
soluciones encaradas por los cabildantes sobre la materia que estudia- 
mos, que demuestran la forma en que el pueblo de Buenos Aires, a 
veces en concordancia con la autoridad de gobernadores y virreyes, con- 
tribuyó a realizar las medidas de buen gobierno. 

Ateniéndonos a esas constancias encontramos resoluciones sobre tra- 
zado, higiene y conservación de calles en los acuerdos de 22 de oc- 
tubre de 1607, tomo I, 428; de 26 de septiembre de 1616, tomo II, 370; 
del 9 de septiembre de 1619, tomo III, 297; del 3 de enero de 1626, to- 
mo VI, 241; del 13 de febrero de 1630, tomo VII. 116; del 10 de octu- 
bre de 1631. tomo VII, 232; del 1 de marzo de 1632, tomo VII, 323; 
del 29 de julio de 1641, tomo IX, 169; del 23 de agosto de 1656, tomo 
XI, 26 ; del 4 de abril de 1658, tomo XI, 76 ; del 13 de febrero de 1659, 
tomo XI, 106; del 12 de diciembre de 1667, tomo XII, 431; del 7 de 
octubre de 1676, tomo XIV, 248. Puede decirse que la máxima parte 
de estos acuerdos se refieren a la conservación de las calles y al tráfico 
de las grandes carretas, que desde entonces fueron la preocupación 
de aquellos ediles, liasta que Vertiz resolvió el problema, como vamos 
a comprobarlo. 

Anotamos, asimismo, otros acuerdos que se refieren directa o indi- 
rectamente a estos asuntos, y a la higiene de la población como a la 
compostura de calles y aceras. Así: los de 27 de octubre de 1685, con 
motivo de la gran mortandad de habitantes, «se hagan rogativas>, libro 
11, f. 41 vta.; 10 de diciembre de 1685, sobre fábrica de la Catedral, 
libro 11, f. 44 vta. y sigs. ; 9 de noviembre de 1700, estragos de la vi- 
ruela, libro 13, f. 74; 12 de mayo de 1703, sobre que las aguas corran 
de norte a sur, libro 13, f. 258; 8 de no\áembre de 1717, sobre aseo de 
las calles, libro 17, f. 56; 24 de marzo de 172], sobre arreglo de las 
calles, libro 18, f. 293; 9 de agosto de 1723, sobre arralo de las calles. 



' M. R. Tbelles, Territorio. Antiguas divisiones territoriales de la ciudad 
de Buenos Aires, en Registro estadístico del Estado de Buenos Aires. I. 
1859. .3-40. Buenos Aires, 1860. 

* E. Madebo, Historia del Puerto de Buenos Aires, I, 208 y sigs. Buenos 
Aires, 1892. 

' P. Groussac, Juan de Garay, en Anales de la Biblioteca, V, CGXLVII. 
Buenos Aires, 1915. 

* A. Labbout, Los orígenes de Buenos Aires (1536 - 1580) en Revista de la 
Universidad de Buenos Aires, III, tirada aparte, pág. 57 y sig. Buenos 
Aires. 1905. 

* E. Peña, Documentos y planos relativos al período edilicio colonial de la 
ciudad de Buenos Aires, I, Buenos Aires, 1910. 



libro 18, f. 544; 8 de octubre de 1725, sobre aguas, libro 19, f. 240; 

1 de julio de 1730, sobre composición de las calles, libro 21, f. 21 vta.; 
12 de enero de 1731, sobre fábrica de la cárcel y casas de Cabildo, libro 
22, f. 10 vta. y sig.; 22 diciembre 1731, sobre calles y barrancas, libro 
22, f . 74 A^a. ; 13 de mayo de 1734, división de la ciudad en 8 cuarteles, 
(como en la ciudad de Madrid) libro 23, f. 138 vta. y sigs. de sumo 
interés como se verá mas adelante, en esta introducción; 3 de agosto 
1734, sobre poner nombres a las calles de la ciudad, libro 23, f. 170; 
7 de enero de 1735, sobre empedrado de la calle desde el cabildo a la 
catedral, libro 23, f. 208; 3 de marzo de 1735, sobre el camino al Ria- 
chuelo, libro 23, f. 225 vta.; 2 de julio de 1735, sobre repartición de 
nuevas tierras a los pobladores pobres para que puedan edificar, libro 
24, f. 20 y sigs. y f. 23 a 26, f. 28 vta., 29 y 29 vta., etc.; 29 de no- 
viembre de 1736, sobre edificar sin plan, libro 24, f. 145; 13 diciembre 
de 1736, sobre destino de las tieiTas del ejido, para edificaciones, sem- 
brados, etc., libro 24, f. 145 vta y sigs.; 9 de enero 1739, sobre sitios 
vacios y pozos, libro 24, f. 303; 11 de enero de 1740, sobre arreglo de 
calles, libro 24, f. 402; 28 de mayo de 1740, sobre compostura de ca- 
lles, libro 24, f. 425; 28 de junio de 1742, sobre desagües, libro 25, 
f. 118; 26 de marzo de 1745, sobre plazuela y calles, libro 25, f. 414; 
4 de mayo de 1746, sobre men.suras de calles, libro 26, f. 18; 8 de 
enero de 1748, sobre creación de comisarios de barrio, libro 26, f. 146, 
(|ue tiene especial interés para conocer nuestros antecedentes sobi'e 
la organización administrativa de la ciudad de Buenos Aires, como 
consecuencia de las disposiciones generales de la monarquía ; 22 de 
enero de 1748, se nombran comisarios de barrio, libro 26, f. 150 vta.; 

2 de mayo de 1757, sobre arreglo y empedrado de calles, libro 31, sin 
foliar; 16 de mayo de 1757, sobre la alameda, libro 31; 3 de febrero 
de 1762, arreglo de calles, libro 33, f. 93; 20 de febrero de 1762, empe- 
drado de calles, libro 33, f. 95 vta.; 15 de abril de 1763, arreglo de 
calles, libro 33, f. 165; 24 de enero de 1764, an-eglo de calles, libro 34, 
f. 40 vta.; 11 de marzo de 1765, arreglo de calles, libro 34, f. 91; 20 
de enero de 1766, arreglo de calles, libro 34, f. 117; 20 de febrero de 
1766, aiTeglo de calles, libro 34, f. 140 vta.; 21 de abril de 1766, arre- 
glo de calles, libro 34, f. 147; 29 de abril de 1766, arreglo de calles, 
libro 34, f. 149 vta.; 26 de junio de 1766, arreglo de calles, libro 34, f. 
159; 19 de junio de 1769, sobre arreglo de calles, libro 35, f. 152 vta.; 22 
de agosto de 1769, arreglo de calles, libro 35, f. 159; 11 de septiembre 
de 1769, arreglo y empedrado de calles, libro 35, f. 161; y varios otros 
sobre el mismo asunto y análoga forma dispositiva de 30 de septiem- 
bre y 5 de octubre de 1769, 16 de abril, 29 de mayo y 30 de octubre 
de 1771. 

Ya en esta época las iniciativas se caracterizaban mejor, y si tenemos 
en cuenta que con el cabildo colaboran gobernadores y después virreyes, 
las constancias cobran mayor interés. Véanse los acuerdos de 27 de 
noviembre de 1773, sobre arreglo de la plaza nueva, niveles y veredas, 
libro 36, 241 vta. ; 29 de enero de 1774, sobre arreglo de la calle y vere- 
das del cabildo, libro 36, f. 296 vta.; 10 de febrero de 1774, sobre la 
Plaza Nueva, insistencia sobre su an-eglo o mejora, libro 36, f. 291. 



En los libros 38 a 47, posteriores a 1776, encontramos testimonios 
nhundantes de análogas resoluciones en punto a niveles, conservación 
y proyectos do empedrado de las calles, entreviéndose que la autoridad 
del cabildo tiene una función algo más pasiva recpecto de la gestión 
edilicia, y en cambio es la autoridad del virrey la que viene a substituir 
a aquella, para darle el impulso y colocar a la ciudad cabeza del virrei- 
nato en la situacióu que las circunstancias imponían, como puede com- 
Ijrenderse de los oficios y resoluciones que el virrey Juan José de Vertiz 
toma a este respecto, y posteriormente el intendente Francisco de Paula 
Sanz. 

Ya se habrá podido apreciar quQ el período comprendido entre los 
años 1778 a 1785 es el más fecundo en materia de innovaciones y trans- 
formaciones edilicias — por obra de Vertiz y Paula Sanz — como queda 
de manifiesto, con amplitud, por los dociunentos que en este tomo se 
publican. 

Para demostrar estas relaciones del cabildo con otros magistrados po- 
demos valemos de los mismos libros de actuaciones, pues en los núme- 
ros 42 y 43 las constancias sobre este particular son muy raras. lia parte 
dispositiva, los bandos que reglamentan la forma de satisfacer las exi- 
gencias de la comuna, no dimanan de los cabildantes. Será mejor que 
todo comentario al respecto la lectura de nuestras notas para que todos 
esos cambios y manifestaciones de la vida edilicia sean interpretados 
ubérrimamente por el futuro historiógrafo. 

Encontramos, por excepción, en el libro 42, f. 10, 31 de octubre de 
1778, meros reclamos por falta de cumplimiento a lo dispuesto sobre 
arreglo de calles; y a f. 223 vta., 12 de febrero de 1780, pedimento de 
vecinos sobre arreglo de calles ; f . 227 vta., 26 de febrero de 1780, sobre 
limpieza de calles y que se publique el bando sobre esta materia ; en el 
libro 43 cinco constancias de 29 de julio de 1780 a 17 de marzo de 1781, 
sobre niveles, limpieza y empedrado de las calles, y en particular, la 
compostura de la calle frente al cabildo. 

Conviene, sin embargo, que prosigamos la enumeración de las cons- 
tancias en los libros de acuerdos : libro 48, f . 43 vta., representación del 
gobernador sobre los nuevos arbitrios agregado al acuerdo de 8 de nov. 
1786, producto del ramo de alumbrado; f. 82, 22 de diciembre 1786, aper- 
tura de calles ; f . 161, 21 de abril 1787, sobre alumbrado ; f . 362 vta., 27 do 
mayo 1788, sobre los pantanos que impiden el tráfico, en la entra'da de 
la ciudad; a continuación se agrega una representación del síndico pro- 
curador; f. 368 vta., 19 de junio de 1788, nulidad de la prórroga solicita- 
da por el asentista del alumbrado y se ordena un nuevo remate de dicho 
ramo; libro 49, f. 21, 20 de septiembre 1788, compostura del camino a 
Barracas, a f . 22 se intercala una representación del Cabildo al virrey, 
indicándole la manera de su compostura; f. 26, 3 de octubre 1788, el 
virrey ordena se ejecute lo propuesto en la representación anterior; 
f. 67, 31 de octubre 1788, solicitud de vecinos del camino a Barracas, 
sobre aiTeglo del mismo; f. 95, 29 de noviembre 1788, comisión nom- 
brada por el Cabildo para reconocer el camino a Barracas, para que 
forme presupuestos de su arreglo ; f . 155, 19 de enero de 1789, lo mismo 
f;ue en acuerdo de 29 de noviembre de 1788: f. 230, 25 de jimio de 1789, 



— XXVI — 

representación del cabiklo al virrey, sobre los perjuicios que ocasiona 
el tráfico de carretas en las calles. 

Con este testimonio tenemos la ratificación de los procedimientos 
administrativos que virrey y cabildo observaran en lo relativo al gobier- 
no y policía de la ciudad, lo que podemos estudiar con mayor abun- 
dancia de datos en los expedientes que publicamos sobre el particular. 

Tomo 51, 22 de septiembre de 1790, f. 56, oficio de S. E. para 
q.® el M. I. C. nombre Diputados, q.® requieran a los dueños de Quin- 
tas q.® tienen cerradas las calles afin de q.® las abran; 24 de sep- 
tiembre de 1790, f . 57 vta., se comisiona al S.""" Alcalde Prov. ' para 
que durante la enfermedad de D." Dom." Igarzabal preste los auxilios 
necesarios para la composición del camino de Barracas, y conducción 
de la piedra para el empedrado; 1.° de octubre de 1790, f. 58 vta., 
que «por el S."' Alcalde de 2.° voto mande seis presos a la Quinta 
de I. Barros y zicrren la zanja q.* ha hecho en la calle, y le volteen 
e] cerco q.® ha levantado contra la orden del S."'' Juez de Policía»; 
9 de marzo de 1791, f. 189 vta., sobre alumbrado y limpieza; tomo 52, 
5 de diciembre de 1791, f. 64 vta., sobre limpieza de calles; 23 de di- 
ciembre de 1791, f. 75 vta., sobre alumbrado; 17 de marzo de 1792, f. 
133 vta., sobre faroles; 17 de julio de 1792, f. 187, ramo del alumbra- 
do; 27 de julio de 1792, f. 190, calles empedradas; 7 de septiembre 
de 1792, f. 213 vta., sobre experimento de faroles; 24 de septiembre 
de 1792, f. 226 vta., sobre alumbrado; 30 de noviembre de 1792, 
f. 255, sobre experimentos de faroles; 22 de diciembre de 1792, f. 
272, sobre limpieza de calles; tomo 53, 5 de febrero de 1793, f. 21 
vta., sobre apertura de calles en las quintas; 5 de abril de 1793, f. 46, 
sobre alumbrado; 5 de julio de 1793, f. 74, sobre alumbrado; 23 de 
enero de 1794, f. 125, Taibo (asentista) sobre el alumbrado; 6 de 
febrero de 1794; al final de este acuerdo a f. 133, se intercalan dos 
representaciones del cabildo al Virrey, sobre el ramo de alumbra- 
do; trata sobre la solicitud presentada por el asentista Robles, 
pidiendo una prórroga en la contrata que se le termina; el cabildo 
cree que no debe concedérsele, por cuanto este debe la contribución 
de un año y medio. Tomo 55, 15 de abril de 1796, f. 6 vta., sobre 
empedrar los corrales — a continuación a f , 8, — se intercala una re- 
presentación al virrey ¡iara que conceda piedra para los corrales del 
Abasto; 21 de julio de 1796, f. 17, sobre que no se extraiga trigo — 
Dice «la experiencia como nezesario en sus Reales Pragmáticas y zé- 
« dulas de onze de julio de mil setecientos sesenta y cinco, y veinte 
« de agosto de setecientos sesenta y ocho, esto esque a los Denun- 
« ciantes legítimos" se les remunere ya con el importe de la quarta 
« parte de lo que denunciaren, ya con el de la mitad a beneficio déla 
« iitil obra del empedrado de las calles»; 3 de marzo de 1797, f. 
188 vta., sobre empedrado de corrales; 14 de marzo de 1797, f. 191 vta., 
sobre alumbrado; tomo 56: 9 de agosto de 1797, f, 25 vta., Taibo 
(asentista) cobra al cabildo los gastos de alumbrado desde el año 
1783 hasta 1792 ; 5 de diciembre de 1797, f . 50 vta., vista del expediente 
de Taibo sobre alumbrado; 14 de enero de 1799, f. 173 vta., sobre 
alumbrado de calles, se señala un nuevo asentista, Francisco Gonzá- 



XXVI 1 — 



lez, nombrado eu acuerdo de 29 de diciembre de 1798, y se indica 
a la Junta Municipal, informe por qué no cumplió su contrata Felipo 
Robles; tomo 57, 4 de abril de 1799, f. 13 vta., alumbrado de la 4 
calles. Se pide al virrey, que ordene el pago del alumbrado a los 
eclesiásticos, militares y empleados; por que se niegan a este, alu- 
diendo estar exceptos: 4 de junio de 1799, representación sobre el 
empedrado. Contiene las indicaciones de los cabildantes, sobre la me- 
jora del empedrado, y proponen al Cap." de navio D. ^íartín Boneo, 
para la dirección de la obra; 13 de julio de 1799, alumbrado, que con- 
tribuyan todos; que el sobrante de este asiento se invierta en la lim- 
pieza de las calles, conducción de piedra.s y empedrado; 18 de julio 
de 1799, sobre limpieza de calles y ramo de carretas; se indica al 
virrey, que el sobrante del alumbrado no alcanza para lo indicado ante- 
riormente, y se soUcita un nuevo impuesto para las carretas que entren 
a la ciudad ; 1 de agosto de 1799, sobre el ramo de carretas para el 
empedrado de las calles; 3 de octubre de 1799, sobre empedrado y 
limpieza de calles; el virrey solicita que se despache el expediente 
sobre este asunto; 29 de agosto de 18!)0, f. 177 vta., S.*"* carros 
del empedrado; oficio del virrey ordenando el pago de los carros y 
bueyes, adquiridos para el trasporte de la piedra; 17 de diciembre 
de 1800, f, 105, sobre administradores de los faroles, y alumbrado de 
las calles; 23 de diciembre de 1800, f. 203 ^-ta., sobre alumbrado. 
El S.r Esteban Villanueva, i^rocurador sindico general, pide que se 
le entreguen dos certificados, firmados por el escribano del cabildo, 
y el mayordomo de Propios, del producto líquido del alumbrado, 
durante el tiempo que lo administró la Junta Municipal; a continua- 
ción desde la f. 205 hasta la f. 216, se intercala el voto del regidor 
D.° Gregorio Ramos Mexía, sobre este asunto; 24 de diciembre de 
1800, f. 219, sobre alumbrado de las calles, se leen dos representa- 
ciones pasadas al cabildo por la escribanía de Superior Gobierno 
presentadas al virrej' por el S.*"' D. Esteban Villanueva, sobre re- 
forma en la cobranza del alumbrado; 12 de agosto de 1801, f. 25, 
Representación del cabildo al Rey «con las imposiciones espontánea^ 
« de los Ramos de Guerra, sisa, y Carretas, para que impuesto de 
« dho agi'avio S. M. se sirba remediarlo como tan justo y benéfico 
« Padre de sus Pueblos, mandando que se suprima la Intendencia de 
« Polizía como erejida contra expresas órdenes reales; a D. Martín 
« Boneo sele retire a serbir enla Armada, como es desu obligación, 
« q.^ para eso dio su nombre en la milicia Xabal, obligándosele a dar 
€ antes cuenta de todo, con inserción de las que a el le hubiesen dado, 
« odeWesen dar los cobradores, Diputados, y Tesorero, de los varios 
« y distintos ramos que dirige y govierna, aplicados ala obra del em- 
« pedrado de las calles> ; 22 de septiembre de 1781, f . 37, que el Ramo 
de iluminación, se ponga en remate; 10 de diciembre de 1802, f. 142 
vta., sobre limpieza de calles, y extracción de basuras a pedimento 
del señor Procurador síndico general, para evitar la peste; 3 de febre- 
ro de 1802, f. 171, sobre limpieza de calles, construcción de carros 
y com.°° a D.° M.'^'' Boneo; 15 de febrero de 1802, f. 175, limpieza 
de calles; 24 de marzo de 1802, f. 179, Q.'» del administrador del 



— xxvni — 



alumbrado : tomo 59, 12 de julio, 22 de julio y 13 de octubre de 1803, 
iluminación; 18 de enero de 1804, f. 97, Cagigas, tesorero del llamo 
del empedrado y alumbrado; 23 de febrero de 1804, f. 108 vta., sobre 
alumbrado; 28 de febrero de 1804, f. 109 vta., empedrado de la recoba; 

9 de mayo de 1804, f. 131, composición de veredas; 17 de mayo de 
1804, f. 132 vta., sobre alumbrado; 11 de junio de 1804, f. 146, 
composición de veredas; 12 de julio de 1804, f. 156 vta., alum- 
brado; 17 de julio de 1804, f. 157 vta., sobre alumbrado; 20 de julio, 
1 de agosto, 22 de septiembre de 1804, sobre alumbrado; 6 de diciem- 
líie de 1804, f. 239 vta., gastos de ia iluminación de la recoba; tomo 
60, 23 de septiembre de 1805, f. 79, cuentas del ramo del empedrado; 
1] de diciembre de 1805, f. 110, contribución de dos pesos por cada 
vara de frente a los propietarios de casas, con destino al empedrado; 
tomo 61, 1 do julio de 1807, f. 283 vta., se encarga a D. Antonio 
délas Cagigas la iluminación de todas las calles salientes, hasta las 
avanzadas enemigas, y q.*' dure toda la noche; «para la qual se pu- 
« sieron a su disposición veinte y cinco negros y pardos; previnién- 
« dolé que esta iluminación se hade renobar en la noche tantas veces 
« quantas fuese necesario para su duración hasta el día»; tomo 62, 

10 de noviembre de 1807, f. 47, contestación del Gob.°° sobre la recla- 
mación de las cuentas del emijedrado hecha por el Cav.*'° ; 20 de fe- 
brero de 1808, f. 114 vta., cuenta del alumbrado y carros de limpieza 
relativa al año pasado; 25 de mayo de 1808, f. 167 ^i;a., se aprueban 
las cuentas de los ramos del alumbrado de los años de 1806 y 1807, 
y q.** se entregue el alcance q.** resulta a favor del Administrador Ca- 
gigas; 11 de junio de 1808, f. 179 vta., D. Antonio délas Cagigas pres.*^ 
las cuentas del empedrado; 23 de junio de 1808, f. 183 vta., por dimi- 
sión de D. Antonio délas Oagigas se trata de nombrar a D. Jacobo 
Várela p.^ admin."'" de los ramos de alumb.''° empedrado y anexos; 
tomo 63, 8 de agosto de 1808, f, 24 vta., tablillas p." las calles; tomo 
64, 9 de enero de 1809, f: 16 vta., el S."'" Diputado de Policía, hace 
presente la necesidad de comprar alg." sebo p.^ el alumbrado de las 
calles ; 16 de enero de 1809, f . 19 vta., el gobierno nombra a D. Feliciano 
Chiclana p." adm.°' délos ramos del alumbrado y de m.^ anexos; tomo 
64, 24 de enero de 1809, f. 24, insiste el Gob."° en q." se posesione 
D. Felic," Chiclana déla Admin.^"» de los ramos del alumbrado; 17 de 
febrero de 1809, f. 40, sobre q.* el Cav.''° haga el nombram.*^" de ad- 
ministrador de empedrado, y alumbrado; y nombram.*" provicional 
hecho en el Diputado de Policía; 29 de mayo de 1809, f. 80, aprov."-' 
de las cuentas del alumbrado y del empedrado de D." Ant." délas 
Cagigas; 26 de octubre de 1809, f. 162, se nombra a D. Man.' del Cerro 
administrador de los ramos del alumbrado etc.; 4 de noviembre d^ 
1809, f. 165, se comunica a Cerro su nombramiento; tomo 65, 3 de 
febrero de 1810, f. 27 vta., el regidor q.« fué D, Antonio Carnet 
presenta las cuentas del alumbrado perten.***^ al año anterior; 20 de 
marzo de 1810, f. 57, expediente sobi-e las tablillas de las calles y 
se acuerda su pago de los fondos de Policía. 

Por último, encontramos en el fondo bibliográfleo del Museo Mitre un 
impreso (de niños expósitos) con el título facticio «Sucesos de 1810 en 



— XXIX — 

liuenos Aires», trata de im «lecrelu Ut- la iJiunii |.n»visn»iiai },'iii)i r 
nativa de las Provincias del Rio de la Plata, por el Sr. Dn. Femando 
VII», en el que recuerda a los habitantes los bandos concernientes a la 
materia de policía, y dispone: 

Art. 1. Que se reparen las veredas bajo las indicaciones del juez de 
policía Manuel del Cerro, 

Art. 2. Xo pueden dejarse escombros, en la calle. 

Art. 3. Que no se echen basuras o animales muertos en las calles, pla- 
zas y paseos públicos. 

Art. 4. Que se maten todos los peiTos de la ciudad y arrabales, con 
multas aplicadas al ramo de empedrados. 

Bs. As. fl de Aírosto de 1810. 

Saavedra — Castelli — Belgrano — Ascuénaga — 
Alberti — Matheu — Larrea — Moreno. 

Correspondería que agregáramos a continuación, y debidamente selec- 
cionada, la serie de testimonios, más o menos interrumpida, pero de la 
más alta significación para el conocimiento de la evolución de todos 
los factores del progreso de la ciudad de Buenos Aires, o sea la corres- 
pondencia del cabildo con el rey. 

En posesión de las constancias directas de lo que podríamos llamar 
historia interna del municipio, nada mejor para un conocimiento am- 
plio que el análisis de esa correspondencia y' presentación de poderes y 
petitorios colectivos, pues, de acuerdo con las leyes fundamentales del 
reino \ las ciudades, ^■illas y lugares de las Indias podían nombrar 
procuradores que «asistan a sus negocios, y los defiendan en nuestro 
consejo, audiencias y tribunales». Las verdaderas necesidades de aque- 
llas poblaciones fueron reveladas con insistencia, dentro de fórmulas 
legales, y reclamadas mediante las diligencias que fueren menester para 
satisfacerlas, y así, todos los problemas del común, desde la sed y el 
hambre hasta los originados en algún chisme de círculo, eran debatidos, 
primero, en un ambiente casero para concluir con el supremo recurso al 
rey. Más adelante y en mejores tiempos, se dirigieron al Consejo, y, por 
íin, a las secretarías de estado, como veremos en páginas subsiguientes. 

De esa correspondencia contamos con elementos escasos, traídos al 
azar; originales o copias que pueden complementarse, y unidas ambas 
formas de un mismo testimonio, constituir un complejo suficiente para 
estos nuevos esclarecimientos que en manera alguna debieran basarse 
en información unilateral. 

Ya lo han venido demostrando algunos estudios y publicaciones 
de documentos, y tal cual referencia de los catálogos que el ^luseo 
Mitre, Biblioteca Nacional y Ministerio de Relaciones Exteriores han 
organizado de sus propias existencias, o de las de alg^inos archivos de 
España que guardan documentos relativos a la historia de la República 
Argentina, 



1 Recopilación de leyes de Indias, libio I\\ título XI, leyes I. II. IH y I^' 



— XXX — 

Entre esos cuerpos documentales, podemos recordar a los que se han 
publicado bajo los auspicios de la Municipalidad de la Capital ^ y Ar- 
chivo General de la Nación, " y la primera de las instituciones, si no 
con distintos propósitos, ' por lo menos en doble iniciativa. 

No obstante haber revisado los recordados catálogos impresos y 
el cúmulo de apuntaciones obtenidas de un paciente trabajo pre- 
paratorio, no creímos opoi'tuno reproducirlas, pues para afirmar la 
importancia de esa fuente de información, nos ha parecido que 
la simple transcripción de leyendas y papeletas, asientos o referen- 
cias numéricas, etc., estarían fuera de lugar aun para este ensayo do 
clasificación de elementos, y porque teniendo en cuenta otras razones, 
muchas de las determinaciones topográficas que las acompañan son 
' ilusorias o sinónimas, inutilizables para una verificación o para soli- 
citar copias de los repositorios en donde se conservan las piezas, — todos 
tilos fuera del país — y también por las exigencias verdaderas de la re- 
construcción histórica que impone la organización de verdaderos conjun- 
tos homogéneos. Para complementar la suma apreciable de datos cons- 
tantes en las actas del cabildo, de las que hemos tratado de dar ligera 
noticia, será necesario, pues, tener presentes — para un estudio integral 
de la vida de la ciudad de Buenos Aires — la con-espondencia y la do- 
cumentación general de la gestión de sus representantes ante el Rey y 
el Consejo de Indias. 

Las noticias, descripciones o simples efemérides sobre el 
Buenos Aires antiguo puede decirse que se vienen divul- 
gando desde aquellos tiempos del Lazarillo de ciegos cami- 
nantes (1773) , de la Guía de forasteros de 1803 * y del Telé- 
grafo mercantil, rural, iiolítico, económico, e historiógrafo 



^ Consúltese la compilación del señor Enrique Peña, Documentos y Pla- 
nos, pues se intercalan algunos elementos que tienen estrecha relación con 
el tema principal de estos comentai'ios ; y dada la amplitud de los puntos 
que abarca la tarea heurística del señor Peña, sobre este aspecto de los ante- 
cedentes edilicios y las relaciones del cabildo con el Consejo de Indias, 
véase I, pág. 16 y sig. 

" Archivo de la Naciójn Argentina. Documentos referentes a la Guerra 
de la Independencia y emancipación política de la República Argentina^ 
etc. I, 416 y siguientes. Buenos Aires, 1914. 

* Por el valor particular de algunas de sus piezas, recomendamos, asi- 
mismo, la compilación del señor Roberto Levillier. Correspondencia de 
la ciudad de Buenos Aires con los reyes de España, tomo I, (cartas del 
cahildo, memoriales presentados en la corte por los procuradores, apodera- 
dos y enviados especiales de la ciudad, 1588-1615). Buenos Aires, 1915. 

* I'or encargo de la Junta de Historia y Numismática Americana el 
doctor Martiniano Leguizamón dirigió la primera reimpresión que se 
hiciera del curioso impreso que tiene por título El Lazarillo de ciegos cami- 
nantes desde Buenos - Ayres, hasta Lima, con sus Itinerarios según la más 
puntual observación, con algunas noticias útiles a los Nuevos Comerciantes 
que tratan en Muías: y otras historias, etc. por Don Calixto Bustamante 
Carlos Inca, alias Concolorcorvo etc. Gijón, 1773. 

Sería ocioso comentar los juicios histórico - bibliográficos de B. Mitre, G. 



del lUo de la Plata, con sus famosas retíe\i!Mi.-.> iiii>i ico- 
políticas, que a todo asunto acometían con el bien intencio- 
nado propósito de propender a la «felicidad del Estado y de 
este País ameno, virgen, rico y venturoso», propí'wito jamás 
contradicho o puesto en duda dentro ni fuera de sus mis- 
mas columnas, ni por los actuales lectores de aquellos edi- 
toriales que pudieran ser de renovada actualidad. \ 

Posteriormente la Gaceta (1810-1821) nos lleva hasta 
una época en que una situación inalterada de la ciudad en 
sus progresos y costumbres, da motivo para tal cual comen- 
tario verbal escrito o gráfico ■, que complementa la informa- 
ción documental que hoy sale a luz, sobre ese ciclo evolutivo 
de Buenos Aires ; formas aquellas cambiantes y superficia- 
les de la tradición, que han perpetuado solo los caracteres 
externos de los hechos sin dar nada de su significado, y 
que en la época contemporánea han servido para fundamen- 
tar las llanmdas tradiciones argentinas. Las crónicas cir- 



René - Moreno y J. C. Brunet sobre las características de la singularísima 
obra de Bustamante, después de haberlo realizado con sagacidad y oportuna 
ilustración, el editor que nos dirige en la consulta de estos antecedentes, y 
qye al recalcar la importancia de algunos de sus pasajes tiene un justo co- 
mentario sobre «la villa de 22.000 habitantes, que nos pinta el Lazarillo». 

La Guía de Forasteros del virreinato de Buenos Aires, publicada en 
Buenos Aires por la casa de Niños Expósitos en 1S03, y reimpresa en el mis- 
mo tomo IV de la Biblioteca de la Junta, íntegramente, eu 190S, bajo la 
dirección del mismo escritor, es otro de los libros raros que para nuestros 
propósitos tiene particular interés, por ofrecerse eu ella el estado político 
de todo el virreinato, y como consecuencia las instituciones y funcionarios 
de la administración edilicia. 

Dado el carácter de estas guías, las informaciones que pueden brindarnos 
es solo de interés mediato ; y en cuanto a la cuestión de saber si las primeras 
aparecieron en 17S1 y 17^ como lo establece Antonio Zinny, en su Bi- 
bliografía histórica del Río de la Plata, V, pág. 7, y José T. Medina, Histo- 
ria de la Imprenta, pñgs. 8 y 21, puede ser materia de una demostración 
bibliográfica que en este ensayo no estaría en su lugar, y porque el doctor 
Leguizamón cita ya en su prólogo estos mismos estudios, y los de J. M. 
Gutiérrez y V. G. Quesada. Véase Ibid, en Biblioteca de la Junta de Histo- 
ria y yumismática, págs. IV, XVIII. 

1 En su colaboración historiográfica el Telégrafo mercantil paede osten- 
tar ensayos apreciables para la época en que se producen, como el de 
crítica histórica sobre la fundación de Buenos Aires, firmado por el seudó- 
nimo Enio Tulio Grope, y otros anónimos, de más carácter periodístico, de 
fina y penetrante observación de las tendencias sociales y de los hiibitos 
de la vida urbana. Recuérdense los juicios de Domínguez y Leguizamón. 

* Debemos recordar que existen litografías y grabados de Vidal, Morel, 
Lezica, Pellegrini. Falliere, y otras anónimas, de la litografía de las «Artes», 
que pueden contribuir a la reconstrucción. Véanse en el Museo Histórico Na- 
cional de Buenos Aires, lo que nosotros hemos realizado con este objeto y 
guiados atentamente por el señor Alejandro Labougle. 

El doctor F. P. Moreno posee en su colección las acuarelas originales de 
Vidal, y otros grabados que representan viejas costumbres coloniales. 



— XXXIi — 



cunstanciadas de las primeras etapas de nuestro periodismo 
ni las amenas v afloradas costumbres reveladas por los tra- 
dicionistas, nada dicen, ni suponen saber, del juicio inten- 
cionado de los extranjeros que visitaron el país y esta «opu- 
lenta» ciudad durante el siglo xviii. 

En los manuales de historia argentina de Luis Domín- 
guez^, Vicente Fidel López - y Clemente L. Fregeiro '■" y 
derivados, se encuentran referencias generales, como se lia 
dicho, sobre las iniciativas de gobierno de algunos virreyes, 
y, consecuentes con la documentación conocida en las res- 
pectivas épocas de su publicidad, atribuyen la mayor acti- 
vidad y deseos de dirigirla en el sentido de dotar a Buenos 
Aires de algunos de los adelantos propios de un centro 
colonial, al virrey y ex-gobernador, don Juan José de 
Yertiz/ 

DomingTiez y Pregeiro consideran que los anhelos pro- 
gresistas invocados por Yertiz, tienen su raiz en su condi- 
ción de americano y en las impresiones que recogiera en 
su última visita a las ciudades europeas. Las instituciones 
de beneficencia, la educación popular, el mejoramiento de 
la vida, etc., sostenidas como medidas impostergables, con- 
currentes a fijar el orden edilicio y a provocar la transfor- 
mación de las viejas sociedades en sus costumbres colecti- 
vas. Los bienes confiscados a la extinguida Compañía de 
Jesús, le darían los medios para realizar esas mejoras, pues, 
legalmente, los destinos de beneficencia y fomento estaban 
previstos,^ pero como los ingresos obtenidos de las contri- 
buciones especiales, propios y arbitrios, no alcanzaban 
para sufragar las nuevas erogaciones, algunas sunms pro- 
venientes de la liquidación de aquellos bienes de los jesuí- 
tas expulsos, vinieron a costear importantes adelantos. 

Sean lo que fueren por su carácter incidental, las citas y 



^ Luis L. Domínguez, Historia argentina, I, 104 y sig. Buenos Aires, 
1862. 

^ Vicente F. López, Compendio de historia argentina, I, 239, Buenos 
Aires, 1889. 

3 Clemente L. Fregeiro, Lecciones de histoiia argentina, primera par- 
te, 222. Buenos Aires, 1910. 

4 Vertiz, en Revista del Archivo, III, 264 ; Loreto. Ihid., IV, 351 ; Arre- 
dondo, en Revista de la Biblioteca etc. III, 309; Aviles. Ibid., III, 4.50. 

6 L. M. Torres. La Administración de las Tenivoralidades en el Río de 
la Plata, en Pullicaciones de la Sección de Historia, I, 17 y sigs. Buenos 
Aires, 1917. 



— XXXIII — 



i-ecapitulaciones de Domínguez, Quesada, I^pez y Fregeiro 
han sido una g:iiía para la mayoría de los estudiosos. 

Y los subsiguientes autores nacionales que se propusieran 
la interpretación de aquel pasado la han realizado unos, 
en forma de glosas a lo que consignaran en sus memorias, 
viajeros como Félix de Azara, Martín Boneo, Pablo Zizur. 
Diego de Alvear, Juan Francisco de Aguirre, Gonzalo de 
Doblas, Pedro Cervino, Alcides D'Orbigny y contemporá- 
neos ; sobre una infonnación — oti-os — no muy homogé- 
nea, comprensiva, ni sólida, basada en la original docu- 
mentación publicada en obras y revistas de los archivos 
bonaerenses, referente a los diversos aspectos del gobierao 
político, la sociedad y la economía; y, por último, los que 
con testimonios menos positivos, la amable y fácil tradi- 
ción, han enmarañado esas historian, apartándose de sus 
verdaderos fundamentos, significación social o espíritu 
trasañejo de aquellas normas, hábitos y costumbres colo- 
niales, para ofrecernovS, en cambio, detalles tan sugerentes 
como pueden ser, el cálculo — desde luego aproximativo — 
del número de faroles o el tamaño del primer adoquín traí- 
do de Martín García. 

Xo han dejado, sin embargo, de suscitar todos ellos el 
interés por renovarlas, y por inconvenientes tjue ahora nos 
parezcan las elucubraciones de los tradicionistas, preci- 
samente por su técnica y expi-esión, reconocidos debemos 
estar a tan loables empeños. Bien puede ser que al reali- 
zar la obra recordatoria i>ensaran más en sus efectos ex- 
ternos, en la suerte de evocación, y nó en la razón de ser 
de la organización a que respondían esos divei*sos aconte- 
cimientos de la ^Ida de Buenos Aires. Por ello debemos re- 
cordarlos, y concederles que tuvieron así como la concien- 
cia obscura de lo que fué y de las singularidades de la urbe 
que trataron de caracterizar.^ 



^ Algunos manuales de historia patria — y una considerable bibliogrrafía 
histórico - geográfica - estadística, que por lo tumultuosa sería inútil enume- 
rar — deja entrever que sus autores han seguido la información de los viaje- 
ros de fines del siglo xatit y principios del xix, pero al través de Angelis, 
Mitre. Gutiérrez. Trelles. Lamas. Quesada y Calvo. 

Vendrían, después, los que deben agruparse en el conjunto de autores que 
representan, profusamente, una dirección del pensamiento filosófico, método 
científico y uso del material de información — según fuera el objeto — 
así como por la aptitud para hacer resaltar el signifi<ado histCrioo 
de los hechos a que se refieren, la sagacidad del juicio crítico, «1 

PCBL. Sec. Hist. - T. IX ^ 



— XXXIV — 



3. Contenido de este volumen. — ■ Establecidos los pun- 
tos de vista que debemos tener presentes para el estudio 
de la administración edilicia durante la época del vi- 
rreinato, y las condiciones, existencia y estado del mate- 
rial de documentos conservados en nuestro país, la serie 



talento de expresión. Debemos recordarlos aun para ilustrar muchas de las' 
cuestiones que tratamos en este volumen de documentos : Francisco Ramos 
Mejia, El federalismo argentino, (fragmentos de la historia de la evolución 
argentina) I, 61-74 ; III, 100 y sigs. Buenos Aires, 1SS9 ; F. Ramos Mejia. 
Evolución de la democracia argentina, en La Biblioteca, V, 170 - 201. Bueno» 
Aires, 1897 ; Vicente G. Qvbsada, La sociedad hispano - americana tajo la 
dominación española, en Revista Nacional, XVII, segunda serie, 134 y sigs. 
Buenos Aires, 1S93 ; téngase presente, asimismo, el juicio del doctor José N. 
Matienzo sobre el libro de Francisco Ramos Mejia (el federalismo argentino), 
ex V. G. Quesada, ibid., pág. 155 ; los estudios orgánicos, de mayor am- 
plitud, de Juan A. Garcí.\. El régimen colonial, passtm. Buenos Aires, 
1S98. El doctor García había publicado el capítulo III, (con el subtítulo 
de «el cabildo de Buenos Aires») en La Biblioteca, III, 193 y sigs. Bue- 
nos Aires, 1897; J. A. García, Introdticción al estudio de las ciencias so- 
ciales argentinas, cap. I y III. Buenos Aires, 1899 ; J. A. García, La Ciudad 
Indiana, passim. Buenos Aires, 1900; José María Ramos Mejia, Las 
multitudes argentinas, cap. II, Buenos Aires, 1892. 

Como contribución destinada a difundir entre los estudiantes universita- 
rios el conocimiento de la organización y caracteres de los cabildos, 
Manuel A. Montes de Oca publicó en La Biblioteca un artículo con el título: 
Cabildos coloniales. IV, 28 - 60. Buenos Aires, 1897. 

Los consecutivos estudios del señor Pablo Groussac, editados en los 
Anales de la Biblioteca, sobre las distintas etapas del pasado colonial 
de nuestro país, después que iniciara su tarea de crítica histórica y 
literaria en la revista La Biblioteca, lo han consagrado como el autor 
que todo lo subordina a la solidez de la información y al vigor del raciocinio 
revelado hasta en sus mínimos detalles. I*or la persistencia del esfuerzo y hi 
seguridad en la ejecución, la obra del señor Groussac tiene el primer puesto 
en la historiografía argentina contemporónea. Véase, entre sus llamados 
«ensayos», Mendoza u Garaii, passim. Buenos Aires, 1910. 

De acuerdo con nuestra clasificación recordaremos a los tradicionistas 
que han revelado materia novedosa ; vidas, costumbres, ra.sgos y ex- 
presiones extravagantes. Siendo por demás conocidos de nuestro público 
lector o estudioso, citaremos a algunos como acto de justicia a la since- 
ridad de sus propósitos. Entre los que a nuestro tema se han referido, 
están: S. Seguróla, Antifiüedades de Buenos Aires, en Revista de Bue- 
nos Aires, VI, 150; A^II, 284; Ignacio Nú.ñez, Noticias históricas de la 
República Argentina, passim. Buenos Aires, 1881 ; Víctor Galvez, Memo- 
rias de un viejo, passim. Buenos Aires, 1863 ; Lucio V. López, La gran 
aldea, jxissim. Buenos Aires, 1884 ; Adolfo P. Carranza, Razón del nombre 
de las calles, plazas y parques de la ciudad de Buenos Aires. 3.» edición. 
Buenos Aires, 1910; J. A. Wilde, Buenos Aires desde setenta años atrás, 
I, II, III y IV. Buenos Aires, 18.81: M. A. Pelliza, Crónica abreviada de 
la ciudad de Buenos Aires, en Censo general, etc., I, 6. Buenos Aires, 1887 ; 
reproducida en el Censo de 1910, por el señor A. B. Martínez. Las^más 
recientes de P. S. Obligado, El virrey de las luminarias, (crónica de 1784), 
en Tradiciones de Buenos Aires, 121 y sig. 1888 ; La última corrida, en Tra- 
diciones argentinas, 193 y sigs., Buenos Aires, 1903; y Buenos Aires an- 
tiguo, anónimo, 1900; Manuel Bilbao, Buenos Aires desde su fundación 
hasta nuestros días etc., capítulos III, IV, V y VI. Buenos Aires, 1902; 
José Antonio Pillado, Buenos Aires colonial, edifioios y costumbres, 
I, 29-145. Buenos Aires, 1910. 



XXXV — 



que toiistitiiye este tomo IX, debe considerarse de e«e ca- 
rácter, sin excepción de testimonio alírnno; divisiones 
de la parte urbana de la ciudad (ejido) \ trazado de calles, 
niveles, calzadas y veredas, plazas y mercados, higiene, 
conservación, empedrado, luz, materiales, recursos y ar- 
bitrios para satisfacer la obra completa o la iniciativa par- 
ticular. Tal cual referencia incidental sobre alguno de es- 
tos puntos, que también se consignan, no puede conside- 
rarse ajena o redundante, pues, en la mayoría de los casos, 
se tratan cuestiones legales, contencioso - administrativas, 
que facilitan la interpretación de una ley o costumbre, con- 
firman o infirman, precedentes declaraciones, referencias y 
testimonios escritos. 

En cuanto al snhstractum de la documentación puede 
decirse que revela, intrínsecamente, una serie nueva de an- 
tecedentes legales sobre la materia de que tratamos, de 
la cual depende estrechamente la documentación general de 
este tomo, y cuanta suposición sea permitida sobre la im- 
portancia de cada gestión gubernativa y la acción social 
de aquellas providencias, así como las referentes a épocas 
sucesivas, relaciones de política económica, general o local, 
etc. De manera que este conjunto correlacionado de testi- 
monios lleva incluido, implícitamente otro, que amplia el 
contenido y los aspectos de las cuestiones, contribuyendo 
la de carácter legal, a imprimirle mayor significado his- 
tórico. 

Los originales o copias utilizadas para esta clasificación 
y edición se encuentran en los archivos del país " y solo en 
dos casos proceden de la colección formada por el regente 
de la audiencia, don Benito de la Mata Linares, conserva- 
da en la Real Academia de la Historia de Madrid. ^ 

Dada esta iiltima circunstancia nos ha sido posible or- 
ganizar un conjunto de documentos de carácter homogéneo, 
de un valor singular por razón de autores, caracteres ex- 
ternos y finalidad : bandos e instrucciones para el l)nen 



^ Por su intención rectificativa y su argumentación etimológica la nota 
de Gbotjssac, Juan de Garay, X, CGTj, es sumamente interesante. 

- General de la Nación (la máxima paite). Biblioteca Nacional y Supre- 
ma Corte de la Provincia de Buenos Aires, antiguo archivo de la segunda 
Iteal Audiencia del Virreinato del Río de la Plata. 

2 Ijas copias nos fueron facultadas por el doctor Enrique Rmz Guiñazú. 
a quien nos es grato agradecer tan gentil colaboración. 



XXXVI 



gobierno de la ciudad, del gobernador, virrey, gobernador- 
intendente, cabildo, etc., que al tener un valor equiparable a 
la ley u ordenanza real, los hemos reunido bajo el título de 
«antecedentes legales». Para demostrarlo nos permitimos 
recomendar solo una ojeada a los documentos reproduci- 
dos, y si asi fuere, se reconocerá que nuestro título facticio 
es admisible. 

Como otra consecuencia de aquella diversidad de proce- 
dencia de nuestros originales, copias sacadas de arquetipos 
o lecciones modificadas de un texto, que las más de las veces 
difieren en la grafía, y en notas, apostillas y constancias de 
trámites, se presenta el caso en este volumen IX de encon- 
trarse repetidas seis piezas ^, por tratarse de la incorpora- 
ción casi total de un expediente — que reúne inapreciables 
elementos cori*elacionados — compuesto de cincuenta y dos 
partes y 369 fojas (n.° 19, parte segunda de este volumen) ; 
trámites esenciales de las «providencias de gobierno dada» 
por el señor don Francisco de Paula Sauz» que a su vez las 
ha considerado el editor de estos documentos como antece- 
dentes legales; bandos e instrucciones de carácter general 
que debieron tener aplicación, como se verá, en los diversos 
casos testimoniados en el cúmulo de expedientes que cons- 
tituyen las partes segunda y tercera y que tienen por tí- 
tulos : «trazado, higiene y conservación de calles» ; «alum- 
brado». - 

Por haber llegado a nuestro conocimiento ya cuando 
el material de «antecedentes» estaba impreso, no hemos 



^ Los documentos a que aludimos y que se repiten con algunas variantes 
son : bando de 23 de noviembre de 1784 ; acuerdo del cabildo de 2 de sep- 
tiembre de 1783 ; bando del virrey de 5 de diciembre de 1783 y auto corres- 
pondiente, e instrucciones del gobernador intendente de 4 y 18 de febrero 
de 1784. 

^ Hemos suprimido del «expediente» todas aquellas constancias de simple 
trámite, los documentos interpolados para comprobar, en todo caso, el orden 
en que debieron sustanciarse las incidencias del prolongado proceso en tan 
interesante gestión administrativa, y los informes excesivos de algunos fun- 
cionarios locuaces, por la remota utilidad de sus observaciones y juicios 
bíista para el asunto que estuvo de tanta actualidad en la época de Vertiz y 
Paula Sauz ; elucubraciones que desbordan de erudición, promesas y opti- 
mismos y que de leerlas ahora nos perturbarían de seguro. En las partes 
respectivas, se indica, en nota, los números suprimidos. 

Debemos llamar la atención sobre las nuevas anotaciones agregadas al 
pie de las copias reproducidas, las que denominamos diagnosis de los ca- 
racteres externos, que con las indicaciones marginales de la foliatura con- 
tribuyen a dar elementos para las futuras determinaciones sobre autentici- 
dad, etc. Es cuanto puede hacerse en obsequio de los estudiosos. 



— XXXVIl — 



podido incorporar dos bandos del virrey Arredondo, sobre 
higiene y conserración de calles, de 2 de marzo de 1790 y 
10 de enero de 1791.^ 

Todos estos elementos," ordenados cronológicamente, 
comprenden, expresa e implícitamente, las siguien- 
tes cuestiones: 

Traza de la parte urbana, ejido, niveles, calles, pía- 1 Ubicación 
zas, veredas, alumbrado, higiene, tráfico, vehículos, > y caracteres 
comercio y mercados de abasto, costumbres, etc. J de la ciudad. 

a) Reales cédulas, ordenanzas, instrucciones, ban-' 
dos y autos, del rey, virrey, gobernador, gobernador- 
intendente, cabildo y real audiencia. 

b) Instituciones, funcionarios y competencia. Abo- 
bado fiscal del virreinato, síndico procurador del ca- 
bildo, defensor de pobres, protoraédico, alcalde ordi- 
nario, alcalde de cuartel, alcalde o diputado-comisario 
de barrio, ingeniero inspector, alarife maestro-mayor, 
piloto; asentista, vecino comisionado; tribunal de pro- 
tomedicato; junta municipal de propios. 

Propios j' arbitrios para la conservación de la vía" 
pública y del alumbrado, procedimientos para la pu 
blicidad de los actos de administración edilicia; ere 
ees y menguas de las calles, productos de temporali 
'dades, contribuciones y excepciones, etc. 



Organización 
administrativa. 



Economía 
V Hacienda. 



Esta clasificación comprende a las distintas piezas, ex- 
pedientes y sus articulaciones, a más de los antecedentes 
legales aludidos o referidos expresamente y que los comple- 
mentan, contribuyendo a darles mayor valor serial. 

Para la interpretación precisa de los hechos a los cuales 
se refiei-en estos testimonios, ha sido oj>ortuno ilustrarlos 
«on la ayuda de los elementos bibliográficos disponibles y 
accesibles para nosotros; descripciones y memorias de di- 
Terso valor en cuanto a su contenido esencial, pero acep- 
tables por su origen, y al fin nuevas, para nuestro propó- 
sito de demostrar toda la significación histórica de aquella 
•etapa de los progresos bonaerenses. 



1 Proceden los orisánalcs del archivo de la Real Audiencia. Suprema 
•Corte de la Provincia de Buenos Aires. Reales Caulas — legajo n.* 2. 
Copias en la Sección de Historia. 

- Han contribuido en esta tarea los señores Emilio Ravignani, Rómulo D. 
tTarbia, Diego Luis Molinari y Carlos Correa Luna ; colaboración cordial, que 
tnos complacemos en agradecer una vez mis. 



— XXXVIII 



II 

Organización de la administración edilicia. 

1. Según las leyes y resoluciones generales de la mo- 
narquía. — Aunque no lo expresen terminantemente ni 
aludan los documentos publicados en este volumen, y 
acaso los que han sido objeto de anteriores comentarios, el 
punto de partida para toda inteligencia sobre a qué se debe 
que las ciudades coloniales presenten caracteres de homo- 
geneidad en cuanto a los sitios donde se levantan, orienta- 
ción, altimetría, vía pública, plazas, etc., es evidente que a 
las disposiciones generales dictadas en las Reales ordenan- 
isas e instrucciones sobre descubrimiento y nueva pobla- 
ción, de Carlos V ^ y Felipe 11.^ En subsiguientes providen- 
cias ^, se han especificado algunas de las prescripciones 
respecto a descubrimientos o nuevas poblaciones con moti- 



^ Las ordenanzas de Carlos \, fechadas en Granada el 17 de noviembre 
de 1526, se encuentran publicadas en la Colección de documentos, etc. de 
la Academia de la Historia, 9, 268-280. Madrid, 1895 ; y en el tomo XXII de 
la de Torres de Mendoza, aparecen capitulaciones en las que se aplican. 

' Véase : Recopilación de leyes de los reynos de las Indias, leyes I - 
XXVI, tít. VII, lib. IV ; Ordenanzas soire descubrimiento nuevo y po- 
blación, de Felipe II, fechada' en Segovia, a 1.3 de Julio de 1573, publica- 
das en Colección de documentos inéditos, relativos al desctibrimiento, con- 
quista y organización de las antiguas posesiones españolas de América y 
Oceanía etc., por Luis Torres de Mendoza, VIII, 484 - 537. Madrid, 1867. 

* Para establecer el orden sucesivo de las distintas ordenanzas e instruccio- 
nes sobre esta materia, a más de aquellos dos antecedentes fundamentales que 
acabamos de citar, y en particular, a nuestro juicio, las ordenanzas de Felipe 
II, nos pareció oportuno solicitar del señor don llómulo D. Carbia, un resu- 
men de aquella parte de su estudio en preparación sobre disposiciones legales 
dictadas en España durante los siglos xv y xvi, en materia de descubrimiento 
y nueva población. 

El señor Carbia, que ha estudiado con proligidad esta cuestión, ha de- 
terminado antecedentes, caracteres de los textos y fechas, de todo punto 
de vista importantes para estos esclarecimientos. Dice que «las 1*' or- 
denanzas de Carlos V, se fecharon en Valladolid el 26 de Junio de 1.523. 
y publicadas en la Colección de documentos inéditos relativos al descu- 
brimiento, conquista y organización, segunda serie, Academia de la His- 
toria, 9, 167, Madrid. 1895 ; las 2"' ordenanzas de Carlos V, fechadas en 
Granada el 17 de noviembre de 1526, publicadas en la misma Colección de 
documentos, 9. pág. 268 y siguientes : las de Carlos V de 1542 y 1556 no 
corresponden a estas materias, y por fin, la única de Felipe II, fechada en 
el bosque de Segovia el 13 de Julio de 1573, ha sido publicada con fecha 
errónea (1563) en la Colección etc., Torres de Mendoza, tomo VIII, 484- 
537, Madrid, 1867». 



— XXXIX — 



vo (le las capitiilacioiics »> insiiiKciinu's, «h^pucs de las or- 
(h'iianzas fiiiidanuMitak's (jue acabamos de rwordar/ 

En estas nlíiinas ordenanzas íjenerales se observa, sin 
embargo, que un criterio prudencial autorizaba a observar 
las diferencias que naturalmente debiewn presentai*se a los 
fundadores segtín las comarcas, y así fuesen esas carac- 
terísticas de medio geográfico, población, riqueza extractiva 
> fAcil o difícil comunicación, eran especiales los recaudos 
para que se declarara si se trataba de una fundación de ciu- 
dad, villa o lugar (disposiciones XXXIl - XLII ). 

r los antecedentes que nos pueden explicar sobre qué 
bases descansaba la vida interna de las ciudades colonia- 
les hispanoamericanas, son precisamente las ordenanzas 
XLII I, XLIV, XLV, XLVI que determinan la constitución 
del gobierno edilicio ^, el repartimiento de solares y tierras 
de labor ( XI^VII, CIY), con delimitación de la planta 



1 Xo hemos encontrado referencias muy explícitas sobre estas ordenanzas, 
conducentes al conocimiento de los primeros establecimientos españoles en 
territorio argentino, de aplicación forzosa, en las notas de M. R. Trelles, E. 
Madero, P. Groussac y otros. Eduardo Madero trae, en apéndice, extracto de 
capitulaciones e instrucciones de Pinzón y Solis, Caboto, Haro y Mendoza, 
en su Historia del puerto de Buenos Aires, págs. 359 y siffs. ; Larrouy solo 
cita a alsrunas de ellas, o a las c-apitulaciones, publicadas por Madero y To- 
rres de Mendoza : Los orígenes de Buenos Aires, 8. tirada aparte de la 
Revista de la universidad de Buenos Aires, III, 1905; y Groussac — que 
nó cree en la aplicación de estas ordenanzas — dice, en Mendoza y Garay, 
en forma de alusión : «El auto de repartimiento, expedido, como vimos, el 
24 de octubre (de 1580) en tierra firme del Espíritu Santo, fué probable- 
mente la última providencia gubernativa, dictada aquel año en Buenos Aires 
ror su fundador....» «Hachas las sementeras, iniciadas las primeras edifr 
csciones junto a los ranchos provisionales, trazadas las calles y cercadas las 
hi'erta.s. . .•» Véase: -luán de Garay, en Anales de la Biblioteca, X, CCLXII 
y sig. Buenos Aires, 1015. Para otros detalles y noticias sobre los primeros 
pasos de esta ciudad y población en cierne, confróntese a Labbouy, Los ori- 
f/cnes de Buenos Aires, Buenos Aires, 1906, o edición de la Municipalidad, 
.sin variantes. 191,5 ; P. Groussac. Mendoza y Garay, Buenos Aires. 1916. 

- Por ellas el cabildo procedía a dictar sus propias ordenanzas para el 
buen gobierno de la ciudad, determinándose ante todo la forma en que 
debiera constituirse y funcionar. Por otra parte estaban evidentefaente 
de acuerdo con las previsiones de la Recopilación de Castilla, leyes 
I -VIII. tft. I. libr. VII: con las Leyes de Indias. I - XXIII. tít. IX, 
disposiciones que pueden ratificarse, en A. J. Pebez t López, Teairo de 
la legislación universal de España e Indias, IV, ayuntamientos, § IV, 
554 - .5.59. Madrid, MDCGXGII. Xo obstante estos orígenes, los cabildos de 
las principales provincias de España, antes y durante el reinado de loa 
Borbones, no significaban lo mismo que los de América. Véase Dax\'II*^4. 
Y Collado, El poder civil en España etc., III, 538, 626; IV, 195 y siguientes. 
Madrid. ISSG. Téngase presente, por el momento, lo -lue estatuye la Recopila- 
ñon, ley VIII, en los mencionados título y libro : «Mandamos que cada y quan" 
do, que á las Justicias de las Ciudades, i Villas (a) pareciere que conviene ha- 
cer algrunas Ordenanzas para la buena gobernación, antes i primero (b) red- 



— XL 



urbana (CXI) a cordel y regla; extensión y superficie 
de plazas y calles, (CXIV, CXV, CXVI, CXVII, CXVIII, 
CXIX) ; ubicación de la casa real, casa de consejo y cabil- 
do, aduana etc., (OXXTI) ; primeras construcciones y de- 
fensas (CXXXI) ; y lo que se consideraba ejido (CXXX), 
dehesas ( CXXXI ) ; y por fin las previsiones sobre ornato 
e higiene, en las ordenanzas CXXXIV y CXXXV. Como 
es sabido todas esas ordenanzas eran materia de las ca- 
pitulaciones e instrucciones, etc. 

La primera medida de orden, tendiente a la seguridad, 
prosperidad y buen gobierno de la nueva yohlación, era la 
que mandaba constituir el primer cabildo, por nombra- 
miento del fundador, a nombre del monarca. Las capitula- 
ciones e instrucciones regulaban todas las facultades del 
fundador, según fueran las circunstancias personales del 
poseedor de la merced real y otras de diverso carácter.^ Se 
hacían, asimismo, las distinciones de ciudades, villas y lu- 
gares y, correlativamente, la composición o número y cali- 



ban información de las partes, a quien tocaren, si son útiles, i necesarias, i 
convenientes, i la enbíen al nuestro Consejo con las contradiciones, que viere, 
i las dichas Ordenanzas para que allí se provea lo que se deba mandar (c) 
guardar, ó confirmar». 

De las constituciones del cabildo de Buenos Aires, tenemos en la Sección 
de Historia, un testimonio de las que redactó en 1665 y confirmó el rey 
Carlos II en 1695. 

El testimonio que conservamos tiene su origen, a la vez, en otro testimo- 
nio de 1765 que forma parte de un libro de reales provisiones, dictadas desde 
el 13 de febrero de 1756 al 8 ele abril de 178.5. A'éase Archivo de la Suprema 
Corte de la provincia de Buenos Aires, Real Audiencia, legajo n.° 5, libro 
n " 3, Cabildo, n.» 7. 

Debiendo ocuparnos en seguida de los bienes del común y de la felicidad 
total de esta «república» en lo que concierne y puede disponer el cabildo, 
no está de más que se recuerden y comparen como antecedentes y para mayor 
ilustración las actuaciones y Ordenanzas para el huen gobierno de la ciudad 
de los Reyes (conf. ord. n.° 13), en Revista de Archivos y Bibliotecas Na- 
cionales, año III, vol. y, 10 y sigs., 190O; como las publicadas en el Archivo 
Municipal de Córdoba, I, en particular, y los siete volúmenes subsiguientes. 
Córdoba, 1882. Como ensayos sobi'e los cabildos hispano - americanos, aun- 
qiie con algunos excesos de generalización, etc., puede recordarse lo que 
han escrito Alberdi. Sarmiento, Vicente y Lucio López, V. G. Quesada, R. 
J. Cárcano, L. V. Várela. Con mejores apreciaciones: Francisco Ramos 
Meítia, El federalismo arpentino, 158 y sigs. ; Juan Agustín Gabcia, en 
El régimen colonial, 81 y sigs. ; M. A. Montes de Oca, Cabildos coloniales, 
Ibid.; A. Laerouy, Ibid., 158 y sigs.; R. Levene, Los cabildos, en Los orí- 
genes de la democracia aroentina, V. VI y VII. Buenos Aires. 1911; R. 
ItOJAS. Archivo Capitular de Jujuu, I y III. Buenos Aires, 1913. 

1 Véanse las instruccioties especiales, por ejemplo, las de V. Tañez, Diaz 
de Solis, Magallanes y otras publicadas en el tomo 22 de la Colección etc.. 
de Torres de Mendoza, y en las incorporadas en la Colecoión etc., de la Real 
Academia de la Historia, passim. 



XLI — 



dad de funcionarios que cor respondían según los caaos, 6 
sea los diferentes oficios concejiles/ 

En la gestión de los intereses del común tenemos a Iob 
funcionarios por nombramiento, elección, o por compra; 
y también los que por elección de los regidores y nó por 
cabildo abierto " tenían la misión de defender dichos nego- 
cios ante el Consejo, Audiencias y Tribunales. 

En las actas de fundación ^ y en los primeros acuerdos 
de los cabildos de las ciudades de Buenos Aires, Santa Fe, 
Corrientes, Córdoba, Santiago del Estero, Catamarca, 
Jujuy y Tucumán *, tenemos observado el juismo proceso 
ejecutivo en la instalación de las nuevas poblaciones, de 
acuerdo con las leyes generales del reino que hemos indica- 
do como fundamentos, aunque con excepciones de diverso 
carácter. 

El día primero de enero de cada año, de acuerdo con la 
costumbre en casi todas las ciudades, «reynos y señoríos de 
su Majestad», por la mañana y después de haber oído misa, 
en el propio recinto del Cabildo y Ayuntamiento, se ele- 
gían, por los primeramente designados, los funcionarios 
permanentes: alcaldes y regidores, procurador general, 
mayordomo, alguacil mayor. El escribano público y de ca- 
bildo era designado por el fundador a nombre de su Majes- 
tad, y en virtud de sus condiciones esenciales, aptitud y 
vecindad; y, subsiguientemente, por el gobernador, su te- 
niente, etc., según los casos, como los que ocurrieron en el 
cabildo de Buenos Aires.^ Los oficios fueron gratuitos y 
obligatorios. 

Las condiciones para ocupar esos cargos eran la de ser 



1 Véanse las ordenanzas de Felipe II : y las leyes de los títulos séptimo t 
octavo, libro IV, de la Recopilación de leyes de loa Reynos de las India». 

2 Ley II, titulo once, libr. IV. 

» Conf. los estudios de M. K. Trelles, E. Madero, V. Groussac, A. Larrouy, 
y. G. Quesada, E. Peña, R. .1. Cárcano, A. J. Carranza. R. Rojas, R. Jaimes 
Freyre, R. D. Carbia. P. Cabrera y M. Cervera, ya muy conocidos. 

* Pablo Cabrera, El acta de fundación de la ciudad de Tucumán, en Re- 
vista de la Universidad de Córdoba, año V, n." 2, 205-220. Córdoba, 191S. 

5 Véanse las actas, ordenanzas o constituciones, respectivas, ya citadas; 
asi como una exposición histórica del resudor Gregorio Ramos Mería, pieza 
n.o 10. en Documentos para la historia del virreinato del Rio de la Plata, I. 
páff. 7."> y siffs. 

Para mayor ilustración sobre estos primeas actos de organización y 
gc-biemo, tenemos las constancia.»' de las actas del Cabildo de Lima, desde 
la de fundación de la ciudad. Nombramientos de alcaldes y regidores, mayor- 
domo, alguacil mayor, fiel ejecutor, recepción del título y juramento de 



XLII — 



descubridores, pacificadores, pobladores y sus descendien- 
tes legítimos, y vecinos de his ciudades, villas o lugares, 
siendo así eran preferidos para los distintos destinos del 
real servicio. 

El alférez ix^al, tenía voz y voto, y era asimilado a regi- 
dor, y, como variante que tuvo una gran significación para 
el desarrollo de la vida municipal, desde fines del siglo 
XVI, se permitió la venta de los cargos de regidores y 
otros oficios concejiles, excepto los de alcaldes. Las trans- 
formaciones no quedaron reducidas a esta nueva forma de 
proveer los cargos, refiriéndose que a mediados del siglo 
xviii_, y gracias a las modificaciones experimentadas en la 
administración y el tráfico comercial, nadie aspiraba al 
cargo de cori-egidor en el Cabildo de Buenos Aires. 

Los cabildantes se juntaban una vez por semana para 
tratar «las cosas que conviniesen al bien y utilidad de la 
ciudad», porque al principio las funciones de justicia, po- 
licía, administración del caudal común y primeras inicia- 
tivas de progreso, se desempeñaron o cumplieron dentro de 
un orden relativamente regular. Los asuntos generales 
podían iniciarse y concluirse con la exclusiva intervención 
de los alcaldes y procurador del cabildo; en otros casos, 
como en los de intereses colectivos en pugna, o en los de 
conflictos de competencia entre autoridades seguíanse trá- 
mites especiales, ya sea que los reclamos e instancias se 
interpusiesen ante el i*éy, consejo, o tribunales. 

Como lo han indicado algunos autores nacionales, gene- 
ralizando sobre las funciones política, social y administra- 
tiva de esta institución, es evidente que correspondía a su 
competencia ordinaria, las de gobierno edilicio, administra- 
ción de bienes, nombramientos de sus funcionarios, recau- 
dación de las rentas del municipio, provisión de elementos 
de consumo, etc. ; policía de las poblaciones, o sea, orden, 
conservación y construcción de calles y plazas, alumbrado, 
niveles, construcción de edificios públicos, et€. ; de coope- 
ración en la defensa del territorio, de representación de la 
ciudad, y recepción del título y posesión del mando de los 



regidor perpetuo (1535), y con fecha de 11 de octubre de 1535, las Orde- 
nanzas para el fjoMerno de la ciudad, en Libro primero de Cabildos de 
lima, descifrado y anotado por Enrique Torres Saldamando con la colabo- 
ración de Pablo Patrón y Nicanor Boloña. 1888. 



gobernadores, etc. Entre las funciones extraoiilinariaa se 
cuentan la de convocar al vecindario a Cabildo abierto, y 
asumir el gobierno político de la respectiva jurisdicción, a 
falta, en ausencia o impedimento del titular, gobernador, 
virrey, real audiencia. 

Estas funciones, enumeradas genéricamente, no fueron 
desenvueltas de igual manera, y hasta podría decirse desco- 
nocidas, en muchos de ellos, si tenemos en cuenta las cons- 
tancias de sus respectivos libros de actas; y estas diferen- 
cias se acentúan si se tiene en cuenta que las funciones 
ordinarias en las gestiones de los intereses del común no 
siempre se cumplieron por los magistrados permanentes 
del cabildo. A este respecto la vida municipal de las ciuda- 
des coloniales argentinas prí^entan singularidades que por 
ahora no sería posible determinar precisamente. Se atri- 
buye a los cabildos en nuesti'o país, una de las principales 
causas de la descentralización política^, por considerarse 
que se daba a las ciudades cierta libertad e independencia 
con relación al gobierno central, particularmente por la 
forma legal de su constitución. 

En las actas, y en la correspondencia y actuaciones de 
los representantes del cabildo de Buenos Aires ante el rey 
y el consejo, podremos apreciar, cabalmente, las relaciones 
y extensión de las funciones en los ramos de justicia, policía 
y hacienda de la ciudad, cuando tales elementos de juicio 
se hallaren disponibles, por lo menos, en su máxima parte, 
y hasta la época en que se uniforma el sistema de gobierno 
político con la instalación de las intendencias de ejército y 
real hacienda, o con las intendencias de ejército y pro- 
vincia. 

Con semejante reforma, los cabildos experimentaron una 
profunda modificación y restricción en sus funciones, que 
no nos sería posible considerar en este ensayo por ser 
asunto que debería fundamentarse con las respectivas pie- 
zas justificativas. La misma extensión de un examen cir- 
cunstanciado tendría que desviarnos de nuestro verdadero 
propósito. 

Nos será permitido, sin embargo, que como provisoria 
demostración de aquel aserto recomendemos la lectura de 

i Conf. J. N. Matienzo, ex V. G. Quesada, La sociedad hispano • ame- 
ricana, en Revista Nactonal, XVII, 155. 



nuestra anotación y extracto de las actas del cabildo 
de Buenos Aires, en sus diferentes etapas y en lo concer- 
niente al ramo de policía, para que rápidamente pueda re- 
cogerse esa opinión de disminución de funciones, si es que 
no fuera suficiente al texto expreso de la Real Ordenanza 
de Iniejidentes de 28 de entero de 1782. 

Las gestiones del gobierno municipal no desaparecen 
totalmente, ni aun en aquellos tiempos de mayor auge de 
la autoridad del gobernador-intendente, en esta materia de 
policía, pero nó las inicia y resuelve, como ocurría en 
épocas anteriores \ si bien es cierto que en los comienzos 
de la última década del siglo xviii_, volviera a reasumir 
muchas de sus funciones. Y lo que se ha expresado con res- 
pecto a estos asuntos en el ramo de -policía, puede exten- 
derse a su función política extraordinaria, y a los ramos 
de justicia y guerra, con exclusión de la real hacienda. 

Deseamos, por último, dejar constancia que nó nos he- 
mos propuesto hacer el estudio de los cabildos de España 
y América, desde aquellos primeros concejos de Castilla, 
que constituyeron una de las bases de la organización civil 
hispana ", hasta los que los Berbenes democratizaron y 
a la vez circunscribieron en sus funciones políticas, por la 



* Véanse las constancias del expediente sobre construcción de las casas 
dei cabildo, en B. Peña, Ibid.; los «antecedentes legales» publicados en este 
tomo IX, y el expediente n.°- Í9, con las actuaciones del gobierno de Fran- 
cisco de Paula Sanz. 

2 Para conocerla en sus mejores comentaristas, existentes en las prin- 
cipales bibliotecas de la capital, débense preferir a los que han estudiado esa 
organización al través de los principios políticos dominantes, de los elementos 
étnicos, leyes forales, relaciones con otros poderes del Estado, el trono, y los 
elementos y tendencias populares, etc. Ck)nsideramos suficientes para una 
información de ese carácter a los siguientes autores : F. Martínez Marina. 
Ensayo histórico-crítico sohre In antigua legislación, etc., 120, n.° 156. Madrid, 
MDGCCVIII ; T. Muñoz t Romero, Colección de Fueros Municipales y car- 
tas pueblas, passim. Madrid, 1847 ; A. Sacristán y Martinfz, Municipali- 
dades de Castilla y León, especialmente época segunda, págs. 103-11.3 ; y págs. 
434-480. Madrid, 1877. E. de Hinojosa, Historia general del derecho Español, 
I, 238-265. Madrid, 1887 ; con mejores fundamentos Hinojosa estudió el punto 
ciue nos interesa y dio una conferencia en el Ateneo de Madrid, que luego se 
publicó con notas y adiciones, bajo el título de Origen del régimen municipal 
en León y Castilla, en La Administración, entrega de Julio 1S95-1S96, e 
iijcorporada a im folleto con el título : Estudios sohre historia^ del derecho 
Español, págs. 5-70. Madrid, 1903 : M. Danvila, Historia crítica y docu- 
nientada de las comunidades de Castilla, en Memorial histórico español, to- 
mos XXXV-XL, Madrid, 1897-1899. M. Danvila y ColL/\do, El poder civil 
en España, IT y III. En estas dos íiltimas obras se encuentran amplios re- 
pertorios bibliográficos y la sucesión do disposiciones legales que permiten 
conocer los fundamentos del gobierno y administración municipal en España. 



— XLV 



magiiitiul del tema, dij^iio de ser tratado una vez por todas, 
y no eu forma de preliminar esclarecimiento, o comple- 
mentariamente como en el presente caso. 

La autoridad como la jurisdicción de los cargos de gober- 
nadores y corregidoi-es están legisladas y previstas en ge- 
neral, y aún en particular para el distrito de las pro- 
vincias del Kio de la Plata, ' las de los virreyes en sus 
diversos asi)ectos, por disposiciones del mismo cuerpo le- 
gal • y sus respectivas instrucciones, y solo nos queda por 
explicar para el propósito que nos guía y en sus antece- 
dentes hispanos, la autoridad y competencia de los gober- 
nadores-intendentes, puesto que, en lo que se refiere al ramo 
de policía de las ciudades, el cabildo dejaba por esta cir- 
cunstancia de ejercer su antigua competencia privativa 
sobre edilidad, para entregarla a la gestión de los inten- 
dentes. 

Los documentos que publicamos en este volumen traen, 
en constancias repetidas (n.°' 7 y 26, del exp. 19) que los 
antecedentes de la legislación de carácter general que debe- 
mos tener en cuenta se encuentran en «Las Leyes de Cas- 
tilla, y las de Indias, como por las Reales ordenanzas que 



* Recopilación de leyes de Indias, título II, lib. V. 

* Ley 2, tit. 3, lib. 3 ; y por la suma considerable de ampliaciones, correccio- 
nes etc., que en su continuo funcionamiento y trato de cuestiones de carácter 
local o de simple oportunidad, ambas autoridades tuvieron que experimentar, 
las que constan en posteriores pragmáticas, reales provisiones, resoluciones 
judiciales, etc. La misma real cédula de 1.° de agosto de 1776, en la que se 
designa virrey del Rio de la Plata a don Pedro de Ccvallos, consigna dispen- 
sas que no se observan en anteriores o en otros despadios de la misma 
importancia o significación ; y para las relaciones entre autoridades de virre- 
yes e intendentes la real cédula de 5 de agosto de 1783. 

Por lo demás, ya se han expuesto con excelente doctrina, los fundamen- 
tos o antecedentes mediatos e inmediatos, factores externos e internos que 
deben citarse y correlacionarse, sobre la creación del virreinato del Rio de 
la Plata. Se ha recalcado con evidente razón, sobre las causas que funda- 
das en la tendencia política de la época, hacían cada vez más perma- 
nentes y atendibles las míiltiples necesidades locales, y está fuera de duda 
que todas las reformas tendían hacia el acercamiento de las colonias a 
la metrópoli, a la unificación y centralización del gobierno general, por medio 
de las delegaciones y subdelegaciones, en lo político, administrativo, judi- 
cial, hacienda, economía, administración de temporalidades, etc. 

Así lo han puesto de manifiesto o han contribuido a que podamos inter- 
pretarlo, en lo polítict» y administrativo. — salvo ciertos reparos al doctor V. G. 
Quesada — en sus dos estudios, La Patogonia y las tierras australes, etc.; el 
Virreinato del Rio de la Plata, — el señor Víctor M. Macbtua, Exposición, 
etc.. I y II ; D. L. Molinaki, La ^Representación de los hacendados» de Ma- 
riano Moreno, tirada aparte. 2ñ. Buenos Aires. 1914 ; Emilio Ravigxam. 
en una síntesis. Creación y permanencia del virreinato del Rio de la. Plata. 
en Anales de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, I (3.» serie), 
413-4r»0. Buenos Aires, 1916. 



XLVI — 

en 1719 se establecieron para todas las Ciudades, Villas y 
Lugares de los dominios de S. M.,» y en el bando del inten 
dente Paula Sanz, del cual esta referencia se recoge, agré- 
gase, asimismo, «que se hace preciso llebar a su debido efec- 
to, y poner en práctica, todos los puntos de dichas Orde- 
nanzas, que sean adaptables alas condiciones presentes, 
circunstancias locales de esta ciudad, y bien de sus vecinos». 
Para facilitar y resolver por analogía algunas dificultades 
de la administración edilicia se recuerda, asimismo, la 
real cédula de G de octubre de 1768, que divide la población 
de la ciudad de Madrid en 8 cuarteles, y en la instrucción 
correspondiente se designan las atribuciones de los alcaldes 
de cuartel y comisarios de barrio, y manzanas numeradas 
para vigilar el fiel cumplimiento de las leyes de policía. ^ 
Esta división e instrucciones se tuvieron presentes en va- 
rias ciudades y villas hispano-americanas a fines del si- 
glo XVIII. 

La acción política, reforumdora y progresista de la Casa 
de Borbón, que aparece en España con Felipe V, como es 
sabido, trajo, para las instituciones y gobierno de sus 
colonias modificaciones esenciales y en particular para 
las hispano-americanas. ^ A más de democratizar la com- 
posición de los ayuntamientos y de atender a circunstan- 
cias locales para su constitución en América, fué necesa- 
rio que se observaran ciertas normas administrativas de 
origen francés, relativas a la materia edilicia, policía de 
las ciudades, recaudación de rentas, y otras, que, para 
nuestro propósito, tienen un interés inmediato. 

Se confió a intendentes la administración de los ramos 
de justicia, hacienda, policía y tropas, de cada partido o 
provincia, por Real Ordenanza de Felipe V, para su estu- 
hlecimiento en España, dada el 4 de Julio de 1718 ^ ; y por 



* Número 42 del expediente 19. pi'iginas 146-162 de este volumen. Véase 
artículo 7, y las instrucciones de 21 de octubre de 176S que deben observar 
los alcaldes de barrio: nún/ero 4?. del expediente 1!>. Véase, asimismo, leyes 
IX y X, tlt. XXI, lib. III de la Novísima recopilación. 

2 Diego L. Molinabi : La «Representación de los hacendados» de Mariano 
Moreno, etc., páff. 26 y sis:. 

3 Ordenanza de Jf de Julio de fílS para el estahlecimiento, e instrucción 
de intendentes, y para tesorero general, pagadores y contadores de los ejér- 
citos, y Provincias, en Madrid, año de 1720. Ejemplar existente en la biblio- 
teca de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Comprende esta publi- 
cación : índice de los puntos principales que incluye la Ordenanza; Instruc- 



— XLm — 



Fernando VI, de 13 de octubre de Í74í) ', para el restable- 
cimiento e instrucción de Intendentes de Provincias y Ejér- 
citos. 

En los considerandos de la real cédula de 1718, breves 
como pocas veces, resaltan la¿; preocupaciones del hom- 
bre de estado que desea — por el paternal amor que le 
inspiran sus vasallos — suprimir odios y desij^ialdades, 
abusos, extorsiones, y modelar de nuevo, a líis envejecidas 
instituciones españolas de la época. Análogos sentimien- 
tos y actos correlativos de Fernando VI y Carlos III, han 
contribuido a la creación de las intendencias de ejército 
y real hacienda, y de ejército y provincia para España y 
sus colonias, sucesiva y oportunamente. 

Por lo que puede tener particular interés en materia de 
policía, la ordenanza de 1718, establece: (art. 40) la divi- 
sión de «cuarteles ó barrios», de cuarenta o cincuenta ca- 
sas y elección de un comisario «cabo» por cada uno ; ( art. 
48) bajo inspección y consejo de perito el arreglo e higie- 
ne de las poblaciones, calles; íart. 52) que las justicias 
de cualesquiera Ciudades, Villas, Lugares de vuestra pro- 
vincia, se esmeren muy particularmente en la limpieza, 
cultura, ornato, y aliño de ellos .... estableciendo en la 
forma que fuere más conveniente, y practicable al mayor 
aseo de las calles, y su igualdad, para la comodidad del 
piso, empedrándolas y componiéndolas, etc., etc.; íart. 53) 
construcción de casas en línea, ensanche de calles, mer- 
cados y plazuelas, como destrucción de casas que amena- 
cen ruina o alteren el trazado de las veredas y construc- 
ciones etc. 

La ordenanza de 13 de octubre de 1749, consigna en 
materia de policía, y sobre las cuestiones edilicias que 
acabamos de comentar el art. XXXII. 



ción en materias de Justicia, Hacienda, Policía, Guerra; instruccione» para 
el tesorero general y pagadores, contadores principales de las intendencias 
de provincias, ídem, de los roncadores principales de las intendcnrias d-- 
exercitos. 

1 Ordenanza de 13 de octubre de í7-}.0. Para el restallecimiento e Instruc- 
ción de Intendentes de Prorincias y Exercitos, en Madrid, año 1749. Ejem- 
plar existente en la biblioteca de la Facultad de Derecho y Ciencias S»x;iales. 
Contiene esta publicación : índice de los puntos principales que incluye esta 
Ordenanza; instrucciones en materia de Justicia, Policía, Hacienda, Guerra: 
decretos, ordenanzas y provisiones que se citan, y mandan guardar, y $e 
hallan unidos. 

Ambos ejemplares nos han sido facilitados para la más amplia y cómoda 
confrontaciCu, por el señor Decano de la Facultad, doctor Adolfo F. Orma. 



XLVIII — 



Fernando VI había resuelto seguir «las reglas dadas a 
este mismo fin [después de las profundas transformaciones 
experimentadas en todos los órdenes del reino, en cuarenta 
años de sangrientas guerras] por mi glorioso Padre, en la 
Real Ordenanza de quatro de Julio de 1718. con algunas 
moderaciones, y ampliaciones, según lo que en la práctica 
de ellas mostró la experiencia ser útil, y poderse executar, 
arreglado a las Lej-es del Reyno. . .» 

La doble con«tancia o cit¿i en nuestros documentos de las 
^ordenanzas generales para todas las ciudades y villas de 
la monarquía, de 1719,» sobre administración edilicia, nos 
impusieron, como se comprende, la obligación de conocer- 
las y comentarlas. Las investigaciones no han dado resul- 
tado positivo hasta el momento de entregar a las cajas lo» 
l)resentes originales, después de haber puesto la mayor 
diligencia en ello y de haber agotado cuanto medio de in- 
formación ])udiinos arbitrar, directo e indirecto. Tal vez 
fuere un error nuestro, pero persistimos en la creencia 
de que las alusiones del intendente Paula Sanz y el ingenie- 
ro Joaquín A'ntonio de Mosquera, deben referii*se a «orde- 
nanzas generales», de exclusivo orden municipal, y a «orde- 
nanzas particulares», que en todo caso han sido tenidas en 
cuenta y nosotros debemos considerar como elementos ilus- 
trativos de aplicación a las ciudades americanas. Aparte de 
a'quella referencia de Paula Sanz, que ya hemos recordado, 
se encuentran indicios o expresiones incidentales en algu- 
nos autores ^ que hacen presumir que tales «ordenanzas 
generales de policía» fueron dictadas; como se conocen tam- 
bién, en fragmentos y debidamente individualizadas, algu- 
nas «ordenanzas particulares» que hasta el mismo ingeniero 
Mosquera comenta en un informe que por lo inverosímil- 
mente extenso n97 fojas), suprimimos del gran expediente 
sobre las medidas de gobierno del intendente Paula Sanz. 



* Rafael Altamira, eu su Historia de España y de ¡a civilización es- 
pañola, IV, 179, nos deja en situación de grande curiosidad cuando admite 
«ordenanzas generales», y al referirse a las «particulares» recuerda a las de 
Madrid, Barcelona y otras ciudades. Bien es cierto que el mismo 
Danyila y Collado. El poder civil en España, IV. no recuerda ni reKÍ.*<tra 
en su larga tabla de providencias en los reinados de Felipe V y Fernando VI, 
resolución al respecto, ni aún a las de 1718 y 1749, y en su estudio. Reinado 
de Carlos III, tomo II. determina la sanción del proyecto e instrucciones 
sobre empedrado y limpieza de las calles de Madrid, formulado por el arqui- 
tecto Francisco Sabattini, con fecha 14 de mayo de 1761, y nó en 1701 como 
establece Altamira, ibid., IV, 179. 



— XI.IX — 

Allí habla (páüj. 198) de que las mejoras edilicias en la» 
<*iu(iades españolas se iniciaron de acuerdo con ciertas ré- 
jalas generales, aunque cada vecindario debía tener las su- 
jas, como el de Madrid se dio las propias en trece artículos. 
Más adelante recuerda algunas de esas ordenanzas. 

Para aclarnr esta demostración, que hubiéramos deseado desarrollar 
•«on mayores testimonios y elementos bibliográficos, reproduciremos, 
simplificados en la expresión, algunos de los datos que nos ofrece Mos- 
■<juera, en su ya recordado y frondoso informe técnico. 

En la página 264 (de la copia que poseemos) dice: «Esto mismo se 
ialla de muchos años a esta parte p^eca^'ido, en Madrid, Toledo, Sepila, 
Barcelona y otras ciudades, a donde se ha averiguado, quanto importa 
más tener asalariado acosta de sus propios unos alarifes, Maestros Ma- 
yores, que vigilen y respondan al Magistrado déla conducta pública en 
este punto, para que el pueblo llegue a la ermosa uniformidad y deco- 
ración de las calles y edificios y en otros .... de su instituto ; para 
la cual tienen sus lej^es municipales, ú Ordenanzas de policía. . .» 

«En las referidas Ordenanzas de Policía se hallan declarados estoá 
puntos, y otros muchos de grandes utilidades, que tanto en la policía 
exterior como en la interior de las Casas se han estimado dignos de pre- 
venir para obrar muchas questiones particulares entre los vecinos, sobre 
■servidumbres, oficinas perjudiciales, mala vecindad, y demás del asunto, 
<(ue en todas las poblaciones tienen unos mismos principios y objeto, 
y que solo varían en algunas circunstancias locales o respectivas. Yo 
tengo en mi Poder las de Madrid, y Toledo, y parte de las de Sevilla. 
He visto las de Barzelona, y otras Ciudades deque eonserbo apimtes. 
La Capital de nueba España tiene también las suyas, y de ellas igual- 
mente conserbo alguna parte, con cuyos materiales y lo mucho, que 
<lela Recopilación de Indias puede sacarse, no presumo sería difícil 
formar una especie de reglas para esta Ciudad on todos los ramos de 
policía, y establecer así en ella sus Ordenanzas; pues es lástima se 
carezca de ellas, aunque también entiendo, que esta es obra para 
■después de concluida la empresa á que nos dirigimos, porque su eje- 
-cucion no dejara de ofrecer motivos dignos de ser compreendidos 
íillí; y conocimientos, ó luces sobre que añadir á aquella serie lo 
<iue las particulares condiciones de este Pueblo hagan más preciso, 
y conveniente, ya por el genio y costumbres que se averigüen, y ya 
por otras muchas relaciones de que nos dará ydea la misma compostura 
•délas Calles, y que' para aquel fin merecen consultarse; pues como Vsia 
save mejor que yo aunque sea muy fácil hacer Leyes, no lo es sino 
todo lo contrario, el afianzar su cumplimiento cuya ulterior seguridad 
«xige grande convinacion preria de noticias y principios». 

Agrega, pues, Mosquera a su informe los testimonios que ha recordado 
y en particular la instriicción para la ciudad de Madrid, que nos parece 
útil tener presente. «Habiéndose propuesto el Rey, Nuestro señor, varias 
ideas para hacer empedrado nuebo y limpiar las calles de Madrid, y 
«especialmente una formada por el Ingeniero Don Francisco Sabattini, 

Pl'bl. Sec. Hist. — T. IX d 



aprovó esta en Aran juez a catorce de Mayo de este año y al mismo 
tiempo una instrucción para el mismo fin formada por el Ilustrísimoi 
Señor Don Diego de Rojas y Contrefas Obispo de Cartagena Gobernador 
del Consejo mandando que una y otra se pongan por obra y que cuide 
dicho Ilustrísimo desu observancia dando todas las Providencias, quele 
parecieren correspondientes. Se ha publicado Impresa dicha instrucción 
y contiene trece artículos que se reducen alo siguiente: 

Primero: Los dueños de Casas ya se hagan nuebas, o reedifiquen o sean 
biejas, hande embaldosar el frente y costados de ellas, que caigan acalles 
públicas, con baldosas de piedra berroqueña de tres pies en quadro, que 
hande tener un agujero en medio para poderlas lebantar con palancas 
((uando se necesite. = 

Dos: Las comunidades religiosas Iglesias, Parroquias y Ermitas, eje- 
cutarán lo mismo de cuenta desús rentas y fábricas en todo el ambit» 
desús conventos e Iglesias. Lo propio harán las comianidades de Fran- 
cisco, obserbantes, descalzos, y Capuchinos, con las limosnas que reco- 
jieren; exceptuándose los Padres de San Cayetano, los conventos de 
Monjas, y sus Iglesias, y los Hospitales públicos y Casas de Niños Ex- 
pósitos pues se hará esta obra de Cuenta del publico a excepción deque 
si dhos. Hospitales o Conventos tubiesen ensus inmediaciones Casas desús- 
Administradores, ó de otras personas seculares, lo ejecutaran asu Cos- 
ta, y con más razón si tienen Casas propias para alquilar : Si se ofreciere 
alguna duda se acudirá al Govemador del Consejo, o alos Ministros que 
este nombre para tal encargo. Hade hacerse esta obra dentro de dos 
años, y si alguno no lo cumpliese en este termino se pondrá en ejecución 
acosta de el publico embargando los Alquileres, y alas Comunidades sus 
refracciones su Magestad para dar ejemplo ejecutara lo mismo enla 
Calle del Tesoro y Real Biblioteca. = 

Tercero = Los dueños de Casas, y comunidades, hande poner Canalo- 
nes de Plomo ó de oja de Lata en los aleros de los Tejados que caigan 
ala Calle. r= 

Quarto =: Dichos dueños hande hacer un conducto para las aguas 
de Cocina y otras menores con arcaduces vidriados, el qual conducto 
(hecho en la forma que se esplicara en diseño que se hará de ello) 
irá reciviendo las de todos los Cuartos hasta un sumidero o adonde más 
acomode. = 

Cinco =1 En todas las Casas hande hacer los referidos dueños conduc- 
tos para las aguas mayores, que hande ir aparar aun pozo de competente 
profundidad el qual se hade cubrir con una Losa de vara, ó de quatro 
pies en quadro. Estos conductos hande tener ventilación por el tejado en 
forma de chimenea y se hará con arcaduces vidriados que vayan aparar 
al Pozo, hasta que se puedan hacer las mismas y conductos deque trato 
D." José Alonso de Arze, Arquitecto, e Ingeniero que fué de esta Cor- 
te. := Seis : Podrán valerse dichos dueños para hacer estas obras délos 
Maestros que gustaren elegir; Iseda Facultad á aquellos para que pue- 
dan Cargar sobre los Alquileres un cinco por ciento. = Siete =La bro- 
za de Escobas, esteras, barreduras, & se pondrá enlos Portales, Patios, 
ó Caballerizas, de adonde se sacará por cuenta del Público afuera del 
Pueblo. = Ocho: Lo mismo se ejecutará en la Plaza mayor; y la broza 



— u — 

délas obras, y délos retejos, se hade sacar todos los Sábados por cuenta 
délos dueños délas Casas de donde Salga. r= Nuebe : El empedrado délas 
Calles, a ecepción déla vara arrimada alas aceras délas Casas se hade 
hacer acosta del Público con baldosas de piedra berroqueña de pie en 
quadro, rayadas enforma de quadros pequeños como están las del Patio 
Pórtico y entrada del palacio nuebo, y hande rematar por abajo en 
punta. = Diez = En los Arroyos se hande poner de dichas baldosas 
de pie de ancho, sin que en ellos haya borde que haga desigual el embal- 
dosado. = Onze : No se permitirán más arroyos que atraviesen el em- 
baldosado, que los inescusables que salgan délas Casas y los que vengan 
de otras Calles, los quales hande salir en línea recta aparar ael Arroyo 
déla Calle principal. = Doce : Para ver el costo que podrá tener este 
embaldosado, se formará Plan, y se hará la experiencia en la Carrera 
de San Gerónimo desde la esquina déla Iglesia délos Italianos hasta la 
del Buen Suceso, y se podrá dividir en dos partes, para que la una se 
empiedre con pedernal, y la otra con piedra berroqueña, para hacer la 
prueba del Costo que tendrá de una y otra manera. = Trece : Nose 
permitirá que handen Cerdos por las Calles de Madrid sin embargo 
de qualesquiera privilegio que pretendan tener los Religiosos de San 
Antonio Abad, y a estos seles recompensará dándoles del Caudal déla 
Causa pública el gasto que ocasione la guardia para sacarlos al Campo. — 
Es Copia ala letra del impreso dado al Público en Madrid deque certi- 
lico: Buenos Ayres beinte y dos de Enero demil setecientos ochenta y 
quatro = Joaquín Antonio de Mosquera. 

Tratándose del reinado de Carlos III, las resoluciones sobre esta 
materia de policía de las poblaciones, son numerosas, caracterizándose 
en ellas un franco anhelo T)or el mejoramiento de la Árida urbana. 

El ornato de la via pública fué objeto de varios bandos en 1765, 
como el tráfico en Madrid, en 3784. Otras medidas de orden se referían 
a transeúntes, trajes, sitios de reunión, etc. 

La resolución del 14 de septiembre y real cédula del consejo de 6 
de octubre de 1768, que ya hemos recordado, divide a Madrid en ocho 
cuarteles en vez de once que tenía en 1749. Asimismo se encarga a 
los corregidores, por real cédula de 5 de mayo de 1788, lo referente a 
ornato de los pueblos y sus edificios.^ 

Los elemontos bibliográficos de los cuales nos hemos 
servido para estudiar la materia del gobierno municipal 
de las ciudades españolas, antes y especialmente durante 
el siglo XVIII -, T las reformas relativas a las funciones 
regulares ejercidas en virtud de ordenanzas generales y 
especiales, particularmente sobre estas cuestiones nos per- 

1 Véanse las leyes del título XIX, libro III; ley IX, titulo XXI; ley IX, 
título XXXIII. libro VII de la 2^ovísima recopilación ; Danatla y Coixado, 
Reinado de Carlos III, IV. 152 y sig. 

2 Daxvila y Collado. El poder civil en España, III. 53S y sig. Madrid, 
1S86; Daxat:la y Ck)LLADO, Reinado de Carlos III, en Historia general de 
España, publicada por la Real Academia de la Historia, II, 80 y sigs. Ma- 
drid, sin fecha. 



— LII — 

miten, a nuestro modo de ver, que consideremos a dichas 
reformas al través : 1.°, de las ordenanzas e instrucoiones 
para intendentes de ejercito y provincia; 2°, de las nó 
bien concretadas ordenanzas generales de policía; S.", de 
las ordenanzas particulares. 

Dejan entrever estas distinciones varios autores que 
han comentado dichas reformas \ y entre ellos particular- 
mente los españoles, con amplia información bibliográ- 
fica. " 

Ko obstante, observamos en ellos, cierta tendencia a 
dejar a un lado, fuera de las prescripciones de los asuntos 
centrales de esas histoidas de la España modernizada de 
los Borbones, a estos temas de la organización j funciones 
del gobierno de las ciudades, y a nó penetrar en la expli- 
cación de las costumbres populares ^ ; de los nuevos nú- 
cleos que surgieren a la vida dirigente, como de los grandes 
venidos a menos, por la nueva ley, los cambios de rotación 
en las condiciones esenciales, el poder y la fortuna de los 
hombres y las clases sociales de aquellas épocas. 

Todo ese complejo de manifestaciones sería menester 
explicarlo, y así en España como en América veríamos 
surgir la vida urbana en amplio sentido ; vida de induda- 
bles necesidades por satisfacer en orden y concierto, no 
obstante cierto ambiente extravagante o trasañejo, muy 
adecuado para aquellas jerarquías de maeses j alarifes, al- 
caldes, alguaciles y serenos, que habrán cumplido, a no du- 
darlo, con la real voluntad y su magnífico modo de pensar. 

Muy exiguo es el recurso de comentarios entre los escri- 



1 W. CoxE. España hajo el reinado de la casa de Borhóiu etc., IV, LXVII, 
232 y sigs. Madrid, 1847. C. IIirPEAU, Avenement des Bourbons au tróne 
d'Espagne, ex Danvii^, El poder civil etc., III, 264. 

2 En las obras que hemos tenido oportunidad de consultar, Danvila y Co- 
llado, Ferrer del Rio, Fernán Nuñez y otros, se llama la atención sobre cier- 
tos caracteres generales de las nuevas ideas de gobierno, que se aplicaron 
pi-ogresivamente en lo político y en la administración de la hacienda, primero 
en España y después en América, como se revela en la documentación y se 
confirma por el juicio de otros autores : F. Rousseau, Régne de Charles III 
d'Espatjne (1759-17SS), Paris, 1907; Un reformateur frauQais en Espapne 
aii, XVII I. f' siéele ; Orry, 1907; ex G. Desdevises du Desebt, en Comptes 
rcndus de la Revue Hispanique, XIX, 476. Paris, 190S. 

Confróntese, asimismo, Lucas Alaman. Disertaciones sobre la historia de 
la República Mexicana etc., III, 255 y sigs. México, 1849 ; Movimiento le- 
gislativo durante el reinado de Carlos III, por D. Santos Suabez, dos volú- 
menes, Madrid. 1794. Rafael Altamira, Ibid., IV, 179. 

s Antonio Ponz. Viaje de España ti fuera de España, en veinte volú- 
menes. Madrid, MDCCLXXVI - MDCCLXXXXII. 



— luí — 



toies sudamericanos sobre estos aspectos de la vida social, 
para que pretendiéramos formar con ellos un cuerpo de 
doctrina histórica sobre la aplicación y efectos de aque- 
llas ordenanzas generales de administración y policía. 
Las que nos pertenecen más de cerca se refieren a las 
villas del Perú primitivo, que algunos de los historiógra- 
fos más difundidos, Ricardo Palma ^ y Gabriel Rene More- 
no ', respectivamente, y, en peculiar campo de acción, han 
hecho conocer de lo más genuino entre el copioso conjunto 
de datos, y particularmente este último, con excelente in- 
formación y juicio selectivo, en lo que se refiere a la ciudad 
de La Plata. 

Las ordenanzas de intendentes de ejército y provincia 
que hemos mentado, sus coiTelativas instrucciones, y su 
aplicación o extensión a las posesiones ultramarinas, suce- 
siva y oportunamente, han representado el cambio, la modi- 
ficación más importante de gobierao político y administra- 
tivo 'que se haya introducido en estos países por los Borbo- 
nes, desde la pragmática de Felipe V, de 4 de Julio de 1718. 

Lo que se prescribía en ellas en materia de policía de 
las ciudades era la consecuencia del estado de. cosas a 
ese respecto, de la situación inferior de cultura de las 
ciudades españolas e hispanoamericanas de la época, y la 
destacada y progi*esista acción del gobierno edil en algunas 
ciudades^ particularmente francesas, durante los períodos 
correlativos , que hasta la crónica o el comentario epistolar, 
sin pretensiones, hanse encargado de revelarnos confiden- 
cialmente. 

En 1768 se formula el juicio (Croix-Galvez)^, por el cual 



1 Véanse sus Tradiciones Peruanas, III. 208-210. 228-233. y. en todas 
aquellas que tienen por tema las viejas costumbres de Lima y el Cuzco, 
en la época de sus más renombrados virreyes. Edición de Barcelona, 1893 ; 
como recapitulación a Manuel dr Mexdibubc. Diccionario histórico • bio- 
aráfico del Perú, II. Lima. 1874-90 ; Mercurio Peruano, 1791 ; y el doctor 
V. G. Quesada, dedicó alsrunos c-omentarios a las costumbres de los habi- 
tantes de Potosí, en la Revista de Buenos Aires. 

2 G. Rexé Morexo, VJtiinos días coloniales rn el Alto-Perú. I. passim. 
Santiago de Chile, 1897: Rene Moreno» El Alto -Perú en 1783 etc., en 
Revista Chilena, VIII, 204 y sigs. Santiago, 1877. Sobre las ordenanzas de 
policía de la ciudad de México véase E. B. Beleñ'a, Recopilación sumaria 
de todos los autos acordados en la Real Audiencia y Sala del crimen, etc. 
III. n."* «2 y Cí. .338 y sigs. >íexico. 1796. Sobre el desarrollo de la edilidad 
en Chile, consfiltese : A. Fuenzalida Gbandon, La evolución social de Chile 
(1541-1810), 327 y sigs. Santiago. 190G. 

3 Véase copia manuscrita existente en la biblioteca de la Facultad de Fi- 
losofía y Letras ; E. Ravign.\ni, Creación y permanencia etc, 5-7, (tirada 
aparte). 



se demostraba la conveniencia de uniformar el sistema de 
gobierno político y económico de las colonias con el de la 
Monarquía. 

Entre los años 177G a 1778 se crean, para distintas go- 
bernaciones de América, intendencias de ejército y real 
hacienda, que no establecemos con fechas precisas por ca- 
recer de los documentos justificativos/ 

El año 1778 se instala en el virreinato del Rio de la Pla- 
ta una de ejército y real hacienda, — como lo había sido en 
la isla de Cuba y en ese ano en Venezuela, Cumaná, Guaya- 
na, Maracaybo e islas de Trinidad y Margarita, — todas 
ellas como subdelegadas del ministerio de Indias. ^ 

En 1782 ^ se establece la nueva división política - admi- 
nistrativa a cargo de gobernadores intendentes de ejército 
y lirovincia, con la sui3erintendencia general para el de 
Buenos Aires, y de acuerdo con las ordenanzas fundamen- 
tales de 1718 y 1749. Se mandan observar dichas ordenanzas 
para Lima en 1784 *, para Chile en 1786 ^ y se aplicaban 
como dijimos en 1786 en Nueva España*', pero solo aque- 
llas disposiciones que eran de carácter general. Por real 
cédula de 5 de agosto de 1783 se declaró a estos magis- 
trados gobernadores intendentes. 

Los autores nacionales que se han detenido a considerar esta materia 
de las intendencias de ejército y real hacienda como de las 
de ejército y provincia no lo han hecho con seguridad. Nos refe- 
rimos, principalmente, a Vicente F. López, Francisco Ramos Mejía y 
Juan Agustín García. Como el propósito que nos dirige no es el de 



1 Véase A. de Hl'MBoldt, Ensayo político sobre la Nueva España. I, 277. 
Paris, 1827. I.a fecha de 1776 debe ser errónea ; las intendencias de ejército 
y provincia se crearon en México en diciembre de 1786, considerándose a la 
superintendencia, eneai-gada de los ramos de ejército y real hacienda (art. 2). 

2 Arcuivo de la Nación Argentina, IJjid., I, 27. Fechada el 21 de marzo. 
Debemos al señor Diego L. Molinari, los documentos que comprueban la 
instalación de las intendencias de ejército y real hacienda en las localida- 
des últimamente nombradas. Copias en el Ministerio de Relaciones Exterio- 
res, n.o» 262-266. 

3 Véase el ejemplar existente en la Sección de Historia. Fechada el 28 
de enero. 

* Durante el mando del virrey Teodoro de Croix. Cont. Víctor M. Maur- 
TUA, Exposición de la República del Perú, etc., II, 116, OC'VI. Barcelona, 
lí;06. El proyecto aprobado por Croix, fué sancionado el 20 de enero de 178.5. 

5 Véase una nota marginal, de la época, en la que consta que esta orde- 
nanza se mandó observar en Chile por providencia del virrey T. de Croix, 
el 14 de enero de 1786, etc. Las aprobó el rey por Real orden de 6 de 
febrero dé 1787. 

« Fechada el H de diciembre de 17S6. 



— LV — 

revelar tal cual error, descuido o falta de información sobre temas qu^, 
como el presente, han requerido para ser tratados, cierta abundancia 
de testimonios y juicios directos de que los recordados autores no han 
podido disponer, ensayaremos establecer, para ma>or beneficro inme- 
diato, nuestra opinión sobre el origen y desarrollo de la administración 
intendencia! en el reino hispano-americano, pues ya se han recordado los 
fundamentos que se adujeran, para instalar las intendencias de ejér- 
cito y provincia en las colomas sudamericanas.^ 

Se ha establecido — con testimonios bibliográficos y documentales 
que no repetiremos por razones ob\'ias — que una de las principales 
reformas introducidas por los Borbones en España se refería a la ad- 
ministraeicn y recaudación de las rentas, administración de justicia, 
organización y mantenimiento del ejército, fomento y vigilancia de 
las ciudades» pueblos y lugares, todo ello bajo un piincipio dominante, 
el de la política centralista. 

En 1718 se creaban, para España, las intendencias de ejército y pro- 
vincia que, según sus ordenanzas, comprenderían la administración de 
cuatro ramos: hacienda, justicia, policía y guerra. Bien es sabido que 
«sta reforma en lo relati\o a la recaudación de la renta como en lo con- 
cerniente a la policía de las ciudades tu\'ieron efectos positivos y 
fueron causa de un franco progreso en unos casos, y en otros, debido a 
la creciente absorción de facultades, de conflictos con los elementos 
sociales y magistrados interesados en perpetuar las antiguas costumbres 
de gobierno, en cada uno de los respectivos aspectos de que se trata. 
Fuera al parecer consecuencia de esta situación la revocatoria de la 
Instrucción del año 1718, en 1 de marzo de 1721. 

Femando VI, teniendo' en cuenta esos hechos, dicta el 13 de octubre 
de 1749, las ordenanzas e instrucciones para el restablecimiento de las 
intendencias de ejército y provincia. 

Carlos III, por real cédula de 13 de noviembre de 1766, dispuso la 
■separación de los corregimientos de las intendencias en todo el reino, 
para evitar inconvenientes en la administración de justicia, y declaró 
íisimismo, que los intendentes se circunscribieran a los ramos de Ha- 



1 Para un estudio especial sobre las intendencias del virreinato del Rio de 
la Plata, debiéramos iniciamos, con los «informes y autorizadas noticias» que 
hirvieron a Carlos III, con el fin de proseguir su instalación en estas co- 
lonias. 

Los documentos aquí expuestos o citados se encuentran en ejemplares, 
originales y copias de reales cédulas, reales órdenes, instrucciones e informe», 
autos etc., conservados en los archivos do la Capital, en el de la seccióu 
de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, Ministerio de Relaciones 
Exteriores, o incluidos en algunas publicaciones oficiales, como en los Do- 
cumentos refeientes a la Guerra de la Independencia y emancipación polí- 
tica de la RepYtblicd Arpetitina etc., editados por el Archivo General de la 
Nación, tomo 1. píígina 27 y siguientes, Buenos Aires. 1914. 

Sin desconocer la parte positiva o negativa que a cada autor le corres- 
ponde en la obra reconstructiva de nuestros antecedentes relativos a la 
organización política y administrativa del virreinato y entre los que más se 
han singularizado como M. R. Trelles, Vicente G. Quesada. Vicente F. LApez, 
Francisco Ramos Mejia, Juan Agustín García y otros, nos parece convenien- 
te, en alto grado, recomendar la importante contribución documental y 
monográfica dada a luz en estos últimos aííos. 



— LVI — 

eienda y Guerra, teniendo presentes las disposiciones de la ordenanza 
de Fernando VI. 

Existiendo, por resolver, los mismos problemas político - administra- 
tivos en las colonias de América, se inicia su estudio para tener en cuen- 
ta las necesidades locales a más de completar la centralización total de 
gobierno. El informe Croix - Galvez, tiene como consecuencia la insta- 
lación de las intendencias de ejército y real hacienda (1776-1778) ^ 
sucesivamente, en distintas localidades, como se expresa en uno de eso& 
testimonios fechado el 21 de marzo de 1778^: «Habiendo manifestad<^ 
la experiencia las ventajas ciue lia conseguido mi Real Hacienda en 
la mejor administración de las Rentas; y la Tropa en la seguridad! 
de su subsistencia con el establecimiento de las Intendencias en mis. 
Reynos de Castüla, y lo mismo con la que mande establecer en la. 
Isla de Cuba, cuyos buenos efectos me lisonjeo tenga la últimamente- 
resuelta, y puesta en planta para las Provincias de Venezuela, Cu- 
maná, Guayana, y Maracaybo, é Islas de Trinidad y Margarita». En 
1778 se extendía la medida de gobierno al virreinato de Buenos Aires^. 
pero, como hemos dicho, designándose a un solo funcionario para toda 
la jurisdicción, con competencia limitada a los ramos de Hacienda y 
Guerra, con instrucciones especiales, según la localidad, y con el título» 
de intendente de ejército y real hacienda del virreinato. 

Se prosigue la reforma, extendiendo la competencia a los cuatra 
ramos: hacienda, justicia, policía y guerra, como en las ya citadas; 
ordenanzas fundamentales de 1718 y 1749. Se organizan y distribu- 
yen los gobiernos y con-egimientos en provincias que a la vez tienen 
en cuenta la jurisdicción eclesiástica de la época, y se considera af 
intendente de Buenos Aires, como superintendente, subdelegado deX 
ministerio de Indias -. Estas intendencias de ejército y provincia se 
crean en 1782 para el Virreinato de Buenos Ayres, como se ha visto, 
y en fechas posteriores para otros dominios his})ánicos. 

Se trata, pues, de dos organizaciones que se complementan; que res- 
ponden al mismo criterio de política centralista, aplicada en unos casos 
a los ramos de hacienda y guerra, y en otros, a estos además de los de- 
policía y justicia. La extensión del título del intendente de ejército y 
real hacienda era diferente al de intendente de ejército y provincia, 
y las correlativas instrucciones. Teniendo en cuenta las formas de su' 
organización y funciones es admisible que presenten diferencias, pero 
con todo han contribuido a dar mayor significado histórico a las refor- 



. * Número 2G2, Archivo del Ministro de R. E. de la República Argentina. 

2 Véase Aechivo General de la Nación, Antecedentes etc., 27 y sig. 

El 8 de julio de 1787. Carlos III, crea dos secretarías de Estado y del Des- 
pacho Universal de Indias : nna de Gracia y Justicia y otra de Guerra y 
Hacienda; y el decreto de 25 de abril de 1790 manda unir los ramos del 
Despacho de España e Indias en una sola Secretaría, de modo que las del 
Despacho se concretaban a las cuestiones de Estado, de Gracia y Justicia, 
de Guerra, de Marina y de Hacienda. 

Ija instalación en Nueva España de los intendentes de Exercito y Pro- 
vincia data de 4 de diciembre de 17<S(), y en la ciudad de México la super- 
intendencia de Real Hacienda subdelegada de la secretaría de Estado y del- 
Despacho Universal de Indias. (E. B. Bb;leña, Recoj)ilaciÓ7i sumaria etc._ 
Havana Tsicl año 179(5, I, 217, tercera foliatura.) 



— LVII — 

mtvs de íuiutlla época y sus distintas etapas; y si tenemos en cuenta 
cómo fueron instaladas en México y Buenos Aires, veremos que no 
presentan uniformidad, pues en aquel virreinato se crearon las de ejér- 
cito y pro\'incia y la superintendencia a cargo de los ramos de ejército 
y hacienda para todo aquel gobierno, de acuerdo con el artículo 2. ^ 

Para mayor ilustración sobre este punto podemos agregar, con res- 
])ecto al proceso de modificaciones que experimentaron las ordenanzas 
de 1718 y 17-49, que, por la recordada real cédula de 1 de marzo de 1721, 
facultaba a los intendentes de provincia y ejército, a que ejercieran su 
ministerio sobre recaudación y administración de rentas como los pri- 
mitivos superintendentes (19 de enero de 1742). 

Que para la administración general de la Real Hacienda se for- 
maron cuatro ordenanzas, entre las cuales tiene particular interés 
la de 13 de octubre de 1749: las otras llevan las fechas de 3 de di- 
ciembre de 1749, 15 de diciembre de 1755, y la .cuarta de 24 de marzo 
de 1757. Por un decreto de 16 de febrero de 1750 se hizo nuevo arreglo 
de sueldos a los intendentes, así de ejército como de provincia; y el 
gobierno de las rentas se concentró en el Superintendente general, in- 
tcjidentes y subdelegados." 

En 1799 se resuelve restituir a los intendentes de ejército y provincia 
todas las facultades concedidas a ellos por la instrucción de 13 de oc- 
tubre de 1749 ^. Se ha visto, pues, que en América se proseguía esta 
reorganización general con el título de intendentes de ejército y real 
hacienda, y desde 1782 con el más amplio de intendentes de ejército y 
provincia. 

En cuanto a la Real Ordenanza para el establecimiento 
e instrucción de Intendentes de ejército y provincia en el 
virreinato de Buenos Aires, contiene sobre el tema princi- 
pal que nos ocupa un conjunto de previsiones y disposi- 
ciones que caracterizan al nuevo régimen administrativo, 
que más adelante indicaremos por su orden e importíincia. 

Nuestro supuesto de que en Nueva España fuera erigida 
la intendencia de ejército y provincia, comprendida la de 
real hacienda, en 178G, tendrá mayor aceptación cuando 
sGi conozcan las siguientes expresiones de las Reales orde- 
nanzas de 1782 y 1786. 



1 Real Ordenanza vara el estahlecitniento e Instrucción de Iniendenie» 
de Exercito y Provincia en el reino de la ^tieva España, de 4 de diciembre 
do 178G. Véase asimismo, los estudios de Fabián dk Fonseca y Cari,os 
Ubbl-tia, El lihro de. la razón peneral de la Real Hacienda, etc., 1845; 
I. Maxiau, Compendio de la Historia de la Real Hacienda de Nueva Es- 
paña, etc., con notas de A. Carreífo, México. 1914. 

- J. DE LA Ripia, Práctica de la administración y cobranza de las Rentas 
Reales, tomo III. por el licenciado Diego María Gallardo, 233 y sigs. 
Madrid, MCCXCVI. 

3 Oonf., E. Gallardo Fernandez, Origen, progresos u estado de las ren- 
tas de la corona de España, I, 88 y sigs. Madrid, 1801. 



LVIII — 



Real Ordenanza i 

para 

el Establecimiento 

e Instrucción 

de 

Intendentes de 

Exército y Provincia 

en 

el Virreinato de Buenos Aires 

año de 1782 



Real Ordenanza - 

para 

el Establecimiento 

e Instrucción 

de 

Intendentes 

de 

Exército y Provincia 

en el 

Reino de la Nueva-España 

año de 1786 



Ha de continuar el Virrei 
de Buenos Aires con todo el 
lleno de la superior autori- 
dad y omnímodas facultades 
que le conceden mi Real Tí- 
tulo e Instrucción, y las Le- 
yes de Indias, como á Go- 
bernador y Capitán General 
en el distrito de aquel man- 
do, a cuyos altos empleos 
correrá aj'Tegado el de Pre- 
sidente de la Audiencia y 
Chancilleria que tengo re- 
suelto en la expresada Capi- 
tal ; pero dexando la super- 
intendencia ^ y arreglo de 
mi Real Hacienda en todos 
los ramos j productos de 
ella, como ya lo tengo man- 
dado, al cuidado, dirección 
y manejo de la Intendencia 
General de Exército y Ha- 
cienda que se halla estable- 
cida en el mismo Virreinato, 



Ha de continuar el Virrei 
de la Nueva España con to- 
do el lleno de la superior 
autoridad y omnímodas fa- 
cultades que le conceden mi 
Real Título e Instrucción, y 
las leyes de Indias, como á 
Gobernador y Capitán Ge- 
neral en el distrito de aquel 
mando, á cuyos altos em- 
pleos está agregado el de pre- 
sidente de la Audiencia y 
Chancilleria de la Capital 
Metrópoli de México; pero 
dexando la Superintenden- 
cia y arreglo de mi Real Ha- 
cienda en todos los ramos y 
productos de ella al cuidado, 
dii^eccion y manejo de la In- 
tendencia General de Exér- 
cito y Hacienda que se ha de 
crear en dicha Capital, y a 
que estarán subordinadas las 
demás de Provincia que en 



1 Ejemplar existente en la biblioteca del Museo Mitre ; A. 19, e 8, ord. 11. 

- Ejemplar existente en la biblioteca del Museo Mitre ; A. 2, e 7, ord. 11. 

s En este ejemplar de la ordenanza de 17S2, pág. 4, se encuentra la si- 
guiente nota manuscrita, marginal : «Bolvió a unirse la Superintend." á los 
Virreyes, y Presd" por R' Orn de 9 de Mayo de 1788.» 



— ux 



y á que estarán subordina- el mismo Reino mando tañi- 
das las demás de Provincia bien eriji^ir por esta Instruc- 
que en él mando erigir por cion. 
esta Instrucción. 

El artículo 3 de la ordenanza e instrucción para Nueva 
España, declara, asimismo, que los virreyes pondrían el 
cúmplase en los títulos de intendentes de provincia, como 
también en los que se expidieran a intendentes generales, 
y estos, a su vez, a los de provincia, dada su categoría de 
¡Superintendentes de Real Hacienda. 

Por esta brevísima exposición y cita de antecedentes le- 
gales, y más debido al objeto de las reformas que al orden 
en que se implantaron, puede comprenderse, a nuestro jui- 
cio, que el criterio observado para hacerlas eficaces en punto 
a la recaudación y administración de caudales fué circuns- 
tancial, por ensayos locales y graduales, en dos o cuatro 
ramos, y su respectivo alcance político, y atendiendo a la 
divei*sidad de los casos de aplicación. Fueron ellas dirigi- 
das a sus principales y bien estudiados objetivos y con 
plena conciencia de la unidad que se buscaba. 

Xo obstante la intervención supletoria que algunas ve- 
ces ejerciera en el gobierno general, la Real Audiencia 
Pretorial de Buenos Aires, debe considerarse como ma- 
gistratura competente para resolver cuestiones de policía.^ 



1 Véase: Ordenanzas de la Real Audiencia Pretorial de Buenos Airea, 
art. 38 ; copia, en iiu libi-o encuadernado existente en la Sección de Historia 
de la Facultad de Filosofía y Letras. Véase, asimismo, Rnz Gcixazú, La 
maflistratura Indiana, apéndice, pág. 382. 

Sobre los antecedentes de la primera audiencia, cuyas ordenanzas fueron 
aplicadas para esta segunda de que tratamos, puede consultarse a Ktnz 
GuiÑ.4zü, Ihid., V, 162 y sigs. ; allí se encuentran los elementos de una infor- 
mación general. 

En el recordado libro de copias, existente en la Sección de Historia, cons- 
tan las principales piezas justificativas, cuyas fechas precisas habnl que 
determinar, y de las cuales surge que por decreto de 25 de Julio de 1782 y 
real cédula de 14 de abril de 1783, se restablece la Real Audiencia Preto- 
rial de Buenos Aires, con la respectiva jurisdicción territorial, y se manda 
«formar» las «ordenanzas» para su «buen régimen y gobierno», Archivo ge- 
A'EBAL, real cédula, dt> 14 de abril de 1783, publicada en Antecedentes, etc.. 97. 
Conf. V. M. Maubtua, Organización audiencial Sudamericana, en Juicio de 
límites, etc., II. Barcelona. 1906; Ruiz Guiñazú, Ibid., 196-219; apuntes 
del señor D. L. Molinari. inéditos, en los que se trata de las funciones admini.x- 
trativas y políticas do la Audiencia ; y R. Levene, que ha referido, asinaismo. 
algunas iniciativas de la «audiencia grobemadora», en conferencia leída en 



LX 



Así lo revelan las disposiciones de sus ordenanzas, las 
funciones análogas que les competía a las audiencias de 
Charcas y Lima, y los testimonios que si nó muy nume- 
rosos, ni incorporados al presente volumen por haberse 
señalado mucho después de estar totalmente impreso, de- 
jan comprender la importancia y variedad de casos de 
dicha ingerencia o participación en el gobierno del mu- 
nicipio y provincia de Buenos Aires. 

Tuvo ella, pues, un papel principal en los asuntos del 
gobierno de la colonia rioplatense. Fué, ante todo, supe- 
rior tribunal, para aquellas cuestiones y procedimientos 
previstos en las leyes de Indias, y en las bases y motivos 
de su creación ; asesora en las cuestiones legales, en el más 
amplio sentido, y, también, el contrapeso para aquellos 
casos de excesos, ya sean de las autoridades o de los indi- 
viduos, intereses y colectividades, como puede verificarse 
en abundantes testimonios/ Dado el carácter de este ensa- 
yo y el propósito de dirigir en lo posible la atención de los 
estudiosos hacia los fundamentos de la historia edilicia 
de Buenos Aires, con criterio selectivo, recomendamos la 
consulta de los nuevos materiales aun nó utilizados, y la 
revisión de los que ya han motivado comentarios generales, 
pues con respecto al gobierno político provisional de la 
Audiencia rioplatense, muy poco se ha dicho. 

Ante todo no pueden considerarse suficientes las solas 
prescripciones de las leyes de Indias, para tener la noción 
de la realidad de la múltixjle y complicada función au- 



la Junta de Historia y Numismática Americana, con ei título de «La asonada 
del l.o de enero de ]S09». 

1 Véase, ante todo., los elementos incluidos o referidos en la mencionada 
obra de Iluiz Guiñazú, y amplíese con investigaciones en los legajos existen- 
tes en la Sección de Historia. 

En esas notas encontramos que la Audiencia, en diversas circunstancias y 
en particular cuando ejerciera el gobierno político, intervino en la sanción 
de legalidad de algunos cargos concejiles, en las relaciones entre cabildantes 
y virreyes o intendentes, conocimiento de aptitudes, grado de moralidad, 
ote, de los magistrados y funcionarios, en general, puestos en tela de juicio ; 
carácter y legalidad de las reglamentaciones sobre los ramos de hacienda, 
justicia, policía y guerra. En materia de recaudación la equidad de las contri- 
buciones y excepciones, con los diversos destinos de carácter público, y por 
último, en todo caso que se encontrara en discusión el bien estar de los habi- 
tantes, como lo prevenían las leyes del reino. Todos los expedientes, o sus 
cuerpos, ya individualizados o copiados sobre esos diferentes aspectos de la 
función audiencial, que hemos clasificado por categorías, están a disposición 
de los estudiosos. 



LXI — 



<lieiicial y para distiujíiiir las cate«;orías de aniiutos que 
fueron de su competencia. La documentación existente en 
los archivos de los tribunales de la Capital, Suprema 
Corte de la provincia de Buenos Aires, y Cámara primera 
de apelaciones de la ciudad de La Plata, así como alonas 
copias o diversas lecciones de los textos orig:inales exis- 
tentes en los mencionados archivos y aun en el de Sevilla, 
tendrán que clasificarse y examinarse con ese objeto/ 
Más adelante comentaremos el conjunto de testimonios 
sobre los casos en los cuales intervino, y así, podremos es- 
timar las gestiones sobre edilidad de este alto tribunal. 

2. Iniciativas de la^ autoridades coloniales: cabildo, go- 
bernador, virrey, intendente y real audiencia. Competen- 
cia privativa y concurrente. — Teniendo en cuenta los 
mencionados caracteres generales de la organiza- 
ción política, administrativa y de real hacienda 
de las colonias españolas de América, y en particular los 
que corresponden al período de las reformas fundamenta- 
les hasta el reinado de Carlos III, la acción más constante 
y eficiente sobre administración edilicia la tuvieron, a no 
dudarlo, directa o indirectamente, los cabildos. No en 
todos los dominios hispánicos se observó esta gestión con 
la misma preferencia.^ 

En las constancias o asientos de sus libros de actas, pue- 
de decirse desde su iniciación, así como en los de Lima, se 
encuentran los testimonios de la acción individual y co- 
lectiva de los ediles: en la redacción de ordenanzas para 
el gobierno de la comuna, su trazado, construcción de los 
principales edificios públicos, construcción y ornato de pla- 
zas y calles, higiene, seguridad, alumbrado, tráfico, merca- 
dos de consumos, costumbres urbanas, etc. 

Siguiendo la sucesión de esos actos de gobierno en los 
mencionados libros de acuerdos ", encontramos esa acción 



1 Enrique Ruiz Giiiüazú ha llamado la atención y comentado lo que co- 
noce del rico acervo documental sobre la Real Audiencia de Buenos Aires, 
y actualmente, el doctor Emilio Ravismani, en representación de la Sección 
de Historia, realiza investigaciones en todo él, después de haber hecho lo 
mismo en los repositorios de la ciudad de I^ Plata, durante los años 1914 
S 1915. ^^ . 

2 Gomo las Ordenanzas [organización edilicia] dadas para México por 
Hernán Cortés, en 1525. Ver Li. Aiaman, Disertaciones etc., I. II, 105. 

s Véase el desarrollo intercalado en las páginas XXII - XXX. 



constante ejercida por el cabildo en concordancia con la 
naturaleza de su función y las atribuciones de sus autori- 
dades permanentes, que no cumplieron su misión en todas 
las ciudades, villas y lugares, de igual manera, con la 
misma autoridad, competencia y eficacia. Buenos Aires, 
capital de una extensa, rica y codiciada provincia, asien- 
to de otras autoridades, grupos sociales y mídeos diri- 
gentes o influyentes, acentuaba esas diferencias, que por 
fin las vemos aparecer en forma de gi'aves asuntos en el 
gobierno de la ciudad,^ dado el estado semipermanente 
de conflicto en que vivieron el gobernador, obispo y cabil- 
dos secular y eclesiástico, y, desde 1776, por los intereses 
urbanos y rurales, puestos frente a frente. 

Levantada la ciudad o lo que ella debió ser en sus prin- 
cipios, por obra principal de los cabildantes, se comple- 
taron esas previsiones con las del trazado de las calles y 
plazas, su conservación y construcción de algunos edificios. 
El tráfico de las grandes carretas y la higiene y nivelación 
de las calles y aceras centrales y más frecuentadas fueron 
los temas o asuntos predilectos.^ 

También encontramos un antecedente importante y sig- 
nificativo sobre división de la jurisdicción judicial-edil de 
la ciudad de Buenos Aires ; nos referimos a la división del 
radio urbano en ocho cuarteles, en época en que aun no se 
había obseiTado este criterio para la ciudad de Madrid, 
como veremos más adelante.^ 

La primera tentativa de nivelación y empedrado de al- 
gunas calles, data de enero de 1735, las del cabildo a la 
catedral, y el 8 de enero de 1748, se creaban los comisarios 
de barrio, que en décadas posteriores serían una garantía 



1 Véanse algunas memorias de goberaadores y virreyes publicadas en las 
revistas históricas de Trelles como en Revista del Archivo, y de la Biblio- 
teca; V. G. QUESADA. Noticias sobre el {johiernc del virrey Arredondo, en 
Revista de Buenos Aires, tomos XVIII, 161 y sigs., 362-500; XIX, 29 y 
í*.60 y sigs. ; J. J. de A^ertíz, Memoria de aohierno, en Revista del Río de la 
Plata, introducción de .7. M. Gutiérrez, I, 248-521, II, 182-236; la obra del 
señor R. D. Cabria. Historia Eclesiástica del Río de la Plata, passim. Buenos 
Aires, 191.^, se refieren algimos casos de conflicto, y también en E. Peña, 
Documentos v piónos, etc., II; E. Peña, Don Jacinto de Lariz, etc. Madrid, 
1011; C. Correa Ixna, Did., 1S3 y sigs. 

- Téngase presente el extracto ya citado de las actas del cabildo. 

3 Asiento del 13 de mayo de 1734. Txis acuerdos de 30 de abril de 1734 y 
22 de enero de 1748. se refieren a autoridad, competencia y designación de 
los comisarios de barrio. 



o por lo mouos el medio más eficaz de control para el cum- 
plimiento de las ordenanzas de policía, que virreyes e in- 
tendentes dictarían, como fué costumbre, para el gobierno 
de las ciudades y villas de la monarquía. 

Hasta 1771, el cabildo mantiene la iniciativa en esta 
materia y una influencia evidente en la realización y el 
orden de los progresos de la ciudad. El número y carácter 
de esas medidas de buen gobierno se encuentran debida- 
mente testimoniadas en los libros de acuerdos, números 
11 a 40, y de las cuales hemos ofrecido un resumen. 

Después de aquella fecha debemos tener en cuenta que 
con el cabildo colaboraron gobernadores y virreyes, y, en 
consecuencia, las constancias cobran mayor interés, como 
puede verse en nuestras apuntaciones, en algunos comen- 
tarios, informes y memorias de los gobernadores y virre- 
yes^ en los documentos publicados por el señor Enrique 
Peña ", en las notas de Vicente G. Quesada ', y, por úl- 
timo, en este nuevo aporte que la Sección de Historia 
presenta a la consideración de los estudiosos. 

En la década de 177(3 a 1786, las funciones de policía 
se radican, más bien, en el virrey y gobernador - inten- 
dente; y se puede comprobar, por esos mismos libros de 
acuerdos, que a la vez que declinan en el cabildo las ini- 
ciativas y resoluciones sobre estos problemas, el virrey pri- 
mero, y luego el gobernador-intendente, le substituyen en 
la dirección de las reformas. 

Al encararlas más resueltamente y con mayor ampli- 
tud, y dada la significación de los representantes del rey, 
los virreyes, particularmente, se preocuparon de corregir 
las costumbres, un tanto corrompidas en aquella época, 
mediante procedimientos que redundarían en positivos 
adelantos, y, para proceder con verdadero orden admi- 
nistrativo, se estudiaron los recursos con qué llevar a 
la práctica semejantes mejoras, a todo lo cual el cabildo 
respondía y procuraba coadyuvar con su gestión en favor 
de los intereses comunales, ofreciendo sus recursos propios 



1 Véanse: Revista del Archivo y Revista de la Biblioteca piiblica, diri- 
eidsLS por Trelles y la citada memoria de Vertlz, con comentarios de Gu- 
tiérrez. 

2 Tomo II de los Documentos, etc.. 117 y sies. 

3 Comentarios y resúmenes de documentos ya citados. 



y el consejo de los técnicos o alarifes. Después de 1786 se 
habla con más frecuencia del alumbrado/ del mejor pro- 
cedimiento para que se hiciera dicho servicio, optándose 
por la licitación, e incorporándose a las costumbres de la 
administración comunal la publicidad de los actos que tu- 
vieran por objeto todo servicio público. El cabildo conser- 
vó, siempre, cierta participación en la ejecución de las 
obras públicas, bien que el control y el patrocinio, diremos, 
eran ejercidos por las autoridades superiores que hemos 
recordado. 

La documentación que sale hoy a luz revela, sobre la 
parte de proyectos, resoluciones, intervenciones, etc., del 
cabildo, algo más que nuevos testimonios de valor crono- 
lógico sucesivo, de diverso carácter, amplitud e intención 
gubernativa; dicen de las relaciones regulares o circuns- 
tanciales en materia de policía de las poblaciones, que 
mantuvieron cabildantes, gobernadores, virreyes e inten- 
dentes, ante todo en su misión de cumplir la consigna regia 
y en su papel cada vez más acentuado, en estas dos últimas 
magistraturas, de investir poderes delegados. 

y dada nuestra obligación primordial de demostrar el 
valor serial de este conjunto de testimonios y bosquejar 
su clasificación, podemos decir, en cuanto a lo primero, 
que, por razones de materias, fechas o etapas, origen públi- 
co y variantes de orden legal y adininistrativo, reúnen y 
expresan un valor apreciable, que hasta el presente no 
había sido considerado por los que en nuestro país se 
especializan en análogos estudios históricos. 

En la parte general, comprendida bajo el rubro de 
«antecedentes legales», encontramos mayores elementos 
justificativos de nuestro juicio, sej^n el cual, el cabildo 
tuvo y desarrolló con franca libertad, todas las reformas 
edilicias hasta 1770-1772; que después de aquellas fechas 
se hizo sentir la influencia de tal cual gobernador, hasta 
que después de 1778, con la asunción al poder virreinal 
del ex gobernador don Juan José de Vertiz su misión 
fué más pasiva; de colaboración supletoria, diremos, por 
cuanto se refería a la ejecución material de ellas. La do- 



1 Las relaciones y cohiboracióu administrativa entre el cabildo y goberna- 
dor-intendente se puede observar en los acuerdos de 11 y 31 de julio y 11 
de septiembre de 1786. Todos ellos se refieren al servicio de alumbrado. 



— l.W — 



funiciitacióii (lile coiistituycii las partes sej^uuila y tercera, 
o sea: «trazado, higiene y cousei-vación de calles> y «alum- 
brado», confirniaii las características que acahainos de 
determinar; ratificadas esas atribuciones repetidas vwes 
l>or la autoridad más absorbente sobre el particular, la 
del intendente Paula Sanz, en los siguientes o parecidos 
términos: que «al Muy Ilustre Cabildo, asi en este arren- 
damiento [el del alumbrado] como en todos los que, di- 
recta o indirectamente, medie algún interés, l>eneficio, o 
gi-avamen del común, para que como padre de la Repú- 
blica puetla representar lo que contemple conveniente a 
su mayor utilidad.» 

Así, como en este caso ^, el cabildo declaraba que contri- 
buiría i)or cuantos metlios fueran posibles a que se rea- 
lizaran las «justas e interesantes» ideas del virrey, sobre 
el empedrado de las calles, i)ero no siendo ello posible por 
entonces ( septiembre de 1783 | en la forma y metlida pro- 
puestas, Iniscaba otros medios de remediar el gi-ave in- 
conveniente, y de evitar las causas que pudieran hacer 
peligrar la salud de los habitantes, indicando los procedi- 
mientos y los recursos ajílicables para el caso.' 

El virrey A'ertiz se había dirigido otra vez al cabildo ' 
pidiéndole propusiese los medios conducentes al trazado, 
nivelación, arreglo de calzadas, etc. ; tramite primero del 
llamado «gi-an expediente» sobre el empedrado de las ca- 
lles, o providencias sobre esta materia durante el gobierno 
del intendente Francisco de Paula Sanz. 

Debemos hacer notar que intervenían directamente en 
«stas gestiones el síndico procurador general, los alcaldes, 
el ingeniero-comisionado, alarifes maestros mayores, alcal- 
des de cuartel y alcaldes comisarios de barrio.* 

Pero la principal gestión del cabildo sobi'e estos asuntos 
de la vida edilicia de Buenos Aires debemos buscarla en 
épocas anteriores al gobierno de Vertiz, como quetia de- 
mostrado por el importante número de constancias posi- 



1 Documento número 33 de este volumen, páginas 3ó(>-35S. 

- Acuerdo del cabildo, en el que se recon»x-e el papel directivo que 84»bre 
< stos asuntos compete al virrey. per<j r»»serv3ndose o conser^"ando el de acon- 
sejar. I.éanse los considerandos y parte dispositiva. 

■^ Expediente número 19, de este volumen, páginas 70 y sigs. 

< Puede consultarse al resjiecto lo que previene el auto del intendente Paula 
ííanz, de 14 de febrero de 17S5. 

PUBL. Sec. Hist.— T. IX ' 



tivas en los libros de Acuerdos, y en otros testimonios; 
expedientes que existen en el Archivo General de la Nación^ 
clasificados bajo el rubro general de «gobierno colonial», 
que comprende cuestiones contencioso-administrativas, en 
los cuales se advierte su influencia directa. 

En cuanto a la parte de obra que lógicamente debiera 
corresponder a los gobernadores, no se conoce más acción 
apreciable en el sentido que nos interesa que la de Juan 
José de Vertiz/ Conviene, pues, que nos refiramos a ciclos 
sucesivos, para concretar, en lo posible, nuestra demos- 
tración sobre el significado de las diversas medidas de 
gobierno, causas y formas de estudiarlas, que a una proli- 
ja y tal vez nueva lista de nombres propios. Esas medida» 
no alcanzan mayores cambios en el aspecto externo del 
gran villorrio, con el nombre de Trinidad y Ciudad del 
Puerto; pero si en la vida de los pobladores, pues sus ca- 
racterísticas, a principios del siglo xviii^ ya sugerían ama- 
bles conceptos a algTinos viajeros que la visitaran, quienes 
habrían comprendido tal vez mejor que los mismos residen- 
tes en ella la verdadera importancia de los «defectos» 
que tratábanse de corregir. Sin exagerar la despreocupa- 
ción de los gobernantes, es posible que se haya debido más 
a la. cómoda situación de los gobernados la lentitud en el 
cambio de las condiciones de vida que, aun en el caso de 
haber aspirado a ciertos refinamientos de carácter mate- 
rial, los magistrados de aquellas épocas no reconocerían 
como motivos de preocupación, dignos de sus altas fun- 
ciones. Al monarca le interesaba más la expansión de sus^ 
dominios, el conocimiento y vigilancia de sus «términos», 
el orden, honestidad y labor lenta de sus oficiales reales 
de hacienda, el riguroso control de las rentas, etc., y, en 
otra categoría de ideas, el trato pacífico y reducción de 
los naturales. Así lo expresan las leyes de Indias.^ 

Han quedado establecidas las atribuciones de los gober- 



1 Los actos de gobierno de ^'ertiz son conocidos y contribuyen a darles 
mayor carácter las medidas sucesivas que, como decíamos, han quedíido tes- 
timoniadas en informes y memorias, como por los documentos oue ahora se 
publican y los oue vieran la luz en extracto o iti exienno, en la Revista de- 
Buenos Aires, que ya comentamos. Véase la Memoria en su carácter de virrey 
px¡blicada en la Revista del Archivo General, III, 2G4 y sigs. 

2 J^yes I - XTvII, título II, íib. V. 



— LXVII — 

nadores, pero para saber cómo ellas se ejercieron sería 
menester analizar los testimonios más significativos con 
respecto a su acción política y administrativa. No son sufi- 
cientes, desde luego, los que incluyen, M. R. Trelles, en sus 
publicaciones, V. G. Quesada en sus apuntes, y Antonio 
Zinny en las distintas formas en que trató de demostrar- 
las.^ Lo mismo podría decirse de los alcaldes de her- 
mandad. 

Uno de los actos capitales durante el j)eríodü de la go- 
bernación corresponde a J. J. de Vertiz^, sobre el ramo de 
policía, que unido a los que produjo en su carácter de 
virrey, lo colocan en el primer puesto como gobernante 
progresista. Es el bando de 21 de mayo de 1772. 

Con la instalación del virreinato en las provincias del 
Río de la Plata, comienza una nueva era para estos países, 
que ya ha sido estudiada en sus diferentes aspectos, y 
sobre los cuales si nó hemos de insistir, tal vez lleguemos a 
reconsiderarlos para afirmar algunos fundamentos de este 
ensayo. Y por haber cumplido ya con el deber de la con- 
sulta y cita de autores, en el capítulo primero, pasaremos 
a comentar lo que nos dan de sí los documentos de este 
tomo, sobre la acción edil de los virreyes, y la razón o 
fundamento de las mejoras introducidas, particularmente 
por todos aquellos que participaron de la decidida acción 
reformista de Carlos III. 

Lo consignado en las memorias de los virreyes Vertiz. 
Meló, Arredondo, Loreto y Aviles sobre edilidad, no sería 
suficiente para comprender el significado de las sucesivas 
previsiones y resoluciones, distinguir en ellas, lo accidental 
de lo permanente, y lo que correspondía en vista de las más 
urgentes necesidades locales, situación política interna y 
externa en esta ciudad capital, y otras circunstancias de- 
bidas a los cambios en la organización administrativa, (pie 



1 A. ZiNNY. Historia de los f/obenindoixs de las proiincias aroentinas, 
I, XVI y siffs. Buenos Aires, 1879. 

- Bando de 21 de majo de 1772 sobre el ramo de policía de la ciudad de 
Buenos Aires, en dieciseis artículos, que interpreta la real cídula e instnic- 
ción de O de octubre de 1768, y que tiene una singular importancia, como 
puede vei-se, en la parte n.» 50, del expediente 19, incorporada desde las. 
páginas 162-lOS. de este volumen. Tendremos motivo de ocuparnos con ma- 
jor detalle de esta medida de gobierno. 



LXVIII 



se han esbozado, v que nos revelaran un proceso especial 
para cada sección de los dominios hispánicos. 

En la documentíición que publicamos, ya sea en la parte 
de antecedentes leo-ales como en las subsiguientes, clasi- 
fícanse como de origen virreinal: bandos, autos, instruc- 
ciones, resoluciones, nombramientos, etc., que tienen por 
objetx): 1." cumi)lir con las resoluciones generales de la 
monarquía sobre organización de la administración de los 
intereses de la ciudad; 2.° estudio de los hechos locales, 
y muy en particular, las costumbres; 3." consulta a los 
magistrados que se encontraban vinculados a tales nece- 
sidades y exigencias, unido al trato y relaciones regulares 
entre ellos; 4.° divisiones del radio urbano y sus autori- 
dades; 5.° estudios y proyectos sobre las diversas obras 
públicas en la ciudad y nombramiento de funcionarios 
para cada caso ; 6." medidas de higiene, moralidad, ornato 
y recreo ; 7." regularización de los servicios públicos y for- 
ma de realizarlos; 8.° contribuciones, excepciones, fisca- 
lización, publicidad, etc. 

En esta clasificación pueden comprenderse, principal- 
mente, los testimonios reunidos en el presente volumen, 
y aún los ya publicados o referidos en las colecciones 
argentinas que hemos citado tantas veces. 

El primero entre los problemas ediles, para las autori- 
dades de la ciudad de Buenos Aires, £ué el tráfico de ca- 
rretas en el radio url)ano de la ciudad, problema que com- 
prendía, a la vez, el de niveles y desagües de calles y ace- 
ras, higiene, empedrado, todo, en absoluto, por las necesi- 
dades del abasto y otras correlativas. Esos factores han 
sido considerados o resueltos, en lo que cabía, por los ban- 
dos y autos de 15 de enero de 1782, 16 de agosto de 1783, 5 
de diciembre de 1783, 2 de marzo de 1790, 10 de enero de 
1791, 15 de marzo de 1791 y 23 de mayo de 1796. 

Ya hemos visto que Vertiz, en su carácter de goberna- 
dor, dictó el bando de 21 de mayo de 1772, sobre policía 
en general, de la ciudad" de Buenos Aires, en el que cons- 
tan una serie de oportunas medidas de gobierno, y, para 
la materia que en este ensayo se trata, tienen particular 
importancia las consignadas en los artículos 2, 3, 9, 10, 
11, 12 y 13. El bando de Vertiz ha sido objeto de con- 



— lAIX — 



tilmas citas, aun eu casos que se referían al orden url)ano, 
empadronamientos de vecindad y pi*ofesión, etc. 

Esta, como las subsiguientes providencias, no hacen 
otra cosa que acentuar la preocupación de Vertiz, quien 
en su carácter de virrey consulta e interpreta las necesi- 
ílades de la población, y previendo otras como lo demues- 
tran esas constancias oficiales, máxime cuando se veía por 
la experiencia — como lo expresara alguna vez el síndico 
procurador del cabildo — que lejos de tener efecto tan jus- 
tas y útiles providencias, todas ellas se miraban con un 
abandono de que podía ser ejemplo el estado «reneral del 
municipio eu 1780/ 

Permítasenos que llamemos la atención de los estudio- 
sos sobre la abundante prueba reunida en la sejjunda 
parte de este tomo, en donde con mayor minuciosidad y 
riqueza de casos particulares, está hecha, puede decirse, 
la historia interna de la ciudad de Buenos Aires. 

La fuente de la ley o decreto ha sido constantemente 
consultada, es decir, las formas permanentes de las necesi- 
dades colectivas; los intereses locales y del momento han 
inspirado resoluciones previsoras y los informes técnicos 
dieron base para la organización de los servicios, y hasta 
han expresado el valor moral y estético que pudieran re- 
vestir. Hacer una cita o examen individual de esos testi- 
monios o la explicación del carácter genérico de todos o de 
cada sección de ellos, sería excedernos en la tarea que nos 
hemos impuesto, que naturalmente pertenecerá al que se 
proponga utilizar estos materiales y las observaciones pro- 
pedéuticas y críticas de 'este ensayo. 

Para dejar demostrada esa colaboración que recíproca- 
mente se prestaban todos los i)oderes de la colonia, bas- 
tará repetir algunos vocablos de los considerandos del 
bando del cabildo de 2 de septiembre de 1783, que dicen : 
«por el señor Alcalde de primer voto se dijo: que siendo 
el objeto propuesto por el Excel entissimo Señor Virrey tan 
útil e interesante al Publico así por las reflecciones que 
hace el Señor Sindico Procurador General, como por otras 
consideraciones que como notorias se omiten, le parecía 
que esté Mui Ilustre Cabildo, y todo el pueblo deve eficaz- 

1 Véase : Presentación del Síndico procurador del cabildo, etc . docu- 
mento n.o 10, páff. 4!> de este volumen. 



LXX 



mente contribuir por quantos medios sean posibles, aqiie 
qiianto antes severifiqnen, las justas é interesantes ideas 
de Su Excelencia ...» 

Y así, como en materia de tráfico, también el virrey trató 
de regularizar el servicio de alumbrado piiblico, que ha- 
bía tenido sus primeros ensayos en 177G, como lo demues- 
tran algunas actuaciones del cabildo incorporadas en la 
parte tercera de este volumen. 

La autoridad virreinal se propuso encontrar la forma 
de realizar dicbo servicio con recursos especiales, y con 
la intervención de autoridades encargadas de controlarlos 
y reglamentarlos, etc. 

Esos nuevos actos y procedimientos en mucho contribu- 
yeron a modificar las primeras medidas de gobierno, diri- 
giéndolas en el sentido de moralizar las costumbres 
que a satisfacer necesidades prácticas. 

Se consigna, con insistencia, en aquellos recuerdos del 
pasado,^ que debido a las pésimas acumulaciones heredi- 
tarias, a los extraños e inferiores elementos sociales, un 
carácter peculiar y sospechoso quedó impreso en ciertos 
centros urbanos de América; y aquellas costumbre-? íibé- 
rrimas, de las que nos hablan algunos autores, tan genera- 
lizadas en las ciudades hispanas, fueron objeto de estudio 
de parte de los monarcas del siglo xviii^ sobrado motivo 
para cuanta ordenanza de policía pudiera arbitrarse con 
el objeto de lograr su corrección. El servicio de aluml)ra- 
do,- librado a manos inexpertas, primitivo en su forma, 
costeado con recursos exiguos, no alcanzaría los fines que 
el monarca y sus delegados se proponían : fomentar la vida 
urbana, corregir las nmlas costumbres, los delitos, las 
«maldades en ofensa de Dios»... entre otros objetos, menos 
visibles y pedestres, pero tan importantes como el del trá- 
fico urbano. 



1 Documento n.» 30, píig. G.") de este volumen. Tor la amplitud de las 
cuestiones de que trata el mencionado acuerdo es uno de los testimonios más 
interesantes 

2 En nuestro volumen contamos con algunos elementos ilustrativos al 
respecto : documentos n."' 33, 34. 35 y nota de las páginas 3o6-3G0. (.'orno 
aspecto correlativo conviene conocer la reglamentación del servicio de pul- 
perías, en las copias existentes de la Sección de Historia, expedientes 489. 
leg. 19. — G. Colonial, interior 1788, originales en el Archivo General de 
la Nación. Véase, asimismo, copia del expediente 580 ; Archivo de la Nación, 
hacienda, leg. 24, 1782-1783. 



LXXI — 



Duda líi alta autoridad de los virreyes, las «¡estionos en 
el ramo de policía, de por sí ejecutivas y directas, llenaron, 
en ciertos casos, la preocupación y el interés de eso» nía- 
ñstrados. 



f> 



Ij'as ordenanzas de intendentes son más precisas a este 
respecto/ Los fundamentos de su constitución, la organi- 
zación de las autoridades que debieran velar por su cum- 
plimiento, materias de competencia, resoluciones de la 
monarquía que completan, modifican o suprimen algunas 
de sus primeras disposiciones," y los mismos resultados de 
tan importante actuación política y social, debieron in- 
fluir en la vida de los centros urbanos como líuenos Aires. 
Es lo que significan los documentos emanados de esas au- 
toridades. 

Pero antes de encarar el examen de tales testimonios y 
íicaso el de los publicados en los cuerpos ya recordados, ha 
sido necesario consultar la sucesión de sus disposiciones en 
materias de justicia, policía y real hacienda, para adquirir 
la noción del significado de aquella época, y para cuya 
total ilustración con respecto a las cuestiones edilicias, 
nada más demostrativo que este material, pues en él se en- 
cuentran los elementos para la formación de los conceptos 
fundamentales de la interpretación histórica que nos pro- 
ponemos bosquejar, así como otros rasgos y manifestacio- 
nes que contribuyen al esclarecimiento del carácter y efec- 
tos externos de aquellas instituciones. 

Una de las primeras Ordenanzas es aquella (causa de justicia, 
art. 15) que manda a los gobernadores-intendentes^ presidir los A\-un- 
tamiontos de sus capitales, y las funciones públicas de eUos; además, 
por el art. 23, el arreglo uniforme del manejo y distribución de todos 
los propios y arbitrios de las ciudades y \-illas de españoles y de los 
bienes comunes de los pueblos de indios * ; sobre la intervención admi- 
nistrativa de las ciudades, villas y lugares, arts. 25, 26, 27, 28; la ins- 



1 Para mayor facilidad, puede consultarse la edición del Archivo General 
fie la Nación, de las mencionadas ordenanzas, en la cual se encuentran nu- 
merosas notas aclaratoria-s e ilustrativas, que suelen aparecer en otros ejem- 
plares de la ordenanza reproducida. 

2 I>a edición del .\rchivo. ofrece, asimismo, el ajrreírado de otros antece- 
<Ientes legales : reales cédulas, reales órdenes, etc. 

■5 Véase real cédula de "> de agosto de 17S3, publicada en Abcuivo de la 
Xacióx. Antecedente», etc.. I, 3ü. 

* Véase otra real cédula de 5 de agosto de 1783. en Archivo de la NacióX, 
Antecedentes. I. 3G. 



— LXXII — 

litueión de la junta municipal, art. 30, que tendría a su cargo todo 
asunto ixtil al común, etc., sin que el cuerpo de los ayuntamientos, 
pueda mezclarse en esta materia, etc.; sobre los detalles de la admi- 
nistración y control en todas las poblaciones estatuyen los artículos 
31, 32, 33, 34, 35, 36, 37 y 38, la gestión de los subdelegados, art. 39 
y siguientes, formación del caudal de propios y arbitrios, tan impor- 
tante ijara aquellas primeras necesidades de la vida urbana^, según 
el art. 41, y así, otras medidas de orden y previsión, en 52 artículos. 

En cuanto a la de jjolicía, ha de ser considerada como complemento 
de la anterior, por sus disposiciones de fomento y cuidado de todos 
aquellos recursos de la vida de labor, iniciándose con el conocimiento 
de las tendencias y costumbres de los pobladores, como buena razón 
y punto de partida de los futuros actos de gobierno; todo lo cual fué 
en diversas épocas y circunstancias, materia de legislación, y en par- 
ticular para las Indias, como el artículo 56 lo refiere. - 

«Y Supuesto que en los territorios de las Intendencias de Buenos 
Aires, Tucuman, Paraguai y Mendoza, están generalmente en uso los 
Carros y Carretas para los transportes de efectos, géneros y frutos y 
que son de gran consideración que de ello resultan al público y al co- 
mercio, se aplicaran sus Intendentes con el mayor esmero a zélar 
la conservación de dicho uso, y a fomentar el aumento de la carre- 
tería» . . . 

Prevee, asimismo, la instalación de ¡rosadas, ventas y mesones, con 
la suficiente provisión de víveres; la seguridad de los caminos para el 
libre comercio de los pasajeros; y el art. 64, recomienda a los goberna- 
dores intendentes (lue : «Deben prevenir con igual cuidado a las Justi- 
cias de todos los Pueblos de sus Provincias que se esmeren en la lim- 
pieza de ellos, ornato, igualdad y empedrado de las calles; que no per- 
mitan desproporción en las fábricas que se hicieren de nuevo para que 
no desfiguren el aspecto . público, especialmente en las Ciudades y 
Villas populosas de Españoles; y que si algún edificio o casas particu- 
lares amenazaran ruina, obliguen a sus dueños a repararlas en el 
término correspondiente que les señalaren, y, de no hacerlo, lo man- 
darán ejecutar a costa de los mismos dueños; procurando también 
que quando se hagan obras y casas nuevas, ó se derriben las antiguas, 
(jueden las calles anchas y derechas, y las Plazuelas con la posible 
capacidad; y disponiendo asimismo que. si los propietarios de las 
arruinadas no las reedificaren, se les obligue a vender sus Solares a 
justa tasación para que los compradores lo ejecuten, y que en los 
pertenecientes a Mayorazgos, Capellanías u otras fundaciones per- 
petuas, se dejiosite judicialmente su precio hasta nueva imposición.» 

Los artículos 65 y 66, se refieren a diversos asuntos de carácter edi- 
licio, que se relacionan con el que acabamos de transcribir. 

Y para terminar con este enunciado general de la organización y 



1 Cna real orden de 14 de septiembre de 1788, manda la forma que se 
adoptará para ia inversiúu de caudales sobrantes de propios y arbitrios y 
b'eiies comunales. 

2 Recopilación, etc., libro 7. 



— I.WIII — 

funciones de gobierno de las intendencias de ejército y provincia, y 
sus dependencias, recomendamos la serie de disposiciones en el ramo 
de hacienda, minuciosamente codificada, y complementada con el 
agregado de notas manuscritas de la época, que suelen aparecer en 
la mayor parte de los ejemplares que conocemos de las ordenanzas, y 
en cuanto a la editada por el Archivo General de la Nación, con el 
agregado de reales cédulas, reales órdenes,, e instrucciones o aclaracio- 
nes, que dan mayor valor al ya importantísimo cuerpo legal.' 

Los antecedentes legales provenientes del gobernador- 
intendente de P>uenos Aires, que reunimos en la primera 
parte de este tomo, más las actuaciones, diligencias, autos, 
etc., incorporados al cuerpo general de las partes segunda 
y tercera, — entre las cuales se encuentran - las providen- 
cias de gobierno de don Francisco de Paula Sauz, — estu- 
dian y resuelven los más premiosos problemas del común, 
con amplios fundamentos, competente dirección técnica y 
eficaz acción ejecutiva. Pertenecen en su integiúdad a la 
acción personal del magistrado a quien acabamos d(» 
nombrar. 

Esos actos de gobierno han quedado testimoniados por 
las resoluciones siguientes: bando de '23 de diciembre de 
1783, prohibiendo el tráfico de carretas en las calles cen- 
trales de la ciudad; instrucción de 4 de febrero de 1784', 
sobre policía de la ciudad de Buenos Aires, en 23 artícu- 
los ; bando de 18 de febrero de 1784, sobre trazado, niveles 
y conservación de calles y aceras; bando de 17 de marzo 
de 1784, sobre policía en general, complementario de la 
instrucción; bando de 3 de noviembre de 1784, sobre ti'a- 
zado de calles, conservación de aceras, cercado y nive- 
lación en general; bando de 23 de noviembre de 1784, 
designando a los funcionarios encargados de las obras pi'i- 
blicas: proyectos, ejecución de obras públicas, higiene, 
ornato, etc. ; bando de 5 de mayo de 1785, sobre cumpli- 
miento del bando del gobernador Vertiz, de 21 de mayo 



1 Ténganse presentes los uumerusos antecedentes legales que se incorpo- 
ran en nota, y a la vez una prudente selecci»')n de ellos, pues, habrfa que 
organizar las diversas series paní conocer el proceso continuado o interrum- 
pido de las providencias sobre real hacienda, y en particular sobre cada 
jurisdicción política, como lo hicieran algunos autores que han historiado, 
compilado y comentado, a las providencias sobre Real Hacienda de Nueva 
España. Conf. I. Maxiau, Ibid. 

- Expediente n.» 19. 



— LXXIV — 

de 1772; auto de 22 de enero de 1787, sobre licitación y 
contrato del servicio de alumbrado, y auto de 8 de junio 
de 1787, sobre licitación del alumbrado de las calles, etc. 

Pero si tiene interés la cuestión de saber, cuantos y 
cuales fueron los actos concretos de buen gobierno, juzga- 
dos por sus medidas dispositivas, mayor es el interés 
cuando se conocen los fundamentos que esos actos de go- 
bierno tuvieix)n, los problemas que sus autores se plan- 
tearon y trataron de resolver. Correlacionando la obra 
de los intendentes con la de los cabildantes, gobernadores 
y virreyes, y siguieiido la línea de progreso que mar- 
caban las leyes generales para toda la monarquía, esta- 
remos en condiciones de apreciar, cabalmente, el proceso 
histórico que examinamos y su significado en relación a 
aquella época de la civilización hispana, siendo a la vez 
ensayos o formas primeras de gobierno propio, si atende- 
mos a los hechos y circunstancias locales que dieron moti- 
vos e impulsos a los magistrados ríoplatenses. 

Se ha hecho notar, repetidas veces en este estudio, que 
el cabildo demostró una grande preocupación por la salud 
de la población y su bien estar y por la seguridad del trá- 
fico urbano. Este fué el primer problema que el gobierno 
intendencial tendría que plantearse para resolverlo gra- 
dualmente. Y se recordarán, asimismo, las providencias ^ 
del virrey J. J. de Vertiz al respecto. 

Los fundamentos de tales iniciativas constan muy exjjre- 
samente en los considerandos de la «instrucción» de Paula 
Sanz, de 4 de febrero de 1784.- 

Sin hacer cuestión de vocablos, por otra parte muy pro- 
pios de la época, expresan esos considerandos que el objeto 
de las reformas fueron «en beneficio y utilidad común», 
para proporcionar a esta ciudad «el grado de civilización, 
cultura y aseo que corresponden a ser hoy la Capital de 
un basto R«yno, y la Puerta de Naturales y Extrangeros 
en un Comercio libre y la concedida internación de este 
para las Provincias del Perú» ... y el de la salud i^ública. 



1 Bando de 5 de diciembre de 17S3. Eu varios decretos de Paula Sauz, se 
hace mérito de los proyectos de Vertiz. 

2 Instrucción que deve observarse para la composición uniforme de las 
calles de esta Ciudad, etc Fué impresa y rejiartida entre los encar- 
gados de hacerla aplicar y aun entre el vecindario. 



que tan «rraves alternativas tuvo en la luihlación de Bue- 
nos Aires, como veremos en páj^inas sul>si{^ientes. 

El «nuevo método de fi^obierno, recientemente estableci- 
do, cuyo encarjío se me ha confiado», expresaba Paula Sanz. 
y como materia propia del ramo de policía, eran los funda- 
mentos que, en adelante y prosiguiendo la gestión de Ver- 
tiz, invocaría el gobernador-intendente de Buenos Aires. 
Los considerandos de aquella instrucción se repiten en el 
bando de 18 de febrero de 1784, sobre trazado y arregU) 
de calles, compuesto de once artículos.^ 

En pleno poderío del virrey Vertiz, y en momentos que 
se asentaba la nueva autoridad de los intendentes de ejér- 
cito y provincia, el cabildo se hace también cargo de la 
gi*an cuestión edilicia que nos ocupa, y en el acuerdo de 2 
de septiembre de 1783", considera que dada la imposibilidad 
del empedrado de las calles, propone los medios para la 
conservación de las mismas.^ Por el voto de alcaldes y re- 
gidores se dictan diez resoluciones.* 

Bien es verdad que Vertiz se había dirigido a los cabil- 
dantes, manifestando que a su regreso de España se en- 
contraba con una situación análoga o tal vez menos satis- 
factoria sobre el particular, que era necesario remediar. 
Este oficio del virrey, de 16 de agosto de 1783, es el trámite 
que encabeza el ya muchas veces recordado expediente o 
«testimonio de las providencias de gobierno dadas por el 
señor Don Francisco de Paula Sanz, durante su mando en 
la capital de Buenos Aires.»^ 

Xo corresponde a este ensayo el estudio amplio y corre- 
lacionado que fuera del caso para una monografía sobre 
la administración edilicia de las ciudades y villas hispano- 
americanas. 

El expediente de Paula Sanz, puede dar pie a que ella 
se pueda trazar en sus principales bases, y eso es lo que 
sera motivo de una demostración por nuestra part^ para 
dejarlo debidamente establecido. 



1 Páffinas 32-.*}7. 

- Páginas 56-72. 

3 Ya en esta fecha se encontraban vaiias calles empedradas, las inme- 
diatas al cabildo, catedral y colegio de San Carlos. I^ase el segundo consi- 
derando de este acuerdo. 

* Este testimonio del cabildo tiene particular interés ; léanse los votos. 

5 Véase páginas 76 - 178. 



En efwto, ese conjunto de testimonios, considerados ar- 
mónicamente, son, ante todo, nna demostración de unifor- 
me, consecutiva v fundada acción de gobierno. Reasumen 
los estudios de las diferentes manifestaciones de la vida 
del gran villorrio, y presuponen, algunos de sus argumen- 
tos, la existencia de factores novísimos, que la creciente 
prosperidad productora del país ponían de manifiesto con 
mayor evidencia. Al lado de esos distintos factores, o cau- 
sas de los hechos que consideramos, está la preocupación 
de los hombres de gobierno por estudiarlos en sus efec- 
tos negativos para el ])rogreso edilicio y tratar de elimi- 
narlos. 

Unos han actuado en la producción de los hechos políti- 
cos, económicos, sociales, de la época, en la mayoría de las 
ciudades de España y América ; otros son simples manifes- 
taciones locales de los mismos factores, y por último, los 
que podrían llamarse variantes de forma. A todos esos 
acontecimientos será menester atender y iDonderar para en- 
contrar la razón práctica que dio la ley oportuna. Reali- 
zándose por cada corporación o magistratura el examen 
especial de los hechos, arbitróse, para ser consecuentes 
(íon el régimen legal de la monarquía, de todos los recur- 
sos oficiales para encaminar a los núcleos sociales ameri- 
canos hacia el bien estar, orden y pi'ogreso.^ 

La Instrucción-, etc., de 4 de febrero de 1784, constituye 
una de las medidas ihás loables de aquella época, debida 
al «nuevo método de gobierno.» 

Funda, Paula Sauz, sus propósitos ediles en los del 
virrey Yertiz, que califica de magistrado de «superiores fa- 
cultades» que siempre tuviera en vista el beneficio común 
y el de «proporcionar a esta Ciudad el tan general, que 



- Ténffause presentes las opiniones de los cabildriutes, asesores, peritos, 
protomédicos, etc. Son un ejemplo las ideas expuestas en el acuerdo del 
cabildo de 2 de septiembre de 1783, en sus considex-andos y parte dispositiva : 
pilg^inas (i~)-~''i. documento número 16. véase diajrnosis de procedencia, psig. 72 ; 
y para ampliar nuestro razonamiento tenemos otro ejemplo, sumamente ex- 
plicativo, en las diversas actuaciones del expediente de «las providencias de 
},«ibierno de don F. de Paula Sanz». y en particular las siguientes : informes 
y providencias del síndico procurador, abogado fiscal del virreinato, del virrey, 
gobernador intendente, ingeniero inspector, y en casos muy especiales, el del 
protomédico. Véase documento número 13, pág. 5.1 y siguientes : «informe del 
proto-médico doctor Miguel de Gorman sobre el carácter de la enfermedad 
denunciada por el síndico procurador.» 

2 Páginas 101 - 107. 



— I.XXVII — 



sin excepción de personas participen t<xlas <le su Uenéflca 
idea, constituyéndola en el íri-ado de civilización, cultura 
y aseo que corresponde a ser hoy la (,'aj)ital <lc un bastx) 
i*eyno...» 

Se empieza por desij^nar ios funcionarios que por man- 
dato del vecindario tendrían a su car^o el estudio y resolu- 
ción de las circunstancias especiales que influirían en la 
ejecución de la obra del aseo y empedrado de las calles, y 
el cumplimiento de his distintas disposiciones de la ins- 
trucción. Las más esenciales medidas de la discutida obra 
del arreglo de las calles y calzadas, desagües y metlidas de 
higiene constan en sus disposiciones. 

En cuanto al decreto ^ de 18 de febrero de ese mismo 
afio, fué dado para remover todos los obstáculos que se 
presentaban para poner feliz término a los numerosos 
trámites que se venían observando, «que hacian permane- 
cer a esta Ciudad en el estado mas perjudicial y contrario 
a la salud pública y a las leyes de Policía que deven ser 
observadas rigorosamente en todo el país...» 

Este bando es de carácter más general, trata de otras 
medidas de policía que en el anterior no se mencionan." 

En una y otra resolución se indica la foiina de arbitrar 
los recursos pecuniarios e industriales de la obra, especial- 
mente con el gravamen al tráfico de carretas y caiTeti- 
llas." Las observaciones que a este respecto hiciera en 
una presentación al gobernador-intendente, el ingeniero 
inspector Joaquín A. de ^losquera. revisten un singular 
interés. 

En estos tres documentos se encuentran planteadas y 
discutidas las cuestiones fundamentales para otras nece- 
sidades urbanas, y muy en particular, de cómo contribui- 
rían los vecinos en la ejecución de esas obras, teniendo 
presente el criterio observado i)ara casos análogos en la 
ciudad de Madrid. Todas las circunstancias esi)eciales 
fueron objeto de una nueva consideración en el bando del 



1 Páginas 107 - llU. 

2 Ambas resoluciones, la instrucción y el bando fueron impresos y repar- 
tidos entre funcionarios y vecinos. Véa.se el m'imero l.'í del mismo exfMHliente. 
páffs. 112-121. 

3 Por bando de 9 de diciembre de 17S3. En la fecha de este bando las 
grandes carretas solo penetraban basta las plazas-mercados de Monscrrat y 
de Amarita, ctm materiales de construcción y efectos para el abasto. 



intendente Paula Sauz, fechado en Buenos Aires, el 17 de 
mayo de 1784/ 

Examinando el conjunto de las providencias de este 
gobierno sobre materia edilicia, encontramos, ante todo, 
un espíritu lealmente dispuesto a proseguir la tarea que 
iniciara el cabildo, con método preventivo diremos, y 
posteriormente el virrey Vertlz. No hizo, pues, el silencio 
sobre la obra de los verdaderos iniciadores; Paula Sauz 
declaró, repetidas veces, que continuaba la obra de mejora- 
miento, puesta en sus manos por la Real Ordenanza de In- 
tendentes de Exercito y Provincia de 1782. 

Cumpliendo sus disposiciones e interpretándolas, según 
los casos, la función real de esta magistratura alcanzó, a 
este respecto, sólidos prestigios. Como lo mandaba el mo- 
narca, se atendió a cada uno de los cuatro ramos sobre los 
cuales se legislaba, y correspondiendo al de policía la 
materia de la administración edilicia, se previo y consultó 
a todos aquellos intereses permanentes de la ciudad y 
provincia. Dicho se está, que el cabildo y virrey colabora- 
ron de buen grado ; se tuvieron en vista las leyes generales 
de la monarquía, las ordenanzas municipales generales y 
es])eciales; las divisiones del radio urbano y su delimita- 
ción, las autoridades que tendrían a su cargo en otras 
ciudades y pueblos, el orden, disciplina, estudio y control 
de los problemas edilicios; se especializó la información 
con la consulta de antecedentes absolutamente nuestros, 
se hicieron distingos en la población, usos y costumbres, 
estado económico y político, para tomar base positiva y 
formular las disposiciones correspondientes. La gestión 
del gobernador - intendente Francisco de Paula Sanz, a 
este respecto y juzgada por los documentos que tenemos a 
la vista, es francamente positiva. La colaboración que so- 
licitara, con dicho propósito, de ciertos magistrados y 
funcionarios no subordinados, y la categoría y tono de esa 
colaboración, le pueden atribuir a su gestión personal, 
mayores y más significativos relieves. 

Cuando se den a la publicidad los materiales que se 
seleccionan y clasifican por la Sección de Historia sobre 



1 Véape págs. 121 - 120, ii." 1.5 del expediente. 

- Ijéanse los consideraüdos de sus principales diposiciones, y entre ellos, 
los que acabamos de citar expresamente. 



— LXXIX — 

Iiit^^udencias del virreinato rioplatense, y con particular 
cuidado, la obra realizada eu sus ramos o causas de justi- 
cia, policía, hacienda y guerra, se comprenderá toda la 
importancia e influencia que tuvo aquel acto de gobierno 
de Carlos III, y la solidez que diera a la estructura admi- 
nistrativa de las colonias de América. 

Para un estudio particular sobre la función intendencial, en el Río 
de la Plata, es evidente que se requiere un amplio conjunto de testimo- 
nios, no bien organizado aun. Pero los que se publican en este tomo IX, 
pueden guiamos en la tarea preliminar de las grandes distinciones que 
eon\'iene hacer en esta materia de policía edilicia. 

Las que pertenecen, en esencia, a la vida urbana de Buenos 
Aires, se revelan y aprecian en diferentes pasajes del primer expe- 
diente sobre el empedrado (1780), no comprendido en este cuerpo, y 
en el que publicamos bajo el número 19, parágrafos 1, 7, 13 y 26; la 
organización misma de los servicios, con sus autoridades, en los pará- 
grafos 10, 12, 20, 22, 23, 34 y 41; agregándose otros elementos ilus- 
trativos, como la real cédula de 6 de octubre de 1768 e instrucción co- 
rrelativa, sobre la división de la población [radio urbano] de Madrid 
en 8 cuarteles, en vez de 11 en que estaba dividido desde 1749, desig- 
nación de alcaldes de cuartel y alcaldes de barrio, como puede verse 
en el parágrafo 42, y la instrucción, de 21 de octubre de 1768, cjue 
debían observar los alcaldes de cuartel y de barrio, parágrafos 43 y 50. 
En materia de alumbrado el gobernador-intendente se refirió más a 
la organización general de este sei'\'icio que a los detalles. Invocaba 
los artículos 30 y 31 de la Ordenanza de Intendentes. Consúltese los 
documentos n.°' 35, 36 y 37. 

El gobernador-intendente proyectaba, de acuerdo con la ley, la 
organización de la Junta Municipal de Propios y el reglamento sobre 
propios y arbitrios ^ de la respectiva jurisdicción. Estos asuntos, del 
ramo o causas de hacienda, tenían una relación muy estrecha con los 
problemas edüicios de que se ha hecho referencia. 

De todas las medidas de organización en los ramos de justicia y ha- 
cienda, o de aquella parte que convenga conocer para nuestro propó- 
sito, nada más importante que lo relativo a la institución y funciones 
de la Junta ^Municipal de Propios y Arbitrios - y los reglamentos que 



- lieíiUimenio interino pura el gobierno de los ramos de Propios y Arbitrios 
de esta Capital de Buenos Aires, formado pS el 8."'' ^Superintendente en cali- 
dad de Intendente de esta Provincia: Anhivo General de la Xación, Ha- 
cienda, leg. 24. 1782-17So : Instrucción metódica, que conforme a los encargos 
y ordenes de Ü. M., etc.. etc., se forma para que los Intendentes, sus subde- 
legados o comisionados y apoderados fiscales se arreglen a ella en los empa- 
dronamientos o revisitas de tributarios en todos los Partidos o Provincias dr 
los virreynatos de Lima y Buenos Aires, etc. Fechada el 1.° de Julio de 17S4 
y obra de don Jorge Escobedo. Véanse copias en la Sección de Historia. 

- Consúltese en el Archivo General de la Nación, el cuaderno de acuerdos 
de la .Tunta, que empezó el 12 de noviembre de 178.', mandada establecer por 



en cumplimiento del artículo 27 de la ordenanza, debieran formarse 
por el superintendente, primero, y por la Junta después, para el go- 
bierno de estos ramos que gozaba el muy ilustre cabildo de esta ca- 
])ital.i 

Después de atender a los resultados obtenidos en los ensayos de las 
reformas encaradas por el cabildo y virrey Vertiz; de profundizar el 
conocimiento de las diversas circunstancias y factores que pudieran in- 
fluir en la solución más aceptable para aquellos tiempos — y en esto 
guiado por la experiencia lograda en asuntos análogos que ocurrieran 
en las más populosas ciudades de España - — , el gobernador intendente 
tuvo la singularidad de referirse, con preferencia, al estudio del factor 
financiero, para jiartir de él y producir los actos de gobierno que esti- 
mara oportunos, factibles y eficaces. Nos permitiremos recordar a la 
instrucción de 4 de febrero de 1784, artículos 2 y 3; antecedentes del 
bando de 17 de marzo de 1784,^ artículos 2, 3, 18, 19, 20 y 21. Por 
muchos conceptos el bando de Paula Sanz a que nos estamos refiriendo, 
ha sido considerado como el más amplio y fundado de cuantos se pu- 
blicaron sobre el ramo de policía.* 

En el expediente sobre solicitud de excepción en la contribución 
])ara el empedrado, presentada por los religiosos franciscanos, se en- 
cuentran elementos de juicio apreciables para conocer las ideas domi- 
nantes y fundadas en las leyes especiales sobre el manejo de las rentas 
reales.^ En este tomo se reúnen algunos otros testimonios sobre casos 
de excepción al pago de las contribuciones para la obra del empe- 
drado." 

El gobernador-intendente se particulaiizaba con nuevas medidas y 
2)revisiones en el ramo de alumbrado, y se dirige al cabildo para que, 
por intermedio del procurador, le informe sobre el estado de la admi- 
nistración de dicho servicio cuando correspondía efectuarlo al asen- 



líoal Ürdeuauza de Intendt>utes. art. 30. Eu el libro 47, fol. 04 a 71 está el 
reglamento de propios y arbitrios. 

1 Véanse copias en la Sección de Historia ; la primera sobre el reglamento 
interino de Paula Sanz, fechado el 22 de enero de 1785, j- la segunda con 
el título: Itealamento ininiuo de los ramos de proníos y arhitrius jormudo 
de orn de la Junta Sui).'"' por la contaduria f/eiiJ de Prov." con arref/lo a 
lo que redituaron en el uuinquenio desde 17H9 hasta 1793. 

2 Las recordadas ordenanzas municipales para todas las ciudades de la 
monarquía, las que comentara el ingeniero Mosquera en uno de sus infor- 
mes (véase número 20 del expediente 19, que en parte reproducimos en esta 
introducción, páginas XLIX-LI; y la real cédula de O de octubre de 17GS. 
fiue ha contribuido a organizar las autoridades policiales : alcaldes de cuartel 
y alcaldes comisarios de barrio. 

" Véase páginas 112 -.121. Es un examen prolijo de las diversas circuns- 
tancias adversas, para la feliz consecución de la obra edilicia en la que 
I'aula Sauz estaba tan empeñado. 

1 Suele citarse con fecha 18 de marzo. Esta es la que corresponde a su 
Itublicaeión j)or el escribano público. Véase el trámite completo en el expe- 
diente número 19 de este tomo, págs. 112 - 129. 

•^> l'áginas 220 - 249. Recuérdese la serie de disposiciones dictadas durante 
el reinado de los Borbones. que nosotros hemos citado en las notas sobre la 
creación de las intendencias. 

c l'áginas 279-242. con las planillas-resúmenes complementarias, pág. o]7. 



— lAWI — 

lista José Ignacio Taibo. Posteriormente, y según consta en el «Kx|>€- 
diente formado para que se saque a subasta el alumbrado, y demora 
que en ello advierte el señor Gov.°'^ Int.'*>, se trata de subsanar, no 
tanto el sen'icio mismo, como la provisión de recursos y su adminis- 
tración, de tal manera que pudiera hasta «resultar algún caudal de 
este Ramo», con cuyo ingreso pueda más bien aeudirse a la satisfac- 
ción de algunos, de los muchos gastos, cargas y pensiones», etc.^ 

De acuerdo con la organización de la época, procedía y así lo efec- 
túa, dirigirse a la Junta Municipal de Propios y Arbitrios de esta 
Capital. La tramitación es de una prolijidad digna de la época, máxi- 
me cuando se trataba, como en este caso, de la administración de 
fondos y de la subasta de un servicio que siempre interesaba a los 
buscadores de favores oficiales. 

Desde el decreto del cese para el ser\-ieio «perjudicial al común», 
hasta los últimos trámites de pregonería, todo se puntualiza y con- 
trola para cohonestar la maledicencia casera.- Entre esas innumera- 
bles incidencias se cuentan la petición de uno de esos asentistas, en el 
sentido de que se modificaran algunos puntos de la concesión «por 
haber cambiado las condiciones económicas de los vecinos». 

Después de todo, era de rigor aplicar las nuevas ordenanzas de 
policía, los reglamentos de la Junta Municipal de Propios y Arbitrios 
y las restantes previsiones que de un asiduo trato con las cuestiones 
■administrativas tenían aquellos magistrados. Y no siempre estuvieron 
aquellas calles de Buenos Aires, todo lo alumbradas que fueran me- 
nester, pues las autoridades esperaban con impaciencia las noches de 
luna, para velar, con mayor seguridad y acierto, por la moral y las 
l)uenas costumbres.' 

En el presente yohimen de documentos, no se encuen- 
tran testimonios que emanen de la Real Audiencia, que se 
refieran a la materia de administración edilicia, a alguno 
ele los asuntos de policía o hacienda de la ciudad, encara- 
dos o resueltos cuando aquel alto tribunal ejerció funcio- 
nes políticas, es decir, de «audiencia gobernadora.» 

Ya hemos manifestado o establecido en el desarrollo de 
apuntaciones sobre las funciones de la audiencia pretorial 
de Buenos Aires, que, para ciertos casos estaba prevista 
su intervención en el gobierno de la ciudad. Siendo cono- 
cidas las bases de su creación y funciones, y entre estas 



1 Documento número 3Ct. páginas 361 - 3S<i. 

- Es muy sabido que el gobernador-intendente Paula Sanz. fué uno de 
los personajes coloniales más discutidos, en el sentido de los malabarismos 
administrativos a que se entregara con frecuencia. 

3 Es muy demostrativa una planilla de lo que pagaban anualmente, para 
*1 alumbrado, los vecinos correspondientes a las manzanas de los alcaldes 
de barrio don V. de Arzac y J. I. de Elia. 

PUBL. Sec. Hist.— T. IX f 



LXXXII 

Últimas las que debía realizar en correlación con las dife- 
rentes magistraturas que tenían el gobierno del extenso 
virreinato, no queda otro recurso o fuente de conocimiento 
para adquirir la noción real de su existencia y formas de 
realizarla, que la documentación que hemos clasificado 
atendiendo a sus principales categorías y según 
el material conocido hasta el momento de redactar 
estas notas. 

Entre ellas nos ha sido posible establecer: I.'' cuestiones- 
de competencia administrativa; 2.* caracteres de la reífla- 
mentación sobre los diferentes ramos o cuestiones en el 
gobierno de las intendencias; S."* hacienda y administra- 
ción de propios y arbitrios de la ciudad de Buenos Aires; 
4.'' intereses particulai'es de los centros urbanos y rurales, 
e intereses de los cuerpos industriales ; 5.'' intereses indi- 
viduales y colectivos en diversos aspectos de la vida urba- 
na colonial. 

En cualesquiera de los títulos de esta clasificación gené- 
rica se encontraría, como se comprende, un material tan 
significativo, de tan singular valor sintomático, sobre la 
sociedad y sus tendencias materiales y religiosas, o de los 
círculos que se propusieron divulgar manifestaciones de 
cierta cultura espiritual, que bien podrían considerarse a 
esos testimonios reunidos, después de amplia discusión, y 
en el complejo de los acuerdos y resoluciones audienciales^ 
como la revelación más fundada de todo un pasado, que 
hoy nos interesa singularmente por la circunstancia de 
presentársenos como en doble constancia: la de la prueba 
y razón en un sentido, y de la réplica en otro, pero al fin 
toda ella regida y apreciada por la expresión de la sen- 
tencia. 

No nos permite el carácter de este ensayo — clasifica- 
ción de antecedentes sobre esta materia del tomo IX — 
que enumeremos todos los problemas que la audiencia de 
Buenos Aires encarara con una finalidad o con cierta afini- 
dad edilicia. Tenemos que elegir entre ellos los que mejor 
j)uedan demostrarnos de una manera general y en la época 
que consideramos, esa competencia que hasta la fecha no se 
sabía, a ciencia cierta, cómo se había ejercido. Enti-e eso» 
testimonios, poseemos el que hace conocer el acuerdo sobre 



— lAXXIII 



materia de i)olicía de la ciudad de Buenos Aires, de 11 de 
febrero de 1790/ 

Preside este tribunal el virrey Arredondo, y en acuerdo 
de sus miembros se considera uno de los asuntos de interés 
siempre renovado para la vida de esta ciudad, que corres- 
pondía a las atribuciones del superintendente, funciones 
ejercidas desde 1789 por el virrey. 

No habían sido suficientes para evitar o corregir los de- 
litos contra la vida, propiedad y el honor de estos habitan- 
tes, los acuerdos del cabildo y del gobernador (p. ej. el de 
21 de mayo de 17711, ni los decretos e instrucciones del 
virrey que ya hemos enumerado. Los atentados embozados 
o la violencia directa, personal, o la dirigida por simple 
odio a pereonas e intereses, para satisfacer un deseo inex- 
plicable de disolución social, dieron motivo al acuerdo real 
de justicia, encabezado así : «dijeron que siendo muchos los 
malechores de que esta infestada la ciudad, cometiendo 
rol)os, hiriendo y matando por mas celo que se aplica para 
castigar a los reos de crímenes tan detestables; y ofensibos 
a la paz y seguridad con que deben estar los buenos bajo el 
amparo y sagrada protección de las Leyes ; deseando extir- 
par las causas productivas de la licenciosidad y desenfre- 
nada havitud de delinquir que se advierten en la plebe 
principalmente en los Negros, Mulatos, Mestizos, y gentes 
foragidas, y errantes de la campaña, que con el especioso 
pretexto de sus tratos, y grangerías, se introducen en esta 
ciudad y son las mas veces los autores de los robos y enor- 
mes atrocidades que se perpetran conociendo S. Ex." y este 
tribunal por reiteradas experiencias la indispensable nece- 
sidad de estrechar sus providencias a vista de la reitera- 
ción de delitos, dilación en la prisión de los reos, etc., etc., 
para cortar de raiz abusos tan ix'rniciosos, prevenir el re- 
medio conveniente a semejantes excesos y establecer para 
lo sucesivo un orden mas fijo y proporcionado a asegurar 
la tranquilidad que perturban con bilipendio de las Leyes, 
los que abandonando el pudor se dejan arrastrar en el 
torrente de sus vicios y pasiones, haciendo ilusorias las 



1 Suprema Corte de .Tiisticia de la Provincia de Buenos Aires. — -ar- 
chivo de la Real Audiencia. — Superintendencia Provincial. — IjCRajo ll.í. 
— Expediente 6.5. — Copia en la Sección de Historia. — Era virrey, por 
entonces, Don Nicolñs Antonio de .\rredondo. 



LXXXIV 



saludables providencias que con celo infatigable se han 
dado por las respectivas superioridades en todos los tiem- 
pos, acordamos los artículos siguientes » 

En doce artículos se distribuye la ciudad en cuatro 
cuarteles, consultándose opiniones autorizadas al efecto y 
teniendo presentes la densidad de la población y número de 
calles, etc. ; desígnanse las autoridades de ellos, denomina- 
dos Ministros ; se expresa que se desea facilitar la adminis- 
tración de justicia, sin menoscabar las funciones de las 
justicias ordinarias, alguaciles mayores. 

En cada uno de los cuatro cuarteles se establecerían los 
alcaldes de barrio, elección que debería ser hecha por los 
alcaldes de cuartel, con acuerdo correspondiente, pasándo- 
se luego la designación al viri*ey para su confirmación. 
Otras providencias se refieren a la forma en que los alcal- 
des de cuartel y de barrio y demás justicias ordinarias 
ejercerían su ministerio. 

A continuación, y en virtud del auto acordado que aca- 
bamos de extractar, se agrega una Instrucción metódica^ 
«que los Ministros comisionados prepararán» para el buen 
orden y gobierno de los alcaldes de barrio de la ciudad de 
Buenos Aires." 

Estas instrucciones se refieren al aseo y conservación de 
calles y calzadas, a ciertas costumbres del tráfico urbano y 
de los oficios llamados manuales, y en general a la nueva 
edificación, alumbrado, incendio, azulejos, quejas, juegos, 
pobres, vagabundos, posadas, criados, matrícula de veci- 
nos, bastón insignia, rondas, pulperías y otras previsiones 
inspiradas en un franco anhelo por el bien estar de una 
población ya imjK)rtante y laboriosa. En páginas subsi- 
guientes nos ocuparemos, en particular, de las divisiones 
del radio urbano.'^ 



1 Fué aprobada esta instrucción el 5 de julio de 1790. 

- Se recuerdan las previsiones para la ciudad de Madrid, propias de los 
alcaldes de barrio, y las instinicciones y bandos dictados por el virrey y 
gobernador-intendente. 

3 En 179S, la ciudad se dividió en veinte cuarteles. 

En el Museo Mitre se conserva una copia de este último plan de Buenos 
Aires según las noticias tomadas de los alcaldes de larrio. Trazado por los 
señores contador y tesorero de la junta de gobierno. El orisrinal debe encon- 
trarse en el expediente conservado en el Archivo General de la Nación, 
«sobre exceptuar del servicio militar al comercio». Contiene la nomen- 
clatura de las calles de aquella época. Era virrey, y cargos anexos, don 
Antonio Olaguer Felin. 



I.WXV 



Nos permitiremos recordar lo que expi*esan las (lisi)osi- 
eiones legales constitutivas de la audiencia ^ y los diferen- 
tes casos de aplicación a que aluden algunos escritores 
contemporáneos ■ que han tratado con acierto estas cues- 
tiones de la organización institucional de las colonias his- 
pano-americanas. 

Para sintetizar sobre su acción efectiva en el gobierno 
político, recalcaremos sobre lo que dictaminó en punto a 
los ramos de policía y justicia de la ciudad de Buenos 
Aires, a sus constantes intei'venciones en el ramo de real 
hacienda,^ y en particular a la equitativa aplicación de las 
ordenanzas de la Junta Municipal de Propios y Arbitrios.* 
Su competencia era de rigor en el conocimiento exclusivo 
de los litigios en estos dos últimos ramos, producidos como 
consecuencias de las reglamentaciones respectivas, realiza- 
ción de servicios públicos como el del alumbrado,^ y otros 
coi relativos con un fin fiscal o con un propósito de bien 
general. Así lo establecía el ai'tículo 14 de la Keal Ordeiuni- 
za de Intendentes de Ejército y Provincia de 1782. 

I>urante las invasiones inglesas tiene ocasión de ejer- 
cer el mando ijolítico de todo el virreinato del Río de la 
Plata, en la fonna más amplia que pueda considerarse, 
como lo justifican algunos documentos publicados ® e iné- 
ditos. 

Nos corresponde establecer, en forma de recapitulación, 
cómo se ejercía la competencia sobre administración edili- 
cia, por las diferentes magistraturas que hemos conside- 
rado en el curso de este ensayo, y si para algunos casos 
tenemos suficientes elementos de juicio que determinen su 
carácter exclusivo, de simple concurrencia, según fueren 
las épocas y circunstancias, y para cada una de las magis- 
traturas consideradas para entender en el gobierno de la« 
ciudades v villas según las leves. 



1 Véanse nuestras notas j- Rriz GuiXAzr. Ibid.. Itíl-HK». 

- Maubtua, Alennto, etc.. passim ; Ruiz GnxAZf-, 219. 

3 Consúltese nuestras apuntaciones y copias, en la Sección de Historia. 

* Consúltese nuestras apuntaciones. 

5 Expediente caratulado: El asentista del Ramo de la Iluminación sobre 
que los mercaderes de vandola que se ponen en la Plaza paguen dicho ramo. 
Copia en la Sección de Historia. 

6 Véase Ruiz Guixazú. Ibid., 221; documento del apéndice. VHT; y 
otras copias y notas que poseemos. 



— LXXXVI 



Dada la índole de estos problemas y su primera repercu- 
sión, tenía que ser el cabildo con sus diversos comj)onen- 
tes, en origen, aptitudes t jerarquías, la autoridad compe- 
tente por excelencia. Así fué desde sus principios ; la man- 
tuvo con interés y dignidad durante el período de los go- 
bernadores; se impuso jior razones prácticas en el de los 
virreyes y gobernadores intendentes ; y solo en caso de dis- 
cusión, controversia ^ o de acefalía, etc., el intendente o la 
Eeal Audiencia asumían tales facultades. Deseamos que 
no se suponga el olvido, por nuestra parte, de las disposi- 
ciones legales que confieren a gobernadores, virreyes e 
intendentes la jurisdicción y competencia en los diversos 
ramos de la administración colonial, muy en particular a 
estos últimos.' Lo que acabamos de establecer es el resul- 
tado de las funciones simultáneas de las distintas 
magistraturas conocidas, durante las etapas de la vida 
colonial en que todas tuvieron que actuar, velando por la 
solución de los jjroblemas edilicios : trazado de la planta 
urbana, calles, plazas, mercados de abasto, tráfico, higie- 
ne, buenas costumbres, policía propiamente dicha, orga- 
nización del personal judicial, policial y técnico, factores 
nmteriales de las reformas y medios para llevarlas a la 
práctica, etc. 

Para todo ello el cabildo fué reconocido como el poder 
central; no debía olvidarse que las leyes fundamentales 
le asignaban la potestad y cuidado de la república. Así lo 
reconocieron, por lo demás, los virreyes y gobernadores 
intendentes. Permítasenos que llamemos con insistencia la 
atención sobre nuestras notas, comentarios y documentos. 

Para ciertos gobernadores fué el cabildo un asiduo cola- 
borador, y su competencia supletoria o concurrente se pone 
de manifiesto, después, en el período del virreinato, pei'O nó 
en todo él o en desigual intensidad. 

Creadas las intendencias, nos ha sido posible notar con 
respecto a las gestiones de policía que ejerciera el super- 
intendente Francisco de Paula Sauz, que el cabildo de 
liuenos Aires experimentó — y con esto no queremos 
decir que todos los cabildos del virreinato — un menoscabo 



1 Véase la pi'ovidencia del gobernador-intendente de 14 de febrero de 178."», 
documento nfimero 21. 

2 Causas de policía, artículos 27 y siguientes. 



— LXXXVII — 

efiHtivü t'ii sus iniciaTivas, pero, tlada la intervención del 
virrey en el sentido de i)ructiear con todas las niaj^istratu- 
ras una política de i-ecíproca y saludable contemplación 
i-espetuosa, lo^rró que no perdiera su colíK-ación en la tarea 
reformadora y progresista que se propusieran por igual. 
Pueden demostrarse estas interpretaciones con los docu- 
mentos publicados en el expediente sobre las providencias 
del intendente Paula Sauz, durante su mando en Buenos 
Aires, y con los conjuntos clasificados en páginas anterio- 
res de este ensayo. 

Indicar con lujo de detalles y fechas sucesivas el vaivén 
de la acción oficial y oficiosa de los diferentes magistra- 
dos que intervinieron en esa administración, no parecería 
muy fructuoso después de lo que acabamos de expresar ; 
sería materia de otro estudio, y acaso, de otro temperamen- 
to más adaptable a seguir las ondulaciones del mar agitado 
de las jerarquías del gobierno civil en estas colonias de 
España; invocadas, investidas o reclamadas de continuo, 
por los que eran menos capaces de ejercerlas. 



III 

Cuestiones edilicias 

1- Tráfico urbano. — Si se tienen presentes las nume- 
rosas constancias que hemos extractado de los libros de 
-íicuerdos del cabildo, en las cuales se puede seguir la acti- 
vidad creciente del tráfico urbano, y la preocupación 
•constante.de los ediles por facilitarlo y ampliarlo, desde 
principios del siglo xvii^ se podrá apreciar la relativa 
importancia que el asunto revestiría, a fines del siglo 
xviii^ en pleno período virreinal. 

En los testimonios publicados en los tomos I, II, IX, 
V, VI y VII, y aún en los preliminares sobre el virreinato, 
•como en los importantes conjuntos ya organizados que se 
publicarán bajo el título de Memorias y representaciones, 
de agiicultores, hacendados y comerciantes, encontramos 
la explicación positiva e ilustrada de la vida comercial del 
Tirreinato, y para cada aspecto general o caso excepcional 



LXXXVIIl 



los mejores elementos justificativos que exjilican los cam- 
bios y repercusiones en la actividad del tráfico urbano. Los 
comentarios antiguos y contemporáneos ^ que dichos docu- 
mentos han sugerido ; los problemas planteados y resuelto» 
por los actores en la acción y dirección de los acontecimien- 
tos, y la real significación histórica de los hechos según la 
categoría de factores apreciados por los investigadores de 
aquel pasado, determinan, para las cuestiones económica» 
de la época estudiada, una posición e infiuencia predomi- 



1 Miguel Ij.\stakria, Jíeorganización ij plan de seguridad exterior de 
las muy interesantes colonias orientales del Rio FcraaiKiu ó de la PlatOy 
etc., manuscrito en el Archivo del Museo Mitre, publicado por la Sección, 
de Historia en la serie Documentos para la historia argentina, III, cou 
introducción de í^nrique del Valle Iberlucea. Buenos Aires, 1914. Esta me- 
moria del esclarecido seci'etario del virrey Aviles, debe considerarse coma 
el primer ensayo histórico documentado de aquel pasado, referente a los. 
límites y divisiones políticas y población, y a los factores influyentes en la 
vida de toda esta civilización en cierne. 

José Marcó del Pont. El correo marítimo en el Río de la Plata, Buenos. 
Aires, 1913. Marcó del Pont ha logrado establecer en un conciso estudio 
monográfico, lo que suele parecer imposible a algunos historiógrafos distin- 
gnidos : la verdad sobre un asunto, sin excesos de erudición. Si los apuntes: 
que trazara sobre «el coi-reo terrestre en el Rio de la Plata», fueran publi- 
cables, a juicio competente, y se dieran como un complemento de los ante- 
riores, que acabamos de citar, el servicio sería positivo. 

Se ha especializado en estos estudios el señor Diego Luis Molinari. Pu- 
blicó su primer ensayo de historiografía crítica con el título : J^a «Repre- 
sentación de los Jiarcndados» de ^fariano Moreno, etc., en Anales de la 
Facultad de Derecho v Ciencias Sociales, IV, 76.") y sigs., Buenos Aires, 
1014, y poco tiempo después, Datos para el estudio de la trata de negros- 
en el rio de la Plata, introducción al tomo VII de Documentos para la 
historia argentina, publicados por la Sección de Historia de la Facultad 
de Filosofía y Ijetras, Buenos Aires, 1916. Por los fundamentos que utiliza, 
la forma de sus desarrollos y la libertad de inicio, esas dos contribuciones 
constituyen un considerable esfuerzo interpretativo sobre la organización 
institucional de las colonias hispano-americanas, bajo los Austria y los 
Borbones ; con preferencias sobre tal cual magistratura y caracteres de 
funcionamiento que no habían sido aun explicadas entre nosotros suficien- 
temente. Con todo, el autor no ha declarado, expresamente, que agotara la 
materia, tema de sus estudios preferidos. 

El doctor Ricardo Levene ha publicado, asimismo, varios estudios preli- 
minares, que se refieren directa o indirectamente a los factores de la vida 
económica, y de la política que a este respecto los Borbones desenvolvieroit 
en España y sus dominios ultramarinos, particularizándose, en ciertos caso.s, 
con la historia extenia de las instituciones y su función en el Río de la Plata. 
Este autor se propone realizar, según lo anuncia, una obra de amplio con- 
tenido, que ha de requerir la prosecución de sus investigaciones, y la apli- 
cación de un juicio selectivo y prudente para obtener de ellos el resultado 
entrevisto. Mientras tanto desarrolla su plan de publicaciones, como hemos- 
manifestado. siendo las principales : La política económica de España eiv 
América p la rerolución de 1810, en Anales de la Facultad de Derecho, 
IV, .504 V sigs., Buenos Aires, 1914: Documentos para la historia econó- 
mica del Plata, en Anales de la Facultad de Derecho, V, 3.59 y sigs. Buenos^ 
Aires, 1915. Téngase presente, la introducción a los tomos V y A'I, de los; 
Documentos para la historia arnenlina. Buenos Aires, 191.5. 



lA.WlX — 



liantes. Es natural que consideremos, pues, como un reflejo 
de las actividades mercantiles, al tnifico dentro del radio 
de la ciudad, j como cuestiones correlativas, de la más ur- 
íjente atención por parte del vecindario y autoridades, las 
de dotación y conservación de calles, plazas, mercados de 
abasto, desagües, higiene, alumbrado, etc. 

En el presente capítulo nos hemos iniciado con la ma- 
teria del trófico, por la precedencia que le corresponde 
enti'e los asuntos de la administración municipal de toda 
ciudad o villa en formación. Este hecho puede constatarse 
en los acuerdos del cabildo, desde los primeros años del 

siglo XVII. 

Prosiguiendo la sucesión de medidas del gobierno mu- 
nicipal — que constan, ante todo, en los libros de acuer- 
dos — veráse que después de su trazado lo que más pre- 
ocupara, es la conservación de ellas, y la corrección de los 
niveles, respondiendo a los declives naturales. Comple- 
mentariamente se encara el problema del tráfico de las 
grandes carretas en el recinto urbano, la reparación de 
calzadas y veredas y se ejerce una acción constante para 
evitar las consecuencias de las pésimas condiciones higié- 
nicas de la población. Nos permitimos llamar la atención 
sobre los acuerdos de IfiOT a 1676, sobre los primeros 
asuntos, y en materia de higiene, consta^ con todas las so- 
lemnidades y abundancia de vocablos propiciatorios, que 
la gran medida arbitrada fué la de oficiar rogativas para 
evitar la mortandad de habitantes. Está en el acuerdo del 
día 10 de diciembre de 1685. 

Los grandes y «diformes» pantanos y la interrupción 
de las corrientes de agua en épocas de lluvias torrenciales 
constituyeron un problema complejo, por la falta de recur- 
sos inmediatos para evitar las consecuencias de un tnifico 
urbano, que se acentuaba progresivamente. Lo que en 
efecto se proponían los ediles era facilitarlo y nó supri- 
mirlo para evitar la formación de focos de infección. 
Épocas se conocieron en Buenos Aires en las que fué 
imposible toda circulación por calles y aún por calzadas,* 
para pegonas y vehículos, de cualesquier clase que fueren. 

En 1783 el cabildo - «en vista de la imposibilidad del 



1 Consúltense los acuerdos del cabildo desde el 9 de enero de 1739 a 17*19. 
- Acuerdo del 2 de septiembre, con diez disposiciones sobre policía de las 



xc — 



empedrado de las calles propone los medios para la con- 
servación de las mismas», y teniendo en cuenta algunas 
de las providencias del bando del gobernador Vertiz, de 
21 de mayo de 1772, y las «interesantes» ideas del mismo 
ñmcicnario como virrey, piensa que debe proliibirse 
enteramente el tráfico de toda especie de ca- 
rruaje de carga, sin exceptuar aun a las" calles 
que se habían empedrado. El límite de la prohibi- 
ción estaba trazado por la línea de circunvalación que pa- 
sara por las zanjas de Viera y Matorras y plazuela de 
Monserrat. El tráfico podía hacerse por los terrenos bajos, 
inmediatos al río. Sobre el plan más conveniente para la 
composición de las calles se pensó ya en 1780, y debe cons- 
tar cuidadosamente especificado en el expediente de aque- 
lla fecha, al cual nos hemos referido repetidas veces. 

Como consecuencia de esas previsiones y forma de enca- 
rar los problemas de la vida del municipio por parte de 
cabildantes y gobernadores, y en lo que hace al asunto par- 
ticular de que tratamos, el virrey, respondiendo a la situa- 
ción creada por los diversos hechos que dejamos consigna- 
dos y dada la persistencia de las causas, dio un bando con 
fecha de 5 de diciembre de 1783, por el que se prohibe el 
tráfico de carretas en el centro de la ciudad a contar del 1 
de enero de 1784.^ 

La atención de los diversos magistrados se concretó a 
proveer sobre las necesidades de los abastos, de manera 
que no se encarecieran los artículos de primera necesidad, 
fijándose plazas - mercados ; y en cuanto a otros aspectos 
que podían ser considerados sobre vialidad en general, es- 
tuvieron a cargo del gobernador intendente, y así el movi- 
miento social y comercio urbanos pudieron hacerse efecti- 
vos como consecuencias mediatas o inmediatas de la ins- 
trucción de 4 de febrero de 1784, bandos de 18 de febrero y 
18 de marzo del mismo año. Es bien sabido que los virre- 
yes no perdieron su facultad de iniciativa y alta protec- 
ción sobre estos asuntos, como queda demostrado por di- 



celles, todas ellas destinadas, cojno se comprende. i>ara asegurar el tráfico 
en la parte urbana, velar por la higiene y el ornato. 

1 Véase documento númei-o 3, de este volumen. Los límites señalados 
fueron : plazas de Monserrat y Amarita, por el oeste, la del Retiro por el 
norte, y por el sur la zan.ia que llamaban — por entonces — de Viera. 



— XC! — 

Tersas iiiovideiuias, y entre ellas, por lo que sií^nifican en 
punto a la expansión de la iK)blaeión y niayoi-es meilioa 
para el logro de las rápidas operaciones comerciales, los 
bandos de 2 de marzo de 1790, (> de julio de 1790, 10 de 
enero de 1791 y 23 de mayo de 1796, sobre apertura de 
nuevas calles entre las quintas del radio suburbano. 

2. Condiciones de la vía pública: iiiceles, calzadas, pla- 
zas, veredas, pavimentos, hi(jiene, luz, ornato, costumbres. 
— Las condiciones de la vía pública en cuanto a niveles, 
desagües e higiene, podemos inferirlas de los testimonios, 
decididamente breves y provisionales de los acuerdos del 
cabildo, ^ de los documentos publicados por el señor Enri- 
que Pefía,^ como del conjunto de antecedentes publicados 
en nuestro tomo. Y de los apuntes de Vicente G- Quesada, 
como de estos papeles los preliminares de un plan de 
aplicación gradual sobre niveles y construcción de ca- 
lles y veredas, líneas de edificación, etc. ; nos referimos al 
primer expediente sobre el empedrado de las calles de esta 
ciudad ^ y a los bandos del gobernador Vertiz ya comen- 
tados. 

En el aludido expediente sobre el empedrado (1780) 
aparece la idea de un plan, que se propone y comienza 
lógicamente por el estudio de los niveles, — que las aguas 
corrieran sin interrupción a las dos cuencas naturales, que 
formaban las corrientes de las zanjas de Viera en el sur, y 
Matorras por el norte — \ en cuanto al trazado y conserva- 
ción de calles y aceras, etc., la instrucción de 4 de febrero 
de 1784. 

En la reiterada * enunciación de principios generales, 
que se dan por sabidos, en punto a la progresista dirección 
de los intereses del municipio de Buenos Aires, de que hi- 
cieran gala aquellos magistrados, todos por igual y en 
empeñosa emulación, se nota cierta preferencia por tener 



1 Véase nuestro resumen. 

2 Peña. Documentos u planos, etc.. II. passim. 

3 Consúltese nuestro capítulo I, parásrrafo 2 ; y la copia en nuestro ardiivo. 
titulada: Expediente sobre proporcionar el empedrado de las calles de esta 
capital del Reirno. Promovido a la entrada del Exmo. 8.'*'' B.» Xicolas Arre- 
dondo. 1790. 

4 Providencias de 18 y 21 de febrero. 17 de marzo, 28 de julio. 1 de 
agosto, 23 de noviembre de 1784. 10 de enero y mayo de 1785 ; (esta última 
sin indicación de día. por error de copia). 



— xcir — 

presentes, a los liechos locales, analizarlos y resolverlos. 
En los numerosos informes, vistas, presentaciones, autos 
o resoluciones, podemos encontrar un principio de gobier- 
no local, perfectamente caracterizado. 

Y así como fueran muchos los distingos y salvedades, 
opuestos a las providencias de algunos funcionarios, resul- 
taron redundantes, insistentes y detallistas muchos de esos 
actos de gobierno de lo propio, hasta el grado que nos hicie- 
ron pensar en la inoportunidad de un comentario analíti- 
co, después de las clasificaciones y diagnosis generales que 
ofreciéramos, en cumplimiento de nuestra promesa edi- 
torial. 

Creemos que este último parecer se impone, por discre- 
ción, e-s consecuente con el modo de dirigir todo estudio 
histórico preliminar, en los límites de una síntesis o reges- 
ta, si se quiere, que no puede resultar perjudicial. 

Delegamos, pues, la obra paciente del análisis y descrip- 
ción de los menudos detalles de la obra administrativa a 
que nos referimos, en los que por ella sientan vocación o 
logren, en dicha tarea, un estímulo. 

Se debe al cúmulo de circunstancias de hecho, que rodea- 
ran al gobierno del intendente don Francisco de Paula 
Sauz, y a la intención y voluntad puestas al servicio de los 
intereses del pueblo de Buenos Aires, que toda la serie de 
providencias, declaraciones y sanciones dimanadas de su 
autoridad constituyan' un conjunto homogéneo; consecuen- 
tes en sus fundamentos, armónicas por la simultaneidad en 
la satisfacción de unas y otras necesidades. La causa de que 
presentara esta ciudad a fines del siglo xviii ciertos carac- 
teres inconfundibles con respecto a los de otros centros colo- 
niales, y que conservara mucho después, se encuentra, 
principalmente, en las iniciativas de Vertiz y en la acción 
desenvuelta por el espíritu práctico, culto y progresista de 
Paula S^anz. 

Esos caracteres externos de las ciudades, derivados de 
las circunstancias de medio físico donde los núcleos socia- 
les encontraron su arraigo, particularmente en la campaña 
platense, modelaron, a la vez, costumbres urbanas pecu- 
liarísimas; sencillas y prácticas, en lo que más, si se tra- 
taba de gentes de buen origen, grandes venidos a menos ; 
grotescas en grado sumo, semibárbaras y extrañas, o pro- 



— xcín — 

pias (le una franca depravación \ si se trataba de las liahi- 
tnales en ciertos núcleos populares de la mirjtna urlni y sus 
contornos, en cuyos complejos étnicos se han de encon- 
trar los jíérmenes de las pésimas acumulaciones heredita- 
rias que ejercieron una influencia evidente en la vida so- 
cial y política del país. 

En páginas subsio:uientes ensayaremos una reconstruc- 
ción de esa vida urbana, en los principales aspectos que el 
estudioso de hoy puede reconstruir e interpretar. Y si nos 
fuera posible agregaremos a la fundada explicación de las 
causas de tantos acontecimientos de la vida edilicia, una 
sucesión de rasgos y caracteres externos de la ciudad, 
todo lo cual puede contribuir a darnos la noción real de la 
.significación de Buenos Aires como factor de progreso en 
la civilización hispano - americana. Habríamos contribuí- 
do en lo posible y en lo que nos es per»)nal, a esclarecer su 
vida interna y un fragmento de la historia argentina. 

3. Economía y hacienda de la ciudad. — Para abordar 
con seguridad las cuestiones de la economía, recursos ordi- 
narios y extraordinarios, y gastos del régimen de vida de 



1 En el tomo I de los Documentos para Ja Historia del Virreinato, n.» 3. 
págs. S - 10 : El gobernador de Bs. As., hace presente los infundados motivos 
<jue han dado mérito a una presentación al B." fratj D.» Julián de Arriaga 
sobre las costumbres de la población de Buenos Aires, etc. Téngase presente 
«1 extenso expediente de Paula Sanz, en el aue se alude, frecuentemente a 
las costumbres. 

2 Dado el propósito que dejamos expresado, nos pareció conTcniente no 
distraer la atención del lector con citas y referencias concretas «obre los ele- 
mentos para una descripción, que. inteligentemente, pueden extraerse de 
ios documentos tantas veces recordados o transcriptos. Todas las cuestiones 
ediles pueden ser explicadas, suficientemente, a la luz de nuestros testimonios 
y comentarios. 

En ellos se consignan la dirección, ancho y forma de las calles, sus declives 
itfiturales, y obras de nivelamiento en el perímetro del recinto urbano (expe- 
diente del empedrado de 17S0 y providencias de gobierno de Paula Sanz. 
1T8.S-17S.T) : construcción de aceras y empedrado de las calles (acuerdos del 
cabildo, extracto incluido en este ensayo, y expediente con el título de Provi- 
dencias de (jobierno de Paula .S'oms, en el n.» 19 de este tomo) ; en materia de 
líneas de construcción de edificios públicos y particulares, en este último 
expediente, y en diversos antecedentes agrupados en la primera parte del 
presente tomo ; sobre higiene de las calles y mercados de abastos, formas 
de tráfico y sus limitaciones, vehículos o medios de transporte, (en los 
«antecedentes legales», varias de cuyas piezas se intercalan, asimismo, en 
el expediente n.» 19) ; la materia de luz y ornato, tratada desde un punto 
de vista general en las providencias del gobernador-intendente, en los docu- 
mentos 23. 33. .34. 3G y 37. y en el bando de 23 de noviembre de 1784. de 
Paula Sanz. Todos estos elementos serán ilustrados con las observaciones 
<jue se extraigan de las noticias y apreciaciones de los viajeros de la época. 



XCIV 



un centro como Buenos Aires, sería menester que pudiéro- 
mos disponer de la máxima parte de testimonios sobre los 
distintos factores que han concurrido, en aquella época, a 
caracterizar el proceso histórico que consideramos, o sea: 
la población y sus componentes urbanos y rurales, catego- 
rías sociales, tendencias o preferencias industriales ; rique- 
zas madres y formas primeras de elaboración en el país ; 
necesidades y elementos del intercambio de frutos y pro- 
ductos, de Buenos Aires con las provincias, con las colo- 
nias de América y Filipinas, con España, países de la 
alianza, neutrales y con colonias y países enemigos ; hechos 
físicos, acción legislativa y acontecimientos políticos — • 
como el comercio de contrabando — que influyeron en la 
vida de la ciudad, en su bienestar y progreso material, cul- 
tura y educación civil, orden institucional, régimen nor- 
mal en la administración de justicia y rentas del muni- 
cipio. 

Si bien es cierto que algunos autores contemporáneos 
comprendieron la importancia del tema general a que nos 
referimos, e iniciaran su estudio por partes — ofreciendo 
variadas y originales perspectivas a los que prosiguieran 
la labor — nada será más conveniente que la directa y 
libre información en los documentos que, sobre los men- 
cionados aspectos del fenómeno económico, hanse publica- 
do en las revistas históricas, cuerpos sistematizados y es- 
tudios monográficos preliminai'es, de todo lo cual hemos 
dado cuenta y apreciado su valor constructivo en páginas 
anteriores de este ensayo. 

Se destacan entre ellos, los testimonios que por su valor 
justificativo fueron organizados en series muy completas, 
tanto, que han mantenido todo el carácter de la estruc- 
tura que se les diera, después de las amplias investiga- 
ciones realizadas posteriormente. Nos referimos a las in- 
vestigaciones y publicaciones de la Sección de Historia de 
la Facultad de Filosofía v Letras.^ 



1 En los testimonios reunidos on los tomos sobre Historia del Virreinato^ 
etc., se cuenta los que hasta aquel entonces se pudieron determinar sobre 
«brazos para las labores de la campaña» ; en el III se reproduce la memoria 
de Lastarria, en la que puede encontrarse apreciaciones fundadas sobre el 
factor población, y aplicaciones y beneficios de la mano de obra ; estas cues- 
tiones quedarán dilucidadas, fundamentalmente, en los documentos que cons- 
tituyen los tomos X, XI y XII, precedidos de un estudio del doctor Emilio 



— xcv 



El balance y síntesis a la vez de tíxlo el eonjiinto <le 
factores y circunstancias que definen a un sistema de eco 
nomía que tiende a un desenvolvimiento regular, y para 
un centro, puede decirse único, en población y i-ecuifKis, 
como el de Buenos Aires en aquella época, tenía que estar 
en los presupuestos del municipio, o sea en sus ramos de 



Kaviguani. el que abarcará los problemas sociales principales que se dise- 
fiarou desde la éix>ca de la gobernación, y tuvieron ret>ercusi«')n en los aeon- 
ttcimientos polític-os. e institucionales en general, del período preorcfinico de 
i.uestra nacionalidad. Se recordará que el volfimen VII se consagra, c-asi 
por entero, al comercio de negros y sus aplicacit»nes, con prólogo del señor 
Molinari. 

Sobre las riquezas madres y formas de sn elaboración en el país, se en- 
cuentran algunos elementos de información general en los tomos prelimi- 
nares, que tienen por título. Documentos para la historia del virreinato del 
Río de la Plata; tomo I. documentos números 1, 5, 11, 49, 59, GS, 71, 77; 
III, 4, este testimonio es de un grandísimo interés, tiene por título: Noticia 
circunstanciada de la industria y comercio del rirreynato del Rio de la 
Flata, con interesantes datos sobre su agricultura, artes, oficios, manufac- 
turas, productos, consumos, precios corrientes de mercaderías y frutos, flete» 
terrestres y marítimos con expresión de provincias y partidos. En esos tres 
tomos se encuentran, asimismo, elementos muy importantes para conocer el 
desarrollo de otras explotaciones como la de la sal, grasa de ballena ; asuntos 
sobre los cuales se incluyen buena parte de los documentos publicados en los 
tomos IV, V y VI. Véanse los tomos I - III de Documentos para la historia 
del virreinato, etc.. en los rubros : «acaparadores de trigo», «aceite de ba- 
llena», «albóndigas», «grasa de ballenas», «consumo anual de novillos y 
carneros en Buenos Aires», «cáñamo, su cultivo por los indios», «carnes», 
en general, «cosechas», reglamentación del trabajo, «cueros», explotación de 
esta industria, «cultivo del tabaco», principalmente en Tucumán. «trigo», 
«leche», «leña»" «lino», «sal», -ssaladeros», «vinos», «ventas» en general, 
etc., etc. 

Estos capítulos de los i-ecursos imprescindibles para la vida de una po- 
blación como era la de Buenos Aii*es, se revelan con mayor amplitud en 
el tomo IV. consagrado a las materias de «ganados», «cueros», «carne», 
«trigo», «pan», «aguanlieute», «harinas», «sal», «carbón», «agua», todos 
aquellos artículos aue forman el «abasto», como primer asimto del gobierno 
municipal. 

Para tener así como un medio de apreciar el intercambio de productos y 
las transferencias en general de bienes raíces, muebles, efectos en general, 
entradas y salidas de esta ciudad, extracción de cueros y carnes, efectos im- 
p<irtados. traspasos de ellos y «pagamentos hechos por tiendas, pulperías, 
mercachifles, etc.». tenemos los libros de alcabalas, uno de los cuales, el 
ct>rres pon diente a 1770. fué publicado como elemento de control para las 
apreciaciones sobre el movimiento comercial y sus características, en el mo- 
mento en que se instalaba en Buenos Aires el régimen virreinal. Véase, pues, 
el tomo II, de los Documentos para la Historia Artjentinn. Más adelante, 
cc.nti-ibuiremos. en una forma sistematizada, al estudio de las rentas reales, 
al través. r)rincipalmente, del impuesto de alcabalas ; verdadero regulador de 
las actividades mercantiles en más de media centuria antes de nuestra exis- 
tencia nacional. 

Ijos conjuntos de documentos agrupados bajo el título genérico de Comer- 
cio de Indias, comprenden, la serie de «antecedentes legales» y lo expresa- 
mente concretado al «comercio libre». En ellos están de manifiesto todas las 
necesidades que esta población experimentara, como centro de consumo y 
j.unto de partida para un tráfico que iría en aumento, que atraería la 



— XC\I — 

propios; que podemos conocer desde las pi-iiiieras cuentas 
(1611)^ hasta que por disposición de la A'eal ordenanza 
de Intendentes se creó la Junta Municipal de Propios y 
Arbitrios,- la cual daba su reolaniento y realizaba el estu- 
dio del presupuesto anual. 

Bajo el nuevo régimen de gobierno de las intendencias 
los gastos ordinarios de divei*sa categoría eran satisfe- 

ateución de los núcleos productores y consumidores comarcanos, y otras 
variadísimas consecuencias, que la lesrislación general de España para esta-j 
colonias y la prudente atención de sus gobernantes preveerían. 

Los documentos que sé publican en los tomos V y VI constituyen un todo 
muy homogéneo, nó tanto por su carácter legal, cuanto que por su significado 
o motivo esencial, y es así porqué en ellos se aprecian los productos del inter- 
cambio, las localidades entre las cuales se mantiene, particularizándose con 
el tráfico exterior, comercio de internación con el Paraguay. Uruguay, Tu- 
cumán, con Lima, Potosí y Charcas ; relaciones y comparaciones con otras 
corrientes comerciales, y, por fin, la importante cuestión del comercio con 
los ingleses. 

Se ha expresado en diversos pásales del citado estudio del señor Molinari. 
y puede comprobarse en la documentación, que el comercio libre de estas 
colonias con España en las condiciones que lo autorizara el reglamento de 
.12 de octubre de 177S, inñuyó en el bienestar y progreso del villorrio bonae- 
rense ; abrió nuevas perspectivas, dio origen a la organización de intereses 
colectivos, alentó los primeros éxitos mercantiles y provocó la especulación. 
Buenos Aires atra.io desde entonces — con mayor decisión — las miradas 
de los fautores de la política económica europea, y fué causa real, hasta de 
conflictos internacionales. 

Pero esa expresión «comercio libre», en realidad, significaba una orga- 
i'isación cuidada, para que dicho comercio se efectuara entre españoles y 
sus descendientes americanos, entre España y sus colonias, de las colonias 
entre sí, .v el llamado comercio de internación. Por actos sucesivos poste- 
riores al real decreto de 1778, la libertad se amplió, y como podemos com- 
probarlo en esos mismos conjuntos de testimonios, el tráfico mercantil pudo 
realizarse, nó tanto con las mercaderías como con las personas, extran.ieros, 
neutrales, y. por el afán de allegar recursos para el desenvolvimiento de 
las explotaciones minera y agrícola, importando negros para la mano de 
cbra. se llegó a soportar el comercio con los ingleses. 

Entre los factores del régimen económico de la extensa comarca riopla- 
tense, son numerosos los hechos físicos que demostraban su influencia deci- 
siva .V hasta preponderante en la vida de la ciudad y campaña, en la acción 
legislativa de su gobierno propio, en los medios pai-a corregirlos, impulsarlos 
o suprimirlos si fueran nocivos. La prosperidad material, ya bien de mani- 
fiesto, traio. como consecuencia, la constitución de un verdadero centro de 
irradiación de cultura en la ciudad de Buenos Aires. 

1 Facultad de Filosofía y Letras, Documentos para la histor'-a del 
Virreinato, etc., I. 148, pieza 22. 

2 Reí/lamento interino, etc.. ya citado, y presupuestos anuales como el 
publicado por Facultad de Filosofía y Letras, Ibid.. I, 142, documento 
n.o 21. Véanse nuestras copias: Replamento interino para el pohierno de 
propios y arhitrios de esta capital de Buenos Aires, formado por el superin- 
tendente etc., etc. Mayo 27 de 1785; Reglamento interino de los ramos de 
propios y arbitrios formado de orn de la Junta Superior etc por la conta- 
duría geni de Provincia etc., para el ouinQuenio de 1789-1703. Consúltense 
las cuentas de cargo v data, para conocer los capítulos principales. En 
1791 - 1794, fueron doce. Cabildo de Buenos Aires. — Propios, 1790 - 1796 ; 
leg. fi. 



— XC\1I — 

<'hos con los recursos i)r()Teniontí's de los «ramos» de 
«corrales», «mojón», «muías», «prc<íoiiería», «pontazgo», 
«pnlj^M-ías», «cuartillas», «arreiitlamientos», «patente», 
«peaje», y aljiunos otros que no tenemos presentes/ 

Entre los arbitrios, que fueron variables según las épo- 
cas y su destino particular, nos interesan, exclusivamen- 
te, aquellos que se invertían en el arreglo de calle» y 
enipeílrado, ornato de la ciudad, iluminación y sanea- 
miento. 

Los documentos que se publican en este tomo pueden 
contribuir al conocimiento de los recursos de que se valían 
los gobernadores intendentes para impulsar las obras de 
mejoramiento a que aludimos, realizando, desde el punto 
de vista de la hacienda, una bien controlada administra- 
ción. Era evidente que Buenos Aires, por su situación 
geográfica y su carácter político, tendría que desempe- 
ñar, después de 1776, el papel de mayor atracción entre 
las ciudades, villas y lugares de Sud América, y por la 
gravitación natural de los hechos, llegaría a ser, además, 
el puerto mayor por excelencia i^ara el intercambio 
que reglamentara la pragmática de 12 de octubre de 1778. 

Correspondía, pues, al ramo de policía, del nuevo méto- 
do de gobierno recientemente establecido — como 
expresan los considerandos del bando e instrucción de 4 de 
febrero de 1784, del intendente Paula Sanz — fijar reglas 
que previeran — mediante la debida dirección técnica — 
con cuantos recursos materiales se contaba para sanear y 
hermosear a la ciudad de Buenos Aires. 

El artículo primero de la instrucción encargaba a los 
alcaldes de barrio, llamaran a los vecinos, poseedores de 
cada parcela de tierra o construcción, para, que se pusie- 
ran de acuerdo sobre los gastos que demandaría el arreglo 
de las calles, «a cada uno según sus pertenencias», y si al- 
guno hubiere entre ellos «destituido de arbitrios» procurar 
la forma de resolver entre los del mismo barrio, la con- 
tribución por el insolvente. Si se presentaba inconveniente 

1 Además dt- lo fonsignado en la Recopilación de Indios, sobre esta mate- 
ria de propios y arbitrios de los coni-ejos. conviene tener en cuenta los ante- 
<>edentes sobre la instalación de .Tuntas que traen Ignacio Jobd.\x pe Asso 
Y DEL Rio y Mic.t'F.i. dk M.\xrKL y Iíodrigckz. I nsiituciones del derecho 
(íril de CastiUa, S4. Madrid, MI>CtC\'. 

PtBi,. SKf. HiST. - T. TX. 9 



— XCVDI — 

para ello se daba parte a la autoridad con el objeto de que 
ejecutara la obra por administración. Los artículos segun- 
do y tercero preven las diversas circunstancias que pudie- 
ron presentarse al respecto, y en los subsiguientes, cuarto, 
quinto y sexto, se admite la contribución en efectos, mate- 
riales de construcción y mano de obra. Los gastos que 
debían prorratearse correspondían a la reparación o em- 
pedrado de calles, aceras y postes. Los restantes, que dis- 
ponía ejecutar la instrucción, debían ser satisfechos por el 
propietario. Entre los arbitrios, con este mismo objeto» 
fueron varios : figuran entre ellos, la contribución de las 
canchas de bolos, patentes de tráfico a ciertos vehículos, y 
otras que se consignan en las memorias de Vertiz, Loreto,. 
Arredondo y Aviles.^ 

Decretos posteriores " ratificaron las medidas de orden 
y sistema que acabamos de recordar, y como complemento,, 
consideraron a cada infracción motivo sobrado para exigir 
el pago de una multa que se destinaba al arreglo o empe- 
drado de las calles. 

Las creces encontradas en las propiedades urbanas fue- 
ron exigidas, en su valor, para constituir el ramo de i^ro- 
pios y arbitrios,^ destinados en máxima parte por el go- 
bernador - intendente, a estas obras, y así también, en otro 
género de contribución, se les exigió a los carreteros de 
Mendoza, Tucumán y Santiago del Estero que efectuaran 
un viaje con cada carreta transportando piedra, cal o tierra 
desde el Riachuelo a los sitios de las obras, o en su defecto 
la satisfacción de cuatro reales de multa por cada carreta. 
Después de una larga tramitación se exceptuó a dichos 
carreteros del tributo indicado.* 



1 Eu este tomo iiieoi'Doramos un expediente que tiene por título : Los 
asentistas del circo de toros descornados, con cuyo producto acuden al empe- 
drado de las calles, diciembre de 1797. Véanse las planillas de pAgs. 31 3 -.317. 

2 Bandos do 18 de febrero de 1784, 17 de marzo y 23 de noviembre de 
1784. El acuerdo del cabildo de 6 de octubre de 1781, intercalado en et 
expediente n.o 14. de este volñmen, es uno de los testimonios a uue no» 
referimos : las multas por infracciones de esta índole se destinan a formar 
el arbitrio para la composición de las calles. 

3 Documento n.o '-?0 de este volumen. Representación de aU/unos vecino» 
del barrio de San yicolás, etc. 

* Expediente promovido p.'' D." Dom." Silva a nbre del (Iremio de Ca- 
rreteros de la Ciudad de ilendoza y Prorin."' de Cui/o sre qS se les liberte 
de conducir piedra desde el Riachuelo y dcla contribución a-'' en su defecto 
seles ha puesto á-. Y D." Ant.^ Canessa a nombre de los Carreteros de Tu- 
cvman y Santiaqo del Estero sre lo mismo. Véase documento n.» 26 de este 
volumen, púg. 249. 



\CI\ 



Entre los petitorios de excepción fignra el prí^sentado 
por Fray Antonio Kuiz , del convento de San Francisco, * 
«sobre que se declaren esentos de la contribución del em- 
pedrado a dichos religiosos.» En tan minucioso alegato no 
se sabe qué admirar más, si la franciscana pobreza de los 
religiosos, la fecundidad de la argumentación, — no obstan- 
te sus mejores votos por el progreso de la ciudad — o la 
cesárea resolución del intendente de policía que nó hizo 
lugar a la demanda. 

Los recursos ideados para el sostenimiento del alumbra- 
do piiblico se fijaron, desde 1776, en una contribución que 
pagaban los vecinos de las aceras, por cuadra, y que de- 
bían percibir los comisionados de faroles. Anterionnente 
fué obligación impuesta por el cabildo que en las pulpe- 
rías, tendejones y oficios de artesanos, tuvieran en su 
puerta un farol de papel que retiraban al finalizar las 
tareas del día. 

El interés o las necesidades de aquella población no 
podían quedar satisfechos con tan precarios medios de 
velar, no tanto por la felicidad, como por la seguridad de 
la vida y las buenas costumbres, y se pensó en dotar de 
otros medios a este servicio, exigiendo una exigua contri- 
bución de dos reales al mes, sin excepción alguna. Esta 
contribución pasó en contados casos de tres reales mensua- 
les por contribuyente. 

Uno de los testimonios a que aludimos dice que el radio 
iluminado 1 1776) comprendía «de las Catalinas a la Resi- 
dencia, de norte a sur, y de la capilla de la Piedad a las 
barrancas del rio, de oeste a este,» y, siendo el arbitrio poco 
gravoso «el beneficio de ver a toda la ciudad iluminada re- 
sultaba incomparable.» 

De este conjunto de testimonios y aún de los que se publi- 
caran en otros cuerpos de antecedentes históricos, el signi- 
ficado de estas medidas consecutivas de gobierno referentes 
a la iluminación, no ha podido ser otro que el de prevenir y 
evitar la comisión de delitos, imposibilitando los desl)ordes 
en la corrupción de las costumbres." 



1 Documento número 2."» de este volñmen. 

2 Véanse los documentos números 31, 32, 34 y nota ; y ténganse presente» 
los bandos de Vertiz, incluidos en el tomo I de los Docnmenio» para la 



— c — 



No obstante estos propósitos laudables, se pensó alguna 
vez, que los recursos obtenidos en la concesión del alum- 
brado — asunto sobre el cual nos ocuparemos más adelan- 
te — podían concurrir al ramo de propios, aun sin autori- 
zación real, y, por consiguiente, en su carácter de tales 
podían los sobrantes tener otro destino que nó fuera el de 
fomento del servicio público de que tratamos/ 



IV 

Procedimientos administrativos 

1. Divisiones de la traza urbana. — Cuando la edifica- 
ción permanente adquirió cierta amplitud j la población de 
los diversos barrios se empezó a singularizar por su com- 
jjosición y el género de tareas, los cabildantes de Buenos 
Aires pensaron en la mejor distribución de esa población, 
para la más rápida y eficaz administración de justicia or- 
dinaria, orden de los servicios públicos, vigilancia de las 
costumbres, etc. 

Pero antes de proseguir con el examen de los testimonios 
que nos pueden explicar las sucesivas divisiones del recinto 
urbano, conviene que recordemos a los primeros actos de la 
fundación, en aquella parte que nos permita formar una 
idea de la traza, rumbos, centro y contornos de la ciudad. 

Ubicada la plaza y delimitado el ejido,- la nueva pobla- 
ción comprendía un rectángulo de 24 cuadras de frente 
sobre el río y una legua de fondo. El núcleo originario 
quedaba en uno de sus costados. El mojón fundamental se 
situó en la esquina del cabildo, próxima a la catedral. Fue- 
ron medidas doce cuerdas de 151 varas, con rumbo hacia 



]iislorhi del yirreinuto, ya señalados, y las disposiciones geuerales de los 
bandos e instrucciones del gobernador-intendente. 

1 En las acluaciones e incidencius de la licitación del alumbrado público, 
en 1788, documento n.» 41, encontramos dos doctrinas opuestas sobre la 
materia de los ramos de propios y arbitrios : la del asesor fiscal del virreinat') 
y la del síndico procurador del cabildo. Optamos por la primera. 

- Nos permitiremos insistir en la conveniencia de consultar las Ordenuuzas 
de descubrimiento y ¡lueía población, particularmente de Felipe II. En cuanto 
a las reconstrucciones de aquellos acontecimientos, emprendidas de buena 
fó, con base segura y testimonios sometidos a sana discusión, es incuestio- 
nable que debemos preferir a las del I*. Antonio Larrouy y Pablo (íroussac. 
Ambas son por demAs conocidas. 



— CI — 

el norte, yeudo ii instalaise un mojón en la extremidad d<' 
ribera que está al pie de la plaza San Martín. De este pun- 
to partiría la línea o límite del ejido, que pasaría \mv la 
actual calle Arenales, y la del extremo sur, doce cuadras 
de la plaza mayor hacia aquel rumbo, o sea proximidades 
de la calle San Juan. 

Dadas las circunstancias de localidad y medios para le- 
vantar la nueva población, y cumpliendo en lo que cabía, 
con lo prevenido en disposiciones expresas, «los primeros 
meses se emplearon, sin duda, — expresa Larrouy — en 
levantar rudimentarias viviendas y algunas obras de defen- 
sa, alrededor de la plaza», posiblemente fosos y palizadas. 
Xo en todas las poblaciones se observaron las mismas pres- 
cripciones y procedimientos para delimitar la traza, fijar la 
íuuplitud de las calles, superficie de las manzanas y divisio- 
nes de ellas,^ pero nó al extremo de desconocer lo que las 
ordenanzas disponían o preveían. Antonio Larrouy asien- 
ta que, «tomóse por mojón fundamental la punta que está 
al pie de la plaza San Martín.» - Esta no parece interpre- 
tación exacta, si se tienen presentes la copia del plano y 
leyendas de la primitiva traza, del año 1583, y constancias 
coetáneas y posteriores que citaremos oportunamente. 

Ociirresenos sospechar, sobre estas singularidades y 
distingos, que el señor Groussac no ha i)retendido superar 
a las minuciosas notas explicativas de Larrouy, sobre la 
aplicación que, las recordadas Ordenanzas de población, 
tuvieron en el Río de la Plata y aim en otras localidades 
de América. Al dar por sabidas todas sus previsiones, 
remite al lector — sensible a los detalles — a los ya men- 
tados estudios del concienzudo autor de los Orígenes^ con- 
vencido, tal vez, de la inutilidad de un nuevo esfuerzo en 
el mismo sentido. 

Pero nó es así, en absoluto. El señor Groussac nos ilus- 
tra con otros juicios y supuestos sobre ese pasado, cuando 
nos dice que «el terreno se subdividió en diez fajas de 140 



1 Téngase presente las que recuerda I^arrou}' para las ciudades de Lima. 
Qiáto, Mendoza. Córdoba y Salta, en su citada obra, pág. IGl. Conf.. Libro 
primero de Cabildos de Lima, fundación de la nueva ciudad. 10 y »igs.. y 
tomo II. apéndice 3. «Variaciones en el plano primitivo de la ciudad>. 
pues. 4*21-426. 1S8S. Dada la circunstancia de haber sido tratado este punto 
por tan concienzudos investigadores, extraeremos de esas reconstrucciones 
lo que fuere conducente o ilustrativo para nuestro tema. 

2 Labbouy, Orígenes, página .j7. 



— CII — 

varas de ancho, con 11 más para la calle, de este a oeste; 
que luego se cortaron perpendicularmente por veinticinco, 
de norte a sur, formándose así un rectángulo compuesto de 
250 cuadras o manzanas. Solo 40 se destinaron para sola- 
res urbanos, reservándose las restantes para huertas. En 
realidad las manzanas urbanas formaban una suerte de 
trajiecio; 14 manzanas las dos hileras del costado este, 11 
la tercera y 7 la última, sobre el costado oeste.» 

«Este conjunto de 46 manzanas — continúa — cuyo perí- 
metro partía (en estilo moderno) de la calle Balcarce, si- 
guiendo por escalones, las cuadras Chile, Bolívar, Venezue- 
la, Perú, Alsina, Chacabuco, Maipú, hasta Lavalle; y de 
aquí a San Martín y Viamonte, para terminar en Veinti- 
cinco de Mayo, prolongación de la línea de partida — cons- 
tituyó para Garay y sus inmediatos sucesores el recinto de 
la ciudad.» ^ 

A cada poblador se le concedió, además, una huerta fuera 
del recinto urbano, que representaban «quatro tanto quel 
sitio de su casa ques una cuadra».' Estas huertas se exten- 
dían al norte de la calle Viamonte, por el oeste, desde Cha- 
cabuco y Maipú, j por el sur desde San Francisco. Linda- 
ban estas huertas con las tierras de «propios»» del concejo. 

Se había previsto, pues, de acuerdo con las Ordenanzas 
de nueva población, ^ distribuir suficiente extensión de 
tierra para el ejido de aquella población y su crecimiento, y 
fué, sobre esa expansión de la parte urbana, principalmen- 
te, durante el siglo xviii, en la que se introdujeron cambios, 
relativos a su división en cuarteles v barrios.* 



1 P. Gboussac, Mendoza y Garay, 481 y sigs. Huelga advertir, siendo 
evidente y comprobable, que los sucesivos esbozos sobre los orígenes de aquel 
villorrio, tienen todos su parte de meticulosidad, preocupados como habrán 
estado sus autores en resolver los problemas que la documentación les plan- 
teara, no todos, a decir verdad, de carácter histórico. Sería un exceso, que 
movería a desconfianza sobre el valor científico de una crítica, si se adju- 
dicara a alguno de los relatos conocidos, en particular, la responsabilidad 
exclusiva de la monotonía en el discurso o la pesadez en el detalle de la ar- 
gumentación. Y, si todos por igual han contribuido con su esfuerzo a reve- 
larnos un pasado, — más interesante por sus formas externas que por su 
A alor esencial — es lógico preferir el que reúna a la consistencia y espon- 
taneidad de los fundamentos la riqueza de expresión. 

2 Gboussac. Ilid., 4R4. 

■'■• Incorporadas a la Recopilación, etc., lib. IV, tít. VII, leyes XII, XIII 
y XIV. 

4 Página XIX, y copias en la Sección de Historia, de acuerdos de 26 
de abril y 13 de mayo de 1731. 



— riii — 

Kn los acuerdos del cabildo, que hemos extractado y aío***- 
j^ado en uno de los desarrollos de este ensayo, consta qoe 
en 1734 se proyectó la división de cuarteles y dar nombres 
a las calles, por no tener establecidas, por entonces, dichas 
división y nomenclatura/ 

El acuerdo de 13 de mayo de 1734 dice : «I en atención a 
tener esta ciudad de frente veinte y quatro cuadras de norte 
a sur, según el padrón se dividieron en ocho quarteles y q" 
por q* la calle que corre de la mrd y varrio del rio hasta el 
ospital y varrio de el alto de San Pedro es la mas conocida 
larga y derecha para formar los quarteles y su frente > 

Por dicho bando se delimitaban los ocho cuarteles, de tres 
en tres cuadras, advirtiéndose, que el frente de las tres cua- 
dras referidas debía empezar desde las barrancas que mira- 
ban al río, «hasta el fin de la ciudad ;> se nombraban comi- 
sarios para cada una de ellas, que tendrían a su cargo la 
vigilancia y cumplimiento de las resoluciones o instruccio- 
nes de policía que dictase el gobernador, entre las cuales se 
contaban, preferentemente, las medidas preventivas sobre 
tráfico, higiene y moralidad. Sobre la creación de comisa- 
rios de barrio hablan los acuerdos de 8 y 22 de enero de 
1748.- 

Con motivo de los empadronamientos de población se tuvieron en 
cuenta estas divisiones de la planta urbana de Buenos Aires, así lo 
determinan los acuerdos de 3 de septiembre de 1744, 3 de septiembre 
de 1751, 16 de febrero de 1756. En mayo de 1762, se establecen 
las extensiones que corresponderían a la traza de la ciudad y al 
•ejido, corriendo la línea del frente de la población — de 24 cuadras 
— por detrás de los conventos de la Merced, San Francisco y Santo 
Domingo, excluyendo todas las casas que se levantaban en la «banda 
del rio», de manera que dicha calle «sea el principio desde donde hade 
•correr la legua de fondo al oeste, midiéndola jior todas partes leste 
oeste para quadrar la legua.» 

Más adelante agrega el mencionado acuerdo con respecto al ejido: 
«Y por aora para facüitar el conocimiento del exido, y separarlo, 
•de lo que hade quedar i)ara tratar de la Ciudad, se ha de signar doze 
quadras, de ciento y cinq.^ y una baras, desde la frente que sea seña- 
lado, demodo que las primeras quadras que se hande incluir, en la 



1 Ijas defensas con fosos y palizadas se construyeron alrededor de la plaza, 
para refugio de la población en casos de ataques de indígenas o piratas. 
Véase el exped'iente. etc.. que se publica en el tomo X de los Documento» 
para la historia anjetitina. 21 y sig., acuerdo de 16 de diciembre de 160S. 

2 Véan.«e copias en la Sección de Historia. 



— CIV — 

trasa de la Ciudad, hade ser las que ocupan, los referido Comv.'"^ y 
consecutivamente, contarse las dos quadras, y donde acaben, enpesará 
el exido, y desde allí será desde donde el Piloto, devera liaser el diseño 
o plano que se ha mandado, quedando supensa la ultima determina- 
ción, de dar mas o menos trasa ala Ciudad i)ara el Oeste para quando, 
se bea el estado, que oy tiene el exido, el ciual resultará déla dilixenzia 
(¡ue sea mandado haser, y que sele de al Piloto, copia deeste acuerdo 
para que con arreglo ael practique su dilixencia.» 

Entre los antecedentes legales del tomo X, se incluyen varios otros 
testimonios de singular importancia para estos esclarecimientos, como 
el acuerdo del cabildo en el que se designan las personas que debieron 
verificar la mensura del ejido y hacer un plano de la ciudad de Buenos 
Aires, de fecha 15 de abril de 1763; el de 20 de agosto de 1764, sobre 
modificación de la traza de la ciudad dentro del ejido; en el que se 
insiste que la ciudad tuvo veinte y cuatro cuadras, de ciento cincuenta 
y una varas, incluyendo las once para la calle, habiéndose establecido 
que este trazado partía de la esquina de las casas capitulares, doce 
cuadras para el rumbo norte y doce para el rumbo sur, y de este frente 
nueve cuadras hacia el rumbo oeste. Este fué, pues, el recinto o planta 
urbana. Los contornos constituían el ejido. 

Fué la planta urbana la que se ensanchaba gradualmente dentro del 
perímetro comprendido entre la línea norte a sur, jjaralela a la costa 
del ño, del Retiro (calle Arenales) a los Hornos de San Pedro (calle 
San Juan) y una legua de fondo hacia el rumbo oeste. Se extendían, 
en esos contornos, las tierras que constituyeron los ¡propios de ¡a ciu- 
dad, hasta que dada la imposibilidad de distribuirla en parcelas de 
acuerdo con las ordenanzas generales que hemos citado tantas veces, 
debido, posiblemente, a las continuas incursiones (malones) de los indí- 
genas de la pampa, se dio la real cédula 7 de septiembre de 1760 ^ por 
la que se disponía la distribución de tierras para propios dentro del 
ejido, en vez de otorgarlas .fuera de él, como era de pi-áctica. 

En el acuerdo de 19 de enero de 1767, se resuelve reconsiderar la 
cuestión del ejido, tratada en el de 20 de agosto de 1764, «rehabili- 



1 Trelles hace meución de esta real cédula, pero la atribuyo al año 17G1. 
Dice que por ella se concetiió a la ciudad de Buenos Aires para aumento de 
.sus propios, el derecho de cobrar ~> pesos anuales, sobre crida cuadra del 
ejido. En los documentos que publica E. Peña aparece la fecha de 7 de sep- 
tiembre de 17(>0. Véase la página XIX de este ensayo. 

En el tomo X de los Documenios para la historia aracntina, en prepara- 
ción, consta en las páginas Go y 60, que la recoi-dada real cédula es de 
fecha 7 de septiembre de 1760. En dichos antecedentes se recuerdan las 
incidencias a (¡ue dioran lugar las diversas i-ectificaciones en los límites y 
mojones de la traza urbana, ya sea por razones de interés público, ya sea 
por la superposición de mercedes, no tanto en el recinto como en el ejido de 
la ciudad. 

De las «observaciones» que agrega Trelles, como comentario personal de 
los documentos, no nos parece acertada la traza o recinto de la ciudad, repre- 
sentada gráficamente. Puede decirse que el núcleo urbano, hasta fines del 
gobierno de Arredondo, se desarrolló entre las zanjas de ^latorras por el 
Norte, y Viera por el sur. Su fondo alcanzó a tener, por entonces, más o 
menos nueve cuadras. 



— cv — 

tada por el de 29 de octubre de 17Gtí>, en aquella parte que se n: 
al costado este, frente al río, que diera motivo a la operación del 
deslinde y amojonamiento, presidido por el gol>emador Hemand«> 
Anas de Saavedra, el 16 de diciembre de 1608. Según un deslinde de 
1608 los mojones se reconocían con los nombres de : noreste, de la Her- 
niita de San Sebastián; noroeste, del camino a Monte Grande; sudoes- 
te, del corral de las Vacas ; y del sudeste, de la ::an ja de Ruiz Díaz de 
Guzmán. 

En el extenso acuerdo de 16 de marzo de 1768, se confirman las 
operaciones de demarcación de 1762 y 1764 y se trata del- derecho 
de ejido, con cuyos resultados se costearían las obras públicas de la 
ciudad y la construcción de las casas del cabildo.'^ 

Es sabido, por otra parte, que sobre este catastro de la ciudad y sus 
alrededores se han ocultado preferentemente P. de Angelis,^ M. R. 
Trelles,-' E. Madero,* E. Peña,' A. Larrouy,*^ . P. Groussac ' y R. D. 
Carbia.'* 

De todo el complejo de elementos de información, expre- 
siones directas las menos o alusiones a las diversas opera- 
ciones que se realizaron con dicho objeto de fijar la traza 
inicial Y sus transformaciones sucesivas, dentro del ejido 
marcado por el fundador a la nueva población, podemos 
decir, que en vísperas de ser consagi'ada capital del virrei- 
nato, muy i)ocas cuadras más de las originarias de su 
frente, que nó llegarían al zanjón de M atorras por el norte, 
ni a la de Viera por el sur, se encontrarían pobladas. 
Hacia el rumbo oeste, dicho está que la traza comprendía 
nueve cuadras en 1768. 

En algunos planos topográficos de la ciudad de Buenos 
Aires, o simples croquis de fines del siglo xviii^ podemos 
ver que los contornos dan la forma de un trapecio, con su 
masa de edificación o población más o menos compacta, y 
sobre la base de dieciocho cuadras de frente, sobre poco 
más o menos, por nueve de fondo. 



1 Tjéase el mencionado acuerdo y los subsiguientes, incluidos en el t. X. 
- V. TiK Angelis. Colección, etc., I. 

3 M. lí. Treiles. Reoistro estadístico, etc., I. ISóS, 1 y síes. En la trans- 
cripción y comentarios de Trellts, sobre este particular, se advierte cierta 
piecipitación. El «croonis de la traza y égido de la ciudad de Buenos Aires, 
en 1768». no nos satisface. 

4 E. MaiiEKO, Historia del puerto de Buenos Aires, I, 219 y sigs. 

5 E. Peña', Documentos u planos, I. 2 y sies. 
« A. Labbouy, Orígenes, etc., 00. 72 - 74. 

" P. G-BcrssAC, Mendoza ii (¡aran, 484. 

8 R. D. Carbia, tian José de Flores, 1G09-190<1, I. ", , sigs. Buenos 
Aires. 190<>. 



— CVI — 

Después (le 1770, el desaiTollo de la edifleación se pro- 
nunciaba hacia el rumbo noroeste, en población compacta, 
y las quintas de frutales y hortalizas, que tan importante 
papel tendrían para el abasto de la ciudad, se extendían 
hacia el oeste/ 

Las divisiones a que nos proponemos referirnos, de esa 
planta urbana, se proyectaron con un fin de buen gobierno 
edilicio, desde 1734, como queda establecido. 

Los actos, resoluciones e instrucciones correlativas sobre 
esta materia del gobierno municipal tienen las fechas de 
13 de mayo de 1734, dividiendo a la población en ocho cuar- 
teles, con sus respectivos barrios; la de 3 de febrero de 
1762, en cinco cuarteles, cuyos alcaldes y comisarios de 
barrios tuvieron a su cargo el cumplimiento de los bandos 
de buen gobierno durante el período de Juan J. de Vertiz 
y en particular el de 21 de mayo de 1772.- 

En el bando del gobernador - intendente Francisco de 
Paula Sanz, de mayo de 1785, se manda observar la parte 
aplicable de la real cédula de 6 de octubre de 1768, '^ ins- 
trucción de 21 del mismo mes y año * y bando de Vertiz ya 
citado, de 21 de mayo de 1772. 

La división consagrada, pues, por el bando de Paula 
Sanz,^ es la de ocho cuarteles con los correspondientes al- 
caldes, y cada uno de dichos cuarteles con ocho barrios, con 
sus correspondientes alcaldes de barrio. Estos alcaldes de 
barrio, elegidos anualmente, eran jueces en sus distritos, de 
acuerdo con las mencionadas real cédula e instrucción; 
tí'nían a su cargo inmediato velar por el cumplimiento de 



t CoxF., el pl(i)w aup trae Charlevoix. Ilistoire dti Parof/uati, II, 270. 
Paris, 1757. el de Bougainvillk. en The historif of <¡ ^ oiforie io ihe Malom- 
nc, etc., 101. Ixmdon, 1771 ; así como el Plan de la Tille de Buenos-Ayres, 
1802. en F de Azara, Yoyagcs dans l'Ainériquc Mcridionale (atlas). 
Paris. 1809. 

Pocos años después, el ingeniero Giannini levantó un plano muy completo 
(iSOó), que se perfecciona en 1807. Lo publica el señor Groussac, Santiano 
de Liniers, Bxienos Aires, 1907. 

>'éanse, asimismo, otros planos como los publicados en Buenos Ayres, Ihe 
Trial of Lieutenant r/eneral Whilelocke. de 1807; Xoten on ihe riceroi/alti) 
of Ln Plata in South America, etc.. London. 1808; The proceedings of a 
(ieneral Conrts Martial, etc., for ihe Trial of Lievi. (¡en. Whiielocke, I. Ten- 
dón. ISOS. En estos últimos se nota el desarrollo urbano hacia el rumbo 
noroeste. 

- Documento nfim.ero 1. de este volflmen, primera parte. 

3 Documento número 19. parte 42. 

4 Documento número 19. parte 43. 

5 Documento número 19, parto r»0. 



cvir — 



los bandos de policía, dándoseles al efecto, comisarios suhal- 
teruos en clase de diputados, para todas las cuadras. 

La instrucción impresa de 4 de febrero de 1784, y 
decretos subsig:uientes, constituyeron el cuerpo de orde- 
nanzas de policía edilicia, que debieron observar y hacer 
cumplir por entonces, los alcaldes de barrio y los vecinos 
diputados de cuadra.^ 

Se ha visto en páginas anteriores, cuando nos ocupamos 
de las funciones edilicias de la Keal Audiencia, que bajo la 
presidencia del virrey Arredondo se dio un acuerdo el 11 de 
febrero de 1790, en virtud del cual se dividió el radio urbano 
en cuatro cuarteles, con sus alcaldes de cuartel y de barrio. 
Se deseaba facilitar la administración de justicia, sin me- 
noscabar las funciones de las justicias ordinarias, y en par- 
ticular, hacer cumplir las ordenanzas de policía. La instruc- 
ción, aprobada el 5 de julio de 1790, se destinó particular- 
mente a los alcaldes de barrio, recordándose en los consi- 
derandos de ellas, lo previsto para la ciudad de Madrid, los 
bandos de los virreyes y gobernador - intendente Paula 
Sanz.- 

En 1794 se subdividen estos cuarteles en veinte barrios y 
se les dá a los alcaldes una instrucción provisional/ fecha- 
da el 4 de febrero de dicho ano. 

Por último, en diciembre de 1809, bajo el gobierno del 
virrey Cisneros, se publica un bando extenso y bien funda- 
do, para que los alcaldes de barrio puedan ejercer con 
mayores posibilidades de orden y eficacia, la autoridad 
puesta en sus manos, con el fin de mantener la seguridad 
pública, reprimir los excesos en las costumbres de ciertos 
núcleos sociales, y propender al desenvolvimiento progresi- 
vo de la vida urbana en el más amplio sentido. * Esas fue- 
ron las sucesivas divisiones de la planta urbana y la orga- 



1 Véase el mencionado decreto de I'aula Sanz. 

2 Consúltese copia en la Sección de Historia. liéase notas de la página 
LXXXIV. 

3 Documento número GS. tomo X, pásrs. 102 y sigs. 

* Balo el título de Instrucción para el (¡ohierno v desempeño de los al- 
caldes de barrio, etc.. se comprende en el tomo X. pñ^nas 116 y sigs.. un 
cuadro con las divisiones en ~> cuarteles y 2í) barrii>s. incluyendo los nom- 
bres de las personas oue por entonces los desempeñaban : el cuerpo expreso 
de la instrucción, en 23 artículos. Puede considerarse a esta instrucción como 
im código de policía, fundado en los numerosos ensayos locales y en la expe- 
ritncia lograda, particularmente en la época y en virtud de los actos de 



— CVIII — 

nizacióii de las autoridades edilicias hasta los primeros 
días del año 1810. 

2. Instituciones y funcionarios relacionados con el f/o- 
bierno de la ciudad. — Harto lo demuestra el presente ensa- 
yo de reconstrnecióu de aquella orj^anización y funciones 
ediles, que los intereses vitales de una población en franco 
crecimiento como la de Buenos Aires, eran vigilados y diri- 
gidos muy de cerca por magistrados celosos, los más, en el 
íiel cumplimiento de la real voluntad. Y si muy contados 
tuvieron entonces, la visión de la posible realidad de sus 
futuros destinos y la penetración para comprenderlos, no 
es menos cierto que los que así pensaran o escribieran, — 
a juzgar por tanta constancia documental — y i)or muy 
empeñados en demostrarlo, nó lo consiguieron, en la medi- 
da que hubiera sido de desear. 

Al realizar por primera vez un estudio de los antece- 
dentes legales que se relacionan, directamente, con la ad- 
ministración edilicia de Buenos Aires y otras ciudades his- 
pano - americanas, y de cuya aplicación hemos expuesto los 
puntos principales que nos facilitaban la interpretación de 
los documentos editados en el presente volumen, hemos 
clasificado, ordenadamente, las categorías de funciona- 
rios e instituciones vinculadas a la administración muni- 
cipal. 

Prescindamos, pues, en esta como recapitulación que de- 
seamos ofrecer, de los magistrados que tuvieron la misión 
ordinaria de dictar las disposiciones generales, sobre orga- 
nización, funciones y control, para referirnos a los que 
considerados partes esenciales del mecanismo burocrático 
de la época, intervinieron, visiblemente, en el cumplimien- 
to y aplicación benéfica o en el desahucio de la ley. 



sobiei-no de Yorti'/, y Paula Sauz. Tioue ile particular, esta medida de gobier- 
no, que se dá intervención judicial, a los ministros de la Real Audiencia. 

Gomo función correlativa de la materia o ramo de policía, se consideraba, 
)>ara las funciones de alcaldes de barrio y vecinos diputados, la de levantar 
el padrón de vecinos, según fueran las instrucciones especiales aue vemos 
(Comprendidas en la rica sei-ie de unicrcdenies ¡cfnilcs, del tomo X; el primero 
de los tres volúmenes consagrados al estudio de la población de la ciudad 
y campaña de Buenos Aires. Entre esos testimonios está uno del cabildo de 
«la Muy Noble y Muy T/eal Ciudad de la Santísima Trinidad», etc.. de fecha 
7 de agosto de ISIO. por el que se da por recibida, de la ,7unta revolucionaria, 
la lista de los nuevos alcaldes de barrio. 



— CIX — 

( 'onc-rotcindo las referencias a cada una «le las mapstratu- 
ras — sin olvidar a los que tuvieron su rei>resentación ante 
el Consejo de Indias y excepcionalniente ante el Rey — 
podemos iniciar este bosquejo con los funcionarios del 
Cabildo y sus colaboradores más inmediatos, para parti- 
lulaiizaruos con aquellos que por su competencia le^ral e 
intervención efectiva, dejaron testimonios repetidos de su 
acción en pro de los intereses del municipio. 

Esos funcionarios fueron: síndico procurador, defensor 
de pobres, fiel ejecutor, alcalde ordinario, alcalde de cuar- 
tel, alcalde de barrio o diputado comisario, protomédico. 
alarife maestro - mayor, piloto, asentistas, depositarios de 
fondos, vecino comisionado de faroles.^ Algunos de estos 
<-argos - tuvieron su efectividad desde la época de los «go- 
bernadores, y desenvolvieron su acción en concordancia 
con el cabildo, gobernador y virrey, salvo breves o prolon- 
gados interregnos de desinteligencias, contribuyendo, por 
entonces, a dirigir las variadas formas de progreso edilicio 
y dar carácter a la vida oficial. 

Con los virreyes " figuran, el abogado fiscal del virreina- 
to, los mismos alcaldes de cuartel y de barrio ; y con el 
gobernador-intendente, * los ingenieros inspectores, desde 
el punto de vista técnico, los alcaldes de barrio, para el 
cumplimiento de las instrucciones metódicas que sucesi- 
vamente dictara el intendente en materia del ramo de 
policía, y el protomédico en lo relativo a sanidad. 

Desde que el Real tribunal del Proto-medicato ^ fué ins- 



- Puede comprobarse la forma en que solían intervenir estos funciona- 
rios, en el expediente que tiene por título: Testimonio de las proridencias 
de gobierno dudus por el señor don Francisco de Paula Sanz, durante su 
mando en In Capital de Buenos Aires, página 76 y siguientes, número 10. 

2 Consúltense la primera parte de antecedentes legales : las apuntacioue?» 
de Quesada. aue hemos comentado, y los documentos editados pt>r Peña ; 
documentos 27. 28. 

= Véanse los documentos : 3, 8. 9, 19. 29. y en particular, los antecedentes 
que agrega Paula Sanz en los testimonios de su acción de gobierno. 

* I>os principales elementos para reconstrucción de las jerarquías admi- 
i.i.fctrativas. bajo el gobierno de los intendentes, pueden enc«mtrarse en el 
extenso expediente a que nos referimos: número 19 de este volumen, y 
además, los números 30. 37, 38. 39. 40. 41. 

5 La i-eal cédula ereccional. no ha podido ser directamente individualizada. 

Sabido es ciue Felipe II, se preocupó en dotar y reglamentar el servicio de 
sanidad en sus colonias ultramarinas, siendo el objeto de algunas leyes del 
lib. V. tit. VI. de la Recopilación de Indias, lo referente a los protoméd¡c-<«s. 
niétlicos. cirujanos y boticarios. El monarca destraba que sus vasallos goz;i- 
riiu larga vida y se conservaran en perfecta salud. Ijima .v Buenos Aires 



ex 



titiiído en Buenos x\ires, por real ordeu de 19 de Julio de 
1798, después de una serie de medidas supletorias y nom- 
bramientos de funcionarios por reales cédulas y órdenes 
de 2 de mayo de 1778 y 24 de noviembre de 1781, y tal 
como estaba acordado desde 1783 ^, sus servicios se hicie- 
ron notar en el gobierno municipal, de una manera posi- 
tiva. 

Terminaremos este parágrafo con una breve referencia 
sobre la Junta Municipal de Propios y Arbitrios, que tuvo 
a su cargo, como es bien sabido, la parte de administra- 
ción de rentas del municipio y el control en los contratos 
para los servicios públicos, por ejemplo, el del alumbrado, 
el del circo de toros, y otros análogos. 

La Junta Municipal de Propios fué creada por manda- 
to de la Real Ordenanza de Intendentes de Exercito y 
Provincia de 17 H2. ^ 

Su finalidad consistía en administrar los bienes de comu- 
nidad de cada pueblo, y su organización compuesta del 



tuvieron su Real Tribunal de Protomedicato ; el primero con sus ordenanzas 
y el secundo con una instrucción provisoria, basadas en ellas, como queda 
establecido en el docum.ento que tiene por título : Representación del proto- 
médico don Miguel de Gorman y el catedrático de cirugía don Agustín 
Fabre, etc., etc. 25 de agosto de 1800. Copia en la Sección de Historia. 

En este volumen se publican algunos documentos que ponen de mani- 
fiesto la oportunidad y corrección de aquellos servicios, lo que por otra parte 
nos lo había revelado el doctor Juan María Gutiérrez, Noticias históricas 
sobre el origen y desarroUo de la enseñanza, pública superior en Buenos 
Aires, II, 440 y sigs. Buenos Aires, 1877. Es de advertir que Gutiérrez 
atribuye la primera instalación de este tribunal en 1780 y la segunda o defi- 
nitiva en 1799. 

Se ha especializado en algunos de estos antecedentes el doctor Pedro 
Maixo, Páginas de la historia de la medicina en el Rio de la Plata desde 
sus orígenes hasta 1822, 14 y sigs. Buenos Aires, 1897. El señor E. Peña 
consagra buena parte del tomo 1 11 de su compilación sobre servicios de 
hospital en Buenos Aires, 1664-1745, a las primeras iniciativas de este 
carácter, pero sin llegar a la época del Tribunal del Protomedicato ; y en 
estos últimos tiempos el doctor Ernesto Quesada ha publicado un folleto con 
«1 título: La vida colonial argentina, médicos y hospitales, Buenos Aires, 
1907 ; y .T. Penna, La historia de la medicina en Córdoba, etc., en Revista 
de la Universidad de Córdoba, IV. 7. 232 y sigs., 1917. 

En los acuerdos del cabildo que hemos extractado y en los dociunentos 
números 12. 13. 14 y notas, se encuentran numerosas constancias del mal 
estado de las calles del municipio, de algunos perío<los de enfei-medades epi- 
démicas, especialmente en los niños. Véase copia en la Sección de Historia 
con el título: El Rey penetrado de la excesiva mortandad aue experimen- 
taron los niños expósitos, etc., etc. Original en el archivo de la Suprema 
Corte de la Provincia de Buenos Aire.>. Reales eédulas, 1, exp. 8. 

1 Copias facilitadas por el doctor Emilio Ravignani. 

' Real Ordenanza para el establecimiento e instrucción de Intenden- 
tes, etc. 



— CXI — 

alcalde ordinario más antiguo, dos regidores, procurador o 
síndico.^ 

En nuestros testimonios encuéntrase con frecuencia, ' 
después de la instalación de las intendencias, que se trata 
de organizar y dotar mejor a los diversos servicios públi- 
cos, sostenidos por las rentas ordinarias de propios, o por 
las contribuciones especiales o arbitrios, que se destinan 
en la mayor parte de los casos, a otros servicios, de carác- 
ter más especial, o fijados con anticipación. 

El servicio de alumbrado fué uno de los que se satisfa- 
cía mediante licitación, después de haberse librado al 
mejor postor, y cumplidas las condiciones de la subasta 
debidamente estudiadas por la Junta Municipal de Pro- 
pios y el síndico procurador del cabildo. 

Y, por último, hemos establecido en páginas anteriores 
de este ensaco de reconstrucción, los posibles casos y las 
époi^as en que la Real Audiencia Pretorial de Buenos 
Aires tomaba, o una intervención dii*ecta o una interven- 
ción supletoria, siempre en salvaguardia de los intereses 
generales de la comunidad, del decoro, jurisdicción y 
competencia de las distintas magistraturas o poderes de) 
estado. 

'¿.Publicidad de los actos administrativos. — Puede 
decirse que aun en la época en que el cabildo tenía una 
competencia exclusiva, y lo que es más, la ejecución de las 
obras de progreso edilicio, en las cuales se invertían, con 
o sin autorización superior, los propios que podían recau- 
darse, y con mayor razón los arbitrios; la amplia discu- 
sión y el conocimiento de los negocios por parte de los 
cabildantes " y la ilustrada opinión del asesor, daban a esa 
administración todos los caracteres de la más amplia pu- 
blicidad. Pero nó podía ser ésta una regla absoluta en la 
administración general de la real hacienda, como nó lo 
fuera, en numerosos casos y circunstancias, en las depen- 
dencias de este ramo con la intervención de viiTeyes, gober- 
nadores - intendentes v otros magistrados. 



1 Véanse los artf<iilos 27-37. 

2 Documentos números :«. 34, 36. 39. 41 y 42. 

3 Fué una de las causas invocadas por Paula Sanz para anular la pró- 
rroga del aniento de alumbrado otorgado a don .7. I. Taybo. la de no haber 
intervenido el cabildo, como padre de la Kepfiblica. Ver págr. S."»" ; doc. 33. 



— CXII — 

No podemos extendernos en consideraciones y prol)an- 
zas de este carácter, ni nos sería posible, a esta altura de 
nuestra información general sobre la administración del 
reíil erario, en estas colonias, establecer sus caracteres de 
funcionamiento en la recaudación e inversión de fondos y 
señalar sus distingos. Es muy posible que, en este capítulo, 
tuviera la más plena deriiostración aquel supuesto corrien- 
te entre los historiadores platenses, respecto a la a])lica- 
ción de las reales ordenanzas, de cualesquiera objeto y fina- 
lidad. Se ha dicho, en efecto, que después de besadas y 
])uestas sobre la cabeza, «se obedecían y no se cumplían.» 

Sobre el punto especial de que tratamos en este estu- 
dio, pueden citarse algunos testimonios que puntualizan, 
debidamente, esa publicidad de los actos de administra- 
ción edilicia, bajo el régimen de las intendencias, y deta- 
llan los procedimientos sucesivos a que se sometía toda 
])rovisión de un servicio público. 

El caso más interesante es el que se discutió con motivo 
del servicio de alumbrado,^ concedido en 1782. 

La «pública almoneda del lamo de alumbrado,» tuvo la 
virtud de exigir del gobernador - intendente la mayor 
contracción a los asuntos edilicios y la necesaria sagaci- 
dad para contrarrestar la animada oposición y crítica que 
se hizo alrededor de este asunto, no muy en favor de los 
procederes oficiales, y por último — como beneficio de la 
publicidad — que no' fueran gestionados esos servicios por 
individuos influyentes, con el ansia del ])ingüe negocio y 
en perjuicio directo del «común». 



1 Consúltese desdo el docunionto inicial, cm el niuiieiu '.'>'■). (lue tiene 
l'or título: Auto del gohernador intendente ane derlurn .lin efecto lo pró- 
rroga del (iftiento del uliiinhrado conecdido en el año .1782. a furor de 
I. 8. Tayho, y al mismo tiempo ordena que el Cahildo, eon audiencia del 
procurador síndico ii vocales de la junta municiiml de prontos, indique las 
condiciones en que puede sacarse a siihasta el arrcndttmiento de dicho 
ulumhrado, (22 de enero de 1787). 

Para conocer los detalles de aciuellos procedimientos de publicidad admi- 
nistrativa, véanse los documentos: 36 (tres partes). .'>7 (cuatro partes), 
oS, 39, 40, 41. 42. La petición del asentista Feliiie íiobles ofrece un aspecto 
nuevo y dependiente de esa publicidad 



— CXIII — 



La ciudad de Buenos Aires durante el siglo XVIIl 
Juicios de los contemporáneos 

De las primeras uianifestacioues de ari-uigo de la nueva 
|)oblacióu, como de las distintas circunstancias que r<Mleíi- 
rau al lento proceso que trataremos de caracterizar en 
algunas de sus etapas, se conocen relatos antiguos y mo- 
dernos, y han discurrido, suficientemente, sobre esa base 
de testimonios, avezados escritores argentinos. 

Los viajeros que trataron de revelar, con fidelidad y 
emoción, aquellos comienzos de vida, o simplemente bos- 
quejaron o delinearon algunas de las faces de su fisonomía, 
jsin excesos de doctrina o de finalidad política, han transmi- 
tido una como impresión arraigada y armónica que nos 
dice de tan humildísima y prolongada situación moral y 
material. Así, en pleno marasmo, pasaron sucesivas déca- 
das del siglo xvii^ sin que las proezas de la audaz conquis- 
ta fueran complementadas con la correlativa y necesaria 
acción i)obladora, cristiana y progresista; motivos y fun- 
damentos de la inagotable fecundidad de los legistas y co- 
vachuelistas de aquellos gloriosos reinados, que en mucho 
previeron, «movidos por el paternal amor que les inspira- 
l)an sus vasallos.» 

Cercado y defendido el núcleo fundamental de la planta 
urbana, por razones y buenas prácticas militares, la ciudad 
toda se vio continuamente asediada por gentes hostiles; 
limitada la explotación de sus tierras, constreñida a no 
<íxpandirse, desarrollarse con franqueza y conquistar los 
medios de necesaria y apropiada satisfacción de sus cre- 
•cientes necesidades, no obstante las posibles ventajas de 
su situación geográfica. 

Esas crónicas oficiales aluden, con empeño digno de 
mejores resultados, a los sufrimientos materiales y a la 
zozobra moral en que por aquellos tiempos se viviera, y 
íambién a las consecuencias de una apresurada e imagina- 

PtTBL. SeC, HlST. — T. IX * 



— CXIV — 

tiva demostración de augurios felices, siempre esperados^ 
lio obstante la cruel persistencia del contraste. 

Por manera que, la clase dirigente o gobernante se consi- 
deraba, en tales villorrios, como recluida en un verdadero 
cautiverio — linajudos o rancios hidalgos como fueron los 
más — ; otros rodaron sin destino cierto, orillando oficios 
poco dignos para el famoso decoro castellano, y siempre 
en acecho de la época de bonanza para rehabilitarse en la 
coiiñanza perdida a sus servicios palaciegos; y triste, en 
sumo grado, fué la suerte de los demás asalariados y veci- 
nos en general, hasta el exti*emo de no disponer del más 
burdo sayal con que cubrir el cuerpo, o carecer de aquellos 
imprescindibles recursos para conservar la salud y satis- 
facer las exigencias de la vida. 

El que con interés haya recorrido las actuaciones del 
cabildo de Buenos Aires, y aún en lo que hemos extractado 
sobre materia edilicia, puede suponer que allí se encuen- 
tra el repertorio circunstanciado de todas las vicisitudes 
porque pasara la evolución de esta ciudad y su población 
en sus principios de urbanización ; o dentro de la biogra- 
fía inconsciente, de la estada y aptitud de adaptación en 
aquel medio, de los más singulares XJersonajes que busca- 
ron un destino en este sitio de Indias. 

Lo ha preparado y divulgado Trelles al extractar y pu- 
blicar algunas de sus actas, como de otras fuentes y testi- 
monios de la época, dé diverso origen y valor justificativo,, 
e imitáronlo recientes investigadores argentinos. Y, como 
nos interesa establecer un punto de partida cronológico y 
positivo, esto último, por virtud de la consistencia de los 
fundamentos y el juicio definido de quien los utilizara, 
para proseguir los lineamientos del boceto, seiá necesario 
que repitamos lo que expresa su autor el señor (íroussac : 
«Hacia 1600, esta planta colonial había ])i'endido definiti- 
vamente: signos inequívocos indicaban la ascensión de la 
savia por el tallo endeble».^ 

Y si bien nuestro propósito no puede ser olio q\u\ el 



1 Se ha generalizado en estos últimos tiempos cierta despreocupación por 
lo i'iltimamento editado y reunido en bibliotecas ; obra de meritísimos auto- 
res argentinos y chilenos. Dadas las circunstancias que señalamos, nada 
mejor que, cuando se trata de estos problemas y cuestiones históricas, utili- 
zar, previamente, testimonios imi)resos. Xos permitimos recomendar por el 
carácter de esie ensayo de cUisii'cación de maieriale? ij en iniciación de pro- 



— cxv — 

de romatar la exposición y comentario que tratanioH df 
realizar sobre el desarrollo del nuinicipio lK)uaerens*», con 
una descripción de todos aquellos caracteres 
externos del centro criollo, — el más intenso y sig- 
niticativo de cuantos se radicaran en estos dominios his- 
pánicos, — tendremos que convenir en que para una ten- 
tativa de osa índole, los apuntes que utilizaremos de tra- 
dición escrita contemporánea, pueílen contribuir a escla- 
recer el sit-nificado histórico de una época, como la que ha 
sido documentada en punto a su vida y transformaciones 
urbanas; transformaciones que fuei-on consecuencias de 
las circunstancias en que se desenvolvieran sus clases so- 
ciales. 

Si la doble proposición no fuere cumplida — por exclu- 
siva inhabilidad del que las debiera demostrar — y al 
no resultar, en cambio, síntesis de tan interesante e ins- 
tructivo proceso histórico, esperamos que solo se cumpla 
el valor de relato fiel y consciente de testimonios y juicios 

blemas sobre materia edilicia, — íi las compilaciones y juicios de alguuos 
autores nacionales. 

Ténganse presentes, pues, a M. R. Trelles. aue en sus diversa.s publica- 
ciones, como las del Regisiro estadístico. Revista de la Biblioteca, Revista 
del Archivo \ Revista Patriótica, ha hecho conoc-er actas del cabildo, de 
oficiales reales. correspondencia.s de gobernadores, memoriales, descripciones 
geográficas y de población, empadronamientos, estadísticas de comercio, 
cartas ilnuas. movimiento del tráfico marítimo y terrestre, etc.. etc., desde 
aquella relación del j)adre fray Juau de Kivadeneyra, en el tomo tercero de 
la Revista de la Bihliotecv. 14 v siars.. y subsiguientes testimonios de actos 
pfiblicos V acción o inacción de los más sonados gobernadoi-es, como llernan- 
darias de Saavedra, Diego Rodríguez ^'aklez y de la Banda, Diego Martín 
Xegrón, Diego de Góngora, FrancLsc-o de Céspeíles, Jacinto de Lariz, José 
Martínez de Salazar y otros ; las Actas del Cabildo, publicadas por I^ipez y 
por la dirección del Archivo General de la Nación, y en la parte aún no 
impresa, en los cuadernos originales. 

Entre los papeles de los ai-chivos de España y América, se encuentran 
preciosos elementos ya individualizados por Trelles, Mitre, Ternas, Quesa- 
da, Medina, Barros Ai-ana. Madero. Zinny, Domínguez, Groussac, Fregeiro, 
I>arrouy, Peña y otros, y particularmente por aquellos cuyos estudios son 
una excelente guía; J. M. Sai.vaire, Historia de A'."" Si Ja de Luían, I, 1 y 
sigs. Buenos Aires. 1<SS5. E. Madero. Historia del Puerto de Buenos Aires, 
277 y sigs., Buenos Aires, 1902; P. Geouk.sac. Introducción al viaie de un 
buque holandés, en Anales de la Biblioteca, IV, 272 y sigs., Buenos Aires, 
190.") ; Mendoza y Garay, passim : A. IjARROuv, Orígenes, etc. ; E. Peña, Don 
Jacinto de Lariz, Buenos Aires. 1911; Peña, Don Francisco d'j Céspedes, 
noticias sobre su gobierno en el Rio de la Pinta. (1624- U)32). en Anales de 
la Academia de Filosofía y Letras, V. Buenos Aires, 1916; Correa Lux a, 
passim; Cardoso, Buenos Aires en 1.536, 1911. 

Esta breve noticia bibliográfica, con ser breve, puede dirigir la comproba- 
ción futura a aquellas fuentes de valor positivo, .sin dejar establecidas ex- 
cepciones de preferencia. 



— CXVI 



ignorados o confundidos, o de la crónica perdida sobre 
Buenos Aires y la inmensa llanura comarcana. 

Al terminar el siglo xvii^ la población de Buenos Aires 
contaba con algo más de diez centenares de vecinos. En 
cuanto al número real de pereonas durante el siglo xviii, 
se descomponía así : ^ 



i 1744 10.223 

34 años . . { 

(1778 20.205 

32 años.. ! 1810 42.482 



La urbanización se había iniciado lentamente, inclinán- 
dose hacia el rumbo sur, es decir, en los alrededores del 
«Riachuelo de los navios», o más inmediata a la ruta por 
donde se introducían las mercaderías y demás recursos 
para la ciudad. 

Con ser escasos y dudosos los datos que se han utilizado 
para los ensayos de reconstrucción de aquel pasado — 
particularmente los del siglo xvii — el del señor Groussac 
nos ha presentado una interesante noción de realidad, en 
la «Introducción al viaje de un buque holandés al Rio de 
la Plata» y a la cual tendríamos algo que suprimir y casi 
nada que agregar.^ 

La comarca platense, fué recorrida y observada al pasar 
por marinos y viajeros, amigos y enemigos, y al alborear 
el siglo xviii_, los distintos representantes de las órdenes 
religiosas, más difundidas en las Indias y en los dominios 
generales de los reyes de España, habían logrado arraigar 
y establecer en estos países un orden general, organizado 
en la propaganda y eficaz en los resultados sociales; todos 
ellos a costa de penurias y sacrificios acaso superiores a 
los realizados en otras conquistas espirituales. 

Un buen niimero de esas descripciones de ambientes y 
vidas, las ha reunido el doctor Francisco P. Moreno, que 
con su noble afán por estos estudios, nos las ha facilitado 
para fundar este boceto retrospectivo de Buenos Aires. 



1 Véase la introducción al tomo X ; estudio eu prensa del doctor Emilio 
Ravignani. 

2 En la biblioteca del doctor Moreno, se encuentra un ejemplar de la edi- 
ción de 1017, con nuevas láminas. 



A priiuipios de 1700 ya. se eiu-ueniraii iulliiyeudo hi 
mayoría de los factores del desenvolvimiento y explotii- 
ción de las calidades positivas del país, y ma^strados, 
vecindarios y extranjeros, todos por iíTual, pública o 
subrepticiamente, i)ropenden al conocimiento de la urbe 
( n formación, de sus singularidades, riqueza extractiva 
de la comarca circundante, vinculaciones comerciales ínter 
y extraplatenses. 

Es así como en vísperas de tomar un gran incremento 
el desarrollo vegetativo interno de la población, debido a 
la absorción que aquel centro iniciaba sobre los demás, se 
agregó un elemento que estimuló con mayor vigor dicho 
fenómeno, a más de incorporar al complejo general de fac- 
tores económicos el de mayor abundancia de la mano de 
obra. Es bien sabido que el comercio negrero adquiría 
mayor incremento en las primeras décadas del siglo xvm, 
y la ciudad de Buenos Aii*es presentaba singulares atrac- 
tivos para los que liiciei*an profesión de ese tráfico, al pa- 
recer altamente r-emuuerador. 

Llegaron por entonces al país y visitaron la ciudad, 
en sus principios, dos observadores imparciales, que pre- 
senciaron muchos de aquellos acontecimientos: los pa- 
dres jesuítas alemanes Antonio Sepp y Antonio Behme 
(1691J. 

«Nos embarcamos — dice el padre Sepp — el 17 de 
enero, día -de San Antonio, en Cádiz, y llegamos el 6 de 
abril a Buenos Aires. Fuimos recibidos con manifestacio- 
nes de alegría que difícilmente pueden describirse, a 
causa de que, desde hacía tres años, los habitantes de este 
paraje (no más grande que un pueblo de provincia) ha- 
bían estado privados de ver barcos españoles. Hallábanse 
reducidos a tan extremada miseria que apenas tenían ca- 
misa para mudarse, de manera que nuestros buques, con 
enormes beneficios, vendieron a 20 y 25 dólares la vara de 
lienzo, calculándose que al precio a que enagenaron las 
mercaderías de hierro, cobre, géneros de hilo, etc., gana- 
ron, cuando menos, doce millones de reales.» 

Más adelante agrega el mismo jesuíta : 

«Buenos Aires es un pueblecillo situado sobre el río de 
la Plata, el cual, en su boca, donde desagua en el océano, 
tiene no menos de 60 millas alemanas de ancho, y i>or con- 



CXVIII 



«igiiieiite más que a un río se parece al mar. Al a<íua se le 
considera muy buena y que favorece a la digestión 

«Las casas son de paja, o mejor dicho cabanas de barro, 
tienen un solo piso y apenas duran algo más de siete anos. 
Sin embargo, hace como cinco anos que nuestros padres 
encontraron un medio de preparar cal y fabricar tejas, 
con las que cubrieron el techo del colegio y edifican, ahora, 
una torre de ladrillo, pensando construir, más adelante, 
con los mismos materiales, la iglesia y el colegio.» 

En párrafos subsiguientes describe la comarca adya- 
cente, e insiste en algunos rasgos urbanos. 

«Pero no nos aventuremos demasiado lejos en este es- 
pacioso camino, por temor de perder nuestro pueblecillo 
de Buenos Aires; el cual no tiene más que dos calles cons- 
truidas en cruz; y queda a 35 grados hacia la parte del 
Polo Antartico (de latitud sud), como Cádiz, en España, 
»e halla a los 35 grados hacia el Polo Ártico (de latitud 
norte). Como su nond^re lo indica, es un paraje muy salu- 
bre; y depende de un gobernador español, que se cambia 
cada cinco años. Tiene cuatro conventos : de Francisca- 
nos, Dominicos, Trinitarios y Jesuítas, todos los cuales 
viven en suma pobreza, a causa de la gran escasez de mu- 
chas cosas indispensables para la conveniencia de la vida 
humana. Las casas e iglesias no están aquí construidas de 
ladrillos, sino de barro, y solo se alzan un piso ; no debién- 
dose esto a la falta de }TÍedra, sino a la de cal y de argama- 
sa, cuya preparación no se ha implantado hasta hace poco, 
como no data más que de pocos años, la fabricación de 
tejas y ladrillos. Los arquitectos son los mismos jesuítas; 
y los obreros, ciertos indios traídos de los distritos del 
país. El Colegio, y algunas pocas casas están cubiertas de 
tejas, pero las demás, con bari-o. 

La fortaleza misma, en que reside el gobernador, es pu- 
ramente de barro ; está rodeada de un muro de tierra y de 
un foso profundo, hallándose defendida tan sólo por 900 
españoles; si bien, en caso de necesidad, más de 30.000 
indios de a caballo podrían armarse en los distintos canto- 
nes; y como los misioneros instruyen a los que ignoran el 
manejo de las espadas y armas de fuego, también podrían 
estos organizarse en escuadrones y batallones para actuar 
ofensiva v defensivamente, al igual de los europeos. Y esto 



CXIX — 



sin liíil)l;ir «le sus ¡iiiiias usuales, romo arcos, lli'vlias, 
hondas, etc.» 

De los alrededoies de Buenos Aires dice qne si bien e« 
cierto qne sus campos son muy ricos en yerbas y pequeilos 
arbustos, donde pacen ganados numerosos, sin dueño, no 
ofrecen ricjueza forestal. «De Únenos Aires a Córdoba se 
extiende una llanura de más de 200 leguas, en la que no se 
ve un solo árbol.» 

En las (juintas y dehesas bonaerenses se conocían y en 
grande abundancia los durazneros, higueras y limoneros, 
y frutas <riollas, al decir de Sepp, sandías, uvas y duraz- 
nos. Y, su dato más hermoso, en el sentido metálico, con- 
siste en el que trata de reflejar la óptima y fácil riqueza 
ganadera cuando afirma que: «nuestro colegio vendió 
en una ocasión, por 12.000 coronas, 20.000 vacas a un 
tiempo». 

La descripción que hemos extractado, sencilla pero alta- 
mente significativa por su origen e intención reveladora, 
puede ser considerada, si no como base, como ¡ninto de 
partida para la exposición y comentario de las singula- 
ridades externas del villorrio bonaerense, al través de 
toda una centuria de penurias y, por fin, de franco im- 
pulso hacia el progreso moral y material.^ 



1 Im noticia bibliogiíifiea y tal cual comentario que intercalaremos en esta 
neta, más las referencias directas de sugerentes constancias documentales, 
sobre este tema, contienen el material do testimonios y juicios, sobre aquellas 
primeras etapas de la vida urbana, de divei-sa ley o pureza, que ha menester 
utilizar para ofi-ec-er el boceto evocador. 

No obstante el propósito de realizar una selección de juicios contemponl- 
iieos. cí)mo elementos justificativos, entre el fondo disponible o accesible 
para nosotros, las imperfecciones que nuestro ensajo debe contener, y más 
tiue imperfecciones omisiones fundamentales, dependen de la falta de ele- 
mentos singulares, o de las precipitadas o extraviadas inferencias de algunos 
Listoriógrafos que no hemos podido fijar o seguir hasta encontrarnos con 
sus fimdamentos. y se ha de deber, también, a la necesidad de dar como 
preliminares a estas observaciones y poner punto final a los problemas que 
la documentación de este tom<> IX ha evidenciado. 

El orden de cuestiones o de características de esas fuentes de informa- 
i'ión, que ilustran el problema histórico del capítulo quinto es el siguiente : 
1.". las noticias que han transmitido y explicado las condiciones y posi- 
bilidades de vida en Buenos Aires, en vísperas o en los primeros años del 
siglo xviii, articulándose en esas memorias, desde un punto de vista muy 
general, algunos ensayos de pintura de las características urbanas en la 
vivienda, consumos, trajes, tráfico, costumbres y asi>ecto monumental y des- 
arrollo del centro urbano. Es bien sabido que traen elementos de juicio al 
respecto los siguientes autores: Anthony Sepp and Anthony Bkhme, Ah 
account of n roi/ngr from í^pain to Pnraguaria. (Xuremberg. 1607). traduc- 
■ción del original alemán ; Joiirnnl d'un romane sur les cotes d'AfriQue rt 



— cxx — 

Por otra parte, ya se teníau algunas referencias genera- 
les, de esta índole, aparecidas en nuestras revistas histó- 
ricas más difundidas y apreciadas por el valor intrínseco 
de los materiales dados a la publicidad — en épocas inr 
ciertas y precarias para el que pretendiera vivir de su 
salario con la exclusiva tarea intelectual — ; noticias o> 
fragmentos donde se encuentran aquellas modalidades- 
coloniales, como las que estampara de Buenos Aires en su 
An account of a Voy a ge up the River de la Plata el via- 
jero Acárate du Biscay, publicado en Ix)ndres en 1698. Y, 
no son de escaso mérito evocador otras formas de análogas. 



aux ludes á'Espagnc, avec une description parücuUére de la viviere de La 
Plata, de Buenos Aires, et autrcs lieiu; commencé en 1702 et fini en 1106,. 

I. 317, Amsterdam, 1723 ; Durret, Voyafje de Murscille á Lima et dans 
les autres lieux des Indes Occidentales, (Paris, 1720), ex E. Quesada, 
La vida colonial argentina, 52, Buenos Aires, 1917 ; John Pullkn esq.^ 
governor of Bermudas. Mcmoirs of thc muritime affairs of Grcat Britainr 
especially in relation to our concerns in the West-Indies, 24, London. 1732 ; 
Iji-iWis Pain, a shoot view of Spanish Atnerica: or a vlaii of the Spanish 
Lnipire in the Neic-World, 61, I.ondon, 1732; Jorge Juan y Antonio de 
UixoA, Viaje a la América Meridional, III, 241 y sigs. Madrid. 1747 ; F. J. de 
Charlevoix. Hisioirc du Paraguay, II, 270, plano, Paris, 1757 ; Bougain- 
viLLE, The history of a royarje to the Malouine (or Falkland) Islands, 100, 
plano, y páginas siguientes, MDCCLXXI ; Tomás López, Atlas geográfico de 
la America septentrional y meridional, dedicado a la Catholica Sacra Real 
Magestad de el Rey Don Fernando VI, Madrid, 1758. Véanse los planos de- 
José Bermflde^, publicados por Enrique Peña, Documentos y planos reía- 
ticos al período edilicio colonial de la ciudad de Buenos Aires, I, 232, 297, 
33G, Buenos Aires, 1910. 

Tuvimos presente, por su relación inmediata, las numerosas publicaciones. 
de Manuel R. Trelles, de memoriales y juicios de la época, que sería suma- 
mente extenso enumerar ; las •apuntaciones de Vicente G. Quesada, sobre la 
ciudad de Buenos Aires y otros centros coloniales, aparecidas, en su máxima 
parte, en la Revista de Buenos Aires; los estudios de Enrique Peña sobre los 
gobernadores Jacinto de Lariz y Francisco de Céspedes. Véanse las cartas 
de los P. P. Fr. Andrés A. Martínez, Fr. Juan J. de Castro y Fr. José Fi- 
giieira, fechadas en Julio de 1764 y abril de 1798. Archiro Ibero Americano,. 

II, 115-117 y III, 79 y sigs. Madrid, 1914 y 1915. Consúltese, asimismo, las 
noticias de los P. P. Gervasoni y Cattaneo, y a Ix)CKMann, Travels of the- 
Jcsuits into various parts of the world, etc., en dos volúmenes, London, 1767.^ 
I^s estudios de P. Groussac sobre el Diario de viaje de un huque holandés,. 
en Anales de la Biblioteca Nacional, IV, 272 y sigs. Buenos Aires, 1905. 

Han contribuido a esta información el P. Pablo Hernández, Organiza- 
ción social de las doctrinas guaraníes. I, 75 y sigs. Buenos Aires, 1914 ; R. 
D. Carbia, Historia eclesiástica del Rio de la Plata, I, 145 y sigs., Buenos 
Aires, 1914; J. A. Pillado, Ibid.; E. Quesada, Ibid. 

La 2." categoría de testimonios se derivan de la acción m4s o menos direc- 
ta de la South Sea Company. 

J. Burney ha expresado en su A chronological history of the voyages 
and discoverirs in the South Sea or Pacific Ocean, IV, 486, 514-516,. 
London, 1816: 

«In the year 1711, was erected in Englaud, a South Sea Company, 
coucerning which it is sufBcient in fhis place to observe, that its formation. 
hand to relation to any scheme or plan for establishing a commercial inter- 



— CXXI — 

crónicas y coiucutarios, como las <lc la« vi**jas »'<»siuiiil»rt*H 
pot^sinas, (liviiljíatlas por el laborioso e<litor de la Rei'úta 
de Buenos Aires. A esas tradiciones perdidas ti-ataremoK 
de utilizar, y particularmente a las de origen británico, 
para extraerles todo su significado. 

Xo nos corresponde por ahora hablar del designio esen- 
cial de aquel viaje — ni de los subsiguientes por aparato- 
sos que fueren — ; baste saber por ahora, que franceses, 
ingleses y holandeses, de cierta notoriedad, juicio, educa- 
ción o misión política y comercial, visitaron esta ciudad. 
Como extranjeros vieron lo que nó podrían alcanzar, po- 



ct'urse between the British Nation and the Countries bonlering on the South 
Sea or to any maritime interprise then carrying on, or in contemplation.» 

Más adelante, continfia (página .514) : «At the peace of Utrecht it was 
re-transferred to Great Britain, and was sriveu by the British administration 
t'> the South Sea (^ompany. as was also a license from the king of Spain for 
three ships of certain specific-ed burthrens to be permitted aonually to carry 
n.erchandise to the Spanish West-Indies . . . > 

Dice, después, que en virtud del contrato de asiento celebrado con el rey 
de Espara : «hut nothing of the kind took place, and the slaves they suplied 
to Perú and Chüe in virtue of the asiento contract, were marched overland 
at tha Jsihmus. or from Buenos Ayres.» 

Park los prop<ísitos esenciales de este estudioi es suficiente esta noticia 
sobre aquella fundación británica, que influyó, incuestionablemente, en nues- 
tro desarrollo comercial y evolución política ulterior. Por otra parte, con ser 
numerosos los estudios sobre la Compañía, no se han divulgado suficiente- 
mente ni abundan en nuestras bibliotecas. Consúltese a H. Moll. A reciew 
of the coasts counirics and Islands tcithin the limits of the South Sea Com- 
pany, etc.. the irhole coUected from the iest authors as trell manuscfivts as 
printed. I, 11. London, 1731 ; en este repertorio se dta al viaje de Sepp como 
antecedente de importancia; ^'eexox, A true and Impartial Account of the 
rise and progress of the South Sea Company; tcherein the assiento contract 
is particularlti considered, etc. London. MDCCXLIII. La South Sea Com- 
pnny publicó en 1717 una carta del Rio de la Plata, véase A. Dalkymplk, 
Memoir concerning the Geography of the countries situated on Rio de la 
Plata, 6. London. 1809 ; y por último téngase presente lo que consignan 
JrsTO Zabagoza. en Piraterías y agresiones de los ingleses. 107. Madrid, 
1883. Geobges Scelle, La traite negriére, II, 534 y sigs. Paris. 1906; y 
sobre el tratado de Asiento en el Rio de la Plata, lo que expresa D. L. MoLt- 
>ABi. La trata de negros, datos para su estudio en el Río de ¡a Plata, 56-57, 
tirada aparte. Buenos Aires. 1916. 

La propaganda en favor de estos países la tenemos evidenciada desde 1711. 
por influencia más o menos directa de la Compañía de Mar del Sur; propa- 
ganda que persiste con distintos móviles, hasta el primer tercio del siglo xix. 

Así, encontramos datos o descripciones de esta ciudad y campaña en : A 
relation of Mr R. M's, voyage to Buenos Ayres: and from thence by Land 
to Potosí. Se afirma que es un extracto del viaje de Acárate du Biscay, que 
puede consultarse en Yoyages and Discoveries in South America, con el títu- 
lo: An account of a Toyage up the River de la Plata, and thence orer Land 
to Perú. etc. Ix)ndon. 1698; viaje realizado en 1657. 

Ya sea por sus referencias generales o particulares sobre la ciudad y alre- 
dedores, habitantes, costumbres, comercio, religión y política extema, los 
juicios que hemos tenido presentes son : G. Axsox, A voyage round the tcorld 
in the years MDCCXL, 1, IL III. IV, 6." y sigs. T>jndon, 1748: .7. <". 



— CXXII — 

sibleiiiente, los misinos pobladores, criollos de origen o 
por adaptación, que al expresarles sus juicios balayado- 
res, toda la verdad estaría en los memoriales secretos o 
públicos que redactaran y que han permanecido puede 
decirse ignorados. En la considerable nómina de esos au- 
tores de itinerarios y crónicas, figuran gestores autoriza- 

Davie, Lctters froin l'uruijuoy discrihitxj Ihc Settclmeiits of Montevideo and 
Buenos Ayres, etc., Jx)ndoii. 1805. En la carta fechada eu 1TÍ)7, püg. 113, 
se encuentra la prueba más evidente de la falta de originalidad. A. Z. 
Helms, Travels from Buenos Ayres by Potosí to Lima, 210, Tx)ndon, 
1806; J. Fairburn. An Authentic and Interesting dcscription of the 
city of Buenos Ayres. and the adyacent country ; situatcd on the River 
Píate, etc. Ixindon, 3 800. Esta descripción parece proceder de informes 
oficiales, posiblemente, de la Compañía de Mar del Sur. S. II. Wilcocke, 
History of the Yiceroyulty of Buenos Ayres, etc., V, 174 y sigs. Liondon, 
1807; W. BURKE, Additional Beasons for our immediate hy emancipating 
S7Janish America, etc. 47 y sigs. Tx)ndon, 1808 ; A. Gillespie, Gleanings and 
rcmarks, 95, I^eds, 1818; H. M. Brackenridge, Voyage to South America, 
etc., I. 215. Baltimore, 1819; A. Caldci.eugh. Travels in South America 
during the years 1819-20, 21, I, 139, Loudon, 1820 ; E. E. Vidal, Picturesque 
Ilustrations of Buenos Ayres and Montevideo, etc. Tv<mdon. 1820; J. Mawe, 
Travels in the interior of Brazil. I. 4G. London, 1821; P. Schmidtmeybr, 
Travels to Chile over the Andes, 15, 128. 14.3. 144, 14.5, lymdon. 1822: 
S. J. QUESNE.S, Memoires du capitaine Landolphe, II, 38.5. Taris, 1823; R. 
Proctor, yarrative of a Journcij across the cordillera of the Antles and 
of a residence in Lima, I. London, 1825; J. Miers, Travels in Chile and La 
Plata, 1, 223, London, 1820; R. H. Bonxycastle, Spanish America, etc., 
II, 220, London, 1826 ; F. B. Head, Rough notes takcn during some rapid 
journeys across the Pampas and among the Andes, 30 y sigs.. London, 
1826; J. Andrews, Journey from Buenos Ayres, 14, London, 1827; Ch. 
Brand, Journal of a toyage to Perú, etc.. 33, I^ondon, 1828; J. A. B. 
Eeaumoxt, Travels in Buenos Ayres and the adyacent provinccs of the 
Rio de la Plata, 73 y sigs., London, 1828 ; S. Haig, Sketches of Buenos 
Ayres and Chile, 11 y sig.s... London, 1829: I*. Campbell Scarlett, South 
America and the Pacific, etc.. I, ^'I. 68, London, 1836; J. P. and W. P. 
EoBERTSON, Letters on Paraguay, etc.. I, 170, Ivondon. 1839 ; Robertson. 
Lctters on South America, III. 100 y sigs. Tx>ndon, 1843. 

Algunas notas pueden utilizarse de los capitanes ingleses Xicolls, Trotter. 
Hawker y Pococke, que actuaron en las invasiones de 1806 y 1807 ; del 
general Whitelocke, en su The proceedings of a general Court Martial, etc., 
London, 1808; el Journal of a soidier of the IJst, or Glasgow regiment high- 
land lighi infantry from 1806 to 1815, Edinburgh. 1819; Moore Smitii, The 
Autoiiography of lieutenant - fjenerat Sir Harry Smith, I. passim, Ix>ndon, 
1901. 

. Para completar este bosquejo de Buenos Aires, ha sido necesario tener 
presentes, además, los siguientes elementos: Ejopediente de los pulperos 
(1789), copia en la Sección de Historia; la Instrucción para gobierno y des- 
empeño de los alcaldes de barrio (1809), copia en la Sección de Hi.storia : 
Cosme Bueno, Descripción del obispado de Buenos Aires (1765-1796). 
Lima; Concolorcorvo, El lazarillo de ciegos caminantes, edición de la Junta 
de Historia y Numismática, págs. 38 y sigs. (1773) ; F. de Aguibre, Diario, 
en Anales de la Biblioteca nacional, IV, 154. (1783). 

Y, por último, han contribuido en nuestros conocimientos sobre aquel pa- 
sado, por medio de estudios o datos valiosos, Martiniano T^guizamón, Ricar- 
do Rojas, Juan B. González. Juan Kronfus, Alartin S. Noel. Héctor Gres- 
lebin, Rómulo D. Carlúa. Ricardo I>evene, Carlos Correa Luna. Jorge A. 
Echayde y Juan C. Amadeo. 



CXXIU — 



dos (le negocios públicos, distinguidos funcionarios oficia- 
les, esforzados marinos y militares, enviados políticos y 
técnicos, empresarios audaces, corsarios, fílihusteros, l)u- 
caneros y hasta truhanes de profesión. 

Es por demás sabido que una determinación aproxima- 
tivamente completa de memorias de viajes, con recalada y 
estada en alguno de los puntos de esta costa de América 
^Meridional, antes y durante Uis éi>ocas a que nos referimos, 
podría lograrse hoy, solo en parte y con el auxilio de re- 
l>ertorios como los de De Bry, Hulsius, Anson, líurnej, 
Frezier. Claesz, Bellegarde, Prévost, Purchas his Pil- 
grims, Hakhiyt's Voyages, Brunet y otros. Así y todo, no 
quedaría asegurada la buena cosecha para el estudioso, 
porque después de aclarar textos, y si se trata de docu- 
mentos, fijar los caracteres de los arquetipos y formas 
extravagantes, tendrá que contentarse con reproducir el 
rasgo indefinido de algún tosco lápiz de piloto. 

En realidad, muy poca cosa resultan esas apresuradas 
descripciones y juicios balbucientes, y, sin embargo, como 
conjunto de opiniones es lo más nuevo que podemos uti- 
lizar. 

La planta urbana de Buenos Aires, en aquellos anos de 
la primera mitad del siglo xviii, contaría con algo más de 
veinticinco manzanas pobladas hacia el sur, inmediacio- 
nes de la zanja de Viera, y partiendo de la actual calle Ri- 
vadavia, quince o más hacia el norte, hasta proximidades 
de la actual calle Lavalle o Tucumán. Se recordará que las 
manzanas se dividieron en cuartos o solares para ser dis- 
tribuidas entre los primitivos pobladores, solares que 
tenían 70 X 70, y que luego empezaron a subdividii*se en 
lotes de 35 X 70. Crecía, pues, y se subdividía la planta 
urbana a expensas de la superficie que comprendía el 
amplio ejido. Nadie mejor que el señor Groussac ha expli- 
cado esa franca integración que se iniciara en el siglo xvii 
para rematar, diremos, en la organización fundamental, 
política, económica, cultural y social, sillares de toda ci- 
vilización, ya en los albores del siglo xix. 

Según los testimonios de Acárate du Biscay, Sepp y 
Behme, del diario de un viajero de 1702 - 1706, de los fun- 
dadores de la South Sea Company, J. Pullen, L. Pain, 
y los elementos gráficos y subsidiariamente descriptivos 



— CXXIV — 

<le Cliarlevoix, Berniúdez, López, Boiigaiuville y Pernetty, 
y (le las deíliiccioiies (jiie nos peniiiteii foriiuilar los padro- 
nes de la población en 1726 j 1744, el creeiiniento de aque- 
lla nrbe en cierne se hacía lentamente, y en las direcciones, 
dentro de los medios prácticos, y distribución que hemos 
señalado en párrafos anteriores. 

Todas las impresiones transmitidas por los viajeros que 
apreciaron — sin cristales — la vista panorámica de Bue- 
nos Aires y sus alrededores, desde el fondeadero desabri- 
gado al sudeste del fuerte, o de la ribera del «Riachuelo de 
los navios», están de acuerdo, y se afanan por caracterizar 
lo chato y desarbolado de sus riberas, las torrenteras y 
desagües que alteraban la homogeneidad de las barrancas 
sobre las cuales se iniciaba, en realidad, la primitiva y 
pintoresca edificación. 

Se pueden constatar, en los planos y gráficos de la 
época (1711-1718) las rutas y sinuosidades que fué nece- 
sario seguir, sin desvío, para tener acceso a la ciudad, en 
donde, por fin, se disfrutaba de cierta tranquilidad espiri- 
tual, y de otras cosas útiles y substanciosas. 

«lis se piquent sur-tout de bien regevoir les étrangers, 
et ont pour eux toutes sortes d'egards et de deferences», 
dice una crónica de 1702. 

Xo sabemos hasta qué punto podían considerarse ali- 
neadas las calles excéntricas. En cuanto a las primeras 
divisiones de predios ' o suertes de quintas y chacras, es 
sabido que se delimitaron por cercos de pitas y tunas, por 
entre las cuales desfilaban, en largas tropas, las enormes 
carretas cuy anas y arribeñas, — con sus macizos rodajes de 
madera; el lecho, armazón y techo de ranms y cueros cru- 
dos de toro, y el noque suspendido debajo, como la cum- 
brera que se prolongaba de la tolda, y de la cual colgaba la 
lonja que servía de punto de apoyo a la picana — cargadas 
de frutos, liacia los mercados de abasto, que en los primeros 
tiempos se encontraban en el centro de la ciudad, y ])oste- 
riormente en las plazuelas de la Concepción, Monserrat y 
Amarita. í]n nuestras notas y apostillas se deja cons- 
tancia — como se recordará — del clamor popular y la 
protesta constante de los ediles bonaerenses, cabildan- 
tes y cuantas justicias y magistrados, contra ese tráfico 
urbano. 



— cxxv — 

Por esas huellas profundas se penetraba hasta el núcleo 
inicial de la ciudad. No se con(K*ían aun calles empedra- 
das, y se confundían calzadas y aceras, hasta el extremo 
de tener que arbitrar defensas para salvar la solidez de los 
muros del humilde caserío, construidos de barro y paja, o 
de adobes mal cocidos. Los techos eran de paja y totora, 
y para aquellas casas con aposentos y zajíuim a la calle, 
en su máxima parte, sino en absoluto, se disponían con 
caída de dos aginas, una de ellas hacia la acera, en disposi- 
ción de ligerísimo alero. Hemos visto que los primeros 
techos de teja, fabricados en los hornos del barrio sur, 
fueron construidos por los jesuítas. 

Se observó, asimismo, en los suburbios — tal vez con 
espíritu de excesiva generalización — que «las puertas de 
las casas, los baúles, las canastas, las bolsas y casi todos 
los utensilios estaban hechos de cuero con su pelo largo: 
hasta los muros de los jardines, y una parte de las casas es- 
tán así construidas.» Lo afirma una de las crónicas de 1720. 

Sería, en todo caso, una singularidad de adaptación del 
hombre al medio, como lo fueron, en la misma categoría 
de satisfacciones y necesidades materiales, el consumo de 
huesos a falta de leña y carbón vegetal, y la ilimitada apli- 
cación de los cueros de vacunos, para los destinos más 
variados y caprichosos. Por otra parte, son bien conocidas 
las noticias que nos han demostrado el sorprendente des- 
arrollo de los ganados, a estilo bíblico. .\sí lo afirman 
Acárate du Biscay, Sepp y Behme, Pullen, la crónica del 
viaje a Buenos Aíits y alrededores de 1702 - 1706, los P. P. 
Tattaneo, Martínez y Castro, el cronista Pernetty. 

En los mismos autores encontramos la nota que trasun- 
ta lo que fué de mísera y sucia esta población ; las casu- 
chas o rancheríos con sus hortalizas, en las que predomi- 
naban los durazneros y limoneros y los cultivos periódi- 
cos de legumbres para el sustento diario; y envueltos en 
el mismo ambiente de las orillas, no obstante las diferen- 
cias sociales y materiales, se encontraban los futuros 
caserones y sus habitantes de los barrios inmediatos al 
fuerte y la catedral. 

Callejones, callejuelas y plazuelas, huecos y aceras per- 
duraron, hasta fines del siglo xviii, y aún más, en un esta- 
do de absoluto abandono ; invadidos por las aguas y loda- 



— CXXVI — 

zules, durante los prolongados inviernos de estas comar- 
cas, y sus vecinos frecuentemente diezmados por las pestes 
durante los más fuertes días de estío. 

Consta esta falta de energía y aptitud para iniciar la 
tarea, integral también, de adaptar el medio a las necesi- 
dades de una población, con preocupaciones sociales y po- 
líticas, en las actas del cabildo, representaciones ante el 
virrey de Lima 3' Consejo de Indias, memoriales de gober- 
nadores, entredichos caseros, interesados y curialescos, y 
en la terminante sanción del observador extranjero, (jue 
viene a darnos el concepto de los contemporáneos. 

Pero, entre estos últimos testimonios, no todos resp'ui- 
den a la sincera e imparcial api'eciación de las causas, 
calificación de remedios posibles para evitar las conse- 
cuencias perjudiciales o siniijlemente negativas para el 
desenvolvimiento progresivo del país. Ya explicaremos, 
cómo ejercitó su acción, en estos problemas del convivir 
internacional y en particular en el influjo de ciertos fac- 
tores económicos sudamericanos, la famosa Compañía de 
Mar del Sur. 

Mientras tanto — y mediante el comercio interprovincial 
e interregional, como nos lo han explicado meritísimos 
investigadores contemporáneos — la ciudad se })reparaba 
para jugar su papel de centro político, de cultura y cabe- 
za visible de esta nueva civilización. 

Las construcciones ó edificios que le imprimieran ma- 
3^or carácter a la ciudad, privados o públicos; la traza de 
la alameda, y otras obras para el «deleite y recreación» 
de sus habitantes, no se iniciaron hasta después de 1750, 
(jue, hasta entonces, armonizaron con el tipo general de 
las construcciones; ligeramente grotescas por su material, 
aspecto externo, excesivas dimensiones y escasa altura. 
]5!so podía exigirse mejores frutos a los alarifes de antaño, 
tan expertos tenían que ser para desagotar un pozo o un 
«diforme pantano» como para levantar la media naranja 
de nuestra iglesia catedral. Recomendamos la consulta de 
las Actas del cabildo, o el solo expediente de Paula Sanz, 
para la confirmación plena de nuestro aserto. 

A principios del siglo xviii^ la obra edilicia de umyores 
apariencias quedaba concretada en lo siguiente: fortaleza 
y guardias auxiliares, iglesias, conventos, hospital, colegio 



— CXXVII — 

de la Coinpanía, casa de campo del jijoberuador y casa» del 
cabildo. 

Xo vamos a iiiteutar un nuevo relato y exposición de 
todas las vicisitudes porque pasaron aquellos e<]ificios i)ú- 
blicos, hasta verlos, ])nede decirse, en sus sitios actuales 
y deíiuitivameiite erguidos sobre la masa de la monótona 
edificación que se desplazaba por instantes. Pablo Grous- 
sac, Enrique Pena y José Antonio Pillado las han bosíjue- 
jado con suficientes elementos gráficos y descriptivos. 

Y así como fueron anotadas dichas mejoras y transfor- 
maciones por los magistrados encargados de iniciarlas o 
por los comprometidos a ejecutarlas, no escaparon al ojo 
avisor del viajero, como no pasaron desapercibidos los fac- 
tores que podían propender o ejercer influencia en el futu- 
ro desenvolvimiento del país. 

Juan Pulleu, gobernador de las islas Bermudas, de paso 
y en misión político - económica, predijo la riqueza futura 
del país, y comprendió la posición preponderante de Bue- 
nos Aires, con respecto a las otras ciudades rioplatenses, 
l)asándose en el desarrollo de la agricultura y ganadería; 
Luis Pain, acepta en general las mismas conclusiones, 
pero asienta que los criollos, por su vanidad y negligencia, 
revelaban condiciones poco apreciables. 

Meses después de terminada la primera década del siglo 
xvni^ se instalaba, en Londres, la SotitJi - í^ea Company, 
que tanto contribuiría en los negocios marítimos de la 
Gran Bretaña y sus especiales relaciones en los que se re- 
ferían a las Indias Occidentales. La Compañía de Mar del 
Sur había divulgado entre sus interesados algunas noti- 
cias sobre estas colonias y en particular de la comarca 
adyacente a la ciudad de Buenos Aires, contenidas en un 
folleto de H. Molí, con el título de: A vieic of the coasts 
countries and Islands ivithin the limits of the í<oiith Sea 
Company, etc., the irhole collected froni the hest aiithors 
as icell manu Scripts as printed (1711) ; y según algunas 
versiones autoiizadas o la propia sospecha que nos sugiere 
el contexto, en 171() se publicaba, de<licado a los directores 
de la Compañía, un resumen del viaje y descripción de 
Acárate du Biscay, con el título de: A ReJation of Mr R. 
M's Voija(/e to Buenos Ayres: And from thence hy Land 
to Fot o si. 



CXXVIII 



La Compañía de Mar del Sur, constituida con capitales 
ingleses — 10.000.000 de libras esterlinas — y a cuyo frente 
se encontraba el conde Oxford y Bolingbroke, tuvo una 
influencia directa en las cuestiones internacionales que 
se ventilaron hasta la paz de Utreclit; obtuvo del rey de 
España el contrato de asiento para el tráfico negrero — y 
la posibilidad de realizar el de mercaderías — con las co- 
lonias españolas de las Indias occidentales, desde el Istmo 
hasta Buenos Aires, transfiriendo su administración al 
gobierno británico, y observando en su gobierno interno 
modificaciones esenciales para los nuevos e importantes 
fines que se le asignaban. 

Por razones de método no nos será posible entrar en 
mayores consideraciones, o por lo menos reflejar, en lo 
que a nosotros corresponde, último término geográfico de 
tales relaciones políticas y comerciales, como ellas se pu- 
sieron en práctica y con qué fines. Pero lo que haremos 
notar es la influencia constante — al lado de su prosperi- 
dad material — que alcanzara en el Río de la Plata, antes 
de dictado el reglamento de comercio libre de 1778, poste- 
riormente y durante el período de las invasiones inglesas 
y su acción lejana después de la revolución de 1810. La 
Compañía de Mar del Sur había realizado en Europa, ofi- 
cial y particularmente, toda una obra de propaganda !)(>- 
sitiva. 

De esa preocupación patriótica en el mayor poderío, 
capacidad productora y comercial de las nacionalidades 
que concertaron la paz de Utrecht, se derivó, como decía- 
mos, una corriente de viajeros hacia estos países, que re- 
correrían nuestras planicies y valles, tratarían de estu- 
diar las riquezas extractivas, visitarían nuestros villo- 
rrios y, no obstante el motivo inmediato o subrepticio, 
traerían considerables beneficios al país. 

Sin exagerar la parte de verdad absoluta que ])ueda el 
lector de hoy encontrar en esas memorias o descripciones, 
creemos que son dignas de ser conocidas, por cuanto, la 
mayor parte de ellas, han comprendido y relacionado las 
fuerzas positivas del progreso, la semblanza amable de 
sus habitantes y han juzgado con criterio elevado los pri- 
meros pasos de nuestra vida independiente. Podrán con- 
tribuir, asimismo, para el boceto que intentamos ensayar 



— C'XXIX 



d<» líiionos Aires y sus modalidudt^ (mUUcííis, duranto y 
posteriornionte a la época de los virreyes. 

Y este interés excepcional por nosotros apreciado, se 
A'erá confirmado, seguramente, cuando al texto explícito 
del juicio y de la obra de propaganda de la Compañía, se 
íisocien otros elementos sucedáneos que complementan y 
pueden suplir las imi)erfecciones de aquellas obseiTaciones. 
Comprenderían (^e complejo de elementos de tradición las 
memoriius de Sepp y líehme (1697), anónimo (1702-1700), 
Pullen ( 1711), Duí-ret (1720), Pain (1732), Jorge Juan y 
Antonio de T'lloa (1747), G. Anson (1748), Bougainville 
y Pernetty (1762), J. C. Davie (1797), A. Z. Helms 
( 1806), The Universal Magazine (1806), Fairbum (1806) 
R Hnll Wilcocke (1807), An authe^ntic narrative of the 
proceedings of the expedition under the command of Gen. 
Craufurd (1808), Notes on the Viceroyalty of La Plata in 
í^outh America (1808), W. Burke (1808),'h. M. Bracken- 
ridge (1817-1818), A. Gillespie (1818), A. Caldcleugh 
(1819-20), E. E. Vidal (1820), J. Mawe (1821), P. 
Schmidtmeyer (1822), S. J. Quesnes (1823), R. Proctor 
(1823), J. Miers (1826), R. H. Bonnyeastle (1826), F. B. 
Head (1826), J. Andrews (1827), Ch.'^Brand (1828), J. A. 
B. Beaumont (1828), S. Haig (1829), P. Campbell Scar- 
lett (1838) y J. P. y W. P. Robertson (1839). 

El criterio hispano, muy generalizado, sobre los modes- 
tos acomodamientos que requería esta ciudad de hacenda- 
rlos y comerciantes, giraba ali'ededor de lo que se veía y 
demostraba aceptable en algunas ciudades del sur de 
España. 

En un escrito del apoderado de los pulperos de esta ciu- 
dad (1788), dirigido al gobernador-intendente, se dice: 
«En Sevilla las casas son por lo regular de tres o cuatro 
c-uerpos, las calles angostas y tortuosas o delaverinto, i)or 
cilio motivo estando los cuartos bajos que sii*ven de Taber- 
nas defendidos del sol en verano logran en el invierno todo 
•el abrigo necesario contra los vientos y exalaciones frías 
que pudieran incomodar a los existentes en su puerta. 

«Al contrario en Buenos Ayres las Casas comunes son 
de un cuerpo solo, cuya altura no pasa de cinco a seis va- 
ras, las calles tienen la anchura de onze, con dirección se- 
guida hasta que termina, expuestas al embate continuo 



PüBL. Skc. Hist. — T. IX 



— cxxx — 



de los vientos. De suerte que eu Verano es intolerable la 
existencia a las Puertas de los Cuartos y Esquinas de Pul- 
pería por el sumo calor que causa el sol en ellas: y en el 
Imbierno por la continua agitación de los vientos que rey- 
nan en el Pays friysimos en extremo y difíciles de librar 
aun en lo interior de estas oficinas, como a las mas leves 
observaciones se deja comprender». 

«. . .siendo así que esta capital, por falta del empedrado 
son las calles un manantial inagotable de Polbo grueso 
y sutil, que elevado con los vientos continuos que se expe- 
rimentan era preciso que deteriorase sobre manera los gé- 
neros de abasto . . . . » 

Las diversas circunstancias que rodearan o ejercieran 
su influencia en los actos de gobierno de Vertiz, Loreto^ 
Arredondo, Aviles y el mismo intendente Paula Sauz, 
y que fueron expuestos por estos personajes oficiales en 
los considerandos de sus resoluciones, condicen con las 
observaciones de la mayor parte de los viajeros a quienes 
hemos nombrado y aun en detalles como a los que se refie- 
re el autor del testimonio que acabamos de extractar. 

Pero ninguna descripción de semejante procedencia es 
más sugerente ni más original que la de don Juan Fran- 
cisco Aguirre, inserta en su meritísimo Diario^ que nos 
hiciera conocer el señor Groussac; descripción que se re- 
fiere, particularmente, al año 1783, y a las características 
esenciales de la extensa provincia bonaerense y de su po- 
bre capital, sobre cuyo porvenir y sorprendente desarro- 
llo, por aquellos tiempos, expresaba, con insistencia, jus- 
tificado optimismo. Tropezona y todo por su forma, la 
semblanza social que Aguirre ha hecho con detalles y opor- 
tunas generalizaciones, complementan el boceto de la ar- 
quitectura total del villorrio en trance de convertirse en 
«gran aldea». 

Ante todo, llama la atención sobre el sitio y dice que los 
barrancos, cortados de trecho en trecho por profundas to- 
rrenteras, signen la dirección del meridiano «bajo el cual 
está la mayor parte de la población y la menor bajo el 
paralelo». 

Calles de diez varas y aceras de una y media. Casas de 
diverso aspecto o categoría, pero un franco predominio de 
casas bajas, de cinco a seis varas de alto; escasos edificios 



— CXXXI — 

piiblicos de carácter monumental; y entre los huecos o 
baldíos, sin cercos ni veredas, aun en pleno centro urbano, 
se iban delineando las plazas de Monserrat, Concepción» 
San Nicolás y Residencia ; plazuelas improvisadas y alre- 
dedores de ciertos lugares de concurrencia extraordinaria, 
como la Ranchería, Plaza de Toros, etc. Hacia el norte, 
nueve a diez cuadras al norte de la Plaza Mayor, se en- 
contraba una profunda y amplia zanja que interrumpía la 
edificación para dar salida a las aguas de lluvia; y así 
también aparecía hacia el rumbo sur, otro desagüe igual- 
mente considerable. En el plano de Azara puede apreciar- 
se, sobre poco más o menos, el desarrollo efectivo del cen- 
tro poblado y edificado, si no con igual precisión del plano 
del ingeniero Giannini, por lo menos con mayor armonía 
de tiempo, si se tiene en cuenta la época de los datos. 
Unas y otras observaciones se refieren a los años 1783-1800, 
y el plano de Giannini a los años 1805-1807. 

La tarea previa para llegar a la del empedrado de las 
calles fué la de proceder al desmonte y nivelación, de 
acuerdo con un plan oportuno; todo lo cual se encuentra 
referido o documentado en este tomo y directamente co- 
mentado en las notas y observaciones de este ensayo. Fué 
obra iniciada y proseguida gracias a los empeños del 
virrey Juan José de Vertiz e intendente Francisco de 
Paula Sanz. 

Las sendas maltrechas en los primeros años de trajín 
y de conformación urbana, se transformaron paulatina- 
mente en aceras enladrilladas, enlosadas o empedradas, y 
las mismas calzadas ganaron en forma, declive, aseo y so- 
lidez. Las primeras calles empedradas, 1780 - 1795, fue- 
ron las del Cabildo a la Catedral, del Cabildo al colegio, 
la llamada calle de las Torres, 150 varas o más, hacia el 
oeste, y desde los Bethlemitas hasta la Plaza Mayor. Agui- 
rre se refiere, particularmente, a la obra de pavimenta- 
ción emprendida por el virrey Arredondo (1794), con cri- 
terio certero y cautelosa disposición de recursos. 

De todos estos humildes progresos, exaltados a veces 
por cálculo o por simple don de halagar a propios y ex- 
traños, han escrito los transeúntes y forasteros que resi- 
dieran por días y meses en esta ciudad a ñnes del siglo 
XVIII y primer tercio del siglo xix. 



— cxxxir — 

Los detiene a iniichos de ellos el detalle bizarro, incues- 
tionablemente local, de las gentes entregadas a sus res- 
tringidos medios de vida, y de tal cual singularidad topo- 
gráñca o ergológica. Pero en muchos otros se encuentran 
los elementos para una reconstrucción de ambiente y las 
formas primeras de aquella idiosincrasia social de la 
ciudad. 

Pueden considerarse, sin embargo, muy ligeros, repeti- 
dos y subjetivos en exceso a los bocetos que varios de aque- 
llos descriptores han consagrado a Buenos Aires, sus 
habitantes y al trabajo en la ciudad, con excepción de lo 
que nos ha pintado Vidal. 

Se insiste, con diverso vocabulario, en lo que podríamos 
llamar «rogativas» interpuestas ante el juicio de la opi- 
nión contemporánea sobre la mísera situación del villo- 
rrio : pobreza o desnudez de las casuchas, pésima hechn 
ra de los caminos, hedor repulsivo de desagües y sitios de 
reunión o esparcimiento ; las nubes de polvo y el aire al)ra- 
sador en la villa y el suburbio, y la campana desierta que 
se extendía sin un árbol que fijara un límite visible, o el 
vendaval constante y helado y las persistentes lluvias de 
invierno que transformaban las callejuelas y plazuelas de 
la ciudad en una llanura inhabitable. Sol y lluvia consti- 
tuyeron el tema, en cierta forma de perífrasis, para expli- 
car aquellas penurias y vicisitudes, pero en cambio y an- 
dando el tiempo, fueron factores del extraordinario des- 
pertar de estos países. Con el sol y las lluvias verdeaban 
las dehesas y estancias de la región ríopl átense, donde 
l)acían numerosos ganados mostrencos, y ya entrados los 
meses de estío, la fragancia y el color de las mieses aniui- 
ciaba que nueva vida iba a surgir del rebrillar de la hoz 
en los rastrojos. 

A ese «temperamento» se debió la prosperidad ya na- 
ciente por aquellos tiempos virreinales, que los criollos se 
dignaban discutir y comentar, como lo atestiguan Azara, 
Aguirre, Doblas, Lastarria, Wilcocke, Andrews y otros. 

En esas memorias y en estos documentos está la cons- 
tancia de aquellos problemas graves del «común» : tráfico, 
calles y plazuelas con sus mercados de abasto; las calles 
y aceras con sus pasos, pantanos, lagunas de espeso léga- 
mo putrefacto, postes y pretiles, obras de enladrillado, 



— cxxxm — 



ohIosjkIo y tMujKMlnulo. Y toílas t'Siis i'iu'stioues que síímii- 
pre hiiu iuspirado el móvil pi-ogresista de los ediles de todo 
centro de al¿?iiiia pretensión, puede decirse que fué moti- 
vado, como se recordará a buen seguro, por la rel)eldía d<' 
los liii-sutos arrieros y trajineros cuy anos y porteños: el 
ífaucho. Eran mestizos, mulatos, negros, tapes, de dudosa 
condición, pero genuino producto del medio, que después 
de atuitlir las calles del arrabal con sus discusiones en 
los puestos de liandola, figones y pulperías, o canturrian- 
do sus aires regionales, volvían de retomo con sus i*ecuas 
y carretas, y se internaban en la pampa, por largos días, 
a vivir en melancólica grandeza. Después de José Hernán- 
dez, Hilario Ascasubi y Estanislao del Campo, nadie los 
ha revelado mejor que Martiniauo Legnizamón. 

Entre los viajeros cuyos nombres hemos recordado, va- 
rios son los que dedican sendos párrafos de sus observa- 
ciones a pintar el paisaje agreste de la pampa, en el que 
naturalmente se destacan, después del hombre y el medio, 
la carreta, la galera, la posta y la tropilla. Pero no nos 
permite el propósito de este ensayo la consideración par- 
ticular de los elementos sucedáneos de la vida url)ana. 
Debemos volver a la idea que nos guía. 

«Ningún edificio hay en Buenos Aires — dice Aguirre — 
que merezca el nombre de magnífico; estoy cierto que si 
el viajero de España viera la ciudad no encontraría en 
qué formar la consideración acerca de las Nobles Artes; 
pero taml)ién me inclino que le gustaría y se diera por 
satisfecho de examinar la medianía general que se obser- 
va. No se ve lo magnífico, i)ero tampoco lo miserable; se 
entiende, en el casco de la ciudad, pues a .... de tierra es 
la mayor parte de ranchos. Las casas de Buenos Aires 
comprenden en lo general una superficie cuadrilátera; las 
principales dan por zaguán entrada a un patio al que 
caen las viviendas, que es circunstancia apreciable y muy 
ventajosa miren las puertas y ventanas al N. Son buenas 
casas y capaces: la major no ocupará media quadra. Las 
de segundo orden siguen el mismo estilo y también el de 
comunicar a las calles sin zaguán, sino inmediatamente 
por las salas y cuartos ...» 

De esta líltima forma de distribución eran, pues, las 
casas de los comunes burgueses de Buenos Aires y de 



— CXXXIV — 



Montevideo, a mediados del siglo xvni^ como lo refieren 
Bougainville y su subordinado y compañero de expedi- 
ción Antonio José Pernetty (1763-1764). 

Confirman la exactitud de estos datos viajeros poste- 
riores, como Azara (1790), Davie (1805), The Univer- 
sal Magazine (1806), Helms (1806), Wilcocke (1807), 
Craufurd (1808), Gillespie (1818), Caldcleugh (1819), 
Brackenridge (1819), Proctor (1825), Head (1826), An- 
drews (1827), Brand (1828), Beaumont (1828), Camp- 
bell Scarlett (1838) y Robertson (1839). 

Y en efecto, abstracción hecha de los amables o de los 
poco halagadores juicios británicos, es evidente que Bue- 
nos Aires colonial no resiste comparación desde el punto 
de vista de la estética en la habitación privada con sus 
hermanas y contemporáneas, las ciudades de México y 
Lima. Esto decimos guiados, o si se quiere alucinados, por 
algunos clásicos autores de la historia de América, entre 
los que están García Icazbalceta, Cervantes Salazar, 
Alonso Franco, Revilla, Peuafiel, Orozco y Berra, Gonzá- 
lez Obregón, Humboldt, Baxter, Romero de Terreros, 
sobre la ciudad de México, y en cuanto a Lima : Lizárraga, 
Cosme Bueno, Frezier, Ulloa, Andrews, Proctor, Camp- 
bell Scarlett, Bonnycastle, Wiener, Patrón, Unánue, Gon- 
zález de la Rosa y otros. 

El juicio que acabamos de emitir podemos considerarlo 
extensivo a varios otros centros coloniales sudamericanos, 
que sin las apariencias de expansión comercial, reunieron, 
en cambio, otros atractivos : el aderezo de las casas sola- 
riegas, la austera y noble vida de sus habitantes, que in- 
fluía en la muy criolla apatía de los vecindarios anónimos, 
los grandes y bien alhajados templos y beateríos, univer- 
sidades y colegios de influencia espiritual sobre las nue- 
vas generaciones de «españoles americanos». Factores y 
fuerzas de acción social que siguieron su ritmo y sus ten- 
dencias, no obstante las agitaciones profundas de fines del 

siglo XVIII. 

El esclarecido escritor William Walton en su An Expo- 
sé on the dissentions of Spanish America (1814), examina 
esa situación social y formula un llamado en favor de 
ella, que a la vez califica de : the melanchohj situatiou of 
Spanish America. 



— rxxxv — 

PiKMle decirse que en la jurisdicción de Buenos Aire» 
y aun del virreinato, los distintos intereses materiales se 
habían puesto en evidencia, y el progreso cultural iba a 
i*esponder a limitadas tendencias espirituales. 

Los europeos ilustrados que visitaron nuestro país, lla- 
maron la atención a los lectores de sus memorias e itine- 
rarios de viaje, sobre la extremada sencillez de la vida 
urbana de todas las ciudades argentinas, y en particular, 
de la modestia del moblaje y la indumentaria de las 
gentes. 

En realidad era correlativa a la exigua extensión edifi- 
c*ada y a la pobreza y desaliño de la ciudad, en sus cuatro 
costados, las escaseces, privaciones y otras formas invo- 
luntarias de virtudes severas. 

Grandes edificios fueron ya, a principios de 1800, los de 
la Catedral, San Francisco, Santo Domingo, La Merced, 
San Miguel, San Nicolás, Concepción, Monserrat, con- 
ventos y colegios, el Fuerte, la JRecova Vieja, el Cabildo 
j cárcel. Pero siempre no fueron hermosos, ni higiénicos, 
ni muy sólidos. Así lo aseguran los que reunieran elemen- 
tos para conocer sus orígenes y transformaciones: V. 
O. Quesada. M. R. Trelles, J. M."^ Gutiérrez, V. F. López, 
J. A. Pillado, E. Peña, M. Bilbao; y en forma altamente 
interesante por el señor Pablo Groussac. Peílimos permiso, 
pues, para no insistir en semejantes descripciones. 

De esos llamados monumentos se han ocupado algunos 
"viajeros, contribuyendo con criterio imparcial a llamar 
la atención sobre el aspecto que ofrecieran en sus retoques 
V agregados sucesivos. En dicho sentido se han expresado : 
Anónimo de 1702 - 1706, López, Aguirre, The Universal 
^lagazine, Authentic and Interesting description of the 
•city of Buenos Ayres, Wilcocke, Brackenridge, Brand, 
Andrews, Vidal, Beaumont, y de un modo particular y 
«exagerado un caballero británico residente en Montevideo 
tjue redactó un breve opúsculo de propaganda, con el títu- 
lo de: y otes on the Yiceroyalty of La Plata, in South 
America: with a sketch of the manners and character of 
the inhahitants, etc. (1808). 

Termina su parágrafo, sobre estas cuestiones edilicias, 
así: The streets of the city are regular and it has a noble 
:square, adorned icith elegant and splendid edifices. 



— CXXXVI — 

La segiiuda Catedral, coino los diversos edificios circun- 
dantes o inmediatos a la plaza mayor, no se definen hasta 
después de 1836, tal como aparecen en la hermosa vista 
panorámica de E, Kretschmar, editada en Londres en 
18J^2, y desde entonces para erguií^se y destacar sus cúpu- 
las entre la masa chata y monótona del caserío que se ex- 
tendía por instantes. 

Después de la alameda, del circo de toros, de los baños 
públicos y de la casa de comedias, — en donde solían pre- 
sentarse motivos de atracción para los viajeros y de enér- 
gica actuación para los famosos alcaldes de barrio con 
bastón enmangado de plata, — los transeúntes y huéspedes 
de alguna distinción, eran fácilmente incorporados al 
mundo social de las familias fundadoras, y así pudieron 
observar, conservar y transmitir las más veraces impresio- 
nes. Y mediante el trato familiar lograron recoger intere- 
santes observaciones sobre algunos rasgos persistentes y 
nada edificantes de aquellas neoformaciones sociales, y 
otros de mera exterioridad, que se conocían por referencias 
documentales o por fragmentarias notas descriptivas, que 
trataremos en este ensayo de i*econstruir y complementar. 
Se deben esas útiles y singulares referencias de la vida co- 
lonial a Samuel Hull Wilcocke, J. Andrews, Kol)erto Proc- 
tor, F. B. Head, Alejandro Gillespie, J. A. B. Beaumont. 

No podemos decir los hijos de Buenos Aires que sobre 
la arquitectura privada de antaño haya llanmdo la aten- 
ción ningún sabio europeo, como de México lo hiciera Ale- 
jandro de Humboldt. 

Construidas las casas más comunes — por su amplitud 
— de ladrillos o grandes adobes, muros espesos, de barro, 
conchilla y cal, con mano de llana y de blanqueo, cubier- 
tas en muchos casos de tejas lomadas o de azoteas, estas 
últimas vinieron a generalizarse después de 1800. 

Eran de un aspecto harto sencillo, y tendían más a re- 
solver las necesidades de una vida de campo que una de- 
mostración de urbanización pretenciosa. Muy lejos estu- 
vieron aquellos alarifes de pretender la factura de répli- 
cas ni imitaciones de los estilos florecientes por entonces 
en España y extendidos a otras ciudades americanas, en 
la distribución, ornamento y colorido. Y podría también 
repetirse, como lo dijera el erudito Joaquín García Icaz- 



— CXXXVII — 

baloetil <le aljíiinas construcciones de México, que 8«*}j;úií 
su solidez, «cualquiera diría que no eran casas sino forta- 
lezas». 

A cierta distancia, y aun vistas desde la acera opuesta, 
demostraban ser muy bajas, — Agiiin*e, Wilcocke, An- 
drews, Beaumont — a lo sumo tendrían seis varas de alto 
sobre el nivel de la acera; las puertas, en general, sin 
dintel, y las ventanas de tamaño relativamente reducido, 
con modesta herraj ería y tan bajas que solían estar a muy 
pocos centímetros sobre el nivel del suelo. 

En las casas de techo de teja se destacaban el roblón, no 
siempre correcto, el pequeño tejaroz y los amplios de- 
rrames que se daban a las puertas y ventanas, a derecha 
e izquierda, desde el alféizar hasta la línea de la pared 
interior, para que unas y otras pudieran abrii*se de par 
en par y con ello dar entrada al aire y la luz. 

Se destacaban, asimismo, sencillas rejas voladas, lige- 
ras cartelas, y para el desagüe de los amplios terrados, 
largos arcaduces hacían escurrir el agua de lluvia sobre 
los enladrillados o enlosados de las aceras. Las mismas 
albardillas, sobre ladrillos, adobes o tapias, imprimían 
un carácter i^articular a los cercados adyacentes que 
solían resguardar a lozanos durazneros y limoneros. 

Estas casas eran las más y se distribuían tanto al norte, 
inmediaciones de la Merced y Catedral, como al sur, hasta 
muy cerca de los Bethlemitas. En este barrio sur se encon- 
traban, además, otras de mayor apariencia, para los gus- 
tos y modas de aquella época, propiedades de los más en- 
cumbrados personajes que, al decir de Aguirre, no las 
había de mayorazgos, pero sí de vecinos cruzados. Todo el 
lujo y el afeite de esas damas y caballeros se echaba a 
rodar por las escabrosas calles que tanto preocuparon a 
ciertos forasteros, y, de tarde en tarde, lo hacían en coches 
y calesas de sopandas, tan cómodas como poco útiles en 
semejantes circunstancias edilicias. 

La clase regularmente acomodada, especialmente de ha- 
cendados y comerciantes, que vestían a la moda y estilo 
de Andalucía, vivían, pues, en amplios y sencillos casero- 
nes. Y era proverbial entre americanos y europeos que 
trataran a esa nobleza porteña, sin tradición hasta enton- 
ces, su urbanidad, hospitalidad y trato llano. Así lo afir- 



CXXXVIII — 



man cuantos viajeros han escrito algo de esa vida y cos- 
tumbres, desde Pullen y Pain hasta Beaumont. 

En mucho se parecían a esas sencillas construcciones 
las de mayor carácter a que nos vamos a referir. En la 
forma, distribución y aderezo de los aposentos, el espacio- 
so patio central, con sus fuentes y aljibes, rodeados de 
macetas y copones con plantas y flores, pues lo permitía 
la benignidad de los días de primavera, otoño y estío que 
los patios abiertos al cielo recibieran aire j sol y fueran 
los interiores alegres y sanos. El zaguán o los portales, 
con ligeros o toscos artesonados y algún farol con velones 
de aceite o grasa, de recio soporte o pescante, incrustado 
en el ángulo de la pared. 

Las puertas y ventanas que daban salida o vistas al pa- 
tio y aun a la acera, foiinaban vanos amplísimos hasta el 
telar, donde tenían cómoda colocación, en ciertas horas 
de la tarde, las damas que solían sentarse a gozar del 
aire fresco y recibir las salutaciones de los transeúntes al 
pasar por las veredas, sin poderlas franquear — según 
Beaumont — por las celosas rejas voladas y ligeramente 
ornamentadas con el estilizado trébol de cuatro hojas. 

En tal cual casa que no podríamos individualizar, se 
vio algún principio de retablo, enmaderados de techos, cie- 
los rasos de brin, rejas llanas y lumbreras, pisos de ladri- 
llos, baldosas y madera; alacenas y desvanes, éstos cómo- 
dos para vivir, o estrechos, conocidos por desvanes ga- 
teros. 

En los zaguanes y aun en otras dependencias, y más o 
menos próximos al dintel de la puerta principal, un par 
de poyos, de buen material y categoría, complementaban 
y satisfacían el buen gusto y la comodidad. 

El adorno y el distintivo de las casas solariegas, no 
tanto de Buenos Aires, como de Córdoba, Tucumán, Salta 
y Jujuy, fueron las puertas y los balcones. 

Cuando se iniciaron las construcciones en altos, los bal- 
cones y vidrieras se destacaron por su gracia, particular- 
mente los balcones esquineros, con sus frisos de azaleas, 
rosas y malvones, y el ligero comblo a manera de faldón, 
que les imprimía un rasgo atrayente. 

Los más famosos frontispicios ríoplatenses no corres- 
pondían a los de Córdoba, Lima y México. No expresan 



— CXXXIX — 

nada al respecto Helms, Wileocke, Brackenridge, Mawo, 
ni el mismo Beaiimout. 

Muy contadas fueron, por los escasos vestigios y otros 
restos de aquel pasado, las puertas de dos manos o dos 
hojas, de espesos largueros y tableros reforzados con gi-ue- 
sa clavazón, para dar mayor seguridad y armonizar con 
la solidez de gorrones y tejuelos. 

Grandes aldabas y bocallaves se incluían en el postigo, 
y los tableros o peinazos, juntos y bien recios, eran man- 
tenidos y giraban gracias al sostén de tres pares de al- 
cayatas. Las ventanas internas o externas llevaban tam- 
bién seis alcayatas en cruz, a más de capuchinas en los 
postigos y una ligera aldabilla. Otros detalles y empleos 
sería largo de enumerar. 

El adorno de puertas y balcones consistía en molduras 
salientes que seguían los contornos de los huecos y se 
prolongaban hacia arriba, hasta tocar con los simulados 
arquitrabes. En las cornisas se emplearon molduras a la 
manera de cejas sobre los vanos, y en muchas casas, bajo 
los parapetos, constituyendo verdaderas cartelas y ador- 
nos volados. En vez del escudo de armas de la casa, que 
se estilaba ostentar en el coronamiento o cuerpo voladizo 
con cimacios y copones, aparecía algvin detalle de orna- 
mentación floral. 

Aun después de 1800, raras fueron las vidrieras y balco- 
nes volados; y muy lejos estuvieron los frontispicios más 
admirados en esta ciudad, de asemejarse a los de Lima, ni 
aún a algunos de Córdoba. Ejemplares se han conocido en 
esta ciudad, en los cuales las amplias puertas aparecían 
entre columnas embebidas, pilastras y contrapilastras, 
capiteles y arquitrabes, frontones segmentados, cimacios 
y pináculos que daban remate a tan aparatosas fábricas. 

Con la actividad del tráfico comercial fueron los interio- 
res de esas moradas alhajándose mejor en mejor : muebles, 
cortinados, terciopelos y damascos, esteras y alfombrados. 
Así lo recuerdan Wileocke, Andrews y Beaumont. Pero 
no faltaron a las amplias galerías y patios bonaerenses 
macetas cubiertas de flores que no tendrían nada que envi- 
diar, en fragancia y colorido, a las clásicas del país de 
Andalucía. 

Los europeos que residieron en Buenos Aires después 



CXL — 



de las invasiones inglesas, y en particular los biitáuicos, 
continuaron observando la sencillez en el vivir, la falta 
de los necesarios incentivos para el progreso general, la 
ilustración y el espíritu nuevo que exigían los tiempos; 
sin dejar de reconocer que la selecta sociedad porteña de- 
nunciaba su amor por las cosas que concretaban una cali- 
dad esencial, exquisita de rareza o arte. Pero sólo fueron 
estas ííltimas manifestaciones de ciertas singularidades 
personales, de mera excepción, y la orla que rodeara al 
buen cuño señoril. Justicieros y amables son los conceptos, 
a este i"especto, de Aguirre, Wilcocke, Andrews, Gillespie 
y Beaumont. 

Los refinamientos de la vida, por exiguos que fueren, la 
ligera educación de las costumbres, el salario remunera- 
dor, y otros signos de efectivo progreso social, no se advir- 
tieron hasta ese momento en el suburbio ni aun en la masa 
más o menos anónima, optimista y laboriosa, en todos los 
órdenes de la actividad, de la capital del virreinato. 

El iiltimo de los autores que acabamos de citar, recuerda 
algunos detalles de los interiores de aquellas casas; aíir- 
mando que la mayoría carecían de los más imprescindibles 
recursos para una vida de costumbres higiénicas, mejor 
preparada para la lucha en aquellas circunstancias Y re- 
calca, con persistencia digna de su raza, sobre el uso de 
aquellos braseros o chufetas, de pálida lumbre, en cambio 
de chimeneas, alrededor' de los cuales se solían sentar los 
señores, arrellanados en su propio egoísmo y entregados al 
comentario de malévolas consejas. El moblaje adocenado 
de sillas y consolas en tan enormes salones, la falta de 
apego al lióme, le abatía el ánimo hasta llevarlo a formular 
generalizaciones infundadas. Así como éstos, otros rasgos 
sugerentes fueron temas de sus notas. 

En los tiempos en que Beaumont redactara sus impre- 
siones de viaje para destinarlas al libro que luego publicó 
con el título de Travels in Buenos Ay res, etc., la pobla- 
ción nativa, que por reflejo o por impulsos iba preparan- 
do el progreso del país, realizaba, con mayor raciocinio a 
fines del siglo xvni^ la incorporación en su seno de nuevos 
elementos étnicos y sociales — ya que los factores mate- 
riales eran introducidos en virtud de consecutivas prag- 
máticas; — las instituciones y las perspectivas políticas 



— cxu — 

iban experinitMitaiido iinii profunda niodificación, tanto 
como los i*etoques fundamentales de sus viejos monumen- 
tos arquitectónicos, y el desarrollo acelei-ado de la riqueza 
y su atesoramiento se pronunciaba en la forma que lo 
había interpretado y previsto Juan Pullen en 1711. 

Las ideas y sentimientos invocados como formas del 
progreso de las socic^flades, o exhibidos en la práctica 
como signos de toda nueva civilización, i'etofíaron aquí en 
el Río de la Plata — como las plantas y las flores de aque- 
llos jardines viri'einales que nos pintara Wilcocke — y 
consiguieron afianzai*se, dado el valor que les imprimiera 
la vida independiente. 



Lms María Torres. 



Sección de Historia. 
Rueños Aires, *? de affosto de 1918. 



J 



ADMINISTRACIÓN EDILICIA 

DE LA 

CIUDAD DE BUENOS AIRES 

(1772-1805) 



Pri'.i.. -^i:.'. líisT. — T. IX 



ADMINISTRACIÓN EDILICIA 

DE LA 

CIUDAD DE BUENOS AIRES 

( 1772 - 1805 ) 



PRIMERA PARTE 
ANTECEDENTES LEGALES 

SOIÍKE TRAZADO, CONSERVACIÓN DE CALLES Y ALUMBRADO 



EXPEDÍEXTE OBRADO SOBRE LA RENUNCIA QUE HA HECUO D." FaCUNDO 

DE Prieto y Pulido de su oficio de Procur/ Ordin/'° del mitn.' 
DE ESTA Ciudad que obtenía en D." Andrés de Ibieta de este Ve- 
cino ar." 



N." 1. — Bando publicado en 21„ de Mayo de 1772,, para el Aseo, 
Limpieza, y Poíicia de la Ciudad de Buenos Ayres. 

(21 de Mayo de 1772) 



(Para los Señores D." Pedro Amarita, y D." Pedro Velarde y por muer- 
te del ultimo para D.° Andrés de Ibieta — Elegido por su ex.' en 15 
de Xov." de 1783 = Y por muerte de d." Pedro Amarita d." Jacinto 
Arsono nombrado en 10 de Sep." de 1784. '. Copiado desde la pá- 
gina 20 á la 31 de este Exp."). 



Capítulos del Baiulo 

1." Que es de su cargo el cumplimiento de los Bandos 
publicados por este Govierno, y los que en adelante se pu- 
bliquen, en lo que sean concernientes á los referidos obje- 



' Noticia (\\w se pasa a los Señores D." Pedro Velarde y D." Pedro 
Amarita eomisiarios nombrados para la observancia, y cumplimiento de los 
Capitules del Baúdo de Buen Govierno publicado en veinte uno de Mayo del 
.corriente año en el Distrito, que se señala a dichos señores, que es desde la 



tos, y se explique en los siguientes capítulos, para cuyo 
efecto se les dará testimonio de ellos. 

2° Cuidaran, que todas las Ataonas, y canchas se cie- 
rren después de oraciones : y obligaran a los Dueños pongan 
puertas en ellas, baxo la pena determinada en el Bando de 
veinte de Septiembre del año pasado de setenta, si no lo 
egecutan. 

3." Los Pantanos que huviere en las calles de su Barrio, 
liaran se cieguen, y queden sin embarazo alguno las co- 
rrientes de las aguas de Norte á Sur ; y de , 

f. 20 vta. obligando á los carreteros á que / conduzgan el cascote, y 
tierra necesaria. 

4.° Reconocerán, quando les paresca conveniente, las me- 
didas de las Pulperías, la equidad de precios con la venta 
de Géneros comestibles, su calidad, y particularmente el 
peso del Pan, para que sea arreglado á lo dispuesto (sin 
perjuicio de las Prerrogativas del Regidor Fiel Egecutor 
de la Ciudad) haciendo que en dichas Pulperías, Tende- 
jones, Tiendas, y oficios públicos haya farol encendido en 
la puerta de la calle, mientras estén abiertas de noche, 
según está mandado. 

5.° En su Distrito cada comisionado matriculará, luego 
que entre a su egercicio todos los vecinos, y residentes en 
el, con individual expresión de Nombres, Estado, Empleo, 
ú oficio que tengan, numero de hijos, esclavos, y sirvientes 
de ambos sexos, con sus clases y estados y egercicios: 
verificada esta diligencia, ninguno de los matriculados 
podra mudar de casa, ni ausentarse a otro destino sin el 
previo aviso del comisionado. 

6.° Mandaran á todos los Dueños de casas Arrendata- 
rios, Alquiladores, ó Posadores & baxo la multa de diez 
pesos aplicados a gastos públicos, que pasen á sus manos 
una exacta razón, ó noticia por escrito de todos los que 
entraren, ó salieren de sus casas, inmediatamente que lo 
verifiquen, exponiendo en ella el motivo, por que se ausen- 
tan, á donde, y de donde vienen. 

7.° Las Matriculas de Vecinos, Tiendas, Pulperías, Po- 



esquina de Fanecas, en que vive D." Fran."^" Congé calle de San Miguel, 
basta la de Antonio Dias nombrada la Ballena, y desde la de D." Rapbael 
Martinez calle de San Pablo hasta la de Santiago el c-oníitero junto a la 
zanja cuyos capítulos son los siguientes. 



sadas, ó Figones liaran ron una hoja para / cada casa, de- f. 21 

xaudo todo el ámbito posible para anotar en ella las mu- 
danzas, ó entradas de entre año. 

8." Zelaran y Vigilaran el ilícito trato, indagando con 
empeño los cómplices, ó consentidores, y los prenderán, y 
conducirán á la prisión mas inmediata dando cuenta a 
este Govierno para su devido castigo. 

9.° Ninguno podra fabricar casa sin previa noticia del 
comisionado de su Distrito, quien con algún Inteligente, 
ó con el Piloto de la ciudad, le señalará la altura, en que 
ha do poner el piso de su casa, según la situación de la 
calle, de modo que en lo posible tengan en adelante la 
igualdad, y proporción que deven, y se eviten los pantanos 
por falta de corriente á las aguas. 

10.° ííadie podrá tampoco hacer calzada, ni otra obra 
exterior, sin que igualmente se le determine por el comi- 
sionado la situación, en que la deve poner, como ni cavar 
cosa alguna de la calle, hacer, ó depositar barro en ella. 

11.° Tendrán especial cuidado los comisionados en el 
aseo de las calles de su Distrito, obligando a los vecinos, 
á que en el frente de sus casas no permitan basuras, ni 
inmundicias, sino que juntándolas dentro de ellas á la 
noche, ó en la hora que pudieren, vayan sus esclavos á 
arrojarlas á las Zanjas, ó parages, donde se les señale: 
como asimismo no permitirá animales muertos, para lo 
que se destinaran sitio, donde enterrarlos, y se subminis- 
trara al Ofi / cial de Guardia de la Barranca los Presi- f. 21 vta. 
diarios que pidan; y los carreteros estarán obligados & 
conducirlos al mandato del Comisionado pena de diez 
pesos. 

12.° Harán componer, y hacer á los que no las tengan, 
las calzadas con sus Postes para el Paso de las Gentes á 
pié, determinando plazo de los dias que concideren ser 
necesarios é imponiendo la multa de sincuenta pesos, si 
cuinplido el termino, nó huviesen verificado la obra: y 
esta misma multa exigirán á los que pasaren á cavallo por 
dichas calzadas, obligando también á los que quebraren 
algún Poste, á que lo repongan. 

13.° Será de los objetos principales de los comisionados 
hacer que cada uno de los Dueños en su Distrito levanten 
tapias de Ladrillo en todos los huecos de las calles, ó que 



edifiquen para evitar por este medio los desordenes, escán- 
dalos, y muertes, que en dichos parages se experimentan; 
y para su cumplimiento señalaran los comisionados á los 
Dueños el plazo, que concetuen necesario. 

14.° Ningún Pobre de ambos sexos mendicante por las 
calles podra pedir limosna sin el correspondiente Pasa- 
porte, ó Licencia del comisionado de su Distrito, so pena 
de un año de Barranca siendo lioml)re, y si fuese muger, 
un año de cárcel; y para evitar el desorden, que en este 
particular se padece, cuidará el comisionado indagar las 
f. 22 circunstancias precisas del Pobre / para concederle la 

licencia, y de hallar sospecha, ó fraude en los que inde- 
vidaniente la soliciten, los arrestará dándome cuenta, para 
que sufran el correspondiente castigo de vagos, y polillas 
de la República. 

15,° De toda la gente vaga, y mal entretenida, constando 
serlo por diligencias reservadas que se hagan, y noticias 
que se tomen, se dará por el Comisionado cuenta a este 
Govierno, expresando la que haya en su Jurisdicción, y 
deterndnando inmediatamente su seguridad para aplicar- 
los donde convenga. 

16.° En los tres cuarteles, ó Barrios del Sur, se esta- 
blece al centro de ellos la Asamblea de Cavallería en las 
Casas de I)."'' Clara ^larques, inmediatas á la concepción ; 
en los del centro de la Ciudad la de Infantería en las de 
D.° Domingo Olmos, dos cuadras de la Capilla de Nuestra 
Señora de la Piedad ; y en los del Norte la de Dragonea en 
las casas del Barchilón Ponze de León, de la Recoleta dos 
cuadras para la Ciudad, a cargo de D.° Salvador Escola, 
situadas entre el Retiro y las Recoletas ; haviendo se colo- 
cado estos cuarteles en las situaciones que prometan el 
correspondiente auxilio á los Comisionados, Patrullar, el 

f. 22 vta, recin calles de sus termi / nos, prender a los ociosos, 

vagos, y mal entretenidos; y hacer aeimismo se cumplan 
los Bandos, y demás ordenes, que se hayan dado, y se die- 
ren por este Govierno, admitiendo en sus cuarteles a las 
personas que depositen, ó pongan ])resas los comisionados, 
y finalmente á quanto conduzga á la paz, y quietud de los 
vecinos. 

A todos los cuales comisionados juntos, y á cada uno 
para los asuntos que van expresados en este Bando, usan- 



- 7 — 

do de las Facii liados q.*" en mi residen, y en nombre de 
S. M., que Dios guarde, les confiero quauta jurisdicción 
económica es por dro necesaria, privativa y absoluta, sin 
que en ella puedan ser inquietados por ninguna de las 
justicias, quedando únicamente sugetos a este Goviemo, 
á quien darán cuenta de todas las dudas que les ocurrie- 
ren, o de los medios, que juzgaren más oportunos. 

Y para que todos los vecinos, y residentes en esta Ciu- 
dad cumplan y obedezcan quanto vá mandado, se publi- 
cará por Bando en los Parages públicos y acostumbrados. 
Que es fecho en la Ciudad, de la Santisima Trinidad, y 
Puerto de Santa Maria de Buenos Ayres á veinte y uno 
de Mayo de mil setecientos setenta / y dos = Juan Joseph '• 23 

fU- ]'rrtiz = Por mandado de su señoria = Joseph Zenzano blanco) *" 
ess."" Real publico, y de Govierno. — 

Joseph Zenzano 

eas."» p."* y de Gov.*» 



1.°. . . Continuando el Superior Gobierno de esta Capi- f. 25 

tal en la beneñca idea emprehendida para llevar á su Com- 
plem.*° la importante composición de sus calles, y apare 
ciendo ya removidos en la mayor parte aquellos grabes 
incombenientes, tantas bezes gi'abes incombenientes tantas 
vezes graduados de insuperables en las distintas ocasiones 
en que se agitó este interesante punto, hasta que alejó las 
primeras dificultades (las primeras dificultades) la pro- 
videncia publicada p."" vando en 4 de Febrero de este ano 
y todas las demás disposiciones dadas en la Instrucion 
impresa p.* la egecucion de esta obra, el Vando de 38 del 
mismo mes de Febrero; q.^ previno algunos puntos de Po- 
licía, relatibos al curso de ella, y el ultim.'* publicado 
en 18 de Marzo de este mismo ano comprehensibo de las 
restantes insidencias, cuya resolución se consideró precisa 
á facilitar su execucion por los medios menos gi'al)osos á 
este Vecindario: Ha visto el Govierno con satisfacion el 
feliz principio, y veloz increm.** de la obra, q.' en el corto 
tiempo q.^ ha mediado acredita ella misma: Y prometién- 
dose con tan positibo antecedente el cabal logro de esta 
empresa; Medita desde luego perfeccionarla en el empe- 
drado de todas las calles de esta Capital q.' á pesar de 



— 8 — 

otras muchas iniportancias q,^ ocupan la atención del 
Govierno, se dispone á verificar, consultando el beneficio 
conum a q." propende posiblem/" conciliable con el parti- 
cular interés de cada vecino, y sus respectibos dispendios. 

2. . . Urgiendo ante todas cosas el prevenir para en lo 
subcesivo el notable desorden experimentando hasta oy 
en la libertad, advitraria con q.^ los vecii^os emprehendie- 
ron la construcion de muchas casas, y la ninguna uni- 
formidad, y daños recíprocos, que tanto al publico como 
a ellos mismos resulta .... faltarse en. . . parte a las reglas 
f. 25 vta. y methodo / fixo de Policía q.^ están prevenidas, asi p."" 
las Leyes de Castilla y las de Indias como por las Keales 
Ordenanzas que en 1789 se extablecieron p.'' todas las 
Ciudades, Villas, y Lugares, de los Dominios de S. M. Se 
haze preciso llevar á su devido efecto y poner en practica 
todos los puntos de dhas ordenanzas que sean adaptables 
a las condiciones presentes, circunstancias locales de esta 
Ciudad, y bien de sus Vecinos. 

3. . . Mas como la maj-or importancia consiste en poner 
limite de una vez p.'' siempre á los abusos, y licencia co- 
mún conduciendo á evitar aquellos, y cortar estas, el que 
la ciudad tenga sus Alarifes Mros mayores de obras á 
cuya inspección estén sugetas todas las del publico : He 
venido en declarar y nombrar por tales á Juan Bautista 
jMarcela, y Pedro Preciado, baxo las regias, .y condiciones 
con que sirben este empleo los Alarifes nombrados en las 
demás Ciudades de los Dominios del Rey ; Y el M. T. A. en 
acuerdo de 6 de Agosto del corr.*^ ano ha nombrado tam- 
bién al Mro. Juan de Campos p.'' subceder en él encargo, 
comisión y funciones de tal alarife Mro. mayor al dho Pe- 
dro Preciado en los casos de su ausencia, ó muerte y subs- 
tituyéndole interinan!.** en todos que legitimam.*' puedan 
ocurrirse por enfermedad, ú otro motibo particular; los 
cuales Alarifes Mros mayores vigilaran exactam.*^ y con 
arreglo, y sugecion á las regias de su Instituto, a las Le- 
yes y Ordenanzas de Policía de que se hallan bastante ins- 
truidos q.^ unas y otras se cumplan y giiarden en todas sus 
partes por ser esto la principal obligación, y desempeño 
de su encargo. 

4 . . . Como toda novedad ó motibo que pueda producirla 
en las obras publicas, debe tener relación con el arreglo Ge- 



- 9 - 

neral en qiio so osta piitoiidiondo: Dorlaro que durante 
este, y hasta que el Ingeniero que la dirija concluya la 
comisión q.* a su cargo corre: dhos Alarifes Mros mayores 
de ciudad estén a su disposición, obedeciendo sus ordenes 
en cuanto corresponde a Policia, y cuydando de to- 
das las nobedades, y abusos que / permitir que se f . 26 

emprelienda obra alguna q.® no sea authorizada con su 
conozim.'° y por las reglas establecidas que se publicaran. 

5. . . Y p.* q/ se verifique en este próximo verano la en- 
tera Nivelación de la Ciudad, según, y conforme esta man- 
dado y queden construidas todas las veredas que han de 
serbir p.^ en lo subcesibo de Balizas constantes por donde 
se dirija, no solo la Fabrica de las Casas si no también 
el. gi*al arreglo del Plano de las calles por su centro. Es 
importante, y lo quiere, espera, y manda este Govierno que 
desde luego, y a proporción que el tiempo lo permita, se 
ponga mano a los travajos con empeño, encargándose a 
las Justicias de esta Capital, sus Alcaldes de Barrio, Di- 
putados comisarios, y demás personas a cuyo cargo corre 
esta comisión dediquen todo su zelo, y facultades a que 
tenga el devido efecto lo dispuesto, por combenir así a la 
causa publica, y mediante la authoridad, que respecti- 
bam.^ esta delegada en cada uno p."" este Govierno p.* ha- 
cerlo cumplir con sugecion a las reglas dadas, y baxo las 
penas declaradas en la materia contra la innobediencia, 
y morosidad, y las que particularm.'^ según los casos co- 
rresponda imponer en Justicia. 

G . . . Para que desde luego pueda desempeñarse en el 
todo ó en parte lo prebenido en la Instrucion publicada 
a los artic.^ 14 y 15 de ella en cuya verificación se interesa 
notablem.^^ la publica comodidad : Esta mandado por este 
(jrovierno, y se ha de llevar á devido efecto que se embar- 
guen todas las cantidades de Piedra que se hallaren en 
esta ciudad, y su distrito sean quien fueren sus Dueños 
mediante no haviendo de quedar empleadas en las Vere- 
das, como la misma Instrucion previene. Es preferible, é 
indispensable al transito común su empleo en las Esqui- 
nas, sobre toda otra imbersion á q.^ sus Dueños respecti- 
vam.'« quieran aplicarla. 

Para que los Dueños de esta Piedra no pierdan 

tomadas las providenc' / necesarias y expedidas las Or- f. 26 vt*. 



— 10 — 

denes combenientes a fin de que por justa tasación que se 
execute a satisfaeion de cada interesado, sean reintegrados 
sus importes respectibam.^ a costa de quienes correspon- 
da, según los puntos adonde se haya destinado p."" em- 
plearla; y en caso que alguno prefiera el que se le devuelba 
en especie ygual cantidad : Asegura también este Govier- 
no, que obligará á verificarlo a todo vecino a quien se car- 
gare y correspondiere su satisfacción. 

8 . . . Y siendo de notar que algunos vecinos han cons- 
truido sus veredas de Ladrillo de canto, contra lo espre- 
sam.** mandado en este punto, se previene que no sólo se 
les obligara á qualquiera vecino a desazer la suya y cons- 
truirla de nuebo bajo el uniforme methodo establecido; 
sino que se les exhigirá la multa de un peso p/ bara de 
las q."" p.' aquel orden construyere pues aunque esto tenga 
por objeto la mayor duración ó el menor gasto altera el 
orden gral, y ofreciendo por de contado un piso desigual 
é incomodo; Presta asidero a los Barros, sin permitir que 
jamas queden limpias estas veredas, como las otras, y en 
tiempo de Ilubias, lejos de proporcionar al transito del 
publico, las apetecidas ventajas, influye visiblem/" contra 
ellas sin que se puedan tener por verdaderos los principios 
de duración ó ahorro por que el Ladrillo sentado con 
cal con las condiciones requisitas, no asegura menos con 
su larga duración la economía á que pueda aspirarse. 

9... Con el mismo importante objeto de extablecer la 
g.' uniformidad y siendo también de notar el em[>eño de 
algunos vecinos en empedrar sus veredas : ínteres parti- 
cular siempre reprehensible por oponerse a la regla co- 
mún, y a. lo expresamente mandado por este Govierno en 
el artic." 7." de la Instrucción publicada: Se repite lo de- 
clarado en dho Artic." prohiviendo absolutam.** el que se 
construya vereda alguna q.'' no sea de Ladrillo ó Lozas 
como alli se señala; añadiéndose q.* quantas se hallaren 
f 27 empedradas deter / mina el articulo anterior. 

10. . . Interesando el común, y particular beneficio en 
q.® no reincida jamas en el desarreglo de los frentes de las 
Casas colocación de sus puertas, y Plano de las Calles 
que se advierte tan gral como graboso á muchos vecinos, 
que en la construcion de sus Edificios no obserbaron el 
primitivo alineam.'° y Padrón de la Ciudad tantas veces 



— 11 — 

encai'íiado por los N'andos de cuya inobservancia resulta 
el dispendio con que unos han restituido sus Edificios, y 
otros han de restituirlos al antiguo verdadero Plano de 
sus Calles: Declaro, que desde este dia en adelante no se 
emprehenda obra alguna, ni se renuebe Pared, abra ci- 
mientos, ventana, ni Puerta a la calle sin expresa licencia 
de este Govierno q.® deverá pedirse por un memorial a 
nombre del mismo Dueño de la posesión ó de quien legi- 
timam.^ la Administre, baxo la pena de que a qualquiera 
que asi no lo hicere se le exihigiran cien pesos de multa 
a beneficio del fondo destinado p.^ la composición de las 
mismas calles ; y aun cuando no tubiere como pagarlos de 
contado, se le embargará para ello el mismo edificio; te- 
rreno, Materiales ó efectos q.^ en el se hallaren. 

11 . . . Teniéndose por combeniente el repetir lo prebenido 
en los artic* 16 y 17 del ultimo Vando publicado en 18 de 
Marzo del presente ano en punto a que se cierren todos 
los Huecos y quiten los cercos de Tunas en las Cuatro 
Cuadras desde la Plaza q.^ están mandadas componer, y 
también en todas las demás q.^ se hallen pobladas de Ca- 
sas : Se añade que los Diputados en cada cuadra, y los 
Alcaldes de líarrio en sus respectivos cuarteles, averigüen 
el numero de faroles q.* falten colocarse conforme se ha- 
yan quitando las Tunas, y cerrando dhos. Huecos y con 
expresión de Calles y cuadras lo noticien á este Gov." p.' 
providenciar en ello lo comv.** 

12 . . . Y respecto que es tan visible el daño q.* produze 
el abuso introducido en las quintas de atajar indistintam.*' 
sus Dueños los pasos públicos y grals. q.* tantas veces se 

han man p.*^ repetidos Vandos, vajo determi / nadas f. 27 vta. 

penas : se declara también q.^ en este mismo verano devan 
abrirse, y franquearse todos sin excepción alguna remo- 
viéndose al efecto quantos inpedimentos concurran a atra- 
sar esta determinación a cuyo fin tiene tomadas este Go- 
vierno todas sus Providencias. 

13. . . Y para que llegue a noticia de todos y tenga el 
devido exacto cumplim.^" lo q.^ p.*^ este Vando se previene 
y demás relatibo al gi'al arreglo de calles, y Policia q.' 
esta declarado p."- la instrucion y vandos anteriores: se 
unirá este á aquellos. Declarándose del mismo modo q.* 
el Ing.° encargado deste ramo, y su dirección los Alcaldes 



f. 28 



f. 28 vta. 
en blanco 

f. 29 



— 12 — 

de Vari'io y Justicias de esta Ciudad y distrito los Alcal- 
des Ordinarios en sus Cuarteles los Diputados Comisarios 
en sus Cuadras y cada vecino en particular: celaran pun- 
tualm.'^ la observancia de lo hasta aqui prevenido en estas 
materias y do lo que en adelante se declare en ellas, sien- 
do responsables, como también los Alarifes Mros mayores 
nombrados cada uno en su respectiba jurisdie." y en cargo 
de la omisión, tolerancia, ó descuydo q/ se advierte y de 
las mismas penas determinadas según los casos con mas 
las que particularmente combenga imponer, y grabar en 
justicia p/ combenir asi a la causa publica, y al interés 
de este Govierno en atajar y cortar de una vez para ciem- 
pre los innumerables abusos q.*' con perjuicio tan conocido 
de este Avecindarlo se lian radicado y autborizado en la 
voluntariedad arbitraria por imbeterada costumbre en 
ojíosicion de aquel estimable común veneficio, aseo, y lus- 
tre de una Capital tan acreedora á que se le procuren estas 
ventajas y a cuyo logro propende á este Govierno por 
todos los medios posibles. Dado en Buenos Ayres á Veynte, 
y tres de Noviembre de mil setecientos ochenta, y quatro 
= Francisco de Paula ^anz = Por mandado de su señoría 
=- Pedro Isuñez Escribano Publico, y de Cabildo. 

Es copia a la letra del Vando que por el ha sido 

publicado en el dia de su fecha y de / dente Go- 

vernador de esta Capital lo certifico, y traslado á Vnis. 
para su noticia, y cumplimiento en ese Cuartel de su en- 
cargo, á cuyo fin, quiere su señoría que Vms. se sirban 
acusarme formalmente su recepción, y disponer que se 
enteren de su contenido los Diputados Comisarios de las 
mismas Cuadras, quienes por este medio, y en fuerza de 
su comisión sean á Vms. responsables de lo que en cada 
una de ellas se contrabenga á lo q.^ en dicho Vando deter- 
mina el Govierno. 

Joaquín Ant° de Mosquera. 



Señores D." Andrés de IMeta, y /)." Jazinto Arceno. 

De R.' orden del Señor Intend.*' Govern."' prevengo á 
Vms. q.* inmediatam.*^ dispongan q.« en todo el distrito de 
sus Quarteles, se quiten y ai-rasen los cercos de Tunas, 



— i:', — 

apromiaiido á ello A los liiteiesadoa con todo empoño, y 
haciendo q/ en su Uigar, y demás huecos q.* haijra se le- 
vanten para cerrarlos, las correspondientes Tapias, cuya 
altura exceda la regular de un hombre conforme está man- 
dado por los Vandos bajo las penas determinadas en ellos, 
mediante q.' estrechando lo abanzado de la estación, es 
indispensable facilitar á las asriias su salida por las calles 
q.* devan tenerla para en el próximo Imbiej-no, y q.' se 
construyan las Veredas, á q.* desde luego obligarán Vms,, 
a cada Vecino, y Poseedor por medio de los respectivos 
Diputados, pasándoles ál efecto las ordenes mas executi- 
vas, en la inteligencia de q.* tantos dhos Diputados, como 
Vms. serán responsables de la inobediencia de ese Vezin- 
dario, y de los daños y perjuicios q." resulten al Publico 
de no poner desde luego expeditos los tránsitos por la cons- 
trucion de las expresadas Veredas, y de no abrir la corres- 
pondiente salida á las aguas, según corresponde, y está 
determinado. Y de quedar Vms. en esta inteligencia rae 
darán aviso, como del recivo de esta Providencia. Buenos 
Ayres 1.° de Marzo de 1785. 

Joaquín Ant.'' de Mosquera. 



f. 29 vta. 
en blanco 



Rcsp." en !.• de Junio de 1785. f. 30 

El Capitán de Ingenieros d." Juaquin Antonio Mos- 
quera, encargado jior este Govierno de la dirección de 
obras publicas y demás ramos de Policía en esta Capital : 
con fha de 11 de Abril próximo pasado, circuló de mi Orn, 
la correspondiente á todos los Alcaldes de Barrio, para 
que según los Artículos 8° y 15„ de la Instrucción im- 
presa, obligase á los vezinos, mediante los Diputados comi- 
sarios de las cuadras, á allanar y arreglar el Plano de 
estas, extraiendo todas las tierras resultantes de las exca- 
baciones, hasta perfecionar los desagües, para q." las Uu- 
bias del presente Ibieruo no hallen interceptadas las co- 
rrientes de q.^ redundarían Pantanos; y que abilitandose 
los pasos de las esquinas, tenga este publico libre el nece- 
sario transito, no deviendo ya ser, dudosa, ni equivoca la 
ventaja q.^ en la maior parte de la Ciudad presentan los 
desniveles determinados. Pero siendo notable q.* dhos Al- 



— u - 

cáleles (le Iranio, no solo, no hayan eontextado como devie- 
ron, y se les prevenía, la recepción de aquella orn ál refe- 
rido Ingeniero, sino q.** tampoco se há pnesto en practica 
lo determinado p/ ella : Hé tenido por comvcniente, pasar 
esta circular, haciendo ver lo irregular de este procedi- 
miento, y la falta de celo p/ el veneficio publico que 
f. 30 vta. axl / vierte este Govierno mucho tiempo hace en algunos 
de los Alcaldes y Diputados ; pues deviendo por Juezes de 
Harrio, concurrir con todo empeño ál mas pronto logro de 
las benéficas ideas promovidas por el Govierno, en cuia 
realización no deja de correr á todos sin ecepcion del inte- 
rés de vezinos, y estando obligados aquellos particulam.*" 
á esmerarse en obedecer los primeros, para dar el devido 
exemplo á los de su distrito : se experimenta todo lo con- 
trario en unos ú .otros ; por lo q.^ y siendo mui repreensible 
esta inobediencia, y tan positiva la contravención; nó po- 
dré dispensarme de tomar las rigurosas y serias providen- 
cias q." pida el caso, en el j)rimero que ocurra, contra qual- 
quiera de los Alcaldes de Barrio en quienes (por el mismo 
carácter de IMinistros de Justicia, subalternos de este Go- 
vierno, y cuia distinción y confianza merecieron se les de- 
claraze por vando publicado en 21. de Mayo de 1772) se 
dará escarm.*"" á los denms vezinos, haciéndoles que conoz- 
can cuan respectables son las orn. del Govierno, y mucho 
mas las que son inmediatamente provenientes del Sup."" 
del Reyno; y entre tanto se haze necesario repetir á Yms. 
por aora q." usando con los de su cuartel, de las facultades 
que les competen, hagan llevar y lleven á efecto, sin la me- 
nor demora, cuanto en razón de lo resuelto por el Govierno 
está disp.'° ó se dispusiere p."^ el Ingeniero encargado del 
f. 31 arreglo general, q." (como á Yms. deve constar) se / halla 

autorizado para q.*" es del resoi-te de su comisión é insti- 
tuto, y cuias orns. todas son dictadas p.'" este Govierno, en 
uso de las facultades que le están delegadas, y se le de- 
clara."; advirtiendo a Vms. que siendo estas materias re- 
sueltas con tanto acuerdo y examen por el expresado sup.' 
Govierno, y haviendo de producir, un beneficio tan patente 
yá este vezindario : no deve prevalecer distinción, ni pri- 
vilegio alguno, por ser preferente á todos, el de la causa 
común, é interés publico; lo que tendrán Vms. entendido, 
y lo harán entender por los Diputados Comisarios de las 



- 15 - 

Cuadras á todos los vezinos d<* ellas, inl ¡mandólos q,* á 
la moiior inoUediciicia, de que me diere aviso, dispondré 
con el auxilio nezesario, se destinen con los cabos militares 
T Soldados que sean precisos, los operarios, peones, y ca- 
rretillas p." q." todos mantenidos v pagados seg.° corresp.*^ 
á costa del que motive esta Provid.% se execute la obra q.* 
le tocare, cargándole ademas de todos sus gastos, las mul- 
tas determinadas é imponiéndole, y haciéndole sufrir con 
todo rigor de Just.*, las demás penas q.* convengan á su 
calidad en el caso; y de la intelig.'' y ovedecira/° de esta re- 
solución me darán Vms. pronto aviso. Buenos Ayres 31 de 
Mayo de 1785. 

Fran.'^" de Paula Sanz. 

Alcaldes de Barrío d." Andrés de Ibieta, y d.° Jaz.*" 
Arceno. 

(A rehiro (Jencral de la Xación. — Hacienda, 1785. — Legajo y.' 30, 
originales y copias certificadas, manuscritas : papel con filigrana, formato 
•iO X -^ cent., letra redonda, interlinea 10 mil., conserración regular, toda 
la parte inferior del expediente se halla deteriorada por la humedad. En la 
portada a más del titulo ejti-^ten las siguientes inscripciones. Parte supe- 
rior: Lrg." ¿O — »!." .S — Año de 11 H.^ (de la época) Leg." 263 — n." J/O.^O — 
(moderno). Parte inferior: Inv." SS.do /. JO b." (de la época) Leg. 30 — 
Ilac.^" — Erp.te n." 778 (moderno, con tinta roja). 

\.° B.° — KlEDMA. 

Hay un sollo del Archivo General 
de la Nación. 



f. 31 vta. 
en blanco 



N." 2. — Bando mandando observar una serie de prescripciones refe- 
rentes á la limpieza de las calles de la ciudad de Buenos Alpes. 

(15 de Enero de 1782) 



Un quartillo 
Sello quarto, un cuartillo, años de mil setecientos y ochenta y dos y ochen- 
ta y tres. 

(Hay un escudo). 

Don Diego de Salas Coronel délos Reales Ejércitos The- t 53 

niente Rey y Governador Interino de esta Plaza por au- 



— 16 — 

•senc'ia del exmo S/"^ virrey de estas Provincias del Rio déla 
Plata etc. 

Por quauto por repetidos validos está ordenado y publi- 
cado, lo que se deve ol)servar para el aseo policía, y limpieza 
délas Calles de esta Ciudad, con otros puntos interesantes 
al bien déla república, sin que hayan surtido su devido 
efecto, por lo que ordeno, y mando, se observen guarden, y 
cumplan los exf)resados vandos, y capítulos siguientes. 

Que ninguna Persona eche basuras ni inmundicias enlas 
Calles, Perros, ni Animales muertos, carne podrida ni otros 
desperdicios, que ocasionan putref ación, por el perjuicio 
quese sigue ala salud publica, cuidando de arrojarlas dhas 
inmundicias afuera déla Ciudad pena de doce p.^ 

Itten: que los dueños ó havitantes de Cassas tienda, ó 
Quartos, deven tener limi)ia su pertenencia, haciéndola 
f. 53 vta. barrer todos los días, vajo / la dha pena. 

Itten : que los Pantanos que ay en varias Calles los lle- 
nen de tierra, y cascote, dejándole la vertiente correspon- 
diente para que corran las aguas pues según opinión délos 
Médicos se han experimentado epidemias de Llagas, y otras 
enfermedades, ocasionado déla corruccion que causan las 
aguas detenidas conlas bassuras é inmundicias, que arro- 
jan en dlios Pantanos, pena que se llenaran acosta délos 
dueños délas pertenencias délas Casas, amas de que por su 
inovediencia seles exijiran la multa, á cada vesino que 
corresponda délos doce p.^ expressados. Itten : que en aten- 
ción áque las Calzadas, ó veredas que liavian enlos lados 
délas Cassas para poder transitar en tiempo de Lluvias, se 
han demolido y desecho enla mayor parte las refacciones 
y hagan de nuevo cada uno eiisu pertenencia, pena que si 
passados dos Meses que para esta obra se señalan no lo 
huviesen verificado se hará acosta délos dueños de dichas 
Cassas, y amas por la inovediencia seles exigirá la misma 
inulta de doce pessos. 
f. 54 Itten: Que los Panaderos, Pulperos, y / ninguna otra 

Persona pueda tener, ni tenga en sus Casas Quartos, ni 
Corrales, acopiadas porsiones de Leña de Cardo, viznaga, 
rama, ni otra que pueda ocasionar Incendio enla Ciudad; 
y quando mas seles permitirá hasta sola la cantidad de 
quatro p.^ y esto conlas precauciones, y cuidado devido, á 
que no prenda fuego sola pena déla responsavilidad que 



- 17 - 

por no cumplirse este mandato se sitíese en la Ciudad, y 
la de cien pessos. 

Itten : que siempre que por aljama desgracia se prenda 
fuego enla Ciudad sea la hora quese fuere dia, ó noche 
tengan la obligación de acudir, á apagarle todos, especial- 
ment^e las Justicias, para dar las disposiciones necesarias 
á oviar todo tropel, y desorden : Los Carpinteros, y Alvafii- 
les, con hachas, y otros Instrumentos para cortarle, donde 
fuese necesario, y los aguateros ó acarreadores de agua 
para traerla prontam.*« del rio, vajo la misma pena de 
doce pessos. 

Itten : que haviendose obsen'ado de algún tiempo á esta 
parte, quese rifan varias cosas estando prohivido por las 
Leyes, y providencia de este Govierno, ninguna Persona de 
cualquier estado calidad, y condición que sea, pueda hacer 
dichas rifas por los fraudes que de ello se comete con per- 
juicio / del j)ublico pena del perdimiento déla Alhaja, ó f. 54 vta. 
prenda quese rifase, y de veinte y cinco p.^ de multa. 

Itten : que los Panaderos ni otra persona alguna, pueda 
acopiar ni comprar, porciones de Trigo enla Campaña, 
Quintas ni Extramuros sin que primero venga ala Plaza 
publica, y se mantenga alo menos veinte y quatro horas 
para que pueda proveerse el vecindario pena de perdi- 
miento del que en otra forma se comprase, y de cien p.^ de 
multa. Todos los quales dhos Capítulos se cumplirán in- 
violablemente, y las dhas multas se aplican por mitad para 
la Cámara de S. M. y Cassa de Niños expósitos, y el celo, y 
cuidado de quanto va mandado alos Ale." ordinarios y de 
Barrio y demás Justicias de esta Ciudad. Buenos Ayres 
quince de Enero de mil setecientos ochenta y dos. 

Diego de Salas. 

Por in^° de su s.* 
Joseph Zenzano. 

Ess."" de Gov.» 



Doy fee que oy dia déla fha se publico el vando / antece- f. b5 

dente enlos Parages públicos y acostumbrados de esta Ciu- 
dad, y deje copia de el enlas Puertas del Ilt.* Cavildo. Bue- 

PCBL. Sec. Hist. — T. IX í 



- 18 - 

nos Ayres diez y seis de Enero de mil setes.°^ ochenta y 
dos = 

Joseph Zenzano, 

Ess."» de Gov.° 

(Archivo General de la dación. — Iñhro encuadernado en pergamino: 
Bandos 1777-1790. Original, manuscrito, papel sellado, formato 31 X 22 
cent., letra redonda, interlínea 12 mil., conservación buena). 

V.° B.o — BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



N." 3. — Bando del Virrey Vertiz sobre Tráfico de Carretas en el 
perímetro de la ciudad. 

(5 de Diciembre de 1783) 

D.° Juan Josef de Vertiz y Salcedo Comendador de Puer- 
to Llano en la orden de Calatrava, Teniente General de 
los Reales Exercitos, Virrey, Governador y Capitán Gene- 
ral de las Provincias del Rio de la Plata, Buenos Ayres, 
Paragua^^ Tucuman, Potosi, Santa Cruz de la Sierra, 
]Moxos, Guios, Charcas con todos los corregimientos, Pue- 
blos y Territorios a que se estiende su Jurisdicción délas 
Islas Malvinas, y Superior Presidente déla Real Audiencia 
de la Plata &.'' Por quanto es manifiesta la urgente necesi- 
dad de eficaz y pronto remedio que evite en quanto sea posi- 
ble los males y perjuicios que se originan a los edificios y 
Moradores de esta Capital que han llegado a hacerse intole- 
rables, no solo por su deformidad, y ningun aseo, y por su 
grande incomodidad que llega a imposibilitar el transito 
de muchas, y las mas principales, sino también por que 
estos males trascienden hasta lastimar la salud publica, 
según me hallo informado por los facultativos, y en consi- 
deración a que en la mayor parte son causados del continuo 
tragin que por ellas hacen como si fueran la campaña mis- 
ma, las crecidas tropas de carretas grandes que por su 
pesada constitución considerables cargas que conducen, y 
crecido numero de Buelles (sic) de que van tiradas, al 
mismo tiempo que desembuelven las calles, y hacen con- 



- 19 - 

siderables pantanos, estancan las aguas por muchos me- 
ses en ellas que pasan con el tiempo a la corrupción con 
las demás sensibles resultas bastantemente explicadas en 
las practicadas diligencias, por cuias fundadas razones, es 
de esperar que las calles que se liverten de dicho tragin 
se conservaran transitables, sin tantos perjuicios, y consi- 
guientemente se podran allanar y componer sin peligro de 
que puedan volver de pronto al mal estado, sin embargo 
de las continuas providencias que le han dado para su re- 
medio; Por tanto, contribuiendo a el como soy obligado, 
y alas importantes resultas que se seguirán de su consecu- 
ción, reservándome el aplicar las providencias conduscen- 
tes al mismo fin con arreglo á lo que permitan las circuns- 
tancias del Pais que succesivamente ocurran prohivc abso- 
lutamente la entrada délas dichas carretas grandes enel 
centro de esta capital, las que por ningún titulo podrán 
pasar desde el dia primero del próximo año de la plaza de 
Monserrate y la de Amarita, o nueva por la parte del oeste, 
déla del retiro por la del Xorte. y por la del Sur déla 
zanja que llaman de viera, quedándoles franco todo el lar- 
go o frente déla Barranca del Rio por la parte del Leste, 
que por ningún titulo podran subir, ni pasar délos demás 
limites señalados en que pondrán Piquetes circundando 
todas las calles prohividas a dicho tragin, y paso de carre- 
tas grandes, pena de cincuenta pesos aplicados ala obra 
de la composición de calles, y de seis meses de Presidio en 
la Barranca al que governare la carreta por la primera 
vez, y por la segunda se procederá a lo demás a que haya 
lugar en dro. y motive una tan circunstanciada reinsiden- 
cia y desacato, sin excluir el perdimiento de la carreta o 
carretas que infringieren esta providencia, y otras penas 
corresp.*^ a los Dueños de ella que hayan devido encargar 
a sus sirvientes su exacto y puntual cumplimiento. Pero 
l)or un efecto déla consideración que me deve el comercio, 
y que pueda executarse el transporte y conducción de sus 
efectos a lo interior de esta Ciudad sin la mayor retarda- 
ción, sin embargo de que en la mayor parte podría veri- 
ficarse por medio de Palanquines y Cabalgaduras como 
sucede en otros Puertos que no abundan de ellas tanto, ni 
con mucho como este Pais. con todo permito por aora el 
que al mismo fin puedan servir las carretillas pequeñas 



- 20 - 

que en el se unan que han de ser tiradas precisamente de 
un solo cavallo ó ^lula, y por ningún pretexto de mas bajo 
las penas que van señaladas; y para que conste 'devida- 
mente las que hay en el dia de esta clase y puedan recaer 
las providencias que exije la materia, se presentarán las 
que hayan de servir a dicho efecto en los Portales de cavil- 
do dentro del perentorio termino de quince días de la pu- 
blicación de esta providencia, en donde serán reconocidas 
y marcadas por el Diputado y persona que señale el Go- 
vierno de esta Ciudad sin cuio requisito no podran servir 
pasado dicho termino, pena de perdimiento de ellas, y bajo 
la misma no se podra construir alguna de esta clase sin la 
correspondiente licencia de dicho Diputado ([ue al tiempo 
de concederla, dará las dimensiones y Plan aque deve arre- 
glarse para que acabada, reconocida y marcada pueda 
usarse, pero de ningún modo faltando alguno de dichos 
requisitos', y para que tenga el devido cumplimiento lo 
aqui mandado, se publicará y fijará por vando en la forma 
acostumbrada. Dado en Buenos Ayres en cinco de Diciem- 
bre de mil setecientos ochenta y tres = Don Juan Josef de 
Vertlz. 

En Buenos Ayres a nueve de Diciembre de mil sete- 
cientos ochenta y tres : Yo el escribano de S, M. habiendo 
salido de esta Real Fortaleza acompañado de la Tropa 
que se destinó y a son de Pífanos y Cajas de Guerra por 
voz de Pregonero, hice publicar y publique en los sitios 
y parajes públicos acostumbrados de esta ciudad el vando 
antecedente, y para que conste lo pongo por diligencia de 
que doy fe = Antonio de Herrera = 

Nota — Que en nueve de dicho mes y año se fijaron los 
exemplares mandados del vando antecedente en los parajes 
públicos y acostumbrados ; y para que conste lo anoto = 
Herrera. 

Concordata. — Va cierto y verdadero este traslado, y 
concuerda con el vando y su publicación originales de su 
contexto que para en esta escribanía de Govierno aque me 
remito. Y para efecto de pasarlo al señor Governador, 
para los fines que en el se expresan. Yo Antonio de Herre- 
ra, vecino de esta ciudad escrivano del Rey nuestro señor, 
y Teniente del Mayor de Govierno y-Guerra de este Virrey- 
nato, lo signo y firmo en Buenos Ayres a veinte y tres de 



- 21 - 

Diciembre de mil setecientos of*h<'TU;i \ n,- ,,,.- - j'n 
sig:no = Antonio de Herrera = 

(Copia). 

(Colección de docutnentos de D. Benito de la Mata Linare». — Tom» Vil. 
folio 7. — Real Academia de la Historia). 

Conforme con su original. 
Marcos Jiménez de la Espada. 



N.° 4. — Bando sobre el uso de las carretas para el transporte de 
carga, por las calles de la ciudad. 

(23 de Diciembre de 17S3) 

Sello quarto, un cuartillo, años de mil setecientos y ochenta y dos y 
ochenta y tres. 

(Hay un escudo). 

Auto — / En la Ciudad déla Santísima Triuidad, Puerto t 5 

de Santa Maria de Buenos Aires á veinte v tres de Diciem- 
bre de mil setecientos ochenta y tres anos : El S.""" D.° 
Fran.''" de Paula Sanz, Caballero déla R.' disting^iida orn. 
de Carlos tercero, deel Gon.° de S. M., Intendente gral de 
Ejercito, y R.' Hacienda, Superintendente gral. de ella, y 
délas R.^ Rentas de Tabaco, y Xaipes de todo el Distrito 
de este Virreinato, y Governador de esta Provincia deel 
Rio de la Plata, dijo : que por quanto á consequencia deel 
Bando publicado por orden deel Ex.""" S.""" Virrey íde que 
se pondrá Testimonio por Cabeza de este auto) prohibiendo 
absolutamente el uso délas Carretas grandes en el centro 
de esta ciudad, és necesario diputar Persona, que reconoz- 
ca, y señale las pequeñas que se permiten, siendo del cargo 
de este Govierno su nombramiento : Por tanto concurrien- 
do en la Persona deel Regidor actual D.° Jaime Alsina, 
las circunstancias de eficacia, celo, y desinterés, que son 
proprios de este encargo ; debia nombrarlo, y lo nombraba 
su S.* por Diputado para este efecto ; quien como tal reco- 
nocerá todas y cada una délas Carretillas, que sele presen- 
taron. V havan de ^ servir tiradas do un s(»h> ('aballo, en f. 5 Tta. 



- 22 - 

el tragin, y acarreos deel Publico; j pues por ahora se 
permite el uso délas existentes, aunque no arregladas ala 
medida que deben tener las que se hicieren de aqui ade- 
lante; marcará con la señal que está dispuesta, todas las 
que sele presentaren indistintamente, como sean ya usa- 
das, pero de ningiin modo las que fueren nuevas, á menos 
que tengan la dimencion, y condiciones, q." se han seña- 
lado, y que dará alos Operarios que hayan de fabricarlas, 
siempre que selas pidan como deben, para q. todas queden 
al fin uniformes y no ocasionen en las Calles los fatales 
efectos que se han experimentado, y que por este bien me- 
ditado medio se procuran evitar, como nocivos ala salud 
publica, y contrarios al aseo, que tan loablemente consulta 
en ellas esta Providencia; cuidando al mismo tiempo, que 
de ningún modo se note la menor transgression, de que será 
responsable, verificándosele culpable omission, ó condes- 
cendencia; á cuyo fin siempre q." experimente alguna falta 
de obedecimiento, queno espera su S.^ déla Sumission, y 
respeto, que todos profesan, y rinden en esta ciudad á las 
orns. superiores, y deel conocimiento q.*' precisamente han 
de tener déla utilidad apreciable de esta disposición ; dará 
parte á este Govierno, para que castigue al delinquente 
con las penas establecidas, ú otras, que según las cii-cuns- 
£. 6 tancias correspondan en Justicia : Y para / que desde luego 

proceda á usar de su comission, y á la ejecución délo que 
está mandado, sele dará p/ el presente Ess."° Testimonio 
deel citado Bando, y de este Xombramiento, precediendo 
el aceptarlo, y jurando por ante el mismo Ess."" en la for- 
ma ordinaria. 

Y por este auto assi lo proveyó, mandó, y firmó su S/ de 
q.^ doy fe. 

Frati."" de Paula ^anz 



Antemi 



Antonio de Herrera 

Ess.-o 



Aceptaz.o" En Bucnos Aires dho dia, mes, y año : Yo el infi'ascrito 

y juram.'" Egs."° hice sabér el Nombraiu.'" deel auto antes.»'' al Reg."' 
D. Jaime Alsina, en su Persona; quien habiéndolo acep- 
tado, juró por Dios nro. Señor, y una penal úf Cruz, según 



- 23 - 

Dro. de iieár bien, y fielm.'^ sejj^uu su Ual sal)ér, y enieii.l» r 
déla Diputación, para q.» se le nombra; y lo flrnió (b»q.» 
doy fe — 

Jaime Ahina 
Antonio de [Terrera 

Sota. — En veinte y qiiatro de Diciembre ile mil setez.*" 
ochenta y tres: Saqué Testim." deel IJando, / Auto, y acep- t. o vta. 
taz.°° anteced/% y lo entrej^ié á D.° Jaime Alsina, escrito 
en seis ff.« primer Pliego de oficio, Y assi lo anoto p/' q.« 
conste. 

Herrera. 

Nota. — Saque copia del anteced.** Auto y aceptación y 
juram." en dos foj.^ Papel del sello Quarto, y la a^'ejíué 
al Exp.^ obrado á representación del II t.^ cavildo, solici- 
tando dée cuentas dho. D.° Jaime Alsina &." 

(una rubrica.) 

(Archivo General de la Nación. — Libro encuadernado en pergamino: 
Bandos, 1783-1791. Orifjinal, manuscrito, papel sellado, formato 31X23 cent., 
interlinea 12 mil., letra redonda, conservación buena). 

V.o B.» — BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General ^ 

de la Nación. 



N." 5. — Instrucción. Que deve observarse para la composición unifor- 
me de las Calles de esta Ciudad por los Sugetos que el Vecindario 
de cada una de ellas nombre y encargue en sus respectivoo dis- 
tritos para el desempeño de los puntos que aqui se prefixan, y 
para cuyo efecto quedan autorizados por el Govierno los que se 
diputen á este fin á quienes se auxiliará por las Justicias y de- 
mas en cuanto necesiten. 

(4 de Febrero de 1784) 

Deseoso el Exmo. 8enor D.° Juan Josef d<» Vertiz digní- 
simo Virrey de estas Provincias de dejar í\ esta Ciudad 
beneficiada en todo cuanto pende, y liá pendido hasta ahora 
de sus superiores facultades sin perdonar tareas, desvelos, 
é incomodidades para dejar establecido unos monumentos. 



— 24 — 

que al paso que no tienen otro objeto q/ el beneficio, y uti- 
lidad, común, eternizarán en la posteridad su memoria, ha 
querido concluir dichosam.*"- su mando con proporcionar á 
esta Ciudad el ultimo tan general q.® sin excepción de Per- 
sonas participen todos de su benéfica idea, constituyéndola 
en el grado de civilización, cultura, y aseo que correspon- 
den á ser hoy la Capital de un basto Rey no, y la Puerta de 
Naturales y Extrangeros en un Comercio libre, y la conce- 
dida internación de este para las Provincias del Perú: 
proporcionando p/ ultimo el que, limpias de las inmun- 
dicias é incomodidades en que la ha tenido constituida hasta 
ahora el abandono y ninguna Policía en sus calles, se res- 
pire ayre mas puro, y se remuevan de un todo las causas 
q." casi anualm/^ hacen padecer varias epidemias q/ des- 
truyen, y aniquilan parte de su vecindario; cuyo objeto, 
como que es el de la salud publica, ha sido el mas digno 
de la atención de S. E. y por consiguiente rehusa sepa- 
rarse de 8U mando sin dejarlo promovido en los términos 
posibles. 

Con el nuevo método de Gobierno recientem> estable- 
cido, cuyo encargo se me há confiado, corresponde ahora 
como ramo de policía este punto, y su verificación ;i mi 
cuidado, que sin desviarse de las sabias máximas con que 
S. E. pensó siempre completarlo, procurará conseguirlo, 
cuando no con tanto acierto, con no menos esmero, y con 
doble obligación a una, ciudad y Vecindario que me mere- 
cerán el mas sincero afecto é ingenua gratitud. 

Removido el óbice principal con el vando q.^ de orn. de 
S. E. se publicó con fha. de 5. del mes de Diziembre del ano 
próximo pasado para que no pudiesen entrar las Carretas 
de Bueyes en las principales calles de la Ciudad, sino 
hasta los términos que se han prefixado, resta solo el q." 
para la composición se den unas reglas fixas, q.® al paso 
q^ consulten su mas posible subsistencia, la hagan unifor- 
me, y menos grabosa ál mismo Vecindario, para cuyo fin 
meditados todos los puntos con la mayor reflexión por el 
Capitán de Ingenieros D.'' Joaquin jNIosquera encargado 
como Persona inteligente y practica en la dirección de esta 
obra, se ha tenido á bien dictarlos en los Articules siguien- 
tes a q.^ deverán arreglarse los Diputados de cada calle para 
su composición. 



- 25 



1m 

Pro\ist()s los Alcaldes de barrio de otros tantos exempla- 
res de esta Instrucción como calles ó dobles frentes de Cua- 
dras tienen en el Cuartel de su encargo llamará á los Ve- 
cinos, ó Poseedores de cada una de estas sucesivam.**, y 
enterándoles de su contenido, les pedirá nombren un Dipu- 
tado para q.® corra con la composición de sus dos respecti- 
vas frentes, y convenido este en hacerse cargo de ella, se 
acordarán unánimes para los gastos que les correspondan 
á cada uno según sus pertenencias; graduándose, y averi- 
guándose estos en caso necesario, o que quieran los mismos 
Vecinos por el Ingeniero encargado, deviendose desde luego 
principiar á el acopio de lo necesario para que tenga efecto 
con la mavor brevedad esta obra. 



2„ 

Uno de los principales objetos del Diputado deberá ser 
la averiguación de si en el distrito de su pertenencia hay 
algún vecino, ó Poseedor tan del todo destituido de arbi- 
trios y facultades q.^ con nada pueda concurrir á la com- 
posi.°° de ella ; en cuyo caso bien cerciorado de la imposi- 
bilidad, procurará, convocados los demás, ver si el total 
de estos se conviene librem.^^ á pagar por el insolvente; y 
de haver la mas pequeña dificultad, ó repugnancia cesará 
en el intento dando Parte al Gobierno de la indigencia de 
aquel Individuo, para que se proporcione sin el intentado 
gravamen á los demás, el pago q.« le corresponda. 

3„ 

En la averiguación de la absoluta insolvencia deberá el 
Diputado proceder con la mayor escrupulosidad, inda- 
gando si del todo es tan necesitado que no pueda contribuir 
al menos con una mitad ó tercia parte ; pues á el que pudie- 
se concurrir con algo, se le ha de obligar á ello para que 
los alivios q.» el Gobierno se propone dispensar recaigan 
en los Sugetos con proporción á su necesidad, é indigencia 



- 26 — 



4„ 



A los Vecinos que tengan carretillas propias, y quieran 
ocuparlas en el accarreo de lo necesai-io para la compos."" 
de su calle, como también los que quieran dar por Peones 
criados suyos, se les admitirán para el trabajo, y descon- 
tará la Parte de Pago que corresponda á uno y otro ser- 
vicio en la qta. q.« deva hacérseles del costo de sus respec- 
tivas pertenencias, valuándose aquellas, y estos por los 
precios corrientes: á iiieno;s q/ no quiera el Interesado 
concurrir voluntariam.te con este mas beneficio á favor 
de sus convecinos. 



El destino de Presos y demás auxilios q.^ el Gobierno 
intenta facilitar á los Diputados según sus informes, y las 
ocurrencias q.^ los hagan necesarios, deberán resultar en la 
cuenta del gasto de las respectivas frentes de cuadras para 
q.* se pidan á favor de aquel Vecino, ó Poseedor q.« caresca 
mas que otro de medios para pagar el todo ó parte de lo 
q.« le corresponda. 

Luego que se hallen convenidos con el Diputado los 
Vecinos 6 Poseedores de sus respectivas frentes, y acor- 
dados en punto de gastos, y acopios de materiales, q.* 
deverá verificarse cuando mas tarde en el termino de quin- 
ce dias contados desde la publicación del Vando q.^ para 
este fin se dispone, avisará el Di])utado al f'apitan de In- 
genieros D." Joaquín Mosquera Comisionado para la di- 
rección de esta obra, quien pasará con el Alarife Pedro 
Preciado á determinar los Puntos de los desnibeles, y ha- 
cer clavar los Piquetes que denoten los desagües de las 
calles iS:. ' : y en el curso de ella concurrirá igualmente con 
la ])osible frecuencia con el fin no solo de q.® se guarden 
las precisas i cglas de uniformidad, y se trabaje con solidez 
y firmeza, sino también con el de que se terraplene, y 
apisone la calle según arte. 



27 



Las calzadas q.« precisam.'*' serán uniformes (con ex- 
cepción de las q.p los Dueños á q.* correspondan tengan 
fondos, y quieran para la maior seguridad, duración y 
mejora de su edificio construirlas de losas) tendrán seis 
palmos de ancho sin comprehender la cinta de la misma 
piedra, ó de ladrillo de canto q.e há de correr al frente de 
ellas : y los que no puedan formarlas de esta clase las ha- 
rán de ladrillo sentado con mezcla terciada de cal, y de lo 
mismo la cinta de delante para que asegure mejor el cajón 
y haga mas durable el todo. 



8, 



Han de estar un palmo elevadas sobre el nivel de la ca- 
lle, cuyos dos distintos planos será del cuidado del Inge> 
niero marcarlos bien al Albaüil q.« por Parte de los Ve- 
cinos de ambas frentes esté hecho cargo de construirlas. 



9, 



Han de tener bien clavados en la tierra á cada tres va- 
ras de distancia un poste de buena madera, cuyo grueso 
abrace la cinta que corre al frente de la calzada, y cuya 
altura será igual en toda la ciudad á los que tiene puestos 
en la casa que habitó D.° Domingo Pérez, por q.^ mayor 
altura expone á varias contingencias. 



10, 



No se han de atar ahora ni nunca de poste á poste ma- 
dera, barra, ni cuerda q.^ de firme, ó provisionalm.** forme 
barandilla, por ser este un inconveniente q.* expondría 
algunas veces á q.^ acaeciesen desgracias, que se evitarán 
estando libre la entrada por cualquiera Parte de la cal- 
zada. 



- 28 



11„ 

Si los Vecinos de las respectivas dos frentes de cuadra 
se conviniesen con el Diputado, como podrá suceder en 
algunas en hacer todo el gasto una masa común, y prorra- 
tear su importe con correspondencia á las varas q.'' cada 
uno tenga de frente de cuyo modo será tal vez menor el 
costo; en este caso, sino les debiese toda la confianza ne- 
cesaria para este fin el Albauil q.« para ello tengan, podrá 
acordarse el Diputado con el Ingeniero en firmar aquel, é 
intervenir este en todos los gastos por menor diaria, ó 
semanalm.t*' \(\ de compras, yá de jornales; cuyas pape- 
letas formarán la cuenta total q.^' también si fuese necesa- 
rio justificará, y autorizará el Gov."° para mayor satis- 
facción de los Interesados. 



12 

Si los Vecinos de algunas frentes tuviesen facultades 
bastantes, y por su mayor interés, y común beneficio quisie- 
sen empedrar el todo de la calle perteneciente á ellas en- 
tre las calzadas, lo podran executar con sugecion á los 
mismos desnibeles, y reglas q.® les dicte el Ingeniero comi- 
sionado, y con presencia de la Parte q.° costeó la Ciudad, 
y dirigió el S/ Brigadier D." Josef Custodio en la boca- 
calle de Cabildo q.^ sale á la Plaza, para q.^ sirviese de 
exemplar en este caso. 



13„ 

No baviendo de empedrarse, es él mejor terraplén el de 
los despojos de ladrillo, y teja q.'^ producen los hornos de 
estos y en su defecto se usará de escombros, cascote, tierra, 
ó arena de la mejor calidad y condición q.« se halle; con- 
sultando el Diputado al Ingeniero, y consiliando ambos 
los posibles de cada Vecino ó Poseedor ó de todos juntos 
según estén de antemano convenidos. 



- 29 



14., 



Se quitarán ó quedarán sepultados, si los hay, los palos 
ó piedras que se hallen clavados, ó puestas en las trave- 
sías para pasar de unas aceras a otras en tiempo de lluvias; 
pues á mas de ser escusados con la nueva composición, 
exponen á algunas desíp'acias, ó caidas á los que transitan 
por ellas como se ha experimentado varias veces. 



15„ 

En todas las Esquinas se atravesará una cinta de pie- 
dra en el mejor modo posible, según repetidas veces está 
mandado por Vandos públicos con el objeto de sugetar los 
terraplenes, y calzadas; y donde los vecinos puedan, será 
mucho mejor q.^ se empiedre todo el cuadrado q.^ forman 
las cuatro esquinas de cada una de las frentes de las 
cuadras. 



16„ 

Igualm.*^ es indispensable en todas las esquinas el po- 
ner guarda-ruedas de piedra, ó madera de la mayor consis- 
tencia, cuia altura no exeda á la de los postes, para liber- 
tar de este modo las calzadas de las ruedas de los coches y 
carretillas al tomar en ellas su buelta. 



17„ 

Los Dueños de toda cochera deven lebantar su Puerta 
sobre la calzada, y con proporz."'' al ancho de aquella hacer 
esta de losas colocadas con el pendiente hacia la calle. 

18„ 

Las Puertas de calle que quedasen por el desnibel de 
esta, tan superiores á su plano q.* necesiten escalones en- 
cima de la calzada para entrar á ellas, se arreglarán por 
para que los coches puedan entrar y salir fácilmente; en 



— 30 — 

cuya colocación se ha de estar á las reglas que diere el In- 
gerí." comisionado, de suerte que nunca puedan salir, ó 
bolar de la pared mas que una tercia de vara, a fin de q/ 
no sean estorvo al transito de las gentes por la calzada : y 
los que los construyan de piedra estarán precisados á q.« 
sus esquinas no terminen de cuadro, sino circularm."^*, 
procurando seguir igual regla en los q.** se hagan de la- 
drillo, bien sea poniendo este dentro de un marco de ma- 
dera, 6 mamperlan, 6 bien de otro modo según el mismo 
Ingen.° dictase, acomodándose á las facultades é inten- 
ciones en esta parte de los Dueños de cada casa. 



19„ 

Estos respectivos gastos particulares de una ú otra 
sola pertenencia deven hacerse con separación por el Due- 
ño de ella, y no entrar en la masa común de la composi- 
ción de la calle deviendose entender lo mismo por lo per- 
teneciente á los Guarda-ruedas de las esquinas, pues en 
esta parte se consulta unicam.te el beneficio del Particular 
á quien corresponde, siendo solo el común y general la uni- 
formidad del cuerpo de la calle, calzadas y postes. 



20„ 

Las calles deveran nombrarse de Norte á Sur, y de 
Leste a Oeste por los nombres que hasta oy tengan ponién- 
dose en las esquinas de cada una en un cuadro de piedra, 
ó de madera embutido en la pared con letras claras de modo 
q.*' se hagan legibles á una regular distancia; y las q.^ sal- 
gan directamente á la Plaza principiarán sus nombren 
desde ella hasta la salida; deviendose contar su composi- 
ción por ahora desde las cuatro cuadras encontorno á la 
misma Plaza, á excepción de aquellas q.« continuasen con 
mas edificadas enteram.*' de casas, por q.'' en ellas ha de 
hacerse la misma composición q.* en las demás en aten- 
ción á no carecer de Vecindario. 



— 31 



21„ 

Para hacer mas cómoda la inteligencia de las mismas 
calles en la necesidad de buscar alííiina casa, se distin- 
guirán en ellas con nombre de cuadra las dos frentes de 
cada una; y para reconi])ensar el trabajo, esmero, y ac- 
tividad de los respectivos Diputados de estas por el cui- 
dado en su composición á beneficio y utilidad del mismo 
Vecindario, se pondrá en cada una de ellas otra Targeta 
igual á la de las calles con el apellido del Diputado, para 
que distinguiéndose y conociéndose en lo sucesivo por él 
perpetuam.^^, quede en ella y en honor suyo la memoria 
de este servicio hecho á favor de sus convecinos. 



22„ 

Ultimam.'* espera el Gobierno q/ se verifique este objeto 
tan interesante á una ciudad de la estencion de esta y de 
tanto lustre, y cultura, tan útil ál bien común de sus veci- 
nos, y q.* há merecido en esto, no menos q.^ en las demás 
cosas de su beneficio todos los desvelos y esmeros de dho 
S/ Ex.™° q.^ tan felizm.*^ le ha dirigido en su mando por 
tantos años en la inteligencia de que no obstante carecer 
la Ciudad de fondos propios para convertirlos en alivio de 
su vecindario, se propone hallar medios para irlos for- 
mando, a q.^ yá se há dado principio con algunos arvitrios, 
cuio ingreso se empleará con la mayor utilidad, de modo 
q.^ ni la ventaja sea equivoca, ni aparente, ni haya Indivi- 
duo q.^ no participe del beneficio, para cuyo fin no perdo- 
nará el Gobierno fatiga alguna, antes bien dará por bien 
empleadas cuantas le produsca un objeto tan preferente, 
dando gracias, y distinguiendo a aquellos vecinos q.^ mas 
celosos se esmeren en fomentar, o proponer cualquiera 
idea benéfica al bien común. 

Buenos Ayres á 4„ de Febrero de 17S4.. 

Z).» Fran."" de Paula Sanz. 



— 32 - 

Don Joaquín Antonio de Mosquera Capitán de Infante- 
ría Ingeniero Ordinario de los Exercitos, Plazas, y Fronte- 
ras de Su Magestad ; Director de las Obras Publicas de esta 
Capital j su arreglo General de Policía; encargado de el 
Detalle de las Obras Reales de esta Plaza; y de la dirección 
de su Real Presidio &.* 

Certifico que la precedente copia, lo es a la letra de la 
Instrucción Original formada por el Govierno de esta Pro- 
vincia para la composición de las calles de esta Ciudad, y 
cuyos exemplares impresos se repartieron en el dia de su 
fha á los Alcaldes de los Barrios y Diputados comisarios 
que al efecto fueron nombrados en todas las cuadras y para 
que conste lo firmo en Buenos Ayres á diez y nuebe de 
Noviembre de mil setecientos ochenta y cinco. 

Joaquín Ant." de Mosquera, 

(Hay lina rúbrica) 

(üolección de documentos de D. Benito de la Mata Linares. — Tomo VII,' 
folio 12. — Real Academia de la Historia). 

Conforme con sii original. 

Marcos Jiniene.: de la Espada. 



N.° 6. — Bando sobre el arreglo y trazado de calles. 
(18 de Febrero de 17S4) 

f. 10 Don Francisco de Paula Sanz, Caballero de la Distin- 

guida Real Orden de Carlos III, del Consejo de S. M., 
. Intendente de sus Reales Exereitos, Governador-Intenden- 
te de esta Provincia de Buenos-Ayres, Superintendente Ge- 
neral Subdelegado de Real Hacienda y Reales Rentas del 
Tabaco y Naypes en toda la Jurisdicción de este Virrey- 
nato &c. 

Habiendo dado en todo tiempo el Superior Gobierno de 
esta Capital las mas incontestables pruebas de su interés 
en promover, adelantar y concurrir con todos sus auxilios 
y esmeros á los fines mas dignos y útiles á este Público, 



— 33 — 

se propuso echar el resto de sus impulsos para emprehen- 
der la «^ando obra de la Composición de las Calles, medi- 
tando los medios mas suaves, benéficos y menos gravosos 
que puedan conducir al feliz término de completar tan 
digno objeto, removiendo ante todas cosas los estorvos que 
bacian permanecer á esta Ciudad en el estado mas perju- 
dicial y contrario a la salud pública y alas leyes de Po- 
licia que deben ser observadas rigorosamente en todo Pais 
que como este tiene tantos motivos para acreditar su cul- 
tura y proporciones para hermosearse, como con efecto 
separado el óbice de la entrada de las Carretas que hacian 
insubsistible qualquiera composición, y reemplazado con 
equivalentes todo lo necesario á lo preciso de los transpor- 
tes de los efectos del comercio y demás : ha resuelto que se 
dé principio á esta tan digna obra ; para cuyo fin, y perte- 
neciendome ya en el dia por el nuevo método de Gobierno 
el ramo de Policía á que corresponde el efecto y cumpli- 
miento de esta Superior determinación, deseoso yo de veri- 
ficarla y de imitar en quanto me sea posible el zelo de quien 
tan laudablemente la ha promovido ; después de haber for- 
mado una Instrucción que se repartirá por los Alcaldes 
de Barrio al Diputado que se nombre por los Vecinos de 
cada una de ambas frentes de cuadra de sus respectivos 
Quarteles para que en todas sea uniforme el método de esta 
Composición y pueda principiarse indistintamente por 
qualquiera sin miedo de imperfección bajo unas mismas 
reglas dictadas por el Capitán de Ingenieros D. Joaquín 
Mosquera á cuya dirección se ha confiado esta obra, me ha 
parecido conveniente para la conservación de ellas y que 
no se aje desde su principio la hermosura é igualdad con 
que es regular queden, determinar la observancia de los 
artículos siguientes bajo las penas y multas que en ellos 
se incluven. 



Que se quiten los albardones que hay desde el parage 
que llaman de D. Carlos inclusive Leste Oeste hasta lo de 
Juan Diego Florez y Xorte Sur desde el Horno de ladri- 
llos de la Merced y Quinta que llaman de la Torriente; cu- 
yas Quintas y Calles se hallan en mucha parte atajadas 

PuBL. Sec. HlST. — T. IX. » 



34 



por el curso de las aguas con dichos albardones, aleján- 
dolas de si y haciéndolas dar en las Plazas é interioridades 
de la Ciudad. 



II. 

Que para que el arreglo y composición sea uniforme en 
todas las frentes de las Quadras y travesías, deberá estarse 
precisamente á la Instrucción que para este fin se ha for- 
mado por el Gobierno con reglas bien meditadas y resuel- 
tas por el dicho Ingeniero comisionado á su dirección. 



III. 

Que para que Ínterin se vayan componiendo cada una 
de las frentes de las Quadras no se desluzca el trabajo, y 
principie a conservarse el debido aseo, lustre y policía á 
que se aspira, se prohibe absolutamente desde ahora para 
en adelante bajo la multa de veinte pesos que irremisible- 
mente se exigirá á todo Vecino de qualesquiera estado, clase 
y condición que sea, si tuviese facultades para satisfacerla, 
y de no bajo la pena de ocho dias de Cárcel, el que por 
puerta o ventana se arroje á la Calle de dia o de noche 
basura, escombros, ceniza ni otra cosa alguna aunque sea 
papel 6 trapo, que deberán hacer conducir por sus Escla- 
vos ú otros á las Barrancas ó sitios destinados para estos 
fines. 



IV. 

Que no se arroje animal alguno muerto á la Calle bajo 
la misma pena, que se aplicará con igiial respeto y del 
mismo modo á el que se averigúase haberlo arrojado, de- 
biendo los Vecinos de la pertenencia donde se halle por 
la mañana luego que lo reconozcan avisar al Diputado de 
ella para que se indague el Causante; y en el caso de ha- 
llarse sin preceder el aviso de los Vecinos, ni verificarse 
el conocimiento del culpado, se procederá á retirarlo á costa 
de los que vivan de una á otra Esquina de ambas frentes. 



85 



Ningnino hará sacar la basura ni otra cosa alguna en 
cuero ú otra especie arrastrando á cincha jmr la Calle, so- 
pena de perder el Caballo ó Muía que lleve, siendo facultati- 
vo á toda persona sin distinción el detener á el que contravi- 
niese á esto, y presentarlo al Diputado ó Justicias para 
que se le castigue. 

VI. 

Igual facultad se da á todos para interceptar toda Ca- 
ballería que se hallase atada á los postes, rejas ó puertas 
de la Calle, y presentarla al Diputado ó Justicias para 
que se decomise con todos los arreos que llevare : y si fuere 
en Pulpería donde se halle el Caballo ó Muía atados con- 
tra esta prohibición y el Ginete dentro de ella, se exigirán 
al Pulpero seis pesos de multa, y el Ginete quedará sin su 
Caballería ni arreos de montar, para que escarmentados 
de este modo, cuiden los unos y los otros de la debida 
observancia, manteniéndose á caballo á dichas puertas, ó 
teniéndolo siempre de la rienda para separarlo quando se 
ofrezca. 



VII. 

Que por las cañerías que salen á las Calles por bajo de 
las Calzadas no se viertan aguas inmundas, i»or lo que per- 
judican á la salud pública llenando la Calle de mal olor 
y de insectos; no teniendo otro objeto estos condutos que 
el desagüe de las lluvias y de alguna otra agua, que aunque 
proceda del servicio de la Casa, sea de oficinas limpias de 
motivos inmundos, bajo la pena expresada. 

VIII. 

Que ningún Pulpero pueda rajar lena á la puerta de bu 
Casa, por lo que lastima el piso de la misma calle, perju- 
dica y estorva á los que transitan por ella ; debiendo hacer 
estas operaciones dentro de sus propias Casas ó Patios. 



— 36 - 



IX. 



Que ningún Carpintero, Carretero, Herrero ni otro Arte- 
sano alguno pueda sacar á la Calle sus Bancos, instrumen- 
tos ó qualquiera otra cosa para trabajar en ella, pues deben 
precisamente executarlo dentro de sus propias Casas sin 
impedir el paso del arroyo ni Calzadas, que han de estar 
siempre libres para los que transitan por ellas. 

X. 

Con este mismo objeto se prohibe á todo Vecino el que 
apile, arrime ni deposite en la Calle maderas, materiales 
ni efectos de su servicio, comercio o tráfico, bajo la pena 
dicha, que se exigirá siempre que se verifique los hayan 
dejado una sola noche en ella; para cuyo fin y para los que 
en el dia tengan alguna de dichas cosas de este modo, se les 
da quince de termino desde el de la publicación de este 
Vando para que los quite y almacene donde j mejor le 
convenga. 

XI. 

Debiéndose exceptuar de esta regla los que tengan obra 
abierta á la Calle, procurarán estos atajar por ambas par- 
tes de su pertenencia lo que necesite con maderas cruza- 
das ; pero de modo que no impidan la Calzada del frente y 
permitan también la entrada entre esta y la Calle al me- 
nos para un Caballo; reservando por ahora hasta otro 
tiempo dar las demás reglas que deban observarse en este 
punto para lo que ha de preceder á la determinación de 
tales obras, modo y forma con que hayan de hacerse estas 
en lo sucesivo por lo perteneciente al frente de las mismas 
Calles. 

Y reservando para en lo sucesivo el prescribir las demás 
que sean convenientes y necesarias para perfeccionar esta 
idea, conservar las Calles con un cómodo piso para sus 
Vecinos, y librar á todos de la inmundicia que ha ori- 
ginado hasta aqui tanto daño á la salud publica : mando á 
todos los Estantes y Habitantes de esta Capital guarden 



-- 37 - 



y observen quaiito va dictado en este Vando, y prescripto 
en la citada Ordenanza so pena de que se les aplicarán las 
que se han impuesto en los precedentes puntos. Dado en 
Buenos Ayres á diez y ocho de Febrero de mil setecientos 
ochenta y quatro. 

Pran.'^ de Paula Sanz. 

(Archivo General de ht Xación. — Libro: Bandos (17S3-1791J. Manus- 
crito, papel con filiffrana. formato 55 X 38 cent., interlinea 5 mil., conser- 
vación hiiena). 



V.» B." BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



N." 7. — Bando del Intendente Paula Sanz, nombrando funcionarios 

especiales para el cuidado de las obras públicas de la ciudad de ^- ^^ 

Buenos Aires. 

(23 de Noviembre de 17S4) 

Sello quarto, un quartillo, años de mil setecientos ochenta y quatro y 
ochenta y cinco. 
(Hay un escudo). 

Francisco de Paula Sanz, Cavallero déla Keal y distin- 
guida orden de Carlos Tercero, del Consejo de S. M. In- 
tendente de Ejercito : Governador Intendente déla Provin- 
cia de Buenos Aires : Superintendente General Subdelega- 
do de Eeal Hacienda, y Reales Rentas de Tabaco y Nay- 
pes, en todo el Virreynato del Rio déla Plata. 

Continuando el Superior Govierno de esta Capital enla 
venéfica idea eniprehendida para llebar asu complemento 
la importante composición desús Calles, y apareciendo yá 
removidos en la mayor parte, aquellos gi*aves inconvenien- 
tes tantas veces gi-aduados de innoperables enlas distintas 
ocasiones en que se agito este interesante punto, hasta que 
alejó las primeras dificultades la providencia publicada 
por vando en quatro de Febrero de este ano, y todas las 
demás disposiciones dadas enla Instrucción impresa para 
la egecucion de esta obra ; / el vando de diez y ocho del f- 27 vt«- 
mismo mes de Febrero, que previno algunos puntos de Po- 
licía, relativos al curso de ella, y el últimamente publicado 
en diez y ocho de Marzo de este mismo año, comprehensivo 



- 38 — 

délas restantes insideiicias, cuya resolución se consideró 
precissa, afacilitar su ejecución por los medios menos gra- 
vosos áeste vecindario. Ha visto el Govierno con satisfac- 
ción, el feliz principio, j veloz incremento déla obra que en 
el corto tiempo que há mediado, acredita ella misma; Y 
prometiéndose con tan positibo antecedente el cabal logro 
de esta empresa : IMedita desde luego perfeccionarla en el 
empedrado de todas las Calles de esta Capital, que apesar 
de otras muchas importancias que ocupan la atención del. 
Govierno, se dispone á verificar, consultando el beneficio 
común, áque propende posiblemente conciliable con el par- 
ticular interés de cada vecino, y sus respectivos dispendios. 

urgiendo ante todas cosas el prevenir para en lo succe- 
f. 28 sivo, el notable desorden expe / rimentado hasta oy enla 

livertad advitraria, con que los vecinos empreendieron la 
construcción de muchas casas, y la ninguna uniformidad, 
y daños recíprocos, que tanto ál publico como á ellos mis- 
mos resultan de faltarse en esta parte alas reglas, y método 
fijo de policía, que están prevenidas, assi por las Leyes de 
Castilla, y las de Indias, como por las Reales ordenanzas, 
que en mil setecientos diez y nueve se establecieron, para 
todas las Ciudades, Villas, y Lugares délos Dominios de 
S. M, se hace preciso llebar ásu devido efecto, y poner en 
practica, todos los puntos de dichas Ordenanzas, que sean 
adaptables alas condiciones presentes, circunstancias loca- 
les de esta Ciudad, y bien desús vecinos. 

Mas, como la mayor importancia, consiste en poner limi- 
te de una vez, para siempre, á los abusos, y licencia común : 
conduciendo á evitar aquellos, y cortar estas, el que la 
Ciudad tenga sus Alarifes, Maestros mayores de obras, á 
cuia inspección estén sugetas todas las de Publico : / He 
venido en declarar, y nombrar por tales, á Juan Baptista 
Marzela, y Pedro Preciado vajo las reglas y condiciones 
con que sirven este empleo los Alarifes nombrados, enlas 
demás Ciudades délos Dominios del Rey; Y el Muy Ilt.^ 
Ayuntamiento, en Acuerdo de seis de Agosto deel corriente 
año, há nombrado también al Maestro Juan de Campos, 
para suceder enel encargo, comisión, y funciones de tal 
Alarife Maestro mayor ál dicho Pedro Preciado, enlos 
casos desu ausencia, ó muerte, y substituyéndole interina- 
mente en todos que legitimamente puedan ocurrirse, por 



f. 28 vta. 



- 39 - 

enfermedad, ii otro motivo particular, los qiiales Alarifes 
Maestros mayores, vigilarán exactamente, y con arreglo, 
y sugecion alas reglas desu instituto, alas Leyes Reales, y 
ordenanzas de / Policía de quese hallan bastante instruí- «• 29 

dos, que unas, y otra^ se cumplan, y guarden en todas sus 
partes, por ser esta la principal obligación, y desempeño 
desu encargo. 

Como toda novedad, ó motivo que pueda producirla 
enlas obras publicas, deve tener relación con el arreglo 
General enque se está entendiendo: Declaro que durante 
este, y hasta que el Ingeniero quele dirije concluía la comi- 
sión que ásu cargo corre; dichos Alarifes Maestros mayo- 
res de Ciudad, estén ásu disposición obedeciendo sus órde- 
nes, en quanto corresponde á Policía, y cuidando de darle 
parte de todas las novedades, y abusos que noten para pre- 
benírlos, sin permitir quese empreénda obra alguna que 
no sea autorizada consu conocimiento, y por las reglas 
establecidas / quese publicaran. f. 29 vta. 

Y para quese verifique enéste próximo verano la entera 
Nivelación déla Ciudad según y conforme esta mandado, 
y queden construidas todas las veredas, que han de servir 
para en lo subcesibo de valízas constantes por donde se 
dirija no solo la Fabrica délas Cassas, sino también el ge- 
neral arreglo del Plano délas Calles por su centro. Es 
importante, y lo quiere, espera, y manda este Govierno, 
que desde luego, y aproporcion que el tiempo lo permita, 
se ponga mano álos travajos con empeño, encargándose 
alas Justicias de esta Capital, sus Alcaldes de Barrio, 
Diputados, Comisarios, y demás Personas, á cuyo cargo 
corre esta comisión, dediquen todo su zelo, y facultades, 
áque tenga el devido efecto lo dispuesto por combenir assi 
ala causa publica, y mediante la autoridad, que respecti- 
vamente está delegada en cada uno por este Govierno para 
hacerlo cumplir, con sugecion alas reglas dadas, y bajo 
las penas declaradas / enla materia, contra la inobedien- f. 30 

cía, y morosidad y las que particularmente según los casos, 
corresponda imponer en Justicia. 

Para que desde luego pueda desempeñarse enel todo, ó 
en parte lo prevenido enla Instrucción publicada, álos 
artículos catorce, y quince de ella, en cuia verificación se 
interesa notablemente la publica comodidad : está manda- 



— 40 - 

do por este Goviei-no j se há de llebar á devido efecto, que 
se embarguen todas las cantidades de Piedra quese hallaren 
en esta Ciudad y su Distrito, sean quien fueren sus Due- 
ños; mediante no haviendo de quedar empleadas enlas 
veredas, como la misma Instrucción previene : Es prefe- 
rible é indispensable ál transito común su empleo enlas 
Esquinas, sobre toda otra imbersion, áque sus Dueños res- 
pectivamente, quieran aplicarla. 

Para que los dueños deesta Piedra, no pierdan su valor : 
Tiene este Govierno, tomadas las providencias necesarias, 
f. 30 vta. y expedidas las / Ordenes combenientes, afin deque por 
justa tasación quese egecute á satisfacción de cada intere- 
sado, sean reintegrados sus importes respectivamente, á 
costa de quienes corresponda, según los puntos adonde se 
baya destinando, para emplearla, y en caso que alguno 
prefiera el que sele debuelva en especie igual cantidad : 
asegura tand)ien este (Jovierno, que obligará á verificarle 
á todo vecino, aquien se cargare y correspondiere su sa- 
tisfacción. 

Y siendo de notar, que al gamos vecinos han construido 
sus veredas de Ladrillo de Canto, contra lo expressamente 
mandado eneste punto se prebiene que no solo seles obli- 
gará, á qualquier vecino, á deshacer la suia, y construirla 
de nuebo vajo el uniforme método establecido ; sino que sele 
f. 31 exigirá la multa de un pesso / por vara délas que por aquel 

orden construyere; pues aunque esto tenga por objeto la 
mayor duración, ó el menor gasto : altera el orden general, 
y ofreciendo por decontado un piso desigual, é incomodo; 
Presta asidero álos Parros sin permitir que jamás queden 
limpias estas veredas como las otras, y en tiempo de Llu- 
bias, lejos de proporcionar al transito del publico las ape- 
tecidas ventajas, infiuie visiblemente contra ellas, sin que se 
puedan tener por verdaderos los principios de duración ó 
ahorro, i)or que el Ladrillo sentado con cal conlas condi- 
ciones requisitas, no asegura menos consu larga duración, 
la economía áque pueda aspirarse. 

Con el mismo importante objeto de establecer la general 
uniformidad, y siendo también de notar el empeño de algu- 
nos vecinos, en empedrar sus veredas : ínteres particular, 
siempre repreensible para oponerse ala regla común, y alo 
expresamente mandado por este Govierno enel articulo 



- 41 - 

séptimo déla Instrucción publicada: Se repite lo declarado 

en / dicho articulo prohiviendo absolutamente el quo se f. 31 vta. 

construya vereda alguna que no sea de Ladrillo ó Losas, 

como alli se señala añadiéndose ^ue quantas se hallaren 

empedradas, se obligara ássus Dueños á sufrir las mismas 

penas, y condiciones que determina el artículo anterior. 

Interesando el común, y particular veneficio enque no 
se reincida jamás, en el desarreglo délos frentes délas 
Cassas. colocación desús Puertas, y Plano délas Calles que 
se advierte tan general como graboso, á muchos vecinos 
que enla construcción desús edificios, no observaron el 
primitivo alineamiento, y Padrón déla Ciudad tantas ve- 
zes encargado por los Vandos, de cuia inobservancia re- 
sulta, el dispendio con que unos han restituido sus edifi- 
cios, y otros han de restituirlos al antiguo verdadero Plano 
desús Calles : Declaro, que desde este dia en adelante nose 
emprehenda obra alguna, ni se renuebe pared, abra ci- 
miento, ventana ni Puerta ala Calle sin expressa licencia 
deeste Govierno, que deverá pedirse por un Memorial, á 
nombre del mismo dueño déla posecion. ó dequien legíti- 
mamente la administre; bajo la pena / de que aqualquiera f. 32 
que assi no lo hiciere sele exijirán cien pessos de multa, 
abeneficio del fondo destinado para la composición délas 
mismas Calles; y aun quando no tuviese como pagarlos 
de contado sele embargará para ello el mismo edificio. Te- 
rreno, ^rateriales, ó efectos que enel se hallaren. 

Teniéndose por combeniente el repetir lo prevenido enlos 
artículos diez y seis, y diez y siete deel ultimo vando pu 
blicado. en diez y ocho de ^íarzo del presente año. en punto 
áquese cierren todos los Huecos, y quiten los cercos de tu- 
nas enlas quatro quadras desde la Plaza, que están man- 
dadas componer, y también en todas lai? demás quese ha- 
llan pobladas de Cassas: Se añade que los Diputados en 
cada Quadra, y los Alcaldes de varrio ensus respectivos 
Quarteles. averigüen el numero de Faroles que falten co- 
locarse, conforme se vayan quitando las Tunas, y cerrado 
dichos Huecos, y con expresión de Calles, y Quadras, lo 
noticien á este Govierno, para providenciar en ello lo com- 
beniente. 

Y respecto que es tan vissible el daño que produce el 
abuso introducido enlas Quintas de atajar indistintamente 



-- 42 — 

SUS tlueños los pasos piiblicos, y generales que tantas vezes 
se han mandado franquear por repetidos vandos va jo de 

f. 32 vrta. terminadas / penas : Se declara también que eneste mismo 
verano deban abrirse, }' franquearse todos sin excepción 
alguna, removiéndose ál efecto quantos impedimentos con- 
curran á atrasar esta determinación; acuyo fin tiene to 
niadas este Govierno todas sus providencias. 

Y para que llegue a noticia de todos, y tenga el devido 
exacto cumplimiento, lo que por este Bando se previene, 
y demás relativo ál General arreglo de Calles, y Policía que 
está declarado por la Instrucción, y vandos anteriores, se 
unirá este á aquellos, declarándose del mismo modo que 
el Ingeniero encargado deste ramo, y su dirección, los 
Alcaldes ordinarios, y Justicias de esta Ciudad, y su Dis- 
trito, los Jueces de Barrio ensus Cuarteles, los Diputados 
Comisarios ensus quadras, y cada vecino en particular: 
celarán puntualmente la observancia délo hasta aqui pre- 
venido en estas materias y délo que en adelante se declare 
f. 33 en ellas, siendo responsables, como también los Alarifes / 

Maestros mayores nombrados cada uno ensu respectiva 
Jurisdicción, y encargo déla omisión, toleranzia, ó descuido 
quese advirtiere, y délas mismas penas determinadas, se- 
gún los casos, con mas las que particularmente combenga 
imponer, y agTabar en Justicia, por combenir assi ala 
causa publica, y ál interés de este Govierno én atajar, y 
cortar de una vez enteramente para siempre los inumera- 
bles abusos que con perjuicio tan conocido deeste vecin 
dario, se han radicado, y autorizado, enla voluntariedad 
arvitraria por inveterada costumbre en oposición de aquel 
estimable común beneficio, aseo, y lustre de una Capital 
tan acreedora áque sele procuren estas ventajas, y acuio 
logro propende este Govierno por todos los medios posi- 

f. 33 vta bles : publicándose por / vando enla forma acostumbrada, 
y fijándose ejemplares enlos Parages acostumbrados. 

Buenos Ayres veinte y tres de Noviembre de mil setecientos ochenta y qnatro. 

Fran."" de Paula Sanz. 
Porai.-'-^deS S. 

Pedro 'Nuñez 

Eg.no p co j. (]e Cab."" 



- 43 - 

En Buenos Ayres á veinte y tres de Noviembre de mil 
setes." ochenta y qiiatro. Yo el ess."° sali délos Portales de 
esta Ciu/ conla Tropa qiiese destino, y á son de Pifanos, 
y Cajas de Guerra, por voz de Preg." hice publicar, y pu- 
bliqué el vando que antecede, por disposición del Superior 
Gov.°° en los Parages acostumbrados, y fije copias deél, 
como se manda. Y para q.« conste lo pongo por dilig.* de 
q.o doi fee. 

Nuñez. 

(Archivo General de la Xación. — Libro encuadernado en pergamino: 
Bandos (1183-1191). Original manuscrito, popel sellado, formato 31 X 21 Vj 
cent., letra redonda, interlínea i} mil., conservación buena). 

V.° B.o BlEDMA. 

Uay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



N.° 8. — Bando sobre la limpieza y arreglo de las calles. 
(15 de Marzo de 1791) 

Valga para el Reynado de S. M. el Sr.' D. Carlos IV. 

Sello quarto, un quartillo, años de mil setecientos noventa y noventa 
y uno. 

(Hay un escudo). 

Don Nicolás Antonio de Arredondo Pelegi'iu, Aliedo, 
Zorrilla de San Martin y Venero: Mariscal de Campo de 
los Reales Exercitos: Virrey Governador, y capitán Ge- 
neral délas Provincias del Rio déla Plata, y sus Depen- 
dientes, Presidente déla Real Audiencia Pretorial de Bue- 
nos Ayres, Super-Intendente General, Subdelegado de Real 
Hacienda, de las Reales Rentas de Tabaco, y Naypes, del 
Ramo de Azogues, y Minas, y Real Renta de Correos en este 
Virreynato &.* &.^ &.^ 

Por quanto es indudable que délos malos olores que salen 
délos hoyos, y pantanos que en tiempo de aguas se forman 
en las Calles de esta Ciudad, y sus salidas al Campo resul- 
tan los mas sensibles quebrantos á la salud pu / blica cuya ' í "^6 vta. > 
conservación, y aumento há merecido siempre mi particu- 
lar atención como lo exigre tan interesante obgeto : Por tan- 



- 44 - 

to, y conviniendo atajar por todos medios este, y otros 
graves daños, mando que desde luego, y antes que el pró- 
ximo Invierno lo impida se rellenen dichos hoyos, y pan- 
tanos con Cascotes, y desperdicios délas obras cocidas en 
hornos de Ladrillo, cal, ó teja de suerte que queden llanas 
las Calles, y con la solidez, y vertiente debida para que no 
se detengan las aguas ni se formen nuevos hoyos; y á fin 
de que los costos que necesariamente hande hacer, como en 
otras ocasiones se há practicado, los Dueños de las Casas 
en cu3^a quadra existan pantanos les sean menos gravosos 
en quanto fuere posible, que les franquearán por el Go- 
(f- 77) vierno algunos Presidarios, .y el ripio déla / Piedra que no 
sirba para el Empedrado délas Calles cuya conducion, y 
la de los escombros de los hornos deberá hacerse franca- 
mente por las Carretas, y Carretillas que con ladrillo, teja, 
cal, y abastos públicos entran en la Ciudad, prorrateándose 
entre todas los Viages que á cada una confieren : y en- 
cargo la ejecución de dicha obra, bajo la dirección del Bri- 
gadier Don José Custodio de Saa, y Faria Director de 
obras publicas, al Celo, y vigilancia del Regidor Diputado 
de Policía, y del Procurador de Ciudad, quienes cuidaron 
concurran todos los Vecinos interesados en esta obra con 
los auxilios que se há acostumbrado siempre, franqueando 
(f. 77 vta.) sus peones, Carre / tas, ó animales; en la inteligencia de 
que en el termino de .veinte dias contados desde la publi- 
cación de este Yando hande quedar finalizadas dichas obras 
bajo la pena de seis pesos aplicados á la Composición de 
las Calles que se exigirán á cada vecino de los que se nega- 
ren, ó sean omisos en el cumplimiento de lo que vá orde- 
nado : y deseoso de remover y cortar de raiz los abusos que 
mas próximo, y principalmente son causa, y origen délos 
hoyos, barrancos, y pantanos que se forman en las calles, 
y las hacen intransitables mando bajo déla misma pena 
que el Vecino que levante alguu edificio de ningim modo 
arroge ni amontone en la Calle la tierra délos Simientos 
del frente, y fondo, ni amaze en ella la Cal, ni el barro 
para construir las paredes, ni impida el paso con madera 
(f 73) ni otros materia / les sin expresa licencia de esta Supe- 

rioridad, Y para que asi se tenga entendido, y llegue a 
noticia de todos se publicara este vando enla forma ordi- 
naria fijándose Copias de el en los parages acostumbrados: 



- 45 - 

Que es fecho en la Ciudad déla Sautisima Trinidad Puerto 
de Santa Maria de Buenos Ayres á quince de ^íarzo de mil 
setecientos noventa y un años. 

Nicolás de Arredondo. 

Por mandado de S. E.' 

Fran.^ Awí.* de Basavilbaso. 

En Buenos Arres á diez, y seis de Marzo de mil sete- 
cientos noventa y un años : Yo el escrivano sali de esta Real 
Fortaleza acompañado de doce Granaderos, un Cavo y un 
Sarjrento con los Pifanos, y tambores acostumbrados, y en 
los Parages de estilo, hize publicar por voz de Ramón Ga- 
dea Prego / ñero en esta Capital el vando que antecede, y f- 78 vta. 
se fijaron las Copias que en el se mandan: lo que pongo 
por diligencia y doy fe. 

Joaef Luis Cabral. 

Nota. — Con la misma fha saqué de orn verbal de S. Ex.* 
tres copias del presente vando en dos fojas cada una papel 
del sello quarto délas q/ una se pasó al Brigadier U." Cus- 
todio de Saa, y Faria, la otra al Reg." diputado de Policía, 
y la tercera al Procurador de Ciudad; lo anoto p.' q.' 
conste. 

Basavilbaso. 

(Archivo General de la dación. — Bandos (1183-1191). Libro encuadernado 
en pergamino. Bando original, manuscrito, papel sellado, formato: SI X 21 
cent., letra redonda, interlinea 12 mil., conservación buena). 

V.» B.» — BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



46 



N.° 9. — Bando mandando abrir calles entre las quintas, de veinte 
varas de cerco á cerco. 

(23 de Mayo de 1796) 

(£.40) (Papel sellado:) Un quartillo. 

Sello quarto, un quartillo, años de mil setecientos noventa y seis, y no- 
venta y siete. 

(Hay un escudo). 

Don Pedro INIelo de Portugal y Yillena Cavallero del 
Orden de Santiago, Gentil-hombre de Cámara de Su Ma- 
gestad con exercicio, primer Cavallerizo de la Reyna nues- 
tra Señora, Teniente general de los Reales Exercitos, Vi- 
rrey Governador y Capitán gral de las Provincias del Sur 
de la Plata y sus Dependientes, Presidente de la Real Au- 
diencia Pretorial de Buenos Ayres, Superintendente gral 
Subdelegado de Real Hacienda, Rentas de Tabaco y Nai- 
pes, del Ramo de Azogiies y minas y Real Renta de Co- 
rreos en este Virrey nato &.* 

Por cuanto el Sindico Procurador gral de esta Capital 
me ha hecho presente que sin embargo de haverse preve- 
nido por Vando publicado en seis de Julio del año pasado 
de mil setecientos nobenta a todos los dueños de Quintas 
(f. 40 vta.) dejasen abiertas y transitables las calles correspondí / en- 
tes a cada una según. el numero de Quadras que compre- 
hendiesen y con arreglo á su erección, cumpliéndolo asi 
dentro del preciso y perentorio termino de quince dias bajo 
la pena de doce pesos de multa aplicados a la composición 
y empedrado de Calles, se há observado que no solo se 
han perseverado los dueños de Quintas en mantener cerra- 
das las Calles, sino lo que es mas, prevaliéndose otros de 
sus desobediencias caracterisandolas por unos exemplares 
atributibos de derecho inquestionable para executar lo 
mismo, han procedido á cerrar las Calles que tenían abier- 
tas, imposibilitando unos y otros el transito de las gentes, 
cabalgaduras y carruages presisandolos a rodear caminos 
para la entrada con los abastos y su trafico. Por tanto, y 
a fin de exterminar estos desordenes y demás que son con- 
siguientes de la unión de Quadras, y en que tanto se inte- 
(f. 41) resan el Estado, la Causa Publica, la / Religión, y la buena 

policía, ordeno y mando que en el perentorio termino de 



- 47 - 

ocho dias contados desde el déla publicación de este Van- 
do, todos los dueños de Quintas abran las Calles de ellas, 
dejando la anchura de veinte varas de cerco a cerco, con 
apercebimiento de que no cumpliéndolo asi se procederá á 
su costa á la apertura. Y para que en lo succesivo esto mejor 
se observe, y á los mismos poseedores délas Quintas no 
seles siga la incomodidad y detrimento que al presente es 
natural les resulte por su arbitrario é irregular modo de 
establecerse desde los principios, mando igualmente por 
punto general, que en adelante ninguno levante edificios, 
ni heche cerco nuevo en las Quintas, ni funde alguna de 
nuevo sin primero dar parte de ello al Regidor Diputado 
que fuere de / Policía para que este en cumplimiento de su (f. 4i vta.) 
Ministerio pase al Parage de la obra asociado del Procu- 
rador Sindico General á efecto de reconocerse si la nueva 
fábrica se opone a las reglas que están dadas, y señale al 
mismo tiempo con arreglo a ellas el parage adonde se debe 
trabajar, y el punto y dirección de donde deben partir los 
cercos que se intenten hechar, previniendo al que los hu- 
viese de construir, que la tierra especialmente colorada y 
greda que se sacase de las Zanjas la heche en forma de 
Albardon ó Cavallete proporcionalmente tendido al medio 
de la Calle, para que corriendo las aguas acia uno y otro 
costado, no se emposen en el medio y sean causa de que 
con el tragin de Carretas y Cavallos se formen, en ella pan- 
tanos, y á fin de que esta determinación tenga su debido 
puntual cumplimiento se dá comisión al Regidor Diputado 
de Policía á quien / al efecto sele franquearán los auxilios (t 42) 
que pida, y necesite; debiendo arreglarse a lo propuesto 
sobre la materia por el Ilustre Cavildo de esta Capital en 
su informe de nuebe de Febrero del año pasado de mil se- 
tecientos nobenta y tres de que para su govierno sele dará 
testimonio por la Escríbanla Mayor, como también del pre- 
sente Vando, del qual se fijarán copias en las Plazuelas de 
las cinco Parroquias que abrazan el Distrito de dichas 
Quintas para su mejor inteligencia y observancia. Fecho 
en Buenos Ayres á veinte y tres de Mayo de mil setecientos 
nobenta y seis. 

Pedro Meló de Portugal. 
Por mandado de S. Ex.'. 

Fran."'' Ant." de Basavilbaso. 



- 48 - 

(f. 42 vta.) En Buenos Ayres á tres de Junio de / mil setecientos 

nobenta y seis : Yo el Escrivano salí de esta Real Forta- 
leza acompañado déla Tropa de estilo, y en los parages pú- 
blicos y acostumbrados de esta Capital bize publicar el 
Vando antecedente por voz del Pregonero Ramón Gadea, 
fijando las Copias que en el se previenen : lo que pongo por 
diligencia y doy fee. 

Josef Ramón de Basavilhaso. 

Ess."" de S. M. 

Nota. — Con la misma flia. saqué seis copias de este 
Vando, las cinco p.^ Ajar, y la otra para pasarla al Reg.""" 
Diputado de Policía, con el testimonio, q." ig-ualm.*« saqué, 
del informe del Ilt.' Cav.''" q.' en el se cita = lo que anoto 
para que asi conste. 

Basavilhaso. 

(Archivo General de la yación. — Libro: Bandos (1702-1799). Encuadernado 
en pergamino, original, manuscrito, papel sellado, formato 31 X 22 cent., 
letra redonda, interlinea 12 mil., conservación buena). 

V.o B.° BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



SEGUNDA PARTE 



TRAZADO, HIGIENE Y CONSERVACIÓN 
DE CALLES 



EXPEDIEXTE SOBRE LIMPIEZA DE LAS CALLES, Y PRECAUCIONES P.* EVITAB" 
EL CONTAGIO DE LOS ÉCTICOS 



N." 10. — Presentación del Síndico Procurador al Cabildo sobre 
la ¿pticación del auto de buen gobierno de 21 de mayo de 1772. 

(11 de Febrero de 17S0) 

Un quartillo 

/ Sello quarto, un quartillo, años de mil setecientos y ochenta y ochenta f. i 

y uno. 

(Hay un escudo). 

Muí Ilustre Cav." Just/ y Regim.'*" 

El Procurador Sindico General de esta Ciudad Dice 
q,^ está mandado por auto de buen Govierno de 21,, de Maio 
del ano passado de 1772,, Publicado, y otros siguientes, 
queno se arrojen inmundicias porlas calles, que se tengan 
por los vecinos aseadas; barridas compuestas las veredas, 
reparados sus pantanos; q.* no se aten cavalgaduras de 
asiento en ellas, ni se mantengan maderas, ni otras cossas 
que estorven el transito : que se cierren los huecos que hai 
en los sitios, principalmente enel sentro de esta Ciudad, 

PCBL. Skc. HIST. - T. IX 4 



— 50 — 

para pi-eeaver al Publico de uiiichos perniciosos por que 
todos son interesados en que las Calles no estén inmundas 
por evitar una peste; que la vereda tenga aseo para que 
transite la gente; que nadie eche vasura ni despojos de 
cocina, lana podrida, Carnes, ni otra cossa perjudicial, 
y lo saquen fuera para evitar muladares q.^ causen co- 
rrupción; que sematen los Perros, assi en esta Ciudad, y 
sus cercanías, como en la Campaña, con especialidad en esta 
en el tiempo precisso délas pariciones: Que los negros y 
demás q.*" proveen de agua al pueblo, no la recojan délas 
inmediaciones ala Ciudad, sino q/ ocurran al menos al pa- 
raje que llaman las Catalinas, con otras cossas que dieron 
mérito, y justo motivo aestas disposición.^ guvernativas, 
devido todo' al exm. 8.°'" virrei actual y demás sus antece- 
ssores. 

El Pror. Sindico vé porla experiencia, q.® lexos de tener 
efecto tan justas, y útiles providencias al veneficio común 
todas ellas semiran con un avandono q.'' apenas se dará 
egemplo; V. S. S. tienen ala ^ásta que abusen las calles de 
inmundicias de toda clase de corrupción; que por mara- 
villa se vé un vecino que el frente desu casa se varra. y sa- 
que las vasuras a las Barrancas, echando por lo general 
los despojos de los oficios mecánicos; el Pueblo está cu- 
vierto de lanas podridas y otros fracmentos inmundos, 
están sin cerrar muchos huecos, las Cavalgaduras se atan 
alas veredas; estas se hallan en la maior parte descom- 
puestas las calles embarasadas con palos p."" el libre transi- 
f. 1 vta. to, y llenas de riesgos ; Los perros son/sinnumero, y mucho 
mas enlas Campañas, según los informes que al Pror. Sin- 
dico sele han echo ; Los negros aguateros provehen la agua 
de donde se les dá la gana suviendo suprecio demedio real 
carga quando les parece, aun real, ó mas, como sucede en 
■el tiempo presente siendo lo mas lastimoso q.* lá Plaza, 
centro principal del Comercio esté ocupada por los que 
llaman Mercachifles con sus tendejones en medio de ella, 
sirviendo de impedimento alas Carretas, Cavalgaduras, y 
el trancito precisso q.^ deve tener franco todo el Pueblo, 
quando esta especie demercaderes, yá que se les permitan 
sus tiendas portátiles, no seles devia tolerar alli suresi- 
dencia, sino arrimados alas paredes, p.'' q.® fuesen- útiles, 
y no perxudiciales al mismo trancito del mismo Pueblo : De 



— 51 - 

modo que sobre unos, y otros puntos comprohendidos eu- 
esta representación, se hace precLsso tonuir al};pin ertcas 
remedio, por que ni parece rejiular q.* se miren con tanto 
avandono las respetables Providencias délos superiores, ni 
quese permita que por su inobservancia se sigan tan im- 
ponderables perjuicios al Pueblo, expuesto a una peste. 

El Sindico Pror. conceptúa que la falta de cumplimiento 
cuestas Providencias guvernativas, proviene de q.* no hai 
estimulo alguno para quese cele su observancia i>or que 
los ]klinistros de Just.'' a quienes está encargado no pueden 
ala verdad ocurrir aquanto se ofrece, y assi es necesario 
abrasar algún tempérame" por el qual lleguen otras Pro- 
videncias atener efecto, y halla el Procurador que fuera 
deesto precisso encargar el celo, y obsei-vancia de ellas 
atoda especie de Ministros Públicos sean déla clase que 
se cí)nsideren contempla también necessario q.* este en- 
cargo se cometa amas de aquellos, y los Comisarios de 
cada varrio á alguna otra Persona celoza de cada cuadra, 
con la obligación, y facultad, de que a qualesquiera con- 
tiavencion se le pueda p/ pronta providencia arrestar, y 
dar parte a la Just.'', y assimismo gravar a este mismo 
contraventor, sus Amos, ó a aquellos vaxo cuia dirección 
sirvan con una Multa pecuniaria aplicada p/ tercias/par- f. 2 

tes a la obra Pia de Niños expósitos del aprehendor, y 
denunciante ; de este modo habrá algún estimulo q.* compe- 
la, qnando no seamás q.^ por su propio interés del celo, y 
cumplimiento de estas tan justas disposiciones publicán- 
dose p/ vandos para que llegue anoticia detodos y no 
pueda alegar ignorancia ninguno. V. S. S. sin embargo de 
esta representación, tomarán aquella Providencia q.^ con- 
septuen mas oportuna. Buenos Air.% y febr.° 11,, de 1780,, 

Joseph Ant." Ihañez. 



- 52 — 



Bueno.' Ayr.' G „ de Marzo de 1780. llagase la publica- 
ción, que por el Procurador Sindico se solicita. 



(Hay una rubrica) 



L. de Ortega. 



antemi. 



Zenzano 

ess."° de Gov." 



N.o 11. — Acuerdo del Cabildo comunicando al Virrey para que haga 
cumplir a los alcaldes de barrio el cuidado y vigilancia de la lim- 
pieza de calles. 

(2ü de Febrero de 1780) 

Buenos Ayres y Feb.""" 2G„ de 17S0. 

En Acuerdo que celebró el Mui Itt." Cavildo Justicia, y 
IJexiniiento Ov dia déla fha. se leyó la antez.^^ reprez."", y 
enterados Los S.'^' desu contenido de una Voz, y confor- 
midad dijeron que sin embargo de los repetidos Acuerdos, 
Celebrados por este I. C. y proWdencias tomadas por el 
Sui^erior Goy."" Sobre este particular, conocer quela falta 
de cumplim.^° pende de que el Alg.' Mayor, y Su theniente 
acuio Cargo está, se liallan ocupados en otras varias co- 
miciones q.^ les impide el darse cumj)lim.^° aesta, y q.* los 
comicionados, o alcaldes de barrio lo miran con suma indo- 
lencia que para remediarlas quedando testimonio de dicha 
representz." se pase original al Exm. S.""" Virrey por los 
vta. Señores / Diputados de mes, haciéndole la mas reherente 
Sup.'^'' afin de q.® teniéndolo, avien se digne mandar repe- 
tir el Bando enlos términos que pidió el S." Procurador, 
obligando alos Alcaldes de varrio, ó personas que sean de 
superior agrado hagan tenga el devido cumplim.*° impo- 
niendo alos contraventores las penas que tubiere p."^ conve- 
niente para de este modo evitar del pub.*^" déla ruina quele 
amenaza la inmundicia délas Calles y demás que de dicha 



- 53 - 

reprez.'*" aparece; y q.' por lo que mira a los mercachifles 
respecto aq.* sobre el particular hay autos pendientes, 
con estos dichos S.°' Sindico Procurador se haga carp;o 
de solicitarlos, y en vista de ellos, pida ante S. Ex.' lo q." 
conceptuase oportuno = Asi consta de. dicho Acuerdo a 
que me remito. 

Pedro Xuñez 

Ess."° p.*" y de Cav."» 



N.° 12. — El Síndico Procurador denuncia la existencia de un mal 
contagioso en la ciudad, y aconseja una serie de medidas a adop- 
tarse en los casos que se produzcan a fin de atacar el mal. 

(22 de Febrero de ITSl) 

* 

Un quartillo 

/ Sello quarto, un quartillo, años de mil setecientos y ochenta y ochenta f 3 

y uno. 

(Hay un escudo). 

Exmo. Señor. 

El Sindico Procur.""" G' de esta Ciudad ante V. E. con 
su maior rendim,'° expone y dice Que siendo este Pueblo 
uno de los mas bien compleccionados del Rey no, por los 
vanos, que recive délos aires purísimos que reinan en estíi 
Kegion; se halla hoi apestado del contagio de la calen- 
tura ethica por indolencia délos mismos que debian cuidar 
de su propia salud; p."^ q.^ tomando como pj vexamen la 
confección genuina de este mal, tal ves porno carecer déla 
correspond.'' a q.® los hombres regularmente seniegan ha- 
viendo riesgo de contagio : ponen todo su estudio en Vigilar 
este achaque siendo lo mas pernicioso que después de 
muertos los ethicos hacen uso de sus ropas los mismos 
de sufamilia, o las venden unas veces p.' menos precio a 
los pobres conel pretexto de hacer bien p.' el alma del di 



f. 3 vta. 



— 54 - 

funto, y otras p/ crecido valor asegurando alos compra- 
dores por certificación/^ de médicos poco timoratos que 
no liai peligro en su uso. De que ha resultado cundir este 
jjernicioso contagio entre las familias assi principales, co- 
mo pobres de este. Pueblo, observándose en muchas de ellas 
que este mal les es como hereditario p/ estar fijado en 
sus Casas el domicilio déla calentura ethica ; / de forma que 
á uó ponerse con Tpo. el devido remedio, es de temer que 
se insicione toda amosphera de esta Ciudad, y se propague 
el contagio entodas las familias del Pueblo. Este caso no 
esta mui distante en qualquiera concepto prud.'% y por lo 
mismo deser un punto de los principales que tocan al buen 
gov."° lo hace presente a V. E. el Sindico Procur."' G.^ para 
que atendiendo atan graves perjuicios sesirva demandar 
que todos los médicos q." asistieren enfermos poceidos de 
mal contagioso inmediatamente den parte al proto-Me- 
dico para que procediendo su reconocim.*° se de cuenta 
por este al Superior Gov.°° para q.^ llegando el caso de 
morir selibren las provd.^ oportunas comisionando aqual- 
quiera de los dos Aid.'' ordin.^ para q.® con preced.^^ jura- 
mento del q.^ sea cabesa de familia, y declaras." del Me- 
dico de cabesera incontinenti forme inbentario de la ropa 
que uso el enfermo, desde aquel grado que la enfermedad 
se fijo contagiosa, j averiguando que pieza habitó en la 
casa, haga q.® todos los vestidos, y demás muebles desu 
uso, se quemen j^ublicamen.*^ enel Campo, ó distancia de 
una legiia deesta Capital ; y assimismo q.^ mande picar las 
paredes, ó proveer todo aquello que aconsejare por combe- 
niente dho. Proto-^Iedico aquien para el efecto deberá 
consultar el Comisionado sin permitir que quede enla casa 
ningún traste p."^ minimo que sea bajo la pena que fuere 
del Sup.°' arbitrio de V. E. enel que se justificare algún 
fraude debiendo dar cuenta de todo con diligencia a esta 
f. 4 Superioridad para q.^ se vea como son cumplidas las/orde- 

nes superiores de V. E. q.^ solo de este modo podra i*eme- 
diarse un mal de tan perniciosas resultas, y que p."^ lo mis- 
mo se zela entodas las demás Eepp.'^''^ p."^ q.* si en el dro. se 
manda excluir del rebano la oveja q.^ es contagiosa, y aun 
en lo sagrado del matrimonio sepermite la separación de 
los consortes p.' causa déla lepra, ó de otro mal deigual 
nat." es incomparablemente superior laras." en q.^ se funda 



- 55 - 

la ley que prohibe el uso, y comercio de semejantes ropas 
perniciosisimas ala sahul pp.-^" cuiiis consideraciones p/ 
sumisma gravedad liaríiu la fuerza que corresponde enla 
sublime idea de V. E. sin necesidad demás ponderaciones, 
p.' lo q.** espera alcansar Just.^ que pide B." Ay.' Febrero 
22 de 1781. 

Exmo. Señor 

Pedro Yiz.*^ Cañete 

Buenos Ay. 2 de Marzo de 17S1. 

Informe el Protomedico de esta Capital. 

(hay una rubrica) 

Zenzano 

Essn.» de Gov." 



N.'' 13. — Informe del proto-medico doctor Miguel de Gorman sobre 
el carácter de la enfermedad denunciada por el Sindico procu- 
rador. 

(26 de Marzo de ITSl) 

Ex.""" Señor 

Señor : 

('umpliendo con el superior precepto de V. E. en una 
materia tan importante al bien Publico, expondré mi dicta- 
men con la claridad que sea possible al assunto, 

Tx>s Antijíuos comprebendian á toda corrupción bajo el 
nombre de Tabes: no obstante algunos de ellos ya señala- 
ron especies. 

/ Cornelio Celso habla de la Atrofia, Caquexia, y Ectica. f. 4 vta. 
En Ilypocrates, Galeno y Areteo, se leen la Atrofia de los 
niños, la contabescencia de los muchachos, la Tabes juve- 
nil, el senil marasmo, la Tabes dorsal, y la Ischiatica. Los 
modernos ^lorton y Saurages tratan de la tisis nenñosa, 
déla escrofulosa, asmática, atrabilaria, encorbutica, ra- 



- 56 - 

quitiea, clorotica, cliilosa, y collignativa. Boerhare y Home 
de la puliiiüiiar, hepática, esplenica, iiteiiiia, iiiesenterica, 
y renal. 

El comiin de los escritores reducen á dos clases la Tissi- 
ca : en Purulenta y no Purulenta. La no Purulenta la dan 
como origen de las obstrucciones del mesenterio, de la ex- 
tenuación, ó resecación de los sólidos ó de los inmodera- 
dos y continuos flujos de los humores. 

La Tisis Purulenta la consideran como seqüelas délas 
ulceras situadas en qualquier parte del cuerpo cuyo pus 
reabsorbido ú la masa de la sangre, la coinquina, y dispone 
f. 5 á las disoluciones / pútridas. 

Fijan algunos á la Ectica essencial en el cutis, y piensan 
que es causada por una intemperie calida sin alteración en 
los humores ; i3ero no es compatible con la practica y buena 
Doctrina este Systema. Otros quieren que sea sequela de 
las enfermedades agudas, y aun como aguda la dan tam- 
bién el periodo de quarenta á sexenta dias : Finalmente en 
un assunto tan controvertido no es de extrañar q.^ claudi- 
que el Sindico Procurador General, principalmente no 
siendo deel resorte de su profess.°" 

De aqui nasse que el vulgo en general, y el de los Médicos 
p]-eocupados de su ignorancia, crean que toda demagracion 
con fiebre sea contagiosa, confundiendo groseramente la 
Ectica, con la Tisica, y. k estas con la Tabes simple, cuyas 
fatales conseqüencias padecen las pobres familias, privadas 
de sus parientes por el mal, y por un terror pánico infunda- 
do, de aquellos escasos bienes que le proporcionó la suerte. 

Confunden también la infección con el contagio, y el 

modo como se comunica, sin desentrañar si es por herencia, 

ó adquirido, ó si el hereditario pudo actuarse prematura- 

f. 5 vta. m.'Vpor el contacto inmediato por hahihmi ó per fomitem, 

habiendo, ó no, dispossicion en la materia. 

Para desvanecer los errores, conciliar las dudas, y exa- 
minar si las Ecticas son tan comunes como se expone, si su 
freqüencia nace del contagio délas ropas, y demás muebles, 
ó si se procrean por herencia, convoqué atodos los Profe- 
sores á este Tribunal deel R.' Proto-Medicato, y de común 
acuerdo se decidió: q.* la Ectica Purulenta, y Tisis pul- 
monar que provienen de ulceras, y cuyo pus yá ha coinqui- 
nado á la sangre, con extenuación, disolución, y altera- 



— 57 - 

ciou pútrida en los hiiiiiores que se arrojan, como exputo, 
(•amaras, sudor, y orina, son conta«i:iosas de tres modos, ha- 
biendo disposición en el recipiente: 1.° Por los efluvios que 
mediante la inspiración reciven los mas próximos al enfer- 
mo: '2° Por el contacto inmediato, sea durmiendo con el 
Paciente, ó solamente en su cama, ó usando su ropa, ó 
utensilios; 3.° Per fomitem, esto és, por medio deaque- 
llas exalaciones contagiosas, que quedaron en el aposento, 
vestidos, y demás muebles : En cuya consideración se halló 
por mui oportuno, el que en tales casos se diesse parte, 
para que reconocidos por este Tribunal seprocediesse con- 
forme lo mandan las Leyes; incluyendo también á las/Dis- f- c 
senterias, y Pujos por ser de su naturaleza mas dispuestos 
k infeccionar, como la practica, y autoridad lo tienen tan 
acreditado. 

Otros de los puntos de buen govierno q.* con particular 
esmero se observa en las Kepublicas, es la separación de 
los Leprosos; como asimismo el asseo, y limpieza de los 
Hospitales, que deben estar extramuros al Oriente, y en 
ellos debe hal)er una piesa, ropas, y utensilios purativos 
a los que adolecen demal contagioso; cuya practica no 
se guarda en estos Hospitales con grave perjuicio en lo 
Moral, y en lo Phisico. Estos, y otros abusos de notable 
consideración los hará presente este R.' Proto-Medicato, 
que V. E. se dignó crear, proteger y honrar, con el fin de 
que velasen sus miembros sobre toda suerte de abusos, q.* 
fuesen contra la salud Publica, para que las corrigies- 
sen por las facultades que les confirió, ó para que ponde- 
rándolos ante V. E. se pudiessen tomar las Providencias 
mas conformes en Justicia. 

Que enfermedades puedan dirimir los esponsales, pro- 
ducir la separación deel tálamo deel domicilio, ó la abso- 
luta de los Matrimonios consumados, es una materia tan 
estensa por las circunstancias, y opiniones, que solamente 
quando ocurran los casos se podran ventilar, por que pide 
cada uno particular estudio. 

Las Certificaciones de los Médicos van fundadas en 
Opinión, y por consiguiente excluyen duda, según el 
Angélico Doctor en la Summ.í: Theologice, secundae, 
qucsf. 1. «de Fide» Art. 4; Alio modo intellectiis assentif 
aliciii, non quia siifficicnter moi-eatiir ah ohjecto propio, 



- 58 — 

sed per quandum eleci\ionem voluntarie declinans in unam 
f. G vta. partem mayis quam in alian; et si quindem lioc sit cum 

duhitaiione et fonnidine alteriiis jHirtis, erít opinio 

Luego, aunque la mayor parte de los Autores clasicos no 
estuvieran contra la infección, pudieron sin el recelo de 
faltar a los timoratos, dar las Certificaciones fundadas, 
en la opinión que jusgaron mas probable; yel decir lo con- 
trario es contra toda doctrina. 

En atención a lo expuesto, y aque se suscitaran mil 
controversias sobre si los miasmas de las Ecticas y Etisi- 
cas, son contagiosas, o si se comunican per f omite ni: Za- 
cliias, Quest : Med. leg. T. 1 pag. 276 por contacto inmedia- 
to, ó por el Mediato, soy de Parecer, q.^ para que se ob- 
serve quanto llevo expresado puede V. E. siendo servido 
mandar que todo Profesor de Medicina, ó Cirugía de parte 
a este Tribunal, para que según el caso concurran los que 
parecieren suficientes al examen, y mejor acierto. Que és 
lo que debo informar en la materia. Buenos Ayres, 26 de 
iMarzo de 1781. ' 

Ex.™° Señor. 

/).' Miguel Gorman. 

(Archivo General de la dación. — Legajo: Buenos Aires. — Cahildo 
(1778-1784). Original, manuscrito, papel sellado, formato 30 X 20 y-2 vm., 
letra redonda, interlínea 8 mm., ronserración huena. Esta diagnosis corres- 
ponde a los n."" 10, 11, 12 y -13). 

\.° B.° BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



^ Como elementos ilustrativos, deben tenerse presentes dos testimonios ; 
la Real Cétlula de 24 de noviembre de 1781 relativa al establecimiento 
del Tribunal de Protomedicato y designación de protomédico recaída en el 
doctor don ^Miguel de «iormau ; y para el mejor conocimiento de esta insti- 
tución podemos ofrecer copia de la representación iniciada, con fecha 2."» 
de agosto de 1S<K). por el protomédico D.' D." Miguel de Gorman y el 
catedrático de cirugía D." Agustín Ensebio Fabre «sobre que se arregle 
por ahora este Protomedicato a las constituciones del de Lima, entretanto 
se forme la instrucción prevenida conforme al plan y estabilidad del de 
Madrid». La copia de este expediente es parte del legajo titulado «Protome- 
dicato». existente en la Sección de Historia ; en 107 fojas, y en el que cons- 
tan las actuaciones destinadas a conoc-er las Reales órdenes y otras provi- 
dencias relativas a la creación del Protomedicato de Lima para dar cumpli- 
miento, con mayor rigor, a la Real Cédula ereccional del de esta ciudad. — 
(N. de la D.). ' 



- 59 - 

N.o 14. — Expedien.ie sobre la Policía, y limpieza délas Calles de la 
ciudad de Buenos Aires 

(4 de Septiembre de 1781) f. 1 

Un quartillo 

Sello quarto, un quartillo. años de mil setecientos y ochenta y ochenta 
y uno. 

(hay un escudo). 

Señor Tlie.'" de Rey Goy.°'^ 

El Sindico Procurador General de esta Ciudad ante 
V. S. como mejor proceda digo: que sin embargo délos 
rei^etidos Bandos publicados a fin de que los vezinos y 
moradores tengan las calles limpias de toda inmundicia, 
y que no se arrojen a ella Bazuras algunas, ni se consientan 
animales muertos, y que se compongan los Pozos y Pan- 
tanos que en ellas suelen ocasionar las Aguas y Trajin de 
C-arretas ; todo con el loable fin de su limpieza y eyitar los 
perjuicios que deno hayerla suelen sufrirse en la salud 
de sus Ayitantes he entendido y yisto que uno ni otro se 
practica como esta mandado pues las mas délas Calles 
están inmundas a causa de arrojarse a ellas de las Casas 
todo genero de Bazuras, se dejan / también permanecer f. i vta. 
muchos animales muertos que arrojados alos mismos Po- 
zos y Pantanos que existan algunos con bastante Agua, 
llega esta a corromperse conla putrefacción en tal manera 



E.' Cédula mandando que se embie testimonio del nombrara." expedido 
á D." Mig.' de Gorman p." Protomedico, y de todo lo obrado en este 
asunto p.^* determinar sobre la confirmación. 

Sesenta y ocho mará vedis. Sello tercero etc. año de mil setecientos y ochen- 
ta y uno. 

(hay un escudo). 

El Rey 

Yirrey Govemador y Capitán general de las Provincias del Rio de la 
Plata : Por parte del D.' D.° Miguel Gorman. Protomedico, por nombra- 
miento vuestro, del Tribunal establecido en esas Provincias, se me han hecho 
I)resentes las providencias que tomasteis en cumplimiento de mi Real Ce- 
dula de dos de Mayo de mil setecientos setenta y ocho, tocante a la escasez 
de Profesores de Medicina en ese Yirreynato. suplicando me digne aprobar 
el citado establecimiento ; y librarle ia confirmación de su empleo ; Y avien- 



— 60 — 

que exala unos vapores pútridos que uo solo sou ingra- 
tos al olfato, sino en mi concepto nocibos ala salud, por 
que infestándose el aire que se respira con semejante pu- 
dredumbre causa sin duda las enfermedades epidémicas 
de que esta Ciudad liaze tiempos se halla infestada; y 
como con la proximidad del verano, y en el mismo es in- 
concuso sea mayor el estrago que amenaza procedido délo 
expuesto; no puedo menos que representarlo a V. S. en 
cumplimiento de mi obligación afin de que se digne tomar 

(lose visto en mi Consejo de las Indias con lo que dixo mi Fiscal, y teniendo 
presente lo que expusisteis vos sobre el asunto en Cartas de cinco de Fe- 
brero de mil setecientos setenta y nueve, y veinte y quatro de Octubre de 
mil setecientos y ochenta, he resuelto me remitáis, como os lo mando tes- 
timonio, así del nombramiento que hicisteis de Protomedico, en el referido 
f. 1 vta. ^'•" ^iioUel Gorman / como de lo demás obrado para el establecimiento do 

Protomedicato en esas Provincias. Fecho en S." Lorenzo el R.' á Veinte y 
quatro de Noviembre de mil setecientos ochenta y uno. 

Yo El Rey 

Por m."° del Rey, nro. S." 
Alig.' de 8." Mrn. Cueto. 
(hay tres rubricas) 

Refreud.*" y Secret." sesenta y seis r.' p.'*. 
Hay una rubrica. 

Para el ^'irrey de Buenos Ayres, sobre establecimiento de Protomedicato 
en aquellas Provincias. 



fs. 2. 



f. 2 vta. 
en blanco. 



Ex.'»" S." 

De acuerdo del Consejo aviso k Y. E. el recivo de su Carta de 24 de Oc- 
tubre de 17S0„ en que cumpliendo con la Real Cédula de 2 de Mayo de 1778 
(y á consecuencia de lo q.^ informó V. E. en Carta de 5 de Febrero de 1779, 
tocante a establecimiento de un Proto-Medico en esas Provincias, y nombra- 
u'iento de tal en D." Miguel Gorman) expone V. E. los buenos efectos que 
han producido sus providencias en el asunto. Dios guarde á V. E. m.^ a.s 
■ como deseo. Madrid y Agosto 18 de 1781. 

Exmo. Señor 

Mig.^ de S." Mrn. Cueto. 

S."*" Virrey de Buenos Aires. 

(Archivo General de la yación. — Gohierno Colonial, Reales Cédulas, 
nSl-nS.',, legajo n." 10). 

V."' B." — BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



- 61 — 

aquellas providencias que jusgue capazes, y oportunas a 
evitar los indicados perjuicios en esta atención: 

A y. S. pido y sup.*^^" se sirva pro/veer y mandar quanto '• ^ 

sea de justicia conducente al bien Publico &*. 

Domingo Belgrano Pérez. 

B/ Air." Sept." 4 de 17S1. 

Pase esta represent."" del Sindico Procurador Gral. de 
esta Ciud.*^ al lí.' Tribunal del Protomedicato para que 
informe lo que hallare ser de Just.'' y conveniente ala sa- 
lud publica. 

ítalas 

í<r Ten." de Rey Gov." 

Cumpliendo con el Decreto de V. S. debemos informar: 
que la representación del Sindico Procurador Gral. es 
mui arreglada, y conforme al bien publico, y queno sola- 
mente se debe poner inraediatam** en practica sino que con 
el mayor celo se hace indispensable hacerla obsei'var. Pues 
aunque ciertam.^* no podemos señalar las referidas in- 
mundicias, como causas inmediatas délas enfermedades 
que experimentamos; pueden probablem** cooperar a ellas, 
o ser su verdadero origen : Ademas, q.^ hasta la Peste 
essencial puede conocerlas por su legitimo móvil. Que es 
lo que juzgamos suficiente, y quanto podemos informar a 
y. 8. en el assunto. Buenos Aires, 27 de Septiembre de 
1781. 

Lic.^" Josef Capdevila — D.""^ Ignacio 
Armen gol — JL(/." Fabre. 

B.« Aires, Sep." 28 de 1781. 

Pase este expediente al 111.* Cavildo para que avista déla 
representazion del Sindico Por. Gral. y lo que consta en 
el Informe del Tribunal del Proto Medicato, exponga lo 
que conceptué conveniente. 

Diego de Salas. 



— 62 — 

B.» Ay.« y Oct/« 6 de 1781. 

En Acuerdo quezelebro el M. I. C. J. y R. oy Día de la 
fha se Leyó este expediente, y enterados los S/*' después 
f. 2 vta. ^^Q conferenciada la materia, con el ob/jeto de cumplir con 
el anterior Superior Decreto espusieron que alian mui 
arreglada la representación del S.""" Sindico Pror General, 
y que desde luego exije el mas pronto remedio llenar los 
Pozofi q/ las Aguas y transito de Carretas lian formado 
en las calles en donde corrompiéndose las mismas agiias 
con motibo de arrojarse alli también todo Jenero de Ba- 
suras, y aun Animales muertos es sin duda cierto q.^ los 
Vapores de dha corrupción infestan el ayre y son perju- 
(liziales ala salud publica, en cuias zircunstancias no pue- 
de menos este I. C. que suplica al S.""" Tlieniente de Rey 
Gobernador mande publicar Bando para que sin perdida 
de tiempo (Mediante aestar el Berano zerca en cuio tiem- 
})0 sera maior el perjuizio) se llenen con Tierra todos los 
f. :5 Pozos délas calles que amenazen el referido detri/mento 

comizionando al efecto alos Juezes de Barrio; Que asi 
mismo se comprenda en dbo Bando la expresa prohibision 
de arrojar en las calles Basuras algunas, y menos Animales 
muertos que infestan con la ediondez, para cuia obserban- 
zia se sirva S. S. si fuere servido imponer la multa que 
tenga por combeniente alos que contrabengan ; ordenando 
lü mismo tiempo a dlios Juezes de Barrio señalen cada 
uno para su respectibo districto paraje oportuno a 
donde arrojar las Basuras, y que todo animal muerto lo 
haian prezisamente de enterrar, a cuio fin dhos Juezes de 
Barrio lo aran assi entender alos vezinos, y avitantes 
desu Districto, y si contrabinieren que seles exija dha 
multa, y que los mismos Juezes de Barrio intimen alos 
f. 3 vta. Pulperos/que zuelen liazer rajar Leña en las calles, que 
berificada esta operazion la hagan limpiar de las Astillas 
y braza que queda y llebarla alos Parajes destinados para 
las Basuras ; lo mismo atodo Artesano para que no arro- 
jen alas Calles retazerías, ni despojos desús ofizios a fin 
de que puedan mantenerse limpias, y que las que no lo 
estubieren se manden barrer y limpiar. Todo lo expuesto 
conpena de dha multa, caso de contrabenir; la qual de- 
veran exijir y rremisiblemente los mismos Juezes de Ba- 



- 63 - 

irio con eonoziiniento cierto del que haia faltado, 

i'plicara su importe si su señoría lo conzeptuase Justo a 

la misma composizion y limpieza de calles, sobre lo que 

S. t^. tomara las «lemas probidenzias que repute comln'- 

iiientes á hazer efectibo este publico benefizio, como se lo 

suplica este Ilustre Ayuntamiento, y para debolber a Su 

ír^eñoría / el expediente con inserzion de este Acuerdo se f < 

Diputaron a los Señores Rexidores d.° Miguel Saenz, y 

d." Cbristobal Aguirre = Asi consta de dho Acuerdo a que 

me remito. 

Pedro Xuñez 

Ess.°" p.'° y de Cav."» 
Buenos Air.' y Enero 15 de 1782. 

J*ublíquese el Vando q.^ se ha reglado y firmado en fha. 
de este día. 

Salas. 

Buenos Ay.* 15 de Oct. de 1781. 

.... por una ordenanza de Policía de venti uno de 
Ma^'o de mil setecientos setenta y dos que S. E. gobernando 
esta provincia mando publicar al cap." o artículo 11 de 
ella prevenido ya que los Vecinos no arrojen basuras, en 
que son comprehendidos los menestrales respecto a los 
desj^erdicios de sus obras, y assl mismo, que se sepulten 
las carnes, y animales muertos en los i)ai*ages que señalen 
los comisionados de barrios y por que el mandar es inútil 
quando no se zela la execuciou de lo mandado parece que 
la primera ó simultanea diligencia que debe hacerse en- 
luendar a los dhos comisionados entonces, o después nom- 
brados, y que actualmente exercen den razón de los lu- 
gares que entonces también, o posteriormente hayan se- 
ñalado a sus respectivos dei)artamentos assi para soterrar 
la carne muerta como para deposito de las basuras exe- 
cutaudolo dentro de seis días pena de cinq.^ pesos por un 
descuido q.^ arguye la mayor desidia y ningún zelo, y que 
sobre ello se imponga también multa a los contraventores 
de este artículo de policía y cultura con res/pecto al grado, f. 4 vta. 
y sugeto de la contravención de manera que si la carne 



- 64 — 

imierta e insepulta fuere un ratón, ó pajaro se pague cierta 
multa: por perro o gato mayor, y mayor que por esto 
quadrupedo como cavallo, toro, muía o cerdo; que 
assi mismo se prohiba a los que venden el pescado bajo 
de multa determinada el que los restos del que venden lo 
arrojen como acostumbran en el mismo paseo ó caminos 
públicos, y que uníi parte de esta se aplique al denunciante 
ordenando a dhos vendedores que igualm/^ que los denms 
a quienes resulte tener carnes muertas sepulten los pezes 
que no puedan vender. Y por q.^ es frequente encontrarse 
animales o carne muerta en las calles sin q.® alguno de 
razón de quien sea el autor ó a quien pertenezca el soterra- 
miento que se imponga pena a los que constandole no de- 
nuncien al Alc.^ de Tiarrio y estos sino lo hiciere a las 
Justicias, y q.^ en caso de no parecer culpado sea tenido el 
Tecino mas imediato, y siendo muchos igualm/^ distantes 
todos pro rata : ordenándose asimismo a los que corren 
con corridas de Toros sepulten bajo las mismas ó mayores 
penas los q.^ salgan muertos déla jdaza. y q.^ en todo lo 
demás se guarde la citada ordenanza de S. E. que por estos 
artículos solam.'" se amplía y promueve su observancia. 

El /).' Rospigliosi. 
Lo mando y firmo el Sr. Teniente líey. 

(Archivo General de hi yacion. — Leflnjo: Gobierno Colonial. — Interior — 
17S0-17S1 — Legajo i^^" S — Exp. 161). 

Y." B.° BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



- 65 - 



N." 16. — El Cabildo en vista de la imposibilidad del empedrado de 
las calles, propone los medios para conservación de las mismas etc. 

(2 de Septiembre de 17S3) 

Buenos Ayres Septiembre dos de mil setecientos ochen- 
ta y Tres = En Acuerdo que Celebró el Mui Ilustre Cavildo 
Justicia, T Regimiento oy dia de la fecha setrato sobro 
lo tran.'íferido enel anterior Acuerdo; y j>or el Señor Al- 
calde de primer Voto se dijo: Que siendo el objeto pro- 
/ puesto por el Exselentissimo Señor Virrey tan uiil é inte- f. 13 

resante al Publico asi por las reflecciones que hace el 
Señor Sindico Procurador General, como por otras con- 
sideraciones que como notorias se omiten, le parecia que 
este Muí Ilustre Cayildo, y todo el Pueblo deve eficaz- 
mente contribuir por quantos medios sean posibles, aque 
quanto antes se verifiquen las justas é interesantes ideas 
de Su Exselencia; y que contemplándose por aora imprac- 
ticable el enpedrado délas Calles por los muchos costos 
que para esta operación se nesecitan, que fue la causa 
por que se suspendió el designio que sobre el particular, 
y resulta de expediente creé que deven buscarse otros 
medios por los quales sin perderse de vista el objeto 
del empedrado, se eviten los perjuicios que se infieren 
enla salud, / y en las calles con motivo de las inmundicias f- 13 rta. 
que sobrebienen de los frequientes Pantanos, y lodos pro- 
pendiendose en quanto sea posible ala compocision délas 
Calles con los arbitrios que aqui expondrá que enel dia 
representan ala vista de fácil execucion, y pueden enlo 
yenidero facilitar también el Plan deel empedrado. 

En primer lugar creé que sedeve prohivir enteramente 
la entrada, y uso enla Ciudad de Carretas, y toda especie 
de carruaje decarga que demostrando la experiencia ser 
estos- los que destruieu las calles, sin exceptuar aun las 
que se hallan empedradas, parece indispensable ocurrir 
á este principio para cortar de rais la causa porque de 
otro modo sería infrutuoso qualquier otro ensayo para 
arrivar al fin que se propone. 

En la prohivicion general se / compreenden igualmente f. 14 

aquellos carruajes que tirados solo por un cavallo se em- 
plean enlos abastos, y de mas ministerio del Publico paia 

PCBL. SeC. HiST. — T. IX 5 



- 66 - 

evitar tolerancias, j ocaciones de que se dispensen las Pro- 
videncias que se tomen, pues aunque por haora pudiera 
disimularse por no ser mui perjudicial el manejo de ca- 
rretillas de cavallo con ruedas ligeras, y calzadas con llan- 
tas, mas sin embargo siendo este un camino que abre paso 
adarse mas estencion alos Carruajes, opina que sea la pro- 
liivicion de ellos absoluta, reserbando siempre alas supe- 
riores facultades de Su Exselencia el dispensar enesta par- 
te lo que asi conceptuase oportuno. De este antecedente 
resulta la necesidad de asignarse enlos arrabales, parajes 

f. 14 vta. donde hagan su mancion las tropas de Carruajes / que arri- 
ben délas Provincias distantes, y cercanías de esta Ciu- 
dad, para que desde alli recojan los interesados á sus ca- 
sas la carga que conduzgan del modo que discurran mas 
faborable, pues no sedeve dudar que la misma necesidad 
les hará pensar en los arbitrios conducentes á suplir la 
falta de los Carruajes bien baliendose de cabalgaduras 6 de 
otros medios que no se opongan ni embaracen la comjjo- 
sicion, y concerbacion délas calles vajo deel buen orden 
que se pretende establecer; enel supuesto de que devien- 
dose entender por ahora la prohivicion délos Carruajes, 
Leste á Oeste hasta la Parroquia de Monzerrat inclucive 
su quadra, y Norte á Sur el Territorio que se comprende 
entre las dos Sanjas, que comunmente se llaman de Yiera^ 
y Matorras, se hace preciso que con concepto á esto se 
f. 15 señalen los parajes donde / hagan su mancion las tropas y 

endonde según expone el Señor Procurador, há prometido 
el Señor Intendente establecer Aduanillas para que nada 
se defraude, ni tampoco se grave al Publico de conformi- 
dad de que por ningún caso ni motivo entren Carruajes 
enel Territorio, y espacio que bá indicado porque de otra 
suerte serian todos los exfuersos inútiles. 

De esta demarcación se deveran exceptuar los Terrenos 
délos bajos del Eio, por que siendo el trafico deel Ria- 
chuelo bastante conciderable, y no tan urgente aquel te- 
rreno para el común uso de las gentes, podra por haora 
tolerarse el concurso de los Carruajes por esta parte afin 
de quelos costos délas conduciones no sean tan. gravosos 
bien que seria mui oportuno el que allí mismo se destinase 
caminos oparajes distintos para el transito délas gentes, j 

f. 15 vta. Carruajes / una ves quese encuentre espacio bastarte para 



- 67 - 

que en esta alternativa no padesca el Publico, y se facilite 
la conducion délos efectos, y comestibles con mas facili- 
dad y equidad. 

En segundo lugar devera observarse para la composi- 
ción de las Calles el Plan que se aprovó por Su Exelencia 
enel Expediente sobre el empedrado esto es que las aguas 
corran presisamente desde el sentro déla Plaza, mitad 
Norte Sur, y la otra mitad Sur á Norte, por ser asi con- 
forme al primitivo establecimiento del Pueblo; y las Ca- 
lles que atraviesan estos rumbos y corren Leste á Oeste, 
mitad á una Calle y mitad á otra, formando el declive, 
por el principio de un Albardon quedevera formarse enel 
promedio, para que forsosamente derramen á el Leste^ y al 
Oeste por mitad, y deste modo cada Calle llevará sus Aguas 
/ vertientes alas dos Zanjas que es el paraje mas (oportuno, f- i<j 

por que corriendo áel Leste como acontece en algunas 
se reconoce conla esperiencia que sedetruien las Barran- 
cas, y seponen intransitable. 

Enel citado expediente deel empedrado sedio principio 
á ordenar las elebacion que devian llevar las Calles; con la 
mira de evitar la mucha pendiente que se reconosia en algu- 
nas de ellas, la compostura fuese permanente, y que el 
Violento Curso de las vertientes no causasen escabacio- 
nes enellas, y haora le parece que podria servir aquella ope- 
ración enel caso presente, o producir la de nuevo caso que 
se contemple necesaria, pues aunque de esta operación re- 
sultan bastantes perjuicios que demostró el Señor Procura 
dor General enel expediente citado, mas sin embargo de- 
ven tolerarse por ser particulares / y seer el importante f jg ,^ 
objecto de la composición de las Calles en utilidad, y prove- 
cho de todos los moradores. 

De lo referido se combence que deliniado el terreno de las 
calles conforme vá expuesto es necesario repararlas, y com- 
ponerlas con la tierra que producen las mismas calles, y 
de los desmontes que será preciso hacer en muchas de ellas 
por la desigualdad y altura que se reconoce siendo proba- 
ble que esta Providencia producirá material vastante sin 
necesidad tal ves de transportarse de parajes distantes, 
y siendo para todo asto indispensable bastante numero de 
operarios, se deven contar con auxilio grande en la bondad 
é inclinación de Su Exelencia pues con la franqueza que 



- 68 - 

* 

acostumbra facilitará qne todos los jjresidiarios travajen, 
f. 17 y acaso se aumente su numero con / algunos otros que se 

liallan en la Eeal Cárcel acuios crimenes pueden castigarse 
con esta pena, para que sean aqui útiles ; Siendo del mismo 
modo preciso quelo demás que se considere forzoso gastar 
en escabar, y aumento de Peones lo suplan los dueños de 
las casas, j de los terrenos que se hallen en las Quadras 
que se componen, vien dando algunos esclavos para el tra- 
rajo, ó vien, supliendo el equivalente en dinero, pues esta 
pencion esla mas suave que advierte, j no puede nadie jus- 
tamente quejarse á no berse familiarisado con la corrup- 
ción, y desaseo que producen las inmundicias mui contra- 
rias ala Sociedad, ermosura, concerbacion, y aseo enque 
deven ser todos interesados. Verificada la composición délas 

f. 17 vta. Calles vajo del modo que ba pro /puesto, parece indispen- 
sable ocurrir álos medios de su concerbacion enel estado 
que sedesea. ; Para esto senecesita en primer lugar la abso- 
luta proliivicion deel uso de los Carruajes enla forma que 
sea dicho; En segundo condenar enteramente el uso de las 
Ataonas, y Panaderías dentro deel resinto que queda se- 
íjalado por que siendo anexo á estas oficinas muchas cabal- 
gaduras la concerbacion de ellas, y el paso diario por las 
Calles con motivo de conducirlas al Río, causan perjuicio 
notable á las mismas Calles, y a los moradores de esta ciu- 
dad como se tiene acreditado por la Experiencia, y en este 
caso parecía regular el que todas las Panaderías, y Ataonas 
semandasen trasladar fuera déla ciudad, y que las Cabal- 
gaduras, y Vestías de su manejo vajen al Rio por detras 
f. 18 délas dos San jas ; de / esta suerte se libertara el Publico de 

la mucha inmundicia y corrupción que producen estas ofi- 
cinas, propagando infinitos ratones, y sabandijas, y sesa el 
perjuicio que causan regularmente los Animales Ataoneros 
en las Calles en las frecuentes veces que pasan por los para- 
jes mas públicos de la ciudad atropellando las gentes con 
motivo de llevarlos á el Agua, y el daño que origina la presi- 
pitacion, y multitud en el piso por donde transitan. 

En tercero lugar suponiendo que la falta délos carruajes 
puede suplirse por medio délas cabalgaduras, y que es 
presiso que sean en bastante numero se ase necesario el 
que todas ellas se recojan, y mantengan porlas noches 

f. 18 vta. enlos arrables fuera deel resinto señalado por que se / ve 



- 69 - 

porla esperiencia que qiiando se acopian algunos animales 
eu c-oiTales, sus orines causan una corruccion enorme nuil 
pei'judicial ala salud, y aun el a>íeó d«' Ims ralles por donde 
se derrama. 

En Quarto que precisamente se renueven los Handos 
de buen Govierno que sean promulgado para el aseo, y 
limpieza délas Calles, esto es que no se arrojen á ellas 
basuras, y materias inmundas que frequentemente se ad- 
vierten. Que se sierren presisamente los huecos que estira 
liaviertos, y sin pared, y que se compongan absolutamente 
las Calzadas sin perdonar para ello los recursos de el 
remedio ; sea respecto de los Legos, ó Ecleciasticos, secula- 
res, ó regulares, por la ninguna exepcion que sovre estas 
materias tienen procediendose si fuese preciso / ala benta f. 19 

de los Terrenos vajo de el concepto de que los compradores 
devan cerrar los huecos si acaso resistiesen los Dueños 
que los poseen á verificarlo aconcequencia deel Bando que 
se expidiese; 

En quinto que en el caso de que se note alguna descom- 
posición, en calles, calzadas ó las Paredes, y cercos de los 
huecos devera ser déla obligación délos vecinos, ó dueños 
déla pocecion á cuio frente corresponda, procediendo al 
mas pronto reparo afin deque con la dilación no se aumente 
el Daño. 

En sesto lugar que sede principio alas composturas, y 
deliniacion porlas Calles de San Nicolás, por que como en- 
esta general operación hade ocuparse bástante tiempo, de 
nada servirla de anticiparla enlas inmediatas ala / Plaza, f. 19 vta. 
sino se hevitara el golpe délas aguas que vajan alli de las 
vertientes deel oeste, por que ental caso continuarla el 
daño haciendo inacesible las entradas ala Ciudad. 

En séptimo que sera mui exencial el que en todas las 
encrusijadas délas calles se pongan unas fajas de piedra 
ó Ladrillo, fundido, y parado que demuestre la elebaciou 
que deve mantener siempre aquel terreno, pues siendo 
estos parajes donde mas se advierten y notan las escabacio- 
nes, se podra fijar una regla para las subcesibas, y conti- 
nuas composturas que serán indispensables, y se escusaran 
déla necesidad de tener que practicar de nuevo otro exsa- 
men, y regulación para que quede el terreno situado según 
/ corriendo la misma precisión respecto del Albardon, y f. 20 



f. 20 vta. 



- 70 - 

elebacion que deve disponerse en medio de las Calles tra- 
viesas para compartir las aguas, por donde también podra 
facilitarse el transito de las gentes enlas estaciones rígidas 
de el Imbierno. 

Octabo que manifestando la experiencia los extragos que 
causan en las Calles las obras nuevas, por que sus Dueños 
dejan enella la Tierra, j excombros que producen los edi- 
ficyos viejos de suerte que seponen por mucho tiempo in- 
trancitables, se tome sobre esto la Providencia de que nada 
se arroje á ellas, y que los Materiales se pongan dentro 
délas Casas, ó buscando otros medios que aun que causen 
algún corto perjuicio álos dueños no / impidan el paso délas 
gentes ni causen el daño que se advierte en las Calles. 

Noveno que para la concerbaciou, j reparo continuo de 
ellas selibre comisión á los Alcaldes de Barrio ó algunas 
otras personas de Zelo, providad, y conducta presisandoles 
á ello como carga de el Pueblo afín de que continuamente 
lo celen den parte de qualesquiera novedad, y proporcionen 
la mas pronta composición sin perdonar diligencia admi- 
tiendo entodo caso intervención del Señor Sindico Procura- 
dor como quien representa á el Pueblo, 

Por ultimo se necesita para el todo deel cumplimiento 
délo que lleva expuesto Diputan sugetos de toda vigilancia, 
f. 21 integridad, y Zelo cuia elección como punto / ala Verdad de 

mas interesante podra acertar mejor el Exselentissimo Se- 
ñor Virrey, por que de su notorio amor al Pueblo providad, 
y anelo dependen muchas disposiciones que son necesarias 
para conseguir el fin, y no es fácil por aora prevenirlas, ni 
esplicarlas, dándose interbencion al Señor Procurador Ge- 
neral como que representa al Pueblo interesado para qu(í 
ponga enla superior inteligencia de su Exselencia quales- 
quiera otra providencia que se concidere necesaria asi en- 
quanto al mejor orden déla compostura como sovre compe- 
ler álos que reusen contribuir por algún pretexto a unfiu 
f. 21 vta. tan útil y laudable, y pues que el Excelentissimo S( ñor / Vi- 
rrey conociendo esto mismo manifiesta el deseo eficaz con 
que se halla de libertar al Pueblo de estos perjuicios que 
padece, y que ala verdad son graves, le parecía que todo 
ello se dejase á la buena dirección, y disposiciones de su 
Ex.* para que meditadas todas las sircunstancias deel caso 
la resuelba y espida las ordenes que estime conducentes: 



— 71 — 

concediéndose alguna tregua de tiempo capaz de que per- 
mita subrrogar los medios que suplan la absoluta prohivi- 
siou de los carruajes. 

Por el Señor Alcalde de segundo Boto se dijo : se confor- 
mava con el dictamen deel Señor Alcalde de primer Boto — 

Por el Señor Alcalde Provincial se dijo que igualmente 
se conformava / con lo expuesto por dicho Señor Alcalde de ' -'- 

primer Boto. 

Por el Señor Alguacil Mayor se dijo que del mismo modo 
se conformava con el parecer deel Señor Alcalde de pri- 
mer voto. 

Por el Señor Regidor Don Joaquín Pinto se dijo que en 
la propria conformidad se conformava con lo espuesto por 
dicho Señor Alcalde á escepcion de que en la general prohi- 
vicion de todo Carruaje, Grande y Pequeño podría resultar 
grave perjuicio y demora al publico enel transporte délos 
géneros Mercantiles, ó efectos de abasto que sin dificultad, 
y quebranto no pueden disminuirse para su salida, y en- 
trada con palancas, y cabalgaduras alo interior de la ciu- 
dad : Por quanto siendo deel / Escelentissimo Señor Virrey f. 22 vta. 
se podran permitir un numero de carros, ó carretillas pe 
quenas déla construcion, y medida que se hallase por com- 
beniente para que no sean capaces de descomponer las ca- 
lles, y puedan suplir de parte, (aunque con mayores costos, 
y gravámenes) el basto travajo que se practica con las 
Grandes. 

Por el Señor don Bernardo Gregorio de las Heras se 
dijo : Que así mismo se conformava con lo expuesto por el 
Señor Alcalde de Primer voto ecepto de la total prohivi- 
cion de carruajes pues es de sentir que con esta lesera mui 
gravoso, y perjudicial al publico, y que para que no sea 
tan sensible es de parecer siendo deel agrado de su Ex.* 
el que se premita subrroguen / en parte alas Carretas Gran- f 03 

des, y las que llaman déla Plaza las de Cavallo bajo déla 
construcción que su Excelencia tubiese abien ordenar cou 
el objeto de que en estas se puedan conducir lo mas nece- 
sario, y principalmente, la Carne, y Pescado que no ha- 
viendo recoba medios por este Ilustre Cavildo el presente 
para tenerla no hay endonde poder proporcionar estén es- 
tos abastos tan precisos Ínterin se benden precerbados de- 
la suciedad, y al mismo tiempo pueden servir estas carre- 



- 72 - 

tillas de cayallo para conducir lo que fuese preciso para 
la misma composición délas calles que es tan útil, y si 
verificado esto ultimo se viere que aun esta clase de carrua- 
f. 23 vta. je fuere perjudicial para la concerbacion / déla compos- 
tura se podran prohivir totalmente la entrada deestas i)or 
que no conceptuando de que puedan en el todo subrrogar 
el crecido trafico délas Carretas Grandes, y las de la Pla- 
za, habrán los havitantes proporcionado otros medios para 
las conduciones de aquellas cosas mas ligeras, y manuables, 
y por consiguiente le sera para entonces menos gravoso 
al publico. 

Por el Señor Don Manuel de Lezica se dijo: se confor- 
mava con lo expuesto por el Señor Don Bernardo Grego- 
rio, délas Heras. 

Por el Señor Don Juan Manuel Salinas se dijo se con- 
formava con lo expuesto por el Señor Don Joaquin Pinto — 

Por el Señor Don Jayme Alsina se dijo se conformava 
f. 24 / con lo espuesto por los Señores Alcaldes Ordinarios, ha- 

viendose concluido la botacion en su concequencia acorda- 
ron los Señores de una vos, y conformidad que sacándose 
testimonio del expediente que obra sobre esta materia, y 
deel precente acuerdo se pase original todo con la breve- 
dad posible amaños de su Exselencia en cumplimiento 
délo que tiene ordenado á este Ilustre Cavildo en su ofi- 
cio sitado por los Señores Diputados de mes, y archiván- 
dose dicho testimonio. En este estado haviendo entrado 
en esta sala capitular el Señor Regidor D."" Migiiel de Az- 
cueuaga, y que no le permitieron hacerlo antes sus ocupa- 
ciones sele manifestaron los pareceres antecedentes, y en- 
f. 24 vta. terado en ellos / dijo. Que se conformava con lo expuesto por 
el Señor Alcalde de primer Voto. 

(siguen dos fojas en blanco) 

(Archivo General de la Nación, — Legajo: Buenos Airea. — Cabildo. — 
(171^-17 8-'/). Copia simple, al parecer inconclusa, mannscriia, papel: la f. 1 
y 12 del sellado, el resto con filigrana; formato: 31 X ¿1 cent., letra redonda, 
inclinada, interlinea l't mil., en algunas fojas la tinta es muy pálida, con- 
servación buena). 

Y.° B.° — • BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



73 — 



N." 17. — Del S.' Gov."' Sre. que se rebaje la Plaza m." y medidas 

conducentes 

(30 de Abril de 17S4) 

/ En atención á deverse revaxar la Plaza con el orden f. i 

meditado por el Ingeniero á quien el Govierno há encarga 
do el arreglo v composición de las calles de esta Ciudad: 
y urgiendo esta operación por la dependencia que de ella 
tienen los desagües de las Quadras adyacentes: la encar 
gara V. S. desde luego á D.'' Juan Galvez, y dicho Inge- 
niero demarcará con Piquetes los desniveles, de suerte que 
no resulte en los edificios de los demás frentes de la Pla- 
za, el notable i>er juicio que infiere la situación en que se 
advierten los umbrales, y Pavim/" de la nueva Catedral. 
Por parte de esta Obra, y de qüenta del fondo de su fabrica 
se ha de proceder á la excavación que corresponda a su 
pertenencia, y todo lo q.e en el arreglo general le compre 
hende, ademas de la parte que pueda caverle en el des 
monte / de los escombros y ruinas de la antigua Iglesia f. i vta. 
se extendieron por la Plaza, á cuyo efecto pasa hoy este 
Govierno el correspondiente oficio ál Cavildo eclesiástico. 
Para la excavación se destinaron algunos Presos, facili- 
tándose por el mismo Ingeniero este auxilio, y quantos 
otros sean posibles y conducentes á él mas pronto efecto 
de todo, con quien se entenderá p.* estos fines, la extrae 
cion de las tierras, su arreglo en las Barrancas para ha- 
cerlas útiles, el dicho d."" Juan Galvez, de cuia actividad 
fia el Govierno la importante brevedad de este desempeíío, 
y el buen suelo, y consolidación en que deve quedar el 
nuevo Plano de la Plaza, con sus correspondientes ver- 
tientes. 

Dios gue. á V. S. m.« a.» Bu." Ayres 30 de Abril de 1784. 

Fran."" de Paula Sanz. 
Al M. I. C. Just.' y Regim.'" de esta Capital. 

(Archivo General de la dación. — Gobierno Colonial. — Cabildo de Bue- 
nos Aires. — Legajo 6 ( llll-llS-'f) ; Original, manuscrito, ptjpcl ron filigrana, 
formato 30 X 21 cent., letra redonda, interlinct /" /««erroció» 

buena). 

yo 30 — tílEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Naci6n. 



- 74 - 

N.o 18. — Sobre Calles y edificios, y nombramiento de alarifes. 
(2S de Julio de 1784) 

f. 1/N. 177. Informado de que el general desarreglo q.'' se advierte 
en los frentes de las' casas de esta Capital, y Plano de sus 
Calles, es efecto de la inobservancia de los Vandos que en 
todos tiempos consta haverse publicado para q.* los veci- 
nos sugetasen á la presisa uniformidad y padrón de erec- 
ción de esta Ciudad la construcción de sus edificios ; y sien- 
do tan importante que verificado el arreglo en que hoy se 
entiende, ninguno lo altere por sus particulares fines ni 
otro motivo, quedando asegurada p." siempre la verdadera 
situación de edificios y Calles, sobre q.^ se publicaran a su 
tiempo unas reglas fixas que todo lo puntualicen : he tenido 
por conveniente nombrar desde luego dos Alarifes, con el 
titulo de Maestros mayores de la Ciudad, q.^ lo son Juan 
Baptista Masellac, actual Maestro mayor de las obras del 
Rey, y Pedro Preciado, destinado por el Govierno á la ni- 
velación de las Calles a la orden del Ingeniero encargado 
de esta comisión : lo que prevengo a V. S. para q.' enten- 
dido de ello el Cavildo en el primero que se celebre, se les 
haga saver á ambos por el escrivano de acuerdos, igualm.^" 
que al Sindico Procurador gen.' Y para que el desempeño 
de la obligación de los tales Alarifes de Ciudad, se afiance 
f. 1 V.*» siempre en sugetos hábiles, el Cavildo en acuerdo formal / 
y á pluralidad de votos, elegirá quien succeda á Pedro 
Preciado en caso de muerte, ú otro motivo lexitimo que le 
impida servir este encargo, y no podrá ausentarse de esta 
Capital sin previa licencia del Govierno y Cavildo, que 
siendo temporal, y por sus fines particulares, solo sele con- 
cederá dexando sugeto, que le substituya interinam.^'' el 
qual habrá de ser á satisfacción del mismo Cavildo, y de 
la clase de Maestro examinado y aprovado; y en defecto 
del Maestro mayor de las obras del Rey, que actualmente 
nombro por Alarife de la Ciudad, succederá siempre el 
nuevo Maestro major que entrase á dirixir aquellas R.' 
obras. Todo lo qual prevengo á Y. S. para referir á esta 
disposición las demás que han de completar la Instrucción 
general de Policía, de que tanto necesita esta Capital, y 



- 75 - 

en que me intereso no menos por mi empleo, que por lo 
mucho q.* su vecindario me merece. 

Nuestro señor gne á V. S. m.' a.' Buenos Ayres 28 de 
Julio de 1784. 

Fran.'''' de Paula Sanz. 
Al M. 1." Cav.**" Just." y Regim.*° de esta Capital. 



/ En cumplimiento de lo prevenido en el articulo 30 de 
la R.' ordenanza gi*al de Intendentes de 28 de Enero de 
1782, he dispuesto se establezcan en las Ciudades de la 
comprehension de esta Provincia la Junta municipal de 
Propios, como consta del adjunto testimonio, el que remito 
á V. S. para que a conseqüencia de su recivo dé principio 
al exercicio de sus funciones la enunciada Junta, y que con 
arreglo á la misma ordenanza se trate en ella de todo lo 
q.* sea relativo al ramo de los referidos Propios dándome 
V. S. aviso de quedar en executarlo. 

Dios gue. á V. S. m.^ a.^ Buenos Av.' 17 de Agosto 
de 1784. 

Fran."" de Paula Sanz. 
Al M. I. Cavildo Justicia y Regim.*" de esta Capital. 

(f. 2 vta. en blanco, siguen otras dos fojas idem) 

(Archivo General de la Nación. — Gobierno Colonial. — Cabildo de Bue- 
nos Aires. — Legajo 6 (ll~l-118-'i). Originales, manuscritos, papel con fili- 
grana, formato: 31 X 21 cent., letra redonda, inclinada 12 mil., conservación 
buena). 

V.° B." — BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



f. 2 
N. 178 



f. 1 



76 — 



TeSTIÍCOXIO de L.VS PROVIDEXCIAS DE GOVIERNO DADAS POR EL SEÑOR DOX 

Fraxcisco DE Paula Sanz, duraxte su maxdo ex la Capital de 
Buenos Aires. 

N." 19. — Expediente sobre trazado, construcción é higiene de las 
calles de la ciudad de Buenos Aires, iniciado por un oficio del 
virrey J. J. de Vertiz, dirigido al Cabildo de esta ciudad. 

(IG de Agosto de 17S3 — 1 de Mayo de 1785) 

+ 

Un quartillo 

Sello quarto, un quartillo, años de mil setecientos ochenta y ocho y 
ochenta y nueve. 
(Hay un escudo). 



/ Haviendo experimentado en mi regreso á esta Capital, 
que las freqüentes lluvias han hecho mas sensible que 
nunca los defectos que tiene el piso de las Calles de ella 
hta el grado de intransitables y los perjuicios que de con- 
siguiente sufre el Publico en la subsistencia de tantos lo- 
dos aumentados y removidos por la pesada mole de las 
Carretas, y que estos detenidos todo el Imbierno y parte 
del Verano en algunas Calles, despiden exhalaciones, que 
deven considerarse muy nocibas ala salud publica ademas 
del embaraso que causa para el trafico de los havitantes 
de una Ciudad que es oy Capital de un Virreynato de ex- 
tendido Comercio, y concurrencia con otras consideracio- 
nes que pueden hacerse en la materia y convencen todas 
ellas la necesidad de una Providencia que mejore la si- 
tuación en que se halla me ha parecido prevenir á V. S. 
que ala maior vrevedad me proponga los medios que le 
dicte su celo por el bien publico para emprehender su com- 
posición y la délas calzadas, que están deterioradas te- 
niendo siempre presente la grande dificultad del Proyecto 
f. 1 vta. de empedrar las Calles que sabe Y. S. he i^romovido / varias 
veses por los mismos principios, y que solo puede superar 
la succesion de los tiempos asi como en los presentes se 
deve ocurrir inmediatamente al remedio del mal en quanto 
sea posible persuadiéndome que sobran á V. S. los deseos 
de evitarle con la seguridad de hallar en mi todos los auxi- 
lios conducentes al fin = Dios guarde á V. S. .'nuchos anos. 



Buenos Ayres diez y seis de Agosto de mil setecientos 
ochenta y tres = Juan Josef de Vertiz = Al Cavildo Jus- 
ticia y Regimiento de la Ciudad de Buenos Ayres. 

Buenos Ayres y Agosto diez y ocho de mil setecientos 
ochenta y tres = En Acuerdo que celebró el Muy Ilustre 
Cavildo Justicia y Regimiento de esta Ciudad oy dia déla 
fecha se leyó el anterior Oficio del Exmo. Señor Virrey y 
enterados los Señores acordaron se diese vista de el al Se- 
ñor Sindico Procurador General para que exponga lo que 
hallase por conveniente assi consta de dicho Acuerdo aque 
me remito = Pedro Nuñez. 

Muy ilustre Cavildo Justicia y Regimiento = El Pro- 
curador Sindico General ha visto el oficio que ha dirijido 
á V. S. el Excelentísimo Señor / Virrey sobre el importante f. 2 

objeto de evitar los Lodazales que han "hecho las continuas 
aguas, y de tomar las Providencias mas conducentes á me- 
jorar la situación de las calles proj)oniendo los medios que 
inspire el celo de V. S. y que corresponde ala autoridad de 
esta Capital, y Dize: Que entre varias Cosas que piden 
algún remedio para el beneficio Común, á penas encuentra 
el Procurador otra demás urgente necesidad, porque este 
mal ha llegado á aquel gi'ado en que las cosas exigen por 
si mismas el reparo, y atención délos Jefes Superiores. El 
Procurador General ha pulsado mui de cerca este negocio, 
y conoce que sola la Suprema Authoridad, y munificencia 
hacia nosotros del Excelentítimo Señor Virrey, puede li- 
brar a el Pueblo con sus justificadas providencias de un 
mal, que después de atrahernos otros mayores ala Salud 
pues haze que sus Moradores estemos Sugetos á una ab- 
soluta incomodidad, y aun defecto ó puesto ala Policia, y 
sociedad del brillante numero de personas que le havitan= 
V. S. bien sabe quantos han sido los esfuerzos, y exclama- 
ciones que han hecho sobre este particular el Procurador 
General, las suplicas y arbitrios de que se ha valido para 
esto y para el reemido délas entradas á esta Capital / que f. 2 ^-ta- 
hasta hoy están impedidas para la introducion délos Abas- 
tos, pero como todo necesitaba de Providencias, mas se- 
rias, y autorizadas déla Superioridad nada se ha efectuado 
por lo que se haze preciso que en el dia se valga V. S. délos 
auxilios que nos franquea aquella nativa propenzion con 
que manifiesta su Excelencia beneficiarle. Para esto el 



— 78 — 

Procurador General propondrá á V. S. aquellos arbitrios 
que le parecen mas eficazes para conseguir la limpieza 
délas Calles, evitar sus Pantanos, continua Corrupción, y 
otros males aque se halla sujeto el Publico, para que 
adaptando los que le parezcan mas conformes á el fin que 
se solicita pueda informar á su Excelencia = 

Esta operación le parece al procurador, que deve tener 
principio por la absoluta prohibición délas Carretas, cuyo 
trafico inmoderado ha puesto á esta Capital en un estado 
deplorable deno haver lugar. Camino, entrada. Calle ó 
Paraje alguno, que no este descompuesto consu pesada 
mole, y en la necesidad de tomar una ProAddencia, que 
enteramente cohiba y extermine su uso: Hasta el paseo 
publico de la Alameda, que sirbe al desahogo, y recreo de 
las personas ocupadas, y mas caracterizados del Pueblo, 
f. 3 nota el Procurador General, que se ha / destruido, hecho 

inmundo, lleno de Pantanos, y que su ambiente esta co- 
rrompido, é infestado con los Lodazales, que estas han 
hecho : El Vulgo menos instruido en los principios del 
buen Govierno, y aquien sele ocultan los motivos, y fines 
de aquellas sabias disposiciones que dimanan para el arre- 
glo délas repúblicas, declamara sin duda por la falta del 
uso délas Carreteras hasta que el mismo desengaño délas 
falsas ideas conque siempre se ve ocupado, le haga conocer 
lo útil é importante de esta Providencia, y mucho mas si 
sele subrrogan otros arbitrios con que suplir aquella falta 
= Por aora el Procurador no se demorara en indicar indi- 
vidualmente los males que han causado y causan el tra- 
fico délas Carretas, por que querer decir, que ellas impi- 
den el transito délas Calles que las destruyen, que causan 
Pantanos, y estos con la detención de sus aguas, infección 
del Ayre que respiramos, que arruinan los Postes de las 
Veredas, que sus Bueyes despiden Cozes, y Cornadas á 
muchos, que quando ellos disparan atropellan las criatu- 
ras, como lo ha visto con sumo sentimiento el Procurador ; 
f. 3 vta. Todo esto y mucho mas, es menos délo que en efecto sucede / 
y si el Publico puede tener otros arbitrios para proporcio- 
nar su trafico con mas comodidad, y menos perjuicio co- 
mún ¿Que razón habrá para que se toleren las Carretas? 
En esta Ciudad, como en ninguna pueden servir los Ma- 
chos, Burros, Muías, y Cavallos para conducir á el re- 



— 79 - 

sinto déla Ciudad todo lo que es abasto, y aun otras espe- 
cies Mercantiles; pueden facilitarse sin costa aljama Ras- 
tros en que se conduzcan las Cargas mas voluminosas, y 
pesadas sin mayor trabajo, como se hacen en otros Lugares 
de mayor jiro; Se pueden también facilitar Cerones, y 
muchos Palanqueros, en cuyo ejercicio después de em- 
plearse alguna Jente Pobre, y sin destino, se les propor- 
ciona á muchas familias algún corto subsidio para su sub- 
sistencia: En una Palabra: El Procurador creé, que el 
pensamiento déla expulsión de Carretas á trae al Pueblo 
innumerables beneficios. = Aeste fin conduce mucho el 
que se destinen dos o tres parajes extramuros donde devan 
parar todas las Tropas, y Arrias que vengan délas Pro- 
vincias inmediatas, y para los efectos que se conduzcan 
por Mar; En cuyos lugares esta dispuesto el Señor Inten- 
dente (según selo ha asegurado á el Procurador) á esta- 
blecer sus Adua / nillas para que tomándose iíidividual ra- f. 4 
zon de todo, no sele puedan defraudar á el Rey sus Dere- 
chos se consigue también el aumento, y Población de la 
Capital, por que en dichos lugares destinados puede ha- 
cerse un numeroso Vecindario con motibo de residir en 
ellos la materia del trato Mercantil ; Pero el Procurador 
siente que por á hora no deve imponérsele á el Pueblo, y 
Comercio derecho alguno, como propia de Ciudad, ni con 
otro respecto, (fuera délos que ya establecidos, y que se 
deben satisfacer en virtud de estar asi mandado) hasta 
ver los progresos de este pensamiento y que el Publico se 
haya acomodado a este genero de trafico, y conozca sus 
útiles ventajas, que entonces V. S. meditara lo que debe 
representar. Pero no puede el Procurador General acer- 
tivamente discernir, si sera mas útil el prohivir también 
el curso, y entrada délas Carretillas de acaballo, ó permi- 
tirlas, por lo menos, para que en ellas se conduzcan alas 
Plazas la Carne, Pescado, Trigo, Maiz, Frutas, y otros 
Abastos, que no pudieran mantenerse alas inclemencias 
del Sol, Agua, Polbo, y Viento : Ello párese, que son in- 
dispensables para el uso de ellos, pero teme el Procurador 
que con motibo de este per / miso se buelban iucensiblemen- f. 4 vía- 
te á introducir las Carretas, amas deque hay Carretillas que 
en poco se diferencian délas Carretas en el daño, que 
causan sus pesadas Ruedas : Este perjuicio estaba reme- 



- 80 - 

diado de un solo golpe, que muchas ocasiones ha medi- 
tado V. S. y es el pensamiento déla recoba donde con toda 
comodidad, dezencia, limpieza y abrigo se pudiera vender 
el abasto dejando desocupado el ámbito déla Plaza mayor, 
y que por lo menos no pareciese un inmundo Corrijo como 
esta oy contra el decoro del Excelentisimo Señor Virrey, 
y autoridad de esta Capital. Ha I si como V. S. se gloria 
de tener por Gefe aquien asi se interesa en pi'oporcionar 
los medios déla felicidad Publica lograra también que 
acepl^se, y promobiese con eficazia su Superioridad esta 
idea, en brebes dias desde luego correspondería el aparato 
y sumptuosidad necesaria ala realidad del Capital de un 
Virreynato. = A esta operación parece que devia seguirse 
la de dar el correspondiente curso alas Aguas por las 
Calles que Corren de Sur á Norte, porque estas, y las de 
toda la Ciudad, se hallan con oyos, y muchos Barrancos, 
unas con demasiadas profundidad, y otras con sobrada 
f. 5 altura, cuyo desorden es cau / sa délos Pantanos, y deten- 

ción de las Aguas: Proporcionando asi en toda la exten- 
cion déla Ciudad un cierto declive que sin violencia dirija 
las aguas hacia los parajes destinados asu derrames, es 
visto que el Publico se vera libre del sumo Lodo, y cieno 
en que avita, y por consiguiente déla corrupción de el 
Ayres que respira = De aqui puede procederse á el arreglo 
délas veredas, haciéndose estas por aora acosta délos due- 
ños desús pertenencias, y bajo un mismo método, no solo 
por el resinto délo mas poblado de la Ciudad, sino tam- 
bién por todos los barrios, y Parroquias menos Poblados 
para que en todo tiempo este fácil, y expedito el transito 
de toda ella, sin excluir muchos solares despoblados que 
llaman Huecos, poniéndose en sus extremidades algunos 
Postes para evitar por ellas el trafico délas Caballerias, 
y Arrieos por que cree el Procurador General que de de- 
jarlas sin este antemural, en vreve se destruirán: Pero 
inmediatamente, le ocurren ael Procurador General dos 
inconvenientes que es preciso suponerlos; El primero el 
clamor de infinitos Pobres que con trabajo tienen conque 
sustentarse y muchos que aunque posean una Casa, ó solar 
f. 5 vta. no vivirían, sino mendigaran el Pan de / cada Día, otros 
mas bien establecidos que los primeros, solo les contribuye 
el tesón y laborioso afán desu mecanismo para el sus- 



- 81 - 

tentó desús pobres familias; Estos dirán, que no tienen 
medios para liacer las Calzadas y Postes que se necesitan, 
en este caso, aunque el Derecho del Publico, es preferente 
á el de los privados, con todo es preciso hacerse cargo, 
que la necesidad carece de toda Ley, y que á el imposible 
ninguno es obligado; Y en efecto, que el Procurador 
General no halla arbitrio para esto, por que V. S. no tiene 
Propios con que subvenir á esta urgencia: En fin la supe- 
rior penetración del Excelentísimo Seuor Virrey podra 
proporcionar remedio a estos males; El segundo inconve- 
niente, es la poca subsistencia que tienen las cosas, quando 
no se auxilian con unas Providencias severas, que com- 
prehendan la succesion de muchos tiempos, para fijar asi 
su permanencia, respecto de aquellos que no viven pene- 
trados de sentimientos aféenosos hacia el bien publico. = 
Para esto, y hacer efectiva, y permanente la limpieza déla 
Ciudad, cree el Procurador General, seria mui conveniente 
se destinasen algunos presos délos Condenados ala Ba- 
rranca / ú obras públicas para que estos cuidasen continua- t 6 
mente de el aseo necesario, teniendo para ello la Ciudad 
diez, ó doze Carretillas de mano, rastras ó machos con sus 
árganas, cuyo ejercicio fuese limpiar las Basuras, anima- 
les muertos y otras inmundicias que de ordinario se vén 
en las Calles, y Huecos, estableciendo áel mismo tiempo 
algunas penas añictivas, ó pecuniarias alos que arrojasen 
Basuras alas Calles, quedando todo ael cuidado délos 
Alcaldes de Barrio; Pero como la experiencia ha demos- 
trado que estos no cuidan del cumplimiento desús Comisio- 
nes, como prácticamente lo ha observado el Procurador 
General en el tiempo que ha estado con la Asesoría del 
Govierno, por cuyo motivo no se han observado los Bandos 
promulgados, sobre este y otros importantes puntos; seria 
muy conveniente hubiese un Kegidor de turno con Juris- 
dicción pribativa para conocer en los negocios de Limpie- 
za, y aseo déla Ciudad, y sus Arrabales, proceder, y casti- 
gar alos contraventores de sus Ordenes relativas á este fin, 
este es uno délos Arbitrios mas necesarios para mantener 
el continuo / aseo délas Calles, Huecos, entrada?, salidas, f . 6 vta. 
y bajadas déla Ciudad, en todos tiempos y estaciones del 
año, por que los presos destinados a este objecto compon- 
drían la vereda que se destruyan repondrían los Postes 

PcBL. Sec. Hist. — T. IX • 



- 82 - 

que faltasen, taparían el Pantano, ó San ja que principiase 
á hacerse, j en una palabra pondrían remedio atodo en 
sus principios, y le parece á el Procurador General que 
sin la practica de este pensamiento, serán inútiles quantos 
exfuerzos se hagan, ni que jamas llegara averse la Capital 
sobre aquel pie que se desea. = Pero todo es infructuoso 
Ínterin el Exmo Señor Virrey con el lleno de su Superior 
Autoridad, no determine que las Panaderías, y Ataonas 
salgan de la Ciudad, y se establescan en los extramuros, 
porque los danos qué estas causan al Publico, y asus Veci 
nos inmediatos (cuyas Casas enteramente deterioran) son 
inexplicables, y compiten con quantos males puedan hacer 
los Lodazales, é inmundicias déla Ciudad. Estas Oficinas 
f. 7 son el manantial délos infinitos ratones que / destruyen, y 

contaminan las Casas déla polilla, gorgojo, y otras mil 
sabandijas contrarias ala sociedad, y bien estar de los 
Vecinos. = Advierte también el Procurador General que 
para establecerse el importante proyecto délas Carretas, 
es indispensable se represente á el Exmo Señor Virrey, 
que con la posible brebedad se les intime á quantos se 
hallan pobladas en las Riberas, y vajos del Rio desalojen 
dichos terrenos con la posible anticipación. Por que amas 
de haverse asi mandado diferentes ocasiones por autos de 
buen Govierno, y deser un terreno destinado para el Pas- 
toreo, y descanso délos animales, que trabajan en la Ciu- 
dad, y sus contornos ; Verificada la expulsión de Carretas, 
es mucho mas necesario el desalojamiento délos Bajos, 
porque como se han deaumentar las Bestias, y Cavallerias, 
es preciso que estas tengan donde Pastar: De otro modo, 
dificulta el Procurador sea estable, y permanente la prohi 
bicion de Carretas; sobre que protesta á su tiempo tratar 
de solo este negocio. = Últimamente para que se sostengan 
respetosamente las Providencias anteriores libradas por 
f. 7 vta. este Govierno Interino / en ausencia del Excelentísimo Se- 
ñor Virrey le pareze al Procurador, que los Comisionados 
nombrados para la composición de las entradas publicas 
de esta Ciudad, y aperturas de Quintas ; D.° Manuel Triar- 
te, y D.° Alfonso Rodríguez, sean sostenidos ensu misma 
Comisión por la eficacia y acidua asistencia ael trabajo 
según lo han demostrado en tiempo ó portuno. Con este 
Plano de operaciones, que propone el Procurador General, 



- 83 - 

y otras consideraciones, que podra adelantar V. S. se han 
satisfecho los deseos del Exmo. Señor Virrey manifesta- 
dos en su oficio de diez y seis del que corre teniendo pre- 
sente V. S. que el Procurador solo ha propuesto aquellos 
medios que le han parecido proporcionados aque se tome 
una pronta providencia que nos mejore de Situación, de- 
jando para lo succesibo, ó para quando á el Exmo. Señor 
Virrey le pareciese, pensar sobre el Principal é importante 
proyecto del empedrado délas Calles que creé el Procura- 
dor General no ser mui imposible si se sacase a Publico 
remate : Estudio y Agosto beinte y nuebe de mil setecientos 
ochenta y / tres. ~ Doctor Francisco Bruno de Rivarohi. — í. 8 

Buenos Ayres Septiembre Dos de mil setecientos ochenta 
y tres = En Acuerdo que celebro el Mui Ilustre Cavildo 
Justicia y Regimiento Oy dia déla fecha se trato sobre lo 
transferido en el anterior acuerdo, y por el Señor Alcalde 
de primer voto se dijo: Que siendo el objecto propuesto 
por el Excelentísimo Señor Virrey tan útil é interesante 
al Publico á si por las reflexiones que hace el Señor Sin- 
dico Procurador General, como por otras consideraciones, 
que como notorias se omiten le parecía, que este Mui Ilus- 
tre Cavildo, y todo el Pueblo deve eficazmente contribuir 
por quantos medios sean posibles, aque quanto antes se 
verifiquen las justas é interesantes ideas desu Excelencia, 
y que contemplándose por aora impracticable el empe- 
drado délas Calles por los muchos costos, que para esta 
operación se necesitan, que fue la Causa porque se suspen- 
dió el destino que sobre el particular, y resulta de expedien- 
te ; Creé que deven buscarse otros medios por los / quales f. 8 vta. 
sin perderse de vista el objecto del empedrado, se eviten los 
perjuicios, que se infieren en la salud, y en las Calles con 
motivos délas inmundicias, que sobre vienen de los frequen- 
tes Pantanos, y Lodos propendiendose en quanto sea Posible 
ala composición délas Calles con los arbitrios, que aquí 
expondrá que en el dia se presentan ala vista de fácil eje- 
cución, y pueden en lo venidero facilitar también el Plan 
del empedrado. = En primer lugar creé que se deve pro- 
hibir enteramente la entrada, y uso en la Ciudad de Ca- 
rretas, y toda especie de Carruage de Carga, que demos- 
trando la esperiencia ser estos los que destruyen las Calles 
sin exceptuar aun las que se hallan empedradas, pareze 



— 84 — 

indispensable ocurrir á este principio para cortar de Raiz 
la Causa porque de otro modo seria infrutuoso qualquier 
otro ensayo para arribar al fin que se propone = En la 
Prohibision General se comprenden igualmente aquellos 
Carruages que tirados solo por un Caballo se emplean en 
í. 9 / los abastos, y demás ministerio del Publico para evitar 

tolerancia, y ocasiones de que se dispensen las providen- 
cias que se tomen, pues aunque por á hora pudiera disi- 
mular por no ser mui perjudicial el manejo de Carretillas 
de Caballo con ruedas li jeras, y calzadas con llantas, mas 
sin embargo, siendo este un Camino, que havre paso adarse 
mas estencion alos Carruages opina que sea la prohivi- 
cion de ellos absoluta, reservando siempre alas superiores 
facultades de su Excelencia el dispensar en esta parte lo 
que asi conceptuase oportuno. = De este antecedente re- 
sulta la necesidad de asignarse en los arrabales, parajes 
donde hagan su mancion las Tropas de Carruages que 
arriben délas Provincias distantes, y cercanías de esta 
Ciudad, para que desde alli recojan los interesados asus 
Casas la Carga que conduzgan del modo, que discurran 
mas favorable, pues no se deve dudar, que la misma nece- 
sidad les hará pensar en los arbitrios conducentes á su- 
plir la falta délos Carruajes, bien valiéndose de Cavalga- 
duras ó de otros medios que no se opongan, ni embarazen 
f. 9 vta. la com / posición, y conserbacion délas Calles, va jo del buen 
Orden que se pretende establecer, en el supuesto deque 
deviendose estender por ahora la prohivicion délos Ca- 
rruajes, Leste á oeste hasta la Parroquia de Monserrat in- 
clusibe su Quadra, y Norte á Sur el Territorio que se com- 
prende entre las dos Sanjas, que comunmente se llaman 
de Viera y Matorras, se hace preciso que concepto aesto 
se señalen los parajes donde hagan su mancion las tropas, 
y endonde según espone el Señor Procurador ha prome- 
tido el Señor Intendente establecer Aduanillas, para que 
nada se desfraude, ni tampoco se grave al Publico de con- 
formidad deque por ning-un Caso, ni motivo entren Ca- 
rruajes en el Territorio, y espacio que ba indicado, por que 
de otra suerte serian todos los esfuerzos inútiles. = De 
esta demarcación se deveran esceptuar los terrenos délos 
vajos de el Rio porque siendo el trafico del Riachuelo bas- 
tante considerable, y no tan urgente aquel terreno para el 



- 85 - 

Común uso de las gentes, podra por á hora Tolerarse el 
concurso délos Carruajes por esta parte afin deque los 
Costos délas conduciones no sean tan gravosos, vien que 
seria muy opor / tuno el que alli mismo se descíñase Cami- 1. 10 

nos ó pazages distintos para el transito de las gentes y 
Carruajes una vez que se encuentre espacio bastante para 
que en esta alternativa, no padezca el Publico, y se faci- 
lite la conducion de los efectos, y comestibles con mas fa- 
cilidad, y equidad. = En segundo lugar deverá observarse 
para la composición de las Calles el Plan que se aprovó 
por su Excelencia en el expediente sobre el empedrado, 
esto es que las aguas corran precisamente desde el centro 
déla Plaza, mitad Xorte Sur, y la otra mitad Sur á Norte, 
por ser asi conforme al primitivo establecimiento del Pue- 
blo, y las Calles, que atraviesan estos rumbos y corren 
Leste á Oeste, mitad auna Calle, y mitad á otra, formando 
el declive por el principio de un Albardon que deverá for- 
marse en el promedio para que forsosamente derramen á 
el Leste, y al Oeste por mitad, y de este modo cada Calle 
llevara sus aguas vertientes alas dos Zanjas que en el pa- 
rage mas oportuno, por que corriendo del Leste como 
acontece en algunas se reconoze con la experiencia que se 
destruyen las Barrancas, y se ponen intransitables. = En 
el citado expediente del empedrado se dio principio á or- 
denar la elevación que devieran llevar las Calles con la 
mira de evitar la mucha pendiente, que se reconocía en 
/ algunas de ellas la compostura fuese permanente, y que el t lo vta. 
violento curso délas vertientes no causasen escaba clones 
en ellas, y ahora le parece que podría servir aquella ope- 
ración en el caso presente, ó producirla de nuebo caso que 
se contemple necesaria, pues aunque de esta operación re- 
sultan bastantes perjuicios que demostró el Señor Procu- 
rador General en el expediente citado, mas sin embargo 
deven tolerarse por ser particulares, y ceder el importante 
obgeto de la Composición de las Calles en utilidad, y pro- 
vecho de todos los Moradores. = De lo referido se conven- 
ze que delineando el Terreno délas Calles conforme vá 
expuesto es necesario repararlas, y componerlas con la 
tierra que producen las mismas Calles, y de los desmontes 
que será preciso hacer en muchas de ellas, por la desigual- 
dad, y altura que se reconoze siendo provable que esta 



— 86 - 

Providencia producirá material bastante sin necesidad 
'• 11 / tal vez de transportarse de parajes distintos; Y siendo 

para todo esto indispensable bastante numero de operarios 
se deve contar con auxilio grande en la vondad einclina- 
cion desu Excelencia, pues con la franqueza que acostum- 
bra facilitara que todos los Presidarios Travajen y que 
acavo se aumente su numero con algunos otros que se 
hallan en la R.^ Carsel Crímenes pueden Castigarse con 
esta Pena para que sean aqui útiles siendo del mismo 
modo preciso que lo demás que se considere forzoso gastar 
en excavaciones, y aumento de Peones lo suplan los Due- 
ños délas Casas, y de los Terrenos que se hallen en las 
quadras que se componen, vien dando algunos Esclavos 
para el travajo, ó bien supliendo el equivalente en Dinero, 
pues esta pensión es la mas suabe que advierte, y no puede 
nadie justamente quejarse ano verse familiarizado con la 
Corrupción, y desaseo que producen las inmundicias mui 
contrarias á la sociedad, ermosura, conservación, y aseo en 
que devemos ser todos interesados. = Verificada la Com- 
posición délas Calles vajo del modo que va propuesto pá- 
rese indispensable ocurrir á los medios desu conservación 
f. 11 vta. en el estado que se / desea ; Para esto se necesita en primer 
lugar la absoluta prohivision del uso délos Carruajes en 
la forma que se ha dicho; en segundo condenar entera- 
mente el uso délas xA.tahonas, y Panaderías dentro del re- 
cinto que queda señalado, por que siendo anexo á estas 
oficinas muchas Cabalgaduras la conservación de ellas, y el 
paso diario por las Calles, con motivo de conducirlas al 
Rio, causan perjuicio notable alas mismas Calles y alos 
moradores de esta Ciudad, como se tiene acreditado por 
la experiencia, y en este caso parecía regular el que todas 
las Panaderías, y Atahonas se mandasen trasladar fuera 
déla Ciudad, y que las Cabalgaduras y vestías desu ma- 
nejo bajen al Rio por detras délas dos Sanjas de esta Suer- 
te se libertara el Publico de la mucha inmundicia, y co- 
rrupción que producen estas oficinas, propagando infinitos 
Ratones, y Sabandijas, y cesa el perjuicio que causan re- 
gularmente los animales ataoneros en las Calles en las 
frequentes veces que pasan por los parajes mas públicos 
déla Ciudad á tropellando las gentes con motivo de llevar- 
t. 12 I los ael Agua, y el daño que originan la precipitación, y 



— 87 — 

multitud en el piso por donde transitan. = En tercero lu- 
gar suponiendo que la falta délos Carruajes, puede su- 
plirse por medio délas Cabalgaduras, y que es preciso que 
sean en bastante numero se ace necesario el que todas ellaa 
se recojan, y mantengan por las noches en los arrabales 
fuera del resinto señalado, por que se vé por la experien- 
cia, que quando se acopian algunos animales en Condales 
sus Orines, Causan una Corrupción enorme muy perjudi- 
cial ala Salud, y aun al aseo délas Calles por donde se de- 
rrama, '= En quarto que precisamente se renueben los 
Bandos de buen Govierno que se han promulgado para el 
aseo, y limpieza délas Calles, esto es que nose arrojen a 
ellas basuras, y materias inmundas, que frequentemente se 
advierten. Que se cierren precisamente los huecos que es- 
tan abiertos, y sin Pared, y que se compongan absoluta- 
mente las Calzadas, sin perdonar para ello los recursos 
de el remedio; sea respecto délos Legos, ó Eclesiásticos, 
Seculares, ó regulares por la ninguna esepcion, que sobre 
estas materias tienen, procediendose si fuese preciso ala 
venta délos terrenos bajo el concepto deque los Compra- 
/ dores devan cerrar los huecos, si acaso resistiesen los í. 12 vta. 
Dueños que los Poseen á verificarlo, á consequencia del 
Bando que se expidiese. = En quinto, que en el Caso deque 
se note alguna descomposición, en Calles Calzadas, o las 
Paredes y Cercos délos huecos devera ser déla obligación 
délos vecinos, ó dueños déla Posesión acuya frente Corres- 
ponda, procediendo al mas pronto reparo afin de que con 
la dilación, nose aumente el daño. = En sesto lugar que se 
de principio ala Compostura, y deliniacion por las Calles 
de San Picolas, porque como en esta general operación 
hade ocuparse bastante tiempo de nada servirla de anti- 
ciparla en las inmediatas ala Plaza, sino se evitaba el golpe 
délas aguas que vajan alli délas vertientes del Oeste por- 
que en tal caso continuaría el daño haciendo inacesible las 
entradas ala Ciudad = En séptimo, que sera mui esencial 
el que en todas las encruzijadas délas Calles se pongan 
unas fajas de piedra, ó Ladrillo fundido, y parado, que 
demuestre la elevación que deve mantener siempre aquel 
terreno pues siendo estos parajes donde mas se advierten, 
y notan las escabaciones. .se podra fijar una regla para las 
sub / cesibas, y continuar composturas, que sean indispen- f. 13 



sables, y se excusaran déla necesidad de tener que practi- 
car de nuebo otro exsamen, y regulación para que quede el 
terreno situado según corresponde corriendo la misma 
precisión respecto de el Albardon, y elevación que deve 
disponerse, en medio délas Calles trabiesas para compar- 
tir las aguas, por donde también podra facilitarse el tran- 
sito délas Gentes en las estaciones rijidas del Imbierno. = 
Octavo, que manifestando la esperiencia los estragos que 
causan enlas Calles las obras nuebas, porque sus dueños 
dejan en ellas la tierra, y excombros que produzen los edi- 
ficios viejos de suerte que se ponen por mucho tiempo in- 
transitables se toma sobre esto la Providencia deque nada 
se arroje á ellas, y que los materiales se pongan dentro 
délas Casas ó buscando otros medios, que aunque causen 
algún Corto perjuicio alos Dueños no impidan el paso 
délas gentes, ni causen el daño que se adbierte en las Ca- 
lles. = Noveno, que para la conservación, y reparo continuo 
de ellas, se libre comisión alos Alcaldes de Barrio, ó algu- 
nas otras personas de Celo, providad, y conducta precisan- 
f. 13 vta. doles á ello como Carga de / el Pueblo, afin deque continua- 
mente lo celen, den parte dequalesquiera novedad, y pro- 
porcionen la mas pronta composición sin perdonar dili- 
gencia admitiendo en todo caso intervención del Señor 
Sindico Procurador como quien representa ael Pueblo. = 
Por ultimo se necesita para el'todo del cumplimiento délo 
que lleva expuesto diputar sugetos de toda vigilancia, inte- 
gridad, y Celo cuya elección como punto ala verdad el 
mas interesante podra acertar mejor el Excelentísimo Se- 
ñor Virrey porque desu notorio amor al Pueblo, providad, 
y anelo dependen muchas disposiciones que son necesarias 
para conseguir el fin, y no es fácil por á ora prevenirlas, 
ni esplicarlas dándose interbencion al Señor Procurador 
General, como que representa al Pueblo, interesado para 
que ponga en la superior inteligencia de su Excelencia, 
qualesquiera otra Providencia, que se considere necesaria 
asi en quanto al mejor Orden déla compostura, como sobre 
compeler alos que recusen contribuir por algún pretesto 
aun fin tan útil y laudable; Y pues que el Excelentísimo 
Señor Virrey conociendo esto mismo manifieste el deseo 
f. 14 eficaz / con que se halla de livertar al Pueblo de estos per- 

juicios que padece y que ala verdad son grabes le parecía 



— 89 - 

que todo ello se dejase ala buena dirección, y disposiciones 
de Su Excelencia para que meditadas todas las circunstan- 
cias de el Caso la resuelba, y expida la Ordenes que estime 
conducentes; concediéndose aljama treonia «le tiempo Ca- 
paz de que permita subrrogar los medios que suplan la 
absoluta prohivision de los Carruages. = Por el Señor Al- 
calde de segundo voto se dijo : se confirmava con el dicta- 
men del Señor Alcalde de primer voto. = Por el Señor 
Alcalde Provincial se dijo que igualmente se conformava 
con lo expuesto por dho. Señor Alcalde de primer voto. = 
Por el Señor Alguazil Mayor se dijo, que del mismo modo 
se conformava con el parecer del Señor Alcalde de primer 
voto. Por el Señor Regidor D.° Juaquin Pinto se dijo : que 
enla pria conformidad se conforma con lo expuesto por 
dho. Señor Alcalde, á excepción deque en la general pro- 
hibición de todo Carruage Grande, y pequeño podria re- 
sultar grave perjuicio, y demora al Publico en el trans- 
porte délos géneros ^lercantiles, ó efectos de Abasto que 
sin dificultad, y quebranto no pueden disminuirse para 
su salida, y entrada / con Palancas, y Cabalgaduras alo t. i4 Tta. 
interior déla Ciudad; Por quanto siendo del Superior 
agrado del Excelentisimo Señor Virrey se podran permitir 
un numero de Carros, ó Carretillas pequeñas de la Cons- 
trucción, y medida que se aliase por conveniente para que 
no sean Capaces de descomponer las Calles, y puedan su- 
plir de parte (aunque con mayores costos y grabamenes) 
el basto travajo que se practica con las grandes. = Por el 
Señor D.° Bernardo délas Heras se dijo : Que asi mismo se 
conformava con lo expuesto por el Señor Alcalde de pri- 
mer voto ecepto déla total Prohivicion de Carruages pues 
es de sentir que con esta le sera mui gravoso, y perjudicial 
al Publico, y que para que no sea tan sensible es de pare- 
cer siendo del agrado desu Excelencia el que se permita 
subrroguen en parte alas Carretas grandes, y las que lla- 
man déla Plaza las de Ca vallo, ])ajo déla construcción 
que su Excelencia tubiere á bien Ordenar con el obgecto 
de que en estas se puedan conducir lo mas necesario, y 
principalmente la Carne, y Pescado, que no haviendo reco- 
ba, ni medios para este Ilustre Cavildo al presente para 
tenerla no hay en donde poder / proporcionar estén estos t 15 

Abastos tan precisos Ínterin se venden preservados déla 



- 90 - 

suciedad, y al mismo tiempo pueden servir estas Carreti- 
llas de Cavallo para conducir lo que fuere preciso para 
la misma composición de las Calles, que es tan útil; Y 
si verificado esto ultimo se \dese, que aun esta clase de Ca- 
rruaje fuese perjudicial para la conservación déla compos- 
tura se podran prohibir totalmente la entrada dé estas, por- 
que no conceptuando deque puedan en el todo subrrogar al 
crecido trafico délas Carretas grandes, y las de la Plaza 
abrán los avitantes proporcionado otros medios para las 
conduciones de aquellas cosas mas ligeras, y manuables y 
por consiguiente les sera para entonces menos gravoso al 
Publico. = Por el Señor D.° Manuel de Lezica se dijo se 
conformava con lo expuesto por el Señor D.° Bernardo Gre- 
gorio délas Heras. = Por el Señor D.° Juan Manuel Salinas 
se dijo se conformava con lo expuesto por el Señor D.° Joa- 
quin Pinto. = Por el Señor D.° Jayme Alzina se dijo se con- 
formava con lo expuesto por los Señores Alcaldes Ordina- 
rios; Haviendose concluido la botacion ensu consequencia 
acordaron los Señores de una vez, y conformidad, que sa- 
cándose Testimonio del expediente que obra sobre esta ma- 
f. 15 vta. teria, y del / presente acuerdo se pase original todo con la 
vrevedad posible amaños de su Excelencia en cumplimiento 
délo que tiene Ordenado á este Ilustre Cavildo ensu oficio 
citado con los Señores Diputados de mes archivándose 
dho. Testimonio. = En .este estado haviendo entrado en 
esta Sala Capitular el Señor Regidor D." ]Miguel de Azcue- 
naga, y que no le perniitiei-on hacerlo antes sus ocupacio- 
nes sele manifestaron los pareceres antecedentes y ente- 
rado en ellos Dijo : Que se conformaba con lo expuesto por 
el Señor Alcalde de primer voto. Según de dho. Acuerdo 
mas largamente consta, y pareceze aque me remito. = Pe- 
dro y}(ñcz': Escribano Publico, y de Cavildo. 

Buenos Ayres seis de Septiembre de mil setecientos 
ochenta y tres = Vista al Abogado Fiscal = Rubrica del 
Exmo. Señor Virrey ~^V>/>rcyííO/í/r = Ru])rica del Asesor — 

Excelentisimo Señor : El Abogado Fiscal de este Virrey- 
nato ha visto el expediente, promovido á impulsos del vigi- 
lante Zelo de V. Ex.^ por el bien publico sobre remediar los 
males, incomodo, indecencia, ó desaseo, que causa el fatal 
estado, y sucesibo deterioro délas Calles de esta Capital, 
f. 16 en cuya inteligencia, y délos medios propuestos por / su 



— 91 — 

Ilustre Cavildo con Audiencia del Procurador Sindico á 
tan recomendable, j recomendado fin, ya pregorvativos de 
maior daño ya reparativo del caudo ya preservativos délo 
que se adelante, ya auxiliares déla practica de unos y otros 
dize: Que se reducen por mayor ala Prohivicion del in- 
greso de Carretas de basta mole, y Carruages dentro délos 
limites que se señalan. = Ala ejecución, y observancia del 
Plan aprovado por V. Ex.' sobre el útil proyecto de empe- 
drar las Calles para su nivelación, ó elevación, y propor- 
cionado declibe; que facilite el curso délas Aguas á los 
rumbos, que se determinaron, principiándose por las del 
Barrio de S.° Nicolás; ala extracción, de Ataonas, y Pa- 
naderías á extramuros ó margenes déla Ciudad, al cuidado 
de que los animales del tragin se saquen por las noches 
fuera del recinto de la Ciudad = Aque se renueben los 
vandos relativos ala Prohivicion de echar basuras, é in- 
mundicias en la Calle, como aque se cierren los Huecos, y 
se compongan las Calzadas por los respectivos vecinos, 
siendo desu obligación repararlos con el auxilio de Presos, 
y Peones inmediatamente que se sienta deterioro. = Aque 
en todas las encruzijadas délas Calles se pongan unas 
fajas ó dados de piedra, ó Ladrillo fundido, y parado que 
demuestre la elevación que deve tener la Calle, para su 
subcesiva composición. = Aque / enla erección, o leedifica- f. 16 vta. 
cion de edificios se cuide y prohiba la acumulación de tie- 
rra fragmentos, ó escombros en la Calle. = Aque se les 
encargue estrechamente alos Alcaldes de Barrio, la aten- 
ción y cuidado en reparar los daños, representarlos, y pro- 
pender con eficazia aque se remedien, con prontitud, dán- 
dose intervención, y superintendencia aun Regidor del 
numero si fuere necesaria, a mas déla inexcusable del Pro- 
curador Sindico, aquien toca promover las Providencias 
útiles, y proponer la subrrogacion délas que el suceso 
del tiempo persuada ums beneficiosas. = El Fiscal pues 
considerados como convenientes, y regulares los referi- 
dos medios para una reducion interinarla, ó provisio- 
nal amejor estado délas Calles le parece poderse adop- 
tar por á hora va jo las Providencias auxiliares, que asi 
mismo se proponen respecto déla practica de cada uno 
en el dictamen del Alc.^* de primero voto: añadiendo 
si en quanto al primero que no carece de eficacia el re- 



- 92 — 

paro de algunos Capitulares sobre la total prohivicion 
de todo Carruaje, y que pudiéndose ocurrir al incom- 
veniente déla tolerancia de todo Genero de Carruage ; con 
determinar la foi-ma y tamaño de algunas Carretillas con 
ruedas de llanta seria desde luego un medio provisional 
f. 17 útil entre el extremo déla / abundancia excesiva de Carre- 

tas que lia tolerado la Ciudad por lo pasado, y una súbita 
prohivicion, ó carencia total, mientras se faciliten otros 
arbitrios de trajin y provisión menos perjudiciales como en 
la Ciudad, Recoba, al hondiga &^ y en las Provincias dis- 
tantes la formación délos tercios de Carga con este res- 
pecto para la mas fácil introducion desde las Plazas, ó 
Lugares délas descargas, que se señalen: Deviendose cui- 
dar mucho por los Comisionados deque los Carretilleros 
que se permitan, no se aprovechen con exceso déla oca- 
sión en el irregiilar porte délas condusiones que en esta 
Providencia les tocaren, quienes asi mismo podran con- 
tribuir de algún modo ala composición de Calles, por el 
cómodo q/ hande reportarse. = También en punto al siete 
déla erección de fajas ó dados en las encrucijadas délas 
Calles Cree el Fiscal digno de meditarse si el arbitrio 
surtiere el fin que se propone especialmente permitiéndose 
Coches, y Carretillas, por que aunque elevadas las Calles 
para el derrame de Aguas tendrán declive en estas Cal- 
zadas; por el mismo Caso vendrá sobre ellas el Lodo en- 
tiempo de Aguas, y aunque pasadas estas puedan descu- 
brirse con palas, para el transito, no es fazil mientras du- 
ren, y lo que es mas si se forman con el tragin algunos 
hoyos déla una, y otra parte délas fajas estancaran la 
f. 17 vta. Agua, á cu3'0 curso servirán / ellas mismas de impedimento 
siendo asi que el Principal medio déla composición de Ca- 
lles es que las aguas no paren en tiempo lluviosos. El Fis- 
cal a notado lo mismo que hacaba de exponer en una que 
otra parte y que no sucede lo mismo en aquellas Calles 
donde se han puesto en las encrucijadas mazas de Carre- 
tas, sobre que se pasa Cómodamente, y por otra parte no 
impiden el curso de las aguas aunque en tiempos secos, 
no dejarla de servir de incomodo alos Coches sino se qui- 
taban y ponian : Cuyas reflexiones le ha parecido al Fiscal 
añadir con el objecto deque pesado los incombenientes se 
tome la mas útil Providencia. = Por ultimo en lo que res- 



- 03 - 

pecta al ocho, medio creia el Fiscal que hallándose en esta 
Ciudad prevenido por Bandos, (que quasi enlas principales 
Poblaciones son de rigorosa observancia) que en la erec- 
ción, y reedificación de edificios se proceda con previa 
asistencia, y reconocimiento del alarife, ó alarifes déla 
Ciudad para prevenir la forma, y altura, que en la capa- 
cidad del sitio, y délas facultades del dueño diga relación 
ala posible uniformidad seguridad y ermosura déla 
población, le parecia al Fiscal que estas Providencias 
se renovasen con la mayor estreches, y apercivimientos 
alos transgresores pues tratándose dedar una mejor for- 
ma, aseo y vista á esta Ciudad á proporción del Eapido 
progreso que lleva, es inexcusable este arbitrio / de sana f. i8 

Policía para corregir en su principio los perjuicios que 
después no sea tan fácil; Pudiendo asi mismo encargarse 
los Alarifes de toda pericia providad, y conducta el reco- 
nocimiento de Casas ruinosas, y su reedificación por quen- 
ta déla Ciudad en los términos que se previene en las 
Ordenanzas de otras Ciudades. = Finalmente los prein- 
sertos medios en quanto ala composición de Calles, ya se 
ha indicado, que son provisionales, proporcionados ala 
necesidad, y ala urgencia; El principal total, y salutífero 
es el empedrado que la atención vigilante de V. Ex.*- havia 
antes mandado empreender, y cuya verificación, y medios 
de llevarse adevido efecto que ofrezca el tiempo aumento 
y progreso déla Ciudad, no deveria descuidar un punto su 
Cavildo, y Procurador como V. Ex.* podra asi mismo sien- 
do servido reencargarle, ó determinara sobre todo lo que 
sea mas de Justicia: Buenos Ayres y Septiembre diez y 
seis mil setecientos ochenta y tres = Doctor Pacheco. 

Buenos Ayres cinco de Diciembre de mil setecientos 
ochenta y tres = Visto este expediente con los informes del 
Cavildo, y sindico Procurador General y lo expuesto por el 
Abogado Fiscal de todo lo que se convence suficientemente 
la urgente / necesidad de eficaz y pronto remedio que evite f. is vta. 
enquanto sea posible los males, y perjuicios que se origi- 
nen alos edificios, y moradores de esta Capital del estado 
de sus Calles que han llegado á hacerse intolerables, no 
solo por su deformidad y ningún aseo, y por su grande in- 
comodidad, que llega á imposibilitar el transito de muchas 
y las mas principales, sino también porque estos males 



- 94 - 

transcienden hasta lastimar la salud publica, según me 
hallo informado por los Facultativos, y en consideración 
aque en la mayor parte son causados del continuo tragin 
que por ellas hacen como si fueran ala Campaña misma 
las crecidas tropas de Carretas grandes, que porsu pesada 
constitución, considerables Cargas que conducen y cre- 
cido numero de Bueyes deque van tiradas al mismo tiempo 
que desembuelben las Calles y hacen considerables panta- 
nos estancan las Aguas por muchos meses en ellas que 
pasan con el tiempo ala Corrupción con las demás sensi- 
bles resultas bastantemente explicadas en estas dilij en- 
cías por cuyas fundadas razones dho trajin se conservaran 
transitables sin tantos perjuicios, y consiguientemente se 
f. 19 podran / allanar, y componer sin peligro de que puedan 

bolber de pronto al mal estado, que hasta aqui han sufrido 
sin embargo délas continuas Providencias que se han dado 
para su remedio: Por tanto contribuyendo á el, como soi 
obligado, y alas importantes resultas que se seguirán de 
su ejecución reservándome el aplicar las demás Providen- 
cias conducentes al mismo fin con arreglo alo que permitan 
las circunstancias del Pais que subcesibamente ocurran; 
prohibo absolutamente la entrada délas dichas Carretas 
grandes en el centro de esta Capital las que por ningún 
titulo podran pasar desde el dia primero del próximo año 
déla Plaza de Monserrat, y la de amarita ó nueba por la 
parte del Oeste de la del retiro por la del Norte, y por la 
del Sur déla Sanja que llaman de Vieyra, quedándoles 
franco todo el largo ó frente déla Barranca del Kio por la 
parte del Leste que por ningún titulo podran subir ni pasar 
délos demás limites señalados en que se pondrán piquetes 
circundando todas las Calles Prohividas adicho tragin, y 
paso de Carretas grandes pena de cinquenta pesos aplica- 
dos ala obra déla composición délas Calles, y de seis me- 
ses de presidio en la Barranca al que Governare la Carreta 
por la primera vez, y por la segunda se procederá alo demás 
f. 19 vta. que haya lugar / en Derecho y motive una tan circunstan- 
ciada reinsidencia y desacato sin excluir el perdimiento 
déla Carreta ó Carretas que infringieren esta Providencia, 
y otras penas correspondientes alos Dueños de ellas que 
hayan devido encargar asu sirbientes su exsacto, y puntual 
cumplimiento : Pero por un efecto déla consideración que 



- 95 - 

me deve el Comercio, y que pueda ejecutar el trasporte, y 
conducion délos efectos alo interior de esta Ciudad sin 
mayor retardación sin embargo deque la mayor parte po- 
dra verificarse por medio de Palanquines, y Cabalgaduras 
como sucede en otros Puertos que no abundan de ellas, 
tanto ni con mucho como este Pais ; Con todo permito por 
ahora el que al mismo fin puedan servir las Carretillas 
pequeñas que en el se husan, que hande ir tiradas precisa- 
mente de un solo Cavallo, ó Muía y por ningún pretexto de 
mas, va jo las penas que ban señaladas, y para que conste 
devidamente las que hay en el dia de esta clase y puedan 
recaer las providencias que exije la materia se presentaran 
las que hayan deservir adicho efecto en los portales del 
Cavildo dentro del perentorio termino de quince dias déla 
publicación de esta Providencia, en donde serán recono- 
cidas y marcadas por el Diputado, y persona que señale el 
Govierno de esta Ciudad, sin / cuyo requisito no podran ser- f. 20 

vir pasado dicho termino pena deperdimiento de ellas, y 
vajo la misma nose podra construir alguna de esta clase 
sin la Correspondiente licencia de dicho Diputado que al 
tiempo de Concederla dará las dimensiones y Plan aque 
deve arreglarse para que acabada y reconocida, y marcada 
pueda usarse, pero de ningún modo faltando alguno de di- 
chos requisitos, y para que tenga el devido cumplimiento 
lo aqui mandado se publicará y Fijará por vando en la 
forma acostumbrada pasándose luego que se verifique este 
expediente al Juzgado del Señor Superintendente General 
Subdelegado de Real Hacienda Governador Intendente de 
esta Ciudad y Provincia para que haga celar su observan- 
cia, y continué las demás Providencias convenientes á esta 
importante obra — Rubrica del Excelentísimo Señor Vi- 
rrey = Rubrica del Asesor. ^ 

X ion ero 7 • f . 38 vta. 

D.° Juan José de Vertiz, y Salzedo Comendador de Puer- 
to Llano en la Orden de Calatraba, Teniente General délos 



' Bajo el u." 2 sigiie im oficio del virrey J. J. de Vértiz al intendente 
Paula Sanz, remitiendo el expediente anterior, en virtud del decreto de 
5 de Diciembre de 1783. Se continua con el panlgrafo n." 7, por encontrarse 
intercalados algunos antecedentes oue pueden considerarse considerados en 
las constancias subsiguientes. — <2V. de la D.). 



- 96 - 

R." Ejércitos Virrey Governador y Capitán General délas 
Provincias del Rio déla Plata, Buenos Ayres Paraguay, 
Tucuman, Potosi, Santa Cruz déla Sierra, Mojos, Cuyo, y 
Charcas, con todos los corregimientos, Pueblos, y Territo- 
rios, á que se estiende su Jurisdicion, délas Islas Malvi- 
nas, y Superior presidente déla R.' Audiencia déla Pla- 
ta, Sí." = Por quanto es manifiesta la urgente necesidad 
de eficaz y pronto remedio que evite en quanto sea posible 
f- 56 los / males y perjuicios que se originan alos edificios, y Mo- 

radores de esta Capital del estado de sus Calles, que han 
llegado á hacerse intolerables, no solo porsu deformidad 
y ningún aseo y porsu grande incomodidad, que llega á 
imposibilitar el transito de muchas y las mas principales 
sino también porque estos males trascienden hasta lasti- 
mar la salud publica según me hallo informado por los 
facultativos, y en consideración aque en la mayor parte 
son causados del continuo tragin que por ellas hacen como 
si fueran la Campaña misma las crecidas tropas de Carre- 
tas grandes, que porsu pesada construcción, considerables 
Cargas que conducen y crecido numero de Bueyes que des- 
embuelben las Calles y hacen considerables Pantanos, es- 
tancan las aguas por muchos Meses en ellas, que pasan 
con el tiempo ala Corrufícion con las demás sensibles re- 
sultas bastantemente explicadas en las practicadas dili- 
gencias, por cuyas fundadas razones es de esperar que las 
Calles que se liberten de dho. trajin, se conservaran tran- 
f. 56 vta. sitables sin tantos perjuicios, y consiguientemente / se po- 
dran allanar, y componer sin peligro deque puedan volver 
de pronto al mal estado que hasta aqui han sufrido, sin 
embargo délas continuas providencias, que se han dado 
para su remedio. Por tanto contribuyendo ael como soi 
obligado y alas importantes resultas que se seguirán desu 
consecución reserbandome el aplicar las demás Providen- 
cias conducentes al mismo fin, con arreglo ala que permi- 
tan las circunstancias del Pais, que subcesibamente ocu- 
rran: Prohibo absolutamente la entrada délas dichas Ca- 
rretas grandes en el Centro de esta Ciudad las que por 
ningún titulo podran fiasar desde el dia primero del pró- 
ximo año déla Plaza de Monserrat. y la de Amarita ó 
nueba por la parte del Oeste déla del retiro por la del Nor- 
te, y por la del Sur déla Sanja que llaman de viera, que- 



— 97 - 

dándoles franco todo el largo, ó frente déla líarranca del 

Kio por la i)arte del Leste; (lue por ninjriin título podran 
subir, ni pasar délos demás limites señalados enque se pon- 
drán IMipietes circundando todas las Calles prohibidas adi- 
clio Trajín, y paso de Carretas grandes, pena (.le cinquenta 
pesos aplicados ala obra déla Com / posición délas Calles, y f. nr 

de seis Meses de Presidio en la Barranca al que governare 
la Carreta por la primera vez; y por la segunda se proce- 
derá alo denias aque haya lugar en Derecho, y motivo una 
tan circunstanciada reincidencia, y desacato, sin excluir 
el perdimiento déla Carreta ó Carretas que infringieren 
esta providencia, y otras penas correspondientes alos due- 
ños de ellas que haian devido encargar a sus sirvientes su 
i'xacto y j)untnal cumplimiento. Pero por un efecto déla 
consideración (pie me deve el Comercio, y que pueda ejecu- 
tarse el transporte y conducion desús efectos alo interior 
de esta Ciudad sin la mayor retardación, sin embargo 
<leque en la mayor parte podria verificarse por medio de 
Palanquines y Cabalgaduras como sucede en otros Puer- 
tos que no abundan de ellas tanto, ni con mucho como este 
Pais, con todo permito por ahora el que al mismo fin pue- 
dan serbir las Carretillas pequeñas que en el se usan que 
han de ir tiradas precisamente de un solo Cavallo, ó ]\f ula, 
y por ningún pretesto de mas vajo las penas que van seña- 
ladas ; y para que conste / devidamente las que hay en el dia f. 57 vta. 
de esta clase, y puedan recaer las providencias que exige 
la materia, se i)resentarán las que hayan de servir adicho 
efecto en los portales de Cavildo dentro del perentorio ter- 
mino de quinze dias déla publicación de esta Providencia 
en donde serán reconocidas, y marcadas por el Diputado, 
y persona que señale el Govierno de esta Ciudad, sin cuyo 
requisito no podran servir pasado dicho termino, pena de 
perdimento de ellas; y abajo la misma no se podra cons- 
truir alg>:na de esta clase, sin la correspondiente Licencia 
de dho. Diputado, que al tiempo de concederlas, dará las 
dimenciones, y plan á que deve arreglarse, para que aca- 
bada, reconocida y nmrcada pueda usarse, pero de ningún 
modo faltando alguno de dichos requisitos, y para que ten- 
ga el devido cumplimiento lo aqui mandado, se publicará 
y* fijara por liando en la forma acostumbrada. Dado en 
lineaos Ayres en cinco de Diziendjre de mil setecientos 

Plbl. Se(. Hi><T. - T. IX ■ 



- 98 - 

ochenta y tres. = D." -I aun José de Vcrtiz = El ^I arques 
(le Sobreuionte. 

Feé de Publicación = En Buenos Ayres á uuebe de ])i- 
zieuibre de mil setecientos ochenta y tres yo el Escribano 
desu Magestad haviendo salido de esta K.' Fortaleza acom- 
f- í'S panado déla tropa que / se destino, y ason de Pifanos y Ca- 

jas de (hierra por voz de Pregonero hize publicar y publi- 
qué enlos sitios y parajes públicos acostumbrados de esta 
Ciudad el vando antecedente y para que conste lo pongo 
por diligencia deque doi feé = Aíit." de Herrera = 

Xota -— Que en nuebe de dicho Mes, y año se fijaron los 
ejemplares mandados del vando antecedente en los para- 
ges Públicos, y acostumbrados y para que conste lo anoto 
= Herrera. 

Ya cierto y verdadero este traslado y concuerda con el 
vando, y su publicación original de su contexto, que para 
en esta Escribanía de (iovierno, aque me remito. Y para 
ef^to de pasarlo al Señor Governador para los fines que 
en el se expresan : Yo Antonio de Herrera, vecino de esta 
Ciudad, Escribano del Key Nuestro Señor, y Teniente del 
Mayor de Govierno y Guerra de este Yirreynato, lo signo 
y firmo en Buenos Ayres aveinte y tres de Diziembre demil 
setecientos ochenta y tres años = un Signo : Antonio de 
Herrera. 

Auto = En la Ciudad déla Santísima Trinidad Puerto 
de Santa Maria de Buenos Ayres aveinte y tres de Diziem- 
bre demil setecientos ochenta y tres años. El Señor D." 
Francisco de Paula Sanz, Caballero déla E.' Distig-uida 
f. 5S vta. Orden de Carlos Tercero del Consejo de S. M. Tnten / dente 
General de Ejercito, y R.' Hacienda, Sux)erintendente ge- 
neral de ella, y délas B.^ Bentas de Tavaco y Naypes de 
todo distrito de este Yirreynato, y Governador de esta Pro- 
vincia del Bio déla Plata, digo. Que por quanto á conse- 
quencia del vando publicado por Orden del Exmo. Señor 
Yirrey (deque se pondrá testimonio por Caveza de este 
auto) prohiviendo absolutamente el uso délas Carretas 
grandes en el Centro de esta Ciudad es necesario Diputar 
Persona que reconosca, y señale las pequeñas que se per- 
miten, siendo del Cargo de este Govierno su nombramiento. 
Por tanto concurriendo enla Persona de el Begidor actual 
D.° Jaime Alsina, las circun.stancias, de eficacia, ^elo, y 



- 9» - 

desinterés, que son propios de este encargo ; devia nombrar- 
lo, y lo nombraba 8u Señoría por Diputado para este efec- 
to, quien como tal reconocerá todas y cada una délas Ca- 
rretillas que sele presentaren, y hayan de servir, tiradas 
deun solo Cavallo, en el tragin y acarreos de el Publico; Y 
pues por ahora se permite el uso délas existentes, aunque 
no arregladas alas medidas que deven tener las que se hi- 
cieren de aqui adelante, marcai'a con la señal que esta dis- 
puesta, todas las que sele presentaren indistintamente 
como sean ya usadas pero de ningún modo las que fuesen 
nuebas / amenos que tengan la dimensión, y condiciones t. r>í) 

que se han señalado, y que dará a los operarios que hayan 
de fabricarlas, siempre que selas pidan como deven, para 
que todas queden al fin uniformes, y no ocasionen en las 
Calles los fatales efectos que se han experimentado y que 
por este bien meditado medio se procuraran evitar, como 
nocibos ala salud publica, y contrarios al aseo, que tan loa- 
blemente consulta en ellas esta Providencia cuidando al 
mismo tiempo, que de ningún modo se note la menor trans- 
gresión, deque será responsable, verificándosele culpable 
omisión, ó condescendencia, acuyo fin siempre que expe- 
rimenten alguna falta de obedecimiento (que no experi- 
mente alguna falta de obedecimiento) que no espera Su 
Señoría déla sumisión y respeto que todos profesan y rin- 
den en esta Ciudad alas Ordenes Superiores y del cono- 
cimiento que precisamente hande tener déla utilidad apre- 
ciable de esta disposición, dará parte á este Govierno para 
que Castigue al deliquente con las penas establecidas, u 
otras que según las circunstancias correspondan en Jus- 
ticia; y para que desde luego proceda á usar desu Comi- 
sión, y ala ejecución délo que este mandado, sele dará por el 
pre / senté Escribano Testimonio del citado Vaudo y de este f. 59 vta. 
Nombramiento, procediendo el aceptarlo, y Jurarlo por 
ante el mismo Escrivano en la forma Ordinaria. Y por 
este Auto asi lo proveio mandó y firmó Su Señoría deque 
doy feé. Francisco de Paula fíanz ^= Antemi : Antonio de 
Herrera, Escribano. 



100 



f. 134 Xúnicro í) 



Con presencia délo obrado en los dos expedientes que 
\m^ ha registrado y debuelbe, y délo que avista de ellos 
me ha expuesto discurriendo juiciosa, y largamente con 
fecha de beinte y dos del ]\íes pasado sol)re la composición 
determinada hacer en las Calles de esta (.'iudad, y puntos 
desu incidencia : he formado una Instrucción deque se han 
impreso, y distribuido los ejemplares necesarios; y deque 
acompaño avm.'^ seis, para que en el curso desu Comisión 
pueda tener siempre alguno ala vista. Los repartido alos 
Barrios los entregarán sus Alcaldes alos Diputados que 
nombren encada una délas Cuadras de ellos, haviendo 
sido déla aprovacion de este Govierno, por las ventajas 
que vm.'^ indico álli esta pequeña subdivisión de distrito, y 
f. 134 vta. multiplicación de mano subalter / ñas, que concurran ala 
ejecución déla obra y cumplimiento délas demás disposi- 
ciones que se dieren, conforme verá usted explicado en la 
misma Instrucción, y en el vando que al propio efecto, y 
por los mismos principios se ha formado, el qual queda 
publicado y acompaño austed también un ejemplar im])reso 
para inteligencia, y afin de que cele, se cumplan las reglas 
que por el se prescriben á el Publico, como anexas al en 
cargo de vm.** y precisas áel logro déla empresa resuelta 
cuya ejecución qiieda asu cuidado. Por la Secretaria de 
este Oovierno se entregará asi mismo austed relación 
délos liarrios enque está dividida la Ciudad y sugetos que 
en el dia son Alcaldes en ello ; y luego que estos presenten 
como seles ha mandado las respectivas délo que nombren 
por diputado comisario en las Cuadras de sus distritos se 
pasarán igualmente á usted todas por la misma Secretaria 
para su inteligencia, y aefecto deque pueda convocarlo, 
haciéndolo citar por sus Alcaldes según las Listas que 
f. 13.1 cada uno de estos diere, y les prevenga quanto estime / com- 

beniente ala noticia y Govierno desús becindarios y ala par- 
ticular Instrucción deusted para que se pueda desde luego 
aprovechando la estación poner mano á la ejecución déla 
obra y si emprendida esta se advirtieren alguno otros pun- 
tos sobre que importe dictar i'eglas, me propondrá usted 
que juzgue necesarias fundándolas enlos motivos ocurrentes 



- 101 - 

cuya exacta averi«>:uaciou, fia este Govierno del Celo y 
aplicación de iistod = Dios (luardo austí'd uiuclios anos: 
Buenos Ayres beinte de Febrero deniil setecientos ochenta 
y quatro = Francisco de Paula í^anz = Señor Don Joa- 
quín Antonio de 3Ios(iuera = Es copia desu Original de 
que certittco = Juan Andrés de Arroyo. 



\ iiiiK ro Id 

Instrucción, que deve obserbarse para la composición uniforme délas 
Calles de esta Ciudad por los sujetos que el vecindario de cada una 
de ellas nombre, y encargue ensus respectivos distritos para el des- 
empeiio délos puntos que aqui se prefijan, y para cuyo efecto quedan 
autorizado por el Govierno las que se disputen á este fin, aquienes f_ 135 yta. 
se auxiliara por las Justicias y demás en quanto necesiten. r= 

Deseoso el Excelentisimo Señor Don Juan José de Vertiz 
dij^isimo Virrey de estas Provincias de dejar á esta Ciu- 
dad beneficiada en todo quanto pende y ha pendido hasta 
á hora de sus superiores facultades sin perdonar tareas, 
desvelos é incomodidades para dejar establecido unos mo- 
numentos que al paí^o que no tienen otro objeto que el be- 
neficio y utilidad común eternizaran enla posteridad su 
memoria ha querido concluir dichosamente su mando con 
proi)orcionar á esta Ciudad el ultimo, tan general que sin 
excepción de personas participen todo desu benéfica idea, 
constituyéndola en el grado de civilaciou, cultura y aseo 
que corresponde á ser hoy la Capital deun basto i*eyno y 
la puerta de Naturales y Estrangeros en un Comercio li- 
bre, y la concedida internación de este para las Provincias 
del Perú : proporcionando por ultimo el que, limpia délas 
inmundicias é incomodidades en que / la ha tenido consti- 
tuida hasta ahora el avandono y ninguna policía ensus 
Calles se respire un ayre mas puro, y se remueban deun 
todo las Causas, que casi anualmente hacen padecer varias 
epidemias, que destruyen y aniquilan parte desu IxK^inda- 
rio; cuyo objeto como que es el déla salud publica ha 
sido el mas digno déla atención de S. E., y por consi- 
guiente reusa separarse desu mando sin dejarlo promo- 
vido en los términos posibles. = Con el nuebo método 
de Govierno recientemente establecido cuyo encargo seme 



t 13tí 



- 102 — 

ha confiado corresponde á liora como ramo de policía este 
punto, y su verificación ami cuidado, que sin desviarse 
de las savias máximas con que S. E. pensó siempre comple- 
tarlo procurará conseguirlo, quando no con tanto acierto, 
con no menos esmero, y con noble obligación á una Ciudad 
y vecindario que me merecerán siempre el mas sincero 
afecto é ingenua gratitud. = Removido el ó bice principal 
con el Vando que de Orden de S. Ex."* se pul)lico con fecha 
de cinco del jNIes de Diciembre del ano próximo pasado 
f. 136 vta. para / que no iludiesen entrar las Carretas de lUieyes en las 
principales Calles déla Ciudad, sino hasta los términos 
que se han prefijado, resta solo el que para la composición 
se den unas reglas fijas, que al paso que consulten sumas 
posible subsistencia, la hagan uniforme j meno gravosa 
al mismo vecindario: para cuyo fin meditado todo los 
puntos con la mayor refiexion por el Capitán de Ingenie- 
ros Don Joaquín ^Mosquera encargado como persona inte- 
ligente y practica en la dirección de esta obra, se ha tenido 
á bien dictarlos en los artículos siguientes a que deveran 
arreglarse los Diputados de cada Calle para su composi- 
ción = Primero : Provisto los Alcaldes de Barrio de otros 
tantos ejemplaares de esta Instrucción como Calles 6 dobles 
frentes de cuadras tienen en el Cuartel desu encargo lla- 
mará alos vecinos ó Poseedores de cada una de estas suce- 
sivamente, y enterándoles desu contenido, les pedirá nom- 
bren un Diputado para que corra con la composición desús 
dos respectivas frentes; y convenido este en hacerse cargo 
f. 137 / de ella se acordarán unánimes para los gastos que les 
correspondan acada uno segim sus pertenencias; graduán- 
dose, y averiguándose estos en caso necesario o (jue quieran 
los mismos vecinos, por el Ingeniero encargado; devien- 
dose desde luego principiar ael acopio délo necesario para 
que tenga efecto con la mayor brevedad esta obra.= Dos : 
Uno de los principales objetos del Diputado deverá ser la 
averiguación desi en el distrito desu pertenencia hay algún 
vecino ó Poseedor tan del todo destituido de arbitrio y 
facultades que con nada pueda concurrir ala composición 
de ella; en cuyo caso bien cerciorado déla imposibilidad, 
procurará, combocado los demás, ver si el total de estos se 
combiene libremente apagar por el insolvente; y de haver 
la mas pequeña dificultad ó repugnancia, cesará en el in- 



— 103 - 

tentó dando parte al (Jovierno déla indij^encia de aquel 
individuo para que se proporcione sin el intentado lírava- 
nien alos demás, el pago que les corresponda. = Tres = 
En la averiguación déla absoluta insolvencia deberá el Di- 
I)utado proceder con la mayor escrupulosidad indagando 
si del todo / es tan necesitado que no pueda contribuir al ' ^^'^ ^^ 
menos con una mitad ó tercia parte ; pues á el que pudiese 
concurrir con algo sele hade obligar á ello, para que los 
alivios que el Govierno se propone dispensar recaiga en los 
sugetos con proporción asu necesidad é indigencia = Qua- 
tro = Alos vecinos que tengan Carretillas propias, y quie- 
ran ocuparlas en el acarreo délo necesario para la compo- 
sición desu Calle, como también los que quieran dar por 
Peones Criados suyos, seles admitirán para el trabajo, y 
descontara la parte de pago que corresponda á uno y otro 
servicio en la cuenta que deva hacérseles del Costo desús 
respectivas pertenencias, valuándose aquellas y estos por 
los precios corrientes : ameno que no quiera el Interesado 
concurrir voluntariamente con este mas beneficio afavor 
desús combecinos. = Cinco = El destino de presos y demás 
auxilios que el Govierno intenta facilitar alos Diputados 
según sus informes y las ocurrencias que los hagan nece- 
sario, deveráu resultar en la Cuenta del gasto délas res- 
pectivas frentes de Cuadras para que se pidan á / favor de f. 138 
aquel vecino ó Poseedor que carezca mas que otro de me- 
dios para pagar el todo ó parte délo que le corresponda = 
Seis = Luego que se hallen combenidos con el Diputado 
los Vecinos ó Poseedores desús respectivas frentes, y acor- 
dados en punto de gastos y acopio de materiales, que de- 
vera verificarse quando mas tarde en el termino de quinze 
dias contados desde la publicación del vando que para este 
fin se dispone, avisará el Diputado al Capitán de Ingeniero 
Don Joaquín Mosquera Comisionado para la Dirección de 
esta obra, quien pasará con el Alarife Pedro Preciado á 
determinar los puntos délos desnibeles, y hacer clabar los 
Piquetes que denoten los desagües délas Calles &.* y en el 
curso de ella concurrirá igualmente con la posible fre- 
quencia con el fin no solo deque se guarden las precisas 
reglas de uniformidad, y se trabaje con solidez y firmeza, 
sino también con el deque se Terraplene, y apisone la Calle 
según arte. = Siete = Las calles que precisamente serán 



— 104 — 

uiiiformcs (con excepción délas que lo.s «luefios aque corres- 
pondan tengan fondo, y quieran para la mayor sej-uridad, 
duración, y mejora desu ediñcio construirlas delosas) ten- 
f. 138 vta. Oi-an seis Palmos de ancho sin comprehender / la cinta déla 
misma piedra de Ladrillo de <Janto que hade correr al 
frente de ellas: y los que no puedan formarlas de esta 
clase, las harán de Ladrillo sentado con mezcla terciada de 
Cal, y délo mismo la cinta de delante para que asegure 
mejor el Cajón y haga mas durable el todo. = Ocho : Hande 
estar un palmo elebadas sobre el nibel déla Calle, cuyos 
dos distintos palmos sera cuidado del Ingeniero marcarlos 
bien al Albañil que por parte délos vecinos de ambas fren- 
tes este hecho cargo de construirlas, = nuebe: ITande tener 
bien clavado en la tierra acada tres varas de distancia un 
Poste de buena madera cuyo gTueso abrace la cinta que 
corre al frente déla (^alzada, y cuya altura sera igual en 
toda la Ciudad a los que tiene puesto en la Casa que havito 
Don Domingo Pérez, por que mayor altura expone avarias 
contingencias. = Diez : Nose hande atar á hora ni nunca 
de Poste á Poste madera, barra, ni cuerda que de firme o 
provisionalmente forme barandillíi, por ser este un incon- 
veniente que expondría algunas vezes á que acaeciesen des- 
gracias que se evitaran estando libre la entrada por qual- 
f. 139 / quiera parte déla Calzada. = Onze = SLlos vecinos délas 
respectivas dos frentes de cuadra se conviniesen con el 
Diputado, como podra suceder en algunas en hacer todo 
el gasto una masa común, y porretear su importe con co- 
rrespondencia alas varas que cada uno tenga de frente de 
cuyo modo será tal vez menor el Costo; en este caso, sino 
les deviese toda la confianza necesaria para este fin el 
Albañil que ])ara ello tengan, podra acordarse el Diputado 
con el Ingeniero en firmar aquel ó interbenir este en todo 
los gastos por menor diaria ó semanalmente, ya de com- 
pras, ya de jornales, cuyas papeletas formaran la Cuenta 
total que también si fuese necesario justificara y autori- 
zará el Govierno para mayor satisfacción délos interesados. 
= Doce =Si los vecinos de algunos frentes tubiesen fa- 
cultades bastantes, y por su mayor interés y común vene- 
ficio quisiesen empedrar el todo déla Calle perteneciente 
á ellas entre las calzadas, lo podran ejecutar con sujeción 
á los mismos desniveles y reglas que les dicte el Ingeniero 



— 105 — 

comisiüuado y con presencia déla / parte qne costeo la Tin- '• !•«» vta. 
dad, y diriijio el Señor ííriíradier Don José Tnstodio en la 
boca Calle de Cavildo que sale ala IMaza, i)ara <[ue sirviese 
de ejemplar en este caso : = Trece : Xo haviendo de empe- 
drarse es el mejor terra]>len el délos despojos de Ladrillo 
y teja (jne producen los hornos de esto, y ensu defecto se 
usará de escombro, cascote, tierra, ó arena déla mejor ca- 
lidad y condición qu'^ se halle, consultando el Diputado al 
Inji;eniero, y conciliando ambos los posibles de cada vecino 
ó Poseedor, ó de todo juntos sejíun estén de ante mano 
convenido.= Catorce = Se quitaran ó quedarán sepultado, 
si los hay los Palos, ó l*iedras que se hallen clavados ó pues- 
tas en las Travecias para pasar de unas aceras á otras en 
íiempo de Lluvias; pues anms de ser escusados con la 
nueva composición, exponen á algunas desgracias ó caidas 
al os que transitan por ellas, como se ha experimentado 
varias veces. = Quince = En todas las esquinas se atrave- 
sara una cinta de piedra en el mejor modo posible según 
repetidas veces esta mandado por vandos públicos, con el 
objeto de sujetar los Terraplenes y calzadas : y donde los 
Vecinos puedan, será mucho mejor que se empiedre todo 
el quadro que forman / las quatro esquinas de cada una f. uit 

délas frentes délas quadras. = Dies y seis = Igualmente 
es indispensable en todas las esquinas el poner Guarda 
ruedas de piedra ó madera déla mejor consistencia, cuya 
altura no exceda á la délos Postes, para livertar de este 
modo las calzadas délas ruedas délos Coches y Carreti- 
llas al tomar en ellas su buelta. = Dies y siete = Los Due- 
ños de toda Cochera deven levantar su puerta sobre la cal- 
zada, y con proporción al ancho de aquella hacer esta de 
losas colocadas con el pendiente acia la Calle, para que 
los Coches puedan entrar y salir fácilmente ; en cuya colo- 
cación seha de estar á las reglas que diere el Ingeniero 
Comisionado. = Dies y ocho = Las puertas de Calle que 
quedasen por el desnivel de esta tan superiores asu plano 
que necesiten escalones encima de la Calzada para entrar 
en ellas se arreglaran i)or el Ingeniero comisionado, de 
suerte que nunca jjuedan salir ó volar de la pared mas que 
una tercia de vara, afin de que no sean estorvo al transito 
de las gentes por la Calzada : y los que los construyan de 
piedra estarán precisados a que sus esquinas no terminen 



- 106 — 

de qiiadro, sino fií-cnlariiiente, procurando seguir igual 
f. 140 vta. regla / en los que hagan de Ladrillo, bien sea poniendo este 
dentro de un marco de madera ó mamperlan, ó bien de 
otro modo segiin el mismo Ingeniero dictase, acomodán- 
dose á las facultades é intenciones en esta parte délos 
Dueños de cada casa. — Dies y nueve = Estos respectivos 
gastos particulares de una i'i otra sola pertenencia deven 
hacerse con separación por el Dueño de ello, y no entrar 
en la maza común déla composición déla Calle; deviendose 
entender lo mismo por lo perteneciente á los Guarda-ruedas 
de las esquinas, pues en esta parte se consulta únicamente 
el beneficio del particular a quien corresponde, siendo solo 
el Común y general la uniformidad del cuerpo de la Calle, 
Calzadas y Postes. = Veinte = Las Calles deverán nom- 
brarse de Norte a sur y de Leste á Oeste por los nombres 
que hasta oy tengan, i)oniendose en las Esquinas de cada 
una en un quadro de l*iedra ó de madera embutido en la 
pared con letras claras de modo q.® se hagan legibles auna 
regnlar distancia; y las que salgan directamente ala Plaza 
principiarán sus nombres desde ella hasta la salida; de- 
viendose contar su composición por ahora desde las quatro 
f. í4i quadras en contor / no á la misma Plaza, á excepción de 

aquellas que continuasen con mas edificadas enteramente 
de Casas, por que en ellas ha de hacerse la misma compo- 
sición que en las demás, en atención ano carecer de Vecin- 
dario. = Veinte y uno = Para hacer mas cómoda la inteli- 
gencia délas mismas calles en la necesidad de buscar 
alguna Casa, se distingiiiran en ellas con nombre de Qua- 
dra las dos Frentes de cada una; y para recompensar el 
trabajo, esmero y actividad de los respectivos Diputados 
de estas por el cuidado en su composición abeneficio y utili- 
dad del mismo vecindario, se pondrá en cada una de ellas 
otra Targeta igaial ala de las calles con el apellido del Di- 
putado, para que distinguiéndose y conociéndose en lo 
subcesivo por el perpetuamente, quede en ella y en honor 
suyo la memoria de este servicio hecho afavor de sus Con- 
vecinos. = Veinte y dos = Últimamente espera el Govier- 
no que se berifique este objeto tan interesante auna Ciudad 
de la estencion de esta, y de tanto lustre y cultura, tan 
útil al bien común de sus vecinos y que a merecido en 
esto, no menos que en las demás cosas de su beneficio todos 



- 107 - 

los desvelos y esmeros de dho. H. " / Exino. qne tan feliz- ^ '»i vta. 
meute la ha dirijíido cu su inainlo jx)!* tantos años: on la 
inteligencia de que no obstante carecer la <Mudad de fon- 
dos propios para combertirlos en alivio de su vecindario, 
se propone hallar medios para irlos formando, á que yá se 
há dado principio con algunos adbitrios, cuyo ingreso se 
empleara con la mayor utilidad, de modo que ni la ventaja 
sea equivoca ni aparente, ni halla Individuo q." no parti- 
cipe del beneficio; para cuyo fin no perdonará el Govierno 
fatiga alguna, antes bien dará por bien empleadas quan- 
tas le produsca un objeto tan preferente, dando gi'acias, 
y distinguiendo á aquellos vecinos que mas zelosos se esme- 
ren en fomentar ó proponer qualesquiera idea benéfica al 
bien común. = Buenos Aires á quatro de Febrero de mil 
setecientos ochenta y quatro = D." Francisco de í*auJa 
ííanz = Juan Andrés de Arroyo. 



Número 11 

D.° Frau/" de Paula Sanz, Cavallero de la Distin- 
guida Real Orden de Carlos tercero del Consejo de S. 
^I., Intendente de sus Keales Ejércitos, Governador In- 
tendente de esta Provincia de Buenos Aires, Superin- 
tendente General Subdelegado de Real / Hacienda y Reales 
Rentas del Tavaco y Xajpes en toda la jurisdicion de este 
Virreynato &c. = Haviendo dado en todo tiempo el Supe- 
rior Govierno de esta Capital las mas incontestables prue- 
bas de su interés en promover adelantar y concurrir con 
todos sus auxilios y esmeros a los fines mas dignos y útiles 
á este Publico, se propuso echar el resto de sus impulsos 
para emprender la grande obra de la composición de las 
Calles, meditando los medios mas suaves, benéficos y menos 
gravosos que puedan concurrir al felis termino de comple- 
tar tan digno objeto, rremoviendo ante todas cosas los 
estorvos que hacian permanecer á esta Ciudad en el estado 
mas perjudicial y contrario ala salud publica y alas Leyes 
de Policía que deven ser observadas rigorosamente en todo 
Pais que como este tiene tantos motivos para acreditar su 
cultura y proporciones para ermosearse, como con efecto 
separado el óbice déla entrada de las Carretas que hacian 



f. 142 



f. 142 vta. 



— 108 — 

iusiibsistible qiialquiora (u)iii])08Íci()ii, y reiiiplaza<l(3 cou 
equivalentes todo lo necesario alo presiso de los transpor- 
tes de los efectos del Comercio y demás: ha resuelto que 
se de ])rin(ipi() á esta tan dii>na obra ; / para cuyo ñn, y per- 
teneciendome yá en el dia por el nnevo método de Govier- 
no el ramo de Policia a que corresponde el efecto y cum- 
plimiento de esta superior determinación, deseoso yo de 
verificarla y de imitar en qimnto me sea jjosible el zelo de 
quien tan laudablemente leha promovido, después de 
haver formado una instrucción q." se repartirá por los 
Alcaldes de A'arrio al Diputado que se nombre por los ve- 
cinos de cada una de ambas frentes de Quadra de sus res- 
pectivos quarteles ])ara que en todas sea uniforme el mé- 
todo de esta composición y pueda principiarse indistinta- 
mente por qualquiera sin miedo de imperfección bajo las 
mismas reglas dictadas por el Oap.° de Ingenieros D."" Jua- 
quin Mosquera acuya dirección se liá confiado esta obra, 
me ha parecido conveniente para la concervacion de ellas y 
que no se aje desde su principio la hermosura é igualdad 
con, que es regular queden, determinar la observancia 
délos artículos siguientes bajo las penas y multas que en 
ellas se incluyen. = Primero = que se quiten los albardo- 
f. 143 jj^j.^ q^^g j^y desde el parage que llaman D." / Carlos inchisive 

Leste Oeste hasta lo de Juan Diego Flores, y Norte Sur 
desde el Horno de Ladrillos déla Merced y Quinta que lla- 
man déla Forriente; cuyas Quintas y Calles se hallan en 
mucha parte atajadas para el curso délas aguas con dichos 
albardones, alejándolas de si y asiéndolas dar en las Pla- 
zas é interioridades déla Ciudad. = dos — Que para q.^ el 
arreglo y composición sea uniforme en todas las frentes 
délas Cuadras y travesías, devera estarse presisamente ala 
Instrucción que para este fin seha formado por el Govierno 
con reglas bien nuMÜdas y resueltas por el dho. Ingeniero 
comicionado asu dirección. = Tres = Que paraque Ínterin 
se vayan componiendo cada una délas frentes de las Qua 
dras no se dezlusca el trabajo, y ])rincipie aconservarse el 
devido aseo, lustre y policia á que se aspira, se prohive 
absolutamente desde ahora para en adelante bajo la multa 
de veinte pesos que irremisiblemente se exigirá a todo ve- 
cino de qualquiera estado, clase y condición que sea, si 
tuviese facultades para satisfacerla, y de no bajo la pena 



- 109 - 

(le ocho dias de Curcel, el que i»>i' puerta o hentana He 
arroje ala (^alle de dia ó noche basura escombro, ceniza 
ni otra cosa algerina aunque sea papel ó trapo, que deveran 
hacer conducir por sus Esclavos / ú otros a bis líarrancas f. 143 vta. 
ó sitios destinados para estos fines. = Quatro = Que no se 
arroje animal aliiuno muerto ala Calle bajo la misma pena, 
que se aplicará con iuual respeto y del mismo modo á el 
que se averiguase averio arrojado; deviendo los vecinos 
déla pertenencia donde se halle por la nmñana lue^o q." 
lo reconoscan avisar al Diputado de ella para que se inda- 
^e el Causante; y en el caso de hallarse sin preceder el 
aviso de los vecinos, ni verificarse el conocimiento del Cul- 
pado, se procederá a retirarlo á costa de los que vivan de 
una á otra esquina de ambas frentes. = Sinco = Ninj2:iino 
liara sacar la ba.sura ni otra cosa aljruna en cuero ti otra 
especie arrastrando á siucha por la Calle, so pena de Per- 
der el Caballo ó Muía que lleve, siendo facultativo á toda 
Persona sin distinción el detener al q.* contraviniese a esto, 
y presentarlo al Diputado ó Justicia para que se le casti- 
8:ue. = Seis. ~ Igual facultad seda a todos para interceptar 
toda caballería que se hallase atada alos postes, rejas ó 
puerta déla Calle, y presentarla al Diputado ó justicia 
para que se decomise con todos los arreos que llevare : y si 
fuere en Pulpería donde se halle el Caballo ó ^lula atados 
contra esta prohiviciou y el Cinete dentro de ella, se exi- f. m 

giran al Pulpero seis pesos de jNíulta, y el Ginete quedara 
sin su Caballería ni arreos de montar, para que escarmen- 
tados de este modo, cuiden los unos y los otros déla devida 
observancia, manteniéndose acaballo a dhas. Puertas, ó 
teniéndola siempre de las riendas para separarlo quando 
se ofresca. = Siete = Que por las cañerías que salen 
alas Calles por bajo délas Calzadas no se viertan aguas 
immundas, por lo que perjudican ala salud publica lle- 
nando la Calle de mal olor y de insectos ; no teniendo otro 
objecto estos conductos que el desagüe délas lluvias y de 
alguna otra agua, que aunque proceda del Servicio déla 
Casa, sea de oficinas limpias de motivos immundos, bajo 
la pena expresada. = Ocho = Que ningún Pulpero pueda 
rajar leña ala Puerta de su casa, por lo que lastima el piso 
de la misma Calle, perjudica y estorva alos que transitan 
por ella; deviendo aser estas operaciones dentro de sus 



- lio - 

propias casas o i)atio. = Nueve = Que nin<«un Carpintero, 
(.barretero, Herrero ni otro Artesano alguno pueda sacar 
ala Calle sus bancos, instrumentos ó qualquiera otra cosa 
f. 144 vtn. j)ara trabajar en ella, / pues deven precisamente ejecutarlo 
dentro de sus propias Casas sin impedir el paso del arroyo 
ni calzadas que han de estar siempre livres para los q.' 
transitan por ellas. = Dies = Con este mismo objeto se 
prohive atodo vecino el que apile, arrime ni depocite en la 
Calle maderas, materiales ni efectos de su servicio comer- 
cio ó trafico, bajo la pena dicha que exijira siempre que 
se berifique lo hayan dejado una sola noche en ella; para 
cuyo fin y para los que en el dia tengan alguna de dhas. 
cosas de este modo, se les da quince de termino desde el 
de la publicación de este bando para que las quite y alma- 
cene donde mejor le combenga. = Once = Deviendose ecep- 
tuar de esta regla los que tengan obra avierta ala calle 
procurarán estos atajar por ambas partes desu pertenencia 
lo que necesite con maderas crusadas: pero de modo que 
no impidan la calzada del frente y permitan tamvien la 
entrada entre esta y la Calle al menos para un Caballo; 
reservando por ahora hasta otro tiempo dar las demás 
reglas que deven obcervarse en este punto para lo q.® hade 
f. 145 preceder ala determinación de tales obras, modo y / forma 

con que hayan de hacerse estas en lo subcesivo por lo perte- 
neciente al frente de las ;nismas calles. = Y recervando para 
en lo subcesivo el percivir las demás que sean combenientes 
y necesarias para perfeccionar esta idea, concerbar las 
calles con un cómodo piso para sus Vecinos, y livrar a 
todos de la immundicia que há originado ha.'íta aqui tanto 
daño ala salud publica : mando a todos los Estantes y Ha- 
vitantes de esta Capital guarden y obcerven quanto ba dic- 
tado en este Vando, y prescripto en la citada ordenanza 
sopeña de que se le aplicarán las que se han impuesto en 
los precedentes puntos. 

Dado en Buenos Aires a dies y ocho de Febrero de mil 
setecientos ochenta y quatro = FranJ° de Paula Sauz = 
Jimn Andrés de Arroyo. 



f. 14.-. vt.i. 



111 



Xth^iero 12 

Mili S.*"^ mió. He reeivido, con el oficio de \ . S. de 
aser, los seis ejemplares de la Instrucción, que para la 
composición de las Calles de esta Ciudad, se liá servi- 
do y^. formar, y mandado imprimir; y tamvien uno, 
de el Vando. que á el mismo efecto, dictado por VS. se 
imprimió igualmente, y se ha promulgado en el dia de su 
fecha. ^Mediante esto, y en cumplimiento de lo que V. S. en 
particular me previno, he llamado al Maestro Pedro / Pre- 
ciado, y se há combenido en ayudarme diariamente o según 
ocurra, a las operaciones que se han necesarias para mar- 
car los desniveles en las Calles, sin tirar por ello emolu- 
mento alguno, y solo por contraher este mérito en obse- 
quio publico y de V. S. mediante q.^ no ay fondo sobre que 
asignarle jornal, ni tiene la Ciudad Propios de donde satis- 
facerle este trabajo; pero que si los vecinos respectiva- 
mente en cada Cuadra, ó en alguna, pudiesen y quisiesen 
gratificarcelo, se promueba, y contribuya á que lo ejecu- 
ten, como parece justo resultando en su beneficio. Por lo 
que hase á los otros Peones que son necesarios con nos- 
otros para el Xivel, clavar piquetes, y tirar cuerdas &. ya 
que no hay advitrio alguno para poderles pagar por aora 
su jornal ; aprovecharme según dice el mismo Preciado, 
los Peones, y Criados délos mismos Vecinos délas Cuadras 
en que haya de Trabajarse hasta tanto que pueda livrarse 
este Indispensable gasto contra el Regidor Depositario 
déla Contribución establecida, y mientras concurrirá tam- 
bién, pagándose después su jornal, un Xegi'o del dho. Pre- 
ciado acostumbrado á servirle en semejantes operaciones; 
por que ala exactitud de ella importa, haya alómenos uno, 
que en algo las entienda. He visto / también, como V. S. me f i^i> 

encargo, al S.""^ D°° Josef Custodio, y mui dispuesto en fa- 
vor de la empresa, ha tenido la bondad de ofrecerme con- 
currirá quando le havise, tanto para principiar la obra, 
qiianto para orientarme de los desnibeles que con el refe- 
rido Preciado marco en 1780,, en las Calles del Sur; pues 
como la operación no le fue cometida de oficio, y el 111.''* 
Cavildo que la promovió, detuvo sus concequencias, según 
del mismo expediente obrado entonces consta; no llego 



- 112 — 

íiinarcíir las cnlles tlel Xortc (luc (^s adonde deven ofre- 
cerse sdiiunos tropiesos. De este modo, no me resta por 
aora cosa alj;uua que exponer a Y. S. y quedo en ejecu- 
tarlo conforme ocurra j se sirve V. S. mandarme, empren- 
dida que sea la obra, loqual se verificara lueiio que tenga 
la noticia de Alcaldes de Barrio, y I)ij)utados de Cuadras, 
q.** V. S. ha dispuesto se me pasen por la Secretaria. = 
Kepito mi obediencia alas ordenes de X. S. y i'uego a Ntro 
S.""^ gue. su vida muchos años. I»." A." 21 de Febrero de 1784. 
= B. S. ^I. de Y. S. sunuis atento seguro Serv.*"^ = Jiiaquin 
Anionio de Mosquera = S." D." Fran.'" de Paula ^^anz = 



Xíimero 1J 

^l\ú S."^ mió. Em])eñado tan declaradamente, como se 
manifiesta, el Celo del A'ecindario de esta Capital, en 
f. 14() vta. llevar a su devido efecto lo mandado por A'. S. / en la 
Instrucción que se sirvió formar para la composición délas 
Calles, se hace indispensable q." Y. S. declare toda la auto- 
ridad del (lovierno emi)eñada también en proteger aquel 
Celo, poniéndole a cubierto de exacciones injustas que en 
los gastos de su objeto, teme con razón, se le infieran por 
los vendedores de los efectos que necesariamente se em- 
plean en la Composición de dhas. Calles, en sus acarreos, 
y manufacturas, sobre que es urgente tomar algunas pro- 
videncias que auxilien previamente á el vecindario. En 22 
de Enero expuse á Y. S. que el curso délas obras informa- 
rla de muchos puntos, en que se haria presiso dar reglas 
á este Publico, tanto en alivio suyo, como en beneficio de 
la obra misma y de su pi'ogreso ; y apenas puede decirse 
emprendida, quando yá ella propia, avisa en algún modo 
de aquella necesidad. Para no aventurar la imporante con- 
cequenciá de los conocimientos instructivos, me i)ropuse 
desde entonces entrar a su averiguación, observando aten- 
tamente hasta las menores incidencias y resultados, y re- 
presentar á Y. 8. en qualesquiera ocurrente materia lo que 
entendiese y experimentase. Este justo esmero y obligación 
mia, exitaba mas oy, avista de la buena boluntad con que 
1 147 el Pueblo se interesa en la egecucion de la / obra pretendien- 

do á porfia los vecinos de varias Cuadras seguir el egemplo 



— 113 — 

déla en que bibo por donde como V. S. ha visto se ha dado 
principio á repetidas instancias de su Vecindario, que tam- 
bién ha tenido la bondad de hacer recaer sobre mi, el en- 
carjxo de su Diputación en defecto de D,° Juan Antonio 
Lastra que fue nombrado y que su diaria asistencia ala 
Real Aduana le impide aquel desempeño: no me permite 
diferir mas la solicitud de algunas otras disposiciones á 
que es acrehedora la obediencia del Publico y que en su 
alivio me parece sele deven de justicia. Por esto, y por que 
siempre conste lo que se mande, y afin de que todas las 
reglas generales vengan aformar una serie que en lo sub- 
cesivo pueda regir en los casos que combenga aplicarlas 
teniéndolas ordenadas y ala vista; seria bueno q.^ V. S. 
se sirviese darlas por adiccion ala Instrucción impresa, ó 
promulgarlas por vando en continuación del primero según 
V. S. lo gradué mas oportuno en resolución de los siguien- 
tes puntos que importa ala causa común de terminar. = 
En primer Lugar los Alcaldes délos Barrios, en algunos 
de ellos, aun no han berificado el nombramiento ó elec- 
ciones de Diputados Comisarios para / sus Cuadras prebe- f. 147 vta. 
nido en el articulo primero déla instrucción impresa, 
sea por que en algunas me dicen no les es fácil convenir 
al Vecindario sobre el Sugeto en quien recaiga la elección, 
6 sea por q.^ muchos se excusan de admitirlo vajo varios 
pretextos; y respecto que en algunos Barrios se formaliso 
desde luego este punto sin el menor tropieso y se han com- 
placido muchos vecinos condecorados de servir esta Dipu- 
tación en obsequio déla causa publica : es urgente el q.® 
V. S. determine se berifique del mismo modo y con la 
mayor prontitud en los distritos que restan ; pues el estado 
de el asunto, y lo oportuno de la estación no permite yá 
dilaciones por lo q.^ estos influyen en perjuicio común. 
Siendo cierto que quando no puedan dhos. Alcaldes, por 
la desunión, ó discordancia de el Vecindario ceñirse alo 
prevenido en aquel articulo, será presiso que lo cumplan 
de oficio usando de toda la autoridad de .sus empleos, y 
en fuerza de ella nombrando para diputados al os Vecinos 
mas aptos, y que «in ecepcion alguna sean mas acrehedo- 
res ala confianza de los demás, y ala jurisdicción q.' el 
Oovierno ha delegado en estos / empleos. = En segundo f. 14S 

lugar devo exponer a V. S. que el Rejidor Diputado D.° 

PüBL. SEC.mST. — T. IX. 8 



- 114 — 

Jaime Alcina, se está de continuo lamentando de el tiempo 
que infructuosamente .le ocupa el recaudo mensual de la 
corta contrivucion impuesta á las Carretillas del publico 
tragin. Ademas de no ser fácil el hacerlas concurrir á 
todas á marcarse como determinó el Superior Govierno por 
el Yando Publico en 9 de Diciemvre ultimo no obstante 
lo cumplidamente que se ha fenecido el plaso de quince 
dias, alli asignados; se halla en la necesidad de perder, 
muchos enteros, para cobrar cuatro reales de una íi otra 
Carretilla, y para esto tienen que andar buscándolas por 
toda la Ciudad los dos Soldados de las Milicias al sueldo 
q/ el Superior Govierno puso ala orden del referido Re- 
gidor Diputado para que le auxiliasen. De este modo, no 
se lograra formar fondo suficiente, y las insolvencias a que 
se medito aplicar careciendo de este alivio ; yá por si como, 
nos ofrecerán un incombeniente no el menos arduo á la 
empresa decretada. Muchos Carretilleros, cuyas Carreti- 
llas se marcaron á el principio en fuerza del Vando, no 
han buelto a pagar mes alguno. Otras acuden á hacerlo 
f. 149 con uno ó mas de atrazo ; y en no imponien / doles una pena 

presisa, y un termino cierto para que concurran á pagar: 
es visible que se necesita tener en casa del Regidor Dipu- 
tado, una Oficina diariamente abierta, para ir registrando 
una ú otra que dize llega, indistintamente á pagar, qual- 
quiera dia. = Tamvien es consiguiente y urge el asignar 
presios alos acarreos délas muchas Carretillas, por que 
esta es una importancia mui trascendental en que se inte- 
resa no solo la Composición délas Calles, sino también el 
ramo de el Comercio, y todo el trajin del Servicio publico. 
Hallándose recien establecidas estas Carretillas, y no te- 
niendo otra ley para los valores de los transportes que la 
desu arbitrio, se hasen pagar por ellos lo que quieren reu- 
sando servir al vecino que les disputa el precio ó pretende 
ajustarselo. De esta suerte son tiranizados en la obra de 
las Calles, un conciderable numero de Vecinos á quienes 
distingue su Celo y obediencia, pues ya ve V. S. que toda 
la Ciudad se halla puesta en movimiento, conduciendo 
asus Casas cada uno, los materiales necesarios para su 
travajos. Igualmente será perjudicado en su particular 
trajin todo vecino, y lo sera también el ramo del Comercio, 
resultando asimismo contra el Publico, que en la Compra 



-Ha- 
de los efectos comerciables, ha de sufrir la carga de aquel 
desembolso. No parece razón que la necesidad de ocupar 
/ las Carretillas constituyan asus Dueños arbitrios del pro- f. 148 vta. 
cío de los acarreos, ni menos inconcideradamente preten- 
dan sacrificar á el Vecindario que precisado a emplearlos 
los mantiene, mayormente con un motivo como el de la 
composición de las Calles, q.* ademas délas preferencias 
que merece, es un servicio que resulta en beneficio de toda 
rueda. Todavía no savemos, como arriva he indicado a V. S., 
quantas Carretillas traginan en la Ciudad por que el Re- 
gidor Diputado sigue aun en la faena de su alistamiento 
y marca por cuyas noticias aunque inciertas deduzco que 
cada dia se multiplican. No obstante esto, vemos que si la 
obra de las Calles se continua asta el fin, con el ardor que 
se emprende; por muchas que sehan las Carretillas que 
haya, no han de dar abasto á la multitud de tranportes 
que ofrecerá, ya en la condición de materiales, y y.'í en la 
extracción délas tierras sobrantes. Esta misma multipli- 
cación de ocupaciones es una bentaja no dudosa para los 
CarretilUeros por el mayor motibo y objetos de ganancia. 
Pero es de razón q.^ esta se contenten con la moderada que 
asu trabajo corresponda, bien sea ajustándose alas distan- 
cias, ó bien arreglándose á jornales diarios, según fueren 
los casos y cosas en que se ocupen las Carretillas = Las 
Carretas grandes de Bueyes que desde los Hornos, condu- 
cen el Ladrillo alas / Plazas de Monserrate y Nueba con- f. 149 vta. 
forme alos limites que les están prescriptos por el Superior 
Govierno en el citado vando, tamvien necesitan una regla 
determinada sobre los Precios de acarreos, porque oygo 
quejarse alas gentes, en términos que aseguran una in- 
justa arbitrariedad de parte de los Carreteros; pues si 
quando dhas. Carretas entravan en las Calles de la Cía- 
dad, conducían desde los mismos Hornos aquales quiera 
casa un viage de ladrillo por 4 r.^ de transporte i por que 
oy q.* lo descargan en aquellas Plazas, han de hacerse 
pagar mas, no devíendo exigir ni aun tanto, respecto que 
caminan distancias muchos menores? Lo mismo entiendo 
que están haciendo en los acarreos de la Leña, Trigo y 
todos los demás del abasto y servicio Publico en que las 
emplea el vecindario; y es muí admirable, que por un 
menor trabajo, quieran establecer mayores ganancias acos- 



- 116 - 

ta de un Pueblo que los mantiene, y de quien depende su 
subsistencia. = Para la composición délas Calles, ha de 
consumirse mucha arena del Rio, tanto porque es indispen- 
sable para terciar la cal, como está mandado, y formar la 
mésela que ha de emplearse en la construcción délas vere- 
das, quanto porque en el Piso del centro délas Calles 
podra ser muí útil mesclarla también con el cascote que 
se apisone, de que resultara mas solidez que terciándolo 
f. 150 con la tierra. / Este es oti*o motivo mas, de emplearse las 

Carretillas, pero asi mismo es necesario determinarles 
precio fijo alos transportes de arena desde el Eio alas cua- 
dras, para que no sacrifiquen á el Vecindario. = Hallán- 
dose muchas obras de Particulares abiertas en varias calles 
importaria emplearse en la composición de estas los es- 
combros y derrumbos que aquellas producen, y prevenir 
por consequencia asus Dueños que no los extiendan ni 
arrojen indistintamente a sus immediaciones como acos- 
tumbran, sino que amontonados al pie de sus obras los 
conserben hasta que se les de aplicación, pues aun quando 
en su quadra no fuesen necesarios, lo podran ser en las 
immediatas y los vecinos de estas costear por mitad su 
conducion á ellas, pagando los Dueños de los escombros 
la otra mitad, pues siempre devian extraherlos de su quen- 
ta afuera de la Ciudad, mediante que en lo subcesivo no 
se les deverá permitir dejarlos eternamente en las Calles 
á discreción como lo han practicado hasta aqui, irregulari- 
sando el Plano de las Calles. = En la extracción de Tierras 
sovrantes q.® en algunas quadras resulten de sus escava- 
ciones, se podria tamvien dar un medio semejante, en alivio 
délos poseedores, que han de pagar sus transportes: pues 
necesitándose dhas. Tierras en otras Cuadras, es escusado 
f. 150 vta. que aqueyos las agan con / ducir afuera de la Ciudad, y los 
otros tengan que irlas a buscar. Sobre esto podra determi- 
narse que délas quadras donde sobren, se remitan alas don- 
de falten, y que sus acarreos se pague igualmente por mi- 
tad entre ambas, en cuyo caso importa cuidar de que tanto 
el Diputado que las embie, como el que las reciva, lleven 
cuenta exacta para satisfacer ala confianza de sus vecin- 
darios, y para pagar alos Carretilleros. = Los Dueños de- 
las Quintas para facilitar su transito aellas recogen de los 
obrages de ladrillo y teja, los escombros resultantes de 



- 117 — 

estos materiales, y los emplean en cerrar Pantanos y de- 
mas reparos que se les ocurren en los caminos ala imme- 
diacion de sus Quintas; cuyo empeño, mas tiene por objeto 
su propia combeniencia, y la ventaja en que redunda de 
sus particulares poseciones, que el beneficio Publico. Lo 
extendido déla Ciudad, la anchura délas Calles, y la nece- 
sidad de consolidar su piso á fuerza de Cascote, como está 
mandado por la instrucción, exige que anticipadamente, 
se tome una Providencia seria, para que en aquellos obra- 
ges, no se becda, ni franquee á ninguno el desperdicio de 
los materiales de obra cocida que sus lavores producen, el 
qual puede quedar acopiado al pie délos mismos Hornos 
para irse conduciendo alas Calles según se necesitase. Los 
/ Dueños de estos obrages, podrían asi mismo, dar aviso de- f. 151 

las porciones acopiadas, y que se acopiaren, á fin de pro- 
porcionar el traherlas á aquellas calles, que combenga mas 
en razón de urgir, y con presencia délas distancias; Ime- 
diante que en ocaciones pagarían, y tal bez habrán pagado, 
por que les saquen de sus talleres aquellos escombros, para 
desembarazar los trabajos; no deverán cargar al Vecinda- 
rio, valor alguno, ni precio con el presente motibo; pues 
déla clase de inútiles alos Dueños délos Hornos, no los 
extrahe la aplicación que embeneficio publico seles pre- 
tende dar, y quando mas, solo se podrá pagar el coste que 
haya causado el irlos acopiando y amontonando; pero su 
transportación hasta las Calles devera ser de quenta de 
los vecinos en cuyos frentes tengan su empleo. = Los ven- 
dedores de Cal y Ladrillo no se deverán tampoco aprove- 
char déla presente ocacion para usurar al Pueblo que pre- 
sisado por su obediencia acomprar aquellos efectos bas- 
tante bentaja les ofrece en el mayor consumo. Tampoco 
les será licito variar las medidas déla cal, ni tamaños del 
Ladrillo, que uno y otro tienen marcos determinados por 
la Ciudad aque seles deve rigorosamente sugetar, mas en 
esta ocasión tan general, que en otra alguna, y aun quando 
/ no sea tal vez fácil señalar á estos materiales unos precios f. 151 vta. 
fijos, no me parece tendrá incombeniente mandar en bene- 
ficio del Vecindario, que ningún bendedor altere los valo- 
res corrientes á que en las obras de particulares se hayan 
hendido asi la cal como el Ladrillo en este año. Y lo mismo 
con igual respeto combendria declararse en punto alos jor- 



— 118 — 

nales de todo Oficial obrero, Albañiles, Carpinteros, y Peo- 
nes que en la composición délas Calles ocupen y paguen 
los vecinos de quienes no parece justo exijan aquellos mas 
valor de jornal que el que respectivamente han ganado 
hasta ahora en obras de Particulares ó el que seles deviere 
graduar por su abilidad y trabajo. = Oygo ya quejarse 
tamvien algunos de la falta de Postes para las veredas, y 
aunque es creíble que en la Ciudad no haya todos los nece- 
sarios, tamvien es de recelar que por henderlos á mayor 
precio se ocultan por los que tienen algunos pues ya se nota 
el excesivo valor q." se han hecho pagar en mi cuadra. En 
este punto devo exponer á V. S. lo mismo que en el La- 
drillo y Cal. En el mayor consumo está la ganancia, y no 
será razón que un Usurero, tiranice á todo un Publico, y 
f- 152 la tenga, / ó pretenda tener por dos partes, y mucho menos, 

cuando la general obediencia les proporciona compradores 
para unos efectos que quisa en muchos años no podrán 
hender. Para prevenir esto y evitarlo, y para que el Pueblo 
se surtiese oportunamente seria necesario inandar que en 
un presiso termino, el que tuviese cantidad de Postes los 
manifieste, y se distribuyesen alas quadras por entero ; pues 
de lo contrario tropesaremos en el defecto de que por falta 
de algunos queden sin concluirse muchas q/ principien 
con parte de ellos, y les falten los restantes. Con esto y con 
no poderse cargar alas Cuadras por mas precio que el ordi- 
nario ó corriente, determinando alguna pena al que á uno 
6 aotro contraviniere, ó embargando quantos se hallen sin 
haverlos manifestado cumplido q.*" sea el Plazo, ó sugetan- 
dolos todos á justa tasasion que hagan los ]\Taestros de Car- 
pintería, ó según V. S. lo estimase mas combeniente al 
beneficio Publico, q.^ es indispensable preferir. = En mu- 
chas quadras, se hallan varios terrenos sin edificar, unos 
cercados de Tunas, y otros abiertos; unos y otros perjudi- 
cialisimos, y todos piden atención, y providencias. Los pri- 
meros son un deforme impedimento ala compostura délas 
f. 152 vta. Cuadras, / por que causan en ellas un embarazo notable. 
Salen aocupar la Calle las tunas, interrumpiendo la linea 
de los frentes, y constituyendo, sino se arrazan aquellas 
inútil el travajo que en estos, seha mandado ejecutar. Ade- 
mas de esto, no pueden de ningún modo, dejar paso franco, 
en muchas partes, al transito del Publico, ni asegurar el 



- 119 - 

en ladrillado déla vereda, aunque este cupiese por falta de 
tapia aque sujetarla en la acera; y son también estas tunas 
escondites ofensivos, y expuestos, abrigo de innumerables 
sabandijas, ratoneras perpetuas, y deposito de otras mu- 
chas inmundicias perjudiciales atoda la becindad. Los 
segundos son unos destinos, capaces de ocultar muchas mal- 
dades, y servir de refugio nocturno atoda clase de Picar- 
días. = Los dueños de todos estos suelos deverian ponerlos 
en estado que no se infiriese al Publico daño alguno, pues 
no deve sufrir este los perniciosos efectos déla ignorancia, 
déla decidla, ó déla indolencia de aquellos poseedores. Los 
que tienen cercos de Tunas, es indispensable ala construc- 
ción de las veredas el arrazarlos, establecer la verdadera 
linea del frente déla Calle, abrir sobre el los correspon- 
/ dientes cimientos, y lebantando una Tapia aunque sea f. 1.53 

sencilla y solo de Ladrillo y barro, que exceda la regular 
altura de un hombre, colocar en ella una Puerta, que de 
noche precisamente se haga quedar serrada; y en los que 
no tienen tunas devera hacerse lo mismo en punto a tapia 
y Puerta. Pero si acaso tales Solares, subsisten en este 
abandono por defecto de medios en sus Dueños para cos- 
tear estos gastos, no sera violento, y trahera utilidades ala 
prefrible causa publica, el mandarles que desde luego los 
vendan,, para que entrando ^ manos mas aptas pueda 
verificarse la disposición, con concepto ala qual necesaria- 
mente hande ser comprovados, ó como V. S. hallase por 
mas combeniente determinarlo. = También pienso que im- 
portaría para mas alentar alos Dueños de las Casas, el que 
V. S. se sirviera declararles, como se hizo en Madrid, la 
facultad de cargar alos Alquileres de sus Poce.siones el 
premio correspondiente ala Cantidad que desembolsen por 
los gastos del frente de cada una que alli fue el cinco por 
ciento, y para esto es necesario que dichos gastos se entien- 
dan con separación de los que se causen en el Plano délas 
ocho varas del Centro de la Calle que han de costear 
poseedores y vecinos, como que esto pertenece al Caudal 
publico, y no haviendolo deve prorratearse entre to / dos los f. 153 na. 
que disfruten la ventaja resultante = Asi importaría sovre 
estos puntos, aclarar los artículos,, 12„ 13„ 14„ y 15 déla . 
instrucción impresa, para que explicados por unas reglas, 
que atodos sehan inteligibles, se ebiten ulteriores disputas, 



— 120 — 

y se asegure á el mismo tiempo el efecto intentado; por 
que siendo materias tan distintas, en sus objetos, y conse- 
quencias no se lleguen á confundir estas ni aquellos, y lo 
vengo tamvien haser el gasto de sus motibos. La construc- 
ción de las veredas, sus Postes, Escalones de las puertas, 
recalzos de cimientos. Cañerías, empedrado de las puertas 
Cocheras, y las de Almacenes, guarda ruedas de las Esqui- 
nas &"„ son unas obras, que ceden precisamente en valor, 
y mejora de los respectivos edificios, y siempre tienen las 
fincas en si este aumento de presio, y lo reintegran asus 
Dueños en el que hayan de cargar en los alquileres no 
obstante que todo el publico disfrute en parte de este 
beneficio por la combeniencia de el Transito. El gasto de 
empedrar el Plano de las ocho varas de Calle, terraplenar- 
lo, ó encascotarlo, y todo lo prevenido en los artículos cita- 
dos arriva, redundará directa y absolutamente en beneficio 
de toda rueda y de todo estante, avitante, y transeúnte ; por 
lo qual, todos sin excepción, deven contribuir proporcional- 
f. 154 / mente asus Cortes, ya que la Ciudad carece de aquellos 

Caudales públicos que á este fin deverian aplicarse. El ar- 
ticulo 19„ de la misma instrucción impresa, yá indica en 
algún modo, esta reparación de gastos. Pero yo quisiera que 
V. S. se sirviese declararlos mas por menor en obsequio 
del Publico y para el mejor acierto de mis disposiciones. = 
Asimismo deseo que los- Alcaldes de los Barrios, y los Di- 
putados Comisarios de las Cuadras, aél mismo tiempo que 
deven estar persuadidos, deque nada les mandaré que no 
sea en beneficio de la causa común, tampoco podre dispen- 
sarles la menor falta que en su obediencia note, y aunque 
tengo refleccion bastante para prescindir de quanto me sea 
directamente relativo; no sabré ceder cosa alguna, contra 
el devido puntual cumplimiento, délo q.^ el Govierno há 
determinado y que hasta el fin déla empresa determinare, 
como que me consta que las de esta naturaleza no se com- 
pletan sin una absoluta reunión, exactitud, y firmeza, y 
estas condiciones dependen deque sola la voz del Govierno 
rija. Suplico á V. S. que en todo caso, tenga la bondad de 
disculpar el exceso de mi filosofia, que tal bez demasiado 
f. 154 vta. s^ berá, me empeñará impertinentemente en favor / déla 
rason, y por el Celo de la Justicia. Animadas de estos dos 
principios, se repetirán mis representaciones en obsequio 



— 121 — 

de la causa publica, por que amo mucho alos Hombres, y 
me parece el mas respetable de sus derechos, el que los 
pone en sociedad, los concerva en ella, y se la hace amable 
y útil. Pero V. S. me tiene mandado le exponga quanto en 
el curso de esta obra crea importante asu progreso, y yo 
no devo omitirlo obedeciendo el precepto de V. S. = Nues- 
tro Señor guarde la vida de V. S. muchos años, como deseo. 
Buenos Aires 8 de Marzo de 1784. =: B. L. M. de V. S. = 
Sumas atento obediente Servidor. = Juaquin Antonio de 
Mosquera. — S.°' D.° Fran."° de Paula Sanz — 



húmero I4 

Haviendo examinado las reflecciones, é importancias 
sobre que V. S. me representó con. fecha de ocho de este 
mes, y tenido por combeniente al beneficio publico, ali- 
vio de los vecinos de esta Capital, y procecucion de la 
obra emprendida para la composición de sus Calles, de- 
clarar algunas reglas que prevengan varios puntos délos 
q.* Vm. propone, conteniendo todo exceso que en perjuicio 
délos indispensables desembolsos puedan cometerce, y alen- 
tando alos que en obedecimiento de lo mandado están 
precisados asufrir los necesarios disjjen / dios : hé formado f. 155 

para ello nuevo bando, que sirva de adición alo declarado 
por el primero, y por la instrucción impresa ; y haviendole 
hecho publicar en el dia de ayer : acompaño a Vm. su Copia 
certificada para que instruyéndose délo por el resuelto y 
teniéndolo ala vista Zele como corresponde su observancia 
en los casos á ellas sugetos. = Dios guarde á Vm. muchos 
afíos, Buenos Ayres 19 de Marzo de 1781. — Fran.'" de 
Paula »SV/;í>. = S.""" D.°'' Joaquín Ant° de Mo.squera: es Co- 
pia de su original de que certifico. = 



Número 15 

y ando = Empeñado el Superior Govierno de esta 
Capital en dar asu vecindario las mas constantes repe- 
tidas pruevas del interés con que mira, y siempre ha mi- 
rado el común beneficio, procurando en todo lo posible con- 



- 122 — 

ciliarlo con el particular, en la realización délas justas 
ideas que selian propuesto, y declarado por el vando é ins- 
trucción publicadas para la Composición de las Calles: 
Ha tenido por combeniente añadir por este, las reglas si- 
guientes, que sirviendo de adición alo alli determinado, 
afianzen a este publico en aquel concepto mas digno que 
déla equidad y justicia del Govierno inspira a todos los 
bien intencionados, el espíritu de aquella instrucción y 
las ventajas de su objeto, y al mismo tiempo remuevan y 
f. 155 vta. alejen todo dafío, ó vejetacion q.^ / en particular pueda infe- 
rirse á qualquiera poseedor o vecino, á la sombra déla 
presicion en que le constituye un motivo tan benéfico y 
urgente, sin que lo indispensable de su efecto, pueda de 
ningún modo poner a cuvierto alos contraventores. = Pri- 
mero = Aningun oficial obrero Albafíil, Carpintero, Peón 
&.° se pagara en la composición de las Calles, mas jornal 
que el corriente, que respectivamente ganaren en quales- 
quiera otras obras particulares, abiertas antes de Publi- 
cado esta; cuyo examen se comete al Ingeniero encargado 
de dirigirla, asi por ser propio de su empleo graduar los 
gozes á estos operarios, como por que el Govierno ha fiado 
de su Zelo el logro de quantos beneficios puedan resultar 
alos interesados en la inspección de estos menudos deta- 
lles, y qualquiera que se berifique, haverse hecho pagar 
mas jornal del expresado se le exigirán á beneficio délas 
pocesiones insolventes señaladas en los artículos 2° S° y 
5.° déla instrucción publicada, veinte y cinco pesos de mul- 
ta por la primera bez, cinquenta ydem por la segunda, por 
la tercera será desterrado de esta Ciudad por dos años, 
ademas de pagar la cantidad que se tuviese por combe- 
f. 156 / niente, en concideracion asii respectiva reincidencia; y 

aque aquellos que por su constitución estuviesen iraposivi- 
litados de pagar estas multas, serán castigados con las penas 
corporales que en justicia fueren equivalentes, y les impon- 
drá el Govierno según los casos, = Segundo— Aningun Ca- 
rretillero se pagara en el Trasporte délos materiales alas 
respectivas quadras, ni en otros quales quiera acarreos del 
servicio de este publico, desde la Publicación de este vando, 
en adelante, otros precios que los aqui estipulados : asaver 
por cada 5 quadras dos í.^ por cada 8 quadras trece r.^ y en 
pasando de 8 quadras quatro r.^ á qualesquiera distancia, en 



— 123 — 

cada viaje, con presencia déla extencion que el Govierno 
ha prefljado, y puntos que ha señalado alas Carretas gran- 
des de Bueyes ; deviendose entender q.' los expresados pre- 
cios de dos, tres, y quatro r," por viage, asus respectivas 
distancias, serán devengados solamente en las quadras 
que caminaren cargadas las Carretillas desde el punto en 
donde cargaron hasta el desu descarga, y en caso que por 
lo abanzado déla estación, ti otra legítima causa, no se 
pueda verificar en este año la total Composición délas Ca- 
lles, y quedando algunas en su actual estado; se experi- 
mente siendo muchas las lluvias en el Imbierno próximo 
una incomodidad notable para / los transportes, que remo- f. i.-jo vta. 
vido con prohivicion de Carretas el principal motivo, nun- 
ca será tan grande como el año pasado, y los anteriores 
según ya seha tocado : Se permite que se aumenten estos 
precios de un real cada uno respectivamente y qualquiera 
Carretillero que se hiziera pagar mas en uno, ú otro caso, 
será descomisada su Carretilla y aperos, vendiéndose pu' 
blicamente, y aplicando su producto por terceras partes, 
dos de ellas con destino al fondo señalado para entreteni- 
miento délas mismas Calles, y afavor délas poseciones de 
Insolventes; y la otra tercera parte se dará al que come- 
tiere la aprehencion déla Carretilla, y Carretillero q.' 
huviese contravenido. = Tercero = Igualmente quedan su- 
getas ala misma pena, desde la presente publicación, las 
Carretas grandes de Bueyes q.® en los transportes de ma- 
teriales de obra cosida, desde los Hornos hasta los parages, 
que según lo anteriormente mandado, les están señalados, 
se hicieren pagar mas precio que los quatro r/ por viaje, 
que se les pagava délos mismos Hornos, hasta las puertas 
de las Casas dentro de la Ciudad, quando les hera livre 
entrar por toda ella; vajo cuyo principio, nunca podran 
exceder de este precio con motivo alguno, y si disminuirlo 
a su arbitrio, según se combengan con los interesados / que f. 157 

las ocupen, atendiendo la ventaja que logi'an en las meno- 
res distancias que tienen que caminar, y verifican ó com- 
pletan las Carretillas de un Cavallo que sehan establecido ; 
y el producto déla Carreta que por contra venir á esta regla 
fuere descomisada, tendrá la misma aplicación que en el 
anterior articulo queda esplicado. = Quarto = Todos los 
Carretilleros, cuyas Carretillas fueron marcadas de oficio. 



- 121 - 

en principio de este año, concurrirán puntualmente apa- 
gar en manos del Diputado D.'' Jayme Alcina los quatro r.' 
cada mes, en el primer dia de el, infaltablemente, vajo la 
misma pena de serles descomisada la Carretilla, y aperos 
y vendida con igual aplicación por terceras partes de su 
producto ; y los que hasta hora no huvieren pagado lo atra- 
zado, del mismo modo dentro de tercero dia les ejecutara 
aque lo verifiquen, vajo la misma pena. = Quinto = Se pro- 
hive alos Dueños, ó Administradores de los Hornos de La- 
drillos cal, que alteren por ningún termino los tamaños, 
medidas ni precios de estos materiales con el presente mo- 
tivo ; deviendo seguir surtiendo a este publico, con quantas 
cantidades se pidieren para este fin con sugecion alas cali- 
dades, y valores en que las estaban vendiendo alas obras 
particulares abiertas antes de publicada aquella instruc- 
f. 157 vta. cion y Vando ; y el interesado que ,/ pudiere acreditar lo con- 
travención á esta regla, tendrá de valde las cantidades que 
necesite su pertenencia, con la precisa condición de ceder 
la mitad de lo que legítimamente devieron costarle, afavor 
délas pocesiones insolventes. == Sexto == Todos los Escom- 
bros y desperdicios de obra cosida, resultantes, y que resul- 
ten en Caleras, y Hornos de Ladrillo, Teja, y Cal, cuyos 
Dueños, ó Administradores, en lo general amontonan ó 
arrojan ala inmediación de aquellos obrajes, y que fuera 
del presente caso y motivo, pagarían como muchas veces 
havran pagado el hacerlo sacar y quitar de aquellos desti- 
nos: no podran henderse al Publico que los solicite para 
la Composición délas Calles, por valor alguno determina- 
do; pues déla clase de desperdicios inútiles a sus Dueños, 
no los extrahe la aplicación que oy tienen en las Calles, 
combirtiendolos en el Publico beneficio. = Séptimo— Quan- 
do mas se les pudiera señalar algún valor alos dhos escom- 
bros, aun en la clase de Inútiles alos Dueños de los expre- 
sados obrages: no podrán exigir del Publico que los soli- 
iiite trasportar asus Calles para la composición de ella?, 
mas que el importe de los Jornales, ó costo que les pudiera 
haver tenido el sacarlos, y alejarlos délos Hornos para des- 
embarazar sus travajos, siendo de quenta de quien los pi- 
f 158 diere / el transportarlos desde aquellos destinos asu respec- 

tiva calle = Octavo = Los expresados Dueños ó Adminis- 
tradores délos referidos obrages, estarán obligados en el 



- 125 — 

presiso termino de ocho dias, contados desde la publicación 
de este bando adar puntuales avisos al Ingeniero comi- 
sionado délos escombros conque se hallan asus inmedia- 
ciones, resultantes de la dha. obra cosida, y délos que sub- 
cesivamente vayan produciendo sus Hornos, íi efecto de que 
los Diputados en las respectivas pertenencias según aquel 
les dictare embien con precencia délas distancias, por las 
porciones de que necesiten las posesiones insolventes, para 
que por todos medios se procure que los alivios recaigan 
en los que con mas justicia y necesidad sean acrehedores 
á ellos, y acuyo efecto no se permitieran sacar de los obra- 
ges sin expresa papeleta del mismo Ingeniero comisionado. 
= Noveno = En las conduciones déla Arena para la com- 
posición délas calles, quedarán sugetos los transportes alas 
mismas reglas, y precios que en el articulo segundo de este 
vando sehan prefijado, y bajo las penas determinadas en 
el. = Décimo = Lo mismo se deve entender en los trans- 
portes de unas quadras á otras; asi délos productos que 
resulten délas escavaciones en su composición, como délos 
escombros délas obras particulares, y ninguno délos Dueños 
de estas podrá desde este dia, ale / jarlos, ni extenderlos asu f. 158 vta. 
arbitrio, siendo de quenta délos q.® en otras quadras los 
necesiten embiar por ellos quando disponga el Ingeniero 
con presencia délas distancias para proporcionar siempre 
las menores. = Once = El Importe de estos acarreos res- 
pectivos que estavan en el caso de costear enteramente los 
Dueños de tales obras para desembarazar su calle, trans- 
portándolos de su quenta alas Barrancas : lo pagaran por 
mitad, con los que en otras quadras los necesiten en sus 
pertenencias; amenos que las circunstancias obliguen á 
destinarlos á alguna posecion insolvente dentro de su 
misma Quadra, ó de la jurisdicción de su Quartel. = Doce 
= Quantos se hallaren con acopio hecho de postes para 
hender a el publico, presentarán al Ingeniero una noticia 
de su numero y clases, en el presiso termino de tres dias á 
efecto de averiguar si son bastantes para délo contrario, 
y con conocimiento de los que faltaren, proceder el Govier- 
no á franquear los permisos, y arbitrios necesarios para 
el Cabal Surtimiento, y que este se berifique sin gravar 
alos compradores, según se tiene meditado. = Trece = 
Kinguno délos que se hallaren con dhos. acopios de postes, 



— 126 - 

los podrá bender á mas precio de aquel aque generalmente 
hubieren corrido, según sus clases antes deeste motibo lo 
que se averiguara en las obras particulares abiertas con 
í- ^59 anterioridad / á él : y quantos á esta regla contravinieren 

sufrirán la misma pena en iguales circunstancias, y con 
la propia aplicación que determina el articulo 5°„ de este 
vando ; añadiendo que si se llega á haveriguar que alguno 
por no sugetarse á esta tan justa disposición, deja de ma- 
nifestar los que tuviere al Ingeniero en el prescripto ter- 
mino; perderá todos los que se le liayaren, ademas de las 
penas que por su inobediencia tengan lugar en derecho. = 
Catorce = Todos los Alcaldes de Barrio darán cumpli- 
miento en el presiso termino de tres dias, contados desde 
oy, ala formalidad del nomvramiento de Diputados, según 
les está prevenido por el articulo primero de la Instrucción 
publicada; de modo que en el quarto dia de la presente 
publicación, se berifiq.^ que los Diputados que no tubieren 
hasta entonces evacuada esta diligencia, pasen atratar con 
el Ingeniero encargado en punto al método, gastos, y de- 
mas circunstancias en que se hallaren sus respectivas qua- 
dras, previniéndoselo asi acada uno dhos Alcaldes de Ba- 
rrios, y en caso que por no estar acordes los vecinos de al- 
guna quadra, aygan dudado nombrar su respectivo Dipu- 
tado, procederá el Alcalde de Barrio, luego á elegirle por 
si; entregándole de oficio la instrucción impresa, y dar 
parte al Ingeniero de estar egecutado con relación formal 
de sus Quadras y Diputados de cada uno de ellas, en el 
f. 159 vta. Quartel de cada ju / risdiccion; Teniendo cuidado que esta 
clase de elección recaiga en sugeto digno por todos respetos 
déla confianza de sus combecinos, interesado en la Causa 
publica, y capas de este importante desempeño, sin que 
ningún empleo, ó encargo particular, pueda autorizar anin- 
guno, á reusar esta Comisión, que sera preferida atoda 
otra, durante la obra por quanto en ella se interesa tanto 
el común beneficio. = Quince = Ebacuada esta previa dili- 
gencia por los expresados Alcaldes de Barrio en el prefijado 
termino, procederán aformalizar las demás partes que por 
dha. instrucción les son peculiares, obrando en todo de 
acuerdo con el Ingeniero, y sin la menor omisión : de suerte 
que se berifique lo mandado por este Govierno, respecto 
que cumplido el Plazo señalado por el Vando anterior, 



— 127 - 

serán responsables los expresados Alcaldes de Barrio, 
y sus respectivos Diputados de qualesquiera demora que 
interrumpa el curso de estos travajos, ó lo detenga por no 
hallarse probeidas délos materiales necesarios las quadras 
immediatas; y se procederá contra unos, y otros, por todo 
rigor de derecho. = Dies y seis = En aquellas quadras, que 
con arreglo al articulo ,,20,, déla Instrucción, en el caso de 
Componerse, se quitaran, y arrazarán enteramente los cer- 
cos de Tunas que huviese: asi por lo q.' esta deformidad 
intercepta la comodidad publica, como por que es origen, 
y abrigo de tarios daños, produciendo y criando ratones, 
vivoras y otros insectos, / y encuvriendo tal ves maldades. ^- ^^ 

de que el Govierno pretende relevar, aun vecindario tan 
acrehedor; cuya indispensable verificación queda al cui- 
dado é inspección del mismo Ingeniero. = Dies y siete = 
Los dueños de semejantes Terrenos, si desde luego no se 
hallaren con facultades para labrar en ellos Casas, los han 
de cercar infaltablemente de Tapia, ó Pared, que exceda 
la regular altura de un Hombre, aunque solo sea de ladrillo 
y barro ; con lo que tamvien se berificará en tales destinos 
la igualdad del alumbrado por la noche, contra cuya ven- 
taja, y comodidad publica influyen estos inútiles, y perni- 
siosos intervalos. = Dies y ocho = Atendiendo el Govierno 
á que en la general composición délas Calles, resultan dos 
clases de beneficios, uno en los Edificios, con respecto asu 
mejora, y otro atodo el publico, con el disfrute déla como- 
didad : Há resuelto en alivio délos posehedores, dividir 
estas dos clases, y declarar que el gasto de las calzadas, 
postes, puertas. Cocheras, Guardaruedas, escalones. Ca- 
ñerías, &.^ le deven costear precisamente los Dueños délas 
respectivas pertenencias, bajo las reglas y arbitrios que 
expresa la instrucción y bandos ; por que aunque este bene- 
ficio facilite comodidad atodo el Publico, cede principal- 
mente afavor de los edificios y en su mejora. = dies y nue- 
be. = El otro gasto que produzca la Composición del cen- 
tro de las Calles desde una Calzada ala otra, sea de em / pe- f. leo Tta. 
drado o como fuere, las fajas de piedra que en las esquinas 
están mandadas poner, ó el empedrado de todo el quadrado 
de ellas, según los artículos 12., 13„ 14„ y 15„ de la ins- 
trucción, y las demás fajas que en el distrito de cada qua- 
dra fuere indispensable atravezar, desde una á otra cal- 



— 128 — 

zada, para asegurar al terraplén en aquellas quadras que 
por sus circunstancias hagan dudosa su duración, sin este 
auxilio, como son las del Hospital de Betlen, Monjas Ca- 
talinas j otras no lo pagaran por si solos los posehedores 
sino tamvien los Vecinos, por ser este beneficio común 
absolutamente de todos. = Veinte = Para que los Dueños 
délas poseciones no gradúen sin acción el empleo de sus 
Caudales en este fin, y les produzca, el que consuman aquel 
justo interés que la Ley permite : se concede desde luego la 
lizencia correspondiente para que agregando al valor ac- 
tual de sus fincas, respectivamente los costes délas frentes 
que cada una comprehenda ; carguen en las casas de alqui- 
ler, aquel interés que al año les deviera producir la canti- 
dad imbertida, y los inquilinos paguen esta ventaja que 
logran los edificios que disfrutan, y que no podra serles 
indiferente, como ni tampoco las délos lugares comunes, 
desagües, limpieza y demás que seles ban de proporcionar 
para el uso y servicio interior déla posecion alquilada, 
^- ^^1 conforme alas reglas que á / su tiempo se publicarán. = 

Veinte y uno = En la verificación de aquella divicion de 
costes, y para que justamente sufra cada qual en las res- 
pectivas clases, la parte de desembolzo que le corresponda, 
se acordaran los Alcaldes y Diputados por sus cuadras 
con el Ingeniero encargado, quien no solo graduara los 
importantes en general, sino que tamvien detallara acada 
Diputado el por menor de ellos, sus circunstancias y con- 
diciones, removiendo toda duda que se presente en ellas, 
á fin de q.® asi dhos. Diputados, como los Poseedores y 
Vecinos que sugetos á estas presisas reglas deven sufrir 
los dispendios que su digno motivo produce; queden bien 
satisfechos no solo délo poco graboso que les han deser 
por su corto importe, sino también del profundo espíritu 
de dulzura y equidad con que el Govierno há meditado y 
quiere que tenga el devido efecto esta disposición que tanto 
se interesa el general beneficio, y acuyo logro ni se escu- 
sara providencia alguna que autorice su ejecución, ni se 
retardarán los auxilios que amas de los hasta aqui publi- 
cados, han de recaer, y se ha propuesto dispensar afavor 
de todos los interesados, y en particular délos Insolventes. 
= Veinte y dos = Y para que todo tenga el devido efecto y 
pueda ocurrirse con la devida prontitud aquanto tenga 



- 129 — 

relación con estas obras, y pre / senten sus urgencias, con- t 181 ^t». 
diciones y acasos en el curso de ellas y afin de evitar la 
demora que en acudir al Govierno se podria producir, y 
la que este, ocupado tal bes en otros muchos asuntos, cau- 
saría en providenciar: Ha tenido á bien autorisar como 
autorizo en devida forma á el espresado Ingeniero encar- 
gado de la dirección de esta obra, y con el a D.** Jayme 
Alcina, Diputado General, para q.* respectivamente eje- 
cuten asu verificación, y exacto cumplimiento, pudiendo 
resolver por si en todo lo que ocurra, y dar quantas provi- 
dencias conduscan al efecto según las Ordenes q.* se le 
tienen comunicadas, dando parte de quanto necesite apro- 
vacion; y en su concequencia deverán ser auxiliados por 
las Justicias de esta Ciudad, Alcaldes de Barrio, y de mas 
becinos, en todas sus Determinaciones, y acudirán adho. 
Ingeniero todos con las dudas que se les ofrescan, deviendo 
por su medio trasladarse á este Govierno los recursos que 
en la materia merescan la atención de esta Superioridad 
por de difícil resolución ; y asi mismo dho. Ingeniero y Di- 
putado general, podran facilitar alos vecinos, los surti- 
mientos y auxilios que necesiten de materiales &.* para 
sus Trabajos con arreglo déla Instrucción publicada, me- 
diante lo qual se acudirá a ellos para / estos fines y quan- ^- i^ 
tos les sean relativos. Buenos Ayres 17 de Marzo de 
1784 = FranS" de Paula »SV/h.c = Antonio Herrera • = 
Publicación — En Buenos Ayres a dies y ocho de Marzo 
de mil setecientos ochenta y quatro. Yo el Escrivano 
de S. M. sali de esta Real fortaleza acompañado déla 
Tropa que se destinó, y ason de Pifanos, y Cajas de Gue- 
rra, y por boz de Pregonero, hice publicar, y publique 
en los parages Públicos, y acostumbrados de esta Ciudad, 
fijando Copias en las Puertas Capitulares : y para que cons- 
te lo pongo por diligencia de que certifico. — Antonio de 
Herrera = Es copia del Original que queda en esta Secre- 
taria de mi cargo de que certifico. Buenos Ayres dies y 
nueve de Marzo de mil setecientos ochenta y quatro = Juan 
Andrés dr Arroj/o ^ 



^ A continuación se in tere-ala (X.° 16) im petitorio de Fray Pedro Al- 
varez, del Orden Seráfico y guardián del Convento de Buenos Aires, sobre 
ex(e])ción de componer cuatro calles inmediatas a quél. etc.. etc. 

Los números 17 y 18 se suprimen por tratarse de pedidos de excepción j 
de simples trámites administrativos. — (X. de la D.J. 

PuBL. Sec. Hist.— T IX » 



130 - 



Número 20 



i. 192 Informado de que el General desarreglo qiiese adbier- 

te en los frentes délas Casas de esta Capital, y Plano 
f. 192 vta. ¿g gijg Calles, es efecto de / la j^nobserbancia de los Bandos 
q.® en todos tiempos consta liaverse publicado p.* q.* los 
vecinos sugetasen ala precisa uniformidad, y Padrón de 
Erección de esta Ciudad, la Construcción de los Edificios ; 
y siendo tan importante q.° verificado el arreglo en que óy 
se entiende, ninguno le altere p/ sus particulares fines ni 
otro motibo, que dando asegurada p.* siempre la verdadera 
situación de Edificios, y Calles, sobre quese publicarán asu 
tiempo unas reglas fijas que todo lo puntualize : he tenido 
p/ combeniente nombrar desde luego dos alarifes con el 
titulo de Maestros Mayores déla Ciudad que lo son Juan 
Baptista Masellac, actual Maestro Maior délas obras de 
el Rey, y Pedro Preciado destinado p/ el Gobierno ala nive- 
lación de las Calles, ala orden del Ingeniero encargado de 
esta Comisión ; lo que prevengo a V. S. para que entendido 
de ello el Cavildo, en el primero quese celebre, seles haga 
saver á ambos p/ el SS."" de Acuerdos, ygualmente q." 
al Sindico Pror. general. Y para que el desempeño déla 
obligación de los tales Alarifes de Ciudad se afianze siem- 
f. 193 pre en Sugetos / AbUes: el Cavildo en Acuerdo formal y 

apluralidad de votos eligirá quien suceda á Pedro Pre- 
ciado en caso de muerte, ó otro motibo legitimo quele im- 
pida Servir este encargo y no podrá ausentarse de esta Ca- 
pital sin previa licencia de el Gobierno y Cavildo, que 
siendo temporal, y por sus fines particulares, solo sele 
concederá dejando Sugeto que le substituia interinamen- 
te, el qual habrá de ser á satisfacción de el mismo Cavildo, 
y déla clase de Maestro examinado y aprobado. Yen de- 
fecto del Maestro Maior délas obras del Rey que actual- 
mente nombro p.* alarife déla Ciudad, sucederá siempre 
el nuebo Maestro Maior q.^ entrase adirigir á quellas R.' 
obras; todo lo que prevengo á V. S. para referir a esta 
disposición las demás que han de completar la ynstrucion 
general de Policía que tanto necesita esta Capital, y en 
queme yntereso no menos p."" mi empleo, que por lo mucho 
q.^ su vecindario merece = Nro. Señor Guarde á V. S. m.^ 



- 131 - 



años. Buenos Aires 28 de Julio de 1784 = Ay una Rubrica 

= Al M. I. C. Justicia y / regimiento de esta Capital = Es f- 193 na, 

copia de su orig.' de que certifico = Juan Andrés de Arroyo. 



X tunero 21 

S."' Goveruador Intend/^ = Mui 8.°"^ mió: Recivio el 
Muí 111/* Cavildo Justicia y Regimiento de esta Ciudad 
la orden de V. S. su fecha 28 de Julio de este año, en- 
terado de ella, de el nombramiento de Alarifes q." V. S. 
há hecho, y demás que en la citada orden se previene, acor- 
dó con fecha 31„ de el mismo que por el Escrivano de 
Acuerdos se hisiese saber el nombramiento á Juan Bap- 
tista Macellac, y Pedro Preciado, y que se instruyese de 
esta determinación á el S.""" Procurador Sindico. = Acordó 
assi mismo q.* se nombrase otro Alarife que supliese las 
faltas de Preciado en los Casos de su ausencia, ó muerte 
en virtud déla citada orden, y por unánime consentimiento 
délos Vocales se nombro á Juan de Campos, y se previno á 
dho. Escrivano que instruyese a todos déla disposición de 
V. S. para su Inteligencia, y Govierno = De acuerdo del 
Muí ill.*^ Cab.° lo ponemos en noticia de V. S. = Ntro. S.°' 
gue. a V. S. m.^ a.^ Sala Capitular de Buenos Ayres, y 
Agosto 6 de 1784. = B. L. M. a V. S. sus mas atentos Ser- 
vidor.' — Fran/'' Anton.'^ de Escalada = Josef Antonio 
Ihañes = 



Número 22 

Acompaño a V. S. los nombramientos / que hé teni- f. 194 

do por combeniente expedir a favor del Maestro mayor 
de Reales obras Juan Baptista Macellac, y del ^faes- 
tro Pedro Preciado, declarando á ambos por Alarifes Maes- 
tros Mayores de esta Capital, con las funciones y faculta- 
des que alos de su clase están concedidas en todas las de- 
mas Ciudades de los Dominios de S. M. de que hé preve- 
nido á el M. I. A. para que se instruya de esta importante 
determinación, y nombre también como lo há hecho, y me 
avisa en oficio de 6„ de este mes ; otro Maestro publico que 



- 132 — 

suceda a Pedro Preciado, y supla sus faltas para en su 
aucencia, enfermedad ó muerte; y haviendo resultado la 
elección en el Acuerdo á favor de el Maestro Juan de Cam- 
pos, lo prevengo a Vm. para que en el curso de su comicion 
ocupe alos tres, según ,|o exijan las circunstancias, y con- 
venga al mejor desempeño de ella, en concequencia de lo 
q.^ con fha. de 20,, del mes pasado representó Vm. á este 
Govierno sobre la materia. = Dios gue. a Vm. m.^ a.^ 
B.^ A.^ 8 de Agosto de 1784. = Es copia de su original de 
q.' certifico. = Juan Andrés de Arroyo = 



N limero 23 

D." Fran.'"' de Paula ^Sanz = Cavallero de la Real y 
f. 194 vta. distinguida Orden de Carlos 3.° del Con / sejo de S. 31. 
Intendente de Ejercito: Governador Intend.^® de la Pro- 
vincia de B.^ Ayr.^ : Superintendente general Subdele- 
gado de Real Hasienda y Reales Rentas de Tavaco y Nay- 
pes en todo el Virreynato del Rio déla Plata. — Siendo tan 
importante, y útil la general uniformidad, y arreglo en que 
se interesa el común y particular beneficio del Vecindario 
de esta Capital, por tantos títulos acrehedora a que se esta- 
blescan sólidamente en ellas las leyes de Policia, y dedi- 
cando este Govierno sus esmeros al logro de quantos puntos 
son de su resorte, sin perdonar arvitrio, fatiga ni provi- 
dencia alguna que pueda llebar asu complemento esta im- 
portancia, hasta que la serie délas que bá expedido y me- 
dita expedir forme la Instrucción general que asegure para 
siempre en la observancia de sus inviolables reglas, la de- 
coración Publica, la combeniencia particular, y la salud 
común, y para que se corte de una vez la multitud de abu- 
sos que han infinido con la enormidad que se advierte en 
el desarreglo délas Calles, y Edificios, motibando questio- 
nes, y gastos no solo impertinentes y grabosos, sino preve- 
nidos en nuestra savia Legislación; He tenido por combe- 
f. 1^ niente nombrar / los Alarifes Maestros Mayores de Ciudad, 

vajo las Reglas y condiciones con que sirben este empleo 
los délas demás Ciudades délos Dominios de S. M. para 
cuyo desempeño, y el de las particulares obligaciones, que 
en razón de algunas circunstancias locales exige su encargo 



- 183 - 

en esta Capital ademas de estar sugetos ala presisa regla 
de su institutOj j Leyes que en la materia están mandadas 
seguir, seles entregara asu tiempo copia autorizada déla 
Instrucción de Policía q.' seforme; y siendo uno de dhos. 
Alarifes el Maestro Pedro Preciado, deque tengo prevenido 
al 111."^® Ayuntamiento con las circunstancias alli requisi- 
tas : He venido en expedirle el presente nombramiento, con 
el qual se presentara al mismo Ill.~ Cavildo, para que 
registrándolo en los Livros Capitulares, sea tenido y reco- 
nocido por tal Alarife Maestro Mayor déla Ciudad; y sele 
guarden, y agan guardar los Privilegios, y esenciones de 
que como tal goza y deve gozar. Y todas las Justicias de 
esta Capital, y su distrito, Alcaldes de Barrio, Diputados 
generales y particulares, vecinos, y demás aquienes corres- 
ponda, le reconocerán y tendrán por tal Alarife ^íaestro 
Mayor déla Ciudad, por combenir asi ala causa Publica: 
Y para su cum / plimiento y observancia, le doy este, firmado f. 195 vta. 
demi mano, sellado con el sello de mis Armas, y refrendado 
por el infrascripto Secretario de este Govierno y Superin- 
tendencia general. Buenos Aires a 1.° de Agosto de 1 784 = 
Franf" de Paula Sauz = Juan Andrés de Arroyo = ^ 



Súmero 26 

/ D." Fran/° de Paula Sauz Cavallero déla Real y dis- «• 21^ 

tiuiiuida orden de Carlos 3.** del consejo de S. M. Inten- 
dente de Egereito, Grovernador Intendente déla Provin- 
cia de Buenos Aires, Superintendente General, Subdele- 
gado de Real Hacienda y Reales rentas de Tavaco, y Nai- 
pes en todo el Virreynato del Rio de la Plata. Conti- 
nuando el Superior Govierno de esta Capital en la venéfica 
Idea emprendida para llevar asu complemento la impor- 
tante composición de sus Calles, y apareciendo yá removi- 
dos enla mayor parte, aquellos graves incombenie.% tantas 
bezes / graduados de insuperables en las distintas ó casio- f. 214 vta. 
nes en quese agitó este interesante punto, hasta q."" alejó las 
primeras dificultades la providencia publicada en Bando 



* Los números 24: y 25 comprenden una representación del Ingeniero al 
Gobernador Intendente y su contestación ; sobre asuntos ya conocidos. — 
(X. de la D.). 



— 134 - 

por aquella Superioridad en nueve de Diz."* ultimo, y todas 
las demás disposiciones dadas en la ynstruccion impresa 
para la Ejecución de esta obra; el Bando promulgado por 
este Gobierno en 18 del mes de Febrero próximo anterior, 
que prebino algunos puntos de Policía relatibos al curso 
de ella, y el publicado posteriormente en 18 de ^Marzo com- 
prehensivo délas restantes incidencias, cuia resolución se 
considero precisa afacilitar su egecucion, por los medios 
menos grabosos aeste vecindario. Ha bisto el Govierno con 
satisfacción el feliz principio, y veloz incremento déla obra, 
que en el corto tiempo que há naediado acredita ella mis- 
ma; y prometiéndose contar positibo antecedente el caval 
logro de esta empresa: medita desde luego perfeccionarla 
en el empedrado de todas las Calles de esta Capital, que 
ápesar de otras muchas importancias que ocupan la áten- 
f. 215 cion del Govierno, se dispone, há verificar, consultan / do el 

veneficio común, aque propende posiblemente conciliable 
con el particular interés de cada vecino ; y sus respectibos 
dispendios. Urgiendo ante todas cosas el prevenir para en 
lo subcesivo el notable desorden experimentado hasta 6y 
en la libertad arbitraria con que los vecinos emprehendie- 
ron la construcción de muchas Casas, y la ninguna unifor- 
midad, y daños recíprocos que tanto el publico, como aellos 
mismos resultan de faltarse en esta parte alas reglas y mé- 
todo fijo de Policía que están prevenidas, asi por las Leies 
de Castilla, y las de Indias, como por las reales ordenanzas 
q.^ en 1719,, se establecieron para todas las Ciudades, Vi- 
llas, y lugares délos Dominios de S. M. se hace preciso 
llevar a devido efecto y poner en practica todos los puntos 
de dhas. ordenanzas que sean adaptables alas condiciones 
presentes, circunstancias locales de esta Ciudad, y bien de 
sus vecinos. Mas como la maior importancia consiste en 
tener limite de una vez para siempre alos abusos y liz.' 
común : conduciendo a evitar aquellos, y cortar estas, el que 
f. 215 vta. 1^ Ciudad tengan sus Alarifes / Maestros Maiores de obras 
acuia inspección estén sugetas todas las del publico: he 
venido en declarar y nombrar por tales a Juan Baptista 
Marcela, y Pedro Preciado, vajo las reglas y condiciones 
con que sirven este empleo los Alarifes nombrados en las 
demás Ciudades délos Dominios de el Rey, y el M. I. A. en 
Acuerdo de 6 de Ag.*° del corriente año há nombrado tam- 



- 186 - 

bien al Maestro Juan de Campos p.* subceder en el encargo, 
comisión, y funciones de tal Alarife Maestro maior del dho. 
Pedro Preciado en los casos desu ausencia, ó muerte, y 
substituiendole interinamente en todos los que legitima- 
mente puedan ocurrirse, p/ enfermedadd, u otro moti- 
bo particular, los quales Alarifes Maestros maiores, vi- 
gilaran exactamente, y con arreglo y sugecion a las re- 
glas de su instituto alas Leles reales, y ordenanzas de 
Policía, de quese alian bastante instruidos, q.' unas y 
otras se cumplan y guarden en todas sus partes, porser 
esta la pral obligación y desempeño desu encargo. Como 
toda novedad ó motibo que pueda producirla / en las obras '• ^16 

publicas, deve tener relación con el arreglo general en 
que se está entendido: declaro que durante este y hasta 
que el Ingeniero quele dirije concluía la comisión que asu 
encargo corre, dhos Alarifes Maestros maiores de esta Ciu- 
dad, estén asu disposición, ovedeciendo sus ordenes en 
quanto corresponde á Policía; y cuidando de darle parte 
de todas las novedades, y abusos que noten para prevenir- 
los, sin permitir que se emprehenda obra alguna, que nosea 
autorizada consu conosim/" y p/ las reglas establecidas 
quese publicarán. Y p,^ que se verifique este próximo verano 
la entera nibelacion déla Ciudad, eegiin y conforme está 
mandado, y queden construidas todas las veredas que han 
de servir para en lo subcesivo de valisas constantes, por 
donde se dirija nosolo la fabrica, de las Casas, sino tam- 
bién el general arreglo del Plano délas Calles por su cen- 
tro. Es importante, y lo quiere espera, y manda este gobier- 
no, que desde luego y aproporcion que el tiempo lo permita, 
sepongan mano alos trabajos con empeño en cargándose 
alas justicias de esta Capital, sus Alcaldes de / Barrio. Di- f. 216 vta. 
putados Comisarios, y demás personas, a culo cargo, corre 
esta comisión, dediquen todo su celo, y facultades áque 
tenga el devido efecto lo dispuesto, por comben ir asi ala 
causa publica, y mediante la autoridad que respectibam,*" 
está delegada en cada uno, por este gobierno para hacerlo 
cumplir, consugecion alas reglas dadas, y vajo las penas 
declaradas en la materia contra la ynobediencia y morali- 
dad, y las que particularmente según los casos corresponda 
imponer en justicia. Para que desde luego pueda desempe- 
ñarse en el todo, ó emparíe lo prevenido en la ynstruccion 



- 186 - 

publicada en los artículos 14, y 15 de ella en cuia verifica- 
ción se ynteresa notablemente la publica comodidad : está 
mandado por este Gobierno y se há de llevar a devido efecto 
quese embarguen todas las cantidades de Piedra quese 
aliasen en esta Ciudad y su districto, sean quien fueren 
sus Dueños; mediante no haviendo de quedar empleadas 
en las veredas, como la misma ynstruccion previene: es 
preferible, e indispensable el transito común, su empleo en 
f- 217 las Esquin.* / sobre toda otra imbersion aque sus dueños 

respectibamente quieran aplicarla. Para que los dueños 
de esta Piedra no pierdan su valor tiene el gobierno toma- 
das las providencia necesarias, y expedidads las ordenes 
combenientes afin deque por justa tasación se egecute a 
satisfacción de cada interesado, sean reintegrados sus im- 
portes respectivamente acosta de quienes corresponda, se- 
gún los puntos adonde se vaia destinando para emplearla, 
y en caso que alguno prefiera el quesele de buelba en especie 
ygual cantidad: asegura también este govierno, que obli- 
gará averificarlo á todo vecino aquien se cargare, y corres- 
pondiere en satisfacción. Y siendo de notar que algunos 
vecinos han construido sus veredas de ladrillo de Canto, 
contra lo expresamente mandado en este punto ; se previene 
que nosolo seles obligará aqual quiera vecino, adesácer la 
suia, y construir de nuebo, vajo el uniforme método esta- 
blecido ; sino quesele exigirá la multa de un peso por vara, 
délas que por aquel orden construiré; pues aunque esto 
f. 217 vta. tenga por objeto la maior / duración, ó el menos gasto : al- 
tera el orden gener.', y obedeciendo por decontado un piso 
desigual eincomodo. Presta asidero alos varros, sin permitir 
que jamás queden limpias estas veredas como las otras, y 
en tiempo de Ilubias, lejos de proporcionar al transito del 
Publico las apetecidas ventajas, inñuie visiblemente con- 
tra ellas, sin que se puedan tener por verdaderos los princi- 
pios de duración ó áorro, por que el ladrillo sentado con 
cal, con las condiciones requisitas, no asegura menos con 
su larga duración la economía aque pueda aspirarse. Con 
el mismo import.* objeto de establecer la general unifor- 
midad, y siendo también de notar el empeño de algunos 
vecinos en empedrar sus veredas : ynterés particular, siem- 
pre repreensible, por oponerse ala rregla común, y alo 
expresamente mandado por este gobierno en el Art.° 7.° 



- 137 - 

déla instrucción publica: se repite lo declarado en dho 

Art.°, prohiviendo absolutamente el quese construía ve- 
reda alguna que nosea de ladrillo, o losas, como aqui se 
señala, añadiéndose que quantas se alteren / empedradas t. 2is 

se obligará asus Dueños a sufrir las mismas penas, y 
condiciones que determina el art.° anterior. Interesado 
el común y particular veneficio en que nose reincida 
jamás en el desarreglo de los frentes de las Casas, 
colocación de sus Puertas, y Plano délas Calles quese 
advierte tan general como graboso amuchos vecinos que 
enla construcción de sus Edificios no observaron el primi- 
tibo aliniam.'° y Padrón déla Ciudad tantes veces encar- 
gado por los Bandos, de cuia observancia resulta el dis- 
pendio con que unos han restituido sus Edificios, y otros 
hande restituirlos al antiguo verdadero Plano de sus Ca- 
lles: declarado que desde este dia en adelante nose em- 
prenda obra alguna, ni se remuebe Pared, abra cimiento, 
ventana, ni Puerta ala Calle, sin expresa licencia de este 
Govierno, que deberá pedirse por un Memorial a nombre 
del mismo Dueño déla Posesión, ó de quien legitimam.** 
lo administre ; bajo la pena de que á qualqui." q.^ asi no lo 
hiciere, sele exigirán 100 pesos de multa á beneficio del 
fondo des / tinado para la composición délas mismas Calles ; f. 218 na. 
y aun cuando no tubiere como pagarlos decontado, sele 
embargará para ello el mi-smo Edificio, terreno, materiales, 
ó efectos q.^ en el se aliaren. Teniéndose por combeniente 
el repetir lo prebenido en los Art.°^ 16, y 17 del ultimo 
Bando publicado en 18 de Marso del presente año, en punto 
aque se cierren todos los huecos, y quiten los cercos de tu- 
nas en las quatro Quadras desde la Plaza, que están manda- 
das componer, y también en todas las demás quese hallan 
Pobladas de Casas : se añade que los Diputados en cada Qua- 
dra, y los Alcaldes de Barrio ensus respectivos Quarteles, 
averigüen el numero de faroles que falten colocarse confor- 
me se baian quitando las Tunas, y cerrando dhos. huecos 
y con expresión de Calles, y Quadras lo noticien á este 
Gobierno para probidenciar en ello lo combeni.^ Y respecto 
que es tan visible el daño que produce el abuso yntrodu- 
cido en las Quintas de atajar indistintam.^ sus Dueños los 
pasos públicos, y gener.^ que tantas veces se han mandado 
franquear p.' repetidos Bandos, / bajo determinadas penas : f. 219 



- 138 — 

se declara tamvien que en este mismo verano devan avrirse 
y franquearse todos sin eeepcion alguna, removiéndose ael 
efecto quantos impedimentos concurran á atrasar ésta 
determinación; a cuyo fin tiene tomadas este Govierno 
todas sus providencias. = Y para q.^ llegue (\ noticias de 
todos, y tenga el devido exacto cumplimiento lo que por 
este vando se previene y demás relativo al general arreglo 
de Calle y policía que esta declarado por la instrucción, y 
vandos anteriores, se unirá este á aquellos, declarándose 
del mismo modo que el Ingeniero encargado de este ramo, 
y su dirección, los Alcaldes ordinarios, y Justicias de esta 
Ciudad, y sus distritos, los Jueces de Barrio en sus Quar- 
teles, los Diputados Comisarios en sus Quadras, y cada 
vecino en particular, celaran puntualmente la obcervancia 
délo hasta aqui prevenido en estas materias, y délo que en 
adelante se declare en ellas, siendo responsable, como tam- 
bién los Alarifes Maestros jNIayores nombrados cada uno 
en su respectiva jurisdicción y su cargo de la omicion, tole- 
rancia ó descuido que se advirtiere, y délas mismas penas 
determinadas, según los casos con mas las que particular- 
mente combenga imponer, y agTavar en Justicia, por com- 
f. 219 vta. benir asi ala causa publica, y al ínteres de este Govier / no 
en atajar, y cortar de una vez enteramente para siempre 
los innumerables abusos que con perjuicio tan conocido de 
este vecindario, se han radicado y autorizado en la volun- 
tariedad arbitraria por imbeterada constumbre en oposi- 
ción de aquel estimable común beneficio, aseo, y lustre de 
una Capital tan acrehedora aque sele procuren estas ben- 
tajas, y a cuyo logro propende este Govierno, por todos 
los medios posibles publicándose por bando en la forma 
acostumbrada, y fijándose ejemplares en los Parages acos- 
tumbrados. Buenos Air.^ 23 de Noviembre de llS4:=Fro7i.'''' 
de Paula Sanz = Por mandado de V. S. = Pedro Nuñez = 
Escrivano = publico y del numero = Fee de Publicación = 
En Buenos Ayres a 23 de Nobiembre de 1784 = Yo el Es- 
crivano, sali délos Portales de esta Ciudad en la Tropa que 
se destino, y al son de Pífanos, y Cajas de Guerra por voz 
de Pregonero hize publicar, y publique el Yando que ante- 
cede por disposición del Superior Govierno en los Parajes 
acostumbrados, y fijé Copias de el como se manda. Y para 
.q." conste lo pongo por diligencia de q.^ doy fee. = Nuñez = 



139 - 



Es copia de su original de q.* Certifico = Juan Andrea de 
Arroyo. = ^ 



Número 5^ 

/ Copia = Mili Señores mios : el S."'^ lut/* Goberna- f 232 

dor de esta Capital se há servido mandarme exprésa- 
me* prevenira a Vms. q.* combocando / a todos los Dipu- í- 232 Tta. 
ta.°" de las Quadras de el distrito desu Cuartel les mande 
que inmediatamente obliguen a sus respectibos vecindarios 
aque allanen el Plano délas Quadras en aquellas en que 
jé. estén concluidas las veredas, extraiendo las tierras y 
escombros que haigan producido las escavaciones, y esca- 
vando las q.* no sean necesarias hasta dejar el Plano déla 
Calle ynferior al de dhas veredas con arreglo alo prevenido 
en el art.° 8.° déla ynstruccion impresa para remober de 
una vez quantos impedimentos embarazan el curso de las 
Aguas, dejando este libre en todos los desnibeles determi- 
nados antes qué entre el próximo Ibierno, afin de que en 
las llubias de él nose atajen las Calles, produzcan panta- 
nos, inutilizen las mismas veredas, con perjuicio de estas, 
y de los Edificios, y que a el mismo tiempo con arreglo alo 
prevenido en el art.° 15 de la referida instrucción se ponga 
mano á abilitar los pasos délas Esquinas, con las cintas de 
Piedra conforme está mandado para quese facilite desde 
luego al publico este necesario transito, obligando por 
quantos medios sean necesarios aque tenga prontamente 
efecto esta determinación que se me manda / Trasladar f. 233 
avms. a este fin, y de laque se servirán abisarme quedar 
enterados. Buenos Aires 17 de Abril de 1785 = Joaquín 
Antonio de Mosquera. = Señores D.° Fran."" Escalada, y 
D.° Santiago Castillas. = Señores D.° Cecilio Sanches, y 
D.'' Fernando Arizaga = Señores D.° Faustino Bozo, y D.° 
Domingo García de la Mata = Señores D.° Matias Albaroa, 
y D." Pedro Batelin Cueli = Señores D.° Mateo Maza, y 
D." Antonio Garcia Solalinas = Señores D."* Jph. Gainza, 
y D,° Fran.'" Vidal = Señores Jph. de Arpiasu, y D.° Fe- 



* Los nfimeros 27 hasta 33 inclusive, comprenden una serie de oficios cuyo 
enunciado puede verse en el índice. — (X. de la D.). 



- 140 - 

Upe Ortuna = Señores D."* Andrés de Ibiéta, y D.° Jacinto 
Aparcero = Señores D.° Manuel Uriarte, y D.° Pran.'=° 
Ant." Basabilbaso == Señores D.'' JNIiguel García de Tagle, 
y D." Pedro déla Mata = Señores D.° Vicente Arsac, y D.° 
Juan Ig-nacio Elia = Señores D.'' Rafael Calvo Marino, y 
D." Julián Ferrin = Solo = Señor D.° Fran/° Maseda — 
Barrio déla Piedad = Señores D.° Thomas Pisarro, y D." 
Pedro Chaves = Solo : S.°' D.'' Pedro Millan = Solo = S.°' 
D.° Jph. Gómez ■= Solo : S.°' D.° Antonio Mellan = Es co- 
pia déla original dirigida en el dia de su fecha atodos los 
Alcaldes expresados de esta Capital. Buenos Air/ 30 de 
Abril de 1785 = Juaqüin Ant." de Mosqiicni 



Nú Hiero ¿o 

f. 233 vta. Quedo enterado délo q.^ vm. me ynforma con / fha. 

de a^'er, y copia déla orden circular que me dirige, con 
arreglo ala cual y demás que vm. expresa, dispondré que 
desde luego se cumpla, conforme lo propone, y solicita 
á beneficio déla causa publica, y según lo exijen las cir- 
cunstancias q.® instan = Dios Gue. avm. m."" a.' Buenos 
Aires 1." de Maio de 1785= fVy/ //.'"' de PduJa !>>an.z=':>em)v 
D.° Joaq.° Mosq."* = Es copia desu original de q.® certifico 
= Jumi Andrés de Arroyo. ^ 



Número J¡1 

I D." Juan Josef de Vertiz Comendador de Puerto Lla- 
no en la Orden de Calatrava, Mariscal de Campo délos 
K.^ Ejer.'"^ Govern.'"' y Cap." gral. de las Provin.' del 
Rio déla Plata k^ '— Por quanto haviendo premeditado 
con madura refleccion cuan preciso es establecer en esta 
Ciudad el aseo, limpieza, y Policía que tanto conduce á 
la salud publica, objeto aqueno pueden divertirse los Jue- 
ces ordinarios sin dispendio déla devida administra."" de 
Justicia ; y asi mismo que para fomento de esta hai urgen- 
tísima necesidad de multiplicar Personas, que celen las 



f. 250 



^ Los números 3(1, 37, 38 y 40 son copias de oficios y trámites que pueden 
considerarse incluidos en el Bando inserto en el n." 41. — CN . de Ja D.). 



- 141 - 

ofensas de Dios, pecados, robos, muertes, heridas, confa- 
cultad de prender infragante a qualesquiera Agresor, como 
que p.* las vastas extensión de este Pueblo se hace inveri- 
ficable p/ los mismos Jueces ordin."^ acreditando la expe- 
riencia que frustrada la prisión délos delinquen tes nose 
corrigen las más veces los desordenes / quese experimentan : f. 250 rta. 
en esta atención, j como medio únicamente conducente he 
venido aimitacion déla Capital de este Reyno y otras en 
nombrar diferentes Comisionados repartidos por Islas en 
todo el ámbito de ella, los que he procurado sean los Suge- 
tos mas distinguidos y pras. y que tenga su havitacion en 
los Distritos que seles señalan, esperando que estimulados 
desús obligaciones, y de un celo practico desempeñen esta 
confianza con la maior aplicación que corresponda aconse- 
guir una obra no solo importante para la felicidad déla 
Ciudad, sino necesario asu seguridad, y servicio de Dios. 
Y para que cada uno délos Comisionados nombrados sepa 
las obligaciones desu cargo, y consten atodos sus facul- 
tades va sugecion y obediencia que les deven tener en los 
asumptos desu ynspeccion: declaro que es de su cargo el 
cumplimiento délos Bandos publicados por este Govierno, 
y los qué en adelante se publiquen en lo quesean concer- 
niente alos referidos objetos, y se explique en los Sig.** 
Capítulos para cuio efecto seles dará testimonio de ellos = 
Cuidaran que todas las Ataonas y Canchas se cierren des- 
pués de oraciones, y obligarán alos Dueños pongan Puer- 
tas en ellas, vajo la pena determinada en el Bando de 20 de 
Sepbre. del año ultimo pasado / de Setenta sino lo ejecutan f. 251 

= Los Pantanos q.* hubiere en las Calles de su Barrio harán 
se cieguen, y queden sin embarazo alguno las Corrientes 
délas aguas de Norte a Sur, y de Leste á Oeste, obligando 
alos Carreteros aque conduzcan el cascote y tierra necesa- 
ria = Reconocerán quando les paresea combeniente las 
medidas délas Pulperías, la equidad de precios con la venta 
de géneros comestibles su calidad, y particularm/** el peso 
del Pan para quesea arreglado alo dispuesto ( sin perjuicio 
délas prerrogatibas del regidor fiel egecutor déla Ciudad) 
haciendo que en dhas. Pulperías, tendejones, tiendas y ofi- 
cios Públicos haia farol encendido en la Puerta déla Calle 
mientras estén havíertas de noche según está mandado = 
En su distrito cada Comisionado matriculara luego que 



— 142 — 

entre asu Egercicio todos los vecinos y residentes en el, con 
individualidad, expresión de nombres, estado, empleo, u ofi- 
cio q.^ tengan, numero de hijos, Esclavos, y sirvientes de am- 
bos sexos con sus clases, estados y ejercicios: verificada 
esta dilig.^ ninguno délos matriculados podrá mudar de 
Casa, ni ausentarse á otro destino sin el previo abiso del 
comisionado = Mandarán atodos los Dueños de Casas, 
f. 251 vta. arrendatarios, Alquiladores, ó posehedores & vajo la multa / 
de diez pesos aplicados a gastos públicos que pasen asus 
manos una exacta razón, ó noticia p/ escripto de todos los 
q.* entraren, ó salieren desús Casas ynmediatam,*^ q.* lo 
verifiq.", exponiendo en ella el motivo p/ que se ausentan, 
adonde, y de donde vienen. = Las matriculas de vecinos, 
tiendas. Pulperías, Posadas ó figones, liarán con una hoja 
p.^ cada casa dejando todo el ámbito posible para anotar 
en ella las mudanzas, ó entradas de entre año = Celaran 
y vig:ilarán el ylicito trato, indagando con empeño los cóm- 
plices, ó consentidores, y los prenderán y conducirán ala 
prisión más inmediata dando cuenta a este Govierno para 
su devido Castigo = Ninguno, podrá fabricar Casa sin pre- 
bia noticia del comisionado de su distrito, quien con algún 
inteligente, ó con el Piloto déla Ciudad le señalara la altu- 
ra en qué há de poner el piso desu Casa, según la situación 
déla Calle, de modo que en lo posible tengan en adelante 
la ygualdad y proporción que deven y se eviten los Panta- 
nos p/ falta de Corriente alas Aguas = Nadie podrá tam- 
poco hacer Calzada, ni otra obra exterior sin que ygualm.** 
sele determine por el comisionado la situación en q.® la 
deve poner, como ni cavar cosa alguna déla Calle, hacer, 
f. 252 6 depositar / barro en ella = Tendrán expecial cuidado los 

comisionados en el aseo délas Calles desu destrito, obli- 
gando alos vecinos aque en el frente desús Casas no per- 
mitan basuras, ni ynmundicias, sino que juntándolas den- 
tro de ellas ala noche, ó en la hora que pudieren baian sus 
esclavos á arrojarlas alas Zanjas, ó parajes donde seles 
señales: como asi mismo nó permitirá animales muertos 
para lo que se destinarán sitios donde enterrarlos, y les sub- 
ministrará el oficial de Guardia déla Barranca los Presida- 
rios que pidan, y los Carreteros estarán obligados á con- 
ducirlos al mandato del comisionado pena de 10 pesos = 
Harán componer y hacer alos q.° no las tengan las calza- 



— 143 - 

das con sus Postes para el paso délas gentes apie determi- 
nando Plazo de los dias q.° consideren ser necesarios, eim- 
poniendo lamiilta de 50 p." si cumplido el termino no hu- 
bieren verificado la obra; y esta misma multa exigirán alos 
que pasaren á Caballo p/ dhas Calzadas, obligando tam- 
bién a los qué quebraren algún Poste a que lo repongan = 
Será de los objectos prles. de los comisionados hacer q.* 
cada uno délos Dueños ensu distrito lebanten tapias de 
ladrillo en todos los huecos délas Calles, ó que Edifiquen 
p.* evitar por este medio los / desordenes escándalos, y f. 252 vta. 
muertes que en dhos. parajes se experimentan, y para su 
cuinpliiiiiento sefíalarian los comisionados alos Dueños el 
Plazo q.® conceptúen neces." = Ningún pobre de ambos 
sexos mendicante p/ las Calles podrá pedir limosna sin el 
correspondí.^ Pasa porte ó licencia del comisionado desu 
distrito sopeña de un año de Barranca siendo hombre y 
si fuere muger un año de Cárcel, y para evitar el desorden 
que en este particular se padece, cuidará el comisionado 
yndagar las circunstancias precisas del Pobre para conce- 
derle la licencia, y de hallar sospecha ó fraude en los qué 
indevidam.** la soliciten, los arrestará dándome cuenta 
para q." sufran el correspondiente castigo de vagos, y poli- 
llas de la república = De toda la Gente baga y mal entre- 
tenida constando serlo p/ diligencias nombradas quese 
hagan, y noticias quese tomen se dará por el comisionado 
cuenta aeste Gov.°° expresando laque haia ensu jurisdi- 
cion, y determinando inmediatamente su seguridad para 
aplicarlos donde combenga = En los tres Quarteles ó Ba- 
rrios del Sur se establece al centro de ellos la Asamblea de 
Cavalleria en las Casas de D.' Clara Marques inmediatas 
ala Concepción en los del centro déla Ciudad; la de In- 
fant.^ / en las de D.° Domingo Olmos, dos cuadras déla f. 25» 

Capilla de Nuestra Señora déla Piedad ; y en los del Norte 
la de Dragones en las Casas del Basemilon Ponce de León 
déla recoleta dos Quadras para la Ciudad acargo de D." 
Salbador Aseóla, situadas entre el retiro y la recoleta, ha- 
viendoí-:e colocado estos Quarteles en las situaciones que 
prometen al correspondí.^ auxilio álos comisionados pa- 
trullar el recinto, y Calles de sus términos, prender alos 
ociosos, vagos y mal entretenidos, y hacer asi mismo se 
cumplan los vandos y demás ordenes quese haian dado y 



— 144 — 

se dieren por este Gov.°° admitiendo en sus Quarteles alas 
personas que depositen ó pongan presos los comisionados 
y finalm.'* a quanto conduzca ala Paz y quietud délos 
Vecinos = La distribución de varrios y personas encarga- 
das de esta Comisión és en la forma y nmnera siguiente = 
Desde el tajamar al fondo déla Casa de Manuel déla Mota, 
hasta la Esquina déla de Diego Pérez, y desde la Casa del 
asiento hasta la esquina déla de D.° Juan de Salinas con 
las Calles que atrabiesan a D.° Vicente de Arsac, y D." 
Agustín Casimiro de Aguirre = Desde la Esquina déla 
Casa de D.^ Juana Pezva h.^ el sitio de D.^ Lorenza Casuso 
frente del asiento y desde la de D.° Fran.''° Campaña h/* 
la Esquina déla enque Vive D.° Pedro déla Mata, a D." 
f. 253 vta. Bern/° Sancho de Larrea, y / D.° Miguel de Tagle = Desde 
la Esquina déla Casa de D/ Maria Teresa Redon hasta el 
frente, y desde la Esquina déla Casa de D." Luis Escobar 
en que vive Pablo Gonz.'^ h/^ la Casa del difunto D.° Ma- 
nuel del Arco en que vive D." Miguel de Anguiosar, a D.° 
Manuel de Escalada; y D.° Santiago Castilla. Desde la 
esquina déla Casa del difunto D.° Manuel del Arco en que 
vive D.° Juan Baptista Ascuenaga hasta la ranchería déla 
mrd, y desde el sitio de D.* Fran."^ Iturriozo hasta la Es- 
quina déla Casa del difunto D." Juan Ant.° Chauri en q.*" 
vive Juan Garcia a D.° Fernando de Arizaga, y D.° Cecilio 
Sánchez. Desde el sitio de D."* Juana Bustos hasta la Casa 
del Negro Thomás Rodríguez, y desde el vajo del Rio hasta 
la Zanja al fondo déla Quinta de D.° Gerónimo Matorras 
a D.° Antonio Velasco, y D.'' Pedro Ignacio Morante = 
Desde el tajamar de Pedro Giménez hasta la casa de Juan 
Garcia en la Zanja y desde la Esquina del difunto Con- 
treras, y las Calles que atrabiezan al Alcalde Provincial 
D.'' Diego Mantilla = Desde la Esquina de D.° Francisco 
Gendra hasta la déla Casa de D.° Pedro Medrano y déla 
de D."" Melchor Abandero ala Casa de Santiago Pina a D." 
Marcos Riglos, y D.° Melchor Abandero = Desde la Es- 
quina déla Casa de D.^ Rosa Galain ala que fué de D." Ana 
San Martin, y desde la esquina del difunto D.° Josef Ruiz 
de Arellano en que vive Fran.'^" Santibañez ala de D.'' Ra- 
í- 254 fael Torres / y las Calles que atrabiesan, a D.° Juan de Le- 

zica y D.° Manuel Lazarte ■= Desde la Esquina de Cueli 
en que vive Bentura Castañeda hasta la de Torje déla 



- U5 - 

Plaza y déla del difunto Juan Casero en q.* vive Mariano 
Ferros, hasta el sitio sin Edificar de Isidro Burgos, á D." 
Fran/° López Garcia, y D.° Domingo García déla Mata. 
Desde la Esquina déla Casa de alaria Ornos en que vive 
D.° Sebastian Meló hasta la de D.° Juan Gordillo, y desde 
la Zanja y fondo de D.° Vicente Sebastiani, hasta la Zanja 
sin Edificar de D,° Domingo Mata, a D.'' Juan Gordillo = 
Desde la Esquina de Fran.*"" Serrano en que vive Bartolo- 
mé Segui Mallorquin h/^ la Barranca déla Polbera vieja, 
de esta ala en que están los ranchos délos matadores de 
reses, y Casa lindera al tajamar de Agustín Abila al Capi- 
tán de Dragones D.° Joaquín Moróte, y asus ordenes a 
D. Fran."" Abascal, Antonio Millan, y Marcos Miguez = 
Desde las Ataonas de Goyo Pinera, h."" la Barranca al 
Sur, y desde la Esquina de Tomas Gímenes en la Calle de 
S."" Cosme y San Damián hasta la chácara de S/° Domingo, 
a D.'' Matías Flores, y D.° Pedro Chaves. Desde la Zanja 
déla concepción calle de San Miguel hasta la Esquina de 
Carricaburu en q.^ vive D.° Juan Velez, y desde la casa de 
Ignacio Gutiérrez Calle de S.° Pablo y h/* la demás Pardas 
en la Calle / de Cavildo a D,° Josef Azpiazu, y D." Bartolomé f. 254 Tta. 
déla Mata. Desde la Esquina de Macíel en q.^ vive D.° Ma- 
nuel Fernandez Calle de San Miguel h.*^ la de D." Fran.'"' 
Peña en q.* vive D."" Tomás Inson, y desde la Casa de Agus- 
tín Ojeda Calle de S.° Pablo hasta la Esquina de D." Juan 
de la Peña q.® la havita Gregorio de Suarez, a D.° Fernando 
Caniedes, y D.° Francisco Gómez. Desde la Esquina de Fa- 
necas en q.^ vive D.° Fran."" Congé Calle de San Miguel 
hasta la de Antonio Díaz nombrada la Yallena y desde la 
de D.'^ Kafael Martínez Calle de S.'' Pablo hasta la de 
Santiago el confitero junto ala Zanja a D."" Pedro Amarita 
j D.° Pedro Velarde. Desde la Esquina déla Casa de D.° 
Félix Sanches ala Quinta de D.° Juan Gregorio Zamudio, 
y desde esta ala de D.° Josef Antonio Flarola: a D." Anto- 
nio Morales, y D.° Antonio Chandateguí. A todos los qua- 
les comisionados juntos, y a cada uno, para los asumptos 
que van expresados en este Bando usando délas facultades 
que en mi residen, y en nombre de S. M. que Dios Guarde, 
les confiero quanta Jurisdicion económica es por derecho 
necesaria, pribatíba y absoluta, sin que en ella puedan ser 
inquietadas por ninguna délas justicias quedando unicam.*' 

PCBL. Sec. HlST. — T. IX 10 



— 146 - 

sugetos a este Gov.°°, aquien darán quenta de todas las 
f. 2oo dudas q.* les ocurrieren / ó délos medios que juzgaren mas 

oportunos. Y para q.* todos los vecinos y residentes en esta 
Ciudad cumplan y óbedescan quanto ba mandado, se pu- 
blicará p.' bando en los Parajes públicos y acostumbra- 
dos. Que es fecho en la Ciudad de la Santísima Trinidad, 
y Puerto de Santa Maria de Buenos Aires a 21 de Maio 
de 1T72„ = D." Juan Josef de Vertiz = Por mandado de 
su Señoría Josef Zenzano = ess.°° real publico y de Go- 
vierno = En Buenos Aires dho. dia 21 de INIayo de 1772,, 
yó el ess.°° publico y de Governacion sali de la real For- 
taleza á compauado del Ayudante déla Plaza y tropa quese 
destinó al efecto y asón de Cajas, y Pífanos de Grra y por 
voz de Jph. Acosta Pregonero publico, hice publicar y 
se publicó el Bando antecedente en los parajes Públicos 
y acostumbrados de esta Ciudad, y fijé una Copia de él 
alas Puertas délas Casas del Ilustre Ayuntamiento, doy 
fee = Zenzano = Es copia del quese alia en el Protocolo 
de que certifico. Buenos Aires 12 de Julio de 1785 = Joa- 
quin Antonio de Mosquera ^= Juan Andrés de Arroyo =^ 



X limero -'¡2 

Copia déla real cédula e Instrucción publicadas en el mes 
de Oct.^'"'' de 1768. 

Real Cédula de S, M. aconsulta délos Señores del Conse- 
jo: por lo qual se divide la Población de Madrid en 8 
f. 2Ó5 vta. Quarteles, señalando un Alcalde de Casa y Corte, / y 8 al- 
caldes de Barrio para cada uno : se establecen dos Salas 
Crimin.^, con derogación de fueros en lo crimin.', ó de 
policía ; y otras providencias p.'' el mejor y mas expedito 
gobierno de Madrid. D.° Carlos por la Gracia de Dios Rey 
de Castilla, de León, de Aragón &. A los de mi consejo, 
Presidentes y Oidores délas mis obediencias. Alcaldes, Al- 
guaciles déla mi casa, corte, y chancillerias, y atodos los Co- 
rregidores, Asistentes, Gobernadores, Alcaldes Maiores, y 
ordinarios, y otros qualesquiera Jueces, Justicias, Minis- 
tros, y Personas de todas las Ciudades, Villas, y Lugares de 
estos mis Reinos y Señoríos, de qualesquiera estado, cali- 
dad, ó condición que sean, áquien lo contenido en esta mi 



- 147 - 

cednla toca, otocar puede en qualquier manera: Saved, 
que haviendome propuesto el Conde de Aranda Presidente 
del mi consejo, los medios de mejorar el Gobierno, y admi- 
nistración de Justicia en la Corte, dividiendo a Madrid en 
ocho Quarteles, para cuia demostración y cotejo en el pie 
actual de once, me presentó dos Planos déla Villa de Ma- 
drid, demarcados se^n ambas distribuciones eiluminados 
para la más clara inteligencia : formación de dos Salas de 
Alcaldes para la vista de Pleitos ; erección de Comisarios de 
Varrios, y otros puntos, / fui servido remitir esta propues- f- 236 

ta del mi consejo con los citados Planos, para que se exami- 
nase en el como el mismo Conde-Presidente expresava, y me 
consultase en su ynteli.* lo quesele ofreciese y pareciese, a 
cuio efecto por el mi consejo se pidió ynfonne ala Sala de 
Alcaldes demi Casa, y Corte ; y con vista del q.* esta egecutó, 
y délo q.* expuso sobre todo mi fiscal ; reconocido el asump- 
to con la detenida reflexión que exige tan importante mate- 
ria, en consulta de 19 de Septiembre próximo me hizo 
presente su parecer; y conformándome con el enteram.*% 
p/ mi real resolución ala citada consulta, que fué publicada 
y mandada cumplir por el mi consejo en tres de este mes, hé 
venido en resolver y mandar lo siguiente. 

1 . . . Quese divida Madrid en ocho Quarteles, que señala 
el Conde-Presidente, reduciendo aeste numero los once en 
que estava dividida desde el año de 1749. 

2 . . . Que el cuidado de estos ocho Quarteles se encargue 
alos ocho Alcaldes mas antiguos, incluiendo el decano, q.® 
no deve gozar desde aqui en adelante déla Esencion de 
Quartel, ni déla prelieminencia abusiva deno hir ala Sala 
hasta una ora después de formada, ni la de dejar de asistir 
los días quele há parecido, sin necesidad/de escusarse, pues f. ^^< vta. 
todos, incluso el Decano, han de asistir precisamente todos 
los días ala hora que señala la ordenanza; y si alguno se 
escusase, sea embiando recado, y con justo motibo, quedan- 
do cada uno como Juez, y Caveza desu Quartel respon- 
sable desu tranquilidad, y de perseguir los delitos 'quese 
cometan en el. 

3 . . . Acada uno de estos ocho Alcaldes de Quartel, ó 
más antiguos doy amplia jurisdicion Criminal en su Quar- 
tel, como la tiene qualquier Alcalde ordinario ensu Pue- 
blo, sin que por esto sea visto, que en quanto al uso déla 



— 148 - 

jurisdicion Crimin.' se altere la actual practica quese 
observa, ni lo dispuesto por las Leies del tit.° 6. libro 2.° 
déla recopilación, p/ que es más breve y expedita q.® la de 
conceder la primera ynstancia al Alcalde de Quartel, con 
apelación ala Sala. 

4... La jurisdicion civil la egercerá cada Alcalde de 
Quartel en la forma q.® hasta aqui lo han practicado los 
cinco que tienen Provincia, señalando acada Alcalde uno 
de los ess.""" de ella, y repartiendo los dos ess."°^ que 
quedan a los dos Alcaldes más modernos de los ocho q.* 
han de tener Quartel, como carga de que hirán saliendo 
sucesibam.^^ 

5. . . La adeala de dos cientos ducados que gosava cada 
uno de los cinco Alcaldes q.^ tenian Provi.% y el Sarg.'" 
f. 257 sexto / Alcalde, que suplia sus ausencias, he venido en au- 

mentarla a quinientos ducados, consignados en mi real 
Tesorería, a cada uno délos ocho que ahora han de tener 
Quartel y Provincia, de forma, que en lugar délos mil, y 
doscientos ducados que hoy gozan los Alcaldes q.^ tienen 
Provincia, y el Sargento, que paga mi real Hacienda, se 
aumentan dos mil, y ocho cientos ducados, q.^ en todo 
hacen quatro mil ducados de once r/^ de vellón al año. 

6. . . Sin hacerse novedad en la cuota señalada p." q.^ las 
apelaciones vaian a saleta, en adelante se llenarán estas 
a sala 2.'' criminal, quese há de formar, como se dirá en el 
cap." 8.° en la qual se señalen dias separados p."" ess.°°^ de 
Provincia y numero, teniendo pres.'^ los q.^ están asigna- 
dos p."" el consejo a unos y otros para ir á hacer relación 
ala Sala de Provincia, por que nose impidan en días ni en 
horas. Y declaro, quela cantidad p."" los juicios berbales, 
de que puede y deve conocer cada Alcalde en su Quartel, 
há deser hasta quinientos rr.^ de vellón, en lugar déla de 
cien rr.^ [falta en el original el cap. 1]. 

2. 

1, Los quatro Alcaldes mas modernos que quedan sin 

Quartel, servirán p.'' suplir las ausencias délos ocho, p."" 

cuio medio se logizará q.^ quando opten Quartel en propie.** 

f. 257 vta. / se alien ynstruidos con la experiencia q.^ adquieran en los 

servicios interinos de los Quarteles. 2 = serán del cargo. 



— 149 - 

y obligación de estos qiiatro Alcaldes las informaciones 
secretas, y comisiones extrahordinarias de particular cui- 
dado, y entera aplicación; y seles previ.* estrechamente 
aestos, y atodos en sus rrespectibas causas, que recivan 
porsi las disposiciones délos testigos en las de alguna 
gravedad, y en todas quando el testigo no sepa firmar, y 
siempre las declaraciones y confesiones délos Reos, sin 
cometerlo aess.""* ni Alguaciles, pena de nulidad del Pro- 
ceso, como está dispuesto p/ el mi consejo con los Tenien- 
tes de Madrid. 3 = Sin embargo de esto podrá el presidente 
del consejo en casos gi*avísimos, atendida la industria 
délas personas, cometer las ynformaciones secretas y en- 
cargos áotro Alcalde ó Teni.*; pero en los negocios rregu- 
lares deverán turnar los quatro Alcaldes mas modernos, 
p.° que el travajo se reparta; con la prebencion deque sin 
grave causa nunca se liá de quitar al Alcalde del Quart^l 
su conocim.*^" : pues si há de rresponder desu distrito, justo 
és sele guarde el devido decoro, que las partes entiendan 
que deven acudir aél en derechura, sin molestar / aél Pre- f. 258 

sidente del consejo, ni ala Sala, salvo en casos de omisión 
ó injusticia, ii otro gravísimo no afectado, pues se tiene 
la experiencia, que la facilidad de ocurrir omiso medio 
alos Superiores, desautoriza los Jueses ordinarios, llena 
de recursos impertinentes alos Superiores, les roba tiempo 
que necesitan p.'' los asumptos gener."", origina la confu- 
sión, y vacila la justicia, olvidándose á cierto tiempo el 
mando q.* distributivamente corresponde acada uno, bol- 
biendose arbitrario el sistema de gobierno, que deve ser 
constante. 

3. 

1 = Los Alcaldes de cada Quartel conocerán délos re- 
cursos caseros de Amos y criados; y p.* que en este particu- 
lar las resoluciones sean uniformes, se dispondrá por el mi 
consejo una Instrucción con arreglo ala Ley del Reyno, y 
seles entregara, para que conformen aella sus providencias. 

'/. 

1 = En consecuencia délo que dispone la Ley 20 tit. 6 
lib. 2. déla recopilación, y se propone por el conde-Presi- 



— 150 - 

dente, mando, que los ocho Alcaldes de Quartel vivan pre- 
cisamente cada uno dentro del queseles señale, quedando 
i'isu Aibitrio buscar la Casa qucle a comode, conbinieu- 
dose con el dueño ensu precio, permaneciendo constante 
en el, sin poderse mudar á otro Quartel distinto con ning.'' 
f. 25S vta. i)retexto, ni tan / pocos ha de poder mudar de ess.""', 
Alguaciles, y Porteros; pues estos nose han de variar aun- 
que entre Alcalde nuevo en el Quartel. 2. = Los Alcaldes 
tendrán el despacho Civil y Criminal en la Cárcel de 
Corte, donde p."" ello hai destinadas de intento oficinas 
proporcionadas, bien qué podrán oir ensus Casas los jui- 
cios berbales, quejas familiares, osemejantes recursos de 
menor monta, y recivir las Informaciones reservadas que 
ocurran. 



1.° = Los dos ess.""^ oficiales de la Sala, dos Porteros, 
y quatro Alguaciles que están destinados para cada 
Alcalde, han de vivir precisam.^® también dentro desu 
rrespectivo Quartel, pues de este modo estarán mas pron- 
tos p." las diljg.^^ q.^ ocurran, y adquirirán maior conoci- 
miento délos vecinos del Quartel, y délas cosas q.^ hubiere 
ó pasaren en el, dignas de remedio. 2 = Todos estos subal- 
ternos buscarán Casas p.'' sus liavitz.^ en sus respectibos 
Quarteles, ajustando con los Dueños de ellas los precios 
desús alquileres; y en caso deno pagarlos con la puntua- 
lidad correspondí.^, el Alguacil de cada Quartel, hará 
quese retenga la cantidad que debieren délos sueldos délos 
ess."°^, Alguaciles, y Porteros, mandando quese entregue 
alos dueños délas Casas, p."" evitar los fraudes, q.^ la Sala 
f. 259 asegura haverse cometido en / este asunto ; y en esta prime- 

ra plantificación, la misma sala arreglara los Alguaciles, 
escrivanos. Porteros, que devan señalarles para cada Al- 
calde de Quartel, teniendo concideracion, aque queden 
estos subalternos en las Casas en ique viban al presente, 
asignando los que pueda alas Rondas de los Alcaldes délos 
Quarteles en que tienen sus havitaciones, aunque sea tro- 
cando los de unos aotros, para escusarles los gastos de 
mudanzas, y demás que son precisos átales Casos. == 3 = 
Cada uno de estos Alguaciles há de asistir precisamente 



- 151 - 

sin poderse esciisar sino es por berdadera enfermedad, y 
no afectada a todos los actos y dili«;encias que se le man- 
den por la sala, ó por el Alcalde de su respectivo Quartel, 
sin q/ pueda servirle de escusa el estar al mismo tiempo 
ocupado en asistir alos agregados ó comiciones que tenga 
lalves de Alguaciles de otros concejos, del Bureo, Caba- 
llerizas, R.% Descalzas R.% Encamación, ó semejantes; 
pena por la ijrimera ves de suspensión del Sueldo por dos 
meses, y por la segunda privación del oficio de Alguacil; 
previniendo q.* siempre que qualquiera de estos Alguaci- 
les concurra á función publica lia de ir bestido de golilla 
como los demás, y no con el uniforme que seles suele dar 
por serlo de Bureo 6 Cavallerizas, bajo déla misma pena 
respectivamente. = 

6. 

1 = En cada Quartel ha de haver una Partida de In- 
válidos, como propone / el Conde-Presidente, y se repar- f- 259 vta. 
tiran en ocho los que según la nueva Dotación de Madrid 
se establecen, afin de asegurar la tranquilidad del Quartel ; 
auciliando ala Justicia en las priciones en que fuere ne- 
cesario, sirviendo también de Quartel material de esta 
Tropa en caso de necesidad para el depocito interino de 
Presos = 2 = Solo podran detenerse en el Quartel los 
Presos por espacio de seis horas ; y pasadas estas, sehan de 
trasladar precisamente alas Cárceles Reales de Corte ó 
Villa ; en las Quales dentro de otras veinte y quatro horas 
se les há de tomar su declaración sin falta alguna por el 
Jues déla causa = 3„ = La omicion de estos Particulares, 
será uno de los cargos de que cuidara la visita de cárceles, 
por no ser justo estén presos los Vecinos, sin saver el Jues 
de cuya orden se hallan arrestados, ni depocitados en otros 
parages que los establecidos por las Leyes que dan forma 
de como deven ser tratados en las Cárceles. = 4 = Se 
advierte por regla al Oficial de cada Quartel que la Tropa 
desu mando há de asistir solo para auxiliar ala Justicia, 
y que procure por su persona enterarse del Vecindario 
l>ara poder dar el auxilio con más facilidad, quedando en 
quanto á esto anulados todos los reglamentos antecedentes. 



152 



= 1. En cada Quartel se establecerán, segiin lo propone 
f. 2G0 gj Conde-Precidente, ocho Alcaldes / de Barrio con este 

nombre, que sean Vecinos honrados, y su elección se eje- 
cutará por Quarteles, en la misma conformidad que la de 
los Comisarios electores délos Diputados, y Personero del 
Común, los quales subdividirán entre si el distrito de su 
Quartel, y matricularan todos los Vecinos, y los entrantes 
y salientes; Zelandó la policía el alumvrado, la limpieza 
délas Calles, y délas fuentes ; atenderán ala quietud y orden 
publico, y tendrán jurisdicción pedánea, y para hacer 
sumarias en casos prontos, dando quenta incontinenti con 
los autos originales al Alcalde del quartel para que este los 
pueda continuar según su naturaleza; y también se en- 
cargarán déla recolección de Pobres para dirigirlos al 
Hospicio, y délos Niños abandonados, para que se pongan 
á aprender oficio, ó aseryir, con las demás facultades que 
se expresaran en la Instrucción que se les forme por el 
mi consejo, y seles entregara para su Goyierno, en la 
qual seles encargara también el particular cuidado y yi- 
gilancia contra los yagos, ociosos y mal entretenidos. — 
2 = Afin de que sean conocidos, y nadie pueda dudar de 
sus facultades, y jurisdicción, podrán usar déla insignia 
de un bastón de Bara y media de alto, con puno de marfil ; 
declarando como declaro, que estos empleos se deven re- 
putar como actos positibos, y honoríficos déla República, 
f. 2G0 vta. / y q^g gg piden como tales en el Ayuntam/" de Madrid, 
asentando los libros Capitulares, sirviendo en adelante 
asus familias para pruebas y otros casos de Onor = 

8. 

1 — La sala de corte, compuesta actualmente de doce Al- 
caldes, 3^ su Governador, se dividirá en dos Salas. = 2 = 
Todos los dias se formará la sala plena para iDublicar las 
ordenes superiores, tratar los asuntos generales, y comu- 
nicar entre si lo ocurrido en los Quarteles. = [3] = Des- 
pués se separaran las dos salas para conocer délos nego- 
cios particulares de cada uno destinando el primer Alcal- 
de para la primera y el segundo para la seg-unda. y así 



— 153 - 

subcesiva, y alternativamente, enterando el Alcalde uuebo 
en la Sala donde estaba el que faltó ; y en bacante de De- 
cano, el que entre á serlo se ñje en la sala primera ; y el q." 
pase aser seg:undo asista a la Sala segunda, quedando á 
arbitrio del Governador asistir ala que le pareciere sin 
que por liaver empesado en una sala le sirva de envarazo 
para pasar a la otra, acabado el pleito, ó negocio en que 
huviere comenzado á ser Juez. = 4 = Todas las causas cri- 
minales se verán únicamente por una délas dos salas, lle- 
vándose ala sala primei*a las que actuaren los respectivos 
Alcaldes de casa y corte, que la compongan, y lo mismo ala 
segunda no bajando jamas en las Causas Capitales los Jue- 
ces del numero de cinco, ni pasando del de siete ; pero con 
la prevención de que en las de esta clase asista el Gover- 
nador déla Sala siempre q.* no estuviere / ausente y enfer- f. 261 
mo, enviando Alcaldes si faltaren, de una sala ala otra, 
como se hace en el mi consejo, siendo siempre los mas mo- 
dernos para evitar predilecciones, y sospechas en asuntos 
de tanta gi'avedad = 

9. 

= 1. — En el Jusgado del Corregidor, y Thenientes de 
Madrid no se hará novedad, respecto de haverle arreglado 
el mi consejo de orden mia novísimamente con Instrucción 
de once de Abril de este ano, firmada de mi fiscal D.° Pe- 
dro Rodrigues Campomanes. = 

10. 

1. Los Alcaldes de Casa y Corte, Corregidor y Then/^ de 
Madrid quedan con la Jurisdicción acumulativa, ó pre- 
ventiva para todos los Casos prontos, y oir a los q.^ re- 
currieren aellos, como hasta aquí, pues la distribución de 
Quarteles solo conduce ala mayor facilidad, y aser respon- 
sable al Alcalde q.* le regente, meíliante los auxilios q.* se 
le facilitan para su desempeño. = 

11. 

1. Y para q.^ tan útil y combeniente pensamiento pueda 
producir los deseados efectos que me han propuesto el 



— 154 — 

Conde-Precidente, y el mi Consejo, y Floresca la recta ad- 
ministración de Justicia en Madrid, y se asegure su tran- 
quilidad en todo tiempo, sin otro resguardo que el de su 
Vecindario : mando que la Sala, y los Alcaldes en sus res- 
pectivos Cuarteles, y el Corregidor y Thenientes puedan 
proceder en todas las causas de Policía y Criminales con- 
tra qualesquier clase de Personas, quedando, como quiero 
f. 2G1 vta. queden anulados los fueros / privilegiados en quanto á 
seculares, y solo subsistentes, para en los casos en que co- 
metieren los tales eséntos alguna falta o delito en sus res- 
pectivos empleos, ú oficios, con arreglo alo pactado en 
las condiciones de Millones con el Keyno, y lo que pide 
el bien publico, reduciéndose todas las anteriores provi- 
dencias á esta Cédula, la qual se incerte en el Cuerpo 
délas Leyes, y entregue manualmente acada Alcalde, y 
sus subalternos, leyéndose en la Sala; a puerta abierta 
en principio de año como ordenanza. = Por tanto man- 
do alos de mi Concejo, Precidentes y Oydores de las mis 
Audiencias y chancillerias, y especialmente alos Alcal- 
des de mi Casa y Corte, y demás Jueces, Justicias, Mi- 
nistros, y Personas aquien corresponda quanto bá expre- 
sado, guarden, cumplan, y ejecuten esta mi Real Cédula, 
y la hagan guardar: y observar, y las Instrucciones que se 
lian formado por el mi Concejo, en todo, y por todo, dando 
para ello las providencias q.^ se requieren, por combenir asi 
ami Real Servicio, buen orden en la Población de Madrid, 
bien y utilidad de mis Vasallos, y ser mi Voluntad; y que 
al traslado impreso de esta mi Cédula, firmado de D." Ig- 
nacio Estevan de Higareda, mi Secretario, Escrivano de 
Cámara mas antiguo, y de Govicrno del mi Consejo, se 
le dé la misma feé y crédito q.^ asu original. Fecha en S° 
Ildefonzo a C. de Octubre de 1778. = Yo el Bey. = Yo D." 
f. 262 Josef / Ignacio de Goyeneche, Secretario del Rey jS'uestro 

S.**"" la hize escrivir por su mandado. — El Conde de Aran- 
da. D."^ Jacinto de Tudo. D." Felipe Codallos. D.^^ Juan de 
Lerin Bracamonte. D.° Agustín de Leyza Erazo. Registrada. 
D." Nicolás Verdugo Teniente de Canciller mayor. D.° Ni- 
colás Verdugo = Es Copia desu Original de q.^ Certifico. 
B.^ A.^ 12 de Julio de 1785 = Juaquin Antonio de Mosquera 
= Juan Andrés de Arrovo = 



— 155 - 

Número .'i-] 

Instrucción q.' deven obcervar los Alcaldes de Rarrio 
que para el mas expedito y mejor Govierno sehan de nom- 
brar, ó elegir en cada uno délos ocho quarteles en q." se 
divide la Población de ^ladrid, en cumplimiento de lo man- 
dado en Real Cédula de seis de este mes, expedida a con- 
sulta del Concejo de 19 de Sepbre. de 1788, y lo que hande 
ejecutar los Jueces ordinarios en las Causas de familia. = 
En la Villa de Madrid á 21 de Octubre de 1778 anos, los 
Señores del Consejo de S. M. en concequencia délo preveni- 
do en el Capitulo séptimo déla Real Cédula de seis del 
presente dijeron q.® devian de mandar y mandaron, que por 
los Alcaldes de Barrio, que en ella se establecen, y demás 
aquien corresponda, se observe la instrucción siguiente. = 

1. La ejecución de esta Cédula empezara por la subdivicion 
que cada Alcalde de Quartel deve hacer délos ocho Barrios 

del suyo ; designándolo por números de/ manzanas enteras : f- 2C2 vta. 

2. Ha de hacerse anual elección de estos Alcaldes de Barrio 
por los Vecinos del respectivo, ante el Alcalde de Casa y 
Corte desu Quartel, guardando en la elección la misma 
forma q.® se obcerva para diputados y Personero del Co- 
mún; y practicándose presisameute desde principio de 
Disiembre hasta Navidad para que publicada y aceptada 
por los electos, puedan estos jurar y tomar posecion de sus 
empleos en el día primero de Enero siguiente en el Ayun- 
tara.^" de Madrid, como se manda en la Real Cédula de 6,, 
del Corriente. Si alguno de los Electos tuviese un justo y 
convincente motivo para solicitar que se le releve por aque- 
lla ves del encargo de Alcalde de Barrio lo harán presente 
al Alcalde del Quartel, Precidente de Elección, y este podrá 
dispensarlo, siendo evidente é indispensable la causa ; mas 
quando no lo fuese, proveerá q.* subsista la elección, y en- 
tonces no confomandose el interesado, podrá solamente 
recurrir al S.""" Precidente, para que informado también 
del Alcalde de Quartel, einstruido délas circunstancias que 
medien, resuelva el Caso: y en el de admitirse la escusa 
se entenderá recaída la elección el q.* huviese tenido mas 
vistos en su favor sucesibam.** = 3 = Para que estos Al- 
caldes de Barrio sean Conocidos y respetados de todos, sin 
que se pueda alegar ignorancia de su persona, ni dudarse 



— 156 — 

de sus facultades, usarán déla insi}í,nia de un Bastón de 
f. 2G3 Bara y media de alto/ con puño de marfil, en todo igual al 

que por modelo existirá en el Ayuntamiento de ^ladrid : y 
si acaso por ausencia, ó enfermedad de uno délos Alcaldes 
de BaiTio, en cargar interinamente a otro Vecino del mis- 
mo varrio, tubiese por combeniente el Alcalde de Corte del 
Quartel aquel ejercicio, lo hará juramentándolo primero, 
de haverse bien y exactamente aunque sea por cortos días ; 
y el interino usará del Bastón de insignia del Propietario, 
para evitar disputas, y que consta su persona y substitu- 
ción. ~ 4„ = El Alcalde del Quartel entregara acada Al- 
calde de Barrio una descripción expreciva j clara délas 
Calles y manzanas de su demarcación, como distrito que 
le queda asignado. == 5 = El Alcalde de Barrio en la parte 
que sele asigne hade matricular atodos los Vecinos ique 
vivieren en el mismo, con la expresión individual de sus 
nombres, estados, empleos ú oficios, numero de bijos, y 
sirvientes, con sus clases y estados. Para ello expecificara 
cada casa bajo la numeración con que está demarcada por 
la casa de Aposento ; y en las q.* huviese mas de una familia, 
distinguirá estas por pisos, y havitaciones, previniéndoles, 
q.* en caso de mudarse de Casa, bien sea en el mismo Varrio, 
ú otro, deva el Vecino darle aviso. En las Casas de Grandes, 
y Ministros de Cortes estrangeras se practicara la Matri- 
f. 263 vta. cula por relación firmada de sus Mayordomos ;/ y en la 
numeración de havitantes se comprebenderan también los 
Criados seculares de Casas Religiosas, Templos, Hospita- 
les &." = 6 = Igualmente harán asiento exacto délas Po- 
sadas y Mesones Públicos, y con la mayor prolijidad délas 
q.^ llaman Secretas, expresando los Posaderos Mesoneros, 
Sirvientes, y Huespedes estables q." huviese en ellas; de 
donde son naturales y Vecinos; en que dia, mes, y año 
llegaron, ó entraron en aquellas Posadas, imponiendo alos 
^lesoneros, y Posaderos públicos y Secretos que en el dia 
en que salga de su Posada alguno délos Guespedes,ó entrase 
otro, hallan de emviar al Alcalde de Barrio una razón por 
escrito del saliente 6 entrante, con las demás noticias que 
pudiesen dar: como si supiese q.^ el Sugeto, dejando su 
Posada, no salga de Madrid, sino q.^ se mude aotro Al- 
liergue, para q.^ havisando al Alcalde de aquel Barrio, 
hava de esta suerte una comunicación mutua entre los 



- 167 - 

Barrios y Quarteles respectivamen/* = 7„ = Sin embarjío 
(lelas Prevención contenidas en el Capitulo antecedente, los 
Alcaldes de Barrio han de revistar por si mismos frecuen- 
temente los Mesoneros, y posadas publicas, y Secretas del 
suyo, enterándose délas personas q.* halla en ellas; de si 
los Posaderos cumplen con los avisos impuestos; de si los 
Guespedes reciveu mal tratam/° de ellos por el tanto q.* 
les pagan, y combeuios hechos, tomando con / justas provi- f. 264 

dencias oportunas, y liaciendo las prevenciones que los 
casos pidan, consultando con los q.^*sehan nuevos, ó dudosos 
al Alcalde del Quartel, como Cabeza de el. = 8 = Xo es de 
menos importancia q.® se celen los Figones, Tavernas, Ca- 
sas de Juego, y Botillerías : por lo q.* los Alcaldes de Barrio 
sovre tenerlas especificadas con toda distinción en su asien- 
to, las visitarán adiferentes horas, y repetidamente, in- 
truyendose del numero, y calidad délos Concurrentes, sin 
ecepcion de clasas, ni privilegiados, observando que desor- 
denes se cometan, que altercados aya, y porque motivos; 
como tamvien si se cierran, y desocupan dhas. Casas alas 
horas que corresponde a cada una : de todo lo q.® informaran 
al Alcalde de Corte del Quartel, y solo proveerán por si en 
lo que importe repentinamente. = 9. = Las Matriculas de 
Vecinos, Mesoneros, y Posadas se harán de luego por los 
Alcaldes de Barrio en un Quaderno maestro, con una 
oja para casa, dejando todo el Blanco posible para apuntar 
las mudanzas de entre año, entregándose este Libro encua- 
dernado por el Alcalde del Quartel, ruvricado por el Escri- 
vano de Cámara de Govierno déla Sala ; y por estos quader- 
nos formará el Alcalde del Quartel su libro Maestro com- 
prehencivo de sus Barrios dependientes. = 10. Cada uno de 
estos Alcaldes de Barrio podra valerce de un Escrivano 
Real de los q.^ havitaren en el suyo ; / para que les asista en f. 264 vta. 
algunas deligencias que le ocurran de entidad, y en suma- 
rias prontas, pagándose por las partes las Costas que 
adeudaren segiin Arancel ; y por regla general, todo Escri- 
vano Keal, pena de suspensión de oficio, estará obligado, á 
requerimiento de qualquier Alcalde de Barrio á asistirle, 
y actuar en las diligencias que sele ofrescan: aunque sea 
transeúnte. = 11. = Si en el acto de reconocer su Barrio ó 
en otra qualquiera ocacion, hallare algunos Deliquentes 
infraganti, dentro de su distrito, ó en otro qualesquiera, 



— 158 - 

podrá prenderlos, y ponerlos en la Cárcel, poniéndose fé 
y diligencia del suceso por el Escrivano, si ala sazón lo 
acompañase, ó seproporsionase alguno ala vista; en cuyo 
defecto suplini su relación jurada ante el Alcalde del 
Quartel, quaudo selo participe, ó Auto q/ proveerá, bus- 
cando prontamente un Escrivano, para pasar al examen de 
Testigos presenciales del Caso, y también sus sitas, si im- 
portase, que no se confabulen ni vicie la verdad délos he- 
chos cuya diligencia pasará inmediatamente al Alcalde del 
Quartel. = 12, = Han de Zelar en q.^ los Vecinos cumplan 
los Vandos de Policía tocantes al Alunvrado, y limpieza, 
exigiendo las multas q/ previene la ordenanza, con la apli- 
cación q.® seles da en ella; para cuyo caso tendrán juris- 
f. 2Gr> dicción económica, y preventiva con los / Regidores, dando 

quenta al Corregidor directamente en tales casos. = 13„ = 
En la misma forma han de cuidar del Ramo de Policía, 
visitando y reconociendo las Tiendas y Oficinas publicas 
para pesos. Pesas, y Medidas; como las Tavernas, Hoste- 
rías, Bodegones, para la obcervancia de precios arreglados, 
ó corrientes, corrigiendo provisionalmente, y evitando los 
escesos que hallaren dignos de remedio ; y dando quenta al 
Alcalde del Quartel para las Providencias mayores. = 14 = 
Tamvien cuidarán déla limpieza, y buen orden délas fuen- 
tes, y empedrados, penando alos contraventores, con arre- 
glo alos vandos, y ordenes publicadas en estos asuntos; y 
si en ambos notasen alguna necesidad de reparos, lo parti- 
ciparan al Corregidor de Madrid para q.^ los disponga. = 
15 = Como por la Matricula, que deven formar dhos. Al- 
caldes de Barrio, de todos los Vecinos del suyo, y de los 
demás que entren, y salgan en ellos, y por las visitas fre- 
cuentes q.^ en horas escusadas han de hacer en todas las 
Posadas publicas y secretas adquirirán forsosamente un 
perfecto conocimiento de todos los havitantes de su respec- 
tivo Barrio, sus empleos, y oficios ; es preciso que descubran 
los q.*' se hallen sin destino, los Mendigos, los Bagos, y los 
Niños abandonados por sus Padres, ó Huérfanos : Por tanto 
se les encarga mui seria, y estrechamente, que atiendan 
atodos los q.^ se hayaren de estas clases, y den quenta al 
f. 265 vta. Alcalde de su respectivo Quartel ; / para que se destinen al 
Hospicio los Mendigos que no puedan aplicarse alas Armas, 
ó Marina. = 16. -- Por lo q."* mira á Vagos, y mal éntrete- 



— 159 — 

nidos constando serlo por las diligencias que agau, y noti- 
cias qne tomen de ellos, se dará por el Alcalde de Barrio 
cuenta al de Corte de su Quartel, y por este ala Sala, para 
q.* se les aplique al destino q.* les corresponda sumaria- 
mente, y ala verdad savida sin emulación ; poniendo mucho 
cuidado en no tolerar; que los Mancebos, y Aprendices de 
Artistas, ni criados délas Casas se estén por Calles, ó es- 
quinas ociosos, sin atender asu travajo, y servicio ; y oyen- 
do sobre este particular alos Amos de ellos, para corregir- 
los, y apercivirlos por si nose enmendasen. == 17,, — A 
criaturas huérfanas, i abandonadas las remitirán al Hos- 
picio directam.^* con un boletín que exprese las circuns- 
tancias de ellas, para el asiento en el libro de su entrada, 
firmándolo por si, con exprecion del Barrio de donde se 
remite, á fin que seles de el destino que allí paresca mas 
oportuno ; y en todos estos, y demás casos de su inspección, 
se dará alos Alcaldes de Barrio, por los Alguaciles, y por 
la Tropa el auxilio q.^ pidieren. = 18 = Por la misma Ma- 
tricula, y demás diligencias q.* les bán encargadas, des- 
cuvrirán, y se enterarán délas Personas sueltas q.^ haya 
en la Corte enfermas, sin disi)ocision de curai'^e en / sus f. 266 

Casas délo q.^ Llaman mal de S.° Lázaro, Fuego de San 
Antón, Tifia, y otros accidentes contagiosos, y los harán 
recoger en los Hospitales, como se dispone en la Ley 26. 
tit. 12. lib. 1. déla recopilación : sin permitirles que handen 
por las Calles, ni pedir limosna. = 19 = No obstante el par- 
ticular encargo que se hace acada uno délos Alcaldes de 
Corte que tienen Quartel y los de Barrio del que se les seña- 
la respectivamente, todos hande Zelar el Cumplimiento de 
las Providencias contenidas enlos Capítulos de esta instruc- 
ción y Vandos de Policía, q.^ en adelante se publiquen, y 
han de egecutar las diligencias que en ellos seles encargan, 
en todos los Quarteles, y Barrios de ^Madrid, donde acaesca 
caso repentino asu presencia: mas no siendo momentáneo, 
se comunicaran de unos a otros reciprocam." lo q.* huvie- 
ren obcervado por accidente, para su remedio. = 20 = Los 
Alcaldes de Casa, y Corte, y Then.** de esta Villa, aquienes 
por el Capitulo 3.° déla Keal Cédula se encarga el Jusgado 
de Familias, procederán en sus resoluciones, con arreglo 
en todo alo dispuesto por la Ley 2. tit. 2. lib. 6. déla recopi- 
lación: absteniéndose de tomar conocimiento de Oficio en 



— 160 — 

otros asuntos de disenciones domesticas interiores de Pa^ 
dres e hijos, ó de amos, j criados, quando no haya queja, ó 
gTave escándalo, por no turbar el interés de las casas, y de- 
f. 2GG vta. sasogar el decoro de unas mismas, / familias con deviles, ó 
afectados motivos. = Y la ley q.^ cita el Capitulo antece- 
dente «es como sigue = Ley 2. «Mandamos, que el Criado 
« ó Criada de qual quier condición, ó qualidad que sea, en 
« qual quier servicio, ó ministerio q.'' sirva, que se despi- 
« diere de su Sefior ó Amo, no pueda a sentar, ni servir 
« aotro í^euor, ni Amo en el mismo lugar, ó sus Arrabales, 
« ni otra persona alguna» le pueda recivir, ni acoger, sin 
« expresa licencia, y consentimiento del Señor, y Amo, de 
« quien se despidió ; y que el Criado, 6 Criada, q.® lo con- 
« trario hiciere, y sin la dha. Lizencia, y expreso consen- 
« timiento asentare con otro, esté preso en la Cárcel por 
« veinte dias, y sea desterrado por un año del tal lugar : y 
« el que le reciviere en su Servicio caya en pena de seis mil 
« marav.*", aplicados por tercias partes; pero q.^ si el dho. 
« Criado, ó Criada nose despidiere de su Amo, ó Señor, y 
« fuere por el despedido, pueda asentar, y servir aotro en 
« el mismo lugar, con q/ la persona q.^ le huviere de reci- 
« vir, lo aga primero saber al Señor ó Amo de cuya casa 
« salió, p.^ entender y saver si fue despedido, ó se despidió 
« el, sobre lo qual se este al dho. y declaración del Señor de 
f. 2GT « cuya casa salió. Pero bien permitimos, q.^ / el Criado ó 

« Criada q.® se despidiere de su Amo ó Señor, pueda asen- 
« tar á oficio, ó á Jornal en obras, ó labor del Campo y 
« pueda servir á otro Señor ó Señores fuera del dho. lugar, 
« ó sus Arrabales, con q.® lo suso dho. no lo agan en fraude ; 
« y se entienda ser fecho en fraude, si dentro de quatro 
« meses tornare á asentar en el mismo lugar con Amo ó 
« Señor : con q.** lo suso dho. no se entienda en los q.* se 
« fueren del servicio de su Amo haviendo resivido dineros 
« adelantados, ó haviendosele dado livrea, ó bestidos, no 
« haviendo acavado de servir el tiempo que pusieron : los 
« quales puedan ser compelidos á acavar de servir el dho. 
« sueldo y tiempo ; y yéndose antes, se pueda contra ellos 
« proceder dhas. Penas aun que bayan fuera del Lugar, ó 
« á sienten en el á Oficio.» Xo consentirán los Alcaldes de 
Barrio agregadizos en las Casas y Caballerisas de Seño- 
res, ni otra persona alguna, atítulo de recogerse allí, como 
sucede frecuentemente, al avrigo de Criados conocidos; 



- 161 - 

¡mes desde liieí^o es natural, q/ iiini;un Amo jniste de 
albernar en su casa gente incógnita y baganiunda; y si en 
obcervaucia de este cuidado respondiese alguno q.' con 
tolerancia del Dueño déla casa / se abriga en ella, pasaní f. 207 vu. 
el Alcalde de liarrio a saverlo del mismo Dueño; y si lo 
contextase así, se le hará entender, que aquel recogediso á 
de matricularse, como dependiente de su casa, y como detal 
lia de responder por sus excesos, si los cometiere permane- 
ciendo en ella. = 21 = fcíe escusarán procesos en todo lo 
«1/ no sea gi*ave, y cada Alcalde de Barrio llevará un 
Liluo de fechos, en que escrivirá los Casos como pasaren, 
y la providencia q/ tomo por si en los prontos; dando 
quenta después al Alcalde del Quartel, ó con aprovacion 
de este en los q.* admitiesen dilación. = 22 = Tales libros 
de fechos harán fé y servirán para puntualizar los infor- 
mes ó reincidencias que ocurran; y asi qualquiera supoci- 
sion q.* se advirtiese en ellos, que nose espera de personas 
tan honrradas. como los Alcaldes de Barrio, será Casti- 
gada aunq.* pasase mucho tiempo, como Crimen de fal- 
cedad; deviendo cada uno tener presente la gran con- 
íianza de este Oficio, para desempeñarla como becino hon- 
rrado. = 23 = Estos libros deven ser mensualmente visi- 
tados por el Alcalde del Quartel; y poner en ellos mismos 
decreto de / haverlos hecho ; haciendo al propio tiempo las f i.''-^ 

j)revenciones, que resulten déla serie délos fhos. = 24 = 
(.'on toda esta vigilancia, q.^ se comete alos Alcaldes de 
Barrios, no se les deja facultad para ingerirse caseram.*' 
en la conducta privada de los vecinos : pues no dando estos 
ejemplos exterior escandaloso con su manejo, ni ruidos 
visibles ala vecindad, queda recervado alos Alcaldes de 
Corte del Quartel, qualquiera examen de sus circunstan- 
cias : y asi como se conceden tantas facultades alos Alcal- 
des de Barrio para belar sobre la publica tranquilidad, y 
buen orden délos abitantes del suyo, se permite a qual- 
quiera Individuo vecino q.^ tenga su recurso á vierto al 
Alcalde del Quartel, para justificar su razón en queja del 
Alcalde del Barrio ; deviendose en todo dirijir los Vecinos 
adho. Alcalde de Corte del Quartel, para q.* providencie 
lo q.^ combenga, y únicamente al S." Presidente del Con- 
sejo quando por aquel no se les administre Justicia pron- 
tamente, y sin agravio; ó en asuntos detal recerva y grave- 
dad, q.^ recpiieran semejante superior autoridad. = 25 = Ix> 

Pt'HL. Sec. Hist. - T. IX 11 



— 162 — 

referido deveráu observar los Alcaldes de liari-io, proce- 
f. 208 vta. diendo con uniformidad en todo el ámbito / de ^ladrid, 
llevando por Xorte de sus operaciones la seguridad, y 
confianza del Vecino contra toda especie de agravios; por 
q.^ si emplean en un año sus fatigas á tan importantes 
fines, otros se subrrogarán en las elecciones futuras, que 
las aseguren el mismo beneficio. = Asi lo mandaron y 
ruvricaron de q." certifico. = D.° Ignacio Esteban de Iga- 
reda = Juan Andrés de Arrovo. 



X limero 50 

t. .344 vta. 

f- 34o = Copia = D." Francisco / de Paula Sanz, Cava- 

11 ero déla Keal y distinguida Orden de Carlos 3.° del con- 
sejo de S. M. Intendente de Ejercito, Governador Inten- 
d,'" déla Provincia de Buenos Ayres, Superintendente ge- 
neral Subdelegado déla líeal Hazienda, y Reales Rentas 
de Tavaco y Naipes en todo el Yirreynato del Rio de la 
Plata. = Siendo mui digna de notarse la lentitud, y poco 
empeño, con que por jjarte de muchos Vecinos se procede 
en el cumplimiento de lo que a beneficio de la causa común 
tiene determinado este Govierno, que interesado en pro- 
porcionar á esta Ciudad las ventajas que en el arreglo 
general de Policía y composición de sus Calles resultan á 
este Publico, y acuyo logro sin perdonar fatiga se há 
aspirado desde q.'^ por el superior se resolvió y cometió a 
este la ejecución de una empresa tantas veces creida insu 
perable, y en que la experiencia li;i acreditado felizmente 
no serlo, mediante el celo, y constancia q.^ selia tenido en 
remover las dificultades, simplificar las Providencias, y 
su método, y consultar con el general beneficio los inte- 
reses respectivos, y particulares, procediendo hasta ahora 
con la mayor dulzura en todo, y esperando siempre que el 
conocimiento déla utilidad común, seria cada dia un nuebo, 
y poderoso estimulo acuyo impulso deviese su complemento 
el general arreglo, sin que para berificarlo se biese este 
Govierno en la sensible presicion de recurrir alos medios 
de Justicia, dictados i)or las Leyes contra la ignobediencia, 
f. 345 vta. y depocitados / por el Soverano en los Magistrados de sus 
Pueblos ; y para hacer cumplir, y respetar sus ordenes con 



- 163 - 

punruali<líitl, V exactitud, siu embargo de que entre los 
exámenes previos, y neoesarias consultas que para resolver 
en esta Capital una materia tan ardua por sus incidencias, 
se practicaron como resulta délos mismos Documentos, se 
puso ala vista, y registro también el Protocolo general de 
Vandos, encontrándose un conciderable numero de ellos 
promulgados, y repetido en distintos tiempos, y dirigidos 
todos al Común beneficio de este Vecindario, cuyos ar- 
tículos, y materia apesar del Interesante obgeto déla salud 
publica jamás fueron llevados a debido efecto, por una 
fatal combinación de circunstancias, cediendo esta inob- 
cervancia no solo en desaire déla misma promulgación, y 
su respetable autoridad, sino en notable incremento déla 
incuria, y del desorden y sensible detrimento délos edificios, 
y déla salud de sus moradores, con descrédito de su cultura, 
y civilización : Se propuso este Govierno que mediante unas 
disposiciones, cuyo por menor, fuese atodos mas inteligi- 
ble, y fácil, y en las quales sin perder de vista el ínteres 
común, tocase el suyo cada particular, con bentajas, de- 
dicandoce toda la actividad del Govierno afacilitar los 
Caminos, y proporcionar auxilios para su efecto: seria 
también general el empeño en concurrir al logro de unas 
Ideas tan importantes como bene / ficas ; pero auuq.- en el f- 346 

principio se vieron estas, y los deseos de este Govierno 
correspondidos tan felismente, como manifestó la aplica- 
ción del vecindario, y diputados, ala composición de sus 
respectivas quadras; advirtiendose oy, que tanto los Ve- 
cinos en algunas, como los mismos Diputados, y los Al- 
caldes délos Barrios, no solo proceden con conocida moro- 
cidad, sino que llega ya el caso en unos de no hacer cumplir, 
y en otros de desobedecer las ordenes que de este Govierno 
seles comunican, olvidando aquellos la obligación en q.^ 
su encargo les constituye, x de cuyo desempeño son res- 
ponsables : He tenido por combeniente mandar publicar 
el presente vando, haciendo por él saver á unos, y otros 
que procederá este Govierno por las vias de Justicia, y 
tomará las Providencias aque no esperava llegar, sí con- 
tinuando la morocidad, y desovediencia, no se arreglan 
todos alo que por los anteriores vandos esta mandado, y 
alo que ademas se declara por este: Y para que ninguno 
alegue ignorancia, se expresa en los artículos siguientes = 



— 164 — 

I." = Pi'iiiíeranieiite que todos los Alcaldes do iJarrio son 
Jueces eu sus distritos cou la jui-isdicciou, íuncioues, fa- 
cultades, y privilegios q." S. M. se sirvió declararles por su 
Keal Instrucción y Cédula de 0. de Octubre de 1708 =, y 
como tales están i)recisados al desempeño de sus obliga- 
£. 346 vta. cioues alli Señaladas, y prevenidas por el Amando / publicado 
para su creación en esta Capital, en 21 de Mayo de 1772,, 
bajo las graves penas que les liaran sufrir, si asi no lo 
ejecutaren, y cumplieren desde este dia en adelante. = 2." 
= Que todos los Vecinos, estantes, y avitantes, de sus res- 
jíectivos quarteles, deven reconocer alos referidos .Vlcal- 
des, respetar, y obedecer en ellos la expresada jurisdicción, 
conforme está mandado por el Amando de 21 de ^Nfayo de 
1772,, j según lo declarado en la citada IJeal Cédula e 
Instrucción. = 3." = Que i)or consiguiente (ss obligación de 
dhos. Alcaldes de Varrio hacer cumplir en los suyos los 
vandos publicados reglas de policía, y todas las ordenes 
(pie de este Gov."° se les comunican, y para cuya mayor 
facilidad seles nomvraron últimamente Comisarios subal- 
ternos en clase de Diputados, para todas las quadras. = 
4.° = Que asi estos Diputados, como los mismos Alcaldes 
de Barrios, deven ser los primeros aobedecer quanto en el 
ari'eglo general de Calles, ramos de Policía, y demás ma- 
terias comunes atodo Vecino, está mandado, ó se mandare, 
pues la buena administración de Justicia pide que el ejem- 
plo de unos, y de otros, arguya y recombenga alos de mas. 
= 5.° = Que para que no puedan alegar ignorancia se man- 
f- 347 daron distribuir, y distribuyeron ejempla / res déla Instruc- 

ción impresa, y copias délos Vandos publicados, como 
igualmente, se les distribuirán del presente, y de quantos 
combenga j^ublicar. = 6." = Que mediante, q.*^ por dha. 
Instrucción y Vandos, declaró este Govierno autorisado al 
Cap." de Ingenieros D." Juaq." Mosquera como encargado 
déla dirección de obras publicas, y arreglo general de Poli- 
cia, con las facultades alli determinadas : deven dlios. Al- 
caldes, y Diputados, y A'ecinos, obedecer puntualmente 
quantas ordenes diere ó comunicare como mandadas de 
este Govierno, ó peculiares de su instituto, y comisión. = 
7.° = Que desde este dia sin otro Termino alguno, seluí de 
proceder por dlio. Ingeniero, por los referidos Alcaldes, y 
Diputados, liá aser cumplir lo mandado por la expresada 



— 165 — 

Iiisíriiccioii impresa, y i)or los Vanelos que asii conceíiueu- 
cia sellan publicado hasta el presente; y sehan de exi^rir las 
multáis en ellos determinadas, a quales quiera (jue no l>eri- 
lique puntual, y prontamente alj^ino de sus artículos, ó 
que contravendrá á qualquiera de ellos. = S." = Que aten- 
diendo ala proximidad del Imbierno, y quan urírente es el 
abilitar los desiijíues délas Calles cuyos desniveles están yá 
arreglados : se há de berificar en estas aquello, en el preciso 
término de quince / dias contados desde el presente; sin f. 347 vta. 
que se admita disculpa ni conceda otro plaso al*¡:uno, eje- 
cutándose conforme lo prevenido en la Instrucción impresa 
y S(\irun la orden q/ a el efecto pasó en once del mes ])asado 
ol referido Inireniero atodos los Alcaldes de los Varrios, 
quienes lo harán cumplir, bajo la pena de pagar cien pesos 
de multa por mitad, entre los dos de cada Quartel, con apli- 
cación, como todas las demás á beneficio déla misma obra 
= 9." = Que cada Vecino ó poseedor que retarde, ó desobe- 
desca el cumplimiento délo (píele tocare ejecutar, ó no cum- 
pla lo referido en el expresado preciso termino, sele hará 
cumplir, procediendo de oficio, los mismos Alcaldes, y 
Diputados, que determinaran acosta del Interesado las 
Carretillas, Peones, y oj^ei'arios que determine el Ingenie- 
ro, y llevándose quenta, y razón con la justificación combe- 
niente, se dará Parte á este Govierno para obligarle del 
pago de su importe y al délas multas que están declaradas 
== 10. = Que si fuere necesario, dis^wndrá este Govierno, 
pidiendo al Superior en auxilio, se destine la Tropa que 
combenga ala ca.sa del Vecino que diere lugar a ello, quien 
amas de aquellos importes, sufrirá el gasto de satisfacer á 
esta diariamente / dos reales al Soldado, tres al Cavo, y f 349 

quatro al Sargento. = 11." = Que cada l)i])utado. en cuya 
Cuaílra no aga cumplir vajo sus facultades, y las de su 
Alcalde, aquella di.sposicion, en el expresado Termino, o 
quale.squiera otra délas que están prevenidas, ó se le previ- 
nieren; pagara 25., pesos de multa. = 12." = (^ue todos los 
Huecos, que con arreglo alo que esta mandado, se aigan 
cercado de Tai)ia ; tengan el preciso termino de ocho dias, 
colocadas sus Puertas, ó rastrillos, y cerrados con Llave 
de no<*he : = vajo la j)ena de 20„ ])esos de mult^i que se 
harán pagar cumplido este Plazo al dueño, ó Administra- 
dor aque corresíponda : y ademas la que se estime conilíe- 



- 166 - 

nieute al Diputado de la Cuadra que no lo aj^a beiilicar, y 
al Alcalde de IJarrio aque pertenesca. = 13." = Que en el 
termino de dos meses contados desde esta publicación, no 
há de quedar cerco alguno de Tunas dentro déla Ciudad, 
y el que se encontrare cumplido el Expresado termino, to- 
mará este Govierno la Providencia de acerlo arrazar por 
los Precidarios, y tropa que se destine, pagando el Dueño 
ó Administrador dos pesos por cada vara de cerco, á bene- 
ñcio déla misma Tropa y precidarios. = 14 == Que asi 
mismo entre el Diputado de Cuadra y el Alcalde del Quar- 
tel aque corresponda, pagarán otros dos pesos por vara, 
cumplido dho. termino, si se halla q.'' no cumplieron al 
Dueño, ó Admin.""" á arrazar las Tunas, y sostituir la Tapia 
como está mandado ; cuya multa será aplicada afavor délas 
f. 349 vta. insolvencias, como las demás, / según está determinado, y 
procederá este Govierno en tonces á hacer construir la 
Tapia acosta de quien cores]K)nda. = IT) = (¿ue dentro de 
ocho dias, desde esta Publicación, sehá de emprender la 
colocación déla Piedra en las esquinas, para que sirva de 
paso á el publico, con forme está mandado en el art." 15 
déla Instrucción impresa, y segiin lo prevenido en el re- 
ferido papel de once del mes pasado por el mismo Inge- 
niero, á todos los Alcaldes de Barrios, aquienes, y los 
Diputados de las Cuadras acudirán desde luego del mismo 
para el apronto de piedra, operarios, y denms auxilios qu(; 
facilitara por el orden declarado en los anteriores Yandos; 
siendo responsables los dhos. Diputados déla ejecución de 
este necesario punto, bajo la pena de exigirles dies pesos 
de multa al de cada Cuadra en que no estén tomadas por 
el suyo las combenientes disposiciones al efecto en el ex- 
presado Termino. = 16 = (^ue respecto que este gasto, y el 
que produzca lo prevenido en el Art." 8." del presente 
Vando deve costearse, y satisfacerse, como se declaró en 
el art.° 19. del Vando publicado en 18 de Marzo del año 
próximo pasado, comprehencivo délos art.'' 12„ Vo,. 14„ y 
15,, déla Instrucción Impresa: Xo puede ni deve ocurrir 
duda alos Alcaldes, y Diputados para proceder asu ejecu- 
ción, recurriendo al Ingen.° y distribuyendo en prorrateo 
f. 350 esto, según lo / alli dispuesto, con que se evita toda contem- 

plación, y no queda lugar adisculpa alg-una por parte de 
unos ni otros. = 17 = Que dentro de 15 dias precisos, den 



- 1G7 - 

l)ai't«! todos los Alcaldes de IJanií» <lclos Taróles del Alum- 
vrado que faltan en sus respectivos Quaiteles, con expre- 
cion délas C'uadras aque correspondan, y numero de cada 
una, nombrando estas, y las calles, según lo determinado 
por los art.* 20„ y 21„ déla Instrucción impresa, para 
mejor facilitar su inteligencia y poder temarse por este 
(lovierno la pronta providencia que merece esta importan- 
cia. =18=Que desde este dia en adelante, en ninguna casa, 
se establesca de nuevo, ó mude de lugar, si yá lo huviere, 
el Horno, el Pozo, el Zumidero, el lugar Común, el Zotano, 
cueva, ni cañería subterránea, por el perjuicio que causa 
ala misma Casa, y alas medianeras el ejecutarse esto ar- 
vitrariamente, y qualesquiera que necesite construir alguna 
de estas precisas oficinas, dará a^iso de ello, para que 
enviando el Ign." uno délos Alarifes de la Ciudad, señale 
parage, y método, para que sin aquellos daños, se haga con 
arreglo alo prevenido en las ordenanzas de Policía = 19 = 
Todo el que no practicare esta previa diligencia; pagará 
veinte pesos de multa, y el Albañil que á ella proceda, sin 
constarle aquel requisito, pagara otros dies si fuere Maes- 
tro, y si operario de qualesquiera otra clase inferior, su- 
frirá un mes de cadena. = 20. = Ninguno délos / Diputados f- 350 vta. 
délas Quadras, ni los Alcaldes en sus distritos, consentirán, 
que se nivelen las Calles, estandolo yá por los Maestros 
Mayores; pues ningam otro operario, ni vecino, se deve 
introducir en este punto, puramente privativo de aquellos 
que están nombrados por este Govierno, y aquien son 
responsables de su exactitud, y qualquiera q.^ lo efectuare 
sin anuencia de aquellos pagara 20,, pesos de multa ó será 
puesto en cadena á disposición de este Govierno, si su Ca- 
lidad no lo impida = 21 = Qualquiera operario que ejecute 
medición alguna en la Calle para alinear esta, que deslinde 
ó reedifique terreno, demarque, ó señale esquinas ó frentes 
de Casas ó Solar; sin que para ello tenga comisión de algún 
trivunal, ó Justicias de esta Capital apeticion de Parte, ó 
con otro motivo : será puesto preso por el Diputado, ó 
Alcalde mas inmediato, dando cuenta luego de ello, para 
que se le agan pagar 25,, pesos de multa, ó sea castigado 
por otros medios, cuyas penas sufrirá el mismo Diputado ó 
Alcalde, que asi no lo ejecute. = 22„ = Los Alarifes Maes- 
tros INIayores de esta Capital no permitirán trabajar obiti 



— 168 — 

alj^una á opciaiios imjíoritos, ó iiisiificientes para ello 
segiin sn clase, aunque fueren esclavos del inisiuo Dueño 
(lela obra; bajo la pena de ser responsables los dhos. Maes- 
tros niaj'ores de todos los Daños, y perjuicios que resnl- 
taren mediante lo qual están autorizados para mandarlo 
f. 351 / responder, y dar de ello cuenta luego al Govierno. = 23., = 

]>a Instrucción im])resa, los Vandos publicados en 1." de 
Dbre. de 1783,, en 18 de Febrero, en 18„ de jMarzo, en 22 y 
23 de Noviembre de 1784,, en 10 de Enero de 1785„ y lo 
contenido en el presente, con todos los demás que en nui- 
terias de Policía se puldicaren en adelante sehan de llevar 
asu devido y puntual cumpliuiiento i)or los Alcaldes de 
Barrio en sus Cuarteles, y por los Diputados Comisarios en 
sus Cuadras; siendo unos y otros respectivam/^ responsa- 
bles á este Govierno délas faltas ó contrabenciones que en 
sus distritos se observen. = 24 = Si alguno de dhos. Al- 
caldes, á demás del Vando de su creación y nombram.'" de 
21 de Mayo de 1772,, cuyas copias deven tener todos para 
su govierno y conocimiento de sus funciones, necesitare 
qualquiera otro délos expresados en el presente Articulo, 
para su mejor inteligencia, y la délos Diputados, y Ve- 
cindario de su Jurisdicción, 6 se liuviese dejado de pasarle 
copia certificada de alguno de ellos, con los últimos y según 
le tiene prevenido. = 25 = Para que todo se cumpla mas 
exactamente, coartándose de una bez los abuzos, y haciendo 
respetar como se deve la autoridad de este Govierno en 
cuyo desaire cedería la inobcervancia délo mandado en 
obcequio de la causa Publica : Hé nombrado particularm.'"' 
varios sugetos que autorizados con despacho formal para 
£. 351 vta. ello, y con un extracto de dhos. Vandos, vigilen, é / inspec- 
cionen su cumplim.*" sin relación á privilegios, ni ecepcion 
alguna por lo preferente del beneficio común que tanto se 
interesa en esta exactitud, y para que lo mismos Alcaldes, 
y Diputados sean los primeros apagar las multas, y sufrir 
las penas, si en ellas incurrieren. = Y para q.'^ llegue a 
noticia de todos, se publicara con las fornmlidades del 
Caso por el presente Ess."° fijándose copias autorizadas por 
el misDio en los parages acostumbrados, y pasándose una 
igual ami Secretaria. Dado en Buenos Ayres a de Mayo 
de 1785 = Fran."" de Paula i^anz = Es copia de su original 
de que certifico = Juan Andrés de Arroyo. 



- 169 — 



iNDin-: 



/ X.' 1." oficio <l('l Kxiiio. Stfioi- X'iiicy al III. " < 'avildo su ^ '"^^ 

focha 10 (lo Al»;.'" do 1783,, para (pío á toiiido ol intraiisitíi- 
blo ostado de las Calles, y sin perder de vista la necesidad 
de veriñoarso ol provecto de empedrarlas qiiaudo el tiempo 
supero todas las di ti cuitados; i)roponga los medios desu 
uríjente compostura para remediar inmediatamente el dafio 
en lo ])osil)lo, contando con todos los auxilios del Superior 
(loviorno. Acuerdo celebrado en consecuencia por el I. (\ 
dando vista de dlio. oficio al Sindico Pror. general. Kes- 
puesta del Sindico Pror. general ponderando la / al)Soluta f- -^'^ ^^- 
nocesidad. proponiendo los medios; explicando el modo 
conforme al Padrón déla erección de esta Ciudad ; y pidien- 
do se llevo á efecto \ haga cumplir sin excepción. Otro 
Acuerdo donde con vista de lo expuesto y pedido por dho. 
Sindico procurador gi*al, decide el I. C. la ejecución de la 
obra; proponiendo á S. E. los medios, arbitrios, y modo, 
pidiendo la extinción de Carretas, y otros auxilios; y que 
se comicione quien aga efectiva la compostura conforme 
al Padrón. Vista dada por S. E. al Abogado Fiscal del 
Virreynato. Respuesta de este explicativa de todo; y Auto 
de S, E,* en consequencia resolviendo la extinción de Ca- 
rretas, subrrogacion de Carretillas, y egocucion déla obra. Desde f. i.* 
que remito al (ioviorno do Provin." con ol. = Numero 2. = ^^■ 

Oficio del Exmo S.°' Virrey al Gov.°" Int<^n.*% su fha. 1.^ 
do D.'"'^ de 1788,, remitiendo el anterior Expediente (publi- 
cado el Vando de extinción de ('arretas) y encargando se 
aga cumplir este y verifique la resuelta compostura délas 
Calles. = Numero '.*. = Oficio del Cov.'"^ Inton.''" al Ingo- á f. 20 

nioro (^omicionado, su fha. ]5 de l)."^" del mismo; remitién- 
dole ol dho. expediente; avisándole estar nombrado para 
este en cargo con permiso del Exmo. S.*"" Virrey, y acuerdo 
del Comand.'^'^ de Ingenieros do esta Prov.* ; en cuya virtud 
lo encargo examine lo resuelto, medite sobre su ego / cucion, f. 36i 

y cumplimiento y exponga lo que gradué conveniente para 
su logro. = Numero 4„ = Respuesta del Ingeniero, su fha. p^ f. 20 b." 
22 de Dbre. del mismo, explicando sus sentimientos, y * 22. 

temores en esta clase de empresas, incombonientes, tro- 
piesos, y opociciones q.' producen; solicitando la declarada 



- 170 — 

autoridad, y auxilios (pie le sean necesarios; y q.' solamen- 
te el Govierno determine y conosea sus operación/^, imvion- 
dose al I. C. sus miembros q.'^ egersen Oficios públicos, y 
alos Jusgados subalternos; y pidiendo se agregue al ante- 
rior expediente el otro en el citado, sobre empedrar las 
Calles; y que los Vandos y Documentos que por ellas de- 
terminan el Curso de las Corrientes, deven verse, como 
tamvien las reglas dictadas por el Exmo. S.""" Virrey en el 

De f. 22 á 29 Vando promulgado para la extinción de Carretas. = Nu- 
mero 5, = Oficio respuesta del Governa.'"' Int.'^ al Ingenie- 
ro, su flia. 30., de Dbre. del mismo, asegurándole el apoyo 
délo resuelto, y auxilios del Superior Govier." para hacerlo 
cumplir sin ecepcion ni estorbos ; previniéndole déla auto- 
ridad, y auxilios, dependiencia, y relaciones con que deve 
proceder en su Comicion; y del Regidor Diputado gral. 
nombrado para la compostura délas Calles; y remitiéndole 
el Expediente del empedrado y vando de extinción de Ca- 
£. 361 Tta. i'i'etas / con la prevención hecha al Ess."° para q/ le aga ber 

De f. 29 á 31. lo^ Vandos del buen Gov."° y examine en ellos los puntos 
conducentes. — Numero G. = Exj)ediente (pie sobre em])e- 
drar las Calles, y á instancia del Vecindario se obro ante 
el Superior Govierno é I. C. en el año de 1780,, que com- 
prehende el recurso de Vecinos del Exmo. S.^"" Virrey; 
remicion al I. C. vista al Sindico procurador gral. ; res- 
puesta de este a f . 40.. ; Otro acuerdo en concequencia de- 
creto de S. E. para la Nivelación délas Calles cometiéndola 
al Brigadier D." Josef Custodio, otro recurso del Vecinda- 
ri para que las fincas de Temporalidades concurran co- 
mo las demás; representación del Sindico Procurador gene- 
ral sobre que estando ya Niveladas algunas Calles, y arre- 
glados sus desagTies alo dictado por el Padrón de Erección 
de esta Ciudad según tiene pedido el mismo, y declaro el 
I. C. puede procederse á adelantar otras disposiciones que 
propone para el empedrado y conducen a su efecto apro- 
vechando la estación oportuna ; vista dada por S. E. al 
Abogado fiscal del Virreynato ; respuesta de esta á f . 48 = 
pidiéndose de traslado al Defensor de Temporalidades, y 
Administra.""" déla Casa de Expocitos; respuesta de aquel, 
largamente explicándose desde f. 49. Sobre la Urgente 
necesidad de remedio, la ninguna ecepcion délas fincas de 
f. 3G2 Tempo / ralidades, ni de otras los daños que todas, y el 



171 



Vet-iiulario padecen, hus J.eves oUligaioiias del caso, y 
dispociciones combenieutes ú su efecto; Respuesta del 
Administrador déla casa de Expósitos, combiniendo en 
dbo. efecto. Nueva vista al Abogado Fiscal del Virreynato, 
y respuesta de este desde f / 56 b/* confirmando, aprovando, 
}• pidiendo se saque el empedrado délas Calles apubliea 
subastacion. Auto del Exmo. S.""^ Virrey para que se publi- 
que por Carteles y pregones la subastacion del empedrado. 
Cumplimiento de este Auto. Pliego de condiciones presen- 
tado á f. 62,, Msta de el al Procurador gral. déla Ciudad, 
respuesta de este, y obligaciones af. 64. = Numero T„ Van- 
do Publicado por el Exmo. Sor. Virrey en 9. de Dbre. de 
1783. para la extinción de Carretas, elección del Diputado 
general, en el Regidor D.'' Jayme Alcina, y su aceptación. 
Numero 8 = Oficio del Ingeniero su fba. 22, de Enero de 
1784 = respondiendo al del num." 5,, y devolviendo los 
expedientes, que explica largamente basta f. 162 b.*^ in- 
cluyendo Copias de un bando publicado en la Ciudad de 
Alicante para empedrar sus Calles, y délos Artículos, é 
Instrucción que aprovada por S. M, para las de Madrid; 
y proponiendo su parecer sobre lo decretado para ' las de 
esta Ciudad con reflecciones sovre su cituacion, desarreglo, 
é incuria; y con precencia de lo que ba registrado en los 
Vandos de buen govierno. = Numero 9„ Oficio respuesta 
del Inten.'^ Gover.""" al Ingeniero, su fecba 20„ de Febrero 
de 1784. remitiéndole la Instrucción y Vando impresos aque 
el Govierno determino, arreglar la compostura délas ca- 
lles con precencia de todo lo q.'' dbo. Ingeniero expuso, y 
de lo obrado en los Expedientes anteriores que devolvió. = 
Numero 10 = Instrucción impresa en 4 de dbo. Febrero 
para la composición délas Calles de esta Ciudad. Consta 
de 22 artículos desde f. 166, basta la 172. = Num.° 11, 
Bando impreso publicado en 18 de Febi*ero de 1784,, El 
primero por que el Govierno de Provincia declaró al Pu- 
blico la resuelta compostura de Calles consta de 14 Ar- 
tículos, desde f. 173 b.*'' h.*" la 176. N.° 12,, oficio respuesta 
del Ingeniero al Governador Intendente su fha. 21 del 
mismo Febrero acusando el recivo déla Instrucción y vando 
impresos = N." 13,. Representación del Ingeniero al Go- 
vernador Intendente su fha. 8 de Marzo de 1784 hasta 
f 190,, sobre la necesidad de mayor explicación p." la 



Desde f. 31 
a .'Só bta. 



Desde f. 5.5 bta. 
á CO. 



f. 3G2 vta. 



Desde f. GO 
hta. 1.34 



De f. 134 á 136 



Desde f. 135 
á 141 bta. 



De f. 141 bta. 
á 145 



á f. 14.> 



- 172 — 

f. 3G3 iiiteli»." puhlit-a / cii aljiuuos délos Ai-ticulos impresos \ 

t«n.nibieii lii urneneiM de varias otras reí-las q/ la esperiencia 

advierte conducentes y de las q.'^ determinen valores atodas 

las clases de pisto producentes déla obra afin de qn<; la 

obligación de Ejecutarla no pensione al vecindario á sufrir 

la Ley que en los precio quieran darle los vendedores C'a- 

rruageros, operarios &. con otras varias circunstancias (pie 

De 146, II i;j4 expoiie combenieiite resolverse. = N.° 14„ res])uesta del 

*' (iovernador- Intendente al Ingeniero su fha. 19„ de dho. 

^larzo dirigiéndole copia certificada del vando que acon- 

secuencia desu anterior representación y sobre algunos 

puntos de ella, se ha tenido por combeniente publicar por 

ft f. 154 bta. adiccion ala Instrucción ym])resa. = N." 15„ ¡Jando (jue 

acompaña el anterior oficio publicado en 18 de Marzo de 

De f. 154 btn. 1784„ en 22 Artículos hasta fojas 20 = N.° 16,, represen- 

^ '^*'' tacion de K. Padre (íuai'dian del Convento de Nro. Padre 

f. 303 vta. 8." Francisco, líeal Cédula (pie acompaña, e instancia / que 
yncluie echa al Exmo. Señor Virrey hasta f. 21„ pre- 
tendiendo eximir al combento de los gastos que han de 
caverle en la compostura de las Calleas de sus frentes; 
y auto en 17 de Abril del mismo declarado de su ningu- 
Destie f. 1(52 HH, eccpciou " Nuuiero 17„ = Recurso introducido por 

á iGí) (4 Vecindario déla Calle déla Trinidad sovre que no es- 

tando expr(^sada en la Instrucción impresa la precisa cir- 
cunstancia de que se repartan las aguas, y cada Calle 
lleve solamente las suyas, se hace forzoso declararlo para 
evitar los perjuicios que temen en aquella si a ella bier- 
ten las muchas que otras Calles arvitrariamente envian. 
Informe del Ingeniero en concequencia. Peconocim/" del 
Protocolo de ^^andos. Nueva instancia del Vecindario re- 
ferente al Padrón de Erección de esta ('iudad que deter- 
mina las vertií^ntes por cada calle alas barrancas. Auto 
que concluye este expediente hasta f 224. resolviendo que 
las Vertientes se arreglen alo establecido ])or el Padrón, 
y declarado por todos los Vandos publicados en la mate- 
De f. 109 á 179 ^'^^ en los tiempos anteriores. = Numero 18,, =^ Represen- 
tación del Ingeniero, su fha. 15 de ^layo de 1781 — ■ sobre 
que deve ser sostenida la Jurisdicción declarada alos Di- 

f. 304 putados Comisarios délas Cuadras con motibo de / la ocu- 

rrencia entre uno de estos, y el Interventor déla Real 
Renta de Correos. Documentos obrados con este motivo ; 



- 173 — 

y pL'diiiieiito iucscntado por dho. Diputiulo (.'oinisario 
que acüiiipaña el Iiiiieiiiero con iiiiebo oíicio en 20,, del 
mismo Mayo, y respuesta del Gover."'" Inten.'* hasta 
f 2o4„ con la resolución tomada de pasarlo todo al 
Exrtio. S." Virrey por privativo á su Superior Jurisdic- 
ción el fuero de aquella Real Renta. = Numero 19 = Re- ^^ ' i'^^ * 1^6 
presentación del Ingeniero al Gov.""^ Inten/'' su flia. 20 
de Julio de ] 784,, sobre el desorden conque se erigen los 
frentes délas Casas al arvítrio de cada Dueño con per- 
juicio délos Vecinos inmediatos y del orden que las calles 
deven giiardar. Expone loque en la materia está decía 
rado en anteriores Vandos. ordenanzas de Policía, y Au- 
tores, y la necesidad de nombrar Alarifes Maestros ma- 
yores de Ciudad que celen sobre este y otros puntos como 
se egecuta en las demás Poblaciones que los tienen. = 
Numero 20 = Oíicio del In.*^ Gov.°^ al I. C. su flia. 2S del !><• f- 186 & lí>2 
mismo Julio declarando el nombram.*" é importancia de 
Alarifes Maestros mayores. = Numero 21. = Respuesta r^e f. 192 á 103 
del I. C. al Gover.""^ Inten.*^ su flia. seis de Agosto de 1781. 
sovre el nombram.*" de Alarifes Maestros Mayoi'es, y 
Acuerdo en que se eligió al / ^laestro Juan de Campos. = f- ^t>i vta. 
Numero 22. = Oíicio del Gov."*" Inten.*^ al Ingeniero su a t 193 bta. 
fha 8. del mismo Agosto dirigiéndole el nomvram.*" de 
Alarifes Maestros Mayores. = Numero 23 = Copia de a f. id. 
dhos. Nombramientos. = Numero 24 = Rejji'esentacion del De f. 194 á 
Ingeniero al Governador Intend.*^ su flia. 10. de Noviembre ^^ ^^■ 
de 1784,, sobre la imposibilidad de hacer íirme el piso délas 
Calles por la naturaleza de su Suelo. Frialdad quese ad- 
vierte en la i)rocecucion de la obra por parte del Vecin- 
dario comparada con su empeño anterior. Necesidad de 
ponerle en movimiento por medio de alguna nueba provi- 
<lencia, y que en esta combendria declararse al Publico 
el Nomvramiento de Alarifes ^laestros Mayores, y su Ins- 
tituto. Necesidad de formarse ordenanzas de Policía, y 
l»untos sovre q.^ importa establecer arreglo. Insiste sobre 
la importancia de cortar la arbitrariedad en la erección 
de Edificios con lo que en ello está mandado, y lo repre- 
sentado anteriormente al Superior Govierno por el Bri- 
gadier D." Josef Custodio. Declaración de S. M. y Autores 
que tratan la materia. Sobre el Desorden con que están 
pobladas las Quintas del Egido. Necesidad de cerrar los 



174 



f. 30)5 



Desde f. 195 
b.»» á 213 



A f. 213 



De f. 213 í\ 

219 bta. 



De f. 219 b.'« 
á 221 



A f. 221 b." 

A f. id. 

f. 365 vta. 



Desde f. 222 
fi 223 b.'« 



A £. 223 bta. 



De f. 223 bta. 
á 231 



Huecos quo se hallan aviertos en la Ciudad, v arrazar los 
/ cercos de Tunas, v recuerda las disposiciones dadas pol- 
los anteriores Goviernos para que las Lanchas transpor- 
ten Piedra para las Calles, y efecto que tuvieron aquellas 
disposiciones. = Numero 25. = Oficio respuesta del Gov.'"" 
Inten.*" al Ingeniero su fha. 26 del mismo Noviembre pa- 
sándole Copia del Vando que há tenido por combeniente 
se publique en vista de su anterior represeniacion, y sovre 
algunos puntos délos contenidos en ella. — Numero 26 = 
Dho. Vando publicado en 23 del mismo Noviembre : Consta 
de 18 Artículos hasta f. 279 b.'*^ = Numero 27 = Repre- 
sentación hecha al Ingeniero por uno délos Alcaldes de 
Barrios á nombre de su Vecindario y en solicitud de que 
se facilite el Curso alas aguas conforme al Padrón, y haga 
para ello la Escavacion necesaria con prorrateo de los 
gastos aque se obligan los comprehendidos. = Num.° 28 = 
Oficio del Ingeniero al Gover.""" Inten.*' su fha. 1.° de D.'^'" 
de 1784 = dándole aquenta y acompañando la anterior 
i-epresentacion. = Numero 29 = Oficio respuesta del Gov.°' 
Inten.^'' al Ing.'" su fha. 2 de dho. Dbre. debol viendo el 
Expediente, aprovado la solicitud del Vecindario, y man- 
dando se lleve adevido efecto. Numero 30 = Representa- 
ción del Ingeniero / al Gover.""^ Inten.*^® su fha. 26 de Enero 
de 1785,, recordando lo q.*" se dispuso ; y sele declaro en el 
principio de su Comicion, y pidiendo q.° los Jusgados Or- 
dinarios y Miembros de I. C. que egercen Oficios Públicos 
no tomen conocimiento alguno en las materias de su en- 
cargo por privativamente sugetas ala Autoridad del Go- 
vierno = Numero 31 = Oficio del Gover."' Inten.*'" al Ing." 
su fha. 15 de Febrero de 1785 contextando al suyo ante- 
rior, y confirmando lo declarado en 30 de Dbre. de 1783. 
sovre que sele avisa haverse pasado los oficios convenien- 
tes al M. I. C. y Jusgados Ordinarios. — Num." 32 = Re- 
presentación del Ingeniero su fha. 15 de ]Mayo de 1785 
y Diligencia que incluye del reconocim.*° practicado en 
las Cuadras nomvradas de Megia y ^liranda en la Calle 
de S.° Josef sobre el Estado en que se hallan los cimien- 
tos de algunas de sus Casas hasta f 222, y en esta la Pro- 
videncia tomada en concequencia. Declaración que die- 
ron sobre ello los Alarifes Maestros -Mayores. Notifica- 
ciones y Auto que concluye este expediente. = Numero 33. 



_ 17Ó - 

= Oticio del Ingeniero su flia. oO de Abiil dy 1785,, sobre 
luiver pasado de orden del ( ;over,°' alos / Alcaldes «le Barrio f- ¿we 

la circular de q.^ incluye Copia. = Numero 34 = Copia a f. 231 bta. 
déla referida orden circular que por disposición del Go- 
vierno pasó el Ingeniero alos Alcaldes délos Barrios en 11 
de dho. Abril. = Numero 35. = Respuesta del Gov.*" In- a f. 232 
ten.^* al Ingeniero su flia. 1.° de Mayo de 1785., sobre que 
se hará cumplir lo mandado alos Alcaldes de los Barrios 
en la referida circular. = Nuni." 3G = Oficio del Govern."' a f 233 
Inten.'' al Ingeniero su fha. 31 „ del mismo Mayo, diri- 
giéndole Copia déla Orden que circula a los Alcaldes de 
Barrio, y havisandole de estar formando un Bando para 
prevenir al Puldico délos demás puntos urgentes ala con- 
clucion déla obra de Calles. = Numero 37„ = Copia de a f. 233 bta. 
dha. orden circular alos Alcaldes de Barrio por el Gover.*"^ 
Int.*^ en el referido día 31 de Mayo. = Numero 38 = Res- a f. 234 
puesta del Ingeniero al Gover.*"^ In.'" su fha. 12 de Jun.° 
acusando el recivo del anterior oficio y copia déla Circular 
que incluye, y haciendo varias reflecciones que importan 
segiin el Estado déla obra y arreglo de Policía consultados 
los antecedentes y en fuerza délos conocim.'"^ adquiridos 
y observaciones hechas. = Num. 39., = Representación del a f. 235 bta. 
Ingeniero al Governador In.'^ sobre haverse encontrado '^ 
unos Pilotes de madera clava / dos en la Calle de S.° Josef f- 366 vta. 
siguiendo la Escavacion y que importa hacerlo constar 
para en todo tiempo por la evidencia que resulta de haver 
tenido dha. Calle su plano en lo antiguo al nivel délos refe- 
ridos Pilotes cuya colocación asegura el curso que por alli 
tuvieron las aguas, y combence el arreglo del Padrón. De- 
creto expedido en consequencia. Reconocimiento y operación 
practicada en su virtud por ante el Ess."° de Govierno y De- 
claración recivida alos Alarifes ^laestros Mayores. Decreto 
remitiendo este expediente, concluido al Ingeniero. = Nu- De f. 142 bu. 
mero 40 = Representación del Ingeniero al Gover.""" Inten.'*' ^ -^ 

su fha. 12„ de Julio de 1785., sovre el recurso remitido asu 
informe y hecho por el Alcalde de Barrio D." Manuel Ign.° 
de Uriarte, y reíleccionando sobre la necesidad de estos 
empleos, su Creación, Instituto, y ol)ligacioues, é Impor- 
tancia de hacérselas cumplir, y Autorizarlos, y Sostenerlos 
conforme alo mandado por el Superior Govierno en el Van- 
do de su Establecimiento de que incluye Copia (Vrtificadn, 



- 17(i - 

y en coiiíormidad délo (l¡s[)n('st() jxn- S. M. en su lieal 
Cédula y líeal Instrucción con que fuei-on creados en ]Ma- 
di'id dlios. empleos, y Declaradas sus funciones y faculta- 
des de cuyos Documentos tanivien incluye copias certifica- 
De f. 244 á 250 das. = Xuuiero 41 = (\)i)ia del \'ando / que incluye la an- 
f- 30" terior representación del In<j;eniero promul<»ad() i)oi* el 

íSui)erior (íovierno en '21 de ^layo de 1772,, para la crea- 
ción délos Alcaldes de IJarrio en esta (.'ajiital, é institución 
De f. 250 á 255 de SUS fuucioues. = Numero 42„ = Copia déla Keal Ce- 
dula que incluye la anterior rejjresentacion del Injieniero 
Expedida por S. M. en O de Octubre de 17CS, para la Ins- 
De f. 255 á 262 truccion de Alcaldes de Barrios. = Numero 43. Copia déla 
Keal instrucción que incluye la anterior representación del 
Ingeniero expedida por el Supremo concejo en 21 del re- 
ferido Octubre declarando las obligaciones de dhos. Alcal- 
^®^J; ~^~ des de Barrio. = Numero 44 = Representación del In<»e- 

á 268 bta. . ^ ,^ ,. t - , ,. , - ^ \ , ^ ^ -o- 

mero al (jov. Int. su recua .) de hepbre. de 1í8o,, sovre 
haverse encontrado devajo déla Exavacion déla Calle de 
S." Josef arregladas y llevadas unas Piedras denotando 
servían en lo antiguo de transito alas (lentes, é importíin- 
cia de hacerlo Autenticar por lo q.*^ informan ser aquel el 
primitivo Plano y desagüe déla calle á que se refieren los 
Acuerdos y Padi-on déla Ciudad. Decreto Espedido en con- 
cequencia. Beconocim.'" Judicial practicado, y declaración 
rcH-ivida alos Alarifes ^laestros Mayores por ante el Ess."" 
á 270 bta. <lt^ (roviemo. Otro Decreto con que concluido el Espediente, 

f. 207 vta. se / remitió al mismo Ingeniero. — Num." 45,, — Exi)ediente 
seguido á Instancia de varios Vecinos déla referida Calle 
de S." Josef sobre q.'^ se suspenda en ella la Escavacion em- 
prendida. Contiene los Pedimentos presentados al efecto. 
Informe del Ingeniero. Oficio pasado por el Oovierno con 
todos los antecedentes al Ingeniero Director délos B." 
Egercitos D." Carlos Cavrer para examen déla obra, y su 
materia. Bespuesta, é informe de aquel (Jefe. Nuevas Ins- 
tancias de los Interesados y resolución declaratoria para 

Desde f. 270 seguir la obra hasta su conclusión. = Numero 4(i = Oficio 
del Ing.° encargado, al (íover.*"^ Intendente su fecha 22 de 
Febrero de 178(). sovre la Imjíortancia de autenticar pai*a 
en todo tienipo un reconocimiento Formal de los Cimientos 
délas Casas délos A'ecinos que introdujeron la. anterior 
opocicion. Decreto prohibido en concequ(mcia. Diligencia 



bta. á SOS 



- 177 - 

y avertura de Catas en dhos. Cimientos, lleconocimieuto de 
ellas y declaración recivida en la materia a los Alarifes 
Maestros Mayores todo por ante el Ess,"° de Govierno. De- 
creto q/ concluye el Expediente, debolviendolo al Ingeniero 
para q.* continué la obra conforme alo mandado. = 47 = ^^^ ^ ^03 
Oficio del Governador Intend.'' al Ingeniero su fha. 17 de 
Julio / del mismo año; sovre que notándose el acumula- ^- ^^ 

miento de Barro en las Beredas, desaseo de estíis, entorpe- 
cimiento de algunas calles y á arregladas, circule orden á 
los Alcaldes de Barrio con copia del presente Oficio y afin 
que para los Diputados de Cuadras, se aga cumplir y obcer- 
var diariamente lo que previene, y demás que en su razón 
está mandado por los Yandos. = Numero 48 = Respuesta ^^ 341 a 343 
del Ingeniero en 22 de dho. Julio, haviendo trasladado la 
anterior délos Alcaldes délos Barrios. = Numero 49 = Oficio -'^ f- 343 
del Gov.""" Inten.'^ al Ingeniero su fha. 26 de Sep." del mis- 
mo año, referente alo contenido en otro anterior que obra 
el numero 36 = fojas 299,, donde anuncio el Vando deter- 
minado, publicar en continuación délos procedidos y so- 
bre los puntos que urgian. Remite dho. vando para q." 
asu vista y atendido el largo tiempo q.^ há estado detenido 
exponga quanto crea necesario mandarse en la actualidad 
al Publico para dar impulso ala obra con concepto alos 
atrazos experimentados en esta dilación. — Num.° 50 = a f. id. 
Dho. Amando incluido en el arte."'" oficio. Consta de 24. Ar- 
tículos hasta foj.^ 490 b.*^ — Num.° 51„ = Oficio del S.""- De f . 345 á 351 
Rejente D.° Man.' de Arredondo, / al Gover."'^ lnt.'% su fha. f. 36S vta. 
23 de Marzo de 1787. Sobre que haviendose hecho relación 
en la Real Audiencia de los Autos pasados en testimonio 
por el Govierno en punto ala opocicion pendiente déla 
Calle de S." Pedro, conduce alas importancias que indica, 
q." aquel Sup.""^ Trivunal se instruya délos antecedentes q." 
dho. Testimonio supone. Decreto Expedido por el Gov.°° 
en concequencia para q." se ordene un general expediente 
délos Documentos que obraron, y precedieron para la re- 
solución y curso déla compostura de Calles, y se saque de 
el, el necesario testimonio integro para pasarlo ala Real 
Audien." = Num.° 52. = Oficio del actual S.""" Regente D.° De f. 3ói bta. 
Benito déla IVfata Linares al Gov.""^ Inten.*' su fha. 30,, de 352 bta. 
Junio ultimo; referente al anterior por hecharse menos 
su contextacion. E>ecreto expedido por el Govierno en 

PUBL. Sec. Hist.— T. IX 12 



- 178 - 

concequencia para q. ala mayor brevedad se concluya la 
saca del ordenado Testimonio. — — 

A f. i.i. Contextacion del S.""" Gov.°^ al S.°^ Regente, desde f. 352. 

á 360. 

Concuerda con las diligencias de su contexto á que me 
remito, y para que conste signo y firmo la presente en Bue- 
nos Ayres a veinte y dos de Agosto de mil setecientos ochen- 
ta y ocho. = Entre renglones = por que siendo el trafico 
del Riachuelo — se = de mayor daño ya reparativo del 

f. 3G9 causado / ya preservativo = Señor = con = se — y jornales 
= son = tal vez = las Calles = el embaldosado = pernicio- 
sos = en »í^ = ne = V.^ == Testado = chuelo = sentirá = 
con motivo de hir á continuar sus edificios dos de los ex- 
ponentes, y presentadose al Govierno en solicitud de la 
pida = ablando = pueden = que el todo — de haberlas ~ 
se = ment = quan = cedentes = no vale = Enmendado = 
nes.°° = vale = — — — — — — — — — — 

Pedro de Velasco 

SS." de S. M. 

(Biblioteca Nacional, manuscrito N." 2155. TAiro de encuademación mo- 
derna, copia certificada, manuscrita, papel con filigrana, formato 31 X 21 ^ 
cents., letra redonda é inclinada, interlinea 10 mil., conservación muy 
huena; al margen de cada folio se halla la rtlbrica de práctica del escribano 
que firma el testimonio). 



179 



N." 20. — Representación de algunos Vec."* del Barrio de San Nico- 
lás sobre q/ se les proraten las creces y menguas de las calles en 
q. moran. 



(Noviembre de 17S4) 



Un quartillo f. ] 

Sello quarto, un quartillo. años de mil setecientos ochenta y quatro, y 
ochenta y cinco. 

(Hay un escudo). 

M. I. C. Just." y Rexim.'* 

Solicitan se les prorratee las creces, y menguas de las 
Cuadras en q.* viven los suplicantes y no se aplique al 
ramo de Proprios. 

Los Vecinos q.° abajo firman, parecen ante V. SS. con 
el m." acatam.*° y dicen q.* en la traza de esta Ciud.^ y en 
la ultima Quadra de ella, q.^ queda átras de la Quinta del 
finado D.* Pedro Amarita, poseen los suplicantes p.' com- 
pra real aluiinos sitios, y edificios terminados a quartos de 
tierra de Diez y siete y m.* v.^ de frente, j setenta de fondo, 
en el centro ; como lo relatan sus instrum.*"* en la creencia 
de q.^ dlia Quadra tubiese las 140 v.= designadas en el Pa- 
drón de Ciu.** p."" todas las quatro frentes ; Pero acaeció q.' 
liz.* nuebam.*^ dispuesta p.^ iguales casos, se pasó á men- 
surar los terrenos p.^^ los ^Maestros Ma.""" de Alarife D.° 
Pedro Preciado, y D.° Juan Bap."" Macella y se encontró 
en toda la frente al Sur dos varas de mas, en la Quadra; 
pero en las frentes del Lest, y Oeste, q.« corren de Sur, á 
Norte, seis varas de menos, Y aunque en aquel acto, y otros 
varios q.^ se han pedido expusieran los interesados á dhos. 
Maestros el q.^ seg.° practica inconcussa en esta ciu.^ devian 
repartirse así las creces, como / las fallas entre todos los r. i vta. 
poseedores a proporción de sus terrenos, se han denegado 
a tan justa solicitud, antes si, tienen entendido los expon.'*' 
q.e dhos. Maestros han abaluado p."^ un mui excesivo pre- 
cio, media vara de terreno, q.* bajo de pared hace mas de 
12 afios posee de mas, D." Fran.*"" Diaz Moreno, con con- 
cepto al auuiento q.* tenia la quadra, entre el, y su con- 



— 180 — 

vez."° d." Rafael Calbo, q.*^ ocupan la mitad de ella, en 4 
Qiiartos de Tierra ; y se dice, ser con el fin de aplicar todo 
el producto de las crezes q.* se hallare en todas las Quadras, 
al fondo de Propios, y Arbitrios de Ciudad; pero no re- 
suelven si estos mismos Propios, han de satisfacer todas 
las fallas q.'' resultaren. 

Deseando los suplicantes el mejor acierto en el cumpli- 
m.'° de los mandatos superiores, ocurren p."- medio de esta 
sumisa representaz." a la integridad de V. SS. de q.° esperan 
q.^ premeditado el asumpto con la madurez q.'" acostumbra 
este M. I. Cuerpo, se sirva preceptuarnos si en equidad de 
just.* devenios ser reintegrados del valor de las fallas q." 
padecemos, como senos pensiona á la paga del aument-o 
que poseemos ; previniendo p/ oviar pleitos en lo subcesivo 
a todos los Maestros de Alarife del Mun.° lo que deven ha- 
cer quando ocurran iguales Casos, p.^ que procedan a la 
regulaz." de valores de fallas y aumentos, con concepto a 
la situaz." de terrenos, sin proceder con pasión, y si, con 
arreglo, a los Estatutos y ordenanzas Municipales de esta 
Ciu.'' en q.® deven ser instruydos — Por tanto. 

A V, SS. suplican se sirvan resolver lo q.« conceptuaren 
ser eombeniente al bien publico en q.^ reciviran mrd &.'. 

Raphael Calvo. — Francisco Dms. — Salva- 
dor Escola. — a ruego de D. ' Bern."'° Fres- 
co, Ant." Mig.^ Moreno. 



j 2 B.» Ay.' y Nov.' 10 de 1784. 

En Acuerdo que zelebró el M. I. C. J. y II. de esta Ciu- 
dad y Dia de la Fha. se presentó y leio este pedimento, y 
enterados los Señores acordaron se diese vista de el al 
8.°"' Sindico Pror. Gral. a fin de que instruido e informado 
de todo, exponga a este M. I. C. quanto estime oportuno 
para determinar en consecuencia = asi consta de dho 
acuerdo a que me remito = 

Pedro Nuñez, 

Ess." p." y de Cav."" 

M. I. C. J. y R.*°. 

El Sindico Pror. Dice, que se halla cerciorado aber en la 
quadra de que tratan los suplicantes algún exceso a las 



— 181 - 

140 varas de que debia componerse, como también de que 
en otras quadras ay mas y menos; y aunque ha savido q.' 
en iguales casos se ha prorrateado la falla, 6 excesso entre 
los Dueños de los terrenos de la quadra, como se berificó en 
la de la Cathedral, y frente de la R.' Fortaleza; pero ex- 
presando los suplicantes que se les precisa a pagar el ex- 
cesso podran ocurrir al S." Gov.""" Intend.^ oomo en quien 
reside la jurisdicc.°° leg."* para la decisión de estos puntos 
a fin de que lo verifique en los términos q.* su señoría lo 
estime combeniente y de justicia que pide &.*. 

Domingo Ignacio de ürien. 

(Archivo General de la Nación. — Gobierno Colonial. — Cabildo de Bue- 
nos Aires (ItlI-llS-'i). — Legajo 6. Original, manuscrito, papel sellado, for- 
mato 31 X 22 cent., interlinea de 8-12 mil., conservación buena). 

\.° B.o — BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



N. 21. — Sre. que el procurador general, defensor de pobres, fiel 
ejecutor y otros no entiendan enlos asuntos de compostura de 
Calles. 

(14 de Febrero de 1785 > 

/ Haviendo resuelto por Providencia de este dia, que todos f. i 

los asuntos, é incidencias relativos á la composición de 
Calles de esta Capital, dirección de sus obras publicas, y 
su mejor arreglo y Policía, se determinen privativam.*^ por 
la Secretaría de este Govierno, como está i)racticado desde 
principio del año próximo pasado con el justo fin de faci- 
litar la mas breve conclusión de este proyecto, y el bene- 
ficio de los Interesados en él, con arreglo á lo prebo- 
nido en la Instrucción, ^'andos pul)licados, y demás Or- 
denanzas consernientes á estos útiles objetos, por cuyos 
generales principios, no solo se conseguirá su logro, sino 
que se evitarán á este Vecindario los gastos de Justicia 
que causan los Juicios Ordinarios, quando T)or estos se 
determinan los Derechos de laf? Partes : Obrando de Acuer- 
do con el Superior Govierno en esta deliberación prevengo 
á V. S. que desde el recivo de esta orden, no admita ins- 
tancia alguna que trate de estos Puntos, y sus incidencias, 
y q.^ si alguna estuvieren pendientes disponga, que sin de- 



- 182 - 

mora se pasen á la Secretaría de este Govierno por el Es- 
cribano de Acuerdos; advirtiendo al Procurador General, 
Defensor de Pobres, Fiel Executor, y á los demás Miem- 
f. 1 vta. l>ros / de este Ilustre Cabildo, y á sus Subcesores, nñentras 
durai-e el arredilo, í>er.' que no ndmitan recurso alj»uno, ni se 
mesclen en quanto á él toque, ó tocar pueda, dejándoles 
como á V. S. por ahora la facultad de representar á este 
Govierno quanto tengan por conveniente á beneficio de la 
causa Publica en los Puntos no resueltos, y en que acredi- 
ten su Celo por el bien común ; auxiliando á este Govierno 
con sus ideas, para que con mas facilidad, y brevedad pue- 
da conseguir el Aseo y Ornato de esta recomendable Po- 
blación, y de quedar V. S. enterado me dará aviso. 

Dios gue. á V. S. m/ a.^ Buenos Ayres 14„ de Febrero 
de 1785. 

Fran."" de Paula Sanz. 

S."'^ del M. I. C. J. y R. de esta Capital. 

(Archivo General de la Nación. — Legajo: Buenos Aires. — Cahildo. — 
(1785-1787). Original, manuscrito, papel con filigrana, formato 30 X 21 
cents., letra redonda, interlínea 10 mil., conservación buena). 

Y.° B.° BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



N.° 22. — Que se haga la excavación ala Plaza mayor. 
(22 de Noviembre de 1786) 

f. 1 / Con fha. de 30 de Abril del año pasado de 1784 previne 

á V. S. q.^ en atención á deverse rebajar la Plaza, según 
la dependencia que de ella tienen los desagües en el general 
arreglo de Calles, encargará V. S. esta operación á D." 
Juan Galvez individuo entonces de ese Ilustre Cavildo, 
quien, según las disposiciones del Ingeniero que dirije esta 
o])ra, le determinaría los puntos y desniveles con concepto 
á aquellos desagües, al notable perjuicio que infiere la 
situación de los umbrales, y pavimento de la nueva Cate- 
dral, y á la en que se hallan los edificios de los demás 
frentes de la Plaza, y que con la misma fha. pasaba este 
Gov."° el correspondiente oficio al Cavildo Eclesiástico 



— 183 - 

/ para que de qiienta del fondo de su íahrica proceui«-?>«- i 
la escavacion de su pertenencia, y mas que en el dlio. arreglo 
le deviese compreliender con el desmonte de los escombros 
y ruinas que de la antig\ia Iglesia se extendieron por la 
Plaza; y solicitando hoy el referido Cavildo Eclesiástico 
poner enexecucion por su parte esta importante determi- 
nación, que urge ya con el preciso motivo de havilitar la 
dlia. Catedral nueva, se hace también indispensable q.* 
V. S. por la suya, y con arreglo á la citada de 30 de 
Abril, disponga su cumplimiento, dándome aviso de quedar 
en executarlo. 

Dios g.* á y. S. m.^ a." B." Ay," 22 de Nov." de 1786. 

Fran.^" de Paula Sanz. 

Al M. I. Cavildo de esta Cap.' 

f Archivo General de la Xaci^jn. — Legajo: Buenos Aires. Cabildo (1785- 
J'7Sli). Original, manuscrito^ papel con filigrana, formato SO X 21 ^í» cent.. 
letra redonda, interlínea 15 mil., conservación buena). 

V." B." BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



f. 1 vta. 



N," 23. — Los Dueños de los Terrenos y Casas Frente al Rio ante el 
Hl.e Cavildo — Sobre la restitución de el Despojo, y Formación de 
Camino. 

(12 de Mayo de 1787) 

(La foja 1 es un plano). f o 

Seis reales. 

(«Sello segiindo. seis i-eales. años de mil setecientos noventa y ño^ y 
noventa y tres»). 

Señor Governador Intendente = Los Vecinos, que avajo pedim." 
subscrivimos parecemos ante V. S, y decimos: Que con 
motivo de haver comprado uno de los que subscriven un 
terreno en la Barranca de la Merced, queriendo saver 
quanto era el fondo de su pertenencia, para poder arreglar 
su plano, pidió se mensurase (cuya diligencia se hizo igual- 
mente respecto de los demás Terrenos con arreglo alo que 



— 184 - 

últimamente se previno ;) pero tirada la linea de los fondos, 
que en partes no llega á mas, que á cinquenta y tres varas 
escasas hallamos, que esta dimensión no solo nos priva de 
quatro, ó cinco varas mas de Terreno, que nos pertenece; 
sino que si ella se verificara, sentirían un considerable 
quebranto los Pobres Vecinos de aquellas immediaciones, 
que se hallan situados a la parte del Molino sobre la misma 
Barranca, y promontorio, que sale al Rio, porque dha 
(una rfibrica) Linea, Ó punto, que hoy se nos considera, pasando rasante 
f. 2 vta. en el expresado Molino, por la parte de adentro, corta / y 
destruye, una porción de Edificios de varios Vecinos = Por 
otra parte parece, que deviendo dejar á beneficio del Paseo 
publico las veinte y cinco varas que se concideraron su- 
ficientes para la vajada entre los Edificios de D." Francisco 
Elejalde, D."" Faustino Ortiz, y la Barranca según se dis- 
puso por Expediente formado ante el Exmo Señor D.° Pe- 
dro Cevallos á instancia del mismo Elejalde, serán tam- 
bién suficientes las mismas veynte y cinco varas, siempre 
que se dejen entre los Edificios de los Vecinos, que han de 
construir aquellos Terrenos, j la Barranca: Sin embargo 
en estos terrenos que se han de construir, hay no solo veynte 
y cinco, sino és treynta, y treynta y cinco en partes, espacio 
suficiente para la Baxada y Paseo publico : de modo que 
parece no haver razón alguna, para que quedando en otras 
partes un espacio tan considerable se nos prive a los Com- 
pradores, y otros poseedores de lo que és lexitimamente 
nuestro, mucho mas quando a los vecinos de arriba se les 
concedieron solo veinte y cinco varas de calle = Por estas 
poderosissimas razones suplicamos a V. S. se sirva mandar 
que el Ingeniero Director de obras publicas pase alos expre- 
f- 3 sados te / rrenos de la Barranca déla Merced, y que solo ó 

acompañado de la Persona que fuere del agrado de V. S., 
reconozca con precencia del Expediente citado los perjui- 
cios que se nos originan, y muchos mas á innumerables Po- 
bres de tirarse la linea a punto de los fondos, según el Plano 
del dia y no con arreglo á que solo queden las veynte y cin- 
co varas de ancho en la Bajada, que se consideraron sufi- 
cientes en las Posesiones de D." Francisco Elexalde. y D." 
Faustino Ortiz para que arreglado el punto, ó mensura, 
que déve tomarse, sepamos fixamente el terreno hasta don- 
de podemos edificar, sin perjuicio nuestro ni el de tantos 



— 185 — 

Pobres que se hallan yá situados en aquellas Harrancas, 
merced, que Esperamos conseguir de V. S. = 

Doctor Francisco Bruno de Rivarola — Al- 
fonso Sotoca = Juan González =^ Pasqual 
Ibañez = Francisco Salvio Marull=Bartol 
González = Arruego de Josefa Buenaséa = 
O norato Pisa = A rueqo de José Remero = 
Yizente Peralta = A ruego de Pablo Ayi- 
cardo = Juan de Novas = Aniego de Feli- 
císimas Caetana Paz del Sen = Aruego Ma^ 
rio, Inés de Sosa = José Pacheco = Fran- 
cisco Novas 

(una rúbrica) 

Buenos Ayres doce de ^layo de mil setecientos / Ochenta Dect.» 
siete = Informe el Ingeniero Director de las obras publicas f. 3 vta. 
de esta capital = Sanz = Juan Andrés de Arroyo = 

Señor Governador Intendente = D.° Juan González The- Ped." 
niente de Cavalleria ante V. S. parezco, y digo : Que frente 
a mis casas por la parte del norte y vaxada de por medio 
se hallan unos Terrenos Situados sobre la barranca del 
Rio, y fuera de la Traza de la Ciudad, que juzgo no tienen 
Dueño, á quien con justos títulos de Propiedad les perte- 
nezcan, por cuya razón mas bien parece que son, y perte- 
necen al Muy Illustre Cavildo de esta ciudad, como sobras 
del Repartimiento que se hizo a sus Pobladores, ó con otros 
destinos, con que la ciudad en sus principios pudo dexar 
estas Barrancas á beneficio del Publico = En dicho Te- 
rreno se há formado un Muladar, que inficiona estas inme- 
diaciones con los malos alitos, que exhala, y há llegado a 
perjudicar notablemente a mis casas por la multitud de 
insectos, y otras Savandijas, que produce su immundicia, 
hasta el extremo de querer desamparar los Inquilinos sus 
habitaciones por no poder sufrir semejante incomodidad = 
Para librarme pues de estos perjuicios, y creyendo / que el f. 4 

Muy Ilustre Cavildo és el legitimo Dueño de estas Barran- 
cas asi por haverlas reservado en el Repartimiento, como 
por que no habrá quien manifieste lexitimos Documentos 
de Propiedad, me obligo a tomarlos por su justa tasación 
á censo redimible, y al quitar pagando entre tanto el Inte- 
rés correspondiente, para que de este modo pueda inraedia- 



— i8(; - 

tamente cereai'los, y trate de edificarlos como pienso, con- 
siguiéndose con esto dar destino a estas Barrancas, y gue- 
cos, cerrándolos, y ermoseandolos con sus edificios como 
está mandado por repetidos Vandos; y al mismo tiempo 
librarme, y á estos vecinos de los muchos perjuicios, que 
estamos sufriendo. De modo que concedido el correspon- 
diente permiso, y hecho el abalúo, y tasación de los Terre- 
nos, se me extienda la correspondiente Escriptura de pro- 
piedad, y se me dé la posesión. Por tanto = A V. Señoría 
pido, y suplico se sirva determinarlo como llevo pedido, 
pasando a este efecto (si fuere del agrado de Y. S.) mi Re- 
presentación, y Memorial al Muy Ilustre cavildo, para lo 
que huviere lugar = Jíian González = 
Dec.*» Buenos ayres beynte y ocho de Junio de mil setecientos 

ochenta y siete ~ Informe el Ingeniero Director de las 
obras publicas de esta C'd\)itíú — ^anz =: Juan Andrés de 

( uu a rúbrica ) /[ .j^yQ yg 
Inf."* 

f 4 ^^^ Señor Governador Intendente General = / Constame q.* 

es cierto se halla despoblado el Terreno, de que trata el 
suplicante i)or haver practicado en el y sus cercanías varios 
Reconocimientos, y mediciones. También me consta que 
a pesar de muchos Vandos, y Providencias tomadns por 
este Govierno, y por el Superior Reyno ; para que las basu- 
ras, e immundicias se lleven a las Zanjas de Viera y Mato- 
rras, no há podido evitarse el que este hueco, como otros 
del frente del rio, y de lo interior de la ciudad dexen de 
constituirse asquerosos, y perjudiciales depósitos, ó verda- 
deros muladares, a cuia inmediación nadie puede habitar, 
y de que con razón se quexa el Exponente y otros muchos, 
que desde el tiempo de mi comisión me han producido ver- 
balmente varios recursos asi sobre este destino, como sobre 
otros sus semejantes de que el Pueblo abunda. No hay duda 
que algunos de ellos se han logrado cerrar, ó labrar, bien 
acosta de sus Dueños, ó bien vendidos por estos á otros 
demás posibles para efecutarlo, cumpliendo con lo mandado 
por los Tíandos; pero este Solar, y el immediato al con- 
vento de San francisco me cuestan infinitas diligencias sin 
fruto, únicamente por que se dicen pertenecer á dos Reve- 
rendas Comunidades Religiosas. En el dia se trata ya del 
f. r> de S.° Francisco por formal / Expediente, después de dos 

años, ó mas de incitativas, y mediaciones de oficios de aten- 



- 187 - 

(ion, paia que se cerrase, ó vendiese. Por lo que respin ta á 
este que la voz común, y el concepto de la iieverenda Co- 
niunidad de Nuestra Señora de las Mercedes le supone per- 
tenecer á esta, no lié cesado de hacer diligencias por medio 
del Maestro .Mayor con el Keverendo Padre Commendador 
de muchos meses a esta parte mayormente desde que por 
este mismo conducto se me hizo entender carecían de me- 
dios, con que cercarle, y no dudaban proceder á su venta : 
Constame después que no les han faltado Compradores y 
no sé en tanto tiemi^o, por que causa han dexado de veri- 
ficar la Enaííenacion, pues solamente el d.""^ Kivarola en- 
tiendo haverles comprado una pequeña parte, en que ha 
pedido Licencia a V. S. para construir una Casita. En 
estas circunstancias, y atendido lo aqui expuesto por el 
Suplicante creo será preciso que el Govierno en derechura 
tome alguna providencia, que aquel Reverendo comenda- 
dor no pueda dexar sin el necesario efecto, que exige la 
conveniencia de este Publico y con lo que de este primer 
paso resulte, podrá determinarse en punto a las aspira- 
ciones del suplicante, y lo que ofrece en obsequio de dha ^"°* rñoncn) 
conveniencia. 

Que es quanto en ello, y / por aora puedo informar á f- 5 vta. 
V. S. dejando para en su determinación lo demás que con 
respecto ala Locación de aquel suelo, y sus fondos al rio 
deva exponer quando se llegue á resolver el punto, é Ins- 
tancias que corren sobre la materia, cuia determinación 
nave V. S. pende hoy de la respuesta délos Mros Generales 
de Keal Hazienda, á quienes está pedido por su incidencia 
lo obrado en autos de Testamentaria y Ocupación de Bienes 
del difunto Garfios por el Plano, que allí se halla levantado 
por el Ingeniero D.° Juan Owel de estos terrenos del Rio. y 
determinación de el Superior Govierno en ellD sobre la ver- 
dadera Linea, que han de guardar sus fondos = Joaquín 
Anionio de Mosquera = 

Buenos Ayres catorce de Julio de mil setecientos ochenta j^^. t. 
y siete = Pásense los oficios necesarios al ^Muy Reverendo 
Prelado, y Comunidad de Nuestra Señora de las ^lercedes 
al tenor de lo expuesto por esta Intendencia é Informe, y 
al efecto debuelvase al Ingeniero Director de obras publi- 
cas de esta Capital, poniéndose antes el correspondiente a 
los ^linistros Generales de Real Hacienda, para quf (vaquen 



- 188 — 

f. G con la brevedad posible el Informe, á que les están remiti- 

dos los antecedentes que se citím — Sanz = Juan / An- 
drés de Arroyo = 
í***-"'" Señor Governador Intendente General. Haviendose V. S. 

servido dirigir a mi Informe entre otras varias Instancias 
de Vecinos, é Interesados que intentan labrar, ó reedificar 
casas en la Barranca, ó faldas, que mirando al rio corre 
desde el fuerte hasta el Molino del norte : hé practicado con 
los Alarifes Maestros mayores de esta Ciudad, reconoci- 
mientos y mediciones en dhos Terrenos, de cuyos actuales 
Poseedores se halla en alguno de los Documentos la expre- 
sión de señalarse el frente al oeste, y fondo hasta la lengua 
del agua, lo que si tomado a la letra les fuese licito, y po- 
sible ocupar, vendría acortarse el camino publico, resul- 
tando Dueños de estas y otras porciones del vaxo del Rio 
algunos particulares. Tengo entendido que quando el Supe- 
rior Govierno, reunia el Político que V. S. ejerce, se cometió 
por aquella Superioridad el Brigadier D.° José Custodio 
de Saá, y Farias la practica de algún Beconocimiento, de- 
marcación, ó medición, que con aquellos suelos, y línea, 
que los deverá terminar por todo el frente del Leste puede 
tener relación, y yá se dirigiese dicha operación al positivo 
arreglo de la referida Linea, ó ya procediese de Instancia 
(uua rflbrica) particular: Es evidente, que con qualquiera objeto, que el 
f. 6 vta. Superior Govierno obrase entonces, nos conviene / tanto 
por el interés de la causa publica, quanto por el que en la 
clara resolución de este punto corre alos Posedores en 
aquella parte de la ciudad conocer el resultado de las ope- 
raciones que haia practicado alli el dho Brigadier D.° José 
Custodio, quien seria bueno informarse á V. S. con ello lo 
que constase para con noticia mas segura procurar los res- 
tantes Antecedentes; que sean necesarios a la ilustración 
y resolución del caso. Como V. S. también se há servido 
hacerme entender tiene idea de la formación de un camino 
alto por aquella parte: deviendo atenderse este proyecto 
con la determinación de dha linea, nó he dexado de com- 
parar el terreno, y su actual estado con este pretendido 
objeto; y hallando, que el indicado Molino del norte siem- 
pre és un Estorvo á qualesquiera pensamiento, que se in- 
tente por alli realizar ademas de ser una inútil, enorme 
masa, quise conocer su Dueño, y aplicación, sobre que di- 



- 189 - 

ciendosenie pertenece oj' al Rey, y qiieen razón de su de- 
rrumbo se há Obrado Expediente, en que corren todos los 
antecedentes que determinan la Erección del citado Ca- 
mino alto practicadas ya varias diliu^encias en solicitud de 
este Expediente, y resultando, que proceder de Embargo 
de Bienes por parte de la Real Hazienda, sobre no sé / que f. t 

fianza, ó Testamentaria del difunto Garfios tubo su origen, 
y existe hoy en los Papeles de cajas Reales. Devo asi mismo 
exponerlo a V. Señoría, jk)t si tiene á bien que se franquee 
para conocer no solo lo que conste de la Erección del nuevo 
Camino citado, sino del Estado de dicho Molino, y aquien 
hoy pertenezca, y poder en su consequencia representar a 
V. S. conforme me tiene mandado, lo que mas parezca con- 
veniente con vista de antecedentes que no pueden ser des- 
atendidos. Dios guarde a V, S. muchos años. Buenos Ayres 
seis de septiembre de mil setecientos ochenta y seis = Joa- 
quín Antonio de Mosquera = Señor Don Francisco de 
Paula Sanz = 

Buenos Ayres de Septiembre de mil setecientos ochenta Dec.'" 

y seis : El señor Brigadier D.° José Custodio de Saá, y 
Faria se servirá informarme a continuación del presente 
oficio lo que le conste, y pueda exponer sobre los antece- 
dentes de que hace relación, para que mas ilustrada la ma- 
teria con ellos, se proceda á las restantes diligencias, que 
a los propuestos efectos se tengan por convenientes = 
Sanz = Juan Andrés de Arroyo. 

Señor Governador Intendente General = En diez y siete inf."* 

de ^larzo de mil setecientos setenta y ocho, rae ordenó el ^^* rúbnca) 
Exmo. Señor d."" / Pedro de Cevallos Virrey, que fué de i ^ vta. 
estas Provincias, que en vista del Requirimiento que le 
hizo D.° Francisco Elejalde, para edificar en un terreno, 
que posehia en el camino nuevo de la Barranca apartado 
como una quadra de la Real Fortaleza de el Lado del 
Norte de ella, pasase Y6 a regular su situación sobre que 
informé al mismo Señor, que podia el Pretendiente aban- 
zarse diez y ocho varas para entrar en la dirección del ali- 
niamiento de otras casas se siguen al mismo rumbo de' 
norte, quedando la Estrada, ó camino, que se dirige al 
vaxo en frente del mismo edificio de Veynte y cinco varas 
de ancho : al mismo tiempo demarqué otro alineamiento, 
que de la parte del sur de dicha Casa, corre hasta el an- 



190 



f. 8 



Decr. 



Inf." 



(una rubrica) 
f. 8 vta. 



guio, que buelve para la Plaza frente del fuerte. De este 
punto tiré otra Linea (por orden del Exmo señor I)." Juan 
José de Vertiz) a la casa que forma la Esquina llamada de 
las Animas que también corresponde a la Calle que vá 
a la Iglesia de nuestra Señora de Mercedes formándola 
obliqua, en que se hallan edificadas las casas de d." Felipe 
de Argiiibel, la pared, que cierra el terreno del Seminario 
y otros moradores, que todos quedan enfrente del Piquete, 
cuias operaciones fueron / aprovadas por dhos Señores Vi- 
rreyes. Esto és quanto puedo informar a V. Señoría. Bue- 
nos ayres veinte y uno de Septiembre de mil seteciento.:? 
ochenta y seis — José Custodio de Saa y Faria. 

Buenos ayres veynte y cinco de Septiembre de mil sete- 
cientos ochenta y seis = Informen con los antecedentes, 
que se citan los Ministros Generales de Real Hacienda -- 
Sanz = Juan Andrés de Arroyo = 

Señor Governador Intendente General = Para tratar so- 
bre la materia de la Instancia que V. Señoría se sirve re- 
mitir ami Informe por decreto de doce de este mes, fir- 
mada de muchos Vecinos, y Poseedores de la Barranca del 
Rio desde el fuerte al Molino del norte se hace necesario, 
quelos Ministros Generales de Real Hazienda evaquen con 
los antecedentes relatibos como V. Señoría tiene mandado 
en decreto de veynte y cinco de Septiembre del año pró- 
ximo pasado el correspondiente Informe en otra Instan- 
cia, que se les pasó al efecto informada ya por el Brigadier 
D.° José Custodia de Sá, y Faria, y por mi pues sin los 
previos conocimientos, que alli solicité, é importa adquirir 
sobre la verdadera linea, que esté determinada frente al 
Rio, y que deve cerrar los fondos de / estos Terrenos, y 
sin saverse también el destino que ha de darse al referido 
Molino del. Norte no podemos fijar con seguridad los Limi- 
tes que los Interesados solicitan se determinen a sus Suel- 
dos por aquella parte, deviendo excusarse el seguir para 
ello un formal Expediente, atendida la noticia dada por el 
Escrivano Zenzano, de que años pasados se concluyó nno 
por ante el Superior Govierno, y existe encaja Reales, v 
que en el corre un Ramo, donde está demarcada la diehís 
Linea por el Ingeniero D."" Juan Owel, en cuyos Supuestos 
ya vé V, Señoría que pudiéndose obrar con presencia de 
tales antecedentes, no solo ahorraremos un trabajo y 



- 191 - 

tiempo, que es de economizar a favor de tantas ocurrentes 
atenciones, sino que podrá procederse con mayor sej^uridatl, 
hallando resuelta la materia por el superior (iovieruo, y 
en su consequencia declarando sus Limites á los Interesa- 
dos, conforme a lo que conste sin que entretanto deva Yo 
exponer á V. S. otra cosa = Dios «guarde a V. S. muchos 
anos. Buenos ayres quince de Marzo de mil setecientos 
ochenta y siete = Joaquín Antonio de Mosquera = S.°' d.° . 
Francisco de Paula Sanz = Buenos a3'i*es veinte de ^íarzo 
de mil setecientos ochenta y siete = Como se pide, y al 
efecto agregúese a los antecedentes, que se citan, y con 
ellos Informen los Ministros Generales de Real Hazien- 
da = Sanz = Juan Andrés de Arroyo. ^ 

En Buenos ayres a diez y nueve de Junio de mil sete- Acuerdo 
cientos ochenta y nueve En acuerdo que el muy Ilustre 
Cavildo Justicia y Reximiento celebró hoy dia de la fecha, 
se vio este Expediente remitido por el Exmo S.'"^ Virrey, 
para que le informe este Cavildo sobre su contenido; y 
enterados los Señores dixeron : Que mediante a que las 
diligencias resultantes de el acreditan que los Exámenes 
que se practicaron de los terrenos de que se trata, tubieron 
por objeto el que los edificios, que se intentaban construir 
en ellos no perjudicaban el tiro de cañón en blanco desde 
la Real fortaleza, y que con el plano formado por el Oficial 
de Ingenieros, y agregados al Proceso resulta por ultima 
advertencia que no decide sobre este punto, sino que difiere 
su resolución al Señor Comandante de su mismo cuerpo, 
que se devolviese el Expediente á Su Excelencia a fin de 
que se sirva ordenar al citado Señor Comandante, que in- 
forme sobre el asunto lo que le pareciere con cuya diligen- 
cia evaquada que sea Informará el Ilustre Cavildo lo que 
extime por conveniente = Asi consta y parece de dho 
acuerdo a que me remito = Pedro Nuñez Escrivano Publico 
y de Cavildo. 

Excelentísimo Señor = El cavildo de esta Capital de- f. 211 

buelve a V. Excelencia el adjunto Exj)ediente obrado a pe- ofido 

dimento de los vecinos de la Barranca del rio de la parte 



1 Silgue toda la actuación sobre la necesidad de demoler el mencionado mo- 
lino de Garfias, especialmente por la necesidad de dejar despejado el frente 
noroeste de la ciudad, para que los cañones del fuerte tuvieran acción 
efiqaz. — (X. de la D.) . 



— 192 — 

del Norte pretendiendo se les permita y señale Terreno 
para edificar en la Caliida de Otra T^arranea, de lo que V. 
Excelencia se há servido ordenar Informe este Ayuntamien- 
to : Y para mexor cumplir con dlio Superior Orden acordó 
lo que contiene el testimonio que se halla al pie del citado 
superior DecretO;, del que impuesto V. Excelencia resol- 
verá lo que sea de su superior agrado = Dios guarde a V. 
Excelencia muchos años = Sala Capitular de Buenos Ay- 
res primero de Agosto de mil setecientos ochenta y nueve = 
Exmo. señor = Miguel Sanz = Miguel Azcuenaga —~ Grego- 
rio Ramos Mexia == Benito González Ribadavia = Fran- 
cisco de Mata y Bustamante = Cristoval de Aguirre ■= Die- 
go Agüero — Excelentísimo Señor Marques de Loreto. 
Decr.'» Buenos ayres quatro de Agosto de mil setecientos ochen- 

ta y nueve -- Pásese con el Expediente al comandante do 
(una rúbrica) Ingcnicros para que evaque el Informe q.« se solicita — 
Rubrica de su Excelencia = Torres. 
jjjf me Excelentísimo Señor = Obedeciendo el / precedente Su- 

f. 26 vta. perior decreto de V. Excelencia y visto, y reconocido el Ex- 
pediente de que trata con la reflexión que pide, Devo decir 
que siendo el principal asunto que contiene el determinar la 
linea que deven seguir los Edificios que intentan construir 
los Poseedores de aquellos Terrenos con el justo fin de que 
no perjudique alas Defensas impidiendo los fuegos de la 
Artillería déla Peal fortaleza, considerada la materia con 
la Meditación que exige, no hallo inconveniente en que si- 
gan aquellos la dirección X ZH, señalada en el Plano que 
acompaña firmado por el Capitán de Ingeniero ordinario 
D.° Joaquín Antonio de Mosquera pues la obliquedad de 
dicha linea dexa expeditas las citadas reformas, y menos 
gravados alos Vecinos Dueños de aquellos Solares, resul- 
tando también suficiente espacio para en el caso que se in- 
'^^ tentase la construcción del camino alto de que se habla en 
las notas segunda, y Tercera del predicho Plano y la con- 
veniencia de hermosear el frente del rio, quedando mediante 
esta disposición el Rey servido, y los Interesados en los 
expresados Terrenos a culñerto de mayor perjuicio: Este 
es mi sentir fundado en los antecedentes que se reconocen, 
f. 27 Sobre todo lo expuesto deter / minará Y. Excelencia lo me- 

xor, y mas conveniente. Buenos ayres doce de Agosto de mil 
setecientos ochenta y nueve = Exmo Señor = José García 
Martinez de C aceres. 



Dí^se vista al f>on(ir Sindico Proourador Omoral. en con- n." 

sequencia <le lo luaiidado por el Exiuo Señor Virre}" con 
fecha veynte y siete de Mayo de este año = Í!>anz = Azcue- 
naqa = Maucilhi = lijarte = Afjuirre = TígartccJie = 
Af/iKTO = Ante mi Pedro Xiiñcz = 

Muy Ilustre Cavildo = El Sindico Procurador «jeneral Uep." 

de esta Ciudad a la vista que se le liá comunieado del Expe- 
diente que se liá formado a instancia de los vetñnos situados 
sobre la Barranca del rio acia la banda del norte de esta 
Keal fortaleza sobre que determine la Linea que deben se- 
j;:uir p.'' los edificios que se construyen en aquellos terrenos, 
enterado a si mismo de lo que infomia el Capitán (' Ing:enie- 
ro D.° Joaquín Antonio ^íosqueira. y lo que ha expuesto el 
Comandante 1>." José (iarcia ^lartinez de Cisneros, con lo 
que sobre la necesidad de demoler el molino de viento de d.° 
Afnistin de Garfias expusieron el In.í;eniero D.° Juan Bar- (una rnbrica> 
tolome Ovell, y el Capitán de Artilleros d.° Vicente Reyna 
en el Testimonio que / está mandado aíri-ei^ar. dice: Que f. ji vta. 
los primeros han conceptuado poderse tirar la Linea X ZH, 
que demuestra el ^lapa aíjre.ífado, sin perjuicio de la En- 
trada Real que allana la vaxada del rio, quedando a bene- 
ficio de los vecinos el terreno, que se Señala para fondos de 
las casas edificadas sobre la Barranca, y en el Testimonio 
se asienta que aquel molino és un Torreón que se halla si- 
tuado vaxo del tiro de punta en blanco, siguiéndose el no- 
table perjuicio de estar colocado en iin ángulo saliente que 
forma la misma Barranca, la que impide se descubra la 
margen del rio; y que siendo por este j)arage, donde en 
caso de Invasión pueden los Enemigos facilitar desem- 
barco convenia su demolición, vaxo cuyos dictámenes se 
tomo por quenta de su Magestad el molino y se mando de- 
moler. En estas circunstancias juzga que si esta Observa- 
ción há sido arreglada la Linea XZF. se deve seguir y de 
no deve el herario reportar los mil doscientos sesenta i)esos 
que abonó por el molino á los bienes de (íarfios, de los 
que causaron aquel abono como necesario al libre uso de 
la Artillería, sobre qual parece necesario, que V, S. se sir- 
van acordar / mandar hacer un Reconocimiento pasando t. .> 
el correspondiente oficio al Señor Ingeniero d." José Custo- 
dio faria y San para que en consorcio de uno de los Señores 
Alcaldes del Regidor encargado de las obras publicas, y 

P( HL. Se( . HiST.— T. IX 13 



- 19-i - 

del Procurador Sindico baga con presencia de los autos y 
documentos formal Inspección del Terreno, de su situa- 
ción, Lineas, y si se puede consultar el Beneficio del vecin- 
dario de aquellos terrenos, sin perjuicio del libre uso que 
deve tener la Artillería, en qual quiera acontecimiento de 
desembarco, que es una de las primeras atenciones, que de- 
ven precaverse tan recomendado en las Le^^es; Y por que 
sería un gravisimo perjuicio al Publico si después de cons- 
truir sus deslindes, j fondos fuese necesario mandarlos de- 
moler por razones, que no se tubieron presentes para este 
allanamiento. En vista de lo qual expondrá el Sindico Pro- 
curador lo que le parezca oportuno en justicia. Buenos 
Ayres y octubre cinco de mil setecientos ochenta y nueve = 
(una rúbrica) Stanislüo de Zamudio. 

Ac."" Buenos ayres veinte y dos de octubre de mil setecientos 

ochenta y nueve : En Acuerdo celebrado hoy dia de la fe- 
f. 28 vta. cha / por el Muy Ilustre Cavildo, Justicia y líeximiento de 
esta Capital se halla un capitulo del tenor siguiente = Se 
hizo presente por el Señor Alcalde de primer voto el Ex- 
pediente promovido por los vecinos que viven y tienen te- 
rrenos en la Barranca del rio de la parte del norte de la 
Keal fortaleza calle por medio con el convento de la mer- 
ced, sobre que se les señale una linea hasta donde deven 
edificar por la parte del Leste, y vaxo del Rio para lo que 
hay formado Plano por el ingeniero d."" Joaquín IMosqueira, 
dudándose por parte del Sindico Procurador General, qual 
de dos Lineas que están figuradas en el se deve seguir sin 
perjuicio de la lieal fortaleza, y del vecindario para lo 
qual pide se haga nuevo reconocimiento por el Señor Bri- 
gadier de los Reales Exercitos D.° José Antonio de Saa, y 
faria en consorcio de uno de los Señores Alcaldes, el Señor 
Diputado de obras, y el mismo Sindico, protextando eva- 
quada esta diligencia cumplir con la vista que se le ha 
mandado. Enterados los Señores de una voz, y conformidad 
dijeron se haga y practique la referida diligencia con la 
^- g^ brevedad posible, para euio fin / ^ se nombro al Se- 

ñor Alcalde de segundo voto D." Miguel de Azcuenaga, 
quien se servirá pasar avér á dicho Señor Brigadier 
y i^edirle de parte de este Cavildo tenga Su Señoría 



1 Esta foja es un plano. 



(una rfibrica) 

f. :!•• vr;i. 



- 195 - 

a bien de practicar la referida d¡li«;eucia conforme pi- 
de el Sindico Procurador, eutrei^audole el Expediente, 
para que se entere, y obre con más conocimiento, y acorde 
con dlio Señor del dia, que puede concurrir, hará citar 
para el efecto a los mencionados Señores Diputados de 
obras y Sindico Procurador = Asi consta y parece de dho 
Acuerdo a que me remito, y doy fé = Blas Zamorano Es- 
crivano de Su Magestad =:. (Plano). 

Pretendiendo el Ilustre Cavildo de esta Capital, que yo 
concurriera a una vista de ojos del Terreno que intentan 
edificar los Moradores del Sitio de la Barranca de nuestra 
Señora de Mercedes, para que se le determine el fondo, que 
deven establecer en sus Presidios, lo suplicó el mismo Ilus- 
tre Cavildo al Excelentísimo señor virrey que me ordenó 
Vocalmente concurriese Yo con los Señores Comisionados 
para / esta diligencia, pasé a aquel Destricto inteligen- 
ciado de los Documentos, é Informes que han girado sobre 
este asunto, y del Plano hecho por el Capitán Ingeniero 
D.° Juaquin Antonio de ^Mosquera, me parece que no se 
deve seguir ni la Linea X Z P del Plano, ni la X Z H. La 
primera porque no solo es en perjuicio de los Moradores, 
por se sacar con ella parte de los terrenos, y edificios esta- 
blecidos y no poderse seguir el camino alto, que anterior- 
mente se havia premeditado por no se poder ya construir 
otro, que no sea el que se expresa en el mismo Plano, que 
pasa por la Puerta falsa del Convento de Nuestra Señora de 
Mercedes, (ya con oficio), y formando calle; pues entre 
esta y la distancia, á que ha de pasar la Linea de la parte 
del rio ni hay espacio suficiente para tal camino, mas igual- 
mente porque siguiéndose aquella Linea X Z F, quedarán 
las va jadas de las Calles, que vayan al Rio muy precipita- 
das, é incomodas = Quanto a la Segunda linea X Z H, 
porque se abanza mucho para Rio, siendo preciso formar 
sobre ella un ángulo muy sensible para bolver á retirarla 
para Oeste, pues no se podrá / producir en Linea recta, sin. f- 3^ 
que entre en el rio, y lo mismo sucederá con la primera, 
como se está mostrando de la imposibilidad, que encontra- 
ron los que dirigieron el Plantío de los Arboles que forman 
la Alameda del vajo, que en varias partes los formaron 
para que fuesen retirándose para Oeste ; y si estos ángulos 
se deven establecer infaliblemente en la continuación de 



- 1% - 

ostas Lineas; ¿que defecto producirá, que se hagan en utili- 
dad de los renovadores y se evitiíu los gastos que se pueden 
originar a la Real Hacienda en satisfacer los Terrenos que 
se tomaren, levando este camino en Linea recta la porción 
única, que pueda admitirlo? = En vista de lo que llevo ex- 
presado mi parecer seria sacar la Linea de la Esquina del 
Norte de la Casa de Elexalde en dirección recta hasta la 
del Sur de la del Corral del Sargento mayor de la Plaza, 
abanzando para la parte del Este, dos varas y a distancia 
proporcionada formar un ángulo el mas obtuso, que pueda 
ser (esto és el mas abierto para continuar la Linea (aten- 
diendo al camino que se deve seguir respecto a su ancho) 
(una rúbrica) de que se seguirá hacer el menor perjuicio a los Moradores, 
f. 31 vta. quedando sus / Terrenos con mas Capacidad para sus edi- 
ficios demolerse la porción de líarranca alta Vecina del 
molino, para dar mas anchura al camino, por ser el parage 
en que este se estrecha mas por causa de su salida para el 
Leste quedar casi insensible aquel ángulo, q.^ vé formar, 
y sin ninguna incomodidad el pascafo ~ Quanto a respecto 
del fuego de la Artillería del fuerte, juzgo ser insiginficante 
el ponderarlo, sabiendo todos que por tres lados está cer- 
cado de edificios y que para tener uso para aquellos Lados, 
seria indispensable arruinar una grande y mas im])ortan- 
te porción de la ciudad. Y para los Enemigos lo atacaren 
por el Lado del rio^ que és la parte descubierta, sin duda 
tendrían la advertencia de poder entrar de aquel fuego 
hasta la Plaza principal, sin carecer de subir descubiertos 
por la Bajada del Rio, habiendo tantos parages para ejecu- 
tarlo = Es cuanto puedo expresar sobre el asunto, en que 
deseo haver acertado. Buenos ayres veinte y quatro de No- 
viembre de mil setecientos ochenta y nueve = José Custodio 
de Saa y Faria. 
Ac.-»» Buenos ayres y Marzo nueve de mil setecientos, y noven- 

f 32 * ta. En Acuerdo / celebrado hoy dia de la fecha por el Muy 
- Ilustre Cavildo Justicia, y Regimiento de esta Capital se 
hizo presente el Expediente que antecede, y enterados de 
él, los Señores acordaron comisionar nuebaraente al Señor 
Alcalde de segundo voto D.°^ D.° José Luis Cabral. y al 
Señor D.° Manuel del Cerro Saenz con asistencia del 
Señor Procurador Sindico General, quienes de parte de 
este Cavildo insinuaran al expresado Señor Brigadier. 



Pe<lim.'« 
( una Kibrica) 



I 



- 197 - 

y le sujilii-juán se sirva mievauieiite eoncunir, y con lo 
que se resuelva señalar, si fuere posible en el i)ropio Plano 
la nueva Linea que proiM)ne Su Señoría, para que con mas 
conociniiento pueda eva«|uar la vista el expresado Señor 
Procurador, como lo tiene pedido = Asi consta y parece de 
dicho Acuerdo, a que me remito, y dcíjue doy fe ~ Blas 
Za maraño Escrivano de Su 3Iagestad = 

Muy Ilustre (/avildo, Justicia, y Regimiento = El Sin- 
dico Procurador general dice: Que para eva<iuar la vista 
que se le há dado de este Expediente podrá V. S. siendo 
servi(l(> mandar, que informen respectivamente sobre el 
particular los Señores Alcaldes, que fué de segundo / voto f. •>- vta. 
D."" Miguel de Azcuenaga por lo respectivo ala Comisión, 
que se le contirió el año inmediato á foxas treinta y quatro 
para asistir al Reconocimiento del ( 'amino de la Barranca ; 
y asi mismo los Señores Alcalde actual de segundo voto y 
Kexidor Diputado de obras Publicas, que asistieron al ul- 
timo practicado por el Señor Brigadier Don Custodio de 
Saa, y Faria. y que agregados estos Informes corra la vista. 
Buenos Ayres y Agosto doce de nobenta = Martin de Al- 
za <fa. 

Buenos ayres y Septiembre tres de rail setecientos y no- ^■*° 

venta = Hágase como propone el Señor Procurador Sin- inf."* 
dico General = hay seis rubricas. 

Muy Ilustre Cavildo = Cumpliendo con el Informe que 
V. S. por acuerdo de veynte y dos de Octubre del año pró- 
ximo pasado me tenia ordenado produgese con reconoci- 
miento de los Documentos, que corren en este Expediente, 
y formal Inspección por vista de ojos del Terreno, é imme- 
diaciones, que lo han motivado, satisfago asi mismo á igual 
determinación, que ^'. S. se há servido tomar á solicitud 
del Señor actual Sindico Procurador General / con fecha f oo 

«le doce de Agosto, a que no hé podido contextar, por no 
haverse me pasado hasta el presente dicho Expediente. En 
el se advierte un Plano instructivo en la materia y bastante- 
mente exacto del Señor Brigadier d."" José Custodio de Sá 
é Faria, que me facilitará, como á V. S. mas que el primero 
un pleno conocimiento de la Situación de los Editicios, que 
se hallan construidos con las liarrancas de la saliente del 
Barrancon en que se encuentran el quasi desvaratado Mo- 
lino que fué de d." Agnstin de Garfias, de la nueva Linea 



— 19S -- 

Tirada por dho í>eñor Brigadier, y del Espacio, a que al- 
canza el Kio en sus Crecientes, y en su vista me parece que 
la utilidad que pueden recivir los vecinos establecidos en 
la parte Superior de dlia Barranca con la mayor extensión 
que les concede en sus Posesiones la nueva Linea X, Z M, 
no es equiparable con la que sigue al Publico de la conti- 
nuación de la contigua X Z F, que es lo que juzga debe ma- 
nifestar a Y. S. estimulado del mismo impulso que según 
advierto agita su generosa propensión a favor del servicio 
(una rúbrica) ¿el Rey y de esta Ciudad = Devo hacerme cargo ante todo 
f. 33 vta. de que hablo con V. S., cuya Instrucción pene / trará fácil- 
mente el fondo, que encierren mis cortas insinuaciones, y 
vaxo de esté concepto me atreveré únicamente a decir, que 
el empeño que subsistan los Poseedores de los Sitios en 
question se dirije no menos que a desquiciar la Linea anti- 
gua tirada con la mayor premeditación, y con precencia 
de los objetos mas interesantes al Real Servicio, y de esta 
capital, por que esta sola consideración pondrá a V. S. de 
manifiesto, que no és tan asequible como se juzga la soli- 
citud sino que antes bien tiene contra si una presumpcion 
tan Vehemente que deverá en todo evento prevalecer, mien- 
tras no se patentizen la utilidades, que de lo contrario pue- 
de reportar el Publico = V. S. habrá sin duda, notado, que 
en el Expediente no constan los Títulos de Dominio por 
una Translación Exacta a lexitima posession, que suponen 
asu favor los vecinos sobre el sitio que solicitan, quando 
por otra parte sabemos, que las Riveras de los Rios son 
publicas, y que se hallan destinadas a beneficio del Común, 
en estos términos. ¿En que principio podremos decir que 
se funda su pretensión? La nueva voluntariedad de lla- 
mar suyo aquel Sitio no parece decir ser suficiente, a que 
f. 34 se / varié de un rumbo señalado por unos Inteligentes, que 

nada omitieron, a fin de poner en mayor defensa, Policía y 
utilidad Publica esta parte de la Ciudad = Aunque la nue- 
va Linea Z M desde la Esquina de Elexalde hasta el Ba- 
rrancon, que es el punto Leste mas al rio saliente por el 
ángulo obtuso determina a los particulares vecinos unos 
terrenos, que pueden contemplarse de estimación según el 
aumento, que les presenta desde una Linea Jiasta veinte y 
quatro varas: Dicho aumento és en donde son los Suelos 
de poca consideración para su precio por tenerlo en fondos 



- 199 - 

de sus casas, no qiiadros que se les exiieiideu, conforme se 
separan de la cercanía a la Plaza principal, ser desiíjuales 
Barrancas, y avecindarse a la parte con que mas se estre- 
chan las «grandes crecientes del rio en cuio suelo de edifi- 
carse, deviendo precaverse las ruinas tan reiteradas adver- 
tidas a la parte del Sur de la Keal fortaleza liabrian de 
construirse unos murallones mas profundos que el regular 
nivel del Rio para evitarse los estragos de sus crecientes 
en las casas inmediatas y siguientes al norte del molino por 
lo vaxo de todo aquel piso, pues de no tener tierra, y arena (una rabñca) 
suficiente con que atrincherarse / contra el embate de las f. 34 vta. 
aguas, como hasta el presente ha succedido se experimen- 
tarían en esta otra parte de la Ciudad nuevos, y sensibles 
destrozos de edificios de no repararse del modo expresado, 
con cuyos costos de obra pareciendo no omitibles al zelo 
del Go\ierno, ni dexarla a la arbitrariedad de cada vecino, 
se hacen en exceso iiias ineptos tales Terrenos para preten- 
der edificarlos aun en consideración a la utilidad que los 
mismos Vecinos se prometen por un concepio poco medi- 
tado de lo que ofrece aquel suelo en la realidad = De la 
primera presentación de los vecinos en que reclama uno 
con la voz de todos la falta de quatro, ó cinco varas en sus 
fondos, y otros sus Cercos, se presentará a la Consideración 
de V. S., que a lo que se encaminan estos és a remover la 
Linea antigua X Z F. no solo tirada con reconocida medi- 
tación, y seguida hasta el Barrancon, y Molino, que se tomó 
por quenta de Su Magestad, para demolerlo enteramente 
sino terminada y continuada hasta el presente, en que para 
abanzarla de el Molino en adelante, solo se tropieza, como 
expresa el Plano, con una moderna cerca de Corral de 
veynte varas del Sargento mayor de esta Plaza el Teniente 
coronel / D.° Pasqual Ibañez, a la que cargando unas f. 35 

medias aguas, siguen hasta tropezar con la calle unos cer- 
cos de poca estimación que han andado errantes en anhelo 
de uso para determinar una equiboca Propriedad: Succe- 
sivamente con una Quadra libre entra esta Linea hasta la 
Casita ynmediata al rembú pequeño, cortando en i)oca 
parte otros cercos, que el rio vá designando su limite por 
lo mas vaxo de todo aquel Suelo, en que cargan, y seguirán 
las reventazones de las crecientes al paso que sus Ímpetus 
se han sugetado a la parte del Sur con las útiles y costosas 



— 200 — 

Estocadíís = Las vavia.s veces que so luin medido, y reco- 
nocido este tereno para satisfacer cu rapl idamente el Infor- 
me que V. S. lia de producir el Superior Govierno sobre 
solidos princi])ios de providad. é ínteres publico, há puesto 
en espectativa de mayor extensión en sus presidios a sd^u- 
nos de dhos ^'ecinos contemplándose. Dueños de un fondo, 
que entienden a su arbitrio, y hasta la lengua del agua se- 
gjun enuncia el Capitán do Ingenieros D." Joachin de jMos- 
queyra, pero aun quando apareciese alguno de estos títulos 
de propriedad con clausulas asi terminantes no parece de- 
ven ser do i'ocomendacion, resjiecto a que nadie pudo ba- 
(una rubrica) Ibirso autorizado i)ara. hacer Traspaso, ó venta de unos 
f. o5 vta. ToiTo / nos los 111 as yermos por Decenas de años de Riveras 
del rio sin limites ciertos, y en que el Key, y el Bien publico 
devia segregar lo necesario a sus primeros, y recomendables 
objetos = Por el monos gravamen de aquel Vecindario al 
mismo tiempo que por la común utilidad para la formación . 
de la linea X Z F tiene la Keal Hacienda y cuerpo de Y. S. 
con anticipación subsanado los perjuicios que parecieron 
atendibles remunerando con otros Terrenosa los que con este 
Plan se perjudicaban, abonando en dinero y de otros modos 
las demoliciones, que so conceptuaron precisas al Governar 
estas Provincias el Exmo Señor D." francisco de IJucareli 
en cuyo Tiempo ya so percivio la necesidad de desmontar 
estas Barrancas, Derruuibaderos, Escondrijos, y Cercos 
eu esta tan inmediata parto de la ( 'iudad, redundando do 
ello los beneficios indisputables, de que ha disfrutado el 
Piildico de facilitarlo una vajada espaciosa, en que con 
rectitud y comodidad entran ])or el vajo «mi esta capital 
la mayor parle do los abastos do ella en todo tiempo con 
carruajes de (uiartas de Bueyes que hoy se han aumentado 
excesivamente como os bien constante, pues principalmente 
en verano agregándose las muchas Carretas, que condu- 
cen lr„s frutas, no se reconoce calle, que lo sojjortase, aun 
f .}(; <I^^ / íindo so usase do la nueva que detalla el Plano, si no 

en notable perjuicio do sus transeúntes, y moradores = Una 
do las miras principales, que condujo a la determinación 
del desmonte del Barrancon y jNíolino, fué doxar los fuegos 
eu blanco del valuarte del norte que mira al líio de la Real 
fortaleza descubiertos, a cuyo fin se indegnizó a los tene- 
doT'os del suelo hasta llegar por la Real Hacienda a pagarse 



- 201 - 

el ruinoso Molino que fué 'le d.° Ajíustiii (iailias paia <!«'- 
molerlo en mil doscientos setenta pesos. De el ya no existen 
sino vestij^ios, que saliendo con notable deformidad acia el 
Rio por no haverse perfeccionado la obra de toda la linea, 
demostrándolo completamente con el perjudicial Barran- 
con que lo sobstiene cubren aun las vistas a la Real forta- 
leza de mucha parte de una rivera, que recomienda ser liber- 
tad. Hoy se interesa en mi dictamen de mas de los Re- 
conocimientos heclios por el Ingeniero D.° Bartolomé de 
Hobel, y el Theniente Coronel de Artilleria D.° Vicente de 
Reina de orden del Exmo Señor d.° francisco de Bucareli ; 
el que con el Ángulo Z M en un fuego preciso es mayor 
el embarazo, pues quanto mas descubra rectamente el ca- (una rúbrica) 
ñon tanto mas conducente / és al respecto «leí Real Fuei- f. :w> vta. 
te, y resguardo por aquella parte no dudando nadie ser 
el parage mas cercano al corazón de la Ciudad en donde 
hay más profundidad, y por consiguiente, que de ata- 
carla por este lado alguu enemigo no podia estar en mejor 
proporción do introducirse en el Seno de ella con mas pron- 
titud, y sin el riesgo, que ofrece un desembarco distante 
del punto, que se apetece, en que es preciso sobstener una 
retirada, y exponerse a que se le dispute por mucho Ter- 
mino el Terreno = Con el desmonte del molino. Barran- 
con, y demás que le siguen, y algunos escombros que se agre- 
guen de los de la Ciudad estendidos oportunamente se ten- 
drá un terraplén, que al mismo tiempo, que levante aque- 
llos pisos vaxos hará una Trinchera contra las mismas 
aguas en mas resguardo de los edificios, que en lo subce- 
sivo se construian, la elevación dha hará igualmente menos 
sensibles las vajadas que vienen del Oeste, que deven arran- 
carse desde el principio de la calle, y quedará el camino 
publico del vaxo mas estendido, y practicable aun en los 
temporales, que lo han estrechado tan visiblemente sobre 
las Immediaciones al Barco y 3Iolino = Prescindiendo aun 
del impor / tante objeto, que tubo presente en la primera f ;;7 

delincación, y es el que la Rivera del Rio en este quede ente- 
ramente descubierta y sin embarazo del cañón de la Real 
Fortaleza, faltaron otros fundamentos que dexan indispu- 
table al parecer mi modo de pensar. La hermozura que re- 
sultará que también és recomendable entre las Institu- 
ciones Políticas exita apresentar al l)eneficio publico un 



— 202 — 

adorno bastante principal no solo en la continuación de una 
linea antigua, que sigue la general plantación de la ciudad, 
sino asi mismo que la ampliación tenida hoy hasta el Ba- 
rrancon, y Molino costado este, dilatará igualmente el Sue- 
lo dándose un ámbito y lugar bastante para un paseo, que 
será mas apreciable por su Elevación y colocación segura 
de asientos, que en lo bajo de la tosca viva, y en doiuh^ no 
padezca los destrozos de que al presente acusa de los con- 
tinuos contrastes de las aguas, ofreciendo la mayor recti- 
tud, y extensión de vista un golpe de Uniformidad agra- 
dable, que en caso de admitir alguna corta Arboleda, que 
(una rúbrica) ^^jj algun evento pudiese ser perjudicial a la Fortaleza, 
seria muy fácil abatir su follage, ó toda ella, lo que no po- 
f. 37 vta. dria hacerse / sino con notables perjuicios en la linea 
obtusa Z M, llegándose a ocupar de edificios = Aunque pa- 
rezca a algunos de poco momento este discurso, a primera 
vista V. S. conocerá que no deve ser del ultimo cuidado el 
objeto de un Paseo seguro de inundaciones en un Pueblo 
3^a Capital de un extenso Virreynato, y que en efecto ha- 
ciendo una de las mayores Ciudades del continente, carece 
sobre manera de tan principal clase de adorno común a 
otras de inferior orden y menos Populación que sirva 
de diversión inocente a los ánimos de sus Vecinos, y habi- 
tantes. El parage indicado es único mas proporcionado 
a esta atención por lo inmediato a lo principal de la Ciu- 
dad, pudiendo acudirse á los diversos fines de transito 
cómodo para los carruages, y Paseo publico, que al pre- 
sente no es mas delicioso de lo que ofrece la naturaleza 
de su suelo, se j)uede adelantar a pocos costos con la mano 
activa, y benéfica del Superior Govierno, y dándose (aun 
vendido) lo que poco servirá a diez Vecinos, se deprimen 
las Servidumbres, que yá en lo principal del Terreno dis- 
fruta el Publico en muchos años y se desaparecen todas 
f. 3S las demás Ideas de publica beneficencia, a que / V. S. tiene 

por sus encargos, que cooperar. Resultando para mi de 
el de este Informe que se me ordena, bien enterado de la 
situación del terreno á que se contrahe, que la Linea anti- 
gua X Z F, és de necesidad hoy mas que quando se prin- 
cipió, y determinó en el Govierno del Exmo Señor D.° 
Francisco de Bucareli el año de mil setecientos sesenta y 
ocho, de cuyo tiempo acá como es patente se há el Rio por 



- 203 - 

esia parte ílel BaiTüiicou iaui*> iiiLiudiicidij jíoniut- con 
seguil-la del Desmonte del ^lolino v IJarrancon, que se 
hace indispensable en este caso, resulta mayor respecto y 
fuerza a la Real Fortaleza, y por las mayores ventajas de 
espectativa y efectivas, que recive hoy el Común de la 
continuación de ella, sobre que en el concepto de quedar 
manifestada la corta Utilidad que pueden parcivir los Ve- 
cinos con el Terreno, que les adjudica la nueva Linea al 
mismo Tiempo, que son evidentes los graves perjuicios, que 
en tal caso sufrirá el servicio del Rey, y del Publico, V. S. 
atendiéndolos en su consideración estimará lo que sea 
mas conveniente. / Buenos Aires y Septiembre diez y ocho (^^^^ rúbrica» 
de mil setecientos noventa í= Miguel de Azciienaga = otro 

Los Diputados nombrados por este 3Iiiy Ilustre Cavildo / f :n «- , 
para la Inspección y Reconocimiento de la Linea, que de- 
van seguir con sus edificios los vecinos situados en la Ba- 
rranca del Rio, que cahe á la parte del Norte de la forta- 
leza dicen : Que si con la elección de una de las Tres, que se 
manifiestan en el Plano últimamente formado por el Señor 
Brigadier D.° José Custodio de Sá, é Faria, se ha de con- 
sultar la perpetuidad, mayor hermosura, dirección y espa- 
ciosidad del camino, y entrada publica que se ha proporcio- 
nado en este parage con imponderable utilidad de todo el 
vecindario, y su comercio, no es dudable, que deve seguirse 
la linea antigua que se designa en dho Plano con las Letras 
X. Z. F. aun quando se prescindiese de otro objeto no menos 
recomendable, qual és la mayor Libertad, en que queda de 
este modo el fuego de la Artillería por esta parte que es por 
donde mas probablemente puede recelarse aígun desembar- 
co, según que mas por menor se demuestra en el anteceden- 
te Informe, que a mayor abundamiento reproducen los Di- 
putados, para que en su vista se haga por Y. S. el que se 
ordena por el Exmo Señor en los términos, que estime mas 
conveniente. Buenos Ayres y Noviembre quince de / mil ,- -r» 

setecientos noventa = />.'*'' José Luis Cahral = Manuel d-cl 
Cerro Saenz =^ 

Buenos Ayres y febrero nueve de mil setecientos no- ,^ 

venta y uno = Dése vista al Señor Sindico Procurador 
General = hay una rúbrica. 

Muy Ilustre Cavildo, Justicia, y Regimiento = El Sin- j^^^ „ ^^j 
dico Pror General en xdsta de este Expediente dice: Que síndico Pror. 



- •20i — 

lo qne liú expuesto y demostrado por el Seuor Briiíadier 
D.° José Custodio de Sa y Faria en su mismo Informe 
conceptúa que é8 lo que V. S. deve adoptar y representarlo 
al Superior Govierno para que mereciendo su aprovaciou 
se procedíicon toda brevedad a la Ejecución = Las razones 
en que este Cavallero Ingeniero apoya su dictamen son 
tan ciertas y convincentes que no necesitan de otra ave- 
riguación, que su propio reflexivo examen para conocerlo 
pues que conciliando el beneficio publico con el particular 
do los Duefios de los Terrenos, proporciona la consecu- 
ción de uno y otro de un modo equitativo, y prudente 
tal qual V. 8., que es igualmente interesado en los dos 
(una rubrica) p,,(]j;^i apetecer = Se ha hecho Dueños, por que aquellos 
f. 39 vta. Terrenos realmente los tenian, y quando / se trata de 
desmembrarles alguna porción es suficiente a presumirlo, 
el (pie poséiaii lo misnu) do ([ue se les priva, para no po- 
derse hacer h^üalmonte sin cometer despojo en cuyo caso 
sin necesidad de exhivir los títulos tenian el derecho de 
la restitución de la Posession, aunque fuese la ('osa age- 
na = Esta posivsion no se los puede sin delito contextar. 
por haver estado ala vista do todos, que la extendían desdo 
immemorial tioui])o adelante de la Linea que hoy le parece 
al cavallero Ingeniero deverse fixar como que los edificios. 
Huertas, y Arlxdedas, que estaban, y aun algunos existen, 
se hallaban en mucha ])arte del que hoy se premedita 
franquear el camino, y de que pocos anos á esta ])arte 
se les despojo, y cuyo exceso reprovado por todos ])rodujo 
á los Culpantí^s los sensibles efectos, que por su honor 
mantendi-emos ahogados en el Silencio, siendo suficiente 
considoi-ar, que so dis^mso compensarlos algo do lo que 
so intenta, quitarles, para ccmcluir, que se los reputaba, 
quando no dueños, poseedores Lexitimos — La Anchura 
do esta Vajada al Kio, y su dirección, no solo no está juii- 
^- ^'^ dica, ni gubernativamente determinada, sino que / ni aun 

so h(\ declarado si és conveniente y preciso "1 que so haga. 
La Iví^al cédula ex])edida de resultas de ostcf i)royecto, y 
des])ojo exavrupto, que se hizo, prescrive que so examine 
uno. y oti'O, y concluyo en que si fuere indispensable la 
vajada so ])ague a los Dueños del Terreno su Aalor: Y si 
nos hallamos en estas circunstancias, como podremos do- 
xai- <1(^ conocer que hasta ahora no hay ningún derecho 



- 207) - 

decidido para disponer aibitr;iiiaiiiente «le lo ageno y mas 
sin pagarlo, como en este caso orclena Su ^íaííestad. = Kl 
Procnrador Tiene alcanzado, y los Vecinos lo indican. 
que renuncian su derecho al Terreno, que se les tome 
para el Camino Trazado por el señor lírijradier D."" José 
Custodio, sin demandar un medio real. Si esta generosa 
Oferta no se les adniite tendrá V, S, que pajrar de sus 
Proprios el inte^-o valor de los Terrenos, y antes allanar 
lo que la Real Cédula dispone dere proceder. En cuyo 
caso el Pror Sindico Oeneral protexta el desemlwlso, como 
hecho sin necesidad, y en perjuicio de otras mas privile- 
iriadas atenciones = Conoce el Procurador Sindico, que ' »"» rúbrica » 
seria mejor, que los edificios / sobre la liarranca se quita- f. 40 vta. 
sen por que en su luíiar se podría formar una Alameda 
A'istosa con calle recta al rio desde la lieal fortaleza. ¿Pero 
quien promete pagar el valor? Y quien el que funda acer- 
tadamente, que en el estado en que estamos se suple de- 
masiadamente la realización de la Abijada con que sea en 
parte su Linea curba? Solo admiro que el proyecto de los 
que no se acomoden a adoptar el arreglado del Señor Bri- 
gadier, lo limiten a la parte del Norte quando en la del 
Sur havia mas necesidad. = Después de esto el Procura- 
dor Sindico general no considera necesario tratar de si 
imi)iden, o no los edificios el Tiro del Cañón del fuerte, 
por que quando este no se hallava como se halla en estado 
<le no ])oder hacer una descarga, quií^i ha imagina<lo. que 
este fuerte és la defensa de la Ciudad? Hubo quien lo di- 
jere, pero fué para apropiarse terrenos, y materiales, que 
trasladados a sus manos no impedían al tiro de cañón. 
Saben todos esta Cávala, de que se V. S. ó entonces, y 
no és menester recordarla, concluyendo en que el dicta- 
men del Pror Sindico es el que contiene el Exordio / de ^ 4^ 
esta Kepreseutacion, sobre que V. E. deliberará lo mas 
oportuno. Buenos Ayres dos de Marzo de mil setecientos 
noventa y uno = Manuel Antonio Mames. 

Excelentísimo Señor = Los Dueños de los terrenos de Pedim." 
la Barranca de la parte del norte de la Real fortaleza en 
el Expedienta sobre sus Limites para formación de la Ala- 
meda ante V. Ex.* con su mayor respecto dicen : Que su 
solicitud pasó a Informe al Ilustre Cavildo hace cerca de 
tres años; Este lo pidió al Sindico Procurador, quien la 



(lina rúbrica) 
f. 41 vta. 



- 206 — 

evaqiió, pero aquel nada ha resuelto y pues la considera- 
ble demora, con que procede califica, que no considera 
proficuo al Publico el Beneficio que le proporcionaban los 
Suplicantes y que en este caso le és permitido retener lo 
que prometieron, ó de darlo que se les satisfaga como 
dispone la Beal Cédula expedida al asunto, ocurren a la 
integridad de Y. Ex.^ para que sirva mandar, que dlio 
Ilustre Cavildo debuelva el Expediente en el dia a efecto 
de poder los Suplicantes disponer de su Terreno, como le 
parezca por no ser justo que ademas de su generosidad en 
ceder / Parte sin ínteres a beneficio común se haia de 
privarle de el, ó a los Exponentes con la inacción por parte 
de quien parecía estaba obligado a propender con activi- 
dad a su logro. Por tanto = A V. Ex.'' suplican se sirvan 
proveer como vá expresado que és justicia &,'' = 

Fasqual Ihañez = Alfonso Sofoca — Juan 
González = D." Incs de Chauri = A ruego 
por José Homero por no saber firmar Juan 
de San Pedro Lorente = Bartolomé Gon- 
zález = Florencio Moreyra = Pedro Na- 
vas = Francisco Salvio Marull = Fausti- 
no Ortiz = Francisco de Mata y Biista- 
mante. 



D. 



Informe 

(una rúbrica) 
f. 42 vta. 



Buenos ayres veinte y nueve de Abril de mil setecientos 
noventa y uno = Pásese esta Instancia al Ilustre Cavildo 
de esta Ciudad, para que a la mayor brevedad evaque el 
Informe que se expresa con debolucion del Expediente = 
rubrica de Su Ex."" = Basavilbaso = Almagro. 

Exmo Señor = El Cavildo, Justicia, y Beximiento de 
esta Capital en vista de este Expediente promovido por 
algunos A^ecinos, que tienen sus Posesiones en las Barran- 
cas del Rio de esta Ciudad del / lado del Norte de la Real 
fortaleza para que se señale una linea hasta donde poderse 
estender por el vaxo del Rio, sin perjuicio de sus Intereses 
dice : Que estando el Expediente desnudo de los documentos 
con que devian apoyar sus acciones los que subscriA^en, no 
se les puede graduar por lexitimos Dueños, y si por noto- 
riedad no se les disputa a los situados en las Barrancas es 
hecho negado, que su propiedad se estienda á mas que sus 



- 207 - 

eminencias, como punto termino de la Lengua del agua 
hasta donde suele hacerse expresión en los titulos, y vaxo 
de cuyo errado concepto quieren apropiarse Particulares 
lo que es, y deve ser de uso común =. Sobre la inteligencia 
de estos principios, y conociendo la necesidad que havia 
deun camino alto, que al mismo tiempo que sirviese de 
introducirse los menesteres fuese para recreación, y Paseo, 
há querido el Govierno hace mucho tiempo se formase el 
que designa la Linea X Z P señalada en el Plan, que pun- 
tualizó, y estendiendo el Señor Brigadier I).'' Custodio de 
Sá y Faria, lo qual no se ha efectuado por la oposición de 
unos Vecinos, que deviendo reflexionar las ventajius, qn<' 
se le / siguen de realizarse, quieren lo contrario, siendo f.43 

contante, que puestos los terrenos en buen orden, y arreglo, 
se valorizan, y lo poco en esta conformidad vale mas que lo 
mucho desgreñado, y con tan feo aspecto como el que mi- 
nistra su Estado actual = El cavildo, pues, penetrado del 
cumplimiento de su obligación hace presente a V. Ex.^ la 
necesidad que hoy mas que nunca hay de que se verifique la 
extensión del camino, q/ designa la indicada Linea X Z F 
apoyando en todas sus partes el Informe de foxas treynta 
\ nueve de d.° ^liguel Azcuenaga, y de sus subcesores en el 
Reconocimiento del terreno el D.""" D.° José Luis Cabral, 
y d."" Manuel del Cerro Saenz, como cosa la mas agradable 
y justa, y en que se interesan todos los moradores de esta 
Capital cuyo carácter exige razgo de Policía como Matriz 
que deve servir de modelo a las demás Poblaciones y el 
tolerarse un aspecto tan feo, como el que se presenta a la 
vista con el Barrancon, que sale al lado del Este, y la cur- 
badura de la linea X Z M, seria una condescendencia, que (una rubrica) 
llenaría de oprobio la memoria / de la época de su exten- f 4-' ^ t^^- 
aion. en los Sugetos que de cualquier modo interviniesen = 
El Individuo a quien solo se les tenga alguna acción al te- 
rreno que posee y que ha de cortar la linea es el sargento 
mayor de la Plaza d."" Pasqual Ibañez, por estar Situado 
en lo alto de las Barrancas, con cuyo conocimiento esperan- 
do de su bien acreditado celo por el de esta ciudad se haga 
oposición, nos ofrecemos los que subscrivimos a levantarle 
una parte segura desde los cimientos hasta la altura que 
tiene la del corral en la actualidad en atención a lo exiguo 
de los Propios de esta Ciudad a fin de que removido este 



— 208 — 

imiXHliiiu'iito se efectué lo que vá diclio. y (if^ lo que este- 
Cavildo ])uede exponer en virtud del ^Superior Orden de 
V. Ex.'' Sala C apitular de Buenos ayres veynte y quatro de 
Mayo de mil setecientos noventa y uno = Exmo Señor = 
HnnfHKjo úc ^uaredra = Jone Mdriincz <le lio- = .Martin 
da ' 



N." 24. — Domingo Pasos sobre cobro de importe de Postes que se 
le embargaron para ponerse en las veredas de las caisadas de las 
calles &." 

(20 de Agosto do ITSÍ») 

Ex.""" Sor. Virrey 

f. 1 / Domingo Pasos becino de esta Ciudad hace pres.'' á V. E. 

con el debido i^espeto q.'' ha tiempo de quatro, í'i cinco anos 
^■jidk.'iTSO.'^'' Q-' P-' disposif-"" del S.°' D." Fran.'" de Paula Sauz se man- 
i:i Cap." D." daron arreglar las beredas de las Calles comisionando p." 
joaqinn ^^^- q\\q ^i Cap." dc Ingenieros D." Joaquín de Mosqueyra, y 
ga del Exped." como Sucediese q."" los lefios p." Postes escaseaban en acpiel 
(y se meiuioua ^ ^^ ^1 e Qp^i^j^ ^^q maudarou embargar los q."" algu- 

seie ofresca y nos beciuos teníamos aco])iados p." nuestro tragin, y en- 

paresca n^Ux ^^.^ ellos fui yo couipreendido sin embargo de hallarme au- 

(uua rubrica) seute habiéndose embargado cierto numero de ellos q." me 

Torres, portcnecíau, y se hallaban en poder de D." Lorenzo ^los- 

queyra á quien sele dio resguardo ])()]• un Cari)iiitero De- 

putado al efecto. 

A mi i-egreso á esta Capital acudi al S.'"" Tntendímte con 
un memorial en q,'' acompañe dho resguardo p.'' q.' se Sir- 
viese nmiidarme hacer efectivo pago, y decretó su Señoría 
q.'^ informase el dho Ingeniero director áquien se ])asaron 
los documentos este Caballero nunca ebacuo el informe 
pero habiéndome ofrecido hacerme pago efectivam.*" dio 
f. 1 vta. algunas libranzas q.'^ deben constar / de recibos dados á mi 
nombre pero nunca he podido conseguir el Total reyntegi'o 
de mi haber q.*^ p."" su cortedad no sufre el costo de deligen- 
cias judiciales, y ya lo hubiera ai)andonado á no mediar 
mi escacez. y la confianza de q.'^ la justificación de V. E. 



1 Kl origiiiül está trunco. — ^V. dv ln I>J. 



- 209 - 

me hará reyntegi'ár tan legitimo crédito, y Por tanto = 

A V. Ex,* Suplico se sirva mandar q/ el expresado In- 
geniero D." Joaquín Mosqueyra instruya la sobre dicha 
cuenta p.* q.' se me satisfaga el Saldo resultativo, y en ello 
recivire merced. 

Domingo Pasos. 



Ex.""" Señor. 

En ovetleeim.^" del Sup."' decreto de X. E. q.* antecede 
devo exponer q." es cierto q.^ al Suplicante Domingo Pasos 
sele deve oy la cantidad de ciento nuebe pesos y cinco rr.' 
corrientes por resto de otra mayor á q.' ascendió el importe 
de tres partidas de postes empleados en la compostura délas 
Calles el año de 1784,, q.^ se le ocuparon por el Gov.°"* en 
la éscases de ellos q.' huvo para distribuirlos no solo en las 
veredas de Posesiones insolventes, sino también en quales- 
quiera otras de Vecinos q.^ no hallando donde surtirse acu- 
dian al Gov."" como consta; y por q." el Pueblo se quejaba 
de q.' algunos Vendedores de esta especie aprovechando la 
ocasión hacian pagarlos con exorbitancia sobre q.' tubo el 
Gov.°° por conveniente publicar en un Vando las reglas q.* 
estimó justas para la venta de estos y demás materiales. 
Fué nombrado el Mro Carpintero Pedro Pablo de Guevara 
para reconocer las clases de postes q." se vendían en la 
Ciudad é informar sobre sus justos valores y también para 
Depositario de las cantidades de ellos q.' el Gov.°° ocupase 
con objeto á dhas distribuciones ó por algún otro principio. 
\ en cuya virtud se pusieron á cargo del referido Carpintero 
las tres cantidades de postes pertenecientes ál Suplicante 
como aparece de los docum.*^"' n.° 1.° y n.° 2 q.* á las superio- 
res manos de V. E. acompaño. 

Assi mismo es cierto q.* hallándose Pasos á la saxon fuera 
de esta Ciudad recurrió en su buelta á ella al S."'" Gov."' 
Int.** con semejante memorial q.^ decretado á q.^ Yo infor- 
mase fué necesario para ello no solo liquidar los haveres 
pertenecientes á Pasos por sus tres Partidas de Postes, sino 
también ordenar la corresiK)ndiente manifestación de las 
Casas ó Vecinos en q.^ se huviesen distribuido hasta en- 
tonces aauellos, y los q.^ aun se hallaban existentes á cargo 

PiKL. Sf.< . HrsT. -T. IX U 



f. 2 



- 210 - 

go del referido Carpintero; y como por medio de varios 
Diputados Comisarios se liu viese liecho distribución de al- 
gún numero de ellos también fué necesaria la concurren- 
cia de todos i)ara disponer con los convenientes principios 
la recaudación de los importes respectivos. En este estado 
ocurrió a mi el D." D." jManuel de Labarden en anuencia 
con Pasos á tomar conocim.*^ de esta dependencia, y se- 
guirla en su ausencia, / para cuyo efecto se sirvió mandar- 
me el S.°^ Gov.*"^ Int.*^ instruyese á Labarden de ello como 
se verificó, y ausente yá Passos de esta Ciudad continua el 
mismo Labarden las diligencias avistándose con el Carpin- 
tero, Diputados y Vecinos q.*" en ello tuvieron parte fran- 
queándose al efecto los papeles y noticias de su condu- 
cencia. 

Al fin principió á recivir dlio D.""^ Labai*den como Apode- 
rado de Pasos algunos pesos q.^ por su recivo n.° 3„ q." 
íicompafío á las superiores manos de V. E. conste fueron 
diez y seis corrientes con dos rr.^, y dio también por reci- 
vidos en manos del Mro Salbador Molina otros veinte y 
dos pesos. Formó el mismo Labarden el extracto de cuen- 
ta q.® con el numero 4„ acompaño á las superiores ma- 
nos de V. E. y q.^ dejó en las mias entonces jíara q.* hi- 
ciese presente, y manifiesta al S.'*'' Gov.°'^ íut."" la distri- 
bución y adeudam.*'* de los valores q.^ resultaron á com- 
pletar el haver de Pasos; y respecto q.* las ocho canti- 
dades q.* forman los setenta y dos p.^ y nn rr.' figura- 
dos eran adeudadas por Sugetos q.^ se decian insolven- 
tes, no estando calificados tales, por los medios de cos- 
tumbre, mandó Su Señoría q.® pasase un Cabo déla Partida 
de Asamblea á intimarles sus respectivos pagos, ó q.^ ins- 
truyesen su alegada insolvencia. Por lo q.*" hace á los seis p.' 
quatro rr.^ señalados en la qta á Posadas : Los tres con dos 
al Convento de la Merced ; y los veinte y siete con seis al 
Mro Guebara quedó el D.*^ Labarden en q.*" eran pagos co- 
rrientes, y quedaria divierta toda la deuda de Pasos. En 
este estado yá sea por q.*' las ocupaciones del D.°'' Labarden, 
las mias entonces, y las repetidas ausencias de Pasos no 
hacian executiva la expedición de esta materia vino á que- 
dar ella no solo postergada, sino también olvidada tal vez 
pues ni á la Partida del S."^ Int.*^ huvo alguno q.^ la recor- 
dase para su conclusión. 



- 211 - 

Eü poder del Carpintero Guebara se encuentra oy la 
papeleta q." á las superiores manos de V. E. acompaño con 
el n." 5„ perteneciente á los postes del Convento de la Mer- 
ced q." dho Carpintero hubo de cobrar, y como tampoco le 
agitaron por ello se contento con tener calificada su entrega 
como en ella consta. Assi mismo en manos de D." Josef 
Posadas Diputado Comisario se halla oy la otra papeleta 
q.* con el n.° 6., paso á las superiores de V. E. y en donde 
él mismo acredita se emplearon los postes q/" refiere en la 
Casa de D.'' Serafina Soria y Medrano acreditada por insol- 
vente, pero q/ su importe no se acudió á cobrar del fondo 
destinado á estas necesidades por no haver recurrido quan- 
do sele hicieron los demás pagos. 

Desuerte q/ en el presente estado de esta dependencia / f- 2 vta. 
parece q.' solo puede restar el mandarse satisfacer de dho 
Fondo setenta y ocho pesos con cinco rr.' q."* por una parte 
como está figurado en el n.° 4„ corresponden á Insolvencias, 
y por otra parte los once p." tres rr.' q.® deven ser abona- 
bles ál referido Carpintero por sus manufacturas, y condu- 
ciones indicadas en los dos renglones deque proceden en 
dho n." á„. Pero la Superioridad de V. E. se dignará deter- 
minar como mas fuere, de su superior agrado, no quedán- 
dome más q." esponer en la materia, solo si q.' el memorial 
q.^ el Suplicante cita presentó en aquel tiempo con los de- 
mas papeles, y q.^ V. E. se digna mandarme exivir no pa- 
rece como manifiesta la ultima respuesta del dia de ayer 
dada por el D.*"^ Labarden en cuyo poder paró en aquel 
tiempo este y los demás papeles q.° en la materia pertene- 
cían á Pasos de quien era Apoderado, ó encargado de este 
cobro. Buenos A y res 20 de Agosto de 1789. 

Exmo S." 

Joaquín Ant." de Mosquera. 



Digo yo el avajo firmado. Como es verdad aver tomado f. 3 

en tres Partidas noventa y un Postes Para Calsadas al 
Precio de 13 rr.' Cada uno de Casa de Mro. Lorenso Mos- 
queyra Pertenecientes á Domingo de Pasos Por oden del 



212 



S/ yngeniero Como Mro. Comisionado Para helio y Por no 
haver satisfecho Dinero aningunas délas Partes. 
Doy este en B/ Ay/ á 17 de Julio de 1784 a/ 

Pedro P. Bloget. 



N.°2 



(f. 3 vta. en 

blanco) 

f. 4 



Domingo Pasos p/ nobenta y un postes tomados en tres 
partidas de orden del S/ Ingeniero, p/ composición de 
calles, a razón de trece reales, cada uno, como todo aparece 
de recibo del Mro de Carpintería Pedro Pablo Guevara, 
fho en 17 de Julio de 1784 Ha de haber. 



Bnenos ayres 5„ de Sept.''"= de 1785,, 



P.°" Re.* 

117,,=: 7 = 

Domingo Pasos. 



(f. 4 vta. en 

blanco) 

f. 5 



N.° 3 



Recibi de Antonio Rodrigues diez, y seis p.** dos reales 
pertenec.'^ a Domingo Pasos p.' la cuenta desús Postes q.* 
meha remitido el Director de obras publicas, como a en- 
cargado del dho Pasos p.* esta cobranza. Buenos ayres 14 
de Nob.'^ de 1785. 



Son 16 p." 2 rJ 



Man.^ de Lavarden. 



N.°4 



(f. 5 vta. en Se deben a Domingo Pasos nobenta y un postes a razón 

biano)) ^Q trece reales q.* hacen ciento quar.** y siete p.°® siete 

reales Ha de haber=147=7 



P.' cuyo pago tiene recibidos el D."^ 

Lavarden 16 = 2 

Itt, en poder del Mro Salvador Molina 22 — 
Ademas librará el S."'^ Ingeniero con- . . 



- 213 - 

tía el fondo el importe délas par- . . 
tidas siguientes, 

L." deben D/ Jplia Lubones 7 = 4 72 — 1 

Itt D.^ Juana la Malajnieña 12 = 

Itt D/ Juana Sánchez 7 — 4 

Itt D.° Alexandro Muñoz. . 6 = 

Itt D." Jpha Güero Busta- 
m> 15 = 1 

Itt D.» Jpha Sara vi a 3 = 78 = 5 

Itt D.° Jph Rivera 14 := 4 

Itt D/ Maria Ant.* Burges 6 = 4 

Itt. con lo q.'' debe Posadas ,, 6 = 1 

Itt con lo q.* debe el conv.^ de la Mer- 
ced ,,3 = 2 

Itt con lo q." debe el Mro Guebara . . . „27 = 6 



147 = 7 



Nota q/ a favor de Guebara se deben 
librar contra el fondo seis p.*" qua- 
tro reales y medio de veintiún pos- 
tes de algarrobo p/ compostura de 
los postes de las insolventes 6 = 4 X 

Itt compostura j conducción de tre- 
ce postes de ñandubay a tres reales. 4=7 

Itt debe cargarse a los dos postes 

déla Merced „ — 6 



12 = 1 Vo 



147 



11 — 3 



Ademas de esto Casero y Llórente deben satisfacer la 
compostura, y acarreo de los suyos a favor de Guebara. 

It. q.* los 6 p.' 4 r.' de Posadas deben pagarse del fondo 
p."" insolvencia de D.' Serafina Soria y Medrano, a quien se 
repartieron p."^ Posadas. 

N.»5 

Señor D.° Pedro Pablo Ibarra. Sirvase Vm entregar tres (f. 6 vta. en 
postes por cuenta déla RR. C. del conv.'° de nra Señora de bianw) 



f. 7 vta. 



— 214 - 

mercedes que deven servir para la Vereda délos dos Cuarto 
enque viven D.^ Thadea Sevilla, y D." José Camareíio Calle 
de S.° José Al Norte. 

Buen.» Ay.» 10 de Julio de 17S(>. 

Juan Bau Másela. 

Se abonaran estos tres postes por cuenta del Conv/° en 
qualquier tiempo quese reclame porsu importe. En B.^ Ay." 
en 15 de Julio de 86. 

Fray Juan Rio ja Vega. 

Con." 



N." 6 

f- '^ Señor D." Pedro Pablo Ibarra. Sirvase Vm entregar al 

Carretillero dador de este quatro postes de Vereda para 
D."" José Posadas de quien recivira Vm el recivo para su 
pago. Bue." Ay." 4 de Julio de 1786. 

Juan Bau Másela. 

f. 8 vta. / Los Postes que Constan Ala buelta se emplearon enla 

bereda déla Cassa de D.* Serafina Soria y Medrano &a. 

Josef Posadas. 

f_ 9 / Agosto 19/89. , 

Amigo y S."^ salud : no hay q.^ cansarse : He rebuelto mis 
mamotretos, y no parece la tal representación de Pasos: 
ella era inútil después de el ajuste q.^ quedo en poder de 
Vm. pero si importa tanto su hallazgo diga Ym. q.' yo la he 
perdido, y Pasos no lo llebará á mal. 

P."" lo q.* toca a los 22 p.°' recibidos de Salvador Molina 
están entregados a Pasos, lo mismo q.'' otros 1 6„ q.** deben 
constar de recibo mió q.^ mas? Dios gue a Vm. 

Lavar den. 

I Buenos Ayrea 29 de Agosto 1789. 
(f. 9 vta. en 

blanco) pqj, jg^ Secretaria del cargo de D.° Juan Andrés de Arro- 

yo se agregarán los antecedentes q.'' puedan conducir al 



— 215 ~ 

mas completo conocimiento del asunto, respecto liaver ser- 
vido la Secret." del Gov.° de Provincia, y en su falta infor- 
mará á continuac.'' sovre ello ; y evacuado Pásese á la Es- 
criv.^ Mayor á los mismos fines deq.* se agi-eguen los q.' 
existan en ella recojidos del oficio déla de Provincia, ha- 
ciéndose saver ^p/ el Escrivano de diligenc.^ a D.° Manuel 
de Lavarden evacué en la devida forma sre el punto á que 
contexto en ll)„ del corriente en la que aparece. 

una rubrica 

Toldes. 

Excelentísimo Señor. 

En (cumplimiento del precedente superior Decreto de f lo vta. 
V. E. devo informar que, en la / Secretaria demi cargo no 
existen antecedentes que puedan conducir al conocimiento 
del asunto de que trata este Expediente, ni deve haverlos, 
por que el manejo délos negocios de Policía corrió siempre 
al cuidado del Ingeniero D." Joaquín Mosquera. Buenos 
Ayres 31 de Agosto de 1789. 

Exmo S."'" 



Juan Andrés de Arroyo. 



Buenos Ayres 24 de Euero de 1791. 



Dése vista de este expediente á Domingo Pasos. 

(una rubrica) 

Basavilbaso. 

/ Ex.""" S."' 

El D.*"^ D." Manuel de Lavarden ante V. E. con el de- ^^'^^„J„f 
bido acatamiento hace presente que se le ha hecho saber f. n 

un auto, provehido en 29„ de Agosto ultimo por el Ex."" 
S.""" Antecesor de V. E. para que en el expediente que ante 
esta Superintend." gral de Policía pende sobre cobranza 
de ciento y nuebe p.^ cinco r." que se restan á Domingo 
Pasos por importe de unos postes, evacuase en debida for- 
ma sobre el punto, contestado por mi al Ingeniero D.° Joa- 
quin ^Mosquera en carta de 19., del dicho Mes. Este era 



216 - 



Almagro 



f. 11 vta. 



sobre buscar un memorial presentado por dlio Pasos al 
g or j) n pran.''" Paula Sanz, reconviniendo por el pago de 
la total cantidad, que en dha carta expresa el que informa 
haberse Traspapelado mirándole con descuido por ser yá 
inútil después de estar liquidada la cuenta, y cierto el In- 
geniero Director de el adeudo, como confiesa el mismo en 
cuya conseq.* esperaba el que informa q.^ se hubiese hecho 
pago á Pasos del fondo común de estas / obras, no teniendo 
el q.' ver con la Solvencia ó insolvencia de las personas 
aquienes se repartieron sus postes, y que solo se tomó el 
trabaxo de aclarar el informante en obsequio del Ingeniero 
Director, y no de Pasos que con el docum.*" N.° 1„ y contes- 
tación del Carpintero, y demás comisionados tenia expedi- 
to. Baxo stos supuestos, y el de q.^ la presentación de Pa- 
sos, reducida apedir al S.""" Intenden/* q/ les mandase 
satisfacer el importe del docum.*° N.° 1„ que con ella mani- 
festó, y a que proveyó dho S.""" q/ informase el Ingeniero 
Director se ha traspapelado acaso en poder del q.* informa 
lo q.^ con certeza no puede afirmar, no puede evacuar el dho 
punto de otro modo, que reproduciendo el contesto de dha 
su carta como lo hace en Buenos Ayres á 19„ de Enero 
de 1791. 
Ex.™° S."" 

D/ Man.^ de Lavarden. 



f. 12 
12 vta. 

f . 13 



f. 13 vta. 

blanco) 

f. 14 



En Buenos Ayres á veinte / y ocho de Enero de mil 
setecien / tos noventa y uno : Yo el Escrivano notifique el 
antecedente superior Decreto á Domingo Pasos ; doy fe. 

Oahral. 
I « 

Un real 

Sello tercero, un real años de mil setecientos noventa y dos y noventa y 
tres. 

(Hay im escudo). 



Ex."° S." 

Domingo Pasos, Vecino de esta Ciudad En el Expedien- 
te, sobre cobranza de importe de Postes embargados para 
ponerse enlas Veredas délas Calsadas de calles, usando 



-an- 
del traslado que ve. se sirvió conferirme digo : Que por dho 
expediente, aparece comprovado, que de orn del Ingeniero 
n.° Joaquin Mosquera, seme Embargaron en el año de 
ochenta y quatro, el n.° de noventa y un Postes de ñandu- 
bay, que al precio de treze rr/ importan, Ciento quarenta 
y siete p.' procediendo este embargo de orn del Goviemo, 
con el objeto del vien publico, para repartirlos, aprecios 
moderados: Consta también que a esta cuenta, solo he 
recivido por mano de D." Manuel de Labarden, treinta y 
ocho p.^ y dos reales y que por consiguiente, senuí restan. 
Ciento nuebe p.^ Cinco rr.' queno he podido conseguir, sin 
Embargo de Esquisitas diligencias echas por mi, y pormis 
Encargad.^ 

En este Estado, no tengo que esperar mas q.° el Decreto 
del pago, no habiendo sido jamás demi resorte indagar la 
inaveriguable imbersion délos Postes; pues el Goviemo 
que los recivio conla calidad de satisfazerlos ni precio que 
quiso designar, deve satisfazerlos del ramo destinado aello, 
y la averiguas." / desu reparto, solo le conduela para rein- f 14 yta. 
tegrarse. 

Por lo que = 

A vex.* supp.*^ se sirva mandar que del ramo de <Joches, 
y Carretillas, destinado aeste fin seme satisfagan los di- 
chos Ciento, y nuebe pesos, cinco rr.' queseme deven; en 
Justicia &* 

Domingo Pasos. 

H.' A." 14 de Diz." de 1792. 

Existiendo fondos del ramo destinado para pagos de 
igual naturaleza q.® el que repite Domingo Pasos hágasele 
el délos ciento nueve pesos cinco reales q.' demanda y tiene 
acreditado en bastante forma debérsele. 

(una rubrica) 

Basavilhaso = Almagro. 

En dho dia mes, y año notifique el antecedente superior 
Decreto a Domingo Pasos en su persona doy fe 

Cabral. 



- 21. s - 



f. 1.-) 

Pago 10 r.' 



/ * 

Un real 

Sello tercero, un real, años de mil setecientos noventa y dos y noventa 
y tres. 

(Hay nn escudo). 

Buenos Ay." 24 de Enero de 1793. 



Como se pide 
(una rubrica) 



Basavilbaso 



Almagro 



f. 15 vta. 



Exmo S."' 

l'ide pioyid/ D." Domingo Pasos vecino de est-a Ciudad 
en el exped>^ sobre cobranza de pesos precio de postes em- 
bargados p." el Gob.°° para la compostura de Calles, digo 
que por provid." de V. E. de 14 de Dic.*"^^ ultimo se sirvió su 
Sup.""" justificación declarar q.* existiendo fondos del ramo 
destinado p."* pagos de igual naturaleza al q." repito se me 
hiciese el de los ciento nueve p." cinco r.^ que demando, y 
por q.* yo ignoro quien es el encargado de este fondo, y si 
existe ó no se hade servir su Sup.""" Justificación mandar 
p."" el presente Ess.°° se solicite quien ha corrido, ó corre 
con dho ramo, ó en su defecto mandar q.^ de qualquiera 
délos destinados a dha obra publica se haga el expresado 
pago como q." todos se deben contemplar afectos á la in- 
demnización de lo q.^ por pretesto de ella se ha arrancado 
del dominio, y propiedad délos vecinos, y p."" tanto. 

A V. E. sup.*"* se digne mandar q."" el presente Ess.°° de 
Gob."" haga la notificación q.** se expresa ó ponga la razón 
competente p.'' q.*' conste contra q." debe repetirse. Pido 
Justi."^ &." 

Domingo Pasos. 

En dho dia mes, y año notifiqué / el anteced.*^ Sup.""" 
Decr,*° á D.° Dom.° Pasos doy fe. 

Cabnü. 



i. 16 



En Buenos Ayres á nuebe / de Agosto de mil setecientos 
nobenta y quatro notifiqué los antecedentes Superiores De- 
cretos de catorce de Diciembre de mil ochocientos noventa 
y dos, y~veinte y quatro de Enero de mil setecientos noven- 
ta V tres á D." Jaime Alsina, depositario del producto del 



- 219 - 

ramo quese expresa; y expuso eu el a*iu, qiri «lelos eieiilo 
ochenta y quatro p/ siete rr.* que dejó en su poder el 
Juez de Policía D.° Jaime Ant.° de Mosqueira en calidad 
de Deposito por único sobrante del dho. ramo, estava pron- 
to á hacer el pago el acrehedor con feé de entrega p." q.* 
le sirva de resguardo en forma, de que doy fee. 

Cahral. 

En dho dia mes y año, D.'' Jaime Alsina : en cumpli- 
miento délo mandado por el Ex."° S.°' Virrey en los prece- 
dentes Superiores Decretos, satisfizo á D.° Domingo Pazos 
los cíente nueve p.^ cinco rr.^ q.^ consta de esta demanda, 
délos ciento ochenta y quatro siete reales expresados en la 
antecedente Diligencia, que el Juez de Policía Don Joa- 
quín Ant.° de 3Iosquera dejó en / su poder en calidad 
de deposito por sobrantes del Ramo de Carretillas 
y Coches, de cuya entrega y persibo por haber sido en 
mí presencia Yo el Ess.""" doy fé; y el referido D.^ Do- 
mingo Pasos, dijo: Que otorgaba el mas eflcas recivo y 
carta de pago que ala seguridad del expresado T>° Jaime 
corresponda, y para su resguardo pidió testimonio con q/ 
acreditar la Data y Saldo de este cargo donde le combenga, 
el qual hé dado á presencia y de consentimiento del enun- 
ciado Pasos, quien en su conformidad, y de estar satisfe- 
cho lo firmó siendo Testigos D."* Vicente Paso, y D.*^ Jph. 
Benito de Isla. Entrer.^ Ramo de = vale. 

^ Domingo Pasos. 

Antemi 

Josef Luis Cahral. 

(Archivo General de la Nación. — Legajo: Hacienda. — 1789. — Legajo 
n." 53. Original, manuscrito; papel: las fojas 13-16 del sellado, el resto 
común y con filigrana, la foja 9 de color azul-verdoso, formato muy variado 
desde 10 X ^i cent., a 21 '^ y^Sl cent., letra redonda, interlinea variada 
desde 6-13 mil., conservación buena. En ¡a portada a mas del titulo existen 
las siguientes i)iscripciones. Parte superior: Leg. 66 — n. 2'i30-152.'/ (tacha- 
do) año de 1789,, Sup.or (Jov.o — Leg.o 78, n. 1.S76 (tachado, todo de la 
época). Parte inferior: Leg. 53 — Hac.^, Ep.te «.o iáfíj (con tinta roja, 
moderna). 

V.* B." — BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



f. l'í vta. 



220 



f. 1 



N." 25. — Fray Antonio Ruiz del Combento de San Francisco. Sobre 
que se declaren esentos de la Contribución del empedrado á dichos 
Relijiosos. 

(27 de Enero de 1791) 

/ Valga para el Reyuado de S. M. el Sr. D. Carlos IV. 

Sello quarto, uu quartillo, años de mil setecientos noventa y noventa y 
uno. 

(Hay nn escudo). 



Sin dros. 

f. 1 vta./Il.' 
Cédula p.» que 
en ninguna de 
las contribucio- 
nes q.' se pidie- 
ren alas religio- 
nes sea compre- 
hcndida ni se 
deba enten."" la 
R.o" de n. S S 
S Fran." 
B.' Air.* 5 de 

Sep."" de 

1800. 

Pásese & in- 
forme del S.""' 
Intend.'" de Pn- 
lioia. 
(una rubrica) 



f. 1 vta. 



El Rey. 

Por qnanto por Fray Josef Sanz, del Orden de S.° Fran.** 
residente en esta Corte y Comisario General de Indias, 
seine há representado haver entendido, que con el motibo 
délas Zedulas generales, expedidas alos Prelados de ella, 
para q.^ concurriesen con donativos para las Urgencias 
déla Monarquía, algunos desu religión han enibiado dife- 
rentes Cantidades, y que siendo preciso se quite délas Li- 
mosnas que por mi, y los fieles, sedan alos religiosos para 
su sustento, lo és también falten ala Obligación de Prela- 
dos, y padres desús subditos, por cuios motivos, y demás 
que expresaba arreglados ásu ynstituto me suplicava que 
en semejantes Cédulas quese expidieren se exceptué los 
Prelados déla Religión de S.° Fran.''" de dlia Contribución, 
Y bisto en mi Consejo délas Indias, y Condescendido ásu 
ynstancia. Por tanto por la presente, ordeno, y mando 
amis Virreyes de Nueva España, y el Perú, Audiencias, y 
Gorernadores, y ruego, y encargo alos Arzobispos, y obis- 
pos, y prelados déla religión de S." Fran.'''' de ambos rei- 
nos, que áora y de aqui adelante estén en ynteligencia, de 
quei en ninguna Contribución quese pidiere alas religiones 
sea Comprehendida, nise deba entender la de S." Fran.'° 
ni las demás que no tienen, ni pueden adquirir rentas en 
común, ni en particular; Declarando (como declaro) que 
las Cédulas despachadas hasta aqui para estas Contribu- 
ciones, ó donatibos, han sido / sin la justa reflexión quese 
devia haver tenido deiió pedir áq.° por nó poder adquirir 
no puede dar; y que asi debajo de esta ynteligencia pon- 
gan especial Cuidado ensu execucion, y Curaplim.*" como 
es mi Voluntad, fecha en ^ladrid á diez de febrero demil 



I 



— 221 — 

Setecientos y Catorce = lo el h'et/ = Por luaudado del 
Rey Nro. S.*"^ = Diego de Morales Velasco = liaj = tres 
rubricas = Para que los Virreyes de Nueva Espafia, y el 
Perú, Audiencias Governadores, Arzobispos, y Obispos, y 
Prelados déla Religión de S.° Fran.''° estén en ynteligencia 
de que enlos donativos que se pidieren á ésta nó há de con- 
tribuir con cosa alinma, nilas demás que se expresan. 

Concuerda con la real cédula, impresa, á exepcion déla 
fecha, y firmas de su contexto que á efecto de sacar de esta 
copia me puso de Manifiesto D.° Manuel Ferreyra déla 
Cruz como Sindico que es de este Combento de San Fran- 
cisco aquien sela debolvi, y ala que me remito. Y de su pe- 
dimento la autoriso y firmo en Buenos Ayres á veinte y 
siete de Enero de mil setecientos noventa y un años = tex- 
tado = sacar la fecha y firmas de = no vale — entrerr." = 
sacar = vale = 

En testim.'' de Verdad 

Josseph Garda Ecliáhuru. 

. Ess."" pub/" 

Ex.""" Señor. f. 2 

Fr. Antonio Ruiz Pred." Gen.' y Pre.sid.'- del Couv.*" déla 
observancia de N. S. P. S.° Fran.'^'' de esta Ciudad, ante 
V. E. con el maior respeto, y como mas lugar haya en dro 
paresco, y digo: que habiéndome el S." Juez de Policia 
exigido la contribus.°° correspondiente al Empedrado délas 
Calles de este Cov.*° con arreglo alo dispuesto por este Su- 
perior Govierno, me hé esepcionado haciéndole presente la 
repugnancia q.^ con ella tiene nuestro Sag."^" instituto, y los BasavUbaso 
privilegios con q.* la Real piedad de nuestro Soberano nos 
exime de toda Contribución ; pero como dho S.' '^ Juez haya 
vuelto a exigirlo con previo aviso q.^ para ello dio á V. E. 
se me hace presiso suplicar á su superior justificas.** á 
nombre de esta santa comunidad, se sirva declarar á nues- 
tro Convento inmune de dha Contribución pues asi es de 
justicia por lo general, y siguiente. 

Es notorio, Señor, el esmero con q.® se emplea en el ser- 
vicio publico esta Comunidad. Todos sus trabajos, sus fati- 
gas, y aun la denegación q.* desi mismo hacen se convierte 
en publica utilidad. Prontos siempre á decir misa los dias 
de fiesta sin emolumento en la Cárcel, y Resi<lencia quando 



le toca p/ turno, administra los Santos Sacramentos, y 
f. 2 vta. demás auxilios espirituales q.° necesi / tan los fieles les 
remuneran en cierto modo la piedad con que los sustentan. 
En su exemplo, en su estudio, ensu dogma procuran insen- 
santem/" aseg-urar la paz entre los Ciudadanos, y Subor- 
dinas."" tan devida álos Magistrados. No perdonan medio 
q.^ consideren conducente ala tranquilidad de estos habi- 
tantes, y de ello es un incontrastable testimonio el mudo 
lenguage con q.** cada uno de ellos lo confiesa. Solo con 
dinero no sirven al Publico; pero es por q." no lo tienen 
ni lo pueden tener : Su Sagrado instituto les prohibe adqui- 
rir asi en común, como en particular; de modo, q.^ para 
atender alas urgentes necesidades con dinero, es preciso 
q.*' sacrifiquen el necesario sustento, que solo aseguran en 
la Limosna délos fieles, q.^ es su único Patrimonio. 

Esta constante verdad bien conoció Nro Piadoso Sobe- 
rano quando por su II.' Cédula de 10 de Febrero de 1714 
q.*" en testimonio presento á V. E. mando que en ninguna 
Contribución quese pidiese alas Religiones sea comprehen- 
dida ni se deha entender la de ^." Fran."" quien per no po- 
der adquirir no puede dedar: y concluie, quese ponga espe- 
cial cuidado en su execucion y cumplimiento por los Vi- 
rreyes y demás Tribunales q.^ en el se contienen. Esta final 
expresión déla R.' Cédula, q.^ es el principio en q.** se funda 
nos libra de toda Contribución ; por que en qualquiera q." 
f. 3 se exija, está para / nosotros la razón de no poder adqui- 

rir, como inseparable de nuestro instituto, y asi no hay en 
que ella no tenga toda su fuerza y vigor. 

Con arreglo á esta R.' disposición nos hemos visto 
exemptos délas Contribuciones q."" para el R.' Subsidio se 
impusieron el año de 1748 y 171)1 ; y por ella déla que para 
el alumbrado publico de esta Ciudad se exije mensual- 
mente. En el decreto de 31 de Agosto de 1792 q." proveyó 
el Predecesor de V. E. ala representación de D.° Miguel de 
Azcuenaga se dispensaron los insolventes : y por esto, ó 
por la mencionada R.' Cédula, ó por la indigencia de nues- 
tro estado senos dejo de cobrar la Contribución del em- 
pedrado. 

Y si la piedad del Soberano con arreglo de nro instituto 
nos preserva de las Contribuciones q." se piden p.' las ur- 
gencias déla ^Monarquía ; si este Superior (jovierno aten- 



_ 223 - 

(lidas ambas rosas no nos á exigido la dol publico alum- 
brado j empedrado en tantos años ¿Como nos exige ahora 
el Señor Juez de Policía? Las urgencias comunes déla Mo- 
narquia son de primera necesidad respecto délas publicas 
de esta Ciudad : y estando libres de contribuir para aque- 
lla, con mucha maior razón devemos estar de estas, mien- 
tras subsista, el motivo por q.® senos preservo, que es nues- 
tra pobresa. 

Deseáramos. S.""" Ex.™" con todas veras poder auxiliar 
con la Contribución q/ se nos pide ; pero la incompatibili- 
dad de esta con nuestro instituto, está patente: no pode- 
mos dar, lo que no tenemos, ni podemos tener. Sino fuera 
indecoroso á nuestro carácter, ó si la urgencia publica 
fuera maior, no se dosdeñaria / esta Santa Comunidad de 
Contribuir con su trabajo personal ala obra del empedra- 
do : todo su anhelo es el bien publico pero la Contribución 
pecuniaria le es juridicamente imposible. Por tanto ha- 
ciendo el mas conveniente pedimento á nombre de esta 
Comunidad. 

A V. E. rendidamente suplico, que haviendome por pre- 
sentado se sirva determinar lo que en el exordio de este 
escrito tengo pedido, pues es justicia q.^ imploro déla no- 
toria piedad de V. E. &.^ 

Fr. Antonio Ruiz. 



Exmo Señor. 

El Int.* de Policía vista la anteced.** instancia del R. P. 
Fray Antonio Euiz Predicador General, y Presid.** del 
Combento déla observancia del Seráfico Padre S.° Fran.'° 
con la K.' Cédula que acompaña, dirijida á (jue V. K. se 
sirva declarar por libre á dicho com / bento déla contribu- f. 4 

cion impuesta álos Propietarios délos Edificios situados en 
las Calles que se hayan empedrado; Dice: Que para escla- 
recer este punto, y resolver la question de si se deve, ó no, 
acceder ala suplica del R. P. Presidente según el tenor de la 
mencionada R.' Cédula, y lo denms que alega, combendra 
entrar en una breve discusión délos fundamentos que per- 
suaden no ser azequible hi solicitud de este Prelado, y si 
muy obvias y natnrnles. bis reflexiones que desde luego se 



f. 4 vta. 



f. 5 



f. 5 vta. 



- 224 - 

l)resentan para que V. E. tenga á bien denegar la ecepeion 
que se pretende. 

Es bien notorio qual hera el estado délas Calles antes 
que se diera principio al emped.° y como se ponian las 
cercanías del Combento de S.° Fran.''" en tiempo de Uu- 
•bias. ¡ Aque extremo no llegava el / conflicto délos Padres 
quaudo seles llamaba para una Confesión, maiorm.** si 
hera á deshoras déla noche I No se veyan por todas partes 
mas que Charcos, y Pantanos, que imposivilitaban el tran- 
sito alos Carruajes y aun alas gentes de a pie, siendo muy 
frequente quedarse sin Misa en muchos dias Festibos del 
año la maior parte del vecindario de esta Cap.^ Los clamo- 
res heran generales ; pero nadie discurría ni arbitrava el 
medio de remediar este mal, hasta que el Exmo Señor D.° 
Nicolás de Arredondo, antecesor de V. E. por un acaso ven- 
turoso tubo forma de emprehender la obra que mas inte- 
resava á esta Ciudad, y que como se está biendo le vá 
dando una nueva forma haviendo sido extraordinario el 
esmero de aquel Gefe en continuarla. Como se dispuso que 
las Lanchas del trafico de este Rio acarreasen la Piedra 
de Martin Garcia, haciendo cada una un Maje anual sin 
estipendio alguno, y que en la j)ropia forma la condujesen 
alas Calles las Carretas q." / bienen con Abastos y otros 
Frutos de esas inmediaciones, debiéndola clabar los Pre- 
sidarios aquienes para estimularlos á esta ocupas."'' seles 
asignó un real acadá uno en los dias de trabajo, pareció 
suficiente pensionar á los Propietarios délas Casas en dos 
rr.' por vara de frente por sola una vez. No hubo uno que 
desde luego no considerase exignia esta contribución, y ;i 
poco tpo empezaron los Donatibos voluntarios de muchos 
vezinos, que anclando ver su Calle empedrada se dirijian 
al Gov.*'" para conseguir este beneficio, que sobre libertar- 
los de putrefacciqnes, ediondeses, y humedades en imbier- 
no, y de un sutilissimo Polbo en verano, aun mas perjudi- 
cial ala salud, aumentava el valor de sus Posesiones pro- 
porcionándoles subir los alquileres como se á visto. 

Ahora bien, si esto es asi como es notorio ¿que titulo 
habrá para que los Padres Franciscanos se eximan de con- 
currir con la corta cantidad que se les demanda á beneficio 
de una obra de tanta combeni / encia y comodidad para 
los mismos Padres, y para todo el Publico, aún quando la 



- 225 - 

R.' Cédula de que se prevalen para evadirse del pago fuese 
suceptible déla intelig.* que seles quiere dar, y el Cóm- 
benlo solo se inantubiese de limosnas? ¿Que extraño fuera 
se dedicara una parte de estas á un obgeto que facilita el 
ingreso délos Fieles álos Templos en los dias que la Igle- 
sia dispone se congreguen en ellos todos los de su Gremio, 
para tributar á Dios las alabanzas que le son debidas? No 
negaran los padres las dificultades que por causa délos Ba- 
rreales y Pantanos se presentaban para llenar esta Sa- 
grada obligación, y que considerado el empedrado como 
medio de remober semejantes obstáculos, qualesquiera 
Donatibo, ó Contribución / que se haga á fabor de esta ^- ^ 

ovra publica deve ser muy grata álos ojos de Dios, maior- 
m.** en el dia que ya las Lanchas no exportan la Piedra 
de valde, ni las Carretas la conduz," á las Calles como 
anteriorm/^ debiéndose ala reptitud de V, E. y á sus bien 
meditadas Provid.*^ el método entablado de continuar el 
empedrado sin las extorsiones y perjuicios que antes se 
originavan. y con una actividad que solo se pudo esperar 
délos superiores connatos de V. E. en beneficio publico, y 
que como es notorio causa la maior complacencia de todo 
este vecindario. 

De aqui es, que aun en el caso déla Pobreza que alega 
el R. P. Presid/^ fuera reparable no se prestara su Comb.*" 
á una Contribución de esta naturaleza, debiéndose adber- 
tir, que si este Sup.""" Gov.''° hubiera / dispesto el emped.° f. 6 vta. 
délas Calles en la misma conformidad que se mandaron 
construir las Calzadas y Postes, hubiera sido ásus Rebe- 
rencias de un costo muy crecido realizar dha obra, sin 
arbitrio, ni razón para excusarse á emprenderla, respecto 
áque todas las de esta clase deven recaer sobre los Edifi- 
cios, cuyos Dueños son los que de ellas reportan el maior 
provecho. Pero ademas délo expuesto, es constante que la 
Comunidad de S.° Fran.*"" posee vienes conque sufrir esta 
carga, y aun otras de maior consideración. Ella tiene una 
Estancia, ó Estanzuela, como se quiera llamar, con un 
crecido numero de cavezas de Ganado Bacuno, una Chacra 
en estas inmediaciones con Horno p.""^ queaiar Ladrillo; 
una Calera en donde se travaja continuam.'*' á dos leg.^ de 
esta Cap.' Carretas, Bueyes, y porción de Esclabos de va- 
rios oficios, como / Albauiles, Carpinteros, Zapateros &', f. 7 

PCBL. SEC. mST.— T. IX 1' 



— 226 — 

fuera de esto posee el Combento varias Capellanías, y reco- 
noce muchos Censos ásu fabor, siendo tan quantioso el pie 
de Altar, que asciende á muchos miles de pesos al ano, de 
que resulta no haberse citado con oportunidad la R.' Ce- 
dula, q.^ el R. P. Presid.** acompaña ; pues esta supone alos 
Padres Franciscanos en la mas rejida observancia de su 
regla. De otra suerte no tubiera lugar la reflexión de que 
no se deve pedir aquien por no poder adquirir no puede dar. 
El Intend.'*" de Policía dista mucho de negar álos Padres 
Franciscanos los servicios que alega el R. P. Presid.** y 
aun pudiera añadir otros que sin duda Calla por modestia 
este Prelado; á cuya Comunidad no excusara jamas él 
Int.^ de Policía su protecion, siendo singular el afecto 
que profesa, y el deseo que le asiste de complacer en quanto 
esté de su parte a tan Itt.^^ como Piadosos y venemeritos 
Religiosos, mirando siempre con horror y detestación las 
hablillas y sacrilegas mormuraciones que el espíritu de 
f. 7 vta. mali / dicencia é irreligión ha solido esparcir p.'^'' hacer 
odiosa álos ignorantes la vida de estos barones insignes, 
dedicada á obgetos de tanta importancia, quando de ellos 
depende nuestra eterna felicidad. El buen exemplo y la 
sana Doctrina, parece se concertaron para tejer el Sayal 
que visten los hijos del Patriarca S.'' Fran."" no pudiéndose 
dar hombre Sensato, que no reconozca las maravillas del 
Señor en estos modelos de edificación y buenas Costum- 
bres; pero la confianza que el Int.^ de Policía deve á V. E. 
y el honor que le dispensa, lo ponen en la precisión de ex- 
plicarse con franquesa, entendiendo que lejos de formarse 
agravio por lo que lleba expuesto será aplaudida su con- 
ducta en esta parte, lisonjeándose al mismo tpo deque por 
f. 8 ningún / Titulo ni acontecimiento podra recelarse lo mas 

minimo que se oponga ala reptitud de su intención : Sobre 
todo V. E. resolverá lo que estime mas conforme á Justicia. 
Buenos Ayres 15 de Sept.*^ de 1800 = 
Exmo Señor 

Martin Boneo. 

B.» Air.' 20 de Sept." de 1800. 

En atención alo expuesto por el S." Intend.'- de Policía 
en su presed.''" informe, no há lugar ala solicitud del P.'' 
Presid.'^ del Convento de N. P. S." Fran.'^" 

una rubrica 

Basavilbam. 



227 - 



En Buenos Ayres dicho dia / mes y año notifiqué el Su- 
perior Dee.'" anteced.'^ al Padre Fr. Antonio Ruiz : doy fee. 

Basavilbaso. 



t. 9 



Un quartiUo 



Sello quarto, un quartiUo, años de mil ochocientos, y mil ochocientos 



y uno. 

(Hay un escudo) 



Exmo Señor. 

Fray Antonio Kuiz Predicador General y Presidente del 
combento de Religiosos menores observantes de Nro Será- 
fico Píulre San Fran.*^" de Assis de esta Ciudad enla instan- 
cia que sigo para que por V. E, se declare exemptos á dichos 
Religiosos déla Contribución pecuniaria que se exhige por 
cada Vara délas calles empedradas. Con todo lo demás 
ensu razón deducido digo : que seme há hecho Saver la Su- 
perior Providencia de Veinte del próximo pasado Sep- 
tiembre dictada en el particular que dice á la letra: En 
atención á lo expuesto yor el ^eñor Intendente de Policía 
ensu precedente informe no ha lugar ala solicitud del Pa- 
dre Presidente del Combento de Nuestro Padre San Fran- 
cisco: y respecto á que una declaración semejante .(hablo 
con la maj'or modestia y humildad) es perjudicial y agra- 
viante ala Combentualidad de mi cargo. Suplico rendi- 
dam.*'' de ella con el obgeto de / que se sirva V. E. (reitero 
mis respetos) reformarla enmendarla, reponerla, 6 revo- 
carla por Contrario imperio sin perjuicio del uso délos 
demás recursos introducidos por dro para el proprio efec- 
to que protexto con la misma humildad y acatamiento. 

Yo estoy firmemente i)ei*suadido q.* para sobsteuer la 
ecepcion que há hecho el obgeto de aquella formal instan- 
cia mia hasta el extremo que se advierte por el Capitulo 
precedente, es de sobresaliente mérito y recomendación el 
contexto del Real Orden de 10,, de Febrero de mil sete- 
cientos Catorce expedido á instancia particular de su Re- 
verendissimo Padre Comisario General de Indias, pues por 
el tubo á bien declarar S. :M. que en ninguna délas Contri- 



B.» Air.* 22 de 
Oct." de 1800. 

Informe de 
nuevo el S.*' 
Intend." de Po- 
licía. 

(ana rubrica) 

Basavilbaso 



Cuna rubrica) 
f. 9 vta. 



— 228 — 

buciones 6 donativos quese exliigian y exhigiesen con mo- 
tivo de las urgencias déla Monarquía se Comprehendia ni 
devia entenderse comprehendida la Keligion de San Fran.'^" 
de ambos Reynos aun quando lo estuviesen obras de dis- 
tinto instituto, pues assi lo exhigia la justa Considera- 
ción que siempre devia tenerse presente de no poder pedir, 
á quien por no poder adquirir no podia dar. 

En estos tres Conceptos Señor Ex.""" está Cifrada admi- 
rablemente toda la pobreza de nro humilde instituto, no 
como quiera, sino hasta presentarnos sin el menor disfraz 
f. 10 la Incapacidad absoluta respecto de / qualesquieras modos 

de adquirir, j de aquellas adquisiciones que necesaria- 
mente constituyen los fondos precisos para las Contribu- 
ciones, donativos ó erogaciones en que pueda interezarse 
la Monarquia, el estado, ó la Causa publica, ú otra dis- 
tinta quela conservación y subsistencia del proprio estado 
regular Franciscano, y parece ciertamente que en tan espe- 
cifica real declaración tiene mi religión una credencial 
autentica á favor déla exempcion que motiva la formación 
del presente expediente á consequencia délos empeños he- 
chos por el Señor Intend.^ de Policía para quela de esta 
Ciudad Contribuj^ese con los dos rr.^ q.^ se exhigen á los 
vecinos y proprietarios *delos edificios de esta Cap.' por 
cada vara délas Calles empedradas en su respectiva perte- 
nencia porque ella seguramente no puede ser ni mas ex- 
presiva, ni mas propria del Casso en question subcitada 
contra el lleno de privilegios que hacen el Único Caudal y 
tezoro de una Religión pobre de solemnidad, y la mas men- 
dicante; y en perjuicio de un privilegio quese pierde irre- 
mediablemente por dro si los agraciados no usan de el en 
oportunidad ; esto es presentadoseles ocasión en q.^ pueden 
y deven aprovecharse del mismo; de modo que satisfecho 
yo de que á V. E. no se ocultan los justos motivos q.*" sin- 
ceran mis empeños, no puedo menos que confiar, en q.* se 
f. 10 vta. servirá admitirme / el presente recurso, haciendo en su 
Concluss." las declaraciones solicitadas por el Capitulo ini- 
cial de este escrito como Conformes con el concepto de 
rigurosa justicia que para el mismo efecto proporciona la 
circunstanciada resolución déla Real Cédula sobredicha á 
pesar délo que contra su aplicación y en gTave ofenza 
de nro instituto há expuesto el Señor Intendente de Poli- 



— 229 — 

cia en el informe Citado por el superior auto de veinte de 
Septiembre. Si Señor Exmo, yo me haré Comprehender, y 
V. E. juzgará si tengo razón para pensar del modo dicho. 

Solo con manifiesto desayre de una verdad Constante, 
con notorio agravio de nro pobre y humilde instituto, y 
con temeraria ofenza de un Cuerpo regular observante 
puede afirmarse q.^ el Combento de mi cargo y representa- 
ción tiene en propriedad y rigurosa posecion otros fondos 
que aquellos quela Caridad y misericordia délos fieles há 
querido vincular en las voluntarias Erogaciones, ó limos- 
nas á CUYO auxilio se há sobstenido, sobstiene, y sobsten- 
drá la decencia del Crecido num." de individuos q.* Com- 
ponen esta Combentualidad, la del Culto divino, y la délas 
demás Urgencias que se dejan entender, pues / bastante f- n 

savido q.* nra pobreza y mendicidad está Circunscripta 
por sus proprios Estatutos, y Constituciones regulares 
á una absoluta incapacidad para adquirir ó para poder 
adquirir por qualesquiera otro derecho q.* importe algo 
mas que el del desnudo y simple uso délas Cosas Sugetas 
al Comercio humano, li de aquellas mui precisa.s quese 
han menester para una pobre, humilde, y escasa substen- 
tacion en cuya comprobación me seria mui fácil poner á 
la vista de V. E. un sin numero de ellas, uniformes con 
las disposiciones de varios Capítulos generales del orden, 
y con otras tantas resoluciones Pontificias, por las que 
reservándose la Silla Apostólica todo el dro, y proprie- 
dad délos bienes, raices y muebles de que se sirve la Reli- 
gión Franciscana en el Casso en que no hubiesen veri- 
ficado igual diligencia los quelos donaron ó Concedieron 
solamente há querido dispensarla en todos ellos la comodi- 
dad del desnudo y simple uso, no permitiéndola por lo 
proprio, ó mas claro prohiviendola baxo las mas terribles 
Sensuras, y' Conminaciones igualmente reservadas en su 
absolución á la Silla Apostólica, afianzar ese mismo Uso 
y Comodidad aun enlo q.* se llama derecho posesorio. 

Verdaderamente : nosotros por nro pobre y humilde ins- 
tituto ; por / nras mismas Constituciones regulares y por f. n vta. 
otras muchas disposiciones Pontificias nada mas somos 
podemos, ni devemos ser, en substancia respecto de esos 
bienes, raices, y muebles y respecto de esos dros de pro- 
priedad y jx)secion que unos simples usuarios sinla menor 



representación para conservar y retener ann aquellos que 
há menester necesariani.** Cada Religioso para su escasa 
decencia, y pobre substentacion como que tiene en su Con- 
tra la mayor preferente necesidad de otro hermano suyo 
la voluntad del Prelado local, la del Provincial, la de los 
Generales del orden, y finalmente todos la del Pontífice 
Romano que por medio délos Regular.^ menores Franciscos 
observantes adquiere el dom.° y propriedad de todos los bie- 
nes de que ellos se sirven; ó pueden servirse lo proprio q.* 
el Padre, y el amo; por el hijo y el esclavo: A virtud délo 
expuesto que es liberal en varios artículos déla Seráfica 
regla en las disposiciones de algunos Capítulos generales 
del orden, y en muchas declaraciones hechas por los Ro- 
manos Pontífices Gregorio Nono, Nicolás Tercero, Clemen- 
te Quinto, y Urbano Octavo no puede negarse el rigor y la 
propriedad délos Conceptos con que en la Real Cédula 
textimoniada de f l.*„ del expediente se expreza la causa 
y razón para exceptuar délas Contribuciones y donativos 
en q/ se comprehenden las demás Ord/ regulares las de 
menores observantes Franciscos de ambos Reynos dicien- 
f. 12 donos de estas no poder Concurrir á se / mej antes Eroga- 

ciones, ó no podérselas obligar á ellas, por que no pudiendo 
adquirir mal podrían dar : expresiones que vemos redupli- 
cadas antecedentemente quando expresándose la ecemp- 
cion con la generalidad puntualizada, ya se previene que 
en ninguna Contribución quese pida á las religiones sea 
Comprehendida ó deva entenderse comprehendida la de 
San Fran.*'° ni las demás queno tienen ni pueden adquirir 
rentas en Común, ni en particular; ó para hablar mas 
claro; todas aquellas por su suma pobreza y mendicidad 
constitucionarias no gozan ni aun del privilegio de tener 
bienes, raices, ciertos réditos, y rentas de cuyo num.° es la 
Religión Franciscana entendida por el cuerpo y familia 
observante Cismontana, y ultramontana según la termi- 
mantissima declaración déla Iglesia Universal Congregada 
en trento. 

Son uniformes con tan respetables sentimientos los que 
vemos escripturados en varias L. L. del titulo 15„ del libro 
primero y quarto déla Compilación Yndiana ; pues por ella 
se sirvió su Magestad declarar q/ los Religiosos del orden 
de San Francisco que conforme á su instituto y reglas no 



- 231 - 

podían tener proprios, ni rentas alj^unas pudiesen recivir 
sin el menor Escrúpulo de Conciencia ni la mas leve rela- 
jación del voto solemne de pobreza y mendicidad el esti- 
pendio señalado en las provissiones de doctrinas de Indios 
bajo el concepto de que seles Contribuya con semejante 
erogación por via de limosna manual, y no como estipen- 
dio ni / i-enta dovida S(\íiun titulo de ri<;urosa justicia. f. 12 vu. 

Yo he podido persuadirme fácilmente y Creo no me en- 
gaño en ello, que si el Señor Intendente de Policia se hu- 
viera Lecho Carero de quela pobreza de nro instituto funda 
un privilegio sin disputa exclusivo, délas Contribuciones, 
y donativos que traben las urgencias déla monarquía re- 
presentadas en el subcidio, y en otras erogaciones seme- 
jantes de que há sido eceptuada la Religión de menores 
observantes Franciscos sin embargo de que todas y Cada 
una de ellas en substancia importan y valen mas quelas 
quese imponen para la Construcion de puentes, seguridad 
de Caminos, calzadas, encañados, empedrados, y otras 
obras publicas de igual naturaleza á que no Contribuyen, 
ni deven contribuir los pobres mendicantes de solemnidad; 
no se habia (jmpeñado en exhigir de esta Combentualídad 
la Contribución de dos rr/ por Vara déla única Calle que 
se halla empedrada al costado del Cómbente, ni tampoco 
producido el informe que se vé agregado al expediente, 
mayormente quando Contrahido al proprio Casso en que 
devio entenderlo le era mui fácil informarse por el Ar- 
chivo de Cavildo de Ciudad, por el de la Secretaria de 
este / Superior Govierno, ó por su Antecesor encargado f. 13 

del empedrado que el Combento se halla exceptuado de 
Contribuir con la respectiva pensión pecuniaria por el 
alumbrado délas Calles, y que igualm.*' lo fueron las Ca- 
rretas del mismo quando enlas del Vecindario se Conduela 
la piedra necesaria para el empedrado, pues de una y otra 
especie deven obrar enlos Archivos Citados los correspon- 
dientes ])ublicos documentos. 

Por ningún arvitrio seré Capaz de negar la primera y 
principal utilidad que vemos prácticamente ha resul- 
tado del empedrado délas Calles, aunque si la acidental 
hace consistir por el Señor Intendente informante en el 
mayor valor délas poseciones, y proporción con este mo- 
tivo de subir los alquileres de ellas todo á beneficio délos 



— 232 — 

pi'oprietarios délas mismas; pues el Cómbenlo no tiene, ni 
puede tener algunas de donde reporte, ó pueda reportar 
provecho semejante : pero abramos aqui un paréntesis para 
discurrir á simili diciendo que no pudiendo negarse que 
déla iluminación délas Calles resulta el Equivalente prin- 
cipal y primario que confieso de buena feé en quanto al 
empedrado délas mismas; parece de forzosa y legitima 
f. 13 vta. Conseq.^ eceptuarnos déla Contribución que se exhige / por 
este segundo respecto, del mismo modo quelo hemos sido 
con Concepto á la Correspondiente al primero; es la ra- 
zón observar que una y otra Contribución es impuesta 
según se explica dicho Señor Intendente á los Vecinos y 
propietarios délos edificios situados en las Calles quese 
hallan empedradas ya, y que nosotros no devemos concep- 
tuarnos tales sin contextar de buena feé el delito más abo- 
minable por nras Constituciones. Si Señor Exmo, esto y 
ninguna otra cosa menos importa la propriedad, y el Se- 
ñorío en Común ó particular sobre qualesquiera bienes 
respecto délos religiosos menores observantes Franciscos. 
El Señor Intendente de Policía, y todo el mundo deven 
saver que aun la propriedad del Vestuario, breviarios, y 
libros de que usan dichos religiosos, y la délos templos y 
Combentos en que viven el déla Iglesia romana^ ó déla 
Silla Apostólica que por cierta especie de dro eminente de 
apropriacion la adquiere en todos los bienes, raices, semo- 
vientes, muebles, y demás que necesitamos para nro Ser- 
vicio; y que assi como seria un desentono imperdonable 
llamar á qualesquiera de ellos Vecino del lugar desu Com- 
bentualidad, con mucha mayor razón lo seria titularlos 
proprietarios, porque si con aquellos se incurría en cierta 
especie de incivilidad, é ilegalidad digna de notarse con 
esto seles atribuirla un delito déla primera Consideración. 
£. 14 Creyendo dicho Señor / Intend.*^ la Contribución de dos 

rr.* por Vara del empedrado como diligencia demasiado 
grata á los ojos de Dios con concepto á la utilidad que 
déla misma há resultado, y deseando equivocarla por lo 
proprio nada menos que con una obra para asegurar que 
aun quando la Combentualidad de mi representac." se man- 
tuviese solamente de limosnas nada tendría de extraño se 
dedicase una parte de estas para satisfacer los dos rr.* que 
por Vara dice deve contribuir ella por el empedrado de 



- 283 - 

una de sus calles laterales: pero Ínterin llega la ocacion 
de combencer la especie Contraria á la hypoteticu refle- 
xión con que discurre aquel Señor yo trato de persuadir 
con documento en mano la extrañeza déla aplicación de 
las limosnas Voluntarias enla parte en que se quiere des- 
tinar contra la expresa intención délos erogantes y solem- 
ne mendicidad délos necesitados á la Contribución del em- 
pedrado ; y que por Consiguiente para extenderse el Citado 
informe se procedió sin recapacitacion del documento mas 
importante en el negocio como que el jior una infinidad de 
Circunstancias deve darnos la regla para la decisión déla 
presente question- 

Hecho Cargo su Magestad por la R.' Cédula de f. 1/ de 
que algunos Prelados del orden de San Fran.°° á fin de 
concurrir con donativos para las Urgencias déla ]\[onar- 
quia havian remitido diferentes Cantidades de pesos entre- 
sacadas ó quitadas délas limosnas que por su Magestad 
y los fieles se davan á los Religiosos para su substento / f. 14 vta. 
concluye con eceptuarlas de semejantes Contribuciones; 
respecto á que ellas ponían á los Prelados en la precission 
de defectuar en los prales deveres y obligaciones de tales, 
y de Padres respecto desús Subditos, dejándonos en todo 
ello un docum/" justificativo del real desagrado y extra- 
ñeza que le havia Causado dicho procedimiento; con q." 
sino puede negarse que ó enla hypotesis propuesta por el 
Señor Intendente de Policía la Combentualídad de mi re- 
presentación habría de verificar al ramo del empedrado la 
respectiva Contribución con parte délas limosnas desti- 
nadas para la substeutacion déla misma, mucho menos 
podrá dudarse déla extrañeza y rareza de tal arbitrio por 
que sí el no pareció bien á su Magestad aun interesado el 
remedio délas urgencias déla Monarquía, ó del estado que 
vale lo mismo, con mucha mayor razón deve discurrirse assi 
respecto délas del empedrado de esta Ciudad, pues tene- 
mos á la vista un documento autentico que nos aseg.* por 
expressiones nada equívocas el concluyente combenci- 
miento. 

Xo es esto no lo que me há llenado de admiración sino 
advertir las reiteradas proporciones con que se trata de 
persua / dir á V. E. que no es real y efectiva la pobreza f. 15 

de nro instituto al menos con respecto á la Combentualid.** 



- 234 - 

de ostíi Ciudad, acusándolos por un estylo indirecto de 
relajados enla observancia regular de nro pobre y humilde 
instituto y de públicos proprietarios de este tenor es la 
proposición que se lee en el Capitulo tercero del citado 
informe en esta manera. „Aliora bien si esto es assi como 
„ es notorio ¿Que titulo habrá para quelos Padres Fran- 
„ ciscanos se exhiman de concurrir conla corta cantidad 
„ que seles demanda á beneficio de una obra de tanta com- 
,, beniencia y comodidad p.* ellos mismos, y para todo el 
„ publico aun quando la Real Cédula de quese prevalen 
„ para evadirse del pago fuese subceptible déla inteligencia 
„ que sele quiere dar y el Combento solo se mantuviese 
,, de limosnas?,, De igual tenor es aquella en que comienza 
el Capitulo quarto del mismo informe concevida en estos 
precisos términos, „De aqui es q.^ aun en el Cazo déla po- 
„ breza que alega el Reverendo Padre Presidente fuera 
„ reparable no se prestara su Combento á una contribu- 
,. cion de esta naturaleza,, y ultimam.*^ la que al final del • 
mismo Capitulo esta concevida assi „de que resulta no ha- 
,, verse citado con oportunidad la Real Cédula que el 
„ R. P. Presidente acompaña, pues esta supone á los Pa- 
f. 15 vta. „ dres Francis / canos en la mas rigida observancia desu 
„ regla,, V. E. ve bien que el Señor Intendente de Policía 
por estas tres proposiciones nos supone proprietarios y 
relajados enla parte mas principal de nro pobre y humilde 
instituto; pues délo contrario no se atreverla á hacer en 
su Citado informe los discursos hypoteticos quenos mani- 
fiestan los abanzados extremos délas intenciones mas ter- 
minantes al efecto, y que no deviendo permitirse que ellas 
corran en el modo que aparecen Escritas me es indispen- 
sable suplicar á V. E. se sirva mandarlas proscrivir ó tex- 
tar sacándose antes testimonio délas mismas. 

Con el obgeto de ponderar y apurar dicho Señor infor- 
mante nra obligación para la Contribución pecuniaria que 
nos demanda, asegura que no tenemos el menor arbitrio, 
ni razón para excusarnos respecto á que ella deve recaer 
sobre los edificios cuyos dueños son los que délos mismos 
reportan el mayor provecho: pero pregunto: ¿Y quien será 
capaz de llamar álos religiosos mendicantes menor.' 
Fra.*"^ dueños y proprietarios délos templos. Iglesias, y 
Combentos destinados para su uso y habitación? Solo el 



- 235 - 

que ni aun por Curiosidad haya visto sus estatutos y Cons- 
tituciones, y solo el que no se haya dedicado por igual 
principio ala lectura de varios Diplomas Pontificios, y 
otros documentos de igual mérito, y recomendación; porq.* 
todos ellos nos dicen á una voz, y sin el menor temor de 
engañarnos quela propriedad y el dominio de todo / y qua- f- 16. 

lesq." bienes destinados para el servicio y uso délos pobres 
regulares Franciscos observantes es por cierto eminente 
reservación déla silla Apostólica, ó de aquellos indivi- 
duos quelos dieron y Concedieron á la religión Francisca- 
na con espressa reserva y retención del dro de propriedad 
y Señorío dejándose entender por lo mismo que si esos 
bienes ó el arvitrio con que se sirven de ellos los religiosos 
agraciados producen otra utilidad distinta quela desu con- 
grua y pobre substentacion, ó pueden acaso producirla no 
es, no, de ellos sino déla Igl.' Romana, y délos donantes ó 
Cedentes en su respectivo Casso : Luego es manifiesto que 
en ninguno pueden las Iglesias délos Combentos Francis- 
canos ni estos producir á los religiosos aquella mayor nu- 
mérica utilid.^ ó provecho que han recivido en esta Capital 
los dueños y proprietarios délos edificios cuyas Calles in- 
miediatas se hallan empedradas ya, y por consig.** que no 
hay razón, motivo, ó dro alguno porque pueda obligárseles 
á una Contribución pecuniaria que no deve hacerse efec- 
tiva con part€ délas limosnas destinadas para su Congrua 
substentacion q.* son los únicos bienes de que usan con 
algún provecho y utilidad. 

Esta consideración se hace mas eficaz con reflexionar 
que nosotros respecto de todos los bienes destinados á nro 
servicio no somos mas que unos simples y desnudos usua- 
rios sugetos enteramente aun en este qual uso délas cosas 
mas precissas para la vida humana al arbitrio y voluntad 
délos dueños proprietarios délas mis / mas. Por estos prin- f. le vt*. 
cipios indefectibles hagamos Capaces de que en quanto 
á los Combentos en que vivimos suponemos muchissimo 
menos sin comparación alguna que el que alquila una 
Casa, ó aquel á quien sele concede la comodidad de habi- 
tarla graciosamente dependiente en su duración del libre 
alvedrio /iesu proprio dueño, y de otras Voluntades Supe- 
riores que nos pueden hacer mudar de ellas quando gus- 
ten; y pregunto ¿Será conforme á justicia, dro, y razón? 



— 236 - 

obligar á tales inqiiilinos ó usuarios á pagar las pensio- 
nes impuestas con contemplación a la propiedad de dichos 
edificios? No lo es seguram.*^ ¿Puede acaso negarse aunq.* 
sea por puro Capricho quela obligación de pagar tales 
Contribuciones es de los dueños proprietarios? No Señor: 
pues nosotros nos hallamos en el mismo numérico Casso, 
y solo resta que assi se resuelva judicialmente, puesto que 
há llegado la oportunidad en q/ nos es indispensable soli- 
citarlo. 

Aun q^° al Señor Intendente de Policía huvieran empe- 
ñado sobre el particular distintos sentimientos que los 
proprios de su Intendencia, ó intervención Creo queno se 
habria abanzado á acusarnos bienes como proprios siendo 
f- 17 enla realidad ágenos: Con semejante propo / sito dice, que 

poseemos una Estancia, ó Estanzuela con crecido numero 
de ganado bacuno ; Chacra con horno para Cocer material ; 
Calera; varias Carretas con bueyes, porción de esclavos 
con oficios como albañiles. Carpinteros, y Zapateros; va- 
rias Capellanías, y muchos Sensos á nro favor cuyos fon- 
dos se aumentan considerablemente por el pie de altar que 
asciende á muchos miles de pesos al año. Ninguna otra 
Cossa me seria mas fácil que poner á la vista de V. E. los 
correspondientes justificativos de quela propried.^ de todos 
esos bienes, raices, y muebles no es no del Combento sino 
de varios Vecinos de esta Ciudad que reservándosela expre- 
samente según lo han podido hacer, nos los han concedido 
en su simple y desnudo uso hasta tanto quela Comunidad 
se vea libre de aquellas urgencias quela obligaron á acep- 
tarlos, ó quieran dispensarnos tales favores. En prueba de 
esta verdad dígnese V. E. llamar a si de la R.' Audiencia 
los autos que subcitaron los herederos délos Espinosas 
contra el Combento pidiendo despojo déla Calera, y por 
ellos se informará evidentemente q." en la Calera y Cha- 
carita solo tenemos el mero uso simple de trabajar el ma- 
terial mientras se concluya el Combento nuevo quese está 
edificando, y concluido que sea deven ambas Cosas volver 
á sus dueños p.'' haversenos hecho la donación con esta 
Condición expressa según Consta délas escripturas. 
f 17 vta ^1 / Crecido numero de ganado bacuno con quese supo- 

ne tenemos poblada la Estancia ó Estanzuela referida se 
reduce á una porción bastante corta délas limosnas que en 



- 237 — 

ilicba especie se recogen anualmente en la ('ampafia para 
el Consumo diario de dos reces de Carne que ha menester 
el Combento. Por las considerables perdidas que se experi- 
mentaban de este ganado, que hasta el año de noventa y 
uno se depositaba en las Estancias de varios particulares 
movido de Compassion un bienhechor nos ofreció sus 
tierras con el fin de mantener con mayor seguridad y Cui- 
dado aquel mientras el Combento lo iba bastando; pero 
sobre estas tierras no nos franqueo otro dro que el de solo 
pastorear el ganado. 

El Señor Intend/* de Policía devió informar á V. E. 
que el Combento tenia Comenzales Carpinteros, barberos 
y Zapateros, y no abundancia de esclavos. El dro, y Bulas 
Pontificias nos los conceden ; sobre su modo y diferencia 
latamente tratan nros Expositores, bien que ninguno de 
ellos circunscrive el numero fixo que deva haber en Cada 
Combento. Para este que aun tiempo trabaja en Cal. la- 
drillo, y obras del mismo, todavía es corta la exhorbitancia 
que tanto admira al Señor Intendente de Policía. La pie- 
dad délos fieles los han dado de limosna para q.^ sirvan en 
las obras en qualid."* de peones, y aun quando se huviesen 
procurado tenemos facultad de Sixto quarto para q.' / las f. 18 

Cosas dadas para un uso puedan combertirse en otro mas 
preciso y necesario, no haviendo el ante reservado para 
si el dominio; pues haviendonos concedido el dro. y la 
Silla Apostólica los Comenzales para nro servicio : No 
podremos destinarlos á Carpinteros Zapateros, albañiles, 
y barberos á presencia del ahorro considerable que experi- 
mentamos por este medio? Si á cada albañil délos que tra- 
vajan huviera de pagarse un pesso diario ¿A quanto ascen- 
dería este solo renglón? para dar calzado á cien indivi- 
duos. ¿Que desembolso habría que hacerse? De quantas su- 
mas no nos alivian los barberos, y carpinteros? Y si con 
esta prudente economía resulta muchas veces empeñado 
el Combento por que no le son suficientes las limosnas ordi- 
narias agi-egandosele estos renglones quando se desem- 
peñaría? 

Si el Combento tubiera Carretas no tendría necesidad 
como lo hace de pagar la conducion délos materiales de 
Cal y ladrillo : Dos solas Carretas viejas son las que tiene 
dadas por un bien hechor para la limosna de trigo, y estas 



- 238 — 

estarían inservibles sino se renovaran anualmente. La pro- 
pria naturaleza délos bienes acusados; las circunstancias 
en q.^ el Combento se sirve y usa de ellos; y los motivos 
q." há tenido en todo tiempo para el efecto, están mani- 
festando con bastante evidencia que en ello no se há tenido 
otro obgeto que el remedio délas diarias urgentes y perso- 
f. 18 vta. nalissimas necessidades déla Comu / nidad que seguramen- 
te se habrían hecho insoportables y mas gi'avosas al pu- 
blico si por unos arbitrios conformes con el espíritu de 
nro pobre y humilde 6 mendicante instituto no se huviera 
tratado de facilitarlas sirviéndonos ya de una Estanzuela 
para el deposito y Conservación délas limosnas en ganado 
que há menester indispensablem.*" para su substentacion 
de una Calera y horno de quemar ladrillo con el fin de pro- 
veerse délos materiales necesarios para las refacciones y 
obras que están á la vista, y al menos de los individuos 
mas principales para semejantes trabajos. Todo esto en 
substancia, ni prueba relaxacion en nro instituto, ni nos 
hace mudar de forma, ni contar con bienes suficientes para 
usar de ellos, ó darles destino distinto que el expresado 
ya, y que por consiguiente se equivoca el Señor Intend.'* 
de Policía quando por su enunciado informe trata de per- 
suadir á V. E. que la Combentualid.'^ demi cargo posee 
bienes capaces de sufrir la Contribución del empedrado, y 
otras de mayor Consideración. 

Assi como procedió sin la instruc." devida á informar á 
f- 19 V. E. que esta Comunidad / poseía bienes raices, y mue- 

bles del propio modo lo há verificado con respecto á las 
Capellanías y Censos que igualmente asegura reconocer el 
Comb.^° á su favor; pues la posecion de aquellas, y la 
imposición de estos son puramente ideales, é imaginarias 
q."^" no se confundan de intención unas con otras para 
hacer á la Comunidad las siniestras y falsas acusaciones 
de que en otro tiempo se quejaba San Buena Venhira. 

Essa posecion de varias Capellanías, y reconocimiento 
délos muchos Censos con q.* el Señor Intendente de Policía 
supone opulento este Combento están reducidas en subs- 
t^^cia á una misma Cosa tan distante de poderse llamar 
Seusso, Capellanía, ó pensión annual contribuida por un 
rigoroso titulo de Justicia al Combento quando lo há 
estado y está siempre déla intención de sus Prelados loca- 



— 239 - 

les, Provinciales, y generales consentir en una relajación 
tan escandalosa como la q.* se introduciría á nra regla si 
en el día ya poseyésemos esais Capellanías y hu viesen asen- 
suados esos principales Caudales que seles atribuye por el 
enunciado informe. Sin duda alguna el Señor Intendente 
de Policía, oyó la especie á quien no / distinguiendo las f. 19 vta. 
Cosas sino por la Corteza sela vendió al precio délas ma- 
yores ponderación.* é ignorancias para que tratase con 
todo ardor de demandarnos la Contribución pecuniaria 
impuesta para el empedrado de las Calles de esta Capital, 
y por ello procedió á informar á V. E, sobre dichos i)arti- 
culares con menos verdad quela devida. Sírvase V. E. en 
esta parte, y para que no le quede el menor escrúpulo de 
duda sobre de mi afirmativa mandar que dicho Señor In- 
tendente presente los documentos justificativos déla impo- 
sición de Caudales principales á Censso y déla Colación 
y Canónica institución de esas Capellanías; y entonces 
tocará el mismo con sus proprias manos el mayor desen- 
gaño, pues vivo firmissimamente persuadido que bastara 
preceptuarse semejante diligencia para advertir la false- 
dad de verd.'* con que se há procedido en una materia déla 
mayor importancia y Consideración contra nra regalar 
observancia. 

Lo que hay de cierto sobre uno y otro particular es que 
algunos individuos movidos déla devoción de nro liumilde 
habito, y con el obgeto de auxiliar por medio de cierta ex- 
traordinaria especie de limosnas dejaron ciertos legados 
á cargo de sus herederos ó albaceas para que annualmen- 
te / se dixesen las Correspondientes misas en el Combento, f 20 

y este las admitió bajo las protextas coustitucionarias he- 
chas por los respectivos Prelados locales al tiempo desu ins- 
titución de no obligarse el Combento á otra Condición 
quela de decir las missas siempre que por ellas sele diese 
la Correspondiente limosna, pues bajo este pie y con la 
formalidad propia á iguales ocurrencias sirve las signi- 
ficadas en el Citado informe; y si con semejante motivo há 
Creido el Señor Intendente de Policía que aquel posee Ca- 
pellanías y reconoce Senssos á su favor se engaña irre- 
mediablemente. A la verdad el Combento en un casso tal 
que es expresivo enlas declaraciones de nros Estatutos, y 
Constituciones regulares verificadas por la Silla Aposto- 



— 240 — 

lica, y otras publicas autoridades, nada mas hace que decir 
volutariamente y sin el menor motivo de obligación el 
numero de missas prefixado para dichas obras i)ias, no 
conceptuándose porlo propio con derecho alguno al Capi- 
tal, ni para exhigir la limosna correspondiente á ellas : Si 
el Sindico como especial apoderado délos instituyentes no 
los Cobra pues uno y otro negocio queda confiado ala libre 
Voluntad délos dueños délos principales, ó de sus herede- 
ros con respecto ala notificación délas limosnas señalada 
f. 20 vta. para las missas déla Capellanía como respecto del / Com- 
ben to para la Celebración de ellas; de modo que porlo 
proprio nunca podrá ni puede con verdad decirse que el 
Combento posee las dichas Capellanías, que reconoce 
Censsos, ó tiene réditos ó rentas annuales, porque basta 
aquella distinción de conceptos como se ha demostrado 
ya, aun con las mismas L. L. R.^ de Indias y hacerse cargo 
déla verdadera naturaleza y Circunstancias del asunto pa- 
ra opinar de distinto modo. 

Ya se vé que no deve admirarnos que en medio de unas 
equivocaciones tan substanciales hubiese sido Capaz el 
Señor Intendente de Policía de persuadirse que esta Com- 
bentualidad poseia bienes suficientes con que sufrir el pago 
déla pensión del empedrado, y de otras mas considerables 
por que nada tiene de extraño que el entendim.*° humano 
hierre quando por iguales principios ó por los proprios 
déla preocupación procede á la formación délos entes de 
razón : Pero yo no podré omitir hacer presente á V. E. q.* 
f. 21 nro hermano Sindico, y los respectivos libros / que llevan 

los Prelados locales de esta Combentualid.^ sobre las en- 
tradas y salidas de limosnas son unos tgos fidedignos, y 
déla mayor ecepcion déla insuficiencia del pingue pie de 
altar, y de ese fondo inmenso de limosnas no menos quela 
de esos quantiosos bienes quese dice poseer el Combento 
para auxiliar en el todo sus precisas urgencias aun á pezar 
délos arvitrios ahorrativos q.^ se han acreditado para re- 
mediarlas con certidumbre física y moral de que ellas se 
consei'van en pie á porfía del empeño délas liberalidades 
délos individuos que nos socorren las deudas que dicho 
hermano Sindico ha tenido en muchas ocasiones y tiene 
en la actualidad contra este combento de mas de mil y dos- 
cientos p.^ en que lo alcanza por los suplementos q.* le há 



- 241 - 

hecho y está haciendo, no pueden menos q." confesar de 
buena feé con dolor, y á pezar desús esfuerzos para lo con- 
trario son unas pruebas practicas y nada equivocas de la 
verdad de aquella insuficiencia, y del error del calculo 
formado por el Señor Intend.** de Policía : en cuya Virtud= 
A V. E. pido y Sup."" se sirva proveher y mandar como en 
este escrito queda expuesto, y repito en conclussion, ju- 
rando inverbo Sacerdoti tacto / pectore y por el humilde f- 21 rta. 
havito que Visto queno procedo de malicia, y en lo demás • 
necessario por derecho, y para ello &*,. entre reng." los 
barberos y Carpinteros: balga — 

Fr. Antonio Uuiz 

Presid.'* 

En Buenos Ay.^ á veinte y cinco de Ocbre. demil y ocho- 
cientos notifiqué el Sup.""" Decreto antecedente ál P.* Fr. 
Antonio Ruiz, doy fee. 

Basavilbaso. 

En veinte y siete del mismo pasé este expediente al Se- 
ñor Intend.** de Policía doy fee. 

Basavilbaso. 

Ex.""" Señor. 

El Intendente de Policía vista la instancia que nue- 
vani.*' ha presentado el R. P. Presidente de S.° Francisco, 
sobre que se releve á la Combentualidad de su cargo déla / f. 22 

Contribución ordinaria del empedrado; Dice: Que para 
evaquar el Informe i)edido p."" Y. E. según corresponde, 
convendrá se sii*va V. E. mandar se pase Oficio al Señor 
ProA-isor Capitular, á fin deque por este se haga poner en el 
Ep.*' déla materia Copia autorizada en p."* forma déla Vis- 
ta Fiscal, y Sent.* pronunciada en los autos obrados á ins- 
tancias déla propia Comunidad, sobre que sele eceptuase 
de pagar el Subsidio, y que fecho sele pase inmediatam.*'' 
dho Exp.*" para en su vista evaquar el citado Informe. Bue- 
nos Ayres 5,, de 1800. 

Exmo Señor. 

Martin Boneo. 



PcBí.. Sec. H18T. - T. IX 



— 242 - 



(f. 22 vta. en ^ 

blanco) 

f. 23 Un quartillo 

Sello quarto, un quartillo, años de mil ochocientos, y mil ochocientos 
iino- 



y uno. 

(Hay un escud<)). 



B.' Air.' 5 de Diz." de 1800. 



Pásese al S.""" Intend.'' de Policía p.^ q." con la brevedad 
q.*" le permitan sus atenciones evacué el informe q.^ le esta 
pedido sobre el asunto de q/ trata esta instancia. 



(una rubrica) 



Ex.*"" Señor 



Fr. Antonio Ruiz Pred.*"" General y Presidente del Com.'** 
de N." S. P. S. Fran.'^" de esta Ciudad en la instancia q.' 
sigo para que por Y. E. se declare esento mi Convento déla 
Contribución pecuniaria de dos rreales por vara impuesta 
alos Vezinos y Proprietarios déla misma p.* el empedrado 
desús Calles, con todo lo demás ensu razón deduzido, digo ; 
Que por Superior Providencia de V. E. se dio vista al 
S.""" Intendente Juez de Policía déla humilde representa- 
ción q." hize en siete del ante pasado mes de Octubre en 
quanto ala Providencia de veinte de Septiembre expedida 
por esta Superioridad para q.* pague este Convento lo co- 
rrespondiente ala Cuadra q.^ está enpedrada. 

Hasta la fecha en q.* justam.^* ban pasados cerca de dos 
meses nada se há informado por el referido Señor Inten- 
dente de Policía; y respecto aque por lo proprio es pasado 
con mucho exceso el termino déla Ley en q.^ devio verificar 
semejante diligencia, y aun aquel mas dilatado de q.* me 
hago cargo ha menester por sus diarias atenciones : ocurro 
f. 23 vta. ala integridad / de V. E. á fin de q.^ se sirva mandar pa- 
sarle esta representación p.'* q.^ ¿entro de tersero dia, ó del 
termino q.^ sea desu Superior agrado evacué el informe 
pedido, tomándose antes enla escriyania de este Superior 
Govierno la respectiva Constancia, pues asi parece Con- 
forme á justicia y ella mediante. 

A V. E. pido y Sup.""" se sirva probeer y mandar como 
en este escrito queda expuesto, y repito en conclusión lo 
necesario en derecho. 

Fr. Antonio Ruiz. 



- •243 — 

En el mismo di«a mes y año hize saver el Hup.*"" dec.'*' an- 
teceda' al R.'^ Padre Presid.' Fr Anr Kiiiz : doy fé. 

Basavilbaso. 

B.» Air.' 6 de Diz." de 1800. 

Hágase seofiin lo pedido por el S.""" Intendente de Policía. 

una rubrica 

• Basavilbaso. 

En Buenos Ay.* dho dia mes y / ano hize saver el Sui)." f. 04 

Decreto anteceda' al R. P. Fr. Ant.° Ruiz : doy fee. 

Basavilbaso. 

Con fecha diez y seis del mismo se paso el eorrespond.'"' 
oficio al S.^"^ Provisor y Vicario Capitular, de este obispa- 
do: lo q.^ anoto. 

una rubrica 



* (f. 24 vta. en 

blanco i 
Uu quartillo f 2."». 

Sello quarto, un quartillo. años de mil ochocientos, y mil ocliocient«w 
y uno. 

' Hay un escudo » . 



r./ .Vwr r, de Febrero de 1801. 

Uñase á sus anteced.*^"' y corra con el informe pedido al 
S." Intend.'^ de Policía. 

(una rubrica) 

Ex.""" S.""" 

Fr. Antonio Ruiz Pred°' Gen.' y Presid.'* del Conv.*° de 
N.° S. P. S. Fran." de esta Ciudad en la instancia q." sigo 
en esta Superioridad sobre q.^ se declare esempta ala Con- 
ventualidad de mi represents.°° déla Contribus."" de dos rr." 



— 244 — 

por vara asignados al empedrado délas Calles déla misma 
respecto délas dos laterales al Convento q." se hallan en 
semejante disposis.°° con todo lo demás en su razón dedu- 
cido digo: que en siete de Oct." del año prosimo pasado 
hice á esta Superioridad recurso formal de Suplica contra 
la providencia, q." en veinte y siete de Septiembre del 
mismo año se expidió á instancia del S."'^ Int.^ de Policia 
condenándonos ala enunciada Contribución no obstante 
de q.** antecedentem/^ ala expedición de dha Superior re- 
solus.°° puse en las manos de V. E. testimonio autentico 
Baaaviibaso ¿gi jj i orden mas expresivo contra semejante Contribución. 
V. E. tuvo a bien mandar q.* la Intend.'' de Policia in- 
formase sobre el particular, pero sucede q.^ después de pa- 
sados dos meses ocurrió aquella pidiendo testimonio déla 
vista del Promotor Fiscal Eclesiástico, y resolución expe- 
dida por el Juez del mismo fuero sobre el subsidio todo con 
el objeto de evacuar el informe ordenado. Yo seguramente 
no puedo coraprehender la connibencia de estas diligen- 
cias con aquella ultima pretencion mia como reducida 
Substancialm/^ la segunda á ser amparados en el goze y 
posesión de el uso del privilegio mas solemne, y terminante 
f. 25 vta. concedido por S. M. / ami religión, y la Primera ala exac- 
ción de una Contribución, q/ hade realizarse seg.'' los 
proprios términos en q.^ fue Concedida á los Reyes Catho- 
licos por la Silla Apostólica maiorm.^ q.^° no debemos des- 
entendernos q.^ á este Conv/° no se exigió la citada Contri- 
bución Subcidiaria, ni siquiera sele obligo á dar Cuenta 
délas limosnas únicos Caudales en q.* habria de verificar- 
se ella supuesta la deuda, ú obligación de contribuir; pero 
sea de esto lo q.^ se sea, lo q.^ ami interesa representar es 
q.* después de una pretencion semejante han buelto a pasar 
otros dos meses mas desde el quatro de Diz." ultimo que 
presente mi instancia, sin q." el referido S."'' Intendente 
de Policia haya evacuado el referido informe causando 
por esta retardación al dro de representas."" los perjuicios 
q.' se siguen déla misma. En esta virtud pues ocurro ala 
notoria integridad de V. E. en pretens.''" de q.* se sirva 
mandar, que quedando en la escrivania de Govierno la 
corresp.*^ constancia de esta instancia se pase ella al S."' 
Int.'' de Policia con el respectivo Sup."'" decreto de V. E. 
p.' q.* ala maior posible brevedad evacué el informe pen- 
diente, pues asi es conforme á Justicia, y por lo mismo- 



345 - 



A V. K. piílo y sup."* se sirva probeer y mandar como en 
esie escrito queda expuesto, y repito en conclusión con el 
jurain.'" neses." en dro. 

Fr. Antonio Ruiz. 



ün quartilio 

Sello quarto, un quartilio. años de mil ochocientos, y mil ochocientos 
y uno. 

(Hay lui escudo). 



B.» Air.» 7 de Maio de 1801. 

1 'asese al S.""" Intend/' de Policia p.* q/ con la brevedad 
posible evacué el informe q." sobre el asunto se halla pen- 

íüente. 

(una rubrica) 



Ex.*"" S."-" 

Fr. Antonio Ruiz Pred.""^ Gen.' y Presid.'* de el Conv.'" 
de N.° S. P. S. Fran.*^" de esta Ciudad en la instancia q." 
sigo para q.^ por V. E. se declare esemto este Conv.'" déla 
Contribución de dos rr.^ por vara asignado al empedrado 
délas Calles déla misma con todo lo demás ensu razón 
deducido, digo : q.* en siete de Oct.""* del ano pasado hise á 
esta Superioridad recurso formal de Suplica contra la pro- 
videncia, q." en veinte y Siete de Sep." del mismo año se 
expidió á instancia del S.*"" Tntend.*' de Policia conde- 
nándonos ala enunciada Contribución, no obstante de q.' 
antecedentem.*^ ala expedición de dha Superior resolución 
puse en las manos de V. E. testimonio autentico del R.' 
orden mas expresivo contra Semejante Contribución. 

V. E. tubo á bien mandar q.^ la Intend.* de Policia in- 
formase sobre el particular, pero sucede q.* después de 
pasados dos meses q.* se cumplieron el dia quatro de Diz." 
ultimo, ocurrió aquella pidiendo testimonio del dictamen 
del Promotor Fiscal Eclesiástico y resolución expedida 
por el Juez del mismo Fuero sobre el Subcidio todo con 
el obgeto de evacuar el Informe ordenado. El dia quatro 



f . 20 



— 246 — 

f. 26 vta. (le Febrero del pi'es/*' año iiianifeste á X. Ex." / la iucon- 
ducencia de estas diligencias con aquella ultima presen- 
tación inia, y ban á cumplir o y otros tres meses mas sin 
q.* el referido S.°' Intendente de Policia haya dado el refe- 
rido Informe. 

^o parece q.* devia servir de efugio al 8.°"" Intendente la 
falta de los documentos pedidos para una dilación tan per- 
judicial al dro de mi representación, pues es notorio q.' 
este Convento ni dio Cuentas desús limosnas ni pago el 
subcidio pedido: y dado q.^ por el Fuero Eclesiástico sele 
huviese compelido asu Satisfacción, este caso no tiene pa- 
ridad alguna con el que al presente se agita; por que alli 
el Promotor Fiscal principalmente se fundava en q.* el 
Rey Nro S."*^ y su Consejo Supremo por la declaratoria 
insierta en la R.' Cédula de 12 de Mayo de 17S7 presisavan 
a este Conv.^" ala exacción del mencionado Subcidio con 
exclusión de todo privilegio anterior q.'' le amparara: y 
aqui deveria producir el S.^'^ Intend.^" de Policia otra decla- 
ración de igual fuerza y autoridad <^y derogase la R.' Ce- 
dula de 10 de Febrero de 1714. q.' le preserva de toda Con- 
tribución Subcidiaria. En esta virtud y en la de que es 
pasado con mucho exeso el termino déla Ley en q.* se devio 
verificar semejante diligencia, ocurro ala integridad de 
V. E. para q.* se sirva mandar q.*" quedando en la escriva- 
nia de Govierno la -correspondiente constancia de esta 
f. 27 instancia se / pase ella al S.'''" Intendente de Policia con el 

respectivo Superior decreto de V. E. para q.*^ ala maior 
brevedad evaque el informe pendiente, pues asi es con- 
forme ajusticia, y ella mediante. 

A V. E. pido y sup.'^" se sirva proveer y mandar como en 
este escrito queda expuesto, y repito en conclucion lo en 
dro nesesario. 

Fr. Antonio Ruiz. 



En Buenos Ay.^ dho. dia mes y año notifique el Sup."*^ 
Decreto antecedente al P. Fr. Antonio Ruiz : doy fee. 

Basavilbaso. 



~ 247 — 

Y luego pasé este Escrito al S.**' Intendente de Policía ; 
doy fee. 

Basdvilhdso. 



Exmo Señor. 

El Int.* de Policía impuesto por el adjunto Expediente 
del ultimo Superior Decreto datado en 7 del próximo 
Mayo, que sele ha pasado en los inmediatos días Dice: 
Que deseando evaquar con la instruz."" que el caso exije el 
informe / desu obgeto conforme á lo dispuesto en el ante- f. 27 rta. 
rior de 22 de Octubre del ano inmediato inserto á f 9 pidió 
á f 21 ''^ y se decreto a su solicitud con fha de 6,, de Di- 
ziembre ultimo según consta á f 23 ''^ se pasase oficio al S.*^ 
Provisor Capitular y vicario g.' en sede vacante á fin deque 
se sirviese pasar para su agregación á lo actuado copia de 
la vista Fiscal, y sentencia pronunciada á instancia déla 
comunidad Religiosa del Señor S.° Fran.*"* de esta Ciudad 
sobre su pretendida excepción de pagar el lí.' Subsidio. 

Mediante este Decreto notificado al P. Guardian déla 
indicada comunidad, se paso en efecto el respectivo oficio 
al Señor Provisor y no hallándose aun agregadas las com- 
pulsas pedidas, es di^a de extraueza la repetición de me- 
moriales en que el mismo P. Guardian ha insist.^** en el 
informe ordenado redarguiendo / en cierto modo al Int." f. -> 

de omiso sin embargo de constarle q.' mientras no preceda 
la agregaz.°° délos propuestos Datos no le corre al Int.*" 
termino de cuyo lapso pueda inducirse demora voluntaria. 

El Padre Guardian presintiendo la eficacia de esta 
reflexión, indica en su ultima incitativa que la falta de 
agregación de las piezas pedidas no ha devido servir de 
demora al Int.^ p.* expedir su informe por las consideras.** * 
que añade. Mas sus discursos no dizen conformidad á lo 
que sentó en apoyo desu pretendida excepción por su pri- 
meix) memorial á f 3 ni á lo dispuesto por esta Superiori- 
dad sobi"e la misma agregaz."" q." ahora intenta excusar y 
mucho quando estas piezas contienen mérito para otros 
puntos conexos con el presente. 

Asi es que la materia por / ahora solo tiene estado de f. 2S vta. 
que consequencia délo mandado en el predicho superior 



- 248 - 

Decreto de 6 de Diziembre ultimo se repita oficio al Señor 
Provisor para la comisión délas Copias pedidas ala posible 
brevedad, previniéndose á dho Padre Guardian que haga 
su dilig.% y que en el Ínterin se abstenga de repetir inopor- 
tunas incitativas sobre la expedición del informe pendien- 
te, como V. E. podra ordenarlo; ólo que sea mas desu jus- 
tificado arbitrio. 

f- 29 Buenos / Ay.» 16 de .Tuu.° de 1801. 

Exmo Señor. 

Martin Boneo. 

Buenos Ayr.' IG de Jun.» de 1801. 

Repítase oficio al S.°' Prov.*"" Capitular para él fin q.' 
se pide en este informe. 

(dos rubricas). 

Basavühaso. 

^ f 30**^ ^° Buenos Ayres á / veinte y seis de Junio de / mil ocho- 

cientos y uno hize saver el Sup.'*'" dec.*° anteced.*" al R. P. 
Fr. Antonio Ruiz : doy fe. 

Bamvilbaso. 

Nota. — Con fha veinte y seis del mismo se pasó el oficio 
prevenido, al P. Provisor. 

(una rubrica), 
(f. 30 vta. en blanco) 

(Entre foja 14 y 15 existe agregada la siguiente foja). 

Exmo Señor. 

Como los Autos obrados para la esaccion del subsidio 
al Convento de San Franc.'''', se componen de tres piezas, 
y en ellas se encuentran «diversas sentencias, y varios 
Escritos del Promotor Fiscal y como en el oficio de V. E. 
de 27„ de Junio próximo anterior no se especifica qual 
sentencia y vista Fiscal se necesita en copia autorizada: 



- 249 - 

de aqui es qi?c para loj^ar el acierto, y evitar mayores re- 
tardaciones, me he resuelto á pasar como paso á las supe- 
riores manos de V. E. los dichos tres cuerpos de Autos ori- 
ginales, á efecto deque mandando sacar de ellos los testi- 
monios que sean conducentes á la Causa quese ventila en 
el Superior Gobierno de su mando, se sirva devolvérmelos 
p.* q.* obren en mi Tribunal loq.* corresponda. 

Dios gue á y. E. muchos años. Buenos Ayres y Julio 15„ 
de 1801 

Exmo Seííor. 

D/ Fran."" Tuhau y Sala. 

Exmo Seíjor Virrey D.° Joachin del Pino. 

(Archivo Gettei-fil de la yación. — Hacienda (l'190-l'i9í). — Legajo 61, 
Expediente n* l'iIS. Orifjittalea y copias certificadas, martuscritas ; papel, 
las fojas 2, 3, 28 y 39 con filigrana, el resto del sellado; formato 31 X 22 
cent., letra rcJ'-uli, interlinea variada, conservación buena. Entre las fojas 
14 y 15 se halla intercalada una foja de papel azul^erdoso. Portada mo- 
derna: a mas del título tiene la siguiente inscripción con tinta roja: 
Exp.te n.» 1573 — Leg. 61 ~ Hac.^). 

V." B." — BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



N." 26. — Exped.*' promovido p."^ D." Dom.° Silva a nbre. del Gremio 
de Carreteros déla Ciudad de Mendoza y Provin.* de Cuyo sre. 
q.* se les liberte de conducir piedra desde el Riachuelo y déla 
contribución q.' en su defecto seles há puesto &.' Y D." Ant.' 
Canesa a nombre délos Carreteros del Tucuman y Santiago del 
Estero, sre lo mismo. 

(5 de Diciembre de 1796) 



m 

Un real 

Sello tercero, \in real años de mil setecientos noventa y seis y noventa y 
siete. 

(Hay un escudo). 

Sea Notorio que nosotros D.'' Juan Fran." Delgado, D.° 
Thomas Carrasco, Don Agustín Videla, Don Félix ^Moyano, 
Don Miguel florales, Don Ignacio Ferramola, Don Juan 



f. 1 



— 250 — 

(le Dios Obredor, I)." Manuel Peralta, Don Ilarión Jurado, 
Don Sebastián ]íaldor, Don Juan Antonio Serna, Don 
Juan Antonio Apangues, Don Fermin Escalante, Don 
Fran."" Davila, Don Felipe Versara, Don Miguel Carrera, 
Don Bernardo Barrionuebo el Maestro Juan Baez, y lo- 
renzo Barrera todos recidentes en esta Ciudad, y del gre- 
mio de Carreteros que jiramos en la Carrera de Mendoza; 
otorgamos por el tenor déla presente Carta que damos y 
conferimos todo nuestro poder cumplido tan bastante como 
por derecho se requiere y necesario sea para mas baler al 
doctor D.° Jossef Antonio Villanueba Abogado de esta real 
.\udiencia Pretorial para que á nuestro nombre y repre- 
sentando nuestras j^roprias personas, y en el de los demás 
f. 1 vta. Individuos ausentes del / mismo gremio por quienes pres- 
tamos voz y canción, con obligación, de que estarán, y pa- 
saran por lo que se hiciese, y executase sobre lo que se 
hará mención. Pueda presentarse, y se presente ante el 
Exmo. S.""" Virrey, en cuia .superioridad entable la preten- 
cion sobre quese nos liberte del gravamen que ala llegada 
de nuestras tropas senos penciona obligándosenos á hacer 
un viage con piedra, y en su defecto senos exijen quatro 
reales por cada Carreta; sobre cuio particular proceda á 
practicar todas quantas diligencias Instancias y represen- 
taciones conceptué oportunas, y necesarias hasta que ten- 
ga efecto la consecución d(» nuestra pretensa y lo mismo 
que nosotros haríamos y ])racti cariamos si estubieramos 
pi'esentes pues para ello y lo anexo, y concerniente le otor- 
gamos este poder exi>ecial, con libre, y general adminis- 
tración facultad de enjuiciar, jurar, y de substituir, con 
relevación de costas, Y ala firmeza y cumplim.'" délo que 
en virtud de este poder, se obrare y executare nos obliga- 
mos con nuestras personas, y l)ienes, havidos, y por haver, 
en forma y conforme á derecho; En cuio testimonio asi lo 
otorgamos ante el presente Ess.°° de su IMagestad, en esta 
f. 2 Ciudad de / Buenos Ayres, á beinte y cinco de Septiembre, 

de mil setecientos noventa, y dos años; Y los otorgantes 
á quienes yo dicho Ess.°° doy fee, que conosco, asi lo otor- 
garon y firmaron los que supieron y por los que no, le hiso 
á su ruego uno de los Testigos presentes que lo fueron 
Don Juan Agustín de Ibarra. y Don Antonio de Ibarra, 
vecinos de esta dicha Ciudad = Agustín de Videla — 



- 251 ^ 

Juan Antonio Aranf]U€S — Mifj.^ Morales = Jase Vicente 
Videla = Juan de Dios Obredor = Francisco López Da tila 
= Juan Antonio Serna = Jua^n Hilarión Jurado = Man.^ 
Peralta = Juan Fran."" Delgado = Ignacio Antonio Ferro- 
mola — Por lo demás otorgantes, Juan Agustín de Iharra 
= Antemi Gregorio Ramón de Merlo, Ess.°° de su ^lag.* = 

Concuerda con el poder original de su contexto que 
queda en el registro de mi cargo al q.« me refiero y de 
pedira.*" del Lisenciado D." Jossef Ant.° Villanueba, hice 
sacar el presente q.* signo, y firmo en Buenos Ayres á 
cinco de Diziembre de mil setecientos noventa v seis años. 

En testim." de Verdad. 

Gregorio Ramón de Merlo, 

Ess.°° de S. M. 
1^ una signatura ) 

En la Ciudad déla Trinidad Puerto de Santa María / de 
Buenos Avres, á seis de Diz/^ demil Set.°^ noventa y seis 
años; Antemi el Ess.°° y tgos, conparecio el Doctor D.° 
Josef Antonio Yillanueva aquien doy fee Conosco, y dixo ; 
Que usando del poder délas presentes foxas, y déla clausula 
de substitución en el Contenido otorgo quelo substituía y 
substituió. en Don Domingo Silva recidente en esta Ciu- 
dad, y Vez." déla de Mendoza, para que lo use, y exerea 
délos mismos Términos que a el otorgante le esta dado y 
Conferido sin limitación alguna ; Y ala firmeza délo que en 
fu(!rza de esta substitución se obrare y executare, obligo 
los bienes en el dho Poder obliga en forma y Conforme á 
dro : y lo firmó siendo Tgos D.° Nicolás Mesa, y D." Anto- 
nio de Ibarra. 

José Ant.' Villa nueva, 
Antemi 

Gregorio Ramón de Merlo. 

Ess.-o de S. M. 



Substitus." 
f. 2 vta. 



f . 3 



f . 4 



252 



Un real 



Sirva para el Reynado de S. M. el Sr. D. Carlos IV. 
Sello quarto, im quartillo, años de mil setecientos noventa y noventa 
y uno. 

(Hay un escudo). 

El Rey = Por quanto la Ciudad de Mendoza y Provin- 
cia de Culo me ha representado que no teniendo aquel Pais 
para la mantención desús naturales mas que unas Viñas 
cuio fruto de Vino y Aguardiente les es presisso por la 
cortedad déla tierra sacarlo de ella y llevarlos a vender 
alas Ciudades de Buenos Ayres Santa fee déla Vera Cruz 
y Cordova del tucuman aquellos distantes parajes lo con- 
dusen en Carretas de ganado Bacuno y Mular teniéndole 
gran costo este tragin p.'" la gente ganado Botija y demás 
que para su logro y seguridad se necesitan y que después 
de liaver Pagado al tiempo que salen desús casas los cre- 
cidos derechos de quatro pesos por la licencia y un rreal 
p.' cada Votija de Vino y dos por la de Aguardiente si 
f. 3 vta. pasan con ella á Buenos Ayres ó Santa Feé / no solo los 
gravan en estas Ciudades con otras higuales Contribucio- 
nes y con mas un pesso del nuevo impuesto sino es que les 
precisan aque no bendan sus frutos mas que al precio q.'' 
manda el Governador ó Cavildo Secular poniéndoles limite 
en aquello que han Conducido afuerza desu sudor y tra- 
vajo personal de forma que esta Precisión y la Aucencia 
desús casas les obliga a venderlo mal y que demás délo 
referido en el puerto de Buenos Ayres obligan p.'^ fuerza 
atodos los Carreteros q.« llegan con este tragin á que sin 
interés alguno haga veinte Viajes cada Carreta con tierra 
cal ó piedra desde la Ciudad alas murallas suponiendo ser 
en servicio mió por cuio travajo ala buelta para sus casas 
se halla fatigado el ganado y se siguen asus dueños graves 
perjuicios suplicándome me sirviese dar la Probidencia 
conveniente y haviendose Visto en mi Consejo délas indias 
con otros informes q.® sobre ello sehan pedido y lo q.« en 
razón / de ello espuso mi Fiscal de el y conciderandose 
q.® las fortificasiones de Buenos Ayres por ordenes mias han 
tenido asignados otros adbitrios los quales se han Cobrado 
y que los Governadores de aquel puerto no han devido ni 



- 253 - 

Podido entenderse á otras Contribuciones ni gravámenes 
he resuelto declarar. Excedieron Conocidamente los Go- 
bernadores en hacer que los Carreros déla Ciudad de Men- 
doza y Provincia de Cuio Porteasen las veinte Carretadas 
de tierra ó Canto; y en las demás Contribuciones que por 
adbitrios suyos y sin ordenes mins les huviesen impuesto. 
Por tanto mando ami Govemador y Capitán General déla 
Ciudad y Provincia de Buenos Ayres y alas Justicias or- 
dinarias liaci déla referida Ciudad como la de Santa Feé 
déla Vera Cruz que al presente son y en Adelante lo fueren 
flue de aqui adelante con ningún pretexto ni motivo pue- 
dan detener ni gravar con genero Alguno de travajo alos 
Carretes ni ganados déla dha Ciudad de Metidoza y jyro- 
vincia de Cuio ni menos imponerles taza ni hacerles pagar 
Contribuciones Algunas ni Estorvarles las Ventas de sus 
/ frutos por ser mi Voluntad q.« aquellos naturales seles f- 4 vta. 
guarden sus Pribilegios y esepciones y que seles dexe tra- 
ginar y vender sus frutos sin pagar mas Contribuciones 
q.^ las q.« por leyes y cédulas mias estubiesen impuestas = 
fho. en Madrid á veinte y nueve de Noviembre de mil se- 
tecientos y Dies y Seis = Yo el Rey = &.* Por mandado 
del Eey Nuestro Señor = D." Francisco de Castejon=^PaTa. 
q.« el Governador de Buenos Ayres y demás Justicias de 
aquella Ciudad y la de Santa Feé déla Vera Cruz Guarden 
alos Vecinos déla de Mendoza y Provincia de Cuio sus Pri- 
bilegios y no les graven ni hagan ^Molestias en la venta del 
Vino y Aguardiente = 

Concuerda con su original q.^ para en el Archivo de mi 
<^'argo q.^ me refiero y para q.« conste de orden déla SS.' de 
Cav/° Doy la presente en Mendoza en Diez y nuebe Dias 
del mes de Oct.* demil set.* noventa anos = 

En ttesttini.° (una signatura) de verdad 

Jph Lagos 

Ess."' p."* y de . . . 

Ex."^" S." f. r. 

B.» Ay.» 12 de 

D." Domingo Silva, á nombre del Gremio de Carreteros Diz." de 1796. 

déla Ciudad de Mendoza, y Provincia de Cuyo, en virtud sind^i"^*¿^- 

del Poder q.^ devidam.^ acompaño con mi maior rendi- rador grai. 

miento y veneración ante V. E. digo: q.' después de algún ^B^ia^b^^ 



f. 5 vta. 



- Í?Ó4 — 

tiempo de ha verse dado piineipio al Empedrado délas Ca- 
lles de esta Capital, empesarou á gravarse las Tropas de 
Carretas demi representados con la pencion de condusir 
al tiempo de su arrivo, y liiej^o de su descarga en esta 
Plaza, un Viage de Piedra desde el Riachuelo a las respec- 
tivas Calles donde se hallava la faena del Empedrado; y 
en su defecto, á contribuir quatro reales por cada Carreta. 

Desde luego conocieron q.'' este gravamen les era insopor- 
table, é inductivo de considerables perjuicios á su giro déla 
Carretería, un giro tan privilegiado por S, !M. como se 
veerá después : y un giro cuio fomento se halla repetidam.*'^ 
encargado por el Soberano con particular recomendación 
en su R.' Instrucción de Intendentes. 

Con este motivo pensaron en aquella Época representar 
á esta Superioridad lo combeniente, paraq.^ se sirviese dis- 
pensarlos, ó Excluir al Gremio de aquel gravamen. Pero 
no fue necesaria esta diligencia, porq.® á la noticia sola 
(una rubrica) déla meditada representación, se abstuvieron los Minis- 
tros q." corrían con esta exacción, no solo de estrechar- 
los á portear el Viage de Piedra, sino de cobrarlos quatro 
reales de cada Carreta, q.^ cobraban en su defecto : circuns- 
tancia q.® desde luego hiso creer á mis representados q.^ 
por pura boluntariedad délos Exactores, ó acaso por equi- 
vocada inteligencia délas superiores ordenes, q.® se les hu- 
biesen comunicado, procedían á gravar al Gremio : espe- 
cialm.** quando nunca manifestaron (sin embargo de haver 
sido recombenidos) haverse expedido alguna por esta Su- 
perioridad q.^ los autorisase para la exacción, ni declarase 
á la carretería de Mendoza comprehendida en el gravamen 
explicado. 

Asi quedó suspensa por mas tiempo de dos años la pen- 
cion, y la contribución, sinq." esta falta perjudicase al 
Empedrado délas Calles, q.® se continué del mismo modo, 
y con la propia eficacia q.'' antes. Y quando ya mis repre- 
sentados se consideraban absolutam.*^ exemptos, han expe- 
rimentado q.® de poco tiempo á esta parte, se les ha buelto 
á comprehender en el mismo gravamen : con solo la dife- 
rencia de q.*" los quatro reales de cada Carreta q.^ ante- 
riorm.*^ se les cobraban en defecto del Viage de Piedra, se 
han reducido á tres. -Bien q.® según estói informado, esto 
susede conforme al humor, ó indulgencia délos Cobrado- 



~ 255 - 

res, y á la iiiuior, 6 meuor docilidad délos Coiitribuieiite» : 
pues íi proporción del semblante q." manifiestan las sir- 
cunstancias, suele extenderse In contriltucion aun á los 
mismos quatro reales. 

El Gremio S.°' Ex."'*^ se lialla en el dia recargado con 
muchas contribuciones, q/ no puede sufrir, por cuio motivo 
le es sumam."^ gi^avosa la agregación de qualquiera otra 
por corta q.^ Ella fuese. Las Tropas á la salida de Mendoza 
contribuien quatro rr." por cada Can*eta por imposición 
municipal : al transito por la Jurisdicción déla Punta, se 
les exige medio real: En las fronteras de Cordova pagan 
otros qua / tro reales : por el Pontasgo de Lujan dos rea- f. o 

les: y uno por el de 3Iarquez : y ultimam.*^^ al ingreso 
y salida de esta Capital, se les cobra por rason de pizo otros 
quatro reales. Desuerte q.® multiplicadas estas Partidas, 
viene á resultar q.^ en el Viage redondo contribuie cada 
Carreta quatro pesos menos un real de dros : y si á tan cre- 
cida contribución, se le agrega la délos quatro reales, ó 
tres q.'^ aqui se les exige en defecto del Viage de Piedra : 
es conosidam,'^ insoportable el gravamen : mucho mas 
quando la notoria cortedad de los fletes no les sufraga las 
mas beses, no ya i^ara la recompensa de un trabajo tan 
duro, y de tantos riesgos y fatigas; pero ni aun para los 
considerables costos q.^ demanda este boluminoso tragín. 
A mi me seria muy fasil producir una ajustada demostra- 
ción matemática, q.^ manifestase sensiblem.'- esta verdad. 
Pero escuso molestar la superior atención de V. E. porq." 
ella no puede ocultarse á su distinguida penetración : y 
porq.^ el notorio abatimiento de facultades en los Tndibi- 
duos del (íremio es un comprobante peremptorio de q." 
los ingresos no responden á los votos y quebrantos. 

Eu estas circunstancias no puede esconderse á la sabia 
reflexión de V. E. quán gravosa é insoportable es á mis re- 
presentados la exacción délos quatro rr.'' ó ti*es en defecto 
del Viage de Piedra. Pero aun es mas insufrible, y les oca- 
ciona maiores perjuicios el verificar el mismo Viage, como 
lo demostraré sensiblem.'^. 

En primer lugar es preciso adbertir: q." los Peones del 
tragin vienen ganando su jornal con la obl i pación de con- 
currir con su trabajo, hasta el punto enq.° .se verifica la 
descarga en esta Plaza. Susede pues q.* siendo una clase 



- 256 - 

de Gente tan indómita, como es notorio, si el Tropero quiere 
obligarlos á conducir la Piedra, 6 todos desaparesen en el 
f. 6 vta. momento, ó se escusan con la / poderosa rason, de q.^ veri- 
ficada la descarga, ya no tienen obligación de asistir con 
su trabajo. Asi ponen al Tropero en el compromiso de suge- 
tarse, aun contra la resistencia de sus deviles fuerzas, al 
gravoso desembolso de los quatro rr.^ ó tres de cada Carre- 
ta; ó á q.'^ los conchave de nuevo pagándoles por separado 
el Viage de la Piedra: y entonses, aprovechándose délos 
conflictos del amo, á q." le seria moralm/" imposible encon- 
trar en aquel acto otros Peones déla inteligencia q.^ se 
requiere; se dejan pedir más, ó lo mismo q/ paga el Tro- 
pero en defecto del Viage de Piedra. Y por esto es q.' 
desde q.* se les ha gravado con esta pencion, será mui 
contado el Individuo del Gremio q." se haia sugetado á 
verificar el Viage: pues por evitar el maior perjuicio, q.* 
les causa, se acomodan antes á sufrir la contribución, q.^ 
sobre las muchas q.® tienen, les es insoportable. 

Aun no es este solo el incombeniente q.^ les liase sobre 
manera sensible el gravamen. Las Tropas, á la reserva de 
alguna mui rara, arrivan á esta Capital con Boladas alqui- 
ladas; porq.^ fatigadas las propias de un Viage tan largo 
como el q.® han traido, es presiso dejarlas combaleser en 
Parages remotos para tomarlas en buena disposición al re- 
greso. El Dueño de estas Boladas de alquiler, manda sus 
Boleros con el Tropero para q.*' luego q.® haga su descarga, 
buelva los Bueies á su destino. Susede pues, q.^ si hubiera 
de verificar el Viage de Piedra nesesitaria presisam.** ocu- 
par la misma Boyada: y esto lo resisten los Boleros con 
la justa razón de haver fenecido el alquiler en el acto déla 
descarga: y no quieren permitir q.^ su Ganado se les mal- 
trate mas con una fatiga á q.^ no están obligados. Asi el 
f. 7 Tropero nesesitaria, para haser el Viage en q. / sele pen- 

ciona, consertar nuevo alquiler déla Bolada q.* con el nuevo 
ajuste con los Peones, montarla mucho mas q.^ lo q.^ sele 
exige en defecto del mismo Viage : y por este estilo siempre 
viene á quedar sugeto por nesesidad inexcusable á la gra- 
vosa contribución délos quatro reales, ó tres de cada Ca- 
rreta. 

Si el Tropero llega á esta Capital en Bolada propia (q/ 
será raro acsidente) no por eso deja de tocar los mismos 



- 267 — 

incoiiibeiiientes, con la agregación de otros pi?i juicios, q.* 
por una conducta prudente se vee presisado á evitar, suge- 
tandose á la contribución q.^ aunq." insufrible, no le causa 
tanto daño. En tal caso, el nuevo ajuste con los Peones, de 
contado es inevitable: sigúese á esto: q.* en el Viage de 
Piedra ocupa todo el dia su Ganado, q.* se mantiene sin 
comer hasta el dia siguiente, ó basta q.^ el Tropero se des- 
embaraza de otras atenciones, y queda expedito para dis- 
poner q.' lo saquen á lugares distantes, donde pueda pascer 
sin perjudicar. En esta fatiga resivida sobre la q/ le ha 
causado el dilatado Viage de mas de 300 leguas, acaba de 
postear su Boiada, ó al menos la imposibilita para regre- 
sarse con la prontitud q/ quisiera, y le seria comljeniente 
ú evitar los gastos déla detención. Este es el perjuicio de 
maior bulto, sin contar conq.® en la misma fatiga se le de- 
sertan Peones llevándole anticipada la paga, sele buelcan, 
y quiebran algunos Carros en el afán de subir, y bajar Ba- 
rrancas, y andar por caminos inusitados y de ninguna pro- 
porción para un trabajo tan boluminoso. Fuera de esto, 
es muy singular la ocacion en q.^ por la mañana, q." es la 
hora enq.* las Tropas entran á descargar en el Bajo, no 
esté crecido el Rio de modo q.® embarase, ó sierre el paso 
ú las Carretas para el Riachuelo donde toman la piedra : y 
por todos estos acontecimientos / siempre el pobre Tropero 
biene á dar en el Escollo de sufrir el desembolso délos qua- 
tro rr.^ ó tres de cada Carreta, susediendo esto quando 
talbes ha quedado mas empeñado, y acaso enteram.*'' des- 
truido en el Viage q.® ha echo. 

En consideración á estos mismos, ó equibalente^ per- 
juicios, se sirvió la piedad de nuestro Monarca, por R." 
Cédula dada en ^ladrid á 29 de Xobiembre de 1716 cuio 
testimonio legalisado presento, y juro, declarar: E.vedie- 
ron conocida mJ^ los Goveniadores de esta Ciudad en haser 
q.^ los Carreteros de Mendoza porteasen veinte Carretadas 
de Tierra ó Canto á q.' entonses se les obligava con motivo 
déla obra del Fuerte q.^ se estava construiendo. En el día 
se les grava con la misma, ó acaso maior pencion ; j)orq.* 
hai muchas Tropas q." tienen aun mas de treinta Carretas, 
y las restantes no bajan del numero de dies y seis á doze: 
De suerte q.« puede conciderarse q.* unas con otras corres- 
ponden veinte Carretas lo menos á cada Tropa : y por este 

PUBi.. Sec. Hist. — T. IX. l»^ 



— 258 — 

consepto, obligándoseles á un Viage de Piedra, se les 
peneiona en portear las mismas veinte Carretadas q.® S. ]\r. 
declaró por exeso conocido délos G overna dores : y si esto 
siisedio quando la pencion tenia por obgeto una Obra tan 
nesesaria como la fortificación déla qual dependía la se- 
guridad, y defensa déla Ciudad, y délos Basallos ¿Con 
quanta maior rason deve creerse q.^ seria desagradable á 
la piedad del Soberano la misma pencion en las presentes 
sircunstancias, en q.° tiene por objeto una obra q.® ni es 
de tanta utilidad, ni de nesesidad inexcusable como era la 
del Fuerte? Mucho mas quando posteriormente ha mani- 
festado sus soberanas intenciones á veneficio del Gremio 
f. s en la particular recomendación q.^ hase desu / fomento 

en su R/ Instrucción de Intendentes? 

No son de menos vigor, y eficacia las otras expreciones 
déla misma 11.^ Cédula, en q." después de declararse por 
exeso conocido délos Governadores la pencion de portear 
las veinte Carretadas de tierra, ó canto, se declara igual- 
m/^ por tal exeso las demás contribuciones q.'^ por arbi- 
trios sitios, y sin ordenes de ^. AI. se hubiesen impuesto 
á los Carreteros. La pencion con q.^ en el dia se les grava, 
y la contribución q.® se les exige en su defecto, no tienen 
apoio en ninguna R.' Orden, ó determinación de S. M. ó 
por lo menos, esta no ha llegado á noticia de mis represen- 
tados: conq/ será forzoso concluir: q/ según esta R.' re- 
solución, ellos están declarados por libres déla pencion, y 
contribución indicadas. 

Pero sobre todo, lo q.'' no deja la menor duda, ni motivo 
de interpretación, ó tergibersacion del particular privi- 
legio q.° á mis representados seles consede, son aquellas 
expresivas clausulas en q/ S. M. se digna mandar expré- 
same'' al Govern.°'' y Capitán General de esta Provincia, 
y á las Justicias ordinarias de ella, y de la Ciudad de S/^ 
les déla Vera Cruz q.® al presente eran, y en adelante lo 
fueren : q.^ de alli en adelante, con ningún pretexto ni 
motivo puedan detener, ni gravar con genero alguno de 
trabajo, á los Carreteros ni Ganados déla Ciudad de Men- 
doza. Parece S.'"" Ex.""" q.e no puede darse desicion mas 
terminante, ni expreciones q.^ con tanta energía declaren 
el privilegio q.^ S. M. quiso conseder perpetuam.*® á mis 
representados paraq.« no puedan ser gravados con genero 
alguno de trabajo. 



- 259 — 

En atención á lo expuesto esperan fundadam.'' q.' la dis- 
tin^ida justificación de V, E, se ha de dignar, en obse- 
quio de estas Soberanas, y Sagradas determinaciones, re- 
dimirles del gravamen, y contribución explicadas: expi- 
diendo al efecto las ordenes combenientes. Especialm.** 
/ quando la falta de estas Carretas privilegiadas no puede i 
perjudicar la faena del Empedrado, del mismo modo q.* 
no le ha perjudicado en el tiempo demás de dos anos q.' 
estubo suspensa la pencion, como he dicho anteriorm/"" 
y quando puede echarse mano délas Carretas déla Carrera 
del Tucuman, q." no están comprehendidas en el privilegio, 
y cuio numero llega casi á lo infinito agregado alas délas 
Conchas á las del tragin déla Ciudad, y a las q.' condusen 
los abastos, q.^ son las q/ propiamente desfrutan el bene- 
ficio del Empedrado, y por su propia combeniencia y par- 
ticular commodidad deven contribuir, y propender al fo- 
mento de esta obra q/ les es tan bentajosa, al paso q.' á 
mis representados no les prepara' commodidad alguna por 
estarles prohibido expresam.'^^ el ingreso á las Calles pu- 
blicas. Por todo lo qual, y haciendo el mas arreglado y 
respetuoso Pedim/° 

A V. E. rendidam.te suplico, q.^ haviendome por presen- 
tado con el Poder y Testimonio déla R.' Cédula, se digne 
declarar á mis partes libres y exemptos del gravamen y 
contribución explicadas: y al efecto expedir las ordenes 
combenientes paraq.^ en lo sucesivo no seles pencione con 
ningún genero de trabajo; pues asi es conforme á las So- 
beranas intenciones de S. M. y de justicia q.^ imploro ju- 
rando lo nesesario &.^ 

Domingo Silba. 

Exmo. S." 

El Procurador Sindico General de Ciudad contextando 
al Traslado que V. E, se ha servido communicarle de la 
repre / sentacion que instruye Don Domingo Silva á nom- f 9 

bre del Gremio de Troperos de Carretas de ^íendoza, so- 
bre que se liberte a sus representados déla pencion ó gra- 
vamen que seles ha impuesto de conducir un viaje de pie- 
dra illas calles donde se hace el empedrado, dice: que la 
importancia y utilidad de esta obra publica es innegable. 



- 260 — 

y á Todas luces visible, y manifiesta. Pero con Todo eso 
el Procurador no encuentra motivo fundado para resistir 
la solicitud délos Pretendientes A menos que incurriese en 
el criminoso exeso de intentar oponerse á las Soberanas 
disposiciones de S. M. que acata y venera con la sumicion 
devida. La I\eal Zedula que en Testimonio presenta 
D.° Domingo no puede ser mas decisiba mas expresa, ni mas 
Terminante. Sus clausulas manifiestan sensiblem.*^ el de- 
sagrado que causó a S. M. igual pencion que se impuso, al 
Gremio aun con motivos más urgentes declarándola p.'^ 
exeso conocido délos Governadores. Y sobre Todo al Pro- 
curador le liaze mucha fuerza el estrecho precepto de q.^ 
en lo sucesibo no pudiesen detener ni gravar con genero 
f. 9 vta. alguno de Trabajo á los Carreteros, y Ganados / de la 
Ciudad de Mendoza. 

Por otra parte al Sindico le es constante, que esta Ca- 
rretería contribuye quatro rr.^ de cada Buque con nombre 
de dro de Ciudad; y asi por esta consideración, como por 
los otros gravámenes que apunta el representante. El ca- 
vildo ha mirado á este Gremio tan necesario al basto jiro 
del comercio con las Prov.^ del Perú, y Eeyno de Chile, 
como cosa Sagrada quando se ha meditado cargarle algún 
gravamen, ó pencion para el aumento de proprios, de q.'^ 
es evidente la necesidad de esta Ciudad. 

Bajo de estos supuestos, y siendo conforme á razón, que 
las obras Publicas se hagan á costa délos q." reciven el 
veneficio nada sera mas justo q.*" señir la pencion de aca- 
rreo, ó conducción déla Piedra á la Carretería del Trajin, 
á las délos abastos, y á las q.® vienen del Puerto délas 
Conchas. Todas estas disfrutan muy particularm,*" el ve- 
neficio del empedrado y no las de Mendoza por estarles 
prohivido, á representación del Sindico, el ingreso á las 
f. 10 Calles Publicas. / En todas aquellas el gravamen es in- 

sensible y no induce los perjuicios, que son efectibos en 
estas otras ; porque las circunstancias son muy diferentes : 
y asi como se liavian de regresar de vacio á sus Casas, ó 
á sus resi)ectibos destinos, les es fácil desobligarse déla 
conducción déla piedra. El numero de estas es abundan- 
tísimo y tanto que, en concepto del Sindico, no se hará 
sencible la falta de las Carretas de Mendoza, ni ella per- 
judicará los progresos déla faena del empedrado. El Pro- 



- 261 - 

curador es tan ingenuo para confesar la verdad, quando 
siente su peso como seria pronto, activo, y vigilante pai-a 
contradecir la solicitud si la encontrara infundada. En 
atención á todo la distinguida prudencia de V. E. sabrá 
discernir lo que mas se ajuste á las Soberanas intenciones 
de S. 'SI. X sea mas arreglado á Justicia. Buenos Ay.' Diz."* 
22 de libe. 

Mathms de Chavar ría. 

V-.' Ay.' 9 de En." de 1797. 

Visto este expediente promovido a nombre del Gremio 
de Carreteros déla Ciudad de Mendoza y Provincia de 
Cuyo sobre q.° seles liberte de conducir piedra desde el 
Riachuelo para el emjiedrado délas Calles de esta Capital 
y déla contribuccion que en su defecto dicen seles há im- 
puesto, con lo que en su razón há expuesto el Sindico Pro- ^- ^^ ^*^ 
curador gral,; declarase por esento y libre de dichos gra- 
vámenes al referido Gremio de Carreteros: y para q.^ no 
seles cause vejámenes ni extorciones y tenga cumplido 
efecto esta providencia se expedirán las ordenes corres- 
pondientes. 

(una rubrica). 

Basavilbaso. — ■ Almagro. 

En Buenos Ayres á trece de / Enero de mil setecientos 
nobenta y siete notifiqué el sup.""" auto anteced.** a D.'' Do- 
mingo Silva, doy fé. 

Basar ilha so. 



Un real 

Sello tercero, un real, años de mil setecientos novent;! \ -••!-. > !i"V*>nta 
y siete. 



(Hay un escudo). 



f. 11 



Pide q.' estando en estado sele de vis- 
ta del Exped.*^ q.^ expresa p."^ el tno or- 
din." y baxo de conocira.^" de Procu- 
rador. 

Exmo Sefíor. 

D."* Antonio Caneza, del Comercio, y Vecindario de esta b." Ay.' a4^de 
Capital, como Apoderado Gral de los Troperos de Carretas * *^° 



Como lo pide 
(una rubrica") 
Basavilbaao 



(una rubrica) 
f. 12 vta. 



f. 13 



- 262 - 

cíela Ciudad del Tucuman, según lo acredita el Poder q/ en 
esta Superioridad tengo presentado en otro negocio, pares- 

00 con mi mayor respeto ante la Sup.""" Justificac." de V. E. 
y digo : Que p.* promover el Dro demis representados nece- 
sito del Expediente q/ ante este Sup.""" Govierno han se- 
guido los Carreteros déla Carrera de Mendoza en pretens." 
deq.® se les indemnise del viaje a la Piedra á q.^ seles pre- 
cisaba, y en el día se precisa aun á los q.^ yó represento; 
el qual Expediente para en el dia en la Oficina de la Se- 
cretaria del virreynato. Por lo q.' ocurre á la dignac." 
justificada de V. E. para que estando en estado se sirva 
mandar se me conceda en vista por el termino ordinario, 
y baxo del conocim/° / de Procurador. En su logro = 

A Y. E. pido, y Sup.^° se sirva asi proveer, y mandar 
que es justicia que pido, y juro &^ — 

/>/ Manu.^ Felipe Molina — Antonio Canessa. 

En Buenos Ayres á veinte y nuebe de Mayo demil sete- 
cientos nobenta y siete yo el Ess."" ]Mayor notifiqué el ante- 
ceda'' Superior Decreto a D.'' Antonio Canessa, doy fee — 

Basavilbaso. 

1 * 

Uu real 

Sello tercero, un real, años de mil setecientos noventa y seis, y noventa 
y siete. 

(Hay un escudo). 



Pide prov.* y Sup."^ se lea. 



Ex."^° Señor. 



Siendo Y. E. servido podrá mandar informe el Procura- 
dor Sindico gral. de esta Capital. 



Buenos Ay." 19 de Julio de 1797. 



Almagro. 

Montev.» 29 de Julio de 1797. 



Conformado. 



(una rubrica) 



Basavilbaso. 



- 263 - 



Exino Señor 

D." Antx)iiio Canessa, vecino, y del Comercio de ésta Ca- 
pital, á nombre, y como Apoderado general del Gremio de 
Troperos de Carretería de las Ciudades de Santiago Leste- 
ro, y San Miguel del Tucuman, q.^ \iajan desde ésta á la 
de Jujui en conducción de los efectos del vasto Comercio 
de este Emporio con aquellas Provincias interiores, y de 
los azogues, y R." Caudales de S. M. haciendo uso del Ex- 
pediente q.^ los Carreteros déla Ciudad de Mendoza, y Pro- 
vincia de Cuyo siguieron ante éste Sup.""" Govierno sobre 
q."" seles libertase, como obtuvieron, de conducir piedra des- 
de el Riachuelo, y de la contribución q/ en su defecto 
seles exigia, cuya carga ó pensión también se entiende 
con los del Gremio de mi representac.'' el qual Expediente 
pedi en vista, y la Sup.""^ justificac." de V. E. fué servida 
concedérmela, como mejor proceda, y haya lugar en Dro, 
ante la Superioridad de Y. E, paresco, y digo. Que en mé- 
ritos de equi / dad, y justicia, la q.® la intensidad Superior f. 13 vta. 
de y. E. dignisimam/* administra se hade servir proveer, 
y declarar q,^ la esencion del gravamen referido de la 
conducción de piedra desde el Riachuelo p.'" el empedrado 
de las calles de ésta Capital, y contribución en su defecto, 
q." se declaró p/ este Supe.*"^ Govierno en prov.^ de nueve 
de En.° del año corr/* de 97,, á los Carreteros de Mendoza, 
se estienda y deba entenderse también con los q.^ repre- 
sento, á cuyo fin se expidan las ordenes correspondientes; 
pues versan respecto de estos ías mismas, y aún superiores 
7*azones, q.^ las q.^ impelieron el justificado, y piadoso ani- 
mo de la Superioridad respecto de aquellos p.* la libera- 
ción del indicado gravamen. 

Por q.^, Señor Exmo, si se hecha la vista á lo insopor- 
table q.^ es ésta pensión del acarreo déla piedra, ó en su 
defecto la contribución de los quatro rr.^ p."^ Carreta de 
las de la Tropa de Cada individuo q."" entra de los Carreteros 
que represento, se hace ala verdad sensible con solo recorrer 
p."" las mismas concideraciones representadas p."" los déla 
Carrera de Jifendoza. Pues si ellos se hallan recargados 
con las muchas contribu / clones q." no pueden sufrir, ha- f 14 

ciendoseles p."^ lo mismo sumam.^^ gravosa qualesq.^ otra 



— 264 — 

que se agregue p/ corta q.^ ella sea; la carrera, ó gremio 
denii representac." se halla aún mas sobrecargada de ma- 
yores contribuciones. Por quanto á mas délos quatro rr." 
de piso q.^ pagan en esta Cap.' á su ingreso, y salida, del 
real del Portasgo de ^farq." y dos p."" el déla villa de Lu- 
jan, en q."* son iguales con los de Mendoza, contribuyen 
tambi." en su transito p."" la de Cordova veinte rr.^ p.'^ dro. 
de Ciu.'^ y dos rr.^ p."^ cada Carreta del Nuevo impuesto, 
un peso también p."^ cada Carreta en Santiago Lestero de 
Pontasgo, 3^ otro en la misma suerte transitando p."^ la de 
Salta. De manera q." sumadas éstas menudas partidas 
ellas hacen el monto en el viaje redondo de mas de siete 
p.^ y medio de contribución p.'" Carreta, viniendo á ser ésta 
de sumo peso agregada la de quatro rr.^ p."" el defecto del 
viaje á la piedra, y haciéndose aún mas digna de repara- 
ción habido concepto a la indecible decadencia, áq.'' de 
cinco p.'' seis años á ésta parte ha venido á reducirse el 
flete q.® se paga en esta Carrera del Perú ; pues es notorio 
q.^ hav.° en tpos anteriores sido corr.^*" el pago de ciento 
f. 14 vta. setenta, ciento ochenta, á doscien / tos p.^ y muchas veces 
pasando de estos p."" el fletam.^" de cada buque hasta la 
ciento diez, y á vezes menos, llegando alo sumo á ciento 
veinte, ó á ciento veinte, y cinco. Diferencia tan notable, 
q.* no haviendo al mismo tpo decrecido los gastos ine- 
vitables q."" tienen no digo en la misma proporción, sino 
en cosa alg.'' p.'' q.*" los Salarios de Peones Picadores, Se" 
= guardan siemp.'' el mismo arancel sinq.'' de otra suer- 
te haya q.*^" quiera servir en un tragin tan penoso, como 
prolixo, han venido á deducirse los traficantes mis repre- 
sentados á un atrazo tan notorio q." no corteandose sig.^ 
en sus \dajes, sólo subsisten en el mismo trabajo p."" no te- 
ner otro de q.' vivir. 

En efecto, Señor, ésta que acaso parecerá ponderac." 
encarecida p."^ interesar mas la piedad Sup.""" de V. E. al 
remedio, objeto demi solicitud no es sino una pura y cons- 
f. 1.5 tante verdad. Ella me / seria fácilmente demostrable por 

medio de la Cuenta mas palmaria délas impensas, y costos 
en cada Carreta, y délas Comunes á toda la Tropa, q." 
unidas úlas contribuciones exceden siempre al precio del 
íletamento. Pero persuadido q.® una generación semejante 
p.' prolixa, y material será fastidiosa á la mejor empleada 



— 265 — 

ateuc." Sup." de V. E. la omito dexando á su sublime i)ene- 
trac." y acreditada prudencia el concepto déla verdad de 
lui aserto. Deque es consiguiente lo gi'avoso q.' les es A los 
individuos mis representados aún con mayores fundara.'"* 
(iue álos déla Carrera de Mendoza la nueva contribuc." de 
quatro rr.^ por Carreta en defecto del viaje ala Piedra. 

Si del mismo modo pasamos la considerac." alas demás 
circunstancias, é inconvenientes alegados con justo vigor 
por parte de dichos Carreteros de Mendoza, u el cá.so de 
quererse hacer el nominado viaje por no sufrir un desembol- 
so que no les es soportable; y á tenido concepto al carácter 
indómito é irreducible á las persuaciones déla razón déla 
gente asalariada / p.'' el tragin délas Tropas, cuya costum- f. 1.5 vta. 
lire imvariable es desaparecer en el instante mismo en q.*' 
dan cumplim.*° á su conchabo, sin q.® el aflixido Tropero, ;i 
no ser á fuerza de nuevos gastos, y gratificaciones dispen- 
diosas, que le son intolerables, pueda verificar el viaje ; yá 
p."" el motivo de entrar á esta Capital con Bueyes fletados, 
y ser forzoso restituirlos al locador luego q.* es llegado el 
punto déla locac.°, no siéndole p."" lo mismo al Carretero 
posible el viaje de otro modo q.^ costeando nuevo flete délos 
Bueyes, lo q.^ viene sin duda á superar el importe déla 
misma contribución, y yá en fin si p."" q.* atendida su esca- 
zes de facultades, ó p."^ que en el viaje délas Tropas de alli 
p.'' acá vienen casi de vacio ó con una carga que al paso q.* 
trabajosa p."" su volumen, y peso es de ning.^ importancia 
siendo á proporción los fletes p."^ poco mas q.^ nada, se vé el 
Tropero en la necesidad de entrar con su propria Boyada, 
ésta llega tan aniquilada, y extenuada q.*" no esta capaz de 
dar un paso mas allá de esta Ciu.^ á q.^ apenas alcansa con 
los últimos alientos de un viaje dos tantos mas pesado q.^ 
el de Mendoza, pues á mas deser mas dilatado p." ser demás 
de quatro cientas leguas, es sumamente escabroso / áspero, f j,; 

y prolixo p."" las Sierras déla jurisdicción de Cordova, me- 
danáles déla de Santiago Lestero, lomas déla de Tucumau. 
y Salta con otros mil quebrantos y á délas malas yerbas del 
chucho en Cordova y Xhio en Tucum." q.* matan, y dismi 
nuyen sus Boyadas, y yá de la espesura délos montes y 
bosques p."^ donde transitan, y en q.® se les extravían, y 
pierden ; p."" man." q.^ al cabo déla jornada llegando á esta 
no solo con sus Carretas quebrantadas, y casi destruidas. 



— 266 - 

sino con dichas sus Boyadas amas de desminuidas p/ las 
q.^ seles pierden, y mueren, atrazadas, y consumidas p/ el 
fuerte trabajo, q.* han tenido : les es tamb.° en éste caso de 
entrar con sus prop.°^ Bueyes inverificable al Carret.° el 
viaje al Eiachuelo p." conducir la piedra. 

Que si se tiene decia, considerac." á éstas circunstancias, 
é inconvenientes esforzados justamente por los Carrete- 
ros de Mendoza en la representac." q.« dieron p/ medio 
desu Apoderado en abtenc." déla esencion q/ consigiüeron, 
y en este solicito p." mis partes, del gravamen del men- 
sionado viaje al Riachuelo, ó en su defecto la contribuc." 
de quatro rr.^ p/ Carreta, no pueden dejar de conocerse 
mas urgentes, y graves en la Carrera demi representac," 
siendo p/ lo mismo mas dignos de remedio, y atendibles 
p.* Sup.""" raz." los clamores q." en su logro elevan ala alta 
f. 16 vta. piedad, é integridad justlfi / cada del benigno y recto co- 
razón de Y. E.* en solicitud de igual declaratoria, q.« á 
virtud de aquellos fundamentos alcanzaron los de Men- 
doza. 

A lo q.® se llega q.*" la R.' Cédula de 29„ de Nov.^ de 
1716,, cuyo testimonio han ]3resentado éstos en apoyo de 
su memorada pretensión, aunq.^ es verdad q." ella habla 
seualadam.'^'' con los Carreteros déla Ciudad de Mendoza, 
y Provincia de Cuyo, las razones y motivos impulsivos del 
animo Soverano de S. M. q.« en ella misma se expresan, 
como fundamentos de su R.' resolución son generales, y 
comprensibos de todo el gremio de Carreteria, esto es no 
solo de la de Mendoza y Provincia de Cuyo, sino de los de 
Cordova, Santiago Lestero, y Tucuman. Y por ésto es q.' 
el Sindico Procurador General de ésta Capital, con cuya 
audiencia se substancio el Expediente, después de hacer 
mérito en su vista de 22„ de Oct.^ de 96„ que corre de f. 8 
vta. á f. 10„ del tenor, y contexto de la memorada R.i Ce- 
f. 17 dula, se contrae á / la pensión de quatro rr.^ q.^ generalm.^' 

contribuye la Carreteria p."" cada Buque con el nombre de 
Dro. de Ciudad, con los demás gravámenes, y pasando á 
recomendar la grande necesidad del Gremio para el basto 
giro del Comercio con las Provincias del Perú, y Reyno 
de Chile, baxo cuyo concepto dice haberlo mirado siempre 
el Cabildo de ésta Capital, como cosa Sagrada, quando se 
ha meditado cargarle algún gravamen, ó pensión p.^ el 



— 267 — 

auni/° de proprios, á pesar déla evidente necesidad déla 
Ciudad, desciende <ála reflexión propria del alto juicio con 
q.« se conduce el referido Sindico Gral. en el imparcial 
desempeño desu Ministerio, de ser conforme á razón q." 
las obras publicas se hagan á costa de los q.' reciben el 
l>eneficio, y báxo de éstos supuestos concluye su recomen- 
dable dictamen opinando p/ la just/ de la Declaratoria, ó 
determinación de seüirse la pensión del acarreo, ó con- 
ducción déla piedra ala Carretería del tragin déla Ciu.* 
á las de los abastos, y álos q/ vienen del Puerto de las 
Conchas; Todas las quales desfru / tan particularm/' del f- i" ^t»- 
beneficio del empedrado, del q.* nada participan asi las 
de Mendoza, como las q.^ represento, respecto á estarles á 
éstas prohivido á representac." del mismo Sindico el in- 
greso alas Calles publicas. A cuyas concideracion.^ agrega 
dicho Sindico las deq.® á aquellas les es insensible el gra- 
vamen, y no les induce los perjuicios q.^ ámis representa- 
dos, y a los de Mendoza, p/ ser tan diferentes las circuns- 
tancias en unas, y otras ; al paso q/ siendo abundantísimo 
el numero de dichas Carretas délas Conchas, abasto, y 
tragin interior déla Ciudad, no se haria sensible la falta 
de éstas, ni ella perjudicarla á los progresos déla faena del 
empedrado. Pudiendo á todo añadirse también en abono 
de las q.^ yó defiendo en sus Dros la preferi])le atenc." á 
q.^ son acreedoras yá p."" el mayor ingreso q.^ ellas propor- 
cionan al Real Erario p."^ los Dros lí.^ q/ se causan con el 
mas abundante comercio déla Carrera de su tráfico, pues 
comparadas á estas las de ^Mendoza no les igualan ni en 
una séptima parte, como p.'' el gran número de las q.* se 
emplean en el trasporte de azogues de ésta Capital á Ju- 
juy, y conducion délos li.^ Caudales de allá para esta. 
Por todo lo qual, Exmo / Señor, haciendo el pedimento y f. is 

representac.^ mas sumisa, encarecida, y reverente = 

A V. Ex.^ pido y Sup." q.^ haviendoseme p."" presentado á 
nombre délos Carreteros déla referida Carrera de Santiago 
Lestero, y S."" Miguel del Tucuman en la forma, y grado 
mas útil, y conveniente ala solicitud q.^ en su favor enta- 
blo, se digne declarar, proveer, y mandar conforme á ella, 
y en los términos expuestos al exordio q.® repito p."" con- 
clusión, pidiendo justicia, y jur.*^" lo necesario &.'. 

Dr. Man.^ Felipe Molina. — Antonio Canessa. 



— 268 — 

En Buenos Ayres á qiiatro de Agosto de mil setecientos 
nobenta y siete años : Yo el Ess."° de S. M. y Substituto del 
Mayor de Gov.°° y Grra. de este Virrey nato notifiqué el 
antecedente Sup.""" Dec/° a D." Ant.° Caneza doy fee. 

Oliba. 

En cinco de dho. mes y ano pasé este Expediente al 
S/ Sindico Procurador Gral. de esta Capital, doy fee. 

Oliba. 

Ex.'"« Señor 

El Sindico Pror. Gral. de esta Cap.' ha visto la antece- 
dente ynstancia, q.* hase á V. E. el apoderado del gremio 
f. is vta. / de Carreteros délas Ciudades de Santiago del Estero, y 
S.'* Mig'.' del Tucuman, para q.^ sele exima y libíírte déla 
pencion de hacer un biage de Piedra con sus Carretas, 
luego q.' arrivan á esta dha Cap.' conduciéndola alas Ca- 
lles donde se clara, agregada dha ynstancia ala q." siguie- 
ron sobre el propio particular los Carreteros déla Pro- 
vincia de Cuio, y en la yntelig." de todo dice: Que aunq.® 
para su concepto no es fundamento de esta Solicitud, como 
tampoco devio serlo para los de ^Mendoza la lí.' Cédula 
q.^ en testimonio corre a f. 3. porq.'^ aunq.^ los R.^ rescrip- 
tos merecen, y exigen la mas pronta egecucion, no parece 
q.<^ dha lí.' Cédula fuese presentada ala superioridad eo- 
rresp.*^^ para q." la mandase cumplir, en vista deno ofre- 
cerse algún yncombeniente, reparo ó perjuicio digno de 
representarse al Soverano. y es ademas un testimonio en 
q.« no se expresa apedimento deq.^ persona se aya sacado, 
y autorizados por el Ess.°° q.^ lo firma; sin embargo las 
f. 19 razones expuestas por los Carreteros de Mendoza, / y q.' 

sin duda movieron á esta Superioridad para la declara- 
toria de exemcion del viage de Piedra, q.^ seles concedió 
por el auto de f. 10 con precedente audiencia del Sindico, 
urgen también para los de Santiago, y Tucuman, y en 
esta virtud el q.® expone es de dictamen, q.® V. E. siendo 
servido puede proveer de ygual conformidad, ó lo q.^ sea 
desu Superior adyitrio = Ti.^ Ay.^ y Ag.*° 31/97. 

Ramón Ximenez y Naria. 



269 - 



Ex.-" Sor. 

Siendo V. E. servido podrá declarar por lo proveido en 9 
de Enero del auo pasado á favor del Gremio de Carreteros 
déla Ciudad de Mendoza y Provincia de Cuio, q.' también 
están exemptos los carreteros déla Ciudad de Santiago 
Lestero y S."" ^figuel del Tucuman déla carga de conducir 
piedra pai^a el Empedrado de esta Capital y libres de toda 
exacción pecuniaria q.' seles pretenda hacer con este moti 
vo, pero con la precisa calidad, que deberá ser extenciva 
y debido / entenderse con respecto álos Carreteros de Men- f- ií« vta. 
doza y Prov.'' de Cuyo, de q.' no introduzcan ni puedan 
conducir sus Carretas por las Calles de esta Capital bajo 
la multa q/ V. E. tenga á bien imponerles; mandando q/ 
para q.* de esta providencia no se siga perjuicio al Comer- 
cio sea de cargo de los mismos Carreteros el costo déla con 
duccion délos efectos deq.* se componga su carga hasta la 
Casa délos dueños ó personas á q/ vengan consignados, y 
q.*" asi se haga saber al Apoderado de estos Carreteros y al 
délos de Mendoza y Cuyo p.* q.^ tengan entendido q/ en 
estos términos y no en otros podrán disfrutar déla exemp 
cion que han pretendido y seles declara, y q.^ bajo el mismo 
concepto se expidan las correspondientes ordenes alas per- 
sonas encargadas déla conducción déla piedra, i).^ su de- 
bido cumplim/" Buenos Ay.^ 21 de Marzo de 1798. 

Almagro. 

Montevideo 27 de Marzo de 179S. 

Conformado entendiéndose la multa en la cantidad de 
diez pesos p."^ cada Carreta délas enq.* por primera vez se 
contraviniese. 



(una rubrica) 



Por ausen.* del S.' Secret.» 

Arteaga. 



- 270 — 

f- 20 En Buenos Ayres á diez, y / siete de Abril de mil Sete- 

cientos nobenta y ocho años : Yo el Escrivano Mayor noti- 
fiqué el antecedente Superior Auto ú D.° Antonio Canessa, 
doy fee. 

Basavilhaso. 



En diez y ocho de dicho mes y ano pasé á la Casa morada 
de D," Domingo Silva, Apoderado del Gremio de Carrete- 
ros déla Ciudad de Mendoza y Provincia de Cuyo, á efecto 
de hacerle saver el expresado Sup/ auto, y no le hallé en 
ella : lo q." pongo p/ Dilig.^ y doy fé — 

Basavilhaso 



En veinte del mismo hize otra igual diligencia como la 
antecedente, y tampoco encontré en su Casa al dho. D.° Do 
mingo Silva, doy fee. 

Basavilhaso. 



En dos de Mayo del propio año notifiqué el anterior 
Sup/ Decreto á D.° Doíningo Silva, en su persona, doy fee. 

Basavilhaso. 



(f. 20 vta. en 
bUiuco) 



9 
Un real 



-f oí 

^- " Sello tercero, un real, años de mil setecientos noventa y seis, y noventa 

y siete. 

(Hay iin escudo). 

Sirve para el bienio de 98 y 99. 

Exmo. Señor, 

Pide providencia D," Antonio Caneza del Vecindario y 
Comercio de esta Capital, Apoderado Gral. del Gremio de 
Carreteros délas Ciudades de S.'' Miguel del Tucuman, y 
Santiago Lestero, en el Expediente sobre la liberación del 



— 271 - 

gravamen de conducir Piedra del Riachuelo, ó contribución 
pecuniaria en su defecto ante V. E. con mi mayor respeto, 
digo : Que seme ha hecho saver el auto Sup."*" de V. E. por 
el q.*" se digna relevar amis indicados clientes déla citada 
pensión, y gravamen de conducir la Piedra con la preciso 
calidad deq.° no introduscan ni puedan introducir sus Ca- 
ri-^tas por las Calles de esta Capital, bajo la multa de 10 p." 
p/ Cada Carreta, délas en q.* p/ prim.* vez se contraviniere. 
Y aunq/ desde luego es muy regular, y justa esta condición 
o calidad, me es indispensable representar ala Sup.""" aten- 
ción de V. E. el q/ habiéndose impedido el paso délas re- 
feridas Carretas p/ detras del Fuerte p."" llegarse ala R.' 
Aduana, como está mandado á causa del valimiento conti- 
nuo délas ondas del Rio, de suerte q.^ es / intransitable ; se f- 21 vta. 
hace forzoso Subir del bajo p/ la Plaza y atravezar p/ Ins 
Calles q.* van p/ espaldas del Conv/° de Religiosos de S.° 
Fran/° hasta el Asiento : en cuya considerac.° la in teg.* 
justificada de V. E. se hade dignar declarar q/ las referidas 
Calles p.^ el transito preciso ala Aduana no deven enten- 
derse comprendidas en la prohibición, ni los Carreteros p ' 
incursos en la multa aunq/ pasen por ellas; y al efecto 
siendo V. E. servido podrá informarse deq/° fuere desu 
agrado sobre la imposibilidad del transito p/ el bajo, á mas 
deq.® se hace creible, pues sino fuese ésto p/ ningún motivo 
propenderían los Carreteros á pasar p/ las Calles, y subir 
el alto, lo q.^ le es mas costoso y de mayor trabajo. Por lo 
q.^ hac/° el pedim.^ mas sumiso, y neces." 

A V. E. pido y Sup/° q.^ bien teniendo mi relac.° p/ ver- 
dadera en la p/' q.' baste, bien informándose como fuere del 
agrado sup."*" de V. E. se sirva declarar y mandar conforme 
solicito q/ es justicia q/ pido jurando lo necesario &.* — 

Antonio Canessa. 



Ex."° Señor 

En atención alo q/ se representa en el antecedente memo- 
rial podrá V. E. siendo / servido declarar q.* lo mandado f 22 
en provid.* de 27 de Marzo ultimo deberá llebarse á efecto 
puntualmente ecepto en las ocaciones enq.' por las ex- 
traordinarias avenidas y crecientes del Rio no puedan 



f. 23 



— 272 — 

conducirse las Carretas por él Bajo sin manifiesto peligro ; 
y que en tales casos podrán conducirse únicamente por la 
Calle q.® guia rectamente ala Aduana ala parte del Leste 
del Convento de S.° Fran/° sin extraviarse con ningún 
motibo ni pretexto por otra alguna, debiendo ser del cargo 
délos dueños de estas Carreterías mantener expedito y 
conmodo el trancito de dha. Calle j ruta q." seles señala: 
sobre todo V. E. resolverá lo que estime mas conveniente. 
Buenos Ay.^ 10 de Mayo de 1798. 



Almagro. 



Bu."» Ay.' 21 de Mayo de 1798. 

Conformado. 



(una rubrica) 



Basavilhaso. 



f. 22 vta. En veinte y quatro de / Mayo de dho año : notifiqué el 

antecedente Superior Decreto á D.° Ant.° Caneza, en su 
persona de q.^ doy fé. 

Basavilbaso. 

En primero de Junio del mismo ano notifiqué el expre- 
sado Superior Dec.*"* á D.'' Domingo Silva, en su persona 
deque doy fee. 

Basavilbaso. 



Un real 

Sello tercero, un real, años de mil setecientos noventa y seis, y noventa 
y siete. 

( Hay iin escudo ) . 

Sirve para el bienio de 98 y 99. 

Exmo Señor. 

B.» Ay.' 12 de Jun.o de 1798. 

Pásese á informe del Itt.'' Cavildo de esta Ciudad. 

(una rubrica) 

Basavilbaso. 



- 273 — 

D.° Antonio Canessa, del Comercio, y vecindario de esta 
Capital y Apoder.**" Gral en ella del Gremio de Carreteros 
del Tucumán, y Santiago Lestero, en el Exped.*' sobre q.' 
se liberte á estos de la pensión del acarreo déla Piedra, y 
en su defecto déla contribuc." de 4 rr." p/ Carreta, digo: 
Que haviendose V. Ex.* servido p/ su auto Sup." de 27 de 
Marzo relevar desde luego del sobre dicho gravamen, 6 
contribuc." álos singnificados mis representados con la 
prevenc." deq.^ no pudiesen entrar alas Calles de la Ciudad 
con sus Carretas bajo la multa de 10 p,° p/ cada una délas 
q.' entraren ; representé sumisam.^ ala Superior integ.' de 
V. Ex." q/ en las circunstanc.^'' de precisárseles á pasar ala 
R.' Aduana, y no poderlo verificar p/ el baxo del Rio p/ 
estar intransitable se hacia neces." permitírseles el q.' al 
solo fin de llegar las Carretas á dha R/ Aduana, y regresar 
pudiesen entrar p/ las Calles correspondientes no enten- 
diéndose respecto de estas la indicada prohivicion y multa : 
Y V. Ex/ seg.'' se meha hecho saver p/ el Escrib." vista mi 
representac." / se ha dignado proveer q.^ lo mandado en 27,, f 03 vta. 
de Mzo ult.° se deberá llevar á efecto puntualm/^ exepto 
en las ocasión.^ en q.^ p/ las extraordinarias avenidas y 
crecientes del Rio no puedan conducirse las Carretas p.' 
el Baxo sin manifiesto peligro: y q/ en tales casos podran 
conducirse unicam,** p/ la Calle q.** guia rectam/* ala 
Aduana ala parte del Leste del Conv/° de S.° Fran.*^ sin 
extraviarse con ning." motivo, ni pretexto p/ otra alguna 
debiendo ser del cargo délos dueños de estas Carreterías 
mantener expedito, y cómodo el transito, de dha Calle, y 
ruta q/ se les señala. 

Este decreto Sup.""^ de V. Ex.* se funda en el concepto 
deq.* fuera de las ocasiones de extraordinarias crecientes, 
y avenidas del Rio es transitable el Baxo sin peligro, p.'° 
devo prevenir con mi mayor respeto, y sumisión ala justi- 
ficac." de V. Ex.* q.^ aún prescindiendo de estas ocasión.' 
y siempre se halla enteram.*- descompuesto el transito délas 
Carretas p."^ dicho Baxo; en tal manera q.* aún sin haber 
crecientes, ó mareas; ó es imposible pasar, ó alo menos 
sumam.*° peligroso p."^ la escabrosidad, y hondura de las 
huellas, en q.^ se rompen, ó vuelcan las Carretas, á pesar 
del mayor cuidado, con perjuicio, y riesgo déla carga. 

Si no fueran estas circunst." alos Carreteros ninguna 

PCBI,. SEC. mST. — T. IX. w 



- 274 — 

(•lienta les hacia subii* ala Ciudad, porq/ el i)asa.iie p.' la.s 
Calles les es sumam/'' incomodo, y aun perjudicial. La ne- 
cesidad, es la q.' los precisa á ello, porq.^ como digo, el 
*■ 2* transito p/ el Baxo está del todo perdido. / Y este concepto 

S.""" Exmo, me obliga también á reiterar mis representacio- 
nes ala equidad Sup.""" de V. E. áfin deq." se digne si es ser- 
vido pedir informe del hecho q.^ hago presente sobre lo 
intransitable del mencionado Baxo aún sin q.'' hayan actua- 
les avenidas, y mareas, al Administrador déla R.' Adua- 
na q° esta instruido de ello, ó áq.'^'' V. E. estimase conve- 
nir; y resultando la verdad demi aserto se sirva declarar 
q.' el permiso p." entrar las Carretas p."^ las Calles p.* ir 
ala Aduana, y regresar se hade entender en todo caso, y 
siemp.* q.® los prop.°^ Carreteros reputen peligroso el tran- 
sito p."" el Baxo. Por lo q.^ hac.'*'' el pedim.'" mas conforme = 
A V. E. pido y Sup.*"" se sirva declarar, y mandar como dexo 
expuesto q.^ es just.". Juro &.^ 

Otrosi digo : Que conviene asi mismo al Dro demi re- 
presentados q.*" la rectitud Sup."'" de V. E. tome los in- 
formes necesarios sobre la contribución de 4 rr, ' por Ca- 
rreta q.^ seles tiene impuesta p."" el Dro de piso, y p.' la 
compostura délas Calles de esta Ciudad : Cuyo dro siemp.* 
seles exige, y están prontos á exibirlo ; porq.'' relevándolos 
el déla pensión detener q.e cuidar de mantener compuestas 
las Calles q." seles señala p.^ su entrada ala Aduana, es- 
pero déla justificada integ.^ de V. E. q.^ teniendo la indi- 
cada considerac." se hade servir declarar asi mismo q.* 
la insinuada compostura délas Calles referidas deberá 
f. -24 vta. costearse con los productos déla contríbuc." citada de / 
los 4 rr.*" p."" cada Carreta q.'^ p.* este fin seles tiene im- 
puesta, y q.^ en esta intelig." la exhiben gustosos, y con 
prontitud. Asi es de just." q." pido tamb." ut Supra. 

D/ Man.^ Felipe Molina. — Antonio Canesa. 

Buenos Ayres, y Julio nuebe de mil Setecientos noventa 
y ocho. En Acuerdo que Zelebro el r.^ I. C. J. y R. hoy Dia 
déla fecha, sebio este expediente, y enteraron los Señores 
acordaron que para Mejor cumplir con lo que S. E. ordena 
sede vista al 8.°"" Pror Sindico Gral. 

Pedro NiiñeZy 

Ess.-o p." y de Cav*» 



- 275 - 



M. I. Cabildo Just.* y Regim.'* 

El Procurador Sindico Gral déla Ciudad en el exp." 
formado por el Gremio de Carreteros del Tucum." y San- 
tiago, y deque sele ha dado vista para ebacuar el Informe 
pedido por el Exmo. Señor Virrey ante cuia Superioridad 
seha iniciado y pende la solicitud de aquellos dize: Que 
reduz/' / esta ensus principios aquesean esentos aquellos f- -íó 

de Cargar Piedra para el Empedrado délas Calles (como 
lo han conseguido los de Mendoza y Provincia de Cuyo 
por el auto de f. 10) seha probeido asu fabor el de f. 19 
mandando S. Ex.* noseles pensionase con semejantes Con- 
duciones pero con la precisa Calidad deno deber conduzir 
sus Carretas por las Calles de esta Cap.i bajo la multa de 
diez pesos, y que para que esta determinas." no perjudique 
al Comercio sea de cargar délos mismos Carreteros de cos- 
to déla Conducción délos efectos deque se componga su 
Carga hasta la Casa délos dueños, ó personas aque bengan 
consignados. 

A esta superior resolus." prestó su hallanamiento el Apo- 
derado délos Carreteros, y aun por lo que mira al transito 
por las Calles á excepción déla que guia desde las espaldas 
déla merzed en el bajo, y las de S.'' Fran.''° hasta llegar ala 
Aduana, porlo intransitable que esta en el dia el Camino / f- ^j vta. 
que pasa por detras del Fuerte. 

Sobre este particular probeyo el distinguido Celo de S. 
Ex.* el Auto de 21„ de Mayo de este año áderiendo ala 
solicitud délos Carreteros en el caso deque el Rio estubiese 
Crecido; pero reparando estos que aquel Camino esta de 
todos modos intransitable aya ono aya Crecientes; vol- 
bieron á instar por medio desu Apoderado en el escrito de 
f. 23, que el transito por aquella Calle determinada se en- 
tendiese en todo ebento por serle sumam.'* difícil y peli- 
groso el Caminar por el Bajo. 

Así sobre este particular, como sobre el otro del ul- 
timo escrito presentado por los Carreteros enque suponien- 
do que los 4 rr.= que paga cada Carreta délas que bienen 
de arriba es para la Compostura délas Calles se tomen los 
Conosim.'"^ necesarios; manda el ex.""" señor Birrey infor- 
me este Itt.« Cavildo, y para hazerlo pide V. S. el parezer 
del Sindico aque atendido lo destrozado que se halla 



realm.''^ el Camino que bá i^or el líajo desde la Barranca 
déla merzed ala R.^ Aduana, no es otra en quanto toca a 
este punto, que debe permitirse el paso por la Plaza y Calle 
que dirije por las espaldas de S.° Fran/" Ínterin no se 
halla compuesto dho Bajo pues délo contrario solo acosta 
de grabes perjuicios, como son quebrantos de Carretas, 
maltrato de Ganado, y perdida déla Carga podran llegar 
al referido paraje. 
f. 20 / En quanto al otro punto que tocan los Carreteros en 

el otrosi desu escrito, nada tiene que exponer el Sindico, 
que loque apareze del expediente que tubo ala vista, con- 
t raido áque esta Contribus." délas Carretas se destine para 
; el empedrado, y Composición délas Calles, y el resto para 
■ los gastos indispensables de este Itt.^ Cavildo, respecto aque 
los dos rr.'' que satisfaze cada Cuero forman un ramo que 
sobra con exceso para la defensa délas Fronteras, a cuia 
pensión estaba anexo este délas Carretas ; Hasta ahora nose 
ha determinado sobre la aplicas." del R.' que pagan las 
de esta Jurisdicción, y los quatro délas de afuera al refe- 
rido Empedrado, que realm.^^ trajera una grande utilidad 
atodo el becindario por los perjuicios que ocasiona su falta, 
pero como según ba dicho, aun está sin determinar este 
punto que se halla en vista del 8.°"" Fiscal, solo tiene que 
desir el Sindico que procurará por los medios posibles su 
pronto despacho y conclusión, para q.'' asi pueda la Ciudad 
berse libre de tanto Barro y Pantano en tiempo de Ibierno, 
y nose ahoguen su moradores en el Estio con el aguaceros 
de Polbo. Este es su sentir y sobre todo podra V. S. infor- 
mar al Exmo. S.""" Virrey según Conzeptuare mas de just." 
Buen.^ Ay.^ y Septtre. 11„ de 1798,, 

Fran.^" Ant." de Belaustegui. 

B.' Ay.^ 16 de Oct." de 1798. 

Vista al S.""^ Fiscal délo Civil donde existen los anteced.'" 
q. se citan. 

(una rubrica) 

. Basavilbaso. 



277 - 



Ex.*"" S.°'. 

Habiendo V. E. niandado por decreto de 12 de Junio de (f. 2g vta. en 
este año, pasase á informe del Cabildo el Expediente obrado blanco) 
a petición del Gremio de Carreteros de las Provincias inte- f. 27 

riores sobre el permiso para pasar por la Calle que dirij^e 
por detras del Combénto de Franciscanos ala Real Aduana 
por hallarse el Camino del Vaxo enteramente intransitable, 
no solo en caso de crecientes, sino en todo tiempo por lo 
ariniinado q.® esta, ha dado vista al Procurador General 
déla Ciudad, y conformándose el Cabildo con la respuesta 
que sobre el particular ha dado, lo remite original, y como 
informe ala Superioridad de V. E. acompañado délos Autos 
déla materia / para que sobre el particular se sirba deter- (una rubrica) 
minar aquello que se conceptué mas de justicia. f. 27 vta. 

Dios «rué. á V. E. m.* a.^ Sala Capitular y Octubre 15„ de 
1798. 



Ex."» S.""- 

Antonio Garda López — Fran.'^" Castañor — 
D/ Fran.'^° Pomho de Otero — José Pastor 
de Lezica — Cornelio de í^aavedra — Tho- 
mas de Belenzategui — Ignacio de Rezaval. 



Ex.""" S.°^ D.° Antonio Olaguer y Feliú. 

En / Buenos á veinte y dos de Octubre de mil / Setecien- 
tos nobenta y ocho : Yó / el Escrivano Mayor notifique el 
antecedente Sup."' Dec.*° á D.° Antonio Canesa : doy fee. 



f. 2s 

f. 2.8 vta. 

f. 20 



Basavilhaso. 



En veinte y tiTS de dicho mes y año hize notorio el ex- 
presado Sup."' Decreto al S.' Fiscal de S. ^I. doy fee. 



Basavilhaso. 



278 



Ex.""" Señor. 

El Fiscal de S. Mag.*^ en lo Civil visto este expediente 
reproduce el informe q/ antecede del II.® Cabildo de esta 
Ciudad menos en quanto á q.' el resto del producto déla 
contribución délas Carretas se destine p.* los gastos indis- 
pensables del 11.^ Cabildo p."" ser éstos de otra clase (aunq.*^ 
mui atendibles) q." un arbitrio de Policía de cuio sobrante 
quando lo haia q.® lo dificulta el Fiscal j aun cree q.^ no 
alcanza á su consignación debe tratarse con mas conoci- 
f. 29 vta. miento, maiormente corriendo otros expedientes, / q.^ tie 
nen en tal caso mucha conexión con éste. 

B.' Air." Diciembre 6 de 1798. 

Márquez déla Plata. 

15.' Air." 20 de Julio de 1799. 

Por lo proveído con esta fha. en él exped.^" obrado sobre 
dexár á beneficio del empedrado de las Calles de esta Ca- 
pital, él producto del ramo de Carretas, y sin embargo délo 
resuelto en Decreto de 21 de Mayo de 98, declaro que él 
permiso concedido álos Carreteros para trancitar por las 
Calles q," rectam.'® guian desde el bajo del Rio ala R.' 
Aduana por la parte del Leste del Convento de S.° Fran.''°, 
debe entenderse para en todo caso y siempre quelos pro- 
pios Carreteros reputen peligroso él trancito por él bajo 
del Rio según lo solicitan; y también les relevo déla pen- 
dón de mantener compuestas las Calles q.* les están seña 
ladas para su trancito, pues la compostura de ellas deberá 
costearse délos fondos déla contribución que pagan : lo que 
hará saber al Apoderado délos Carreteros, y al Cavo déla 
Partida á cuio cargo há corrido hasta ahora la conducción 
de piedra, para q.* lo tengan entendido y cuiden de su 
puntual cumplim.'" 

una rubrica 

BürSavilbaso. 



- 279 - 

En Buen." Ay.' á treinta de / Julio de mil Setecientos ' ^ 

nobenta y nuebe liize notorio el Sup.*"^ auto q.' antecede al 
vS/ Fiscal de S. M. enlo Civil; doy fé — 

Basavilbaso. 

En treinta y uno de dicho mes y año notifiqué el expre- 
sado Sup.°' auto a D." Antonio Caneza; doy fee. 

Basavilbaso. 

En seis de Agosto del propio ano bize saver el enunciado 
Sup.""^ auto al Cabo Blas Mondejar, á cuyo cargo se halla 
la conducion de piedra, doy fee. 

BorSavilha^o. 

(Archivo General de lá Nación. — Hacienda, 1796. — Legajo n.' 80, (f. 30 vta. 

Expediente n.' 2097. Originales y copias certificadas, manuscritas, papel: en blanco). 

las fojas 3-10 y 27 con filigrana, el resto del sellado; formato 31 X 21 % 
cent., letra redonda, Í7iterlinea variada, conservación regular, la tinta muy 
débil. En la carátula a mas del título existen las siguientes inscripciones: 
Parte superior: Legajo H — (tachado) n.' 362 (tachado) Año de 1796' — 
Leg." 21 — n.' 319 (tachado) Leg.' 22 — n.' 318 — Reg. U = n.' S20 = S20 
(tachado, todo de la época). Parte inferior: Leg. 80 — Hac.*' — Exp.'* 
».' 2697 (moderno con tinta roja) Eserib.'^ Mayor (de la época). 

Y." B.» — BlEDMA. 

Hay un sello del Afchivo General 
de la Nación. 



N.' 27. — Los Asentistas del Circo de Toros descornados, con cuyo 
producto acuden al Empedrado délas Calles. 

(20 de Diciembre de 1797) 



Un real 

Sello tercero, un real, años de mil setecientos noventa y seis, y noventa 
y siete. 

(Hay un escudo). • 

Bu.o' Ay.' 22 de Diciembre de 1797. 

Respecto á que los antecedentes de este asunto los tengo 
remitidos al Exmo. 8.°"^ Virrey, ocurran los Suplicantes á 
S. Ex.\ 

Matta. 



f. 1 

Paro diez r.* 



- 280 - 

S.""" Rex.'' y Gov." Interino. 

Los Asentistas del Circo de lidear Novillos, ó Toros des- 
cornados en esta Capital, con cuyo producto acuden al Pu- 
blico Emi^edrado de sus Calles, por un contrato publico 
con intervención de este Superior Govierno, ante V. S. con 
el mas cumplido acatamiento decimos : Que para el desem- 
l^eño délas Corridas de nuestro cargo hemos mantenido 
siempre dos Picadores, dos ^Matadores, y quatro Chulillos, 
todos azalariados vaxo de sus correspondientes Contratas ; 
pero haviendo entendido, que D.° vSancho Escudero por re- 
presentación hecha al sup.°'^ Govierno, pretendia, llevar 
de nuestro servicio a Mariano Acosta, y Domingo Martínez, 
no pudimos menos, que representar a dha superiorid.'^ lo 
inaviles que quedavamos para seguir nuestras Corridas, 
haciendo constar al mismo tiempo por un Testimonio déla 
contrata que estos tenian contrahida con nosotros, la in- 
disputable preferencia que tenemos al servicio délos di- 
f 1 vta. cl^os Acosta / y Martínez, por la antelación de nuestra 
contrata ala del dicho Escudero ; pero como en el dia vemos 
que este no contento aun con el que con anuencia de V. S. 
le hemos cedido, pretende llevarse a Cristoval Masías, de- 
xandonos solamente dos, no podemos desentendernos; y 
assi para seguir nuestra instancia, ante dicha Superiori- 
dad, áfin de quesenos debuelba el que ha llevado, la justi- 
ficación de V. S. se hade servir mandar, senos haga savér el 
superior Decreto de su Ex.% en orden al Traslado que save- 
mos, que de nuestra representa."" sele pasó al dicho D." 
Sancho, para que contextase; para según fuere, usar de 
nuestro derecho en el modo q."" huviere lugar; y que en el 
entretanto sesuspenda la ida del dicho Maclas; pues en 
iguales casos, siempre los antecesores S.'^'''' Virreyes s;' 
han dignado havilitár esta Plaza con sus l'rovidencias con 
preferencia aqualesquiera otras. 

Buenoá Ay.' Dici/ 20„ de 1797„ 

Juan Fran."" del Prada. — Juan de la Puebla. 



f. 2 Proveyó y firmó el Decreto que / antecede el Señor D." 

lienito déla Nata Linares Cavallero déla Real y distinguida 



- 281 - 

orden Española de Carlos Tercero del Consejo de S. M. 
Regente déla K.' Aud.'' Pretorial y enqnien se halla la 
comisión del Plxmo. Señor Virrey délas facultades respec- 
tivas, mediante su ausencia de esta Capital ; en el dia mes 
y año desu fecha. 

D* Josef Ramón de Bdsavilbaso. 



En dicho dia mes y año notifique el expresado Decreto á 
D.° Juan Fran.'^" del Prado, doy fee. 

Basavilbaso. 

En el mismo dia lo notifique á I)." Juan déla Puebla, 
doy fee. 

Basavilbaso. 



Un real 

Sello tercero, un real, años de mil setecientos noventa y seis, y noventa 
y siete. 

(Hay un escudo). 



(f. 2 vta. en 

blanco) 

f . 3 



Exmo S.°^ 

Los Asentistas del Circo de lidear Novillos, de esta Capi- Montevideo 27 
tal con cuio producto acuden al publico Empedrado de sus de Diciembre 
calles p."" un Contrato pp.""" celebrado con intervens.° de '^^ ^^^^' 
este Superior gov.°° con el respeto devido á V. E. hacemos pí sancho^Es* 
presente: Q.^ p.' el desempeño délas corridas anuales he- cudero. 
mos mantenido siempre, dos Picadores, dos Matadores, y (una rubrica) 
quatro Vanderilleros ; todos asalariados bajo de sus co- Gallego 
rrespondientes Contratas: Mas saviendo nosotros, q." soli- 
citaba D.° Sancho Escudero p."" representas." hecha á V. E. 
sacar de nro serbicio dos délos dhos quatro, nos fue forzoso 
representar á V. E. el dro deprelas." q.* teniamos al servicio 
délos dichos, haciendo constancia de el, p."" un testim.° au- 
tentico déla Contrata q.' estos mucho antes q.*" a D,° Sancho 
nos tenian otorgada, el q.® corre agregado al Expediente 
déla materia ; Pero como en este estado se haya aparecido 



- 282 - 

(Iho. Escudero en esta Capital sin provid.'' alj^na poste- 
rior de V. E. y en ras." del traslado q." de nra. representas." 
se sirvió V^. E. mandar sele diese á exigir de nosotros á Ma- 
riano y Dom.°, (decimos sin provid.* S/"" Exmo. p/ q.° ning.' 
senos ha hecho saver) p/ convenio y mediación de este S.°' 
Reg/^ le cedimos á Domingo quedándonos con solo tres, y 
creidos de q.^ no tendría mas q.'' pedir; pero viendo nos- 
vta. otros q. haviendo hecho / embarcar al cedido, repetía des- 
pués por contrata contra Cristoval Macías, uno délos tres, ya 
en este caso nos fue forzoso hacer revivir nro dro., represen- 
tándolo á este 8.°" Rex/^ p/ medio del adjunto memorial, 
áfin deq.° senos debolbiese el cedido, respeto á q.^ nonos 
asiste alg.° para con el dho. Maclas; pero como la provid/ 
de dho S.°' se dirigió a decir aq.^ ocurriésemos á V. E. lo 
hacemos S.*"" Excmo. Suplicando á su notoria bondad se 
sirba mandar al referido D.'' Sancho nos entregue y remita 
al referido Domingo mediante áq.^ nra. Contrata es sin dis- 
puta mas antelada q.^ la suya, y q." nosotros tenemos pend/*' 
un Contrato demás atens." y preferencia q.^ al Suio; y q/ 
con dos Vanderilleros conocerá V, E. mui bien no ser po- 
sible el q.* se pueda servir esta Plaza, ala q/ siempre han 
preferido y atendido los antecesores de V. E. con sus provi- 
dencias en este y otros semejantes casos. 

B.« Ay." Diz." 2.3 de ITDT. 

Exmo S.°^ 

Juan Fran."'' del Prado — Juan déla Puebla. 

(Archivo General de la Nación. — Hacienda (1797). — Legajo n." 82. 
Expediente n.° 2128. Original, manuscrito, papel sellado, formato 31 X2I 
cent., letra redonda, interlitiea variada desde 6-12 mil., conservación buena. 
Carátula moderna, formato: 21 X 15 cent.; y a mas del título contiene las 
siguientes inscripciones: 642 — L — 14662 — -Exp." n." 2128 (con tinta 
roja). Leg." 82 = Hac.^' (con tinta roja). 

V.° B.° — BlEDMA. 

Hay un sello del Archivo General 
de la Nación. 



283 - 



N." 28. — Los Dueños de Terrenos y Edificios en el Barrio de Monse- 
rrat, sobre quese demuela el Circo, ó Plaza de Toros quese halla 
construida en la señalada para abasto de dicho Barrio. 



(18 de Octubre de 179S» 



/ * 

Uu real 

Sello tercero, un real, años de mil setecientos noventa y seis, y noventa 
y siete. 

(Hay dos escudos). 

Sirve para el bienio do '.>^ y '.»:•, 

Exmo Sor: 

Los Dueños de Terrenos, y Edificios en él Barrio de 
Moncerrate, uno délos q.^ componen el Vecindario de esta 
Capital, ante la superioridad de V. E.' con el devido res- 
peto parecemos, y decimos: Que á expensas nuestras fué 
creada la Plaza q/ existe en dlio Barrio con objeto de q/ 
sirviese p.^ Mercado délos abastos públicos como asi se 
hiso, franqueando un remedio sierto, y seguro á las incomo- 
didades que causava á cada individuo en particular, la ne- 
cesidad de ocurrir p/ el diario substento á la Plaza maior 
y titulada de Amarita, caminando á distancias tan consi- 
derables, sobre manera penosa en los tiempos de Uubia, y 
estaciones rigorosa del Verano. 

Los buenos efectos del relacionado establecimiento, se 
propagaron con la / muchedumbre de abastecedores, é 
incrementos sensibles q.* tomó el Barrio, acalorándose la 
población, y subiendo de precio los Alquileres de Casas, 
solicitd.'' á porfía, p.' la concurrencia de inquilinos q.* 
pretendian ocuparlas. Esta era la suerte bentajosa que 
contaba el Barrio de Moncerrate, quando en el año de 90„ 
dio á luz el Maestro Carpintero Raymundo Marino, en 
propuesta á este Superior Gov.°° su concevido proyecto 
de construir un circo estable y permanente p.* la corrida 
de Toros, fabricado con antepechos, de Madera, acientos 
p.^ comodidad délos espectadores, y Galerías q.* hiciesen 
su ornato, siendo condiciones presisas que á el, se le ha- 
vian de contribuir p."^ aciento, y durante el discurso de 
cinco años, cinquenta p.^ de cada corrida, y q." si curapli- 



f. 1 

Buen.' Ay.« Ü 
de Octubre de 
1798. 

Informe el 
Depositario del 
fondo de Empe- 
drado. 

(una rubrica) 

Gallegos 



f. 1 vta. 



— 284 — 

(los tres años, y verificad/ ochenta corridas, quisiese el 
liamo del Empedrado tomar de su cueuta, y á cargo suio, 
el Circo; havia de pagarle la obra á justa tasación, y á 
dinero de contado. 

Como en todo sisthema Politico, son las diberciones 
publicas, autorisadas con la precencia délos Magistrados 
importantes p.'' distraer al común délas Gentes havitan- 
tes, délos desordenes y vicios : adoptó desde luego este Su- 
])erior Govierno la propuesta de Marino destinando la 
f 2 Plaza de Moncerrate p.'' que / se lebantase en ella el circo, 

recavada en Junta que se celebró la coudesencia de mu- 
chos de nosotros, imbuidos con errada inteligencia, de que 
el atractivo déla diversión, añadirla fomento al Barrio. 

Falibles son los juicios humanos; p."" mas que estos se 
afanen en convinar sucesos, y sircunstancias, no es posible 
que alcancen con su dialéctica a prebenir con sertidumbre 
las resultas de contingent.'' futuros. A los primeros en- 
saios, desapareció el maior bien que aguardábamos, y una 
alternativa de males, hiso arrepentimos, y llorar la idea 
complaciente, q.'' nos haviamos formado; con la formación 
del circo, se obscureció la vista délos Edificios q.^ rodeaban 
la Plaza, esta jjerdia enteramente su primitivo ser, com- 
bertida en unos callejones incómodos p." el trafico déla 
entrada, y salida délas Carretas, cuia diaria concurrencia 
principio á escasear senciblemeute ; Los arrendamientos 
de (J"asas, decaieron con una baja considerable en sus pre- 
cios, y en lugar délos inquilinos abonados q.'' antes se pre- 
sentaban, se sostituyeron personas miserables, cuia mejor 
correspondencia es debolber las llaves quando mudan de 
f. 2 vta. havitacion, pues p."" lo / general se ocultan con ellas; de- 
jando al dueño sin alquilar, y comprometido á costear 
nuevas llaves p."* asegurar sus viviendas : Para haser mas 
penosa esta nuestra constitución era forsoso, tocásemos 
las consternaciones sobre saltos, y temores délos tranceun- 
tes p."" dha Plaza, en las horas de noche. El circo es un 
abrigo de foragidos, que ocultos en las Galerías, acechan 
á quantos pasan p.'' desnudarlos como ya ha susedido ; La 
Piedra es el instrumento de q.^ se balen para ofender al 
que camina descuidado, y lograr á salvo conducto, el de- 
signio de robarlo. Difundido un terror general, se ven 
nesesitados los Vesinos á rodear Calles, p.'' entrar á sus 



— 286 



Tasas p/ las noches, y esto mismo ocaciona qne los Quar- 
tos, y viviendas de alquiler fronterisos a la Plaza, sean los 
menos apetecibles en el día. 

Hasta aqui Exmo. Sor. hemos guardado un profundo 
cilencio, reprimiendo constantemente nuestros justos cla- 
mores 1)." el ()])ortuno remedio de tan insoportables perjui- 
cios: Ya es llegado el caso, de que sacudamos / el Yugo 
con q.* ellos oprimen nuestros intereses, j personas. Si; 
confiados en la protección de V. E.* tenemos también las 
seguridaddes de q/ nada hay q.^ pueda dificultar seme- 
jante empresa. 

Si atendemos á la Policía, ella se interesa en q." no se 
desfigure el aspecto publico délos Edificios, y que se eviten 
tod.^ desordenes en las Poblaciones, desentrañando y des- 
arraigando sus Causas: Si á la contrata de Marino, esta 
feneció mucho hace, p."^ q.^ su termino fue el de cinco años, 
y en el dia son pasados mas de siete; Si al útil del empe- 
drado, sabemos q.^ la cortedad de sus fondos lo tif-ne impo- 
sivilitado p.'' la compra á Marino délos materiales con que 
se halla fabricado el Circo, y según es publico, nada ingresa 
con las corridas, p.*^ q.* los Asentistas se hallan en estado 
de insolventes ; p."" otra parte estos aucilios que en otros / 
tiempos se hacian urgentes, no los nesesita después del 
donativo de diez mil p.*" q.® le hiso el Comercio, nuevos arbi- 
trios q.^ sehan plantificado, y franquesa con que los Vesi- 
nos reconocidos á las ventajas del empedrado, contribuien 
l).'^ sus gastos. Sobre todo Exmo Señor; quando quisié- 
semos figurarnos el maior útil por la duración del Circo 
en la Plaza de ^Moncerrate, entrando a su cotejo con la 
ruina de un Barrio, transcendental á la misma Ciudad, 
y causa publica, seria forsoso desatenderlo : La utilidad en 
que puede consistir. ¿En los mejores fondos q."" tendría 
el Empedrado, y permanencia de una divercion que entre- 
tenga al Pueblo? Engaño es lo primero, y délo segundo 
bien se acredita con la falta de concurrentes^ que solo no- 
vedad es quien en los principios é'xitó con curiosidad los 
ánimos. Pero q.^ importarla lográsemos un beneficio, acos- 
ta de un sacrificio tan momentuoso como és, la ruina de un 
Barrio? De q.' nos servirla tener Empedrado, abenturando 
la despoblación ? A estei obgeto de tanto bulto, es indispen- 
sable se humillen, y rindan / todos los demás, maiorm.''' 



f. 3 



f. 'i vta. 



IJuenos Ay." 18 
de Octubre de 
1798. 

Informe el 
111.' Cavildo. 

una rubrica 

Gallegos 



f. 4 



— 286 - 

quando p."" socorrer á estos se presentan otros arbitrios. 

En Montevideo p.r solo la razón de liaver espirado el 
termino déla Contrata, se procedió ademoler el Circo, 
aunq.« erigido en los arrabales. El de Buen.s Ayr.^ no pue- 
de subsistir en el sentro déla Ciudad donde se ha fabricado. 
En todos los Pueblos á exemplo déla metrópoli se practica 
situarlos extramuros p." cautelar incendios, precaber las 
resultas de desgracias, si alguna délas fieras como frecuen- 
tem.^*" acaese, huie del Circo, y otros males q.^ son consi- 
guientes. Esta Capital tiene á distancia proporcionada. 
Terrenos desembarasados, y mas capaces q.e la Plaza de 
Moncerrate p.* construir un Circo desaogado con la ex- 
tencion q.^ se quiera darle. Fácil es combinar su idea con 
nuestra solicitud, dirigida p."" esta sumisa representación, 
áq.« V. E.' como lo suplicamos, y exige con nesesidad el 
f. 4 vta. remedio de los daños / q.^ causa la permanencia del Circo 
en dha. Plaza, se sirva mandar demolerlo, y q." asi se cum- 
pla p."" Marino dentro de un brebe y peremptorio termino 
sin excusa ni replica, y sin q.*" se le admitan sobre el par- 
ticular exposición.^ algiin.^, pues asi es de just." q." con 
gracia imploram.^ de V. E.* = Entre renglón.'' = Textado 
= maior = se= v."^ — Enmendado = estos = dría = vale = 

Otrosi decimos q." al fin de evitar los costos, y gastos de 
notificación.- á cada uno délos q.*" subscri vimos esta repre- 
sentac." conferimos nro Poder vastante á D. Mafias de 
Echavarria interesado én ella misma, y suplicamos á V. E.* 
se sirva mandar q.^ las diligencias se entiendan con su 
persona en just.* que pedimos ut supra. 

Mathias de Chavarria — José Pastor de Le- 

zica — Mrn Jph de Altolaguirre — Juan 

Baup.*'' de Mujica — Juan Domingo Bane- 

f. .-) fjas — Manuel de olavarrieta — / Joaquín 

Gonzales Cason — Bernardo de Ansoategui 
— Domingo Anf." Zapiola — ¿Santiago de Ha- 
hila — Athanacio Garda — Manuel Dios 
— Juan Man.^ de Zavala — Maria Luisa 
de Jgarsahal — A ruego de D.° Juan Lu- 
que : Yictorio Alarcon — • Blas de Zavala — 
Fran."^ Xavier Aspiazu — ManJ Vasque::; 
de la Barrera — Josef Nadal y Campos — 



- 287 - 

Juan Atií.* Baliíio. — Ignacio Aldecosea — 
Fran.^" Pinero — Bemar Di/no errera — / 
A ruego de D.° Vitorio Keynoso: Fran."" 
de Agüela — aruego de D.° Greg." Teran : 
Luis Pénela — Mariano Pavón — Eug." 
Vega — Z).'"' Mariano Medrano — Fran.'" 
Molina. 

Ex.""" Señor. ' f. i. 

Solo el precepto superior podia rendir mi repugnancia 
/ á abrir dictamen en un asunto qual es el de la anterior í- i vta. 
representación délos Vesinos del Barrio de Monserrat. Esta 
tiene p/ objeto remover déla Plaza de aquel barrio el Circo 
formado años hace para las Corridas publicas de Toros; 
los motivos deuesesidad y publica utilidad en que se afianza 
nada tienen de exagerados. Yo he podido tocarlos prácti- 
camente como interesado en una de las mejores Casas que 
decoraron los frentes de dicha Plaza ; y havria entrado en 
el numero délos subscriptos para cortar de rays sus inco- 
modidades é inconvenientes, á no interponerse depor medio 
el rezelo de arriesgar otro consepto al que he devido en 
mi / encargo de Depocitario de los fondos del Empedrado. f - 

Los Vesinos del Barrio de Monserrat Ex."^" S.""^ piden jus- 
tamente la demolición del Circo por que este es el nnico 
remedio capaz de reparar los perjuicios que causa, y con 
ello no se aventura daño alguno de tercero, pues el termino 
de cinco anos contratados con Raymundo Marino su cons- 
tructor se halla cumplido con notable exseso. Al Kamo del 
empedrado no le hace quenta tomarlo, por el mucho precio 
áque han suvido los materiales de que se compone, princi- 
palm.*^ las maderas, y lo exausto que se halla de fondos, 
pudiendo contar con solos dos mil pesos al ano, para su 
continuación, con lo que contribuien las Canchas de Bolos; 
pues las ventajas que deve prometerse sobre el actual 
Plan, / y estado déla Plaza de Toros son mui cortas, quando f. 2 vta. 
se tiene el ejemplar áque han venido los actuales Asentistas 
desu atraso, y descubierto para con el mismo Ramo, que 
asciende á tres mil y mas pesos, como lo tengo representado 
á V. E. en oficio de 29 del pasado Agosto deviendo áora 

1 Este informe se encuentra intercalado en el margen de la petición ante- 
rior y debido a su extensión se publica en texto corrido. — fy. de la D.). 



— 2S.S — 

añadir, que el Circo no tiene espacio tsulicieuie para lidiar 
Toros, que este defecto gravisinio causa deformidad en su 
obra, y somete á conocidos riesj^os la vida de los lidiadores 
y esj)ectadores délas barreras, y gradas, haciéndose por lo 
' ' tanto preciso facilitarle otros en/sanclies, los quales no 

de otra suerte podran conseguirse que trasladando su situa- 
ción á otro suelo más cómodo como es el que se halla en el 
baxo del liio cerca del Tajamar que llaman de Sotoca ú 
otro alguno délos muchos que existen fuera de la Ci^idad 
donde generalmente se hallan colocados estos Circos. A la 
obra del establecimiento de nueba Plaza determinando 
V. E. puede llamarse algunos particulares de este publico 
por Carteles áque por si solos ó por acciones con todos 
f. [i vta. los / auxilios que quiera dispensar el Govierno, dispuesto 
lirmemente á darlos, trabajen una Plaza zerrada, segura, 
lucida y capaz de admitir seis mil personas, que tngrosen 
las entradas, ya q.'' los gastos son los mismos para dos mil, 
que solo caven cómodamente en la de Monserrat; y cons- 
truida con buenos materiales, y solidos principios podra 
admitir otro orden de Balcones en los motivos que sobre 
vengan de fiestas de resevimiento de Ex."""^ S/**^ Virreyes, 
ó el singular de unas funciones líeales, amoviéndose los 
inconvenientes délos considerables gastos, tropiezos, y 
Complicaciones que se acavan de esperimentar con los últi- 
mamente echos en la Plaza Mayor; y Con los Asentistas 
f. 4 de estas fiestas de Toros de que rolan ante Y. E. recia / ma- 

ciones, y espedientes : que es quanto devo exponer a V. E. 
en cumplimiento de su Superior Decreto. Buenos Ayres y 
Octubre 15 de 1708. 
Exmo. Señor. 

Miguel de Azouenaga. 

f. .> vta. Vista al S."" Sindico Procurad.'" de Ciudad. 

(cinco rubricas) 

Probeieron y Rubricaron el anterior Decreto los S. S. 
Indibiduos del M. I C. que asistieron del Acuerdo en Bue- 
nos Ayres a veinte y dos de Octubre de mil setecientos no- 
venta y ocho. 

Antemi 

Pedro Nuñez, 

Ess."" p." y de Cav."»" 



- 289 — 

En el mismo Dia yo el ess."" hize saber el anterior Decre- 
to a el Sindico Pror Gral. doy fe. 

Nuñez 

M. I. C. Just.' y Rexim/° 

El Sindico Pror. Gral. de esta Ciudad ala vista que seleha 
comunicado del exped.*' remitido á informe de VS, / por f- n 

el Exmo. S."*" Virrey sobre la solicitud de los Dueños de 
terrenos, y Edificios en el Barrio de Monserrate para que 
8e quite el Circo de jugar Toros sito en la Plaza de dho. Ba- 
rrio dize: Que siendo tan déla obligación del Sindico re- 
presentar como del Celo de VS. proteger quanto combiene 
áel interés del publico, no puede menos el Sindico de ha- 
zerlo en esta parte que reconoze ser justa, y necesaria la 
i"esolucion que promuebeu los vezinos, y proprietarios del 
Barrio de Monserrat, como lo deduzirá VS. p.* ebacuar en 
esa conform."* su Informe inclinando el animo benéfico del 
Exmo. S.""" Virrey á el efecto de eradicar el Circo de Juego 
de Toros déla Plaza de Monserrat. La Just.* lo pide asi, 
porque ese sitio le adquirieron por compra los vezinos de 
aquel Barrio con su dinero, para que sirviese perpetua- 
mente de Plaza publica enque hallasen los socorros de un 
mercado general para sus necesidades, siendo crecidas las 
dificultades de recurrir ala Plaza mayor y lade S." Xicolas 
deque dista tanto aquel vezindario: y supuesto que este 
hizo aquella generosidad / en circunstancias de que el f c '^•i- 
Ayuntam.*" no pudo adquirir el terreno conoziendo la falta 
de una Plaza en el Barrio de ^Monserrat por la escasez délos 
Proprios y arbitrios, no pareze propio, que reclamándolos 
Interesados con doble titulo el uso libre de aquel Puesto 
jmb.'"' seles desatienda; mayorm.*^^ quando no redunda en 
perjuicio déla Causa Común, y se sigue el beneficio com- 
pleto de todos. 

Ademas délos Juiciosos y fundados motibos que presen- 
tan los Propietarios y vezinos déla Plaza ensu represen- 
tas." y el Tesorero del ramo de Empedrado ensu informe, 
reconoze el Sindico otro niui poderoso enla razón de Poli- 
cía, porque desde que el Circo para jugar toros sepuso en 
Monserrat. ha sido permanente la inmudicia ocasionada 
por los Toros y Cavallos muertos que quedan alli, y en 

PUBL. SeC. mST .— T. IX. 19 



— 290 — 

donde se exsalan infestando, y corronp/" el Ayre con mo- 
lestia, y perjuicio déla salud déla vecindad, retraiendose 
mucho mas por este motibo las Jent/^ inmediatas de ir á 
comprar allá los pocos artículos de abastos que permite la 
estrechez, recelosos del contagio : tan poco están aquellas 
gentes seguras enlos dias de Corr.^*^ por el riesgo deque des- 
camine algún Toro, como ha subzedido algunas vezes, y 
haga notable daíío á los transeúnte por unas Calles que 
porsu vezindad y poblas.° son mui frecuentadas y concu- 
rridas del trafico. 

f. 7 Como ademas de tantos perjuicios é incombenien/-^ / que 

ocasiona el Circo en aquel paraje ala Policía, y comodidad 
del Pueblo, y ael legitimo dro délos proprietarios y vezinos 
déla Plaza, quesela proporcionaron con idea asu mayor 
bien, queno consiguen, se advierte queno resulta bentaja 
alguna por otro respeto; es de fijar mas la consideras." en 
esta parte para evitar un mal que no produze bien alguno. 
El Pueblo debe tener objetos de dibersion honesta quele 
emplee con utilidad y distraiga délos bicios y males comu- 
nes ala inacción, enlazando los Corazones de todos por 
medio déla sociedad y encuentro délos havitantes. Este 
objeto no puede quedar alli satisfecho, ])orla dcFproixírcion 
del lugar y demás Circunstancias; deque resulta que tan 
poco puede afianzarse el rendimiento desu prpbecho á 
beneficio del Empedrado que tiene consignados sus progre- 
sos enel Circo de Toros : Desde luego pues cree el Sindico, 
que este importante objeto de publica utilidad, nose satis- 
faze, y al mismo tiempo se continua el perjuicio de todo 
un vezindario populoso, acrehedor porsu just.'' y derecho 
estricto á quesele mejore su situación y proporción del fin 
que tubo en adquirir la Plaza : En este conzepío reproduze 
el Informe del Tesorero del fondo de Empedrado para que 

. 7 V. V. S. se resuelba alo queha expuesto el Sindico / ó como 

mejor le pareziere. Buenos Ayres treinta y uno de Octubre 
de mil setecientos nobenta y ocho. 

Fran."" Ant.° de Belaustegui. 

Buenos Ayres y Noviembre cinco de mil setecientos no- 
venta y ocho en Acuerdo Zelebrado por el Mui Ilustre Ca- 
vildo Justizia y Reximiento hoy Día déla Fecha, se levo 



- 291 - 

la vista antezedente producida por el S."' Sindico Pror 
Gral, y expediente aquese contrahe, y enterados los Seño- 
res, y conferenciado sobre el particular, acordaron repro- 
duzirla como dijeron la reproduzian, y que agregándose 
ael expediente se pase original ael ex."'** S.*"" Virrey para 
que sirba de Informe, quedando antes copiado enel libro 
que corresponde: Así consta de dho Acuerdo aque remito. 

Pedro Nuñcz 

Es»."» p." y de Cav.*" 

Ex.""" Señor. 

El Fiscal de S. Mag.** en lo Civil, Dice: q.* sobre el 
asun / to parece correspondiente óyr ál Asentista déla 
Plaza de Toros, á cuio fin podra V. Ex.^ si fuere servido 
mandar q.^ poniéndose con los autos obrados sobre la cons- 
trucción de dha Plaza ó Circo, sele dé traslado á dho Asen- 
tista, y q.^ fecho corra la vista. B.^ Ay.^ Diciembre 20 de 
1798. ' 

Márquez déla Plata. 



Buenos A y res 
seis de Nov.'* 
de 1798. 
Vista al S." 
Fiscal délo Ci- 
vil = 

(una rubrica) 
Gallegos 

f . 8 



Buenos Ayres 21 de Diciembre de 1798. 



Como lo dice el S.*"^ Fiscal. 



una rubrica 



Gallegos. 



En líuen.^ Ay.* á veinte y dos de Diz."'^ / deniil setecien- 
tos nobenta y ocho años : Yó el Escrivano Mayor hize no- 
torio el Sup.""^ Decreto antecedente al Señor Fiscal de S. M. 
enlo Civil doy fee. 

Basavilha^o. ^ 

(sigue una foja de papel sellado en blanco) 



f. 8 vta. 



1 A continuación sigilen las notificaciones hechas a D." Matías de Echa- 
varría, D.» Juan Fran." del Prado y D.» Raymundo Marino. — (N. de la D.). 



— 292 - 

f. 9 / # 

Un real 

Sello tercero, un real, años de mil setecientos noventa y seis, y noventa 
y siete. 

(Hay dos escudos). 

Sirve para el bienio de 98 y 99, 



B." Air.» 9 de 
En." de 1799. 

Siendo pasa- 
do el termino 
sehfi por acusa- 
da la rebeldia y 
hágase saber á 
la otra parto 
contexte al tras- 
lado q.' le esta 
conferido den- 
tro de tercero 
dia. 

(una rubrica) 
Basavilbaso 



f. 9 vta. 



D.° Mathias de Chavarria, por mi y anombre délos de- 
mas vezinos del Barrio de ^íonserrat, usando del Poder 
que me tienen conferido por el otro si de nra representa- 
zion a este Sup."*^ Gov.""", para q.^ se demuela el Circo fa- 
vricado enla Plaza de dho Barrio, con destino ala lidia de 
Toros digo, que corrida vista al S."* Fiscal délo civil, se 
mandó con lo que expusso, que se comunicase traslado ál 
Sujeto que tiene el Asiento, precedida la agregaz."" délos 
antezedentes ; y pues hasta el dia no se lia usado del tras- 
lado p."^ parte del Asentista, siendo como es pasado con 
exceso considerable el termino legal en que devio hazerlo. 
Por tilnto en su rebeldia que le / á Cusso. 

A V. E. sup.*"" se sirva mandar sele Sanq" los Autos por 
apremio con respuesta ó sin ella, y que asi fha corra la 
vista que en lo principal quedó pendiente, pues asi és de 
Justicia q.^ pido &.* 

Mathias de Chavarria. ^ 



f. 10 



/ «I 

Un real 

Sello tercero, un real, años de mil setecientos noventa y seis, y noventa 
y siete. 

(Hay dos escudos). 

Sirve para el bienio de 98 y 99. 



B.» Air.» 18 de 
En." de 1799. 

Autos sacán- 
dose en caso ne- 
ce s a ri o por 
apremio. 

(una rubrica) 

Basavilbaso 



Exmo. 8.°"" 

D.° Mathias de Chavarria, por mi y á nre délos demás 
vezinos del Barrio de Monserrat ante V, E. con el devido 
respecto parezco y digo, que haviendo á Cusado apremio 



1 A continuación siguen las notificaciones hechas a D." Matías Cha- 
varria y D." Juan Fran.*° Prado. — (N. de la D.). 



— 293 - 

el Asentista déla Plaza de Toros, que existe en aquel va- 
rrio, mediante á no havér contestado al traslado que sele 
havia mandado correr por esta Superioridad, fué servido 
mandar lo evaquase dentro de segundo dia, pero sin em- 
bargo de haverse pasado muchos mas, y el termino legal 
con mucho exceso; en cuya rebeldía que le a Cuso p."- se- 
gunda vez. 

A V. E. tmp.''", se sirva mandar se saquen los Autos por 
apremio según corresponde en just.* que pido &.* 

Mathias de Chavar ría ^ 



f. 11 



Dos reales 

Sello tercero, dos reales, años de mil setecientos novBíita y ocho y noventa 
y nueve. 

(Hay nn escudo). 



Exmo Señor 

D.° Juan Fran.*^" del Prado, y D.° Juan déla Puebla, 
Asentistas déla plaza de Toros, respondiendo al traslado 
q.* se ha servido V. E. comunicarnos del Escrito de los 
vecinos del Barrio de Monserrat enq.^ solicitan, se demuela 
el circo construido en su plaza, decimos : Q/ si al mismo tpo 
propusieran dhos. Vecinos modo y arvitrios deq/ sin perjui- 
cio de nro. asiento, y del Constructor, del ramo del Empe- 
drado, y del Publico, q.' todos tienen su respetibo inte- 
rés en la permanencia del Circo, se trasladase este á otra 
parte, no obstante su expresa conformidad conq.* alli se 
fijó p."^ todo el tpo. q.^ estimase conven.^- el Sup." Gov."", 
podria ser disimulable la novedad q.^ intentan después q.* 
ellos mismos, y en especial los principales D.'' Mart.° Josef 
Altolaguirre, y D.° Man.' Basavilbaso fueron los q." pro- 
movieron y se empeñaron áq :' no se construyese el Circo, 
en otro délos varios parages, q.^ se pudieron proporcionar. 

Entonces pensaron los refer.°^ vecinos q.* iban á dar sus 
fincas un gr.^* incremento, y aunq.* en efecto les han dado 
alguno, p.' mas q.® supongan lo contrario con datos incier- 

1 A continuación sigilen las notificaciones hechas a D.° Matías de Cha- 
varrfa y D." Juan Fran.'» Prado. — (N. de la D.). 



B.» Air.' 23 de 
En.'» de 1799 

Traslado al 
Asentista Cons- 
t r u c t o r déla 
Plaza de Toros. 

(una rubrica) 

Basavilbaso 



294 - 



f. 11 vta. 

En Buen." Ay.' 
a veinte y quatro 
de En.° derail 
setecientos n o - 
benta y nuebe 
notifique el Su- 
p.""" Dect." an- 
teced.** 6 D." 
Juan Fran/° 
Prado : doy fee. 
Basavilbaso 

En dho. dia 
mes y año lo no- 
tifique á D.° 
Juan déla Pue- 
bla : doy fee. 

Basavilbaso 



En el predi- 
cho dia hize otra 
notificación co- 
mo las antece- 
dentes á D." 
Matias de Cha- 
varria : doy fee. 

Basavilbaso 



En el propio 
dia hize otra al 
Carpintero D." 
Raymundo Ma- 
rino : doy fee. 

Basavilbaso 



f. 12 



tos y vagas declamaciones sobre sucesos comunes, y de 
remedio sencillo sin necesidad de ocurrir á uno tan deses- 
pe / rado; como no ha sido todo el q/ creyer;" todo el q.' 
les hace apetecer su interés particular, de aqui proviene su 
inconstancia, y el q.' con la misma facilidad q." antes buel- 
ban á hacer quentas alegres y Montes de Oro, si logran 
desalojar su plaza. Merecen en parte disculpa, p/ ser con 
dicion humana el no estar contentos con ntra. suerte, y 
aburrirnos hoy délo q." ayer apetecíamos; pero no p/ q.'' 
aun en la hipótesis de q.^ les hubieran salido errados sus 
cálculos, no quieran Imputarse á si la culpa y sufrir la 
pena de ella, sino q/ recaiga sobre los inocentes q.^ son en 
rigor los perjudicados p."^ haverse construido alli el Circo; 
sinq."^ se deba tener á nobedad lo q/ ahora alegan dhos. ve- 
cinos de q/ hai parages mas aproposito donde pueda mu- 
darse, pero sin señalar donde y á expensas de quien. 

Nada influye á esta pretensión la insolvencia délos Asen- 
tistas q.^ contra toda caridad y verdad se expone como 
fundamento de contrario. Aunq.^ asi lo fuera tenemos dado 
á satisfas." de este Sup.' Gov.''° é 111."^ Cav."^" un fiador 
capaz de satisfacer el descubierto q.^ senos atribuye en 
medio de la confianza con q." podemos decir y aseguramos 
ante V. E. y el mundo entero que 11-400 p.' tenemos sa- 
tisfhos al ramo del Empedrado y Asent.^ Constructor p.' 
todas las corridas dadas d.^ el 26 de Ag.*° de 93„ h/* el 6 
de En.° de 99,, de suerte q.^ ese decantado descubierto y 
esa insolvencia conq.° de intento se macula nro. buen nom- 
bre y crédito, ya q.® con estudio no se aclara, debemos nos- 
otros hacerlo, p." sacar al publico ó siquiera á V. E. déla 
sorpresa enq,^ lo ha puesto la repetición conq.^ sele infor- 
ma lo mismo p.' Escrito y de palabra, seg."* nos lo ha dicho 
vérvalmente negándose aún p.'" esto á admitir y decretar 
cierta urgente Solicitud nuestra, mientras no liquidemos 
ntras. quentas con el ramo del Empedrado, y le satisfa- 
ga / mos lo q.® nos alcance. 

Es pues el caso q." haviendonos nosotros oblig.*"" con 
enorme engaño á dar 27 Corridas al Año, asi lo hicimos á 
costa de un gran sacrificio de ntros. intereses en el primero 
y seg.''" año, h.*" q.' con motibo déla llegada del Ex.""" S.""" 
Virrey antecesor de V. E. y su recivim.*° publico senos 
faltó á un Capit.° expreso de nta. contrata, de q.^ no havian 



- 295 - 

de 1 idearse Toros en otra parte ni acargo de otros q.' no 
fuésemos nosotros, haviendo el 111/' Cav."" acordado darlos 
<-on api'obas." de S. E. en la plaza m.""" como en efwto se 
dieron d.' el mes de Octu." de 95„ h.^ el Carnaval de 96 ; 
quedando asi el Publico tan lleno y aburrido de esta diver- 
sión p/ lo repetida, q/4)or lo mismo q.' se hizo mas deco- 
rada y espectable que la común del Circo de Monserrat, 
fue después en este tan poco el Concurso que no hubo dia 
de Toros q/ no excediesen los .castos alas entradas de un 
modo perceptible a todos, como lo representamos oportu- 
namente al Grov."°, y tenemos de ello comprobantes; siendo 
mui del caso y decisibo el q/ ahora nos presentan ntros. 
mismos Contrarios, confesando esta falta de Concurren- 
cia, y añadiendo «que sola la nobedad es quien en los prin- 
« cipios excitó con curiosidad los ánimos.» 

Este ha sido el motivo p/ q/ en adelante nos haya sido 
moralm.**' imposible completar las 27 Corridas en cada 
Año ; concurriendo ademas la intemperie y la inconstancia 
de este Pais, que h.^ en su mejor estación, después de pre- 
pradas las cosas, hecho gastos, y anunciada p/ la mañana 
la Corrida, no puede hacerse, y hay q/ matar los Toros 
aprobechando solo el Cuero q/ no vale la quarta parte de 
su valor. Agregase a esto la generosidad conq.' el antece- 
sor de V. E. solia conceder en los mejores dias del Año á 
varias obras pías algún. ^ Corridas en el propio circo con 
conocido perjuicio nro. y disconformidad / ala citada con- f i- vta. 
trata deq.' nadie mas q.' nosotros ha^ia de dar Toros. Quan- 
do tratemos de proposito sobre el particular q.' sigue p.' 
cuerda separada, nos proponemos convencer nra. irrespon- 
savilidad á este cargo; bastando por ahora lo apuntado p.' 
desbanecer la injuria conq.' sin venir al caso se hecha ma- 
no de semejante invectiba p."" devilitar ntro. dro. en lo 
principal de q.' se trata, y dar alg.° colorido ala intentona. 

Sin embargo no nos coge de nuebo esta conducta délos 
vecinos del bari-io de Monserrat, p.' q.' comunm.*' es la 
misma q.' se ha observado con otros Asentistas. Y sino re- 
cordemos las contradicciones q.' sufrió el Constructor del 
Circo d/ el instante q.' lo puso en pie, fiado en los ofreci- 
mientos de fomento y protección, y en el contento con q.' 
el Publ.''° miraba q." al cabo hubiese havido un Individuo 
serio q.^ anticipase y arriesgase los fondos neces."'' p." 



— 29H — 

fijar una diversión q." tanto apetecia, al mismo tpo. q." de- 
coraba la Capital del Keyno, y servia de ayuda al P]mpe- 
drado. Hechemos adelante la vista alos Constructores y 
Asentistas déla deseada casa de Comedias, q/ animados 
délos ndsmos principios de franqueza y délas ganancias 
conq/ seles lisongeo, se convirtieran después todos contra 
ellos, erigiéndose cada uno en Juez de sus operaciones, p/ 
creer q/ se hacian poderosos é imprimiendo en el Govierno 
de Prov/ tales ideas contra ellos, q.^ ni la tal qual atención 
q." les prestó el Exmo. S.""" Virrey Marq.^ de Loreto pudo 
f. 13 ponerlos á cubierto / de una total ruina y despojo déla 

Casa, en cuio estado tubieron la desgracia de q.^ se pegase 
fuego. Solo esto último falta q/ le suceda ala plaza de To- 
ros, pues ya seha conseguido vernos p/ remate sugetos, lo 
mismo que aquellos, ala dura necesidad de substentar una 
porción de demandas judiciales, cuio crecido costo nos re- 
duzca ala insolvencia q.' ya nos anuncian dhos. Vecinos. 

Si estos, y otros q.^ no son Vecinos, no se gobernaran p."" 
los mismos principios de aversión q." profesa el Vulgo á 
todo Asentista, y trataran de hacernos justicia con los 
conocim.^^ q.' corresponde, ellos como Cristianos mas bien 
nos compadecerían, en vez de empeñarse en ntro. daño; 
pues á lo menos hubieran averiguado q." en todo el largo 
tiempo q.^ siguió el Circo en administras.'' por el ramo del 
Empedrado, y á cargo de distintos Sugetos no insolventes 
como se dice de nosotros, q.^ lo fueron D.'' Mart.'' Alzaga, 
D.° Félix déla Rosa, y D.'' jNIan.^ del Cerro, no produjo el 
ingreso q." nosotros hemos dado, con todo de q.' elegían 
el mejor tiempo del Ano, al paso q.' nosotros, p.' llenar 
en lo posible nra. Contrata, lo hemos hecho h.^* en el Hi- 
vierno en q.^ hay poquísima concurrencia, y ni aun con este 
sacrificio pudimos dar después del recivim.*° pp.''° del Ex- 
celent.""" antecesor de V. E. las 27 Corridas al Año, que 
sin embargo sepretende q.' las paguemos computamente; y 
por q.'' no lo hemos hecho ni debemos hacerlo en just.* y 
equidad, se nos llama deudores insolbentes. No incluimos 
al 4.° Adm.""" D."' Sancho Escudero, p.'" q.^ este dio mui pm-o 
ó ning.° sobrante ; bien q." segim tenemos entendido lo pro- 
pio sucedió en alg.^ corridas a otro délos tres arriba nom- 
brados. Mas estos no son Asentistas, dirán los expresados 
Vecinos, p."" q." se conoce q.* ignoran la máxima politica 



— 297 - 

conq/ siempre han sido aquellos atendidos p/ los (lov."" 
savios y prudentes, asi en relijíioso cumplim.^ de sus pac- 
tos, y premio de sus riesüjos y tareas, como para q/ á este 
exemplo no se retraigan otros de / entrar p/ semejantes f- 13 vta. 
proyectos, y tenga siempre el Publico y el Estado estos re- 
cursos conq.' contar. 

Verdad es, q/ el 111.' Cav.^" sin mas q.' reproducir la vista 
q.^ su Procur.*"" D."* Fr.*^ Ant.° de Belaustegui estendio en 
circunstancias de haverle asaltado repentinam.'^*' un cu- 
mulo de negocios particulares con no pocas Zozobras y 
cuidados q.' notoriam.*^ le impidieron contraerse al desem- 
peño de su oficio con la serenidad y meditaciones q.^ exige ; 
convino en la demolición del Circo ápesar délo q.^ dejamos 
expuesto y de otras graves consideraciones acia el Publico, 
q.' componiendo el todo es siempre preferible ala parte del 
Varrio de Monserrat. Pero esto ha procedido del Estudio 
conq.^ el Apoderado de dhos Vecinos introdujo su solicitud 
p."" secretaria, huyendo déla Escribania, p."" lo mismo q.' 
savia paraban en esta los autos oljr.°^ sobre su allanamien- 
to, y la construcción del Circo, y ntro. asiento, cuia cons- 
tancia como opuesta asu intención, trataba deq.' no se tu- 
biese presente, ni q." se oyese alos Interesados. Asi logro q.' 
ala aud." de estos y sin su noticia se antepusiesen los in- 
formes del 111" Cav.*^" y Diputado del Empedrado h.*^ q.' 
el minist.° fiscal ala vista q.^ se le dio, notando la falta de 
ambos requisitos pidió q.' se ebaquasen. 

Verdad es también q.' D.° ^lig.' de Azcuenaga como Di- 
putado del ramo del Empedrado conviene en la misma pre- 
tensión. Mas es de advertir q.^ sobre haber procedido igual- 
m.^" sin conocim.^" de causa debió haverse escusado de 
informar p.* no incidir en la nulidad de hablar como per- 
sona publica é indiferente en negocio propio; y asi le hu- 
biera estado mejor firmar el Escrito con los demás Vecinos 
seg.° lo havia hecho su difunto Tio y Suegro D.° ^fan.' de 
Basavilbaso ícuios dros. representa) q.*^" prestaron su re- 
lacionada conformidad. No es el primei*o este Exemplar, 
pues siendo Procur.""" Sindico D.° ^[athias de Chavarria, 
actual Apoderado de sus convecinos, hizo lo propio, opo- 
niéndose p.' cuerda separada á dos solicitudes nras. q.' 
tubimos por mui justas, ó alo menos equitatibas; é ingi- 
riendose ext^mporaneam.^'^ al tema deq.' se quitase la plaza, 



- 298 - 

110 contento con haverlo hecho p/ separado ¡ ó interés y 
amor propio h/^ donde nos arrastras! Con todo es menes- 
f- 14 ter hacer / justicia á D." Mig.' Azcuenaga, q.^° vemos q.' 

si consiente y propende ala demolición del Circo, no es para 
dar en tierra con esta útil obra, sino p.'' q/ se traslade á 
otro parage, y de modo q.*" aumente los beneficios, minore 
los daños, y precaba los inconvenientes q." se han experi- 
mentado asi se explica este meritorio Patricio. 

Y en la parte q." opina deq.^ con la destrus." del Circo 
no le aventura dafío alg.° de tercero, pues el term.° de 
cinco Años Contrat." con Kaymundo Marino, su construc- 
tor, se halla cumplido con notable exceso, y que al ramo 
del Enpedrado no le hace quenta tomarla p.' el mucho pre- 
cio áq.*" han subido los materiales, principa] m.** las made- 
ras, y p/ lo exausto q.*^ se halla de fondos; dejamos esta 
contestas." al Constructor Marino, á q.° corresponde sele 
oiga, p.'^ q.^ se trata de su perjuicio, y ser puesta espe- 
cialm.'° contra él la demanda délos Vecinos, persuadidos 
deq.° nosotros ya hemos cumplido tamb.° el term." de nra. 
contrata, y deq.'' como insolventes no contribuimos cosa 
alg." al ramo del Empedrado y subsistimos en el asiento 
como de gracia ó disimulo: pero se engañan; y asi tene- 
mos dro. á no consentir q." se demuela la plaza, si alo me- 
nos no se traslada á otro parage de ig.' proporción. 

Parece hemos demostrado la injusticia, la arvitrarie- 
dad y la Sorpresa con q.^ los Vez.°^ del Barrio de Monse- 
rrat sehan propuesto molestar al Constructor y Asentis- 
tas, pretendiendo q.^ se demuela el Circo de Toros con ig.' 
acalorado empeño q.^ el q." tubieron p." q.*" se construiese. 
Por q.® ello es q.'' el oficioso y voluntario allanam.*" q.^ 
prestaron p.' todo el tpo. q." estimase el Sup."*" Gov."", fue 
una renuncia expresa y termin.*^ del dro. q.^ tenian, y en 
este caso no pueden revivirlo, ni deven ser oidos siempre 
q.® alo menos no se ofrezcan á trasladar el Circo desu 
quenta y ásu costa, p.^ q.'' no dé fin esta única divercion 
publica enq.*" tanto se interesa el gusto de la Nación, y 
f. 14 vta. ramo del Empedrado ; maiorm,*^ estando / de p.'' medio 
' las contratas q.^ autorizó el mismo Sup.""" Gov.°° á con- 

soq." del expresado consentim.*" p." el qual y aun quando 
no interviniera la prudencia y buena fe délas contratas, 
quedo al libre y prud.^* arvitrio de V. E. la muta." del Cir- 



- 299 - 

co, sin q/ puedan solicitarlo de justicia dhos vecinoa, y 
mucho menos con perjuicio publico y particular. Asi lo 
pedimos exprésame" y que oido q.' sea en post ntra. el 
Asenti.** Constnictor como pral. interesado, sépase este 
Exped/^ á nuebo informe del 111.* Cav."" p.* q.*» defiera 6 
no á su ant."'^ librado sin los conocimientos neces.**", p/ q.' 
siendo añales los Capitulares, y no haviendo tenido ala 
vista los anteced/% no pudieron instruirse como corres- 
pondía de las razones y motibos de utilidad publica q." 
tubo el Sup."^ Goy.°° p." promover y fomentar la construc- 
ción del Circo, y délas q/ también tubo el Cav.^" ó Capitu- 
lares de aquel Año, p.' prestar su conformidad. Por tanto — 
A V. E. pedimos y suplicamos se sirba probeher y man- 
dar seg." acabamos de concluir, p."^ ser justicia, Costas & — 
entre renglones = de = Enmendado = N = Vale = testado 
= q.* = no v.^ = 

Juan Fran."" del Prado hian déla Puebla. 



I * 

Dos reales 

Sello tercero, dos reales, años de mil setecientos noventa y ocho y noventa 
y nueve. 

(Hay un escudo). 



f. 15 



B.' Air.» 1.» de 
Febro. de 1799. 



Ex."" 8.°"^ Contcite esta 

parte ala maior 

D.° Raymundo Marino, dueño déla Plaza de Toros sita brevedad el tras- 
en la de Monserrat, como mejor proceda de dro, ante V. E. (inferido, Vp-' 
digo : q.* hayer 14,, del corr.^* se me há hecho saber una a* pueda eiecu- 
provid.* p."" la q.^ se sirve V. E. mandar seme dé traslado t?uwio^°que se 
déla pretensión délos dueños délas casas en dha Plaza, propone, inti- 
sre q." se demuela, y quite de ella la construida p.^ lidiar ^^ d?iaa^ 

Toros — rridas de Toros 

Esta solicitud exige p.'' su contexta.°° la presencia délos se¿ind*o°dia de^ 

autos déla materia, y remate hecho p."^ los actuales Asen- bueivan ios au- 

tistas. Yo no puedo hacerme de ellos, p."^ q.' estos los tie- ío^e^cut^doio 

nen en traslado mas hace de dos meses, de un escrito, en q.' saqúense apre- 
mio. 



(una rubrica) 



pido execus.°° contra ellos p."" lo q.^ legitimam.^* me estu- 
viesen debiendo conforme ásu remate el traslado, q.* no iBawiviibiiso 
puedo entender sino p."" via de instruc.°° atenta la calid.^ 
de mi dro, mucho tpo hace le debieron haber contextado: 



300 



f. 15 vta. 



En esto se conoce no tienen como evadir del justo cargo, 
q." les hago. Para q." esta demasida se pueda determinar 
conforme lo pedido, y según su naturaleza, y contextar 
con conocim/° á la pretensión délos vecinos, sehá de ser